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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 21

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Capítulo 21: Miercoles 17 Abril (Relaciones Complicadas + R-18)

Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:

retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa:

Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí]

—————

Pregunta rápida.

¿Qué harían si en la tienda donde están comprando se encuentran con la desafortunada situación de ser asaltados por ladrones armados?.

Y algo más, no una, ¡sino cuatro!. Saben, esto no es algo que me guste presumir, pero yo habría dado mi billetera, celular y mis tarjetas bancarias, para después cerrarlas, antes que me las desfalcaran. Pero ahora las cosas son diferentes, porque, ya saben ustedes, si tú el que está sentado hay en esa silla y tú la que estás acostada en la cama y no hablemos del que está parado leyendo esto en su celular, seguro ya estarías tan nervioso que apenas podrías mantenerte de pie.

Por otra parte, yo, estoy tranquilo mientras miro por el rabillo de mi ojo al tendero asustado con las manos alzadas.

—¡¡El dinero, dame el dinero si no quieres que te vuele los sesos, anciano!!—.

Amenazando al hombre que todavía no era considerado mayor para decirle anciano, abrió la caja registradora y uno de los cómplices abrió la bolsa.

—¡Tú, si tú con rostro de idiota, muévete, deja todo el dinero que tengas rápidoo!—.

Ahora, ¿qué harían si uno de los hombres encapuchados le apuntan con un revólver?.

—Claro, claro, pero deja de apuntarme. Me pones nervioso, toma, aquí está mi cartera—.

Yo, como ciudadano normal, hice lo que me pidieron. Creo que estoy familiarizando con que me apunten, ya que he acompañado al cerdo inmundo de mi Jefe. ¿Por qué?. Soy el encargado de la logística de la empresa, así que soy el que hace en realidad el trabajo sucio, y algunas veces las cosas no iban como siempre, si ya saben a lo que me refiero.

—¡¿Qué pasa con esta mierda de dinero en efectivo, solo cuatro cientos?—.

—Dólares americanos, mi hermano, vez más valor que el yen japonés—.

—¡No me llames hermano!, ¿americano?. Debes tener tarjetas de crédito, ¡dame las!—.

—Toma—.

—¡¿Por qué no me las diste antes?!—

—¿Por qué no estaban en mi cartera, lógico no?—.

—Te estás burlando de mí, no es cierto—.

—No, no, claro que no, nunca le faltaría el respeto a la persona con arma de fuego en mano, nunca—.

Habló hilarantemente relajado Javier, mientras negaba con su cabeza.

—Púdrete, imbécil—.

¡¡¡Ban, ban, ban!!!

—¡¿Qué pasó?!, ¡por qué disparas, maldito, imbécil!…—.

Resonando los disparos dentro de la tienda, los amigos del asaltante se acercaron y vieron a su compinche, tirado en el suelo, botando espuma por la boca.

—¡Ayuda a este imbécil!, ¡tú, mira quién le hizo esto a nuestro amigo…—.

Con las bolsas llenas de dinero y utensilios variados de la tienda, el que parecía líder del grupito no pudo terminar de mandar, al escuchar el sonido de algo fuertemente cayendo y el motor de un vehículo arrancando.

Saliendo los tres ladrones, miran a una camioneta irse y sus motos caídas.

—¡¡Mierda, muévanse, tú trae a ese tarado, ayúdame a alzar las motos antes que la policía venga!!—.

Apurados siguieron las órdenes de su líder, yéndose de la escena.

Javier, que estaba conduciendo de lo más normal, después de lo ocurrido escuchando música por la radio, llegaron a la mansión sin dirigirse la palabra. En cuanto a Yami, Javier le había dado una porción de helado en una taza.

Pasos… pasos… paso…

Sonando los pasos en el pasillo, Javier sin molestarse en ver quién era el que lo seguía con una mirada intensa, llegó a la cocina y dejó el halado en el congelador industrial, que siempre estaba encendido.

—Yami, ya no te di helado—.

Con una sonrisa profesional de ventas, Javier salió del congelador industrial y esperó que Yami saliera para cerrarlo.

[El helado es mío, todo]

—¡Cállate!. Si por ti fuera, te comerías el helado sola, ni siquiera compartes. Además, ya te di un poco de helado, tienes que soportarlo hasta pasado mañana o no habrá más por un tiempo—.

… [No prometo nada]

Llendose de la cocina para nada contenta, Javier la vio lamer la taza quedando reluciente.

—En serio prefirió ir a dejar la taza en otra parte solo para molestarme… Ah, hay que ver lo que soporto, ¡soy un Dios!, y estoy aquí cocinando, deberían venerar, alimentarme, hacerme un desperdicio humano que no pueda hacer nada, pero no, soy como una ama de casa atendiendo los caprichos de las chicas, una semi maids encaprichada con los helados que debería estar sirviéndome, hay que ver… ¿Hoy qué hago?, la nevera está medio llena, mañana hay que hacer las compras, hagamos algo sencillo; unos tacos, tengo una funda de tortillas de maíz, que puedes calentarla por un minuto y quedarán crocantes, queso Mozzarella, carne molida, algunos huevos si tengo lo suficiente para todos esta noche, y un batido de mora—.

Sacando todos los materiales para cocinar, Javier verificó dónde estaban todas. Encontró a Yami viendo una película en la sala de descanso. En cambio, Rinka y Sayaka bajaban de la segunda planta con un cambio de ropa para bañarse en la gran bañera.

