Matrimonio Primero, Pareja Después - Capítulo 34
- Inicio
- Todas las novelas
- Matrimonio Primero, Pareja Después
- Capítulo 34 - 34 Capítulo 34 Manipulación
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
34: Capítulo 34: Manipulación 34: Capítulo 34: Manipulación Mi teléfono suena por quinta vez en menos de una hora.
—¿Es él otra vez?
—pregunta Sophie con una ceja levantada.
Ignoro la llamada y me concentro en las muestras de tela, asintiendo.
—¡Qué insistente!
—exclama Sophie exasperada.
—No le prestes atención —digo, cortando la llamada.
—¿Cómo es que Sebastián no se ha dado cuenta de que no quieres saber nada de él?
—pregunta Sophie, molesta.
—No lo sé.
Ni siquiera me importa.
En algún momento se cansará de llamar.
Ella suspira.
—Si tú lo dices…
Sophie deja el teléfono a un lado, pero pronto vuelve a sonar y ella lo mira con expresión de fastidio.
Ha pasado una semana desde los acontecimientos del baile de luna.
La noticia de que Sebastián y Rose eran pareja, pero habían renunciado al vínculo llegó a oídos de todos, por lo que pronto se convirtieron en el tema de conversación.
Según tengo entendido, Rose no pudo soportar los rumores, ya que todos sabían que Levi, no solo no era su pareja, sino que la había rechazado públicamente.
En cuanto a la pelea entre ella y Sebastián, seguía siendo el tema central de los chismes.
Por lo que sabía, Rose había decidido abandonar el pueblo por tiempo indefinido.
Pero no era el caso de Sebastián.
Su acoso había comenzado esa misma noche, cuando empezó a llamar desesperadamente.
Para evitar conflictos, ya que conozco bien de lo que es capaz Levi si juegan con su paciencia, bloqueé el número.
Pero eso no ha detenido a Sebastián para seguir llamando.
—¿No entendió que no querías hablar con él cuando te llamó desde el tercer número desconocido y le colgaste al escuchar su voz?
—No lo sé —suspiro y miro el teléfono, que vuelve a sonar.
Sebastián me ha llamado desde el teléfono de cada amigo y conocido en común desde que lo bloqueé.
Por lo que he tenido que dejarles claro a muchas personas que no pienso volver a hablar con ellas si siguen ayudándolo a molestarme.
Pero eso no parece haberlo detenido.
—Si sigue llamando juro que dejaré que Levi haga un abrigo con su piel —grito con fastidio, la séptima vez que suena el teléfono.
—No.
Creo que esta vez no es Sebastián, sino tu hermano —dice Sophie, pasándome el celular.
—¿Hola?
—contesto después de tomar un par de respiraciones para no mostrarle a mi hermano lo molesta que estoy.
—Hola, hermosa —me saluda coqueto—.
¿Tienes tiempo para salir a tomar un café con tu hermano favorito?
Me río.
—¿Estás de vuelta en el pueblo?
—pregunto, ya que Matt estaba fuera en California por asuntos de la manada.
—Así es.
Y quiero encontrarme con mi hermosa hermana.
—Ahora mismo estoy con Sophie ocupada con cosas del trabajo —respondo.
—Deja eso atrás y ven a disfrutar de un tiempo con la persona que más amas en el mundo —dice.
Vuelvo a reír.
“””
Le propongo el plan a Sophie y sus ojos se iluminan.
—Me vendría bien un descanso —dice.
—Nos vemos en quince minutos —le digo a Matt.
Tomamos nuestras cosas y salimos del apartamento de Sophie en su coche.
Ella conduce y va cantando mientras el teléfono vuelve a sonar.
Finalmente contesto, harta de las llamadas.
—Tarde o temprano ibas a ceder —bromea Sebastián con alivio en la voz al otro lado de la línea.
—He contestado por una simple razón —respondo secamente—.
Levi no sabe de todo esto, pero no dudaré en decírselo si sigues llamando.
—Hazlo —me desafía—.
Pero tarde o temprano tendrá que admitir, igual que tú, que no están hechos el uno para el otro.
—¿Y tú y yo lo estamos?
—respondo con voz seca.
—Evidentemente —dice con lo que percibo es una sonrisa en los labios.
—Quiero que lo dejes, Sebastián.
De una vez por todas —lo amenazo—.
Si no lo haces, atente a las consecuencias.
Cuando cuelgo, él no vuelve a marcar, así que asumo que esta vez ha entendido el mensaje.
Decido calmarme antes de ver a mi hermano, así que tomo un par de respiraciones antes de que Sophie aparque.
—Hiciste lo correcto —dice Sophie, tomándome la mano.
Asiento y nos bajamos del coche.
Matt nos está esperando en una mesa reservada.
Su rostro está bronceado por el sol y sus ojos están radiantes.
—¡Qué guapo estás!
—le digo a mi hermano, corriendo a abrazarlo.
Sophie también le da un cálido abrazo y los tres nos sentamos en la mesa.
Él me da un ramo de flores como regalo y pedimos algo de beber mientras nos cuenta sobre el viaje.
—Me enteré de todo lo que pasó hace una semana en el baile de luna —dice Matt con una mueca.
Asiento.
—No te imaginas el lío que fue.
—Pobre Rose —dice Matt.
—Tonterías —salta Sophie—.
Rose ha sido horrible con Amber.
