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Matrimonio Relámpago: La Esposa Dominante - Capítulo 194

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194: Confesión 194: Confesión Han pasado tres días desde que Ying Sheng despertó del coma.

Liam no podía negar lo asustado que estaba cuando la vio yaciendo en su propio charco de sangre con cortes en la muñeca.

Su piel estaba muy pálida y sus labios, amoratados.

Liam pensó que iba a perderla, pero de alguna manera sobrevivió.

Cada vez que cerraba los ojos, veía esa escena.

Liam tuvo que admitir que estaba traumatizado por la escena que presenció.

Su hermano le había hecho ver a un terapeuta, ya que temía que algo le pasara.

Liam resopló.

Quería llamar a Dong Yishan para preguntarle cómo estaba Ying Sheng, aunque la había dejado hacía cinco minutos.

Si Lucas no lo hubiera llamado para decirle que su padre lo estaba espiando, no habría salido del hospital.

Liam temía que su padre le prohibiera ver a Ying Sheng una vez que supiera que tenía tendencias suicidas.

Alguien le dio un toquecito en el hombro a Liam, sacándolo de sus pensamientos.

Liam miró de reojo y vio a Lucas dejándose caer a su lado en el sofá.

—¿Qué pasa, tortolito?

¿Estás pensando en ella, eh?

Lucas miró a Liam con un brillo travieso en los ojos mientras esbozaba una sonrisa socarrona.

—¿Qué quieres, Lucas?

—dijo Liam, ignorando su pregunta.

—Hermano, ¿por qué eres tan frío conmigo, eh?

—dijo Lucas, fingiendo una expresión dolida.

—Solo intentaba animarte, porque pareces un perrito perdido.

Esos ojos tristes y esas ojeras…, tío, pareces un zombi.

Lucas soltó un suspiro—.

Definitivamente debería sacarte una foto con esa cara de momia.

Hasta te ha crecido la barba incipiente.

¿Qué pasó con eso de ser el hermano higiénico y de que me regañaras para que me afeitara?

Lucas tomó su teléfono y rápidamente le sacó una foto a Liam.

Sonrió con entusiasmo al mirar la foto.

Oh, algún día se burlaría de su hermano con esta imagen.

—¿Todavía estás preocupado por la señorita Ying?

—preguntó Lucas, y su expresión se tornó seria.

—No, no lo estoy —dijo Liam, intentando sonar firme.

Sabía que, si lo admitía, su hermano no pararía de tomarle el pelo.

—Claro que no estás pensando en ella —dijo Lucas con sarcasmo.

Miró a su hermano con una sonrisa socarrona.

Liam se removió, incómodo, en el sofá bajo la intensa mirada de su hermano, que lo taladraba.

—Vale…, de acuerdo, estoy preocupado por ella.

¿Contento?

Liam se pasó los dedos por el pelo mientras soltaba un suspiro.

—¿Ves?

No era tan difícil admitir que estás preocupado por ella.

dijo Lucas con una sonrisa traviesa en los labios.

Liam le lanzó a su hermano una mirada fulminante, pero Lucas se limitó a sonreírle, claramente impasible ante el arrebato de su hermano.

—Dime, ¿qué te preocupa?

—preguntó Lucas.

—¿En serio?

—gimió Liam.

—En serio —replicó Lucas.

—T-tengo miedo.

El rostro de Lucas se contrajo en un gesto de confusión.

—¿De qué tienes miedo?

—¿Podré conquistar a Ying Sheng en seis meses?

No creo que esté lista para una relación todavía, y no quiero arriesgar nuestra amistad.

Preferiría ser su amigo y quererla en secreto desde la distancia antes que estropear nuestra amistad.

Lucas le dio una palmada en el hombro a Liam.

—Relájate, hermano, todo saldrá bien.

Liam sonrió levemente y asintió.

—Gracias, Lucas.