Mientras todo transcurre sin anormalidad en la mansión, fuera de la misma un grupo de motociclistas entraban en la carretera de tierra deteniéndose a poca distancia de la mansión.

—El que noqueó a nuestro amigo vive aquí—.

—Le hacemos una visita esta noche, ¿qué dices?—.

—No, lo mejor sería ir con cuidado, no sabemos cuánta seguridad tiene esta mansión, además el hombre sabe pelear, mejor lo atacamos cuando tenga la guardia baja. Vigilemos por ahora su rutina, o si quieres terminar como Sendo, con la mandíbula rota, puedes dar el siguiente paso—.

—Le diré a la pandilla que vigile—.

—Vámonos entonces—.

Fichando por el grupo delincuente, se retiraron toda la pandilla. Al mismo tiempo, Javier revolvía la carne molida en la olla a fuego lento y echaba varias especies para que cogiera sabor.

—Tendré que encargarme de estos tipos si hacen algo—.

Comentó mientras probaba el sabor de la carne.

——————–

—Javier Onii-chan… ¿Es verdad lo que me contó Sasa Nee-chan?—.

Disfrutando de su taco con queso derritiendo, formando un puente entre el taco y la boca de Rinka, le preguntó a Javier que tomaba el batido de mora.

—… ¿De qué?—.

—Ya sabes lo de la tienda, cómo fue, ¿te asustaste?—.

—Claro que no, antes de convertirme en Dios hentai era un humano como cualquier otro, una vida normal, un trabajo de mierda y un jefe que me placía cortarle los frenos, pero nunca lo hice por mi afición al anime—.

—Después de todo, Javier Onii-chan es un otaku… ¡Pero no me has dicho nada de lo que te pregunté!—.

—Hey espera, sabes, mi antiguo jefe le pedía prestado dinero a los churqueros lo que también significan prestamistas de dinero ilegales, por grandes sumas y cuando no pagabas a tiempo, jeje, tenías una bala en medio de la cejá o te daban una paliza para recordarte a quien pediste dinero, no salía nada bien, pedir dinero a esos tipos—.

—Ohhhh, eso quiere decir que eras un chico malo, Javier Onii-chan—.

—No diría que sea malo, lo único que hacía en la empresa es ser el jefe de sección de la logística; los transportes llegaran a tiempo y enviar la mercancía que nos llegaban, varias cargar en sí eran ilegales contrabandeadas, ya saben, para resumir más de una ocasión he sido apuntado y disparado en la pierna ya no da tanto miedo si sabes como desarmar al contrincante—.

—Javier, Onii-chan eres un chico malo en tu vida pasada, pero ahora solo eres un buen Onii-chan pervertido—.

—No hay que ser aduladora, Rinka-chan…—.

—Cierto, Javier Onii-chan, mañana serán las inscripciones oficiales de los clubes en mi escuela—.

Dijo Rinka entregando varios folletos de su escuela.

—En la nuestra también y que vas a elegir, Rinka-chan—.

—Pensé entrar en aikido, ya he estado preguntando y mañana me uniré—.

—Bien, muy bien. Sasa-chan, ¿a qué club vas a entrar?—.

Como la única que no había hablado en toda la comida, solo escuchando mientras comía, masticando su comida, Sayaka mira a Javier con seriedad.

—Y tú, ¿en qué club vas a entrar?—.

—Ya no habíamos tenido esta conversación—.

—Kendo—.

Con una simple declaración de pocos amigos, volvió a comer. Rinka no sabiendo cómo arreglar la situación, miró por ayuda de Javier, pero este negó con la cabeza.

—¿En cuál entrarás, Javier Onii-chan, si no es deportivo?—.

—Todo a su debido tiempo, mañana lo sabrás, ah, por cierto, mañana iré de compras a Tokio y seguiré pegando folletos en los postes, quieren venir conmigo—.

¡¡¡Pa, pa, pa, pa!!!

Golpeando la mesa, Yami, todos le prestan atención a lo que había escrito en su cuaderno.

[Iré, contigo falta mucho helado favorito]

—Sabes algo, Yami, helado no es el único alimento que puedas comer—.

—… [Helado, quiero helado, me gusta el helado, maestro, cómprame helado].

Mostrando el comportamiento infantil en ese momento, Javier se rindió suspirando al ver cómo se ha convertido en una glotona en helado.

—¿Quiero saber?… ¿Quién fue el que te dio helado en primer lugar?—.

—No habías sido tú quien compró helado, tú le diste del tuyo para comprar otros—.

—No me lo recuerdes—.

-La semana pasada fuimos los cuatro a comer afuera, lo recuerdo perfectamente, pero nunca pensé que un pequeño capricho de comer helado sea ahora mi dolor de cabeza-.

Javier, negando sus pensamientos, volvió a comer, volviendo el silencio al comedor, solo escuchando el crujir del taco.

Todos que habían terminado de comer, habían dejado sus platos en la cocina y ahora Rinka y Javier los lavaban mientras Sayaka se había ido después de dejar su plato cocina y Yami había salido a recorrer los terrenos de la casa, una costumbre que había cogido Yami durante los primeros días que pudo moverse por todas partes.

—¿Rinka-chan sabes algo de Sasa-chan, o te ha contado algo?—.

—No, ¿por qué?, ¿pasó algo?—.

—Bueno, ya sabes que su actitud en estos días ha empeorado conmigo, antes hablaba en la mesa, pero ahora no—.

