Matrimonio Primero, Pareja Después - Capítulo 45
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- Capítulo 45 - 45 Capítulo 45 A la novia y al novio
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45: Capítulo 45: A la novia y al novio 45: Capítulo 45: A la novia y al novio El POV de Amber
Los invitados comienzan a llegar y, por supuesto, mi hermano encabeza la lista de los que han llegado temprano.
Irónicamente, no es a él a quien veo, sino al peluche de tamaño industrial en forma de lobo que lleva cargando.
—¿Qué demonios es eso?
—pregunto al notar la enorme figura de peluche.
—¡Un regalo para el bebé!
—exclama Matt emocionado.
—¿Y dónde esperas que lo ponga?
¡Es tan grande como la habitación!
Mi hermano estalla en carcajadas.
—En ese caso, vengan a casa con nosotros.
Me aseguraré de que el bebé tenga la habitación más grande del segundo piso.
El ceño de Levi inmediatamente se frunce.
—¡De ninguna manera!
Amber y el bebé se quedarán conmigo.
Sonrío al sentir el tono protector en su voz.
Desde que descubrimos que esperábamos nuestro primer hijo, Levi se ha vuelto mucho más protector de lo habitual.
Rara vez me deja sola ahora, y cuando lo hace, se asegura de que esté bajo la supervisión de alguien en quien confía.
Me trae comida a todas horas y batidos especiales llenos de vitaminas para el bebé.
Rara vez logro terminarlos, pero siempre trato de poner buena cara ante cada una de sus atenciones.
La verdad es que la manera protectora y preocupada en que actúa me conmueve mucho.
Después de todo, solo quiere lo mejor para nuestro hijo.
—No te enojes, Levi, pero deberías considerar seriamente mi oferta.
Quiero decir, has hecho bien en dejarla embarazada, pero un bebé requiere mucho cuidado.
—¿Y qué?
—responde Levi, casi en un gruñido.
Automáticamente su mano se cierra alrededor de mi cintura, como si temiera que realmente estuviera considerando la oferta de Matt.
—Bueno, que tú eres un Alfa.
Velas por el bienestar de toda la manada.
Tu atención está enfocada en muchas cosas.
—Mi atención está con mi Luna.
Siempre —asegura Levi, casi en tono de amenaza.
—Quizás, pero ¿serás capaz de darle a Amber todo el cuidado que requiere en su embarazo?
O cuando nazca el bebé.
No siempre podrás encargarte de todo.
Deberías delegar y dejármelo a mí.
Me ocuparé bien de ella —asegura mi hermano.
Tiene en su rostro la sonrisa más encantadora de la que es capaz.
Tristemente, no sabe que no tiene ningún efecto en Levi.
—¡Amber se queda conmigo!
—responde Levi, mirando ferozmente a Matt.
—Bueno, suficiente de este concurso de miradas por hoy —digo suspirando y dándoles palmaditas en el brazo a ambos.
—Matt, lleva ese monstruo de peluche arriba a la habitación del bebé.
Y tú, señor Alfa Gruñón, ven conmigo.
Tomo a Levi de la mano y lo guío a través de la habitación.
En medio del camino pasamos por una multitud de personas que se acercan a saludar y felicitarnos por el embarazo.
Les devuelvo el saludo a todos y luego conduzco a Levi a la pista de baile.
Él me toma suavemente por la cintura y comienza a bailar conmigo.
Una pieza lenta que apenas nos hace movernos en círculos.
—¿Sabes que los ofrecimientos de Matthew son solo en juego, ¿verdad?
—pregunto.
Levi frunce el ceño.
—Dudo mucho que lo haya dicho en juego.
—De cualquier manera.
No tomes nada de lo que dice personalmente.
Mi lugar está aquí, contigo, y lo sabes —Mi mano acaricia su rostro.
Él me mira y sonríe.
—Lo sé.
Solo quiero lo mejor para ti y para nuestro hijo.
—Eso lo sé bien —respondo cálidamente.
Froto mi vientre con la palma.
Todavía no se me nota abultado por el embarazo, solo tengo un pequeño bulto.
Pero sé que es mi hijo.
Nuestro hijo, descansando dentro de mi vientre, esperando el momento en que podamos conocerlo.
—Estaré bien mientras estés conmigo —respondo dulcemente.
Él se inclina para besarme.
Sus labios se encuentran con los míos y nos entregamos a un beso largo y pausado durante un tiempo que es demasiado corto, pero al mismo tiempo, parece eterno.
Cuando nos separamos, capto la mirada gentil de la madre de Levi mientras se acerca a nosotros.
—¿Podría hablar contigo un minuto, Amber?
—me pregunta amablemente.
Asiento, intrigada por la oportuna petición.
Ella toma mi mano y sonríe dulcemente a su hijo.
—Te la robaré solo un minuto —promete.
—Solo devuélvemela sana y salva —pide Levi juguetonamente, besando mi mano y dejándome ir con June.
Ella me guía a un lugar apartado en la terraza.
Nos sentamos juntas y la miro, mientras ella disfruta de la vista del lago.
—¿Qué sucede?
—pregunto amablemente.
—Quería agradecerte —dice June con una expresión dulce.
Coloca su mano sobre la mía.
Sonríe mientras lo hace.
—Durante muchos años, ver a Levi era como ver a un cuerpo con dolor caminando.
Estaba vivo, pero le faltaba algo.
Algo que le diera una chispa —suspira—.
Honestamente, estaba muy preocupada por mi hijo.
El tono en el que lo dice me rompe el corazón.
Pongo mi mano sobre la suya y ella sonríe mientras me mira.
