Matrimonio Primero, Pareja Después - Capítulo 39
- Inicio
- Todas las novelas
- Matrimonio Primero, Pareja Después
- Capítulo 39 - 39 Capítulo 39 La mejor esposa
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
39: Capítulo 39: La mejor esposa 39: Capítulo 39: La mejor esposa —¿Que tú eres…
Quién?
—pregunto con voz ahogada.
Mi mirada busca la de Levi.
En lugar de sentir indignación, me encuentro impactada.
Es entonces cuando su nombre hace eco en mi cabeza.
—Dijiste que tu nombre era Summer Dynasty…
Ella asiente.
—Soy la hija de un importante Alfa en California —declara con arrogancia.
Me importa un bledo su padre.
—Eres la novia de Matthew —afirmo.
Summer chasquea la lengua.
—Sobre eso…
Terminamos —dice como si nada.
Inmediatamente me preocupo.
Matt parecía estar locamente enamorado de esta chica.
Si le rompió el corazón a mi hermano, yo le romperé los huesos.
—Matt y yo no éramos el uno para el otro —dice con voz inocente, como si hablara de un par de zapatos que simplemente no le quedaban bien.
—¿Y qué te hace pensar que tú y Levi son ideales como pareja?
—pregunto.
Ella ignora mi pregunta.
En cambio, Levi pregunta.
—¿Quién te envió?
Su tono es serio, distante y frío.
—Tu abuela, evidentemente —dice ella.
De repente siento que no puedo respirar.
—Qué…
—empiezo a decir, ahogándome.
—Entraste aquí diciendo eso —dice June, angustiada—.
Que Dora la ha enviado para casarse contigo.
—Tu abuela decidió que era mejor que tú y yo estuviéramos juntos.
Por eso te busqué cuando estabas en California —dice Summer.
Mis ojos se abren entonces, en el momento exacto en que la recuerdo.
—¡Eres la chica del protector solar!
—digo.
Ella se ríe.
—¡Ya era hora de que te dieras cuenta!
—comenta divertida.
Detecto un doble sentido detrás de su tono.
Debería sentirme insultada, pero en cambio solo estoy impactada.
—Sí, bueno.
Era difícil distinguir entre esta chica y la que estaba casi desnuda en medio de la playa —respondo con voz fría.
Summer no parece afectada por mi comentario.
—Traté de hablar contigo ese día.
Tu abuela me había insinuado que éramos perfectos el uno para el otro.
Pero me sorprendió mucho descubrir que estabas casado…
—dice con una voz que me hace pensar que se siente herida.
—Lo está —digo inmediatamente.
Mi mano se cierra alrededor de la de Levi.
Él me da un apretón, pero no habla.
Mira a Summer como si fuera una serpiente venenosa que se ha colado en la casa.
La idea probablemente tiene sentido.
Summer pone los ojos en blanco, como si no le importara en lo más mínimo lo que he dicho.
—Ese día me decepcionó mucho enterarme de lo vuestro.
Pero luego Dora me explicó que era un matrimonio falso y que era una solución rápida.
¡No sabes cuánto me alegró eso!
—aplaude, como una niña pequeña y Levi chasquea la lengua.
—Te quiero fuera de mi casa.
Ahora —ordena.
Su madre y yo observamos sorprendidas.
Su tono de voz es tan frío y cortante que no entiendo cómo esta chica no está temblando de miedo.
En cambio, lo mira, casi divertida.
—Me temo que eso no va a suceder.
Tu abuela ha dicho que tú y yo estamos destinados a estar juntos.
—Dora no me da órdenes.
Nadie más lo hace.
—Da un paso más cerca de ella—.
Yo soy el Alfa.
—Lo sé muy bien —comenta divertida, inclinando la cara hacia un lado.
Su gesto es evidentemente coqueto.
Esta chica es o demasiado tonta o demasiado valiente para tratarlo así cuando él está obviamente tan molesto.
—Pero te sugiero que hables con tu abuela antes de echarme…
Te sorprendería cuántas consecuencias negativas podría traer eso.
Aunque sus palabras son dulces, detecto la clara amenaza que está inculcada en ellas.
Tomo el brazo de Levi y hago que me mire.
—No la eches —le pido—.
