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Matrimonio Primero, Pareja Después - Capítulo 28

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  4. Capítulo 28 - 28 Capítulo 28 Confesiones en la bañera
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28: Capítulo 28 : Confesiones en la bañera 28: Capítulo 28 : Confesiones en la bañera Después de un rato, Levi finalmente entra en la habitación.

—¿Está bien tu madre?

—le pregunto.

Él asiente y se quita la chaqueta y los zapatos.

—Le di una píldora y se quedó dormida, está estable.

Asiento.

—Eso es un alivio —susurro.

Observo a Levi caminar de un lado a otro por la habitación, dejando su reloj, camisa y pantalones en su lugar.

Me acerco a él.

Yo tampoco me he quitado la ropa, excepto los zapatos.

—Dime de qué se trataba todo eso —le pregunto.

Él curva sus labios en una mueca.

—Te pedí que no salieras del coche —afirma.

—Y yo decidí que, fuera lo que fuera lo que estaba pasando, estaría mejor a tu lado —respondo, recordándole que soy su esposa, y no otro miembro de su manada—.

Ahora dime, ¿qué pasó en la sala de estar?

Levi suspira y me suelta el pelo, dejando que caiga sobre mis hombros.

—No quiero hablar de eso —aclara, yendo directamente al baño.

—Pues yo sí —afirmo, viendo cómo llena la bañera con agua caliente y espumosa.

Levi me da la espalda.

Camina de un lado a otro para preparar el baño, pero finalmente lo detengo.

—Por favor —le suplico, después de mirarle a los ojos.

Él frunce el ceño, pero finalmente asiente.

—De acuerdo, pero hablaremos de ello en la bañera.

Sonrío, agradecida de que decida ser honesto conmigo y dejo que me desvista.

Levi me quita la camisa y el sujetador y luego me baja los pantalones.

Su boca se dirige a mi sexo.

Me lame por encima de la lencería, pero inmediatamente lo detengo.

—No te distraigas.

Prometiste hablar conmigo.

—Esto es mucho más interesante que hablar —exige.

—No me importa.

—Me quito la ropa interior y lo miro con una ceja levantada—.

Me lo debes.

Levi suspira y se mete en la bañera.

Lo sigo de cerca, sintiendo cómo el agua caliente comienza a relajar mi cuerpo de inmediato.

Mi espalda descansa contra el pecho de Levi, y él comienza a masajear mis hombros lenta y precisamente, haciendo que la tensión desaparezca.

Pero no puede hacerla desaparecer del todo.

Los eventos han sido demasiado violentos para que pueda concentrarme en otra cosa que no sea lo que ha ocurrido.

—Cuéntame sobre tu abuela —le pido en un susurro.

Tarda mucho en responder.

—No hay mucho que contar.

Crecí con ella y mi madre.

—¿Y tu padre?

—pregunto.

—Murió cuando yo era niño.

Mi madre estaba muy enfermiza, así que mis abuelos se hicieron cargo de la manada hasta que yo fui capaz.

—¿Tu madre no se lleva bien con ella?

Levi suelta una risa amarga.

—Nadie lo hace.

La mujer es un monstruo —afirma.

Me giro, buscando su mirada.

—Lo que he visto hoy me ha hecho pensar que realmente la desprecias.

—Es porque así es —declara Levi con ojos fríos, apoyando sus brazos en los bordes de la bañera—.

Hizo de mi vida un infierno.

No le devuelvo el favor por respeto a mi abuelo.

—Pero ¿por qué…?

—pregunto, pero él niega con la cabeza, dejando evidente que no quiere contarme más.

—No pienses demasiado en ello.

Es una mujer despreciable y siempre lo ha sido.

Mi padre también la odiaba.

Mirando el gesto de Levi entiendo que esto es realmente duro para él.

—Si tu relación no es buena…

—empiezo a decir—.

¿Entonces por qué crees que vino hoy?

—Probablemente para causar molestias, le gusta meter las narices donde no le corresponde.

—Pero ella sabía de nuestro acuerdo.

—A estas alturas toda la sociedad lo sabe gracias a tu amiga Rose —dice Levi.

Mi cara dibuja una expresión amarga.

Él suspira y me atrae contra su cuerpo.

—Escúchame.

No dejes que esto te afecte.

A Dora le encanta volver loca a la gente.

Si conoce tu punto débil, lo usará en tu contra.

—Suena como una verdadera bruja —murmuro contra su pecho.

—Confía en mí cuando te digo que lo es —dice Levi.

Levanta mi barbilla y me besa suavemente en los labios.

Respiro lentamente, dejando que la dulzura de ese beso me penetre y sane mi alma.

—Solo…

No dejes que se meta en tu cabeza —me pide.

—No lo haré —murmuró—.

Ya tuve suficiente de ella.

No quiero que sea una molestia para nosotros.

Lentamente los labios de Levi se funden con los míos y luego aumentan el ritmo.

Tan pronto como lo hace, entiendo que ha tenido suficiente de esta conversación, o de cualquier otra.

Sus manos entonces se mueven hacia abajo rozando mis pechos.

Por el agua caliente están sensibles.

Levi toma mi pezón y lo envuelve con sus dedos.

Lo presiona y me hace gemir.

Suspiro contra sus labios, mientras rozo su erección con mi mano y siento que su miembro reacciona a mi estimulación.

Levanta una ceja, y dejo que mi lengua se hunda en su boca.

La mano libre de Levi se desliza entre mis piernas y comienza a estimular mi sexo.

Inhalo lentamente, dejando que mi rostro descanse contra su pecho y juego con su erección.

—Ven aquí —murmura.

Me levanta y acerca mis pechos a su boca.

