Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 20
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- Capítulo 20 - 20 Martes 2 Abril Nueva Amistad
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20: Martes 2 Abril (Nueva Amistad) 20: Martes 2 Abril (Nueva Amistad) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí] ————— Solo, dentro del carruaje, Charles, que apenas escuchaba las pezuñas de los caballos, chocando contra la piedra por la fuerte lluvia que azotaba a Inglaterra.
Sacó de su bolsillo un regalo que había sido pasado de generación en generación en los Warld, y su padre, antes de morir, se lo dio.
El reloj estaba cubierto por plata que brillaba a la luz del sol, un clásico antiguo en joyería.
Mirando la hora, 3:48 Pm de la tarde, justo para llegar a su casa donde lo esperan su hija y esposa.
Dejando el carruaje con paraguas en mano y con la otra la carpeta confidencial del caso.
Abriendo la puerta amaderada que traía una paz a su corazón, el fogaje y el aroma de las especies diluido por el tiempo que terminó de apagarse la estufa, hizo que alejara el frío de la lluvia que humedecía el ambiente volviéndolo sofocante.
Cerrando el paragua, dejando que se escurriera detrás de la puerta, un par de manos tiernas y cálidas, taparan su visión, atrayendo el aroma de manzana dulce, unos de los pocos dulces que le encantaban.
Girándose ve a su esposa que lo había estado acompañando por 25 años, desde su adolescencia, donde se conocieron y ahora tenían una hija de 7 añitos.
Olivia Warld es como se llama la esposa de Charles.
Tenía el pelo rubio hasta la espalda, ojos lila, siendo de descendencia romana e inglesa corriendo por sus venas.
Su altura era 1.70, casi llegando a Charles que medía 1.77 de altura.
Para algunas mujeres ser alta era un complejo, pero para Olivia decía que era una bendición, ya que podía alcanzar lugares altos, el positivismo de Olivia fue unas de las cosas que atrajo a Charles a enamorarse de ella, ya que para ella siempre había solución; solo tenía que mirar detenidamente, parar y esperar porque si esperas y buscas algo encontrarás lo que quieres.
Olivia, que recibió a Charles en la puerta, le ayudó a sacar.
Él se sacó húmedo por la lluvia, siendo una pareja de esposos cariñosos, que llegaron a la sala donde estaba su hija dormida frente a la chimenea.
Explicándole a Olivia, que lo estaba esperando para comer, se durmió después de comer, ya que no podía ir afuera con la torrencial lluvia.
Abatido por ver a su hija con un libro de fábulas populares para los niños, le besó la frente, pero eso no hizo que despertara, ya que se podía ver lo cómoda que dormía en el sillón.
Riéndose de la cómoda en que se veía durmiendo su hija, esperó en la mesa por su comida que calentaba Olivia.
Pasando las horas, la lluvia no había menguado, sino que fue mucho más intensa, con fuertes vientos que azotaban contra las ventanas.
No pudiendo hacer más, fue a su despacho, no pudiendo salir de su casa, reviso los informes, otra vez sabía que era un caso difícil y la gente de Inglaterra estaba aterrorizada por las muertes, al igual que su esposa, si no podía encontrar el asesino, debía de saber su modo operan di hasta encontrar sus hábitos, pero lo que hacía más difícil de cada uno de los cuerpos, es que no mostraban signos de forcejeo ni heridas, tampoco podían verificar que había hecho el asesino en serie para atraer a la víctima y matarla, o ¿se conocían la víctima y el asesino?, como para tener la confianza necesaria para atraer a la persona y comenzar a despellejarla en el mismo lugar.
Pero si se conocieran la primera hasta la tercera víctima, no sospecharan o intuían algo que mataba al grupo de amigos, pero no ha habido informes de personas yendo a la comisaría o algún sospechoso cerca de la comisaría en intentar hablar, pero se asustaban al tener desconfianza en que los matarían.
Charles en un callejón sin salida, sabía que tendría que volver al principio al punto de partida, y pensar en diferentes escenarios, pero no encontrando nada en los informes, y su ingenio había llegado a su límite con tan poca información que tenía.