—Puede que tenga un novio—.

—No—.

—Estará en esos días—.

—Todavía no le toca y a ti pasado mañana estaré preparada—.

—¡Eh!, ¿cómo lo sabes?. Ni siquiera lo sabía, ¿será que se me adelantó?—.

—Sí, pero no estamos hablando de eso, has sabido algo—.

—Uuuu, jejejeje puede que le falta esto—.

Riéndose Rinka, con las manos llenas de jabón, hizo un círculo con sus dedos y otro la metía y sacaba. Sabiendo a qué se refería Rinka, Javier se río lavándose las manos de jabón, le sobó el cabello.

—Parece que no se siente satisfecha ella misma, hay que hacer una pequeña visita esta noche—.

Emocionada, se sonroja al pensar varios escenarios en su mente. Tomó con sus manos llenas de Jabón las de Javier, y con los ojos brillantes pidió ir.

—¡Déjame participar!, no te lo ruego, déjame ver la cara de lujuria de Sasa Nee-chan—.

—No se podrá, hoy la tendré para mí sola, mañana entrenaremos muy diligentemente—.

—Hyaa, moooo Onii-chan, no toques mis nalgas con tus manos enjabonadas—.

—No están en jabonadas, están secas, además, hace rato, quería preguntarte: ¿qué sucede con esa minifalda?. Sabes que si utilizas algo tan pequeño, se verá tu ropa interior al caminar, y eso es muy malo—.

—Pero te gusta—.

—Cierto, chuu, um, mmm—.

Tomando la iniciativa, Rinka envolvió sus manos en el cuello varonil, poniéndose en puntillas para besar a Javier.

Pasando por alto la falda, las manos de Javier jugueteaban deformando con gusto las nalgas de Rinka que se pegaban a sus palmas.

—Mn♡, ton-tonto♡, aras que mi ropa interior se estire, aaaa♡♡…—.

Entrando en oídos sordos, Javier decidió besarla para callarla. Cambiando de posición, la tomó de una pierna, levantándola para hacerla sentarla en el mesón.

Aprovechando todo, comenzó a masajear los muslos de Rinka mientras la misma abrazaba con sus piernas la cintura de Javier.

—Ahhh♡, Javier♡—.

Resonando el gemido provocador, sintiendo cómo los muslos de Rinka temblaban del éxtasis al toque de un Dios; que era una especie de masaje erótico en los músculos.

—Hm♡, noooo♡. Niuuuuuu♡♡♡—.

Temblando la cadera de Rinka al sentir una especie de entumecimiento que hacían sobrecargar sus sentidos. Teniendo unas manos mágicas para sentir bien en cualquier parte del cuerpo de una mujer, Javier subió sintiendo los espasmos en los muslos hasta llegar a la base, levantándola, haciendo que la espalda de Rinka formará un arco, apoyándose en el pecho varonil.

—Qu-qué injusto♡—.

Reclamo satisfecha, pero aun sin ser suficiente.

Sabiéndolo, Javier le susurró al oído.

—Entonces hagamos que no pienses en nada—.

—¡!♡♡♡—.

Casi siendo un interruptor que se activó, Rinka con sus propias manos levantó las caderas, haciendo que Javier metiera manos dentro de la falda, bajando las bragas de hilo.

—Oh, ehehe, mira lo que tenemos aquí—.

No hablando de las bragas sexis, sino de la mancha oscura que al retirarla un moco traslúcido unía bragas y vagina.

—Todo es culpa de Onii-chan♡… todos los días fuerza a Rinka a llegar al orgasmo por su culo♡♡—.

Riéndose en ver actuar inocente Rinka, Javier se quitó la camisa y con sus propias manos hizo lo mismo con la blusa de tira de Rinka.

—♡♡♡—.

No habiendo palabras para ambos, se besaron desde el comienzo. Javier, sintiendo los pezones erectos en su pecho, sus manos recorrió la espalda una hacia arriba hasta llegar a su delicado cuello y volver a bajar. La otra abierta pasó la cintura, entrando el dedo medio al valle formado por las colinas de pudín.

—♡♡♡, chiu—.

—Mmm♡—.

—Ehehe, las chicas no somos las únicas que disfrutan aquí—.

Gimio Javier al sentir la calidez, la succión y ferocidad de ser atacado en el pezón por la lengua serpentina de Rinka.

Sintiéndose débil al disfrutar del placer que le brinda Rinka, los audaces dedos de Javier como serpiente entró a la cueva entre medio del valle.

—¡! ♡, nm♡, ah♡, mh♡—.

Hundiendo lentamente el dedo en el ano de Rinka que lo recibió, envuelto de calidez, mientras sujetaba con fuerza, impidiéndole irse.

Entrando hasta la base, Javier enganchó el dedo raspando la pared del recto, haciéndola temblar, fortaleciendo la sujeción de todos lados.

—Te has vuelto mucho más débil—.

—Ra-rápido♡, cuanto más tiempo dejaras de molestar el ano de Rinka♡—.

Siendo más una súplica al sentir cómo movía el trasero de un lado para otro, haciendo que el dedo de Javier saliera con facilidad y volviera a meterse.

—¡Aah!♡, mi culo♡, se expande♡♡♡—.

Suplicando que eso pasara al tener un segundo dedo dentro, que comenzó a salir y entrar, escuchando un ruido acuoso de los jugos anales. Moviendo los dedos lento para acelerar, las caderas de Rinka convulsionaron, llegando al orgasmo con su ano.