Comienza a lamer el agua tibia de mis pezones erectos mientras sus dedos entran y salen suavemente de mi sexo.

—Oh…

Levi…

—gimo con anhelo.

Deja que sus dientes encuentren mi pezón y luego lo suelta.

Mi boca baja para encontrarse con la suya y sus dedos se deslizan por mi entrada, preparándome para él.

Mi mano entonces se mueve arriba y abajo por su erección, sintiéndola escapar del agua.

Respiro lentamente, queriendo tenerlo dentro de mí, pero al mismo tiempo disfrutando de tenerlo así, a mi disposición.

—Date la vuelta —me pide Levi.

Obedezco y él separa mis piernas con las suyas.

Coloca su erección contra mis nalgas, y luego la hace bajar más y más, hasta que finalmente llega a mi entrada.

Una de sus manos se coloca en mi cintura.

Me desliza suavemente contra su miembro, bajándome a un ritmo pausado mientras mis labios se abren de placer.

Entonces baja su mano.

Comienza a estimular mi monte de Venus lentamente, mientras su miembro se mueve despacio dentro y fuera de mí.

Mis labios se abren, gimo su nombre.

El vapor del agua sube por mi cuerpo, dejando mi piel perfumada y resbaladiza.

Levi me atrae contra su boca y muerde mi cuello, mientras su sexo empuja dentro de mí con fuerza creciente.

—Por favor, no pares —le ruego.

Acelera el ritmo con un gruñido.

Sus dientes se clavan con más fuerza en la piel de mi cuello, haciéndome desear sentirlo más intensamente.

Haciéndome anhelar sentir el mordisco que marca a una pareja como una sola.

Levi parece saber que quiero más de él.

Me penetra con más fuerza, y justo cuando creo que no puedo resistir, llego a mi fin en medio de un glorioso grito que lo hace alcanzar también el suyo.

Suspirando, me dejo caer contra el pecho de Levi.

Sus brazos me rodean y sus labios comienzan a besar suavemente mi cuello.

—Dijiste algo allá abajo que me tiene pensando —dice.

—No he dicho nada a tu abuela…

—declaro.

—¡Por la diosa!

No traigas a esa horrible bruja a este momento.

Me refería a tu conversación con mi madre.

Gira mi cara suavemente para que pueda verlo.

Sus ojos claros se encuentran con los míos.

—Dijiste que no era un matrimonio falso entre nosotros.

Ya no.

Sus palabras despiertan el nerviosismo en mí.

Siento el rubor subir a mis mejillas.

Por suerte, el baño está lo suficientemente caliente como para justificarlo.

—No quería que se sintiera mal por las cosas horribles que dijo tu abuela.

—Lo sé —Levi frunce el ceño—.

Pero, ¿fue solo por eso, o había algo de verdad en tus acciones?

No puedo evitar morderme el labio, nerviosa.

Confesar lo que siento es diferente a aceptarlo.

Me ha llevado bastante tiempo darme cuenta de que tengo sentimientos por Levi, y ahora tengo que enfrentarlo mirándolo a los ojos.

¿Y si él no siente lo mismo por mí?

Si después de confesar cómo me siento solo estoy destacando frente a él, sin que sea mutuo.

—Quiero decir…

Es obvio que tenemos algo más que un simple matrimonio formal, ¿verdad?

—corto, tratando de irme por la tangente.

Me levanto entonces, saliendo de la bañera.

Inmediatamente cubro mi cuerpo para que el agua no deje empapado el suelo.

—Lo sé —toma mi mano y me hace girar.

Su cuerpo se inclina hacia mí—.

Pero quiero saber cómo te sientes.

Y por favor, no me mientas porque lo notaré.

Por un momento dudo si responder o no a su pregunta.

Levi parece leerlo en mi cara.

—Me pediste honestidad y fui honesto contigo, Amber.

—A medias —le reprocho.

—Responde mi pregunta.

Suspiro.

—Yo…

no lo sé —finalmente cedo—.

Es obvio que es más que solo sexo entre nosotros —afirmo mordiendo mi labio inferior.

Levi me mira a los ojos.

Permanece atento a mis expresiones durante un largo minuto.

Finalmente sonríe.

—Es obvio que lo es —responde, poniéndose de pie y saliendo de la bañera.

Su cuerpo mojado viene a mi encuentro—.

Aunque el sexo es gran parte de lo que sucede entre tú y yo.

Su comentario me hace reír.

—Evidentemente —afirmo.

Me levanta, dejando que envuelva mis piernas alrededor de su cintura.

Sus labios me encuentran mientras nos hundimos en un largo beso que nunca parece terminar.

Levi nos lleva a la cama, deja caer mi cuerpo contra las sábanas y se acomoda encima de mí.

En este momento es todo en lo que puedo pensar.

La sensación de su piel cálida sobre la mía.

La forma en que sus músculos se tensan y relajan con su tacto; la manera en que su sexo se insinúa contra el mío…

Sus labios me sostienen por un segundo más, luego comienzan a moverse más abajo.

Besan mi cuello, llegan a mis pechos y los aprisionan en una cárcel de la que no deseo escapar.

Hundo mis manos en su cabello y gimo, sintiendo su lengua recorrer mi abdomen.

Y más allá.

Respiro lentamente, dejo que se filtre por mis terminaciones nerviosas; dejo que sea mío y a cambio, permito ser suya.

Con Levi entre mis piernas, estimulando mis sentidos y haciéndome sentir más viva de lo que jamás me he sentido, pienso por primera vez que lo quiero.

Lo quiero.

Lo quiero con todo mi corazón, y no hay nada que pueda o desee hacer para cambiar eso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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