Se merece todo lo que le pasó.
—Sí, lo sé.
Pero es solo una niña —dice Matt—.
Estoy seguro de que en algún momento se arrepentirá de haber renunciado a su vínculo de pareja.
—Pues se lo merece —dice Sophie, con las mejillas rojas de enfado—.
Nadie le pidió que fuera una arpía traicionera.
Sonrío ante el enojo de mi mejor amiga.
Es obvio que solo trata de protegerme.
Tomo su mano, para mostrarle cuánto agradezco sus palabras y le digo a Matt:
—Rose y Sebastián se buscaron esto.
Me dan lástima, pero las cosas han sido justo como ellos las quisieron.
No fue culpa de nadie.
—Supongo que tienes razón —suspira y toma un sorbo de agua—.
De todos modos, tenemos cosas más importantes de las que hablar que ese par.
“””
—Por favor —le pido.
—Ya he tenido suficiente de ese par para el resto de mi vida —dice Sophie.
Matt sonríe y luego dice, cambiando de tema:
—He conocido a alguien en California.
Mis ojos se abren como platos.
—¡Eso es maravilloso!
—le digo—.
Mi hermano no es de relaciones serias.
Ha tenido un par de novias de menos de tres meses en su vida, por lo que es inusual que nos hable de alguien.
—Cuéntame sobre ella —le pido.
—De acuerdo.
Su nombre es Summer —comienza.
Estallo en carcajadas.
—Qué apropiado —bromeo.
Matt siempre ha amado el calor y el verano.
Es casi una broma que la chica que le gusta tenga ese nombre.
—Nos conocimos en la playa.
Me salvó de ser arrastrado por las olas en mis patéticos intentos de surf.
Sophie y yo nos reímos.
—¿Y cómo es?
—pregunta mi amiga.
—Guapa, inteligente, divertida…
—Matt comienza a enumerar.
—Realmente te gusta —observo—.
Mi hermano nunca prodiga halagos a nadie más que a mí, así que esta chica debe ser realmente algo especial.
Él asiente.
—No es mi vínculo de pareja, pero la vida no se trata solo de esperar a que aparezca tu pareja —dice.
—Es cierto.
Estoy muy orgullosa de ti, Matt.
Su sonrisa se ensancha.
—¿Y cómo manejarán la relación?
—pregunta Sophie—.
¿O es de por aquí y también estaba de viaje?
—No.
Es de California.
Le ofrecí venir y quedarse un tiempo.
Estará aquí en unos días.
—Vaya —digo sorprendida—.
Estoy impresionada.
Nunca te había visto ponerte tan serio con nadie.
—Lo sé —me mira sonriendo y ansioso—.
Es fascinante y aterrador al mismo tiempo.
—Créeme —dice Sophie, dándole palmaditas en la mano como una sabia anciana—.
Conozco bien la sensación.
Los tres estallamos en carcajadas y comenzamos a hablar de diferentes temas.
Las horas casi vuelan y por eso no me doy cuenta cuando recibo una llamada de Levi de lo tarde que es.
—¿Cuándo piensas volver a casa?
—pregunta.
—Lo siento.
Matt estaba de viaje.
Estoy con él y con Sophie, y me distraje —noto algo particular en su voz, así que pregunto:
— ¿Todo bien?
—Me gustaría hablar contigo de algo —aclara Levi.
—Estaré allí en diez minutos si es importante.
—Gracias —dice.
Cuelga y tomo mis cosas.
—¿Todo bien?
—pregunta mi amiga.
—Sí.
Pero Levi me dijo que tenemos algunas cosas que atender en casa.
Me iré temprano, pero Matt, cuando llegue esta chica Summer, quiero que la invites a mi casa a cenar.
Estoy deseando conocerla.
—Por supuesto, hermana —dice Matt, abrazándome fuertemente para despedirme.
Los dejo charlando y salgo del restaurante, tomando un taxi a casa.
Cuando llego descubro con alivio que todo parece estar en orden.
Por un momento la voz de Levi me había hecho pensar que encontraría la casa en llamas.
—Hola, June —saludo al entrar.
La madre de Levi está leyendo un libro en la sala de estar—.
¿Dónde está Levi?
—En su estudio, cariño.
Creo que te está esperando —dice June cálidamente.
Se lo agradezco y subo al segundo piso, abriendo la puerta sin llamar.
—Oye, ¿todo bien?
—digo, mirando a Levi.
Está sentado frente al escritorio, con las manos unidas a la altura del rostro.
—Dímelo tú —dice con voz seria.
Levi reproduce una grabación desde su teléfono.
Me sorprendo al escuchar mi voz y la de Sebastián.
—Tarde o temprano ibas a ceder…
—dice la voz de Sebastián.
—Levi no sabe de esto…
Pero no dudaré en decírselo.
—Hazlo.
Tarde o temprano tendrá que admitir que no están hechos el uno para el otro.
—¿Y tú y yo lo estamos?
—Evidentemente.
Se me seca la garganta.
Faltan algunos fragmentos de la conversación.
Claramente los han cortado para que suene como si…
Como si yo todavía sintiera algo por Sebastián.
—No es lo que piensas —le digo a Levi inmediatamente.
—Explícamelo entonces —me pide con voz fría y peligrosa—.
Para mí, suena como si quisieras volver con él.
Y así, la felicidad se desvanece una vez más.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com