—Oh, parece que con dos dedos es muy fácil, qué tal tres♡—.

—Uf, ah♡, quieres que ya no pueda ir al baño♡ tonto♡—.

—Ehehe, eso sería un placer de ver cómo te corres mientras haces caca—.

Recibiendo un golpe en el pecho desnudo, Javier saca los dedos del ano que quedó abierto mostrando un color rosa salmón brillante.

—No quiero darte un beso así ♡♡♡♡♡—.

Sin escuchar la protesta de Rinka, Javier la besó después de haber chupado los jugos sucios del ano de Rinka.

Abrazados ambos, sintiendo la calidez y el palpitar desenfrenados de ambos corazones, Rinka toda sudorosa con los mechones pegados en sus mejillas, le habló.

—Mmm♡, pervertido, desagradable, Dios hentai, que me entrena y tiñe con sus garras♡—.

—Jejeje, el desarrollo va en buen progreso, ¿tú qué piensas?—.

—Tonto, no le preguntes a una niña ese tipo de cosas—.

Riendo sé ambos de las bromas sucias, Javier que sentía la delicadeza de una piel tersa que se pegaba en sus palmas que recorrían su espalda, llegando a la cintura donde la falda plisada se había enrollado, volviendo a su estado normal con un poco de coqueteo en las nalgas la sentó para que no sintiera el frío del mesón.

Crack.

“—Mm?—.

—¡Ah!… ¡¡¡Rompiste mis bragas!!!—.

Regañando a Javier que lo único que pudo es disculparse al botar las bragas al suelo por el ardiente encuentro entre ambos y que por mala suerte se enredara con uno de los pies y al moverse teniendo presionado con el otro, se estira hasta romperse.

—Mis bragas de la suerte… ¡¿Cómo me compensarías, Javier Onii-chan?!—.

—Lo siento—.

—Hoy fue la primera vez que me la puse—.

—¡Estoy totalmente arrepentido!—.

Viéndolo como un idiota, ya que sus acciones de disculpas fueron sinceras, al inclinarse en 50 grados, la cabeza de Javier reposaron en los muslos de Rinka y sabiendo lo que hizo en vez de hacerlo de nuevo restregaba su rostro en las tiernas piernas que habían sido manchadas por el jugo del amor de Rinka.

—Javier Onii-chan—.

—Rinka-chan, lo siento, sí. Ya sé que fue mi culpa por esto—.

Brillando débilmente la braga de hilo en las manos de Rinka, Javier con una sonrisa y un gesto de compruebas.

—Oh, ya no están rotas—.

—Me perdonas, Rinka-chan—.

—Hmph, ya que están arregladas, no tengo por qué enojarme… Pero no que no podrías utilizar tus poderes en cosas banales—.

—Arreglar unas bragas no me matará, además es mi culpa y fueron las favoritas de mi Rinka-chan—.

—¡¡Kya!!, ehehe—.

Lanzando el hechizo de limpieza en Rinka, Javier la vistió poniéndola su blusa de tira y las bragas en su sitio. Disfrutando de ser mimada, Rinka con una sonrisa traviesa le dijo.

—Pero todavía estoy un poquito enojada♬, pero ya no lo estaré si mis deberes de limpieza serán olvidados—.

—Tuu, niña vaga—.

—¡Kyaaaaaa!—.

Corriendo fuera del alcance de Javier al rodar sobre el mesón, Rinka se baja y le saca la lengua riendo de forma traviesa.

—¡Bobo!♬—.

—No puedo bajar la guardia contigo—.

—Jijijiji, vamos, Javier Onii-chan, no complaces a tu hermanita—.

—Silencio, piensas que no me doy cuenta de tus intenciones al utilizarme como una herramienta de limpieza—.

—Imposible, nunca, permitiría que Javier Onii-chan sea utilizado de esa forma.

Escuchándola hablar con un tono sarcástico, Javier se rinde a competir con la chica risueña, frente a él.

—Olvídalo, ahora ven aquí para terminar de lavar los platos… por tu culpa estoy todo pegajoso, mi cuello y espalda—.

—¡Mi culpa!—.

—Quién más, yo las tenía secas cuando tú comenzaste—.

Recordando el momento en que comenzaron las travesuras, Rinka le guiña el ojo para trotar a terminar de lavar los platos.

Escuchando se la esponja contra la cerámica, pasándola al par de manos que con agua lo limpiaba para ser secado por Javier

—Oye, Javier Onii-chan—.

—¿Huuh?—.

—¿Cuándo lo harás?—.

—…—.

—No vayas a cambiar el tema, sé que estás ocultando algo—.

—Eh, mm, ¿qué quieres decir?—.

—Ya veo, a Javier Onii-chan no le satisface este cuerpo de loli, solo le complace entrenarme—.

Escuchando una absurda realidad con llanto falso, Javier mira seriamente a Rinka, que deja todo acto burlón, igual que cambiar de una máscara a una seria.

—Para poder hacerlo, necesito una esposa—.

—¿Qué tiene que ver eso con tener una esposa?—.

—Mi situación es un poco complicada por decirlo menos. Como ya sabes, soy el Dios hentai y por eso pensé que nunca tendría una esposa al igual que los demás Dioses, pero preguntando e investigando me di cuenta de que no es así—.

—Ya veo, no es fácil, puedes conseguir alguna jovencita de la calle, atraparla, la haces tuya, asunto resuelto—.

