Matrimonio Relámpago: La Esposa Dominante - Capítulo 336
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Capítulo 336: La llamada
Yan Mei se despertó al sentir que alguien le depositaba un beso en la frente. Se quejó mientras se frotaba los ojos con sueño.
—¿Qué te apetece para desayunar? —preguntó Lei Zhao mientras le daba un beso en los labios.
—¡Lei Zhao, no me he lavado los dientes! —rio Yan Mei mientras se apartaba de él rodando. Lei Zhao la agarró, impidiendo que escapara. Tiró de ella contra su pecho, hundiendo la cara en el hueco de su cuello.
—Mmm, lo sé…, pero la verdad es que no me importa —Lei Zhao estrechó sus brazos alrededor de ella, sonriendo contra su hombro.
Yan Mei se rio mientras intentaba zafarse de él.
—¡Pícaro, suéltame!
—Ni hablar, cariño. ¡Nunca te soltaré! —rio Lei Zhao, haciéndole cosquillas.
—Lei Zhao, para…, por favor, para —dijo Yan Mei entre risas mientras intentaba apartarse. Le dio un puñetazo juguetón en el estómago mientras se desenredaba de su agarre y se desplazaba hasta el borde de la cama.
—¡Ay, ¿cuándo te has vuelto tan violenta?!
Yan Mei le sonrió con picardía. —¡En el momento en que un pícaro decidió matarme a cosquillas cuando aún no me había dado de desayunar!
Lei Zhao sonrió de oreja a oreja. —¿Entonces puedo matarte a cosquillas después de haberte alimentado muy bien? —dijo con voz ronca, sus ojos ardían mientras su mirada viajaba hacia los labios de ella.
Yan Mei se mordió el labio inferior, apretándolo brevemente entre los dientes.
Los ojos de Lei Zhao se oscurecieron ante su gesto.
—Sé lo que estás pensando, pero ni se te ocurra —se burló Yan Mei mientras se ponía en pie de un salto, lanzándole una almohada antes de correr hacia el baño.
Dejando atrás a un lobo feroz malhumorado.
**********
Después de lavarse los dientes, Yan Mei se dio una larga ducha caliente. Se puso un gran suéter de cachemira y unos pantalones cortos antes de bajar.
En el momento en que llegó a la cocina, vio a Lei Zhao al teléfono. En un abrir y cerrar de ojos, vio cómo su rostro palidecía por completo.
—¿Está todo bien? —Pero Lei Zhao estaba demasiado perdido en sus pensamientos como para oírla siquiera.
—Cómo… —murmuró mientras el teléfono se le caía de la mano. Las palabras del agente de policía seguían resonando en su mente.
Yan Mei suspiró y esperó a que saliera del estado de shock en el que se encontraba. Estudió el perfil de su rostro mientras lo miraba, examinando cómo fruncía el ceño.
Después de un minuto sin que él dijera nada, Yan Mei finalmente rompió el silencio.
—Sabes, el hecho de que hayas contestado una llamada y de repente te hayas quedado pálido me está poniendo muy nerviosa. ¿Acaso has dejado embarazada a alguna chica?
Yan Mei lo dijo en broma, intentando aligerar el incómodo silencio.
Lei Zhao no la miró, pero la comisura de sus labios se curvó ligeramente. —Nunca lo haría…
Lei Zhao dijo en voz baja mientras mantenía la vista al frente. La frustración y la preocupación rugieron en el interior de Yan Mei. No pudo evitar estremecerse cuando un horrible presentimiento la invadió.
Sabía que algo malo iba a ocurrir. Su vida había ido demasiado bien últimamente. Era demasiado difícil de creer.
Por fin había encontrado la paz consigo misma, Wang Lu había salido ileso del hospital y le había dicho que había encarcelado a su madre por pagar al conductor que la atropelló con un coche. Nunca pensó que él haría algo así por ella.
Leng Shao y Su Bei habían empezado a salir oficialmente y ella estaba feliz por sus amigos.
Ying Sheng también parecía haber vuelto a encarrilar su vida y se la veía muy feliz la última vez que se habían encontrado.
Era como si todos hubieran conseguido su final feliz. Era demasiado bueno para ser verdad.
—Lei Zhao… —lo llamó Yan Mei, con un miedo evidente en su voz.
Esta vez, él le sonrió, cruzando su mirada con la de ella por primera vez desde que recibió la llamada.
—A-acabo de recibir una llamada de la comisaría —dijo Lei Zhao lentamente.
—¿La comisaría? —Yan Mei frunció el ceño, confundida.
—Sí —logró decir Lei Zhao con voz ronca.
—¿Te acuerdas de Yue Yan?
Yan Mei asintió. —Sí, tu exnovia y mejor amiga… —dijo Yan Mei en voz baja.
—Acabo de recibir una llamada de la comisaría. Han dicho que hay alguien en un hospital llamado Hospital Trauma que dice ser ella. Estuvo en coma y acaba de despertar, pero no recuerda a nadie excepto su nombre y el mío.
Yan Mei abrió los ojos como platos, sorprendida. —¿Pero no había desaparecido?
Lei Zhao asintió. —Pensé que me había dejado… Pensé…, pero todo este tiempo estuvo en coma. La persona que la encontró dijo que estaba en muy mal estado cuando la halló. Nunca pensaron que despertaría.
Yan Mei parpadeó y esperó a que se calmara antes de acercarse a él.
Lei Zhao sintió un ligero roce de dedos en el dorso de su mano. Ella levantó la vista para encontrarse con su cara.
—No pasa nada, no tienes que culparte. Mira el lado bueno: ahora está bien y eso es lo más importante.
Yan Mei susurró suavemente mientras se acurrucaba junto a él.
—Lo siento, es solo que le prometí que la cuidaría.
Yan Mei sonrió y asintió comprensivamente. Lo sabía todo sobre la exnovia de su esposo, así que entendía sus miedos y su culpa.
—Ve y tráela a casa. Si de verdad es Yue Yan, entonces tiene que volver a casa. ¡Siento curiosidad por tu única amiga del instituto!
Lei Zhao la miró con incredulidad. —¿A casa? ¿Como que debería traerla a nuestra casa?
Yan Mei sonrió. —¡Claro! Puede que se sienta asustada y sola. Yo puedo acompañarla.
Lei Zhao la miró como si hubiera perdido la cabeza. ¡¿Qué mujer en su sano juicio permitiría que su esposo trajera a casa a su exnovia?!
—No, no voy a traerla a nuestra casa. Es absurdo.
Yan Mei rio entre dientes. —Dijiste que vuestra relación era solo una farsa para protegerla. No hubo nada entre vosotros, así que, ¿cuál es el problema?
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