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Matrimonio Primero, Pareja Después - Capítulo 44

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  4. Capítulo 44 - 44 Capítulo 44 Propuestas y amenazas
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44: Capítulo 44: Propuestas y amenazas 44: Capítulo 44: Propuestas y amenazas Los dedos de Amber se cierran con fuerza sobre mi mano, sin creer lo que el médico acaba de decirnos.

Levanta el rostro y me mira.

Sus ojos están abiertos de par en par, al igual que sus labios, en una evidente muestra de shock y sorpresa.

—¿Ha dicho que estamos…

—comienza a decir.

Antes de que pueda decir otra palabra, estallo en carcajadas y la levanto en mis brazos.

Comienzo a dar vueltas con ella mientras se aferra con fuerza a mi cuello.

—¡Para, por favor!

—gime.

Me detengo al instante y sin soltarla, beso sus labios.

Al principio me devuelve el beso con un poco de temor, pero poco después, su gesto se vuelve más insistente y cariñoso.

Nos separamos en medio de los estallidos de felicidad de nuestras madres.

—¡Mi esposo, tengo que llamar a mi esposo!

—exclama Elsa, porque el padre de Amber se había marchado hace una hora a una importante reunión de negocios.

Sale corriendo.

Al mismo tiempo, Elliot, Matthew y Sophie entran corriendo a la habitación.

—¿Qué sucede, a qué viene tanto alboroto?

—preguntan.

Amber los mira con cara de sorpresa.

Al parecer, no puede superar su asombro.

—Estamos embarazados —dice en un susurro.

Sophie capta el momento y contiene un grito.

Su hermano y Elliot tardan más en captar el asunto.

—¿Que están embarazados?

—dice Matthew con una ceja levantada, sin comprender.

Elliot estalla en carcajadas y le da una palmada en la espalda a Matt.

—Esperamos a nuestro primer hijo —digo con orgullo a ambos.

Los ojos de Elliot brillan con orgullo.

Matthew, en cambio, tiene una mirada de sorpresa digna de admirar.

—¿Qué están…

¿¡Qué!?

Amber ríe nerviosa.

Está llorando.

Su hermano y mejor amiga corren hacia ella y la abrazan con fuerza.

Inmediatamente mi instinto protector se activa.

La sujeto por la cintura, temiendo que sean demasiado bruscos con ella o que pueda perder el equilibrio y caer.

Elliot se da cuenta al instante.

Se acerca a mi lado y me da una fuerte palmada en el brazo.

—Felicidades, Alfa.

Esto es sin duda una bendición de la Diosa —afirma.

—Gracias —digo, sonriendo a mi Beta.

—¡Tenemos que hacerle un baby shower!

—grita Sophie emocionada.

—¡Oh, sí!

—grita mamá.

Durante la siguiente hora no hacen más que hablar de eso.

Piden champán para brindar y jugo de manzana espumoso para Amber, y la colman de halagos mientras planean el baby shower.

Le sostengo la mano y me aseguro de mantenerla cerca, todo el tiempo bajo mi supervisión, pensando que un bebé está en camino.

Pronto tendremos un hijo.

…

Un suspiro prolongado sale de los labios de Amber.

—¿Qué sucede?

—pregunta Sophie, de pie junto a ella.

La mira con el ceño fruncido.

—¿Estás segura de que no es demasiado pronto para hacer el baby shower?

¡Ni siquiera sabemos el género del bebé!

Sophie estalla en carcajadas.

—¡Entonces haremos otro shower cuando sepamos el sexo del bebé!

Por ahora, tenemos que aprovechar cada oportunidad para ser felices.

Sonrío, apartándome un poco de su conversación, mientras acomodo una de las bandejas con canapés en la mesa.

En menos de una semana mi madre, Sophie y Elsa han organizado una elegante fiesta para Amber, llena de regalos, a la que parecen haber invitado a todos los que conocen, aunque aseguran que solo son sus amigos más cercanos.

No me importa.

Personalmente creo que cualquier promesa de felicidad es pequeña en comparación con lo mucho que mi esposa ha tenido que soportar para estar a mi lado.

Ahora mismo su bienestar es todo lo que deseo, pero aún así, sigo observando su rostro preocupado en busca de señales de que yo mismo debería estar preocupado.

Afortunadamente el médico ha dicho que todo va bien con Amber y el bebé.

Ella está embarazada de apenas unas semanas, solo mes y medio, así que aún queda mucho camino por recorrer antes de que llegue el bebé.

Sin embargo, ella está tan nerviosa como yo.

Por las noches me hace todo tipo de preguntas sobre el bebé.

Piensa en nombres, en tomar cursos y en educarse todo lo que pueda.

Mi esposa se ha convertido de la noche a la mañana en una erudita cuando se trata de nuestro hijo por venir.

Estoy orgulloso de ella, y para demostrarle que estoy igualmente interesado en el bienestar de nuestro futuro hijo, he decidido tomar cada curso y leer cada libro de paternidad que pueda conseguir.

La perspectiva es graciosa.

El temido Levi Grant, Alfa de la manada más poderosa de Alaska, recientemente se ha inscrito en un curso de paternidad sobre cómo preparar comida saludable casera para bebés y cómo cambiar correctamente un pañal.

—¿Puedo ayudarte con eso?

—dice Elliot acercándose a mí en cuanto regreso a la cocina.

—Claro, gracias.

Dejo que él acomode los sándwiches preparados en la bandeja mientras yo me ocupo de añadir unos últimos ingredientes para la salsa holandesa.