—A veces me pregunto si en verdad eres una mujer—.

—Oye, eso sonó feo e hiriente—.

—Y qué puedo hacer, si haces tal comentario igual que ir a comprar una mascota, como quieres que piense—.

—Aaaaah—.

Dejando escapar un profundo suspiro, Rinka, como si no creyera lo que ve. Rinka baja un poco sus hombros y descaradamente se señala y hace otras señales a su espalda.

—Me tienes a mí, a Sasa Nee-chan y a Yami nee-chan, no hay necesidad de buscar en otra parte. A veces me pregunto: ¿eres demasiado tieso?. En algunos asuntos, o te haces el tonto—.

—Si fueran las cosas así de fácil, en serio crees que tendría problemas, además tú no estás clasificada para ser mi esposa—.

Abriendo ampliamente los ojos al escuchar esa declaración, rio un poco.

—Jejeje, así que no puedo engañar tu vista, Javier, como se esperaba de un Dios—.

Siendo esta la primera vez que lo llama Javier a secas, Rinka negó con la cabeza y terminó de lavar el último plato que se lo pasó a Javier y ella se cruzó los brazos debajo de los pechos del tamaño de un limón.

—Es demasiado obvio, Rinka-chan, aunque me consideres tu hermano solo de nombre, en tu corazón aún guarda el amor obsesionado de tu hermano, junto con los recuerdos que obtuviste de tu hijo—.

—¡Sabes de Musubi!—.

Alzando la voz, pero no pareciendo sorprendida de que Javier, supiera de su hija, sonrió forzadamente, también recostándose al filo del mesón, mientras apoya sus codos en ello.

—Así que recuerdas todo tu pasado—.

—¡¿Ah?!, ehehe—.

Atrapada en el acto, no teniendo otra que reírse, Javier suspiró para mirar al techo.

—Ya lo sospechaba al verte todo este tiempo, así que puedo suponer que la única responsable fue Yami—.

—¿Por qué Yami nee-chan?—.

—Ya no importa, quedó en el pasado—.

—… Así que, no tienes planes de convertirme en tu mujer, ni a mi hija—.

Mirando de reojo el cambio maduro de Rinka, pudiendo ver la ilusión de una mujer adulta a su lado, Javier le respondió sinceramente.

—Aun si te enamoras de mí y te hago mi mujer, no tenía pensado en traer a esa niña conmigo—.

—Estás tratando de decir que te molesta una mujer usada con hijo en cima—.

—No distorsiones mis palabras, Rinka-chan, el primer motivo por el cual no quiero traer a tu hija es apegarse al fruto del amor distorsionado con tu hermano. Segundo, la cápsula de recuperación de dónde las traje ya no tiene el líquido para crear humanos—.

Quedándose callada, Javier sintió que la presión de una madre y mujer había desaparecido para sentir las vibras de una Rinka juguetona.

—Tampoco sirven Yami ni Sasa-chan, ya que mi esposa es alguien que nace y muere conmigo, estamos hechos el uno al otro, o eso creo—.

—¿Crees?, no estás siendo nada confiable—.

—Lo sé, pero tampoco sé de nada. Lo único que sé es que en el momento en que me convertí en un Dios, mi esposa debió haber nacido conmigo, pero mis circunstancias son muy especiales, ahora lo único que puedo hacer es encontrar una esposa que el núcleo del Dios reconozca, y hasta ahora no ha habido éxito—.

—Y qué pasa si no la encuentras—.

—Mi amigo nunca se levantará, se puede decir que sería impotente, ¡¡aaaaaa!!, ¡Maldición morí en mi primera vida sin tener hijos y ahora, cuántos siglos debo esperar esta tortura!—.

Cogiéndose el cabello con fuerza, gritando la frustración de su enojo, cae de rodillas, dejándose en una posición de perrito.

—Javier Onii-chan—.

Acuclillada, Rinka le sobajea la cabeza a un Javier abatido por la realidad de que ni siquiera tenía necesidad de ver las bragas de hilo de Rinka.

—Rinka-chan—.

—Javier Onii-chan, no te preocupes tú, Rinka aunque nunca podrás penetrarme con tu increíble vara. Rinka tendrá un hijo con alguien más y tú harás que sea una niña, y si repentinos eso todas las veces, Javier Onii-chan nunca estará solo, aunque Rinka muera—.

—Me estás insultando o burlando, Rinka-chan, además de donde absurdamente quieres que yo, el Dios hentai le pongan los cuernos—.

—Oye, no tienes que ponerte celoso, no podemos hacer nada más—.

Enfurruñada al ser el plan rechazado rotundamente, Rinka deja el acto y le sonríe besando sus labios.

—Eres un egoísta bastardo, Javier Onii-chan, quieres tener todo para ti y solo para ti, eso es demasiado avaricioso y orgullo despilfarrando, deberías dejar que nosotras disfrutemos de nuestra juventud con hombres que puedan dejar a nuestros descendientes—.

—Tsk, y eso a mí que me importa, tú eres mía y solo mía, desde que te saque de ese sitio, tu propósito es estar a mi lado—.

—Ahhh, qué irresponsable eres, pero está bien que no hablemos de este tema—.

Dejando salir una actitud más tranquila que la reacción molesta de Javier, que no podía refutar sus palabras, Rinka le besó las mejillas, parándose y dirigirse a la salida.

Quedándose solo, Javier, se para y mira detenidamente la salida, donde habían pasado segundos desde que se fue Rinka.