Sus ojos están llenos de lágrimas contenidas.
—No puedo imaginar lo difícil que debe haber sido.
Ella asiente.
—Siempre hemos sido Levi y yo.
Perdí a mi esposo cuando Levi era solo un niño.
Hice todo lo posible para protegerlo, pero tú lo viste.
Su abuela no es una persona fácil.
—¿Y qué hay de su abuelo, el anterior Alfa de la manada?
—Oh.
Es muy dulce, pero su esposa lo doblegaba fácilmente.
Él era el Alfa, pero en su casa y en la crianza de Levi, Dora mandaba.
—Tuvo que ser complicado —digo.
—Mucho —asiente—, Protegí a mi pequeño lo mejor que pude, pero sé que esos años lo marcaron profundamente.
En gran medida, su abuela lo convirtió en el terrible hombre del que hablan los rumores.
Una mueca sale de mis labios.
Dentro de mí, me prometo que esa horrible mujer nunca se acercará a nuestro hijo.
Por suerte, Levi siente lo mismo.
Él y yo protegeremos a este bebé a toda costa.
—Mi hijo sufrió tanto.
Por eso te agradezco que estés aquí.
Desde que llegaste a nuestras vidas, él es un hombre diferente.
Lleno de dulzura y amabilidad.
Muestra a los demás lo que siempre he visto: Su buen corazón y el amor que posee.
Sonrío irremediablemente.
—Amo a Levi con todo mi corazón —confieso con sinceridad—.
Haría cualquier cosa por él.
Estoy tan feliz de saber que lo he influenciado de manera positiva.
June asiente.
—Desearía que hubieras llegado antes a nuestras vidas.
Pero agradezco que lo hayas hecho cuando lo hiciste.
Mi mano aprieta la suya con ternura.
—Me quedaré con él todo el tiempo que me quiera a su lado —le prometo a June.
—Espero que sea para toda la vida —ella estalla en carcajadas—.
¡Si te lastima, mi hijo verá de lo que soy capaz!
Ambas reímos, pero luego un pequeño grito detiene nuestra conversación.
Me levanto de mi silla alarmada, pensando lo peor.
Por suerte, no es nada malo.
Elliot y Sophie están parados en la orilla del lago, a varios metros de nosotras.
Es obvio que ambos estaban dando un paseo, pero Elliot se ha arrodillado frente a Sophie.
Sostiene en sus manos una caja de terciopelo con un anillo dentro.
Sophie la mira como si fuera una estrella que acaba de caer del cielo.
Se cubre los labios con las manos y sé que es ella quien ha gritado.
Probablemente cuando Elliot se arrodilló para pedirle matrimonio.
Por un momento tengo miedo de que diga que no.
Sophie está aterrorizada del compromiso.
La idea del matrimonio era lo peor que podía imaginar.
Espero un segundo, luego dos, y finalmente tres, sintiendo que no puedo contener más la tensión.
Entonces Sophie deja escapar otro grito y se lanza a los brazos de Elliot, riendo.
—¡Sí, quiero casarme contigo!
—chilla emocionada.
Ella y Elliot intercambian un beso romántico.
A mi alrededor noto cómo la multitud comienza a aplaudir.
Parece que June y yo no somos las únicas que han presenciado la propuesta.
—¿Me perdí de algo?
—dice Levi, viniendo hacia nosotras.
—Elliot le ha propuesto matrimonio a Sophie —le digo a mi esposo, colocando una mano en su pecho.
Levi sonríe.
—Me alegro de que lo haya hecho.
Merecen ser felices.
Sophie entonces mira hacia la multitud.
Sus ojos se encuentran con los míos y salta de arriba abajo, emocionada.
—¡Amber, me voy a casar!
—grita.
—¡Lo sé!
—digo riendo—.
¡Es maravilloso!
Levi llama a uno de los camareros, que acude de inmediato.
Levanta su copa e invita a todos a hacer lo mismo.
Todos lo imitamos.
—Por Elliot y Sophie —celebra Levi.
—¡Por Elliot y Sophie!
—coreamos todos.
Bebemos en honor a la feliz pareja.
Sophie abraza a Elliot y entierra su rostro en su cuello, avergonzada.
Ninguno de los dos ha dejado de reír.
Abrazo a mi esposo con más fuerza, luego beso sus labios.
—Amo todo de ti —le digo honestamente.
Él me mira, con una ceja arqueada y una sonrisa en los labios.
—¿Por qué este arrebato de confesiones?
Me encojo de hombros y lo beso suavemente.
—Podrían ser las hormonas del embarazo —bromeo.
—¿Solo eso?
—dice riendo.
—Tal vez tu madre habló muy bien de ti —digo.
Levi mira a su madre, que está parada junto a mí, a poca distancia.
Ambos bromean como si fueran viejos amigos.
—Sea lo que sea que te haya dicho, debo agradecerle —dice Levi.
Río suavemente.
—Dijo que te golpeará si me lastimas —bromeo.
—Probablemente lo hará —asiente en respuesta.
Sus brazos me rodean y luego me atrae contra su cuerpo.
Respiro lentamente, sintiendo su aroma, flotando en el aire entre nosotros mientras envuelvo mis manos alrededor de su cuello.
—Quizás es todo porque soy feliz —respondo contra su boca.
—Y quizás yo también lo soy —dice Levi suavemente.
Su boca encuentra entonces la mía, y me entrego dulcemente a sus besos, sabiendo que de esto se trata la felicidad.
«Por fin la tengo en mis manos», pienso.
«Y no planeo dejarla ir por nada del mundo».
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