Matrimonio Primero, Pareja Después - Capítulo 41
- Inicio
- Todas las novelas
- Matrimonio Primero, Pareja Después
- Capítulo 41 - 41 Capítulo 41 Verano venenoso
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
41: Capítulo 41: Verano venenoso 41: Capítulo 41: Verano venenoso “””
POV de Levi
Cuando veo a Summer subiendo las escaleras en busca de sus cosas siento un profundo alivio, pero es momentáneo.
No confío en los hechos tal como se están desarrollando.
Todo ha sido demasiado apresurado para detenerme y pensar en cada uno de los problemas que Amber y yo hemos enfrentado en los últimos días, pero sé que tiene que ser la misma persona detrás de cada uno de los eventos aparentemente aleatorios.
Ya sean los rumores de Rose en el Baile de la Luna, los intentos de Sebastián de destruirme, y ahora Summer afirmando que tiene derecho a ser mi esposa.
Todo parece apuntar en la misma dirección.
Mis labios se dibujan en una mueca.
A mi lado, Amber suspira.
—Me merezco unas vacaciones de todo este drama —dice con voz cansada.
Sonrío y la atraigo hacia mí.
—Dime a dónde quieres ir y nos iremos al instante.
Sus ojos brillan como los de una niña pequeña.
—Quizás no se trata del lugar, sino de la compañía —bromea.
—Siento que también merezco un descanso de todo esto —dice mi madre mientras se pone de pie—.
Iré a acostarme un rato, si no les importa.
—Descansa, June.
Te traeré un té en un minuto —dice Amber amablemente.
Estoy orgulloso de ella, así como me alegra saber lo bien que se llevan.
El afecto es genuino entre ambas.
—Yo también me iré.
Necesito informarle a mamá que habrá una silla menos en la mesa esta noche —dice Matthew malhumorado a su hermana.
—Dile que ponga un asiento más en la mesa.
Nos uniremos a ustedes para la cena —le dice Amber.
Ella va con su hermano hasta la puerta para acompañarlo, mientras yo decido subir al segundo piso para asegurarme de que la mocosa no deje nada en mi casa.
Extrañamente, no está dentro de la habitación donde están sus cosas.
Pero claro, no podía ser tan obediente como para hacer lo que le dije que hiciera.
En cambio, sigo el rastro de su perfume hasta mi propia habitación.
Inhalo en exasperación, sabiendo que la poca paciencia que tengo se está agotando.
—Más te vale no haber tocado nada, o juro que haré más que echarte de esta casa —le advierto antes de entrar a la habitación.
Camino lentamente.
Todo dentro de la habitación está en silencio, tal como Amber y yo lo dejamos hace unas horas.
Camino hacia la cama, oliendo el aroma de la muchacha en la colcha y luego escucho el sonido de pasos silenciosos sobre la alfombra.
Me giro para encontrarla, pero cuando lo hago, ella rocía mi cara con algo.
Inmediatamente comienzo a toser.
Caigo al suelo, mareado y con los ojos llorosos, sintiendo mi respiración acelerarse por minuto.
En un instante todo se convierte en un terrible borrón.
Siento que no puedo controlar mi cuerpo, se ha vuelto pesado, como una roca.
No puedo respirar, así que tengo que abrir los labios para inhalar y exhalar.
“””
Mis ojos arden, pero logro abrirlos.
Cuando lo hago veo a Summer, de pie frente a mí.
Camina hacia la puerta y la cierra con llave.
Luego se acerca.
Sostiene un vaso de agua en su mano.
—¿Ahora te portarás bien, pequeño lobo?
—dice divertida.
Summer se sienta sobre mí.
Extiende sus piernas sobre mi regazo, e incluso sobre mi ropa noto que no lleva ropa interior debajo de su vestido.
Las alarmas en mi cabeza se disparan.
Me jala por el cabello y levanta mi rostro.
Dejo escapar un gruñido y ella abre mis labios con uno de sus dedos.
Me obliga a tragar algo.
Una pastilla que me hace tragar empujando un montón de agua en mi boca.
—Buen chico —ronronea, lamiendo el agua que se desliza por mi barbilla.
Cierro los ojos, tratando de concentrarme en mis propias sensaciones.
Sabiendo que puedo luchar contra lo que sea que me haya hecho.
Las manos de Summer comienzan a moverse hacia abajo.
Se deslizan debajo de mi camisa y acarician mi abdomen.
—Todo esto habría sido diferente si hubieras sido bueno —susurra contra mi cuello, siguiendo la línea de mi barbilla hasta hundir su nariz en mi cabello.
—¿Qu…
Qué…?
—trato de decir.
Summer estalla en carcajadas.
—¡Vaya, eres fuerte!
—dice asombrada, con una sonrisa desquiciada plasmada en sus labios.
Su pulgar acaricia lentamente a través de mi boca.
—Te he dado un inhibidor bastante fuerte.
Ni siquiera deberías poder parpadear —dice con una risa—.
Pero no te preocupes, el efecto solo durará unas horas.
Lamentablemente, no puedo mantenerte así para siempre.
Pero lo suficiente para hacer mi trabajo.
Mis labios se abren de nuevo, pero no logro pronunciar palabra alguna.
La ira está creciendo dentro de mi pecho.
—Al principio —comienza a decir Summer—, pensé que Matt sería suficiente para mí.
Guapo, jodidamente rico y tan inocente como un corderito.
Pensé que podría aguantarlo hasta el día en que fuera un legítimo Alfa.
Ella resopla por lo bajo.
—¡Pero no, eso está muy lejos!
Y no estoy hecha para ser la segunda de nadie.