—Me preguntaba si podía pedirte un consejo, Alfa —dice Elliot, levantando la mirada de los canapés.

—Claro —respondo, limpiándome las manos en el delantal.

Elliot espera un momento.

Parece dudar sobre su elección de palabras, pero finalmente pregunta:
—¿Sientes que la vida de casado ha sido un cambio positivo para ti?

—Claramente —digo, sonriendo.

—¿Y cómo supiste que era el momento de proponerle matrimonio a Amber?

Chasqueo la lengua.

—Mi historia con Amber es diferente a la de la mayoría, ¿por qué no vas al grano y me preguntas directamente lo que te preocupa?

Elliot respira lentamente, pero finalmente dice:
—Estoy pensando en proponerle matrimonio a Sophie.

—Me alegro por ti —lo felicito.

—Pero no sé si es el momento adecuado.

Le ha costado abrirse conmigo.

—Es tu pareja y llevan saliendo…

¿Qué, dos meses?

—Casi tres —rectifica Elliot.

—En ese caso no veo que haya mucho de qué preocuparse.

Obviamente tiene fuertes sentimientos por ti.

—Sé que los tiene —dice Elliot—.

Y no lo dudo.

Solo que no quiero presionarla.

Asiento.

—Es importante no hacerlo.

Pero la conoces.

Quizás solo tienes miedo de dar ese paso.

—Podría ser —dice con un suspiro.

—¿Ya le compraste el anillo?

—pregunto.

Las mejillas de Elliot enrojecen visiblemente.

Asiente.

—Lo hice —dice.

—Entonces no tienes mucho que dudar.

Me parece que has tomado tu decisión —afirmo.

Vuelvo entonces mi atención a la comida, pero le digo a mi Beta:
—Mi único consejo es que cuando se trata de tu pareja, haz lo que tu corazón te diga que hagas.

El único arrepentimiento que podrías sentir es no hacerlo.

—Tienes razón —murmura—.

Gracias.

Le doy un asentimiento y seguimos con nuestros asuntos.

Unos minutos después, mi teléfono suena.

—Lleva eso a la sala —le pido a Elliot, quien toma una bandeja y se marcha.

Contesto el teléfono, notando que es un número privado.

Pero no tarda mucho en saciarse mi curiosidad.

—Espero que esto sea una broma —dice la voz de Dora al otro lado de la línea.

Levanto mi rostro lentamente, agudizando mis sentidos y asegurándome de que no haya nadie cerca que pueda escuchar esta conversación.

—La única broma es que sigas llamando —le espeto con voz seca.

Ella no parece reaccionar a mis palabras.

—Te prohíbo que te cases nuevamente con esa chica Collins —me ladra.

Suelto una risa hosca.

—¿Desde cuándo puedes prohibirme algo?

—le replico.

—Soy tu abuela y tengo una posición respetable en esta manada.

Deberías recordarlo, Levi Grant.

Yo te hice lo que eres.

—Soy un Alfa.

Nací con el derecho de liderar y tú no eres nadie para mí —le contesto.

Dora guarda silencio por un momento.

Cuando vuelve a hablar, su tono está cargado de ira.

—Obedecerás lo que te diga, o te enfrentarás a las consecuencias —me amenaza.

—No.

Tú vas a salir de mi vida.

Nos dejarás en paz a Amber y a mí, o te mostraré de lo que soy capaz —le aseguro.

Justo en ese momento escucho los pasos de Amber.

Sus tacones hacen clic en el suelo.

—Cariño, ¿está todo listo?

Los invitados han comenzado a llegar —dice desde la puerta de la cocina.

—Casi listo.

Enseguida voy —respondo con calma.

—¡Por favor!

No vas a creer todos los regalos que trajeron para el bebé —ríe Amber.

—Voy contigo en un momento —le respondo con una sonrisa.

Amber me lanza un beso y se marcha corriendo.

Al otro lado del teléfono escucho la voz serpentina de Dora.

Evidentemente, ha escuchado nuestra conversación.

—Esa niña dijo ‘bebé—me ladra.

—Estamos esperando un hijo —le informo.

—¡No!

—grita Dora.

Su tono está lleno de ira—.

¡Lo prohíbo, no puedes tener un hijo con esa miserable…!

—Una palabra más y te callaré igual que lo he hecho con quienes se atreven a meterse con mi esposa —la silencio.

Dora es terca, pero no estúpida.

Se calla de inmediato y me deja hablar.

—No toleraré una palabra más contra Amber.

Fuiste una Luna y eres la madre de mi padre.

Solo por eso respeto tu posición en esta manada.

Pero te advierto: Mi paciencia es corta y estás jugando con fuego.

—Lo recordaré —dice Dora con voz amenazante.

—Bien.

La próxima vez que escuche una amenaza hacia Amber que provenga de ti, te devolveré el favor —escupo.

Sin más palabras cuelgo el teléfono, sabiendo que cada vez está más cerca el momento de hacer algo respecto a mi abuela.

De una vez por todas.

—¡Levi!

—dice Amber, volviendo a entrar corriendo a la cocina.

Me tiende la mano y me mira con impaciencia.

—¡Vamos!

No puedo hacer esto sola.

Tienes que venir —me pide.

Inmediatamente me quito el delantal y voy hacia ella.

Le beso la mano y la tomo en mis brazos.

—Estoy aquí —le prometo.

Y sin importar lo que pase, siempre estaré aquí para ella.

Nunca permitiré que tenga que enfrentarse al mundo sin que yo esté para protegerla.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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