-Como pensaba, Rinka-chan es diferencia de otras chicas de su edad, es mucho más madura, y aunque su vida anterior se sume, no habría chica que no le afectase mi declaración machista-.

Pensando así, salió de la cocina, apagándose las luces solas. Caminando por los pasillos desolados, haciéndolo pensar en su progreso con las chicas de School Days.

-Setsuna, ahora somos amigos con un 45 % antes de pasar a novios. Sekai, es un poco más bajo con 34 %, pero puede que se incremente nuestra amistad en estos días, ya que nuestras personalidades coinciden. Hikari aunque se enoja conmigo, nuestra amistad pasó al 44 % y Nanami un 23 %. Pero no tengo que preocuparme de que crezca desproporcionado; después de todo, parece que ya se interesó por un chico. Además, como la trama aún no comienza, uno de los personajes fastidiosos tampoco está en nuestra clase, solo tengo que seguir siendo el yo mismo, en vez de utilizar algún plan-.

—Aaaah, si lo pongo así me parece a personajes perversos que solo piensan en meterse en las faldas de las chicas inocentes, oh, Yami está haciendo su caminata habitual—.

Pasando por la sala de descanso donde la puerta estaba abierta, vio por un instante la figura única de Yami, afuera de los ventanales, no deteniéndose. Siguió caminando por el largo pasillo llegando al vestíbulo, subiendo las escaleras, llegando al segundo piso.

Entrando a la habitación, o mejor dicho, la recámara de repisas en todas las paredes, una pequeña mesa con lámpara de noche, el piso forrado con alfombra cubriéndola. Observando la recámara vacía sin nada en los anaqueles, Javier pasó por una segunda puerta donde lo primero que vio fue una cama grande tamaño King y, al igual que la que pasó, tenía estantes vacíos.

—Creo que me estoy arrepintiendo de haber comprado semejante mansión, pero de la leche derramada, no hay con quien quejarse, por ahora bañémonos y seguir con lo que quería hacer—.

——

Minutos después de un relajado baño con agua fría, Javier sale de su habitación con unos pantaloncillos, hasta la habitación de Sayaka, que quedaba muy cerca, al igual que la de Rinka.

-Despacito, y veamos qué hace Sayaka-.

Pensó abriendo lo más despacio que pudo al cuarto de Sayaka, cauteloso de que se dé cuenta, miró por la pequeña abertura, captando dos conejos blancos, balanceándose de un lado al otro.

—Ah♡, ugh, mmmm♡♡, ¿por qué?, porque no puedo correrme♡♡♡♡, qué falta ahhh♡, gmm♡—.

-¡Oh, esto es el edén!.

Grabando cada movimiento de los dedos que salían y entraban en la vagina, manchada por el jugo del amor de Sayaka. Manteniendo la posición de perrito, meneando el culo lo más alto posible, mientras su otra mano libre jugaba su clítoris.

-Es hora-.

Solo pudiendo mantener ese pensamiento en la cabeza, se paró y silenciosamente abrí la puerta y la volví a cerrar. Solo pudiendo escuchar un acuoso sonido que resonaba en la habitación, me acerco a paso lento a la cama.

—Mm♡, Ah♡, f-falta♡, algo falta♡, mi útero está ardiendo♡, quiere semen♡, el delicioso semen♡, p-pero no puedo♡, si lo hago seré otra vez una puta♡, ah♡, y si es solo una vez♡, solo una vez es suficiente♡—.

Escuchando cada palabra de Sayaka, el plan quedó marcado.

-Jejeje, Sasa-chan, mañana estarás tan avergonzada que no podrás mirarme a la cara y me rogarás que te deje olvidar todo-.

Mirando al culo blanco de Sayaka, con su ano rosadito a plena vista, y dos masas de grasa jugosas que hacían picar la mano. Levantó lo más alto que pudo y la bajó con fuerza.

¡Paf!, ¡¡Hyaaa!!

Enrojeciéndole la mano que Javier sintió que no dejaba de picar, al ver su marca en una de las lechosas nalgas. Sayaka sorprendida, se giró cubriéndose el trasero marcado.

—¡Tú, tú, Tú!, qué estás haciendo aquí!!. ¡Sal de mi cuarto!—.

—¿Cómo te atreves a ordenarle a tu Dios que salga?, ¡tu zorra!—.

¡Paf!.

Otra vez escuchando sé el hermoso sonido que hacía una sinfonía, agarrando la pierna de Sayaka que lanzó una mirada con sus ojos acuosos, aunque no se sabía si era de vergüenza, y de placer, o ambos.

¡Paf!

—¡¡Hyaa!!, mnnn♡!.—

—Pero qué tenemos, ¿lo sentiste?♬—.

Arqueando las cejas al repentino gemido de Sayaka, Javier miró las tres huellas que dejó en los dos conejos traviesos.

Arqueando las señas una vez más al repentino espasmo de las caderas de Sayaka, esta abruptamente se quiso levantar gritando, pero no tenía fuerza.

—¡¡¿C-cómo te atreves a humillarme?!!—.

-Oooh, no esperé que estas palabras salieran de la boca de Sayaka, jejeje, sí que lo disfruta♬, ahora sigamos con esto-.

Sin darse cuenta Sayaka de sus ojos febriles que pedían con lástima por más, su jugo del amor comenzó a empapar la sabana, su boca dejaba salir lo contrario, pero a eso a Javier no impidió que con la mano abierta la nalgueada.

