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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 Martes 2 Abril Un acercamiento inesperado
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19: Martes 2 Abril (Un acercamiento inesperado) 19: Martes 2 Abril (Un acercamiento inesperado) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí] ————— Aun no siendo notado por el trío de gamberros que rodeaban a la “Loli”, que era Setsuna Kiyoura.

Sabiendo que tenía una oportunidad de quedar bien frente a ella, se acercó para mediar.

—Cómo les va, compañeros, espero que no les importe llevarme a mi compañera de escritorio, presidenta de aula y futura amiga—.

Llegando de la nada para el trío y para Kiyoura que se sintió aliviada por ver el rostro de un conocido, quiso llegar a su lado, pero los tres gamberros con poses intimidantes; manos en los bolsillos y mirada aterradora se acercaron a Javier.

—Oí, oí, quién pidió a un marica, fuiste tú, Ayahito, que te gusta meterte en todo lo que se mueva—.

—Ahahaha….

Prefiero algo que tenga más carne en los lugares correctos, (lamer), aunque no me importa probar guarniciones—.

—¿Qué sucede ahora, ahhhh?

Se te comieron los ratones, la lengua, porque no hablas, marica—.

—…

No quiero problemas, amigos.

Porque no nos olvidamos de que algo sucedió aquí y nos retiramos a nuestras aulas—.

Dijo sin caer en las provocaciones infantiles del trío.

—Puff, hahahaha—.

X3 —Kiyoura-san, vamos, que llegaremos tarde al aula—.

—S-sí—.

Kiyoura también queriendo salir, a punto de salir corriendo uno de los gamberros, le puso la mano en el hombro paralizándola.

—¿Dónde crees que vas, zorra?—.

—En serio quieren que termine esto a…—.

No necesitando hablar, los gamberros se rieron al ver a Javier serio.

—Y qué nos piensa hacer, la mariquita—.

—Kyuichi, conozco a un tipo que trabaja en un sitio de prostitución, seguro que le interesará, tener un extranjero.

Ahí le llegan tipos con fetiches muy inusuales—.

—Jejejeje, ustedes son unos malditos degenerados.

Espero que tengan mujeres que valgan la pena—.

—¡Kyaaa!—.

Empujada Kiyoura que cayó de trasero, los tres gamberros se lanzaron a Javier, que ni siquiera había levantado su guardia.

-Debo de regular mi fuerza o los mataré por accidente-.

Pensó mientras miraba a los gamberros moverse en cámara lenta.

Escuchando un segundo grito de Kiyoura Setsuna, que cerraba los ojos al miedo de ver a gente peleándose al frente suyo.

Javier, que ya podía ver hasta los granos en la cara de los tres y caries en uno, decidió levantar su rodilla golpeando el estómago a uno.

—¡!—.

—¡Maldito, cómo te atreves a golpear a Wataru!—.

No importándole los ladridos de los gamberros, viendo a uno en el suelo, agarrándose el estómago, gimiendo de dolor por el fuerte golpe, Javier se movió con rapidez a Ayahito que conocía al tipo que tenía el local de prostitución.

¡Golpe sordo!

Cruzando un gancho directo a la cara, Ayahito fue lanzando hacia atrás con fuerza.

Javier estaba de pie sin moverse, volviendo a una posición relajada, no notando tener la mejilla roja por el golpe que no le afectó.

—…

¡No te creas mucho solo porque sabes luchar!—.

Exclamó con furia Kyuichi intentando una tecleada a la parte baja.

Consciente del movimiento, Javier lanzó una patada ascendente, golpeando de lleno la barbilla, levantándolo del suelo y un sonido de saco de papas caerse al mismo tiempo.

-Qué problemático, no solo debo medir mi fuerza, también debo protegerlo para que no queden con heridas graves y que queden solo inconscientes-.

—Fuuuu….

¿Estás bien, Kiyoura-san?.

Te lastimaste—.

—…

Eso debería decir yo—.

Asombrada de lo que hizo en pocos segundos, Javier, tratando con tres tipos al mismo tiempo.

