Matrimonio Relámpago: La Esposa Dominante - Capítulo 328
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Capítulo 328: Cumpleaños
Ying Sheng tamborileaba ansiosamente con las yemas de los dedos sobre la pantalla de su móvil, con la mirada saltando de la pantalla de notificaciones vacía a la imagen de sus amigos jugando a los bolos frente a ella.
Hoy era su cumpleaños y no sabía cómo se sentía. Por un lado, estaba feliz y agradecida porque Liam le había planeado un día entero de actividades, que incluía un brunch con mimosas ilimitadas, una partida de bolos y baile más tarde esa noche con todos sus amigos. Era tan atento y lo había organizado todo para ella.
Sin embargo, otra parte de ella estaba ansiosa y abatida porque no había sabido nada de sus padres. Después de ver la publicación de su padre en Facebook, pensó que tenían algo planeado para ella, aunque solo fuera una simple cena para poder hablar todos juntos. No obstante, no se habían puesto en contacto en absoluto. Unas cuantas veces, quiso ser ella la primera en contactarlos, pero se contuvo. Quizá la llamarían en cualquier momento.
Ying Sheng se sentía increíblemente culpable por sentirse así después de todo el esfuerzo que Liam había puesto en el día de hoy. No quería estar tan disgustada por lo de sus padres y que eso desviara su atención, pero no podía evitarlo. Se suponía que hoy era el día en que todo se arreglaría entre ellos. Podría dejar atrás el pasado y dejar de permitir que la frenara.
—Es tu turno, cumpleañera —resonó la voz de Liam por encima de ella.
Ying Sheng levantó la vista desde la silla en la que estaba sentada y forzó una sonrisa mientras lo miraba. Necesitaba volver a concentrarse, sobre todo después de todo lo que él había hecho por ella. No quería que sus esfuerzos se echaran a perder por una relación que no podía cambiar.
—Ahora mismo voy —le prometió, con la intención de comprobar algo rápidamente.
La sonrisa de Liam vaciló, pero él asintió y retrocedió para hablar con sus amigos, que rodeaban la mesa en la que estaba sentada Ying Sheng.
Ying Sheng abrió la aplicación de Facebook y tecleó el nombre de su padre en la barra de búsqueda, pensando que podría encontrar alguna pista sobre lo que estaban haciendo. Se desplazó por el perfil de su padre y, de repente, sintió como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago. Estaban de celebración hoy, pero no celebraban su cumpleaños. Celebraban el lanzamiento de su mayor propiedad hasta la fecha.
Apretó la mandíbula con fuerza, intentando evitar que le temblara el labio inferior mientras sus ojos empezaban a escocerle. Aquella imagen le provocó náuseas y vergüenza. No podía creer que de verdad hubiera pensado que a sus padres les importaba lo más mínimo. Nunca les había importado, así que ¿por qué pensó que cambiarían alguna vez, y mucho menos por ella?
Tuvo que volver a mirar la publicación para asegurarse de que no se lo estaba inventando. Sin embargo, era real. Ni siquiera estaban pensando en ella. La ira comenzó a estallar en su interior, impulsándola a marcar apresuradamente el número de teléfono de su padre. Se llevó el móvil a la oreja y escuchó cómo sonaba una y otra vez hasta que saltó el buzón de voz. Ni siquiera le cogían el teléfono.
Ying Sheng apretó con más fuerza el móvil mientras lo apartaba de su oreja, con los ojos nublados al sumirse de nuevo en sus pensamientos. No sabía qué hacer en ese momento. Se había despertado esa mañana pensando que las cosas iban a cambiar, pero ocurrió todo lo contrario. Nada había cambiado y se sentía atrapada en el mismo sitio, rodeada de oscuridad.
—Oye, ¿estás bien? —murmuró Liam mientras se acercaba de nuevo a ella, extendiendo la mano para tocarle el hombro.
Ying Sheng lo miró, parpadeando rápidamente para intentar despejar las lágrimas de sus ojos, pero sabía que él ya las había visto. Era la única persona con la que quería hablar en ese momento.
—No. ¿Podemos ir a hablar a otro sitio? —le preguntó, intentando esconderse tras su pelo para que sus amigos no la vieran así. No quería que le hicieran preguntas. Solo quería desahogarse.
Liam pareció preocupado mientras asentía y le hacía un gesto para que lo siguiera.
—Ahora volvemos, chicos —les dijo a los demás antes de guiar a Ying Sheng fuera de la bolera y a un lado del edificio, donde estaba más apartado. Se volvió hacia ella y ladeó la cabeza—. ¿Qué pasa?
Ying Sheng miró a su alrededor mientras sorbía por la nariz en voz baja, intentando encontrar las palabras. Su mente era un desastre tan grande que ni siquiera sabía por dónde empezar. No le gustaba tener que sacar el tema, y menos en la celebración de su propio cumpleaños.
—¿Recuerdas que te dije que pensaba que mis padres se pondrían en contacto conmigo por mi cumpleaños? —le preguntó Ying Sheng. Estaba bastante segura de que lo recordaba, ya que él había apoyado su razonamiento sobre lo que significaba la publicación de su padre. Ojalá no se hubiera equivocado, pero tendría que haber sido más prudente y no haberles dado a sus padres el beneficio de la duda.
Liam pareció casi palidecer ante la pregunta, pero asintió.
Ying Sheng se pasó los dedos por el pelo, dejando escapar un suspiro.
—Pues bien, esa publicación que hizo mi padre no era sobre mí. Era sobre una nueva propiedad inmobiliaria que van a sacar al mercado —se desahogó Ying Sheng, negando con la cabeza—. Es decir, ¡es obvio que les importa más su trabajo que yo! ¡Es mi cumpleaños! ¡El cumpleaños de su hija!
Liam la escuchaba hablar, con el ceño cada vez más fruncido.
—Lo sé, lo sé. Lo siento mucho —murmuró él.
Ying Sheng aún no había terminado. Tenía un montón de pensamientos sobre sus padres, y ahora ninguno de ellos era agradable. Había estado dispuesta a darles la oportunidad de compensar todo lo que le habían hecho, ya fuera el abandono o las horribles palabras que le dijeron, pero básicamente le habían escupido en la cara.
—¡Es que no entiendo qué hice mal! ¿Tan mala hija soy? ¿Los decepcioné tanto que ya no quieren saber nada de mí? —espetó Ying Sheng mientras caminaba de un lado a otro, sintiendo cómo la ira la invadía. No podía quitársela de encima, y esta seguía creciendo cuanto más pensaba en la situación.
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