Mirando hacia el techo oscuro por la caída de la luz, ahora solo tenía una lámpara a gas iluminando su despacho y eso no le hacía mejorar su estado de ánimo.
Acercándose a su estantería de vinos, tomó una botella de vino de 1779 exclusiva para ocasiones para celebrar, pero ahora su mente y espíritu necesitaban algo de alegría que el vino exclusivo, pocos de lo que tenía en reserva.
Sacando una copa de vidrio, se sirvió y oliendo la fragancia de las uvas que hacían que sus fosas nasales notaran cada fragancia única del vino, apuntó de tomarse un trago.
La puerta chirrió y vio a su hija en la puerta.
Dejando el vino en el escritorio, se paró y se acercó a su hija Charlotte Warld.
Tenía el pelo rubio como su madre y los ojos color plateados de Charles.
¡¡Tim tom!!
¡¡Tim tam!!
Javier, que quedó absorto en la lectura, al escuchar la campana y vio a Setsuna sentada a su lado, al sentir la mirada de Javier sobre ella, lo miró a su lado.
—Por fin me notas… tan interesante es el libro—.
Con voz plana, en no mostrar muchas emociones, mira el libro en las manos de Javier y este se lo da.
—Lo encontré esta mañana en la biblioteca, parece que fue uno de los libros que iban a ser descartados.
Se llama él [El velo] es un muy buen libro hasta donde voy leyendo.
Se trata de un caso criminal entre los años de 1905.
El inspector Charles World es el protagonista.
Por su descripción fue publicado en el año de los 2000, escrito por el Cristofer Higgins—.
—Para… para ser un libro que apenas estás leyendo las primeras páginas, te ha enganchado de lleno—.
—Ahahaha, bueno, ¿qué pudo decir?.
Me gusta el suspenso y los casos policiales.
Quieres que te lo preste, seguro te gustará—.
—No se escucha un mal libro… te importaría prestármelo cuando acabes de leerlo—.
—Sin problemas.
Por cierto, Charles está casado y tiene una hija, y ahora está a punto de resolver un caso de homicidios sin resolver, ya que no saben qué arma y parentescos tengan todas las víctimas y ¡!…—.
Deteniéndose al escuchar cerrarse el libro con un poco de fuerza, Setsuna le advierte con el ceño fruncido.
—Odio, los spoiler, entendiste, señor spoiler—.
Terminando con una sonrisa, Javier por unos instantes su mente quedó en blanco.
—¿?, que te sucede, quedándote callado de repente—.
—…
Solo me sorprendió lo bonita que es tu sonrisa, Kiyoura-san—.
—¡Eh!…—.
—Ahhh, lo siento, se me salió, solo olvida lo que acabas de escuchar—.
—…
Mmm… n-no te preocupes… y sobre eso… es la primera vez que me dicen eso—.
—Imposible—.
—Olvídalo…—.
Callados ambos, el profesor de historia entró, haciendo que todos los alumnos volvieran a sus asientos, dando comienzo a la clase.
Mientras escuchaban al profesor, Javier miró el rostro perfilado de Setsuna que se mantenía concentrada en la clase y sus ojos, como los de un conejo rojo vino, hicieron que escribiera en su cuaderno para deslizar hasta Setsuna que mira lo que había escrito Javier y después a la cara y pensarlo.
Javier: [Ahora se podría decir que somos amigos] Setsuna: [¿Amigos?] Javier: [Si, amigos, charlamos durante un buen rato mientras regresamos, te prestaré el libro cuando lo termine de leer.
Eso no es lo que hacen los amigos] Leyendo cada palabra en el cuaderno de Javier, quedándose pensativa, Javier le escribió otra vez.
Javier: [¡Puede ser que me utilizaste y ahora que revelo mis verdaderos sentimientos, me echas a un lado!] No sabiendo cómo responderle, Javier siguió escribiendo.
Javier: [Está bien, ya me lo esperaba, solo soy otro tipo que te topaste… ¡No!, nunca me busques, ya no quiero saber nada de ti] —¡!…
duele—.