Viendo a Javier acercarse y brindar su mano para ayudarla a levantarse, Setsuna agradecida la tomó y miró preocupada al trío.

—¿No se levantan?—.

—Estarán inconscientes durante un rato, vamos, ya falta poco para que suene la campana—.

Asintiendo, los dos comenzaron a caminar, si no antes Setsuna volvería a mirar hacia atrás y alcanzar a Javier.

—¿Prácticas artes marciales?—.

—Soy un aficionado, no mejor que el resto de las personas—.

—¿?…

Hablas de aficionados, pero ni siquiera les diste tiempo para defenderse—.

—Ahahaha, que puedo decir, soy un poco bueno en peleas callejeras—.

—No le veo de gracioso, estarse lastimando… Gracias, por salvarme—.

—De nada, aunque se siente extraño que te regañen y te agradezcan—.

—Eso sucede por sentirte orgullo en algo tan bárbaro como pelearse—.

—Pero si no supiera pelear, no hubiera podido defenderte con palabras—.

—Eso… aquello y esto son cosas diferentes, peleaste para defenderme, no por jugar a quien golpea más duro—.

Intentando que no se note sus mejillas coloradas, avanza más deprisa, pero Javier, teniendo unas piernas más largas, podía seguir su ritmo.

—Por cierto, Kiyoura-san, ¿qué hacías en un lugar tan solitario?—.

—Lo mismo que creo que tú estabas haciendo—.

—Oh, así que también querías darle un vistazo por la escuela—.

—Sí, pero nunca me imaginé que pasaría esto, por salir a recorrer un poco la escuela—.

—Bueno, que puedo decir, siempre hay ese tipo de personas en el mundo.

Cuando viví en España, me encontré con este tipo de personas—.

—Mmm, así que vivías en España y por qué decidiste mudarte a Japón—.

Pensativo en cómo decirle la razón de por qué se mudó a Japón cuando tenía una buena vida en Inglaterra, donde estaban sus padres.

-No puedo decirle que por la única razón por la que vine a Japón fue para comprar más mangas, eroges y conocer a las seiyuus que hacían las voces de mis personajes favoritos, tampoco me puedo olvidar de la mercancía… Mejor le doy una respuesta de adulto-.

—Bueno, tuve razones personales que me hicieron venir a vivir en Japón—.

Estancándose la conversación, pero no habiendo un ambiente incómodo, llegaron.

Ambos, parándose frente a la puerta, no entraron de inmediato.

—No vayas a comentar nada de lo que ha sucedido… Por favor, no quiero que Sekai se preocupe—.

—Soy una tumba, ya ni siquiera me acuerdo de qué estaba haciendo después de salir de la biblioteca—.

—Ehehehe, ¿qué significa eso…?

¿Estás bien?—.

Preguntando por lo rojo que tenía la mejilla, Javier sin problemas le contestó.

—Si me preguntan, diré que me encontré con unos delincuentes camino al Instituto, claro que no mencionaré nada de lo que ocurrió.

Dijo guiñándole el ojo, para decir.

—Las damas primero—.

—…

Qué caballeroso—.

Saliéndole una sonrisa natural, Setsuna entró primero al aula.

Esperó un segundo para seguirla Javier y ver que estaba charlando con Sekai.

Pasando de largo ve a Makoto y Ryuto charlando, pero se detienen al verlo.

—¿Qué sucede con ambos, parecen extraños?—.

Dijo, dejando el maletín encima del pupitre y esperando que Ryuto saliera, cosa que hizo, pero también Makoto, ninguno hablando, y Javier solo se sentó.

—Por la presente, comienza el juicio contra el acusado Javier Valderrama.

Yo, el juez Ryuto Miyake le dictaré los cargos que tiene presente—.

—Estás implicado en tener una prima hermosa y traicionar a tus amigos Makoto y Ryuto.

También está acusado por venir con la presidenta de clase, Kiyoura Setsuna, algo que quiera decir inculpado, al juzgado—.

Javier, que escuchaba y veía la expresión seria de Ryuto con la que trataba el asunto, imitando a un abogado, con las manos en la espalda.