Lucas sonrió y le pasó un brazo por los hombros a su hermano.

—Ya sé que soy el mejor hermano del mundo.

No te pongas tan sentimental o me harás llorar.

dijo Lucas con sarcasmo, secándose unas lágrimas inexistentes.

Liam puso los ojos en blanco ante su hermano.

—No te preocupes, estoy seguro de que la señorita Ying acabará enamorándose de ti.

Mira esta cara.

¿Quién puede resistirse, eh?

Además, tienes un corazón muy tierno.

Algo que a la señorita Ying le vendría bien.

Simplemente no te apresures y confía en el proceso.

Liam asintió.

—Bueno, de todos modos, esta noche tengo una cita con la chica de la que te hablé.

¿Te acuerdas, verdad?

Liam arrugó el ceño—.

¿Cuál de ellas?

Siempre estás hablando de un montón de chicas.

Lucas negó con la cabeza y suspiró.

—He cambiado, hermano.

De verdad quiero a esta chica, así que no voy a meter la pata.

—¿Eh?

¿Tan en serio?

—Liam no pudo evitar sentir curiosidad por la misteriosa chica que había logrado conquistar el corazón de su hermano mujeriego.

—De acuerdo, vamos a comer.

Has perdido peso.

Mamá se volverá loca si te ve así.

dijo Lucas, cambiando de tema mientras se levantaba.

Sabía que su hermano no le creía, así que no iba a perder el tiempo diciendo nada más.

Liam suspiró y se puso de pie, siguiendo a Lucas fuera de la habitación.

*********************
—Hola…, ¿cómo está hoy nuestra guapa paciente?

—la saludó una voz familiar, sacando a Ying Sheng de sus pensamientos.

Ying Sheng miró hacia la entrada y vio a Dong Yishan entrando.

—Hola, Dongdong —Ying Sheng le sonrió a la joven.

La primera vez que Dong Yishan vino, Ying Sheng la había ignorado.

No quería que nadie la viera en su peor momento.

Pensó que vería lástima o burla en los ojos de Dong Yishan, pero no había nada de eso.

Sus ojos eran tan inocentes y amables que Ying Sheng no pudo evitar ablandarse.

El primer día, Dong Yishan no se quejó ni forzó a Ying Sheng a hablar con ella.

Se limitó a hablar de todo: sus viajes a otros países, las compras, su exnovio que la engañó con una rubia e incluso la comida a la que era alérgica.

Ying Sheng pensó que se aburriría con su parloteo, pero, sorprendentemente, no fue así.

De hecho, se descubrió a sí misma escuchando a la joven.

Su ruido era mejor que el frío silencio y la distraía de sus pensamientos.

Ying Sheng todavía recordaba lo feliz que se puso Dong Yishan cuando empezó a hablarle.

¿Enviadiaba Ying Sheng a Dong Yishan?

Sí, lo hacía.

Deseaba poder tener un espíritu tan libre como el de Dong Yishan.

Era tan despreocupada y una burbuja de felicidad.

Ying Sheng deseaba ser así.

—Aww, ¿ya echas de menos a tu chico guapo?

—sonrió Dong Yishan mientras se sentaba en el borde de la cama.

Ying Sheng le puso los ojos en blanco a Dong Yishan.

—Se acaba de ir hace unos minutos, así que no, no lo echo de menos —Ying Sheng se encogió de hombros ante Dong Yishan.

Dong Yishan le sacó la lengua a Ying Sheng y cambió de tema.

—¿Sabes que mi ídolo favorito viene a la Ciudad S?

Estaba de gira y dijo que, para agradecer a sus fans, daría un concierto.

¡Dios mío!

¡Estoy tan emocionada!

exclamó Dong Yishan con entusiasmo y una mirada soñadora en el rostro.

Ying Sheng sonrió y negó con la cabeza con resignación.

—Es tan guapo.

¿Crees que se fijará en mí entre la multitud y se enamorará a primera vista?