—¡¡Cállate!!. !Paf!—.

Recorriendo una suave tormenta eléctrica que recorre las caderas y espalda hasta dejar la conciencia en blanco por el placer. Convulsionándose, dejó salir un chorro de líquido transparente.

—¡Te atreves a hablarle así a tu Dios, eres una puta masoquista, que lo único que le complace es ser golpeada para correrse—.

¡Paf!.

—¡E-eso no es cierto, te equivocas♡!—.

¡Paf!.

—d-diferente♡, tú no eres un Dios♡, ¡e-eres solo un pervertido!!—.

¡Paf!.

—¡¡Muérete♡!!, ¡¡muérete♡!!, mn♡, ¡¡¡muérete Dios asqueroso♡!!!—.

—¡Paf!—.

—¡No eres mi Dios♡!—.

¡Paf!…

¡Paf!…

¡Paf!…..

—Nya♡, mnnnn♡, ah, jmn♡, AAA♡, más♡, más♡, maaaas♡♡♡!—.

Jadeando por más después de la doceava nalgueada, la cintura se movía lascivamente con el único deseo de atraer a los hombres.

—Noooo♡, ¡Kami-sama, por favor, castigue el cuerpo de esta perra♡♡♡!—.

Sin poder pensar en nada más que en su dosis de droga al ser nalgueada, adormeciendo las nalgas rojas, transmitiendo toda la energía del golpe al su útero. Sayaka quedó en un estado miserable después de ser castigada. Al igual que el colchón bañado con chorros de clímax, jugo del amor, y orina, sin poder retener más todo eso, cayó a la alfombra.

—Mm, ahora dices que soy tu Dios, no soy tu herramienta de darte placer, sucia masoquista—.

—¡Lo siento!, ¡lo siento!, perdón Kami-sama♡, ¿cómo puedo compesarle para que siga castigando a esta ramera seguidora suya, Dios hentai-sama?♡—.

Asustada al ver retroceder con cara de asco, Sayaka no pudiendo humillarse más al no ser racional, sino una drogadicta, se arrastró por el colchón empapado con sus propios fluidos. Gateando hasta llegar frente ante Javier, que no le disgustaba el olor a amoniaco y almizcle de los jugos de Sayaka.

—¿Dogeza?, ¿es en serio?—.

Burlándose de la súplica de Sayaka, Javier se sentó en el aire como si hubiera una silla para él.

—Ugg♡, Mmmmmm♡♡♡♡♡—.

Saliendo gemidos, al sentir la cabeza siendo pisada, y una mirada de que no era humana, sino de un objeto, la cintura de Sayaka se levantó moviéndola, mientras retorcía por los espasmos y el acuoso sonido que provenía del mismo.

—¿Sasa-chan, qué pasó?, ¿Dónde se fue esa altanería tuya contra mí?—.

—¡Lo siento, lo siento!. Esta cosa, solo estaba frustrada al no poder satisfacer sus deseos, en toda la semana—.

—Hmph, como se esperaba de ti, la masturbación nunca será suficiente, pero estás equivocada en algo—.

—S-sí, ilumine la mente de esta cosa, Dios hentai-sama—.

Encantada Sayaka por la forma que era tratada, y catalogándose ella misma, a Javier se le ocurren más ideas.

—Veamos, mañana disfrutemos de esto, pero con tu uniforme—.

—¡Sí, con gusto♡!—.

—En el Instituto—.

—¡Será un placer servirle♡!—.

—Jugaré con tu cuerpo, con el cual ningún hombre podrá complacerte—.

—¡Estaría más que honrada que Kami-sama, transforma mi cuerpo para que se adapte a sus gustos♡!—.

—Ya que tenemos a una perra masoquista, que tal si traemos a tu hijo—.

—… No lo haga, Kami-sama, esa niña nació enferma, tiene deformaciones y su cerebro está dañado, ella nunca podrá vivir sola!!—.

—Ooooh, debió haber sido por las drogas que te inyectaban, y el sexo desenfrenado, pero ¿qué me dices si yo curo a tu hija, qué harías?.

—¡Sí!. Entonces esta perra, y su cachorro para servir a Kami-sama♡—.

—Mmmm, jejejeje, me gusta tu determinación, pero Sasa-chan, la dogeza es para humanos, tú no eres humano, solo eres una perra. ¿Tú sabes cómo una perra súplica?—.

—Hhhhhhh♡—.

Gustándole él sobajeó de los pies de Javier en el rostro, Sayaka respira con irregularidad, liberando la presión de sus senos que estaban aplastados para acostarse boca arriba en posición de mostrar la barriga igual a un perro.

—Bien hecho, muy bien hecho, cachorrito, pero los cachorros no hablan lengua humano—.

¡Gauf!♡, ¡gauf!♡, ¡gauf!♡.

Ladrando sin pestañear por su decisión, Javier se cubre su rostro riendo sádicamente.

—¡¡Jajajajaja!!, qué buen perro tenemos aquí—.

¡Gauf!, ¡gauf!.

—Lame—.

Acercando la silla aérea, Javier presiona con los pies descalzos, los suaves labios de Sayaka que los abre con gusto como si lamiera el dulce más delicioso del mundo.

—lerelerelerelere ugg—.

Lamiendo cada sección de los dedos cuidadosamente, Javier disfrutando de la vista y la sensación de que le laman los dedos, su pie libre se movió a otro lugar.

