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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - 32 Sábado 20 Abril Compras segunda parte
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32: Sábado 20 Abril (Compras segunda parte) 32: Sábado 20 Abril (Compras segunda parte) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí] ————— [Aviso: Recuerden que esta serie es ficción, sin relaciones con la realidad.

Cualquier cosa que leen está bajo su responsabilidad, acciones y sitios son ilusiones de un autor con demasiada imaginación.

Y si así joden, entonces vayan a ver hentai vainilla para que se relajen.

(°-°;)] ————— [Sábado 20 Abril]{9:03 AM}[Centro Azumi] Saliendo del estrecho pasillo entre edificios, Javier, con mochila en la espalda, observa al otro lado de la calle, la parada de bus cerca del parque, viendo a la gente subir y bajar.

Javier cubre sus ojos evitando llorar.

-Soy una desgracia, mirad los tesoros que pasan.

Faldas largas; guardando reliquias antiguas, pantalones; trampas inhumanas que estamos dispuestos a quitar aunque nos cueste la vida, ¡para alcanzarlas!.

Blusas; la mayor trampa, un paso en falso y todo lo que hayas avanzado se desvanecerá, y por último.

Las mayores armas supremas hechas por el hombre, superando las armas atómicas y las de hidrógeno, la ropa interior; ni siquiera un Dios podría alcanzar su poder-.

Atrapado en sus propios delirios, las mujeres que captaron su mirada, le dieron un vistazo antes de seguir con lo suyo.

Aunque algunas se quejaron entre murmullos, otras fue un que me importismo.

Dios del sexo y del amor, pocas palabras, pero con mucho peso, ya sea entre hombre o mujeres, pero no significaba ser perfecto, y eso es algo que aprendió Javier en el futuro.

—Ufffff!.

Bien, dejemos de perder el tiempo.

¿Dónde estarán las chicas?.

¡Oh!, A quién tenemos aquí.

Démosle una sorpresa—.

De humor travieso, Javier pasó la calle.

Mientras se escabulle sin ser notado.

Bajo la sombra de un árbol, se encontraba sentada Sekai, peinando con sus dedos los flequillos de la frente, mientras con su otra mano sostenía un pequeño espejo.

—Ains, ¿por qué tarda tanto?, ¿Será que se perdió?.

Lo llamaré por si acaso.

Llegando el momento oportuno, Javier se levanta y cubre los ojos de Sekai, que no pudo reaccionar.

—¡¿Quién soy?!—.

🎵 —¡Eh!, ¡eeh!—.

—Sekai-chan, vamos, adivina—.

🎵 —N-no sé quién eres—.

—Tienes que responder o te haré cosquillas—.

—Hehehehehe, ¡vasta!—.

Escapando del ataque de cosquillas, Sekai se da cuenta de que era Javier detrás del banquillo del parque.

—¿Javier?—.

—Correcto, soy el inigualable Javier, presidente de clase 1-3 y Presidente del club de Astronomía, de la Academia Sakakino—.

Sacando el pecho ante los títulos pomposos, Sekai un poco sonrojada, después de reír forzadamente, suspira, poniendo una mano en su cintura.

—Llegas tarde Javier, no debería ser el chico quien tiene que esperar—.

—Lo siento, pero tuve que arreglar unas cosas antes de venir, y dónde está Setsuna—.

Dijo mirando a todas partes.

Sekai no respondiendo, sacó su celular y se lo mostró.

—…—.

—¿Mensaje?…—.

[Hola, Javier, encontré un local especializado en Astronomía.

Te dejaré la investigación con Sekai, mientras busco más información sobre el telescopio que está en el club].

Frunciendo el ceño al leer el mensaje que le dejó Setsuna, toma su celular y marca, pero nadie le responde.

¡Rayo!🎵 ¡Rayo!🎵 ¡Rayo!🎵.

Escuchando una melodía de rayos y lluvia, Javier nota un mensaje, siendo el destinatario Setsuna.

[Estoy ocupada, los llamo luego].

—Tsk—.

—…

Valla, como espera de Setsuna, cuando se aplica en algo, no deja que nadie la interrumpa—.

—Esto debería ser un equipo, Setsuna no debió haber tomado esa decisión—.

—Je🎵, puede que sea el típico chico que le gusta tener el control sobre la mujer, para que sepas, odio eso—.

—Tonta, lo único que quiero es disfrutar de nuestra primera reunión como club—.

—¿Mm?

Javier, ¿eres un sentimentalista quizás?—.

—Cállate, eso no debe importarte—.

—Ehehehehe, encontré una debilidad—.

—¿Debilidad?—.

Casi riendo, posó su mano a un lado de la cara, y pronunció las siguientes palabras con arrogancia.

—No te confundas, plebeya inmunda, jamás encontrarás debilidad en mí—.

¡Aplauso!

¡Aplauso!

¡Aplauso!.

—Te salió igualito a la frase del villano, Retomando el mundo—.

Cambiando la pronunciación arrogante, a la de un viejo sabio con las manos en la espalda.

—Veo que tienes un buen gusto, señorita ven, te dejaré ver mi colección de libros Telor—.

—¡Ohhh!.

Esa es la frase del Archiduque Von Latmori, cuando la villana lo impresionó por su conocimiento sobre ruinas arqueológicas—.

—Amiga del alma Sekai—.

—Ehehehe, ¿qué pasa con esa forma de decirlo, raro?—.

Riendo entre sí, Javier guarda su celular y mira la biblioteca, antes de mirar la vestimenta de Sekai.

Blusa con hombros al descubierto, pantalón corto, correa, y unos pendientes.

-Umu, la belleza de Sekai se nota a leguas, aunque ciertamente carece de atributos más… clasificados, no puedo negar que la resonancia de una adolescente es fascinante-.

—¿Puedes