Estaba pensando en buscar a alguien más, pero entonces tu abuela me hizo un trato maravilloso, ¡podía dejar a Matt y quedarme contigo!
Honestamente, me encanta.
Eres lo suficientemente guapo y rico como para estar a tu lado el resto de mi vida —dice.
Un gruñido sale de mis labios.
El sonido de su voz se hace más fuerte entre las risas.
—¡Vamos, vamos!
Relájate un poco, Levi.
Pronto terminará todo, y ni siquiera recordarás lo que pasó.
Desliza una mano hacia mis pantalones.
Desabrocha el primer botón y entonces siento algo.
Una punzada recorre mi cuerpo como nunca antes.
Carga mi cuerpo de electricidad.
Hace arder mis extremidades.
De pronto me siento muy acalorado.
Todo lo que quiero es tener a Amber a mi lado.
Poder acostarme con la mujer que amo.
Pero en su lugar, tengo esta cosa encima de mí.
—¿Qu…
Qué…
Qué…
Me has…
Dado?
—logro decir.
—Eres increíble, de verdad lo eres —dice impresionada.
Baja el cierre de mis pantalones y mi erección es evidente sobre mi ropa interior.
Summer se relame los labios.
—Junto con el inhibidor te he dado algo más.
Un potente afrodisíaco que despertará al lobo que hay en ti.
Pero claro, eso ya lo sabes —dice con picardía—.
Voy a tener sexo contigo, Levi Grant, y luego quedaré embarazada.
En unos meses, cuando todos sepan que soy la madre de tu primogénito, no tendrás más remedio que casarte conmigo.
—N…
No…
—comienzo a decir.
—Seré una buena esposa.
Te lo prometo.
Mucho mejor que esa Luna tuya.
Se presiona contra mi cuerpo.
Pega sus senos a mi pecho y comienza a mover sus caderas sobre mi ropa.
Su mano se desliza por mi abdomen, directo a mi ropa interior, para liberar mi erección.
—Te prometo que lo disfrutarás tanto que me extrañarás después…
—ronronea contra mi oído.
Cierro los ojos e intento olvidarme de todo.
De ella, de la presión que eleva mi erección.
De todo menos de mi lobo y mi luna.
Con un aullido de guerra, la aparto de mí.
Cuando las manos de Summer consiguen mi ropa interior, cambio de forma y me lanzo sobre ella.
La chica grita aterrorizada e intenta alejarse de mí, pero mis patas la detienen.
Cuando deja escapar un grito desesperado, mis dientes se cierran a centímetros de su mejilla.
Estalla en lágrimas.
Vuelvo a mi forma humana y me levanto del suelo, sujetándola por las muñecas.
—¡No es posible, no deberías poder moverte!
—chilla.
—Me subestimas como Alfa —gruño.
Justo entonces, Amber entra en la habitación.
Miro sus manos y veo que logró romper el picaporte.
¿Estuvo golpeándolo?
Ni siquiera pude escucharla.
Sus ojos escanean la escena.
Mis pantalones desabrochados y Summer, que llora inconsolablemente mientras la sujeto por las muñecas.
Entonces suelto a la chica y la arrojo contra Amber.
Sé que en este punto mi esposa podría pensar lo peor, pero ruego a la diosa Luna que sepa reconocer la verdad en mi voz.
—Esta mocosa me ha drogado para intentar follarme —digo.
—¡Nunca haría eso!
—grita Summer, mirando a Amber con miedo e inocencia pintados en su rostro—.
Soy virgen.
No me atrevería a ir tras Levi de esa manera.
Amber mira a Summer y luego a mí.
—Sabes que no miento.
Eso es todo lo que tengo que decir.
Amber respira lentamente.
Toca un botón oculto en la madera e inmediatamente uno de los guardias de la casa sube corriendo a la habitación.
—¿Mi señora…?
—pregunta el Omega.
—Por favor, llévate a esta chica y sus cosas y sácala de mi casa.
No quiero volver a verla aquí —dice Amber.
—¡No puedes hacerme esto, él intentó abusar de mí!
—grita la chica.
—Te aseguro que cada habitación dentro de esta casa tiene cámaras de seguridad —la interrumpe Amber, inventando una mentira—.
Si miro los videos, ¿encontraré en ellos la prueba de lo que dices?
Porque, si no, no dudaré en enviar a tu padre las pruebas que demuestren qué clase de hija tiene.
Summer inmediatamente se pone pálida como una hoja de papel.
No dice una palabra más.
—Sácala de aquí —repite Amber.
El guardia obedece y se lleva a Summer, quien no deja de gritar.
Amber cierra la puerta y luego viene hacia mí.
—¿Estás bien?
—pregunta en un susurro, poniendo su mano en mi mejilla.
Todo en ella despierta mis sentidos.
Su olor, el calor de sus manos y la forma en que cae su cabello, así como sus senos, que se perfilan bajo la lencería y a través de su top.
Es demasiado para que yo resista ahora mismo.
Sin pensar, tomo a Amber en mis brazos y la arrojo contra la cama.
—Levi, ¿qué crees que estás haciendo?
—exige—.
Este no es el momento para…
Pero me siento incapaz de escucharla.
Todo lo que quiero ahora mismo es acostarme con ella.
Mi boca la busca apresuradamente, mientras mis manos rasgan su ropa.
Amber gime ante lo brusco de mis acciones e intenta encontrar mis ojos.
Pero cuando lo hace, mi boca también la atrapa, y no hay nada más que pueda decir o hacer para detenerme.
Todo lo que quiero en este momento es quemar el calor que me incinera por dentro.
Y eso solo sucederá reclamando a mi Luna.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com