Matrimonio Primero, Pareja Después - Capítulo 38
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38: Capítulo 38 : Noticias inesperadas 38: Capítulo 38 : Noticias inesperadas Levi me sostiene firmemente en sus brazos.
—Se acabó —me promete.
Sus labios se encuentran con los míos tiernamente.
Levi tiene sus manos apoyadas en mis mejillas.
Sus pulgares acarician mi rostro.
—Eso espero —digo, sorbiendo por la nariz.
—¡Por fin!
—Matt salta, viniendo hacia nosotros—.
Ese bastardo no nos molestará más.
Mi hermano me abraza.
Le devuelvo el gesto y Elliot se sienta junto a Levi.
—¿Estás bien?
—pregunta el Beta seriamente.
Levi asiente.
—Lo estoy —dice Levi.
Me sujeta por la cintura.
La asamblea se ha convertido en un caos, pero ahora todo ha terminado.
Con Sebastián exiliado del dominio de los lobos, y Rose lejos de Alaska, las cosas deberían estar bien por un tiempo.
Espero que este sea el fin de todo el drama y todos los problemas.
Tan pronto como puede, Sophie viene y me abraza.
—Estoy tan orgullosa de ti —me dice.
Mi padre también viene hacia nosotros.
—Te agradezco por limpiar el nombre de nuestras manadas —le dice a Levi.
Y veo en sus ojos que mi esposo realmente se ha ganado su aprecio.
Poco después se acercan algunos otros Alfas.
Se disculpan por la vergonzosa situación y agradecen a Levi por demostrar la verdad respecto a Sebastián.
Las conversaciones continúan por un rato, pero eventualmente me siento demasiado cansada para quedarme aquí por más tiempo, y sé que Levi también lo está.
Nos disculpamos entonces y decidimos ir a casa.
—Pasaré a visitarte pronto —promete Sophie.
—Yo también —dice Matthew cálidamente.
Elliot se despide para llevar a Sophie a casa, y mi padre y mi hermano se marchan.
Entonces me subo al coche con Levi y dejo que el camino pierda su forma a nuestro alrededor.
Él toma mi mano, pone música suave en la radio y besa mis nudillos.
Sé que está feliz de saber que todo ha terminado.
Pero cuando llegamos a casa vemos que no todo está tan bien como pensábamos.
—Escuché lo que pasó —dice June tan pronto como nos ve llegar.
Abraza fuertemente a su hijo.
Está obviamente asustada.
—Estaré bien —Levi le promete a su madre, dándole un gran abrazo.
La besa en la corona de su cabeza y ella me mira.
—Me siento bien también —digo con una sonrisa tranquila, sabiendo que sus ojos me dicen lo que sus labios no pueden.
«Han pasado por tanto que me resulta imposible asimilarlo.
Merecen ser felices, y siento que esto los está reteniendo».
—Estaremos bien ahora —promete Levi—.
Todo ha terminado ya.
Besa a su madre una última vez en la frente y se despide de ella.
Después de llevarla a su habitación, caminamos juntos hacia nuestro cuarto.
Luego se quita la ropa y suspira.
Lleno la bañera con agua caliente y me desvisto para meterme en el agua caliente burbujeante con él.
—¿Qué crees que pasará ahora?
—pregunto entre susurros.
Levi toma mi brazo y comienza a enjabonarlo.
Frota mi piel con una esponja y besa mi mejilla.
—Las cosas serán más tranquilas ahora.
Podremos vivir con calma.
—Casi parece demasiado perfecto para ser cierto —respondo con una risa.
—Sé que lo parece.
Pero es la verdad —dice Levi.
Besa mi cuello, mi mejilla y mis labios.
Su gesto es dulce, lleno de afecto.
Me pierdo en el roce de su boca, en el aroma de su piel y en el fuerte tacto de sus brazos, que me mecen contra su pecho, recordando vagamente la insinuación que me hizo en el baile de luna, sobre haber encontrado a su pareja destinada.
