Matrimonio Relámpago: La Esposa Dominante - Capítulo 308
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Capítulo 308: Señor Romántico
El plan romántico de Liam de sentarse a la orilla del lago del parque se convirtió en una misión para buscar a las ranas que croaban ruidosamente en algún lugar de las aguas poco profundas de la orilla. Alumbró con la linterna de su teléfono a lo largo de la ribera cubierta de hierba, intentando localizar el ruido mientras Ying Sheng caminaba a su lado.
—¿Pero qué estamos haciendo? —No pudo evitar soltar una risita, sin estar seguro de cómo habían pasado de pasear y comer churros a buscar ranas. Estaba bastante seguro de que había sido idea de Ying Sheng.
—Quiero ver qué bestia de rana está haciendo tanto alboroto —dijo Ying Sheng con una sonrisa ladina mientras se ponía en cuclillas, barriendo con la luz de su teléfono el borde del lago. Luego hizo una pausa y le indicó en voz baja que se agachara a su lado.
Liam se agachó cerca de ella y siguió su dedo, que señalaba hacia delante. Miró fijamente el haz de luz de la linterna y vio cómo se reflejaba en un par de ojos redondos y brillantes en el agua.
—Esa rana no es ni del tamaño de mi palma —rio él por lo bajo al darse cuenta de que era especialmente pequeña, pero aun así croaba lo bastante fuerte como para oírse por todo el parque.
Ying Sheng resopló y una sonrisa divertida se dibujó en su rostro mientras giraba la cabeza para mirarlo.
—Ah, bueno. Pero es mona —rio ella.
Liam casi contuvo la respiración al darse cuenta de lo cerca que estaban agachados el uno del otro. Para él, la cita iba a la perfección. Todo era informal y divertido, y permanecían en sintonía. No había momentos incómodos, pero a él le entraba la timidez de vez en cuando. No podía evitarlo. Estaba en una cita con una chica por la que babeaba mentalmente.
—Tú sí que eres mona —comentó él antes de levantarse y apagar la linterna del teléfono.
—Vaya, qué zalamero —le tomó el pelo Ying Sheng suavemente mientras hacía lo mismo y la oscuridad los envolvía. Le cogió del brazo, pegándose a su costado—. Me ha encantado esta noche.
A Liam le sorprendió el cambio de tono de ella, que sonó más serio que su comentario anterior. Movió su mano para colocarla sobre la de ella y le dio un apretón reconfortante mientras sonreía para sus adentros.
—Yo también. ¿Crees que hemos aprobado? —le preguntó Liam, sintiéndose ya con ganas de una segunda cita. El impulso era bueno y fuerte, y quería que siguiera así. No había razón para parar ahora.
Ying Sheng se rio suavemente mientras apoyaba la mejilla en el hombro de él y asentía.
—Creo que lo hemos hecho bien —respondió ella mientras seguían de pie a la orilla del lago, con la luz de la luna ondeando en su tranquila superficie.
Liam apoyó la cabeza sobre la de ella, aprovechando el momento para simplemente disfrutar de estar tan cerca. En ese instante, todo pareció correcto y completo, que era la sensación que había estado buscando. Estar con alguien, estar con ella, era esa pieza que sentía que le faltaba en su vida. Tenía todo lo demás que podría desear, excepto a alguien a quien considerar suya.
Su familia era muy unida y feliz, y él quería el tipo de conexión que sus padres tenían entre sí. Se apoyaban mutuamente pasara lo que pasara, y era obvio que estaban hechos el uno para el otro. No querían a nadie más. Cuando se trataba de Ying Sheng, él sentía lo mismo.
—Esta es la mejor cita que he tenido en mi vida —le admitió Liam. También era la menos tradicional de todas. Había tenido cenas elegantes y citas de cine, que habían sido buenas experiencias con chicas agradables, pero para él no fueron nada demasiado memorable. La energía de entonces no era tan fuerte como la de ahora.
—Yo también. Sabes, una vez, en una cita, me llevaron a un bar y el chico se pasó todo el rato coqueteando con la camarera —dijo Ying Sheng con una sonrisa irónica mientras negaba con la cabeza.
Liam soltó una risita, sin entender cómo algunos tíos podían ser tan superficiales. Él se esforzaba por ser una buena pareja para una cita, incluso si no había química.
—Suena a que era un capullo —comentó él.
—Totalmente. Igual que Han… —murmuró Ying Sheng por lo bajo.
—No te merecía —replicó Liam, negando con la cabeza. Por otra parte, tenía a Ying Sheng en tan alta estima que no se le ocurrían muchas personas que la merecieran. Han Zhao había sido un imbécil que decidió que su propia ex era más importante que Ying Sheng.
—Él se lo pierde y tú sales ganando —rio Ying Sheng con ironía mientras le daba un codazo.
Liam sonrió y asintió, incapaz de rebatir eso. Ciertamente, había conseguido a alguien especial, a quien no se atrevería a dejar marchar. Definitivamente, no la engañaría ni le haría daño. No le haría eso a nadie.
—Peor para él.
—No debería haber sido un cabrón —respondió Ying Sheng, encogiéndose de hombros.
Liam se rio entre dientes, contento de que todo aquello estuviera en el pasado. Juntos estaban mejor ahora. Esperaba que siguiera siendo así. Ayudaba que hubieran empezado como mejores amigos. Ya se querían antes de intentar salir juntos.
—Se está haciendo un poco tarde —suspiró Liam, empezando a sentir cómo su energía decaía un poco. No se había dado cuenta de lo rápido que había pasado el tiempo, y se acercaba la medianoche.
—Supongo que será mejor que me lleves a casa —rio Ying Sheng mientras inclinaba la cabeza para mirarlo.
Aunque Liam no quería dar por terminada la noche y concluir su cita, sabía que era el momento. Siempre podía invitarla a salir otra vez, ya que esta había ido muy bien. Estaba emocionado y nervioso a la vez por la idea de avanzar con ella. Solía ir bastante despacio con otras chicas, pero una parte de él quería acelerar con ella. Ya había perdido demasiado tiempo por estar demasiado nervioso para pedirle una cita.
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