—Entonces, ¿qué tenemos aquí?—.

—Hhhhhhhhhh♡♡♡, !!ugffffffff♡♡♡♡♡—.

Saltando por la repentina estimulación que recibe de sus pezones, haciendo un cortocircuito al cerebro por un segundo, Sayaka volvió a sentir como su otro pezón era de igual forma pellizcada.

—Guuuuuuuu♡♡, Guaf♡, Nyaaaaaa♡♡♡♡—.

—Vamos, vamos, qué sucede con este cuerpo degenerado, te complace ser humillada hasta este punto, no eres más que una masoquista perra—.

—HHHHhhhhhhhhhhhhh♡♡♡♡—.

—Me gusta tu cuerpo cachondo, no me equivoque en ir a por ti, para ser mía, es hora de darle el mayor placer que hayas sentido hoy—.

Complacido por la forma que reaccionaba el cuerpo de Sayaka en más de un sentido, limpió la saliva que aún tenía en sus dedos en unos de los senos de Sayaka, mientras su otro pie recorrió la suave masa juvenil, para bajar lentamente por la piel.

—¡Guaf!, ¡Guaf!, ¡Guaf!, ¡Guaf!—.

Mostrando su forma de protestar ladrando, el cuerpo de Sayaka se movía inquietamente, queriendo sentir el toque de Javier más en su carne.

El mismo Javier gustándole la mirada perdida de Sayaka, cayendo baba por su boca, y un rostro sudoroso pegando sé el cabello, pero en vez de disminuir su belleza la maximiza, haciendo sentir orgullo, de la vista que hizo.

Llegando al vientre liso y suave de Sayaka, Javier se detuvo por un instante presionando con sus dedos, sintiendo la temperatura del útero masoquista, haciendo que la cintura se contraiga, pero, aun siendo muy pronto, Javier dejó de presionar, haciendo que gima suplicando. Volviendo a tocar el vientre liso de Sayaka llegó al pequeño matorral oscuro húmedo, que no pasó desapercibido, presionando completamente con la planta del pie, haciendo que Sayaka dejara escapar sonidos extraños.

Bajando llegó a los jugosos labios vaginales abiertos como pétalos, regando sin medida el jugo del amor, sobre el talón de Javier. Sayaka abriendo las piernas de par en par, facilitando a Javier el espectáculo de un jarabe espeso saliendo de los pantalones vaginales.

—Qué bonito coño tienes, cachorrito, deberías cuidarla mejor—.

—♡♡♡♡♡♡—.

Sin poder responder, Sayaka deja salir bocanadas de aire caliente, con ojos febriles respectivos, por lo que hará Javier en su lugar sagrado.

—Aquí está tu recompensa—.

Dijo Javier al pellizcando con los dedos del pie, el erecto clítoris de Sayaka.

—¡Oooooooooooooo♡♡♡♡♡♡♡♡♡!!—.

—Jajajajajaja—.

Aullando desde el fondo del alma, Javier se ríe ante la vista de Sayaka que dobla su espalda como cuerda de arco mientras su uretra dilatada chorros, que salían a varios metros de distancia, mojando más la alfombra y los pies de Javier.

Quedándose unos segundos encorvada, mostrando desaliñado rostro ahego con los ojos revirados y lengua afuera, algo que una mujer nunca le mostraría al mundo.

Desmallada por el intenso placer que no había obtenido desde que renació, Javier sonrió plácidamente.

—Fue una escena espectacular lo que me mostraste y te has ganado un descanso, Sasa-chan…—.

Con un gesto de mano, Sayaka llegó a los brazos de Javier, el piso manchado con manchas oscuras del acto desaparecieron de la alfombra, de la misma forma, la cama empapada que se podía ver todavía caer líquidos quedó como nueva. Dejando un olor agradable de rosas en la habitación, Javier la acostó en la cama.

—Pero hay que decir que me gustan ambas, Sasa-chan. Una cachorra sin escrúpulos y la otra tranquila, por ello te doy otra maldición: cuando el reloj marque las doce, volverás a ser la misma Sasa-chan, que no se deja teñir por la lujuria, pero recordando lo que hicimos la noche anterior—.

Tras eso, besó la frente de Sayaka y un brillo rosa entró en ella. Arropando a la aún desnuda, dejando ver el contorno de su cuerpo bajo la colcha, Javier se dio la vuelta mientras la veía sonriente la dormilona.

—Con esto, Sayaka ya tiene dos habilidades. A Rinka-chan también debería de otorgarla, pero ella es diferente a Sayaka—.

Saliendo con esas palabras del cuarto de Sayaka, cierra la puerta y se da vuelta, pero se sorprende de la persona frente de él.

[¿Por qué sales a esta hora del cuarto de Sayaka, maestro?]

————-

[Mente serena]: Dada por el Dios hentai, a su seguidora Sayaka, esta habilidad permite que nunca se pierda en las emociones; se activa a las 12 de la noche.

[Acumulación]: 35% → 0%

Aquí les escribe su escritor ausente. Como ya les avise el domingo será el último día de actualización asta el próximo Lunes.

Les agradezco a los lectores que me dan piedras de poder… ¡¡Denme más piedras de poder!!…

Cof, disculpen mi actitud, bueno con lo que seguía quería agradecer a los nuevos que coleccionan mi novela.

Bueno eso era todo lo que quería decir.

¡¡Disfruten si pueden les dice el Dios Hentai, ahahahaha!!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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