Negando con la cabeza con una son risilla, Javier cambió de expresión a una frenética uniéndose al juego.

—¡Rechazó completamente las acusaciones!.

Pruebas, quiero pruebas de tus palabras—.

—No lo haga difícil acusado, Javier.

No se lo llamaría a la corte si no se hubiera tenido pruebas… que pase la víctima Makoto—.

Dándose la vuelta en la pausa que hizo Ryuto, habló con toda seriedad Ryuto a un Makoto triste.

—Señoría, el hombre sentado ahí es culpable.

Ayer en la puerta de salida, negó ser mi amigo frente a su prima desde entonces.

He estado con depresión, fui al psiquiatra, estoy bajo fuertes pastillas, pero, pero ya no he vuelto a hacer lo mismo que entonces.

uhhh—.

Haciéndose el que lloraba Makoto, muy mal actor, por cierto, Ryuto le palmeó el hombro antes de mirar a Javier con cara seria —Ya escuchó el testimonio, señor Javier, y si no está convencido, la psiquiatra está aquí, por favor pase, señorita Sekai Saionji—.

—¡Eh!, yo…

cof, buenos días, juez—.

Cogiéndole de sorpresa a Sekai, mira a Ryuto que la implicó y le guiña el ojo para que siga.

—Um, buenos días, ahora expliqué el estado en que se encuentra su paciente Makoto—.

—Sí, ayer, el paciente Itou-kun llegó a mi consultorio y me contó todo, con el proceso de varias pruebas, pero el estado emocional de mi paciente es grave.

Se necesitarán varias terapias para que se recupere hasta cierta forma, pero el daño es irremediable—.

Haciendo su papel con una cara de lástima al concluir el informe, Javier se paró y con las palmas abiertas golpeó el podio de su escritorio.

—¡¡Protestó contra lo que se me acusa!!—.

—Ohhh, y qué dirá en su defensa, hable—.

—Mi prima es conservadora, por un accidente con los hombres en el pasado, tiene una adversión, y lo único que he hecho fue darle espacio y tiempo para qué se habrá de nuevo.

Conmigo en la casa todavía es reacia a dirigirme la palabra, como puede hacerlo ante un extraño que la miraba y no era necesariamente el rostro—.

—Cof, acusado Javier, abstenerse a hablar de cosas que no vienen al caso—.

Casi saliendo de su personaje al tener las miradas de las chicas y no necesariamente era amable, aún negó como falso toda palabra de Javier.

—Pasemos la siguiente acusación: se le acusa de venir con la presidenta de la clase, Setsuna Kiyoura—.

—Eso es— Mostrando rastros de duda en el rostro, la sonrisa de Ryuto se ensancha.

—¿Por qué no habla el acusado?— —…—.

—No quiere hablar, entonces seguiremos con una de las amigas que presenció lo ocurrido, la señoría Sekai—.

—Como lo dijo Juez, ese hombre junto con mi amiga llegaron al mismo tiempo, pero él se quedó afuera.

Yo lo vi cuando Setsuna entró, y le sonrió algo que no hace a menudo ante un chico—.

—Ya escucho, acusado Javier, algo que tenga que agregar—.

—Sí, solo me la encontré en el pasillo a mi llegada, nada más su señoría—.

—Um, con las pruebas reunidas, el jurado dará su veredicto.

¡Jurado que escuchó las palabras, es culpable Javier o es inocente!—.

La clase que en algún momento habían comenzado a prestar atención al drama inventado que comenzaron Ryuto y Makoto junto con Javier.

Alguien de la clase se levantó y dijo.

—Señoría, en los dos primeros casos es culpable el implicado, pero nadie en el jurado cree que habló con la verdad—.

Uniéndose toda el aula contra Javier, que lo único que podía decir era la verdad, pero con la promesa se silenció lo que le hizo a Setsuna.

Sintiendo la mirada de Setsuna que asiente y levantando los hombros en un “lo que sea”, Javier suspiró exageradamente.

—Ahhh, está bien, lo diré… Mientras andaba mirando el terreno de la escuela, me encontré con Kiyoura-san rodeada por tres gamberros, la salvé y listo—.