No sabemos si realmente nos están tendiendo una trampa.
—¡Eso es!
Eres más inteligente de lo que pensaba.
—Summer aplaude, evidentemente divertida por mi reacción.
Mis labios se fruncen en una mueca.
Me resulta evidentemente claro que ella no es tanto valiente como tonta, pero decido no decir nada.
—No la quiero en la casa —suelta Levi, con voz cortante y ojos fríos.
—Lo sé.
Pero tienes que aclarar esto primero —le recuerdo.
—Amber tiene razón —dice June—.
Será mejor asegurarnos de que actuar contra Summer no nos va a meter en problemas.
Levi la mira con odio.
Summer en cambio sonríe inocentemente.
—¿Cuál de ustedes dos me va a mostrar qué habitación me toca?
—pregunta Summer, señalándonos a mí y a June.
Suspiro.
—Lo haré yo.
—Antes de que pueda dar un paso más cerca, Levi se interpone entre nosotras.
Mira a Summer con veneno y esta vez ella parece captar el escalofrío en su mirada.
—Esta no es tu casa y ellas son mi esposa y mi madre.
Las tratarás con respeto, o afrontarás las consecuencias.
Ella lo mira sin decir nada.
Asiente una vez y Levi se aleja.
Me besa y susurra contra mis labios.
—Resolveré esto pronto —promete, y luego se va.
—Ve a descansar un poco —le pido entonces a June—.
Yo me encargo.
—¿Estás segura?
—Mira a Summer con desconfianza.
Asiento.
—Absolutamente.
Confía en mí.
June asiente y se va.
En cuanto a Summer, la ayudo a llevar sus cosas hasta la habitación de invitados para que se instale.
La observo pasear por la habitación, mirando todo con gesto sombrío.
—Espero que la habitación principal sea mucho más bonita, y más grande.
No estoy acostumbrada a dormir en cuartos de mala muerte —dice.
Me cruzo de brazos.
Es obvio que está empeñada en molestarme, pero no va a conseguirlo.
—Si necesitas algo, házmelo saber…
—empiezo a decir.
—De hecho, sí necesito algo.
Summer avanza hacia mí.
Se cruza de brazos y se detiene frente a mí.
Me mira a los ojos con una mirada peligrosa.
—Necesito que te alejes de mi marido —amenaza.
Sonrío con indiferencia.
«Solo es una niñita», pienso.
Sus palabras no podrían afectarme menos.
—Lo haré en caso de que Levi me lo pida.
Hasta entonces eres nuestra invitada —enfatizo, levantando una ceja.
Me doy la vuelta lista para irme, pero Summer agarra mi brazo.
—No creo que entiendas cómo funciona esto —dice en voz baja.
Miro su mano, cerrada alrededor de mi brazo y luego de nuevo a ella.
Si piensa que esto va a intimidarme, lo tiene mal.
—Yo soy la esposa legítima de Levi —aclara—.
Nuestro compromiso es mucho más fuerte que el tuyo.
Va más allá de lo que puedes conocer o entender, y él se dará cuenta pronto.
Así que te recomiendo que…
Hagas las maletas, querida, y te ahorres la vergüenza de quedarte en la calle.
Su tono es evidentemente amenazante.
En cambio, me suelto de ella y le doy mi mejor sonrisa.
—Te recomiendo que no le digas eso a Levi.
A menos, claro, que quieras ser tú la que salga echada de la casa en un abrir y cerrar de ojos…
—la miro de arriba abajo—.
Dudo que puedas aguantar el frío —suspiro—.
Mientras tanto, iré a preparar el desayuno para mi marido.
Dejo atrás a Summer y decido llamar a Matt en cuanto pueda.
Su corazón debe estar roto, y no se lo merece.
Esta chica no es digna de su afecto.
Decido ignorarla.
En el tiempo que tarde Levi en resolver este asunto seré cordial con ella.
Por ahora debo centrarme en mis asuntos, ya que no puedo dejar que su presencia arruine las cosas por aquí.
A los pocos minutos de entrar en la cocina, Summer me sigue.
La miro con una ceja levantada, recordando ser educada.
—¿Te gustaría desayunar?
—le pregunto.
Ella mira en todas direcciones y frunce el ceño.