Como en esa película…

he olvidado el nombre.

dijo Dong Yishan, haciendo un puchero.

Ying Sheng se rio entre dientes al ver su expresión y negó con la cabeza con resignación.

—Vale, ahora tengo curiosidad por tu ídolo.

¿Quién es?

—Ying Sheng enarcó las cejas mientras sus labios se curvaban en una sonrisa.

—Oh, espera, déjame enseñarte una foto suya.

Pero prométeme que no te enamorarás de él —dijo Dong Yishan con severidad, lo que provocó que Ying Sheng resoplara con desdén.

—¿Lo prometo?

Dong Yishan asintió satisfecha y encendió la pantalla de su teléfono.

Después de todo, su ídolo era su fondo de pantalla.

—Aquí tienes…

—dijo Dong Yishan, y le mostró el teléfono a Ying Sheng.

Ying Sheng miró a la persona en la pantalla y casi vomitó sangre.

El ídolo del que hablaba Dong Yishan era Li Wei, su primo.

—Por favor, no me digas que él es el ídolo del que hablas —dijo Ying Sheng, arrugando la nariz.

Dong Yishan parpadeó y asintió.

—¿Por qué?

Es guapisexi, ¿verdad?

—dijo Dong Yishan, sonrojándose.

—¿Guapisexi?

¿Eso es siquiera una palabra?

Dong Yishan asintió.

—Claro que sí, guapo y sexi: guapisexi.

Ying Sheng negó con la cabeza.

¿Cómo podía ese apestoso de Li Wei ser «guapisexi»?

—Necesitas que te revisen la vista.

¿Cómo puede este tipo tan feo ser guapisexi?

Dong Yishan abrió los ojos como platos y fulminó a Ying Sheng con la mirada.

—Tienes suerte de que me caes bien, o ahora mismo te daría una nalgada.

¡Cómo te atreves a insultar a mi ídolo!

—Puedo, porque ese tipo apestoso es mi primo.

Dong Yishan se puso rígida y abrió los ojos como platos.

—Espera, ¿qué?

¿Es tu primo?

Pero ¿cómo…?

Tienen apellidos diferentes.

dijo Dong Yishan, sonrojándose.

—Porque mi tía se casó y él tiene el apellido de su padre —explicó Ying Sheng, lanzándole a Dong Yishan una mirada de «¿eres tonta?».

—¿Ah, sí?

—Dong Yishan se sonrojó y cambió rápidamente de tema.

—Así que…

mañana te vas a casa.

¿Estás emocionada?

Ying Sheng miró hacia la entrada y una sonrisa triste asomó a sus labios.

Había estado mirando la entrada todos los días, esperando ver a su mamá o a su padre, pero ninguno de los dos había venido.

Todo el mundo había venido.

Su tía, el señor Lei, Yan Mei, Lei Zhao, Liam…

incluso la madre de Liam le había enviado comida, ya que no podía venir en persona por culpa de su esposo.

Y Dong Yishan, que siempre ahuyentaba a los demás para acompañarla.

—Mmm…

supongo que sí.

Dong Yishan vio el brillo de tristeza en los ojos de Ying Sheng, pero no dijo nada.

—En cuanto salgamos de aquí, te llevaré directa al salón de belleza —Ying Sheng se tocó el pelo y sonrió.

—De acuerdo.

—¿Hay algo que quieras hacer cuando salgas de aquí?

le preguntó Dong Yishan a Ying Sheng.

Ying Sheng miró al techo y asintió.

—Sí.

Quiero hacer algo que debería haber hecho hace mucho tiempo.

Dong Yishan miró a Ying Sheng y enarcó las cejas.

—¿El qué?

—no pudo evitar preguntar por curiosidad.

—Una confesión.

Dong Yishan frunció el ceño, confundida.

—¿Qué confesión?

Ying Sheng sonrió y negó con la cabeza.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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