Confesando, cruzó los brazos y esperó que comenzara la conmoción.

—¡¿Eso es cierto, presidenta Kiyoura-san?!—.

Hablando rápido, Ryuto, sorprendido y queriendo saber la verdad toda la clase, miró a Setsuna para que confirmara y ella asiente.

—Es cierto, todo lo que dice—.

¡¡¡Ohhhhhh!!!

—¡¡Silencio, hasta el pasillo se escucha su escándalo!!—.

Abriéndose la puerta corrediza de repente, la voz del profesor se hace escuchar en el aula, haciendo que todos vuelvan a su asiento.

Subiendo al podio, el profesor Tenma dejó sus libros en la mesa y miró a Javier y Setsuna.

—No sé lo que estás haciendo, pero escuche algo de acoso contra la alumna Kiyoura, algo que decir, alumno Valderrama—.

—Sensei los implicados están por el incinerador inconsciente, después de intentar atacarme—.

Quedando la clase en silencio, el profesor caminó a la puerta de nuevo y miró a Setsuna.

—Iré a comprobar si todavía están hay, alumna Kiyoura venga conmigo para que señale a los implicados—.

Saliendo sin decir nada más, Setsuna se levanta del asiento mientras Sekai la miraba preocupada, pero ella solo le sonreí, diciéndole que está bien, saliendo del aula, ya sin profesor a cargo y Setsuna yéndose el único que sabía la verdad, Javier, fue rodeado por todo el alumnado en querer saber qué pasó.

Pasando toda la mañana escuchando clases que comenzaron a la segunda hora, ya que se atrapó a los implicados todavía inconscientes para que después Setsuna los confirmara como sus agresores, las alumnas insatisfechas en escuchar la aburrida verdad se interesaron en el pasado familiar de Javier no dejándolo en paz hasta que comenzó la segunda hora.

En la hora de receso, mientras Setsuna y Sekai, se disponían a comer con sus bentos, Javier se paró y caminó hasta la puerta.

—¡Espera, Javier!.

Vas a la cafetería—.

—No, voy a la biblioteca—.

—Biblioteca, ¿tú?—.

Reacio a creerle, y Javier frunce el ceño.

—Hay algún problema que vaya—.

—No, no la hay, pero no das la vibra de leer libros—.

—Jajaja te sorprenderías al saber que yo mismo cocino, hasta hago mis propios bentos y las de mis primas—.

—¡Ah!, sabes cocinar—.

—Por su puesto me levanto de mañana y les hago un fresco bento—.

Mostrando el bento en su mano, Javier le sonríe victorioso a Makoto que mira hacia otro lado con su bento a mano.

—…—.

Moviéndose al pasillo para no estorbar en la puerta, Javier junto con Makoto le pregunta.

—¿Qué sucede, será que tu bento tiene algo que no te gusta?—.

—No es eso, sino que este bento está hecho por mi madre.

Es una hamburguesa con ensalada y arroz, lo que me gusta, pero escuchando qué cocinas, siento que debería esforzarme más.

Dicen que un hombre que cocina es popular con las chicas—.

—Jajajaja, te preocupas por cosas sin sentido, Makoto, que daría por comer comida casera de mi madre—.

Mostrando la tristeza en sus ojos, Makoto se dio cuenta de lo decaída que se puso los ánimos alrededor de Javier.

—C-claro, vives solo con tus primas, de seguro debes extrañar a tu familia en el extranjero—.

Intentando cambiar la conversación Makoto, Javier niega con la cabeza y le muestra melancolía en su rostro.

—Mis padres murieron hace un año, por accidente de avión—.

—…

¡L-lo siento!.

No sabía y-y-y—.

—Venga, hombre, no te pongas nervioso, ya pasó un año del accidente—.

—No, lo siento yo por ser desconsiderado, por decir algo como eso…—.

Un poco tenso, Makoto, Javier, trató de animarlo antes de separarse, dirigiéndose directo a la Biblioteca con su bento en mano.