—¿No tenéis sirvientes para hacer las tareas domésticas?
Tenemos tres cocineros en casa —dice orgullosamente.
—A Levi le encanta cocinar.
Prefiere cazar la comida —auguro sin tomar mucho interés en su charla.
Los ojos de Summer brillan entonces.
—En ese caso, yo cocinaré.
Se dirige a la nevera y empieza a sacar cosas frenéticamente.
La miro, divertida por su naturaleza impulsiva hasta que finalmente se detiene.
—¿Qué le gusta desayunar a Levi?
—Deberías saberlo tú, ¿no?
—pregunto, sonriendo—.
Vas a ser su esposa.
Ustedes están destinados a estar juntos, y todo eso.
Las mejillas de Summer se inflan como un pez globo.
Asiente.
—Tienes razón.
Le encantará mi comida.
Decido dejarla a su aire, ya que la cocina es lo suficientemente grande para las dos y no pienso dejar que su comportamiento me afecte.
Empiezo a preparar el desayuno de Levi.
Huevos benedictinos, café negro sin azúcar y un tazón de fruta.
Summer empieza a dar vueltas por la cocina.
Pone el pan a tostar directamente en la estufa y luego echa los huevos en la sartén, cáscara y todo.
—¿Dónde tienen el zumo de naranja en esta casa?
—pregunta, yendo de un lado a otro.
—Levi prefiere los alimentos frescos, sin procesar —digo, señalando un extractor—.
Con eso puedes hacer zumo.
Allí tienes las naranjas.
Me mira con el ceño fruncido, evidentemente molesta.
Mi sonrisa es angelical mientras le digo:
—Si quieres puedo hacerlo yo.
Sé cómo le gusta el zumo a mi marido.
Sus mejillas se vuelven rojas.
—¡Lo haré yo!
—grita Summer.
Para cuando Levi llega a la cocina, el olor a quemado ha llenado toda la habitación y flota hasta la sala de estar.
Frunce el ceño ante la escena.
El lado de la cocina de Summer está sucio, salpicado de comida y otras cosas.
Se ha caído zumo, hay pulpa esparcida por toda la encimera y las cáscaras están en el suelo.
—Te he preparado zumo de naranja, huevos revueltos y tostadas —dice Summer orgullosamente, ofreciéndole a Levi un plato con el pan quemado, los huevos con las cáscaras y el vaso lleno de pulpa.
—No me gusta el zumo de naranja —dice Levi, pasando de largo.
Luego viene hacia mí y me besa en los labios.
Pongo el plato en la mesa y él se sienta.
—Gracias —dice con una sonrisa.
—¡Eso seguro que sabe horrible!
—grita Summer—.
¡El mío está mejor!
Mientras corre por la cocina, tratando de llegar hasta Levi, Summer resbala en el zumo que ha derramado, tirando los platos al suelo y llenando la cocina de escombros.
Levi mira la escena indignado y se pone de pie.
—No puedo comer en medio de este caos —dice con fastidio.
—Ve a tu oficina.
Yo limpiaré —digo con voz amable.
—No.
Ella lo hará —dice Levi, en tono amenazante, mirando a Summer—.
Tú has hecho este desastre.
Tú lo limpias —ordena.
Por su tono, ni yo me atrevería a contradecirlo.
—L…
¡Lo haré!
—dice Summer inmediatamente—.
Te demostraré que puedo ser la esposa perfecta.
Levi mira hacia la encimera.
Los restos de pan quemado, el montón de huevos revueltos con cáscara y el zumo de naranja restante.
—Y ese será tu desayuno —dice, señalando la encimera—.
En mi casa, no desperdiciamos la comida.
Summer asiente una vez.
La miro, sintiendo lástima por esta niña.
Tras un último beso y agradecerme el desayuno, Levi se marcha.
—Si quieres, puedo ayudarte a limpiar…
—le ofrezco a Summer.
Ella se levanta y se aleja.
—Puedo hacerlo.
Puedo hacerlo yo sola.
No dejaré que me hagas quedar en ridículo otra vez.
Me da la espalda y empieza a limpiar la encimera.
Pero solo ensucia todo aún más en sus intentos.
Suspiro.
Mirándola, comprendo que su estancia durará una eternidad.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com