Dijo sacudiendo después de haber sido pellizcado en el muslo.
—Ya deja de jugar y presta atención a la clase… Val-Valderrama-kun—.
Abriéndose como platos, al susurro de Setsuna que pronunciaba su apellido con un acento extraño, pero que era irresistible a no adorarla cuando las mejillas de la niña se acaloraban.
—¿Qué tanto estás sonriendo?.
Presta atención o te regañarán—.
—No pude evitarlo—.
Transcurriendo el tiempo, Javier volvió a escribir en su cuaderno y lo deslizará hasta Setsuna.
Javier: [Ahora que somos amigos, podemos llamarnos por nuestros nombres] —¡!—.
Setsuna: [¡Todavía es muy temprano!.
No sé cómo es el extranjero, pero aquí en Japón solo lo hacen amigos, cercanos y nosotros apenas nos conocemos] Asintiendo varias veces, Javier, le escribe.
Javier: [Tienes razón, aún falta, pero eso es fácil de lograr reforzando nuestra amistad.
Y cuando hayamos superado ese muro, nos llamaremos por nuestros sobrenombres] Sobresaltada por lo que leía, miró a Javier que sonrió burlonamente, dándose cuenta de que le estaba tomando el pelo, haciendo que le dé un pisotón.
—¡!—.
—¿Mm?…
Quiere aportar algo al estudiante Valderrama—.
—No, nada, profesor, solo que repentinamente un picor en mí en espalda baja, me sobresaltó, ahahaha—.
Oyéndose las risas y también la de Setsuna que trataba de contenerse, Javier simplemente se dejó llevar.
Siguiendo las clases sin ningún contratiempo y tampoco distrayendo o molestando a Setsuna, terminaron las clases y el segundo día de escuela con poca tarea.
Despidiéndose de Setsuna que se reunía con Sekai y las chicas.
Javier, por su parte, salió del aula con Ryuto y Makoto conversando de algunos juegos, animes y el avance de Fate Grand Order.
Despidiéndose de ambos en la entrada, donde Sayaka lo esperaba, está solo por cortesía los saludos para avanzar primero.
—¿Cómo estuvieron las clases, Sasa-chan?—.
Preguntado, pero recibido por una mirada afilada.
—Oye, podrías dejar de mirarme así… ¿Sigues enojada por lo que pasó esta mañana?—.
—…
cállate—.
Acabando la conversación, ya que Javier no quería forzar mucho las cosas, llegaron al estacionamiento y fueron a la escuela de Rinka.
Esperando un momento afuera de la escuela, se puede ver a Rinka riendo con otra niña de su edad.
Tenía el pelo púrpura largo hasta por debajo del hombro y unos ojos grandes color púrpura.
Notando la camioneta, Rinka alza su mano y corre hacia ella.
Bajando el vidrio, Javier la saluda.
—Javier Onii-chan, lo siento, me tardé un poco—.
—No te preocupes, Rinka-chan, no esperamos nada, cierto, ¿Sasa-chan?—.
—Y ¿Quién es tu amiga?—.
—Me llamo kokoro katsura, un gusto Oji-san—.
—Jajajajajajaja!!, ¡lo llamó señor!, jajajajajaja!!—.
—N-no me llames, señor, tengo 16 años, me haces sentir viejo—.
Riendo con gusto, no solo Rinka que se sujetaba el estómago, sino que Sayaka que, aunque se contenía en el asiento de atrás, escucha las risas y el golpe en el respaldar donde estaba Javier.
Kokoro tímida al ver el tip en la ceja de Javier, que intentaba sonreír lo más amable posible y avergonzado por las risas de las dos chicas que no paraban.
—L-lo siento—.
—N-no puff, jijiji, no tienes que ponerte nerviosa, Kokoro-chan, mi primo no da miedo, mira, está contento—.
—Hehehe, te estás gozando mucho, Rinka-chan, y Katsura-san.
No te preocupes, no estoy enojado, pero porque Oji-san.