Sabiendo o no que dos personas los escucharon, Javier se dirigió a la biblioteca.

Sin más, entra.

Lo primero que se encuentra son cajas amontonadas al lado de la puerta, y sentado detrás del escritorio, un joven estudiante de primer grado, aun inocente, su cabello marrón corto lacio y ojos marrones oscuros.

—D-disculpa, pero la biblioteca está cerrada—.

Notando a Javier, el chico indicó nervioso.

Mirando alrededor sin éxito, encontrar a la sensei se acerca frente al escritorio, poniendo sus manos encima de la mesa.

—¿Chico, sabes dónde está la Sensei de la biblioteca?—.

—L-la Sensei está en la sala de profesores, entregando la lista de los libros que se van a donar, ¿para qué la buscas?—.

—Umm…

¿Sabes de algún libro llamado [El Velo] que dejó la Sensei?—.

No sabiendo si al preguntar el chico sabría algo, aún terminó preguntando.

Que, al escuchar el nombre del libro, quedó un poco sorprendido y sacó una nota.

—Ya veo así que tú eres el estudiante del libro.

La Sensei te dejó una nota y aquí está el libro—.

Tomando el libro y la nota, la leyó.

[Para el estudiante que quedó fascinado por el libro, tienes suerte, te lo doy, si estás interesado en este autor, te diré que vayas a la biblioteca central hay encontraras más del mismo autor, si no lo quieres puedes comprarlo en línea para que te la envíen, esta es la página que puedes encontrar los volúmenes y mucho más libros que te puedan interesar.] {www.lbrotimol.com} Guardando la nota en su bolsillo, recogió el libro de pasta roja oscura y letras doradas.

—Gracias por el recado.

¿Cómo te llamas?.

Creo que estaré viniendo a menudo a la Biblioteca—.

—Yuuki Ashikaga, un gusto—.

—Javier Valderrama, un gusto también, adiós—.

Saliendo de la biblioteca Javier, Yuuki que no tenía más que hacer estando en silencio, abrió un pequeño libro y se hundió en la lectura, pero sale de él abruptamente al escuchar la puerta abrirse.

—Disculpe… está abierta la biblioteca—.

Con voz suave, se podía ver retraída la chica, tenía el pelo largo púrpura oscuro, al igual que sus ojos grandes, piernas largas con medias negras hasta los muslos, destacando su pálida piel, que las cubrían.

Rasgos aún infantiles que quedaban para pronto desaparecer y transformarse son rasgos más delicados y femeninos.

Un tamaño grande de pechos para la edad de una estudiante de instituto que dejaba como idiotas a los chicos y celosas a las chicas.

El chico Yuuki con las hormonas alteradas normales para su edad, quedó como idiota mirándola, haciéndolas sentir incómoda a la chica.

—D-disculpé—.

Apuntó de irse la chica, Yuuki despierta y se levanta apresurado por darse cuenta de que hizo algo malo, igual como algo que le dijo su hermana.

—L-lo siento, no quería sentirte incómoda, lo siento…

Pero la Biblioteca no está abierta por hoy, se están retirando algunos libros, pero mañana ya está abierto—.

La chica que se detuvo al sentir la sinceridad del chico en su voz, al mismo tiempo Yuukio sonrió, pero se dio cuenta de que no le dio la cara, solo su espalda recta le fue dado, pero para Yuukio fue suficiente.

——— Regresando al aula, ya que no quería comer fuera, viendo que no había casi nadie, se sentó en su pupitre.

No importándole comer solo, ya que se había acostumbrado hasta cierto punto por su trabajo, sacó el libro “El Velo” desde donde se quedó, comiendo con una mano y leyendo con la otra.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES GREMORI_ZERO_666 Hola, este es su autor ausente.

Les quiero aclarar que cada semana publicado recorrido, habrá una que no publicare, así alternare y los episodios que tengo no se acabaran tan rápidos.

Otra cosa, ¡escriban reseñas!…

Quisiera leer lo que les parece mi historia, aunque eso no implique que lo implementare…

Jajajajajaja, ahora disfruten si pueden.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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