Matrimonio Relámpago: La Esposa Dominante - Capítulo 180
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180: Nunca sueltes 180: Nunca sueltes Liam frunció el ceño mientras miraba su teléfono.
No podía evitar preocuparse por Ying Sheng.
¿Estaría bien?
Sabía que la relación con sus padres no era la mejor.
Tenía miedo de que
la provocaran y la hicieran hundirse en un vacío sin retorno.
Liam caminaba de un lado a otro, sopesando si debía llamarla.
Tras un suspiro, marcó su número.
Ying Sheng estaba sentada en el suelo, balanceándose mientras intentaba detener las voces en su cabeza.
De repente, el sonido de su teléfono la sacó bruscamente de sus pensamientos.
Ying Sheng miró el identificador de llamadas y vio que era su padre.
Miró con rabia la pantalla del teléfono mientras el estridente sonido de su tono de llamada no cesaba.
—¡Cállate!
—le gritó al teléfono, pero el teléfono siguió sonando.
Molesta, lanzó el teléfono contra la pared.
De repente, el estridente sonido cesó y todo quedó en silencio, dejándola a solas para caer en su abismo.
«El número que ha marcado no está disponible».
Sonó la voz robótica.
A Liam le dio un vuelco el corazón mientras el pavor lo carcomía por dentro.
Se pasó la mano por el pelo.
De repente, se le encendió la bombilla.
Como Ying Sheng se había llevado su coche, podía rastrearlo y averiguar dónde estaba.
Por suerte, tenía otro coche.
Tomó las llaves del suyo y salió a toda prisa de su casa.
Media hora más tarde, se detuvo frente al lugar que le había indicado el GPS.
Liam frunció el ceño al ver que era un bar.
¿Quería su padre reunirse con ella en un bar?
Liam bajó del coche y entró en el lujoso bar.
Como aún era temprano, el local todavía no estaba abarrotado.
—Oye, ¿has visto a una mujer pelirroja con una chaqueta de piel negra y vaqueros negros?
Liam le preguntó al camarero, que estaba atareado preparando cócteles.
El camarero le echó un vistazo a Liam y entrecerró los ojos.
—En la azotea.
Será mejor que te des prisa, porque parecía bastante destrozada.
El corazón de Liam le martilleaba en el pecho mientras corría hacia la azotea.
Se detuvo en seco al ver la escena que tenía delante.
—Y-Ying Sheng… —la voz de Liam se quebró mientras el miedo se apoderaba de todo su cuerpo.
El pánico le recorrió la espina dorsal y sintió que le faltaba el aire.
—Ying Sheng… ¿qué estás haciendo?
Ying Sheng estaba demasiado ida para oír nada de lo que ocurría a su alrededor.
Estaba de pie al borde de la azotea, con los ojos cerrados.
Tenía las manos extendidas frente a ella, con las palmas hacia el cielo.
El viento agitaba su melena pelirroja mientras la soledad le acariciaba la espalda.
Parecía tan desolada y sola, como si el mundo la hubiera abandonado.
La mente de Ying Sheng estaba nublada, sumida en la depresión y la desesperanza.
Abrió los ojos y miró hacia abajo, observando los coches que se movían a gran velocidad por la calle.
El mundo seguía su curso, sin detenerse ni un instante para darle a la triste y solitaria chica una mirada tranquilizadora de que todo iba a estar bien.
El dolor la golpeó en una nueva oleada, dejando un dolor sordo en su corazón.
Quizás este era el final.
Llevaba todos estos años librando una batalla y ahora estaba cansada.
¿Qué sentido tiene vivir una vida infeliz en la que nadie te quiere?
Ying Sheng se rio con amargura mientras las lágrimas le inundaban las mejillas.
Este es el final, supuso.
Libertad.
Justo cuando estaba a punto de saltar, oyó una voz.
Una voz llena de miedo y pánico.
Era como si a esa persona realmente le importara.
Se tambaleó.
—Ying Sheng… no lo hagas.
Por favor….
Ying Sheng giró la cabeza y miró a esa persona.
¿Eran lágrimas?
¿Por qué estaba llorando?
¿De verdad a alguien le importaba?
Al verla en trance, Liam se acercó a ella con cautela.
—Dame la mano.
Prometiste no librar esta batalla sola.
Se supone que debemos librar la guerra juntos.
Ya no estás sola.
Por favor…, solo dame la mano —dijo Liam en voz baja mientras su corazón se aceleraba en su pecho.
Jamás en su vida había tenido tanto miedo.
Ying Sheng miró su mano extendida y ladeó la cabeza.
«¿Puedo confiar en él?»
«¿Ya no estoy sola?»
«¿Puede él ayudarme?»
«No, no…
la verdadera pregunta es: ¿quiero despertar de nuevo en este mundo deprimente?»
—Recuerda que quieres abrir una panadería, una que le alegre el día a la gente.
¿No quieres dibujarle una sonrisa al rostro de un niño?
¿No quieres que alguien diga: «Soy feliz porque probé la receta especial de la Señorita Ying»?
Al menos, esto debería ser suficiente para que sigas viviendo.
Piensa en los que te quieren…
Liam tomó una brusca bocanada de aire.
—Tu primo, Lei Zhao…
¿vas a abandonarlo?
Él…, él…
¿Quieres que viva sintiéndose culpable el resto de su vida?
Porque estoy seguro de que se culpará a sí mismo por haberte perdido.
Liam empezaba a sentir pánico.
Nunca antes había dicho tantas cosas de un tirón.
—Yo…, ¿quieres abandonarme a mí?
—masculló Liam mientras una intensa emoción destellaba en sus ojos.
Ying Sheng miró a los ojos de Liam y sus labios esbozaron una sonrisa triste y melancólica.
—Pero…
ya no quiero sufrir más.
El corazón…
me duele muchísimo.
Yo…
quiero que pare.
La voz de Ying Sheng se quebró con una vulnerabilidad tal que casi asfixió a Liam.
—Sí…
haremos que pare.
Pero primero, dame la mano.
—Si te doy la mano…
¿prometes no soltarme nunca?
Ying Sheng preguntó, escudriñando los ojos de Liam en busca de cualquier cosa, algo que pudiera ayudarla, porque estaba muy harta de sentirse sola.
—Sí…
nunca te soltaré.
Lo prometo —dijo Liam mientras sus labios esbozaban una suave sonrisa.
Ying Sheng le devolvió la sonrisa y le tendió las manos.
Liam soltó el aliento que no sabía que estaba conteniendo y la estrechó entre sus brazos.
Sentir su cuerpo entre sus brazos y los sollozos que se escapaban de sus labios le hizo consciente de que todo aquello era real.
Si hubiera llegado un minuto tarde…
Nota de la autora:
Bueno, sé que es muy incómodo leer estas cosas, ya que todos estamos pasando por momentos difíciles y esto como que lo hace más duro para nosotros.
Lamento haberlos hecho sentir incómodos.
Je, je, je, sinceramente, yo también me siento muy incómoda.
Mmmm…
no quiero hacer spoilers, pero los próximos 20 capítulos son un desastre, jajaja, llenos de desamor, así que buena suerte para todos nosotros.
Sé que tienen dudas y todo eso, pero esa es la belleza, ¿no?
Superar sus miedos y encontrar la felicidad con las personas adecuadas a su lado.
Después de este arco, tendremos un montón de momentos tiernos, escenas subidas de tono y cosas felices.
Así que, por favor, agárrense fuerte y disfruten del viaje.
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