—Etto, es que como viene conduciendo un auto, pensé que era del tipo que se ve joven igual a unos animes…—.
—Oh, hehehe, no pasa nada.
Rinka-chan sube, vamos a casa, despídete de tu amiga—.
—Siii, adiós, Kokoro-chan—.
—Adiós, Rinka-chan—.
Despidiéndose agitando las manos con una sonrisa, Rinka se subió y avanzaron hacia la mansión, dejando a Kokoro atrás.
—¡Kokoro ven, vamos a la casa!—.
Llamando a Kokoro una mujer glamorosa, con el pelo corto, senos grandes, caderas amplias y unas piernas firmes pero suaves a la vista.
Volteándose a la voz, respondió mientras corría hacia la mujer.
—¡Mami!—.
—Ven, vamos a casa, tu hermana ya debería haber llegado—.
—¡Sí!, que hiciste de comida—.
“Lo que te gusta, una torta de carne.
“¡En serio, huaaaiii!, vamos, mami, rápido—.
—Sí, sí, pero tienes que bañarte, antes de comer—.
—¡Siiii!—.
———————- —Todas a la sala, al terminar de cambiarse, si quieren bañarse, vayan, después comienzan a hacer sus deberes, que aré la comida—.
—Sii—.
—Me voy a mi cuarto—.
—¡Escuche eso, señorita Sasa-chan, la necesito aquí en diez minutos, escuchaste!—.
—Sí, sí—.
—Hehehe, Javier Onii-chan parece una madre con su hija—.
—No te quedes ahí parada, Rinka-chan, apúrate a cambiarte—.
—¡Sí!, mamá, hehehe—.
Riéndose a costilla de Javier, la vio irse a la sala donde tenía su ropa.
También riéndose del comportamiento vivaz de las dos, Javier miró a Yami que bajaba del segundo piso, con su usual vestido de Maids.
-Así que es permanente estos cambios-.
De una cabellera que representaba una cascada de oro puro a, parecido a la mostaza, unos ojos telecromaticos; cuando ambos iris eran de color Cian, ahora uno era negro.
Además de esos cambios notables para la que la viera, su piel todavía lucía como la de un bebe: blanca, hidratada, sin manchas.
Un busto grande, al punto que la blusa en la parte inferior estaba normal, pero arriba los botones hacen un esfuerzo para contenerlo.
De caderas anchas y una extremidad larga, siendo la más alta de la mansión.
—Yami sígueme, hoy te enseñaré a cocinar—.
—Grijkunsidgyurkfgurkrn—.
Entusiasmado de alguna forma Javier con su situación, avanza a la cocina junto a Yami.
[Explosión] [tatatststagtststatta] 1 hora después.
—¿Qué fue lo que sucedió, Javier Onii-chan?—.
Preguntó al ver la interacción de Javier con Yami que en su pecho colgaba un cartel diciendo [Prohibido el ingreso a la cocina].
—Ahhh, no preguntes, con solo recordarlo me hace doler la cabeza—.
—¿Qué explotó en tu cara, el fuego?—.
Impasible Sayaka, siguió comiendo su pollo.
—Qué perversa eres, Sasa-chan—.
Dijo entrecerrando sus ojos, siguiendo comiendo la pierna de pollo.
—Que esperabas, mi trato no fue humanitario… Además, no te pasará nada, ¿no eres Dios?—.
—Soy un Dios, no lo pongas en duda…
Y lo que más duele es limpiar la cocina.
Alguien sabe cómo sacar una sartén pegado fuertemente en el techo y una sustancia gris pegajosa en la pared—.
Dejando la comida en su plato, Sayaka y Rinka miraron a Yami que refunfuñaba dispersando la comida en su plato.
—Eres Dios, así que utiliza algún poder que mantenga limpio, no hiciste eso ayer conmigo—.
—Y lo hiciste con Yami ayer, antes de dormir—.
—¡Nunca!.
No seré su limpiador de mil funciones, lo haremos a la antigua—.
Declaró fuertemente Javier, pero eso no le importó a Yami que comía la pechuga de pollo.
[Dos semanas después] ¡Paz, qué paz!, maravillosa paz.
A decir verdad, es un poco aburrida.
No es que quiera ir de aventura, como explorar misteriosas ruinas o conocer chicas lindas universitarias que no estén en mis planes.
Pero tampoco me molestaba esta paz transitoria en mi vida, pero si no se han dado cuenta, han pasado dos semanas.
¿Por qué les cuento esto?
No sé, no tengo algo mejor que hacer, y ¿ustedes?.
Bueno, dejando a un lado sus problemas que no me interesan, les contaré un poco lo que hice, y no, no les pienso contar lo que pasó con el libro [El Velo], que se los cuente el autor, yo no.
Siguiendo con mi vida, no he experimentado la vida de un hentai, ya saben, lo usual: sí, sí, esas cochinadas que te gustan, si a ti te dijo, ese que tienes en el historial, páginas santas, que no hay que especificar, así que no te hagas la mojigata o al revés.
Dejando de lado eso que con gusto acepto historias suyas para entretenerme, cof, cof.
Olvidémonos de ese desliz.
He buscado animes bíblicos, hubo muchos los cuales no pude encontrar, también animes ecchi un poco subidos de tono, pero tampoco las encontré.
Busque y busque, pero los autores de dichas obras nunca han publicado nada, ni siquiera sé si están vivos.
Ahora en lo personal lo que me está enganchando es una anime ecchi un poco suave, llamada [Flower Sugar], la cual protagonista una pequeña Manzanilla-chan, es muy linda por cierto apenas mide unos 10 cm, pero me di cuenta de algo en le capitulo 06, cuando Manzanilla-chan iba a ser podada por los sucios humanos, el protagonista varilla de la justicia-kun y Enredera-chan le salvaron de su casi muerte.
Fue ahí cuando me di cuenta, al ver el rostro de manzanilla-chan muerta del miedo con cara llorosa, que era un S, completamente y creo que también un M.
Ahora, pasando a la búsqueda de una persona para la limpieza de este lugar, no ha dado resultados.
Esperaba, aunque yo esperaba uno a los pocos días, ya que hemos pegado cerca del instituto y escuela de Rinka, hemos ido un fin de semana a Tokio y no ha dado resultado, ¿me pregunto por?.
Y qué hago ahora, bueno por ahora soy una de casa; lavo la ropa, plancho, hago la comida, ayudo con la limpieza, junto a las chicas que en lo único que me ayudan es a limpiar, y no se lo pido a Yami que haga algo además de limpiar, ¿por qué?, bueno es fácil, su cocina creo que son experimentos de un científico loco.
Lavando ropa; la probamos y metió toda la ropa de color y la blanca.
Fue espectacular como la ropa cabio de color, no teniendo de otra que utilizar un poco de mi poder para volver a su estado original… que bajo he caído.
Dejando lo deprimente de mi pequeña vida, mis días de instituto me he hecho amigos de Sekai.
Mi relación con Setsuna ha mejorado como amigos, ya que pasamos un tiempo juntos como presidente de clase.
Con el resto de la clase también tengo buena relación, pero nada más.
No solo hablemos de mí, Sayaka por su parte, no ha demostrado muchos signos de progreso en nuestra relación, así que creo que debo de tomarla por la retaguardia y no en el sentido figurado.
Su vida también ha estado normal.
Rinka por su parte, ha sido muy cariñosa, pero siempre tiene esa tristeza en sus ojos que no me permite pasar.
Seguro es por culpa del tonto de su hermano.
Pero no hablemos de eso, a diferencia de Sayaka ella ha hecho muy buenos amigos, también está el fascinante placer de jugar con ese pequeño cuerpo suyo.
Siguiendo con la última Yami… Ahhh, Yami, solo recordando el sufrimiento que me está a siendo pasar, me duele la cabeza, pero nos llevamos bien, su vocabulario ha crecido mucho a diferencia de los primeros días, claro que no puede vocalizar nada, pero ahora puede escribir, y nos entendemos mucho mejor que antes, por eso le he regalado un cuaderno para poder comunicarnos.
En lo demás, no hay mejora, es horrible para las tareas del hogar, menos en la limpieza que ha hecho un progreso mucho más grande que su vocabulario.
Y si preguntan dónde estoy, bueno, estoy acostado en el sofá viendo una película de Jackie-chan, con Rinka que se quedó dormida a la mitad, encima de mi pecho y Yami nos acompaña viendo la película en el sillón.
[17 de Abril]{5:23 Pm}[Mansión Valderrama] —(Bostezo), Rinka-chan levántate, necesitas hacer tu tarea, la película ya acabó—.
—Cinco minutos más… (bostezo)…
Javier Onii-chan, tu pecho es cálido y tu corazón está palpitando mucho—.
Sobajenadose los ojos y con un poco de insistencia, Rinka terminó por pararse saliendo de la sala.
Javier sentándose, mira a Yami que sigue viendo los créditos.
—Vamos, Yami, son las 5:00, recogemos a Sasa-chan—.
Estirándose primero Javier, Yami se paró y escribió en el pizarrón acrílico.
[Tengo hambre, helado con chispas de chocolate] —¿No había en el congelador?, compré ayer—.
[…
Me lo comí, es delicioso, más en el camino] “Sabes si fuera una persona normal estaría en bancarrota en este momento.
Ya no siendo algo nuevo el ávido apetito por helado, Javier aun cuando podía crear dinero con un chasquido, decidió no hacerlo, ya que tenía suficiente con su pasado inventado, además que no se había quedado sin hacer nada, porque para un adinerado el peor error que podía hacer era tener el dinero estancado.
Saliendo de la mansión con la camioneta, siguieron la posición del GPS en el celular de Sayaka llevándolos a un barrio de posición social y de buenas familias.
Deteniéndose en una de esas casas, Javier tomó su celular y mandó un mensaje a Sayaka, para esperarla dentro del vehículo.
¡¡Pon Pon!!
[Quiero helado con chispas de chocolate, ¡lo quiero!] Dijo Yami golpeando su cuaderno con su mano.
—Te lo voy a comprar, solo espera, recogemos a Sasa-chan y lo compramos—.
¡¡¡Bocina!!!
¡¡¡Bocina!!!
¡¡¡Bocina!!!
Yami que no le gustaba esperar, tocó la bocina varias veces hasta que se abrió la puerta de la casa.
Saliendo Sayaka con una expresión de pocas pulgas, abrió la puerta y la azotó cuando entró.
—¡¡Puedo saber qué manía tienes para tocar la bocina de esa forma, no sabes que molesta a los vecinos de la zona!!—.
—A mí no me mires, dice lo a ella—.
Dirigiendo la mirada de enfado contra Yami, Sayaka solo ve lo que escribió Yami en el cuaderno que lo seguía golpeando.
¡¡Pon Pon!!
[Quiero helado con chispas de chocolate, ¡lo quiero!] —No eres su dueño, controla la—.
Diciendo eso Sayaka, Javier arrancó el auto.
—No la trates como una mascota, Sasa-chan, es un ser humano—.
—Ah, dice la persona que es un Dios y que no puede controlar las acciones de una persona.
No, no es eso cierto, quieres molestarme, cierto—.
—Yo no sé de qué estás hablando, fiu, fiu, fui—.
Mostrando ignorancia fingida, siguió conduciendo.
Sayaka en el asiento de atrás, reviro los ojos molestos, se dispuso a ver el paisaje mientras Yami disfrutaba del aire.
Deteniéndose en el aparcadero para comprar el ansiado helado de Yami, Javier se bajó solo y entró al mini Market.
[Chirrido] A pocos segundos de que Javier entrara, se escuchó el sonido de llantas en derrape contra el pavimento al unísono del ruido del motor de las motos.
Sayaka y Yami que dirigieron su mirada hacia el estruendo, con olor a caucho quemado, vieron a dos motos con cuatro pasajeros con cascos entrando apurados a la tienda.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com