«¿Esto es lo que se siente cuando consigues tu pareja?», me pregunto.
Por primera vez, me siento demasiado cansada para hacer el amor.
Las emociones han sido un vértigo de fuerza a nuestro alrededor.
Y Levi parece entenderlo.
Al salir de la bañera, él envuelve la toalla a mi alrededor y me toma en sus brazos.
—¿Qué haces?
—susurro, riendo contra su cuello.
—Cuidarte.
Planeo hacerlo durante todo el tiempo que te quede de vida —promete.
Me deja sobre la cama y toma las sábanas.
Me envuelve con ellas y luego viene a mi lado.
Ambos estamos desnudos.
Levi me acuna contra su pecho y me acomoda contra su costado.
Sus dedos comienzan a pasar suavemente por mi cabello, acariciándolo con delicadeza y recorriendo mi espalda después, provocando una serie de agradables escalofríos.
—Podría acostumbrarme a esto —digo, sonriendo, con los ojos cerrados.
El cansancio empieza a vencerme.
Con todo, siento la sonrisa de Levi mientras me besa en la frente.
—Entonces hazlo —me pide.
—Gracias por protegerme hoy…
Cuando Sebastián se acercó a mí pensé…
—Shhh…
—dice Levi entre susurros.
Levanta mi rostro y besa mis labios de manera dulce—.
No pienses en ello.
Estás a salvo.
Siempre lo estarás conmigo.
—Lo sé —suspiro, sintiendo que en cualquier momento me quedaré dormida—.
Siempre estás ahí para mí.
Me cuidas más que a cualquier otra cosa…
—Eres todo lo que me importa —afirma Levi.
Sus palabras me hacen sentir conmovida.
Me doy cuenta de que le creo.
—Te amo —digo sinceramente.
Es la primera vez que lo digo.
Levi guarda silencio.
Por un momento pienso que no me va a responder…
—Te amo, Amber —me contesta, besando mi frente.
Envuelve sus brazos a mi alrededor con fuerza y me atrae contra su pecho.
El sueño me gana entonces, y finalmente caigo en sus brazos, rendida.
Pero no tengo miedo.
Sé que estoy a salvo.
Y siempre lo estaré a su lado.
…
Despierto antes de que llegue la mañana.
Para entonces, Levi ya se ha levantado.
—¿Vas a correr?
—pregunto en medio de un bostezo.
—¿Quieres que me quede contigo?
—pregunta afectuosamente, acariciando mi cabello y besando mis labios.
—No.
No te preocupes —digo con una sonrisa.
Han pasado unas horas, pero me doy cuenta de que me siento descansada.
De hecho, estoy bastante bien.
—¿Puedo ir contigo?
—pregunto.
Levi levanta una ceja.
Parece curioso.
—¿Quieres venir a correr al bosque?
—pregunta con incredulidad.
Me encojo de hombros.
—Solo si quieres compañía…
—respondo.
Él sonríe.
—Ponte una sudadera.
Hace frío fuera —me dice entonces.
—En realidad, tengo una mejor idea —digo sonriendo.
Me levanto y me visto rápidamente.
Con Levi nos dirigimos hacia la parte trasera de la casa.
Me estiro entonces y noto la mirada de Levi, quien sigue cada uno de mis movimientos.
—¿Lista?
—pregunto sonriendo.
Él asiente y entonces suelto una carcajada.
Me transformo en un estallido de energía.
Mi loba se libera de la piel humana, como si dejara atrás un vestido incómodo.
Amo mi forma humana, pero transformarme es particularmente liberador.
Como si pudiera volver a ser yo misma después de mucho tiempo.
Mi loba es más pequeña que la de Levi.
Tiene un pelaje color champán.
Al verme, Levi chasquea la lengua divertido.
Da un paso para prepararse y empiezo a correr.
Su lobo me alcanza en dos segundos.
Corre junto a mí con una zancada firme y decidida.
Dejo escapar una risa lobuna y acelero, adentrándome más en el bosque y notando que él me sigue.
Levi me sigue el juego.
Mantiene el ritmo conmigo mientras esquiva los árboles.
Seguimos el lago en su anchura, y cuando vemos salir el sol empezamos a correr sobre la superficie baja del agua, sintiendo el chapoteo helado que roza nuestro pelaje y moja nuestras patas.
Levi juega conmigo, salpica el agua en mi dirección y acelera el paso mientras vemos una bandada de patos salvajes, que levantan el vuelo al vernos llegar, perdiéndose en la distancia mientras el cielo va cambiando de color.
Cuando llegamos al final del lago, Levi salta sobre mí.
Empieza a jugar conmigo.
Le doy manotazos con mis patas e intento liberarme, pero noto que no puedo, así que vuelvo a transformarme.
—¡Para!
—digo riendo.
Él suelta una risa gutural y lobuna y lame mi cara con su lengua.
Después vuelve a transformarse él también.
—¿No querías jugar?
—Bueno, sí, ¡pero el agua está helada!
—digo riendo.
Levi me toma en sus brazos.
Me levanta y me hace girar en el agua, salpicándome con sus pies.
—¡Ya basta!
—le pido entre risas, recordando cuando estuvimos en la playa.
Él hace lo mismo, dejándome empapada antes de decidir que ya es suficiente del juego.
—¿Quieres que pare?
—Sí, por favor —pido con una risita.
—Bésame entonces —pide Levi.
Miro sus ojos, recordando la noche anterior.
Mi corazón empieza a latir con fuerza cuando recuerdo que le he dicho que lo amo.
Y que de hecho, él me ha respondido diciendo lo mismo.
Sus labios se acercan a los míos.
—Bésame —pide en un susurro.
Lo hago sin pensar.
Mis dedos se enredan en su cabello y mi boca lo busca.
Los labios de Levi abren los míos y su lengua me busca mientras sus dientes atrapan mi labio inferior.
Contengo un jadeo, me aprieto más contra él y siento un suspiro estallar desde mis labios.
Me besa lento y largo, hasta que pierdo el aliento.
Cuando siento que no puedo aguantar un segundo más sin respirar se aparta de mí y me mira con ojos ardientes.
Sé por la mirada de sus ojos lo que quiere.
En este instante, mi cuerpo desea lo mismo.
—Aquí no —digo antes de que siquiera pueda insinuar lo que está pensando—.
Hace demasiado frío.
Levi suelta una carcajada.
—¿Vamos a casa?
Una de sus cejas se eleva.
—Suena perfecto —declaro.
Levi me suelta y vuelvo a transformarme.
Él me imita y empezamos a correr, desandando nuestro camino anterior.
Volvemos a la casa riendo después de transformarnos de nuevo.
Para este momento ya está amaneciendo, pero es aún demasiado temprano para que alguien esté despierto.
Por eso me sorprendo de ver a la madre de Levi en la sala.
Más aún, cuando noto que no está sola.
Levi también lo advierte.
Ambos caminamos juntos a la casa, tomados de la mano.
—¿Qué ocurre?
—le digo a June al llegar, poniendo mi mano en su brazo.
Ella mira a la chica que está con ella.
Alta, esbelta y con la piel bronceada por el sol.
Tiene una sonrisa reluciente y un cabello tan rubio que parece el sol.
Sus ojos son increíblemente azules.
Fija su mirada en Levi y sonríe en la mejor imitación de una Barbie que he visto jamás.
—¡Por fin!
—dice con una risita de niña—.
Me alegro de que hayas llegado, Levi.
Su cara me suena.
Me rompo la cabeza intentando pensar de dónde la conozco.
—¿Quién eres?
—le pregunto con el ceño fruncido.
Ella me regala una sonrisa fría.
Sus ojos parecen dos icebergs.
—Mi nombre es Summer.
Summer Dynasty.
Soy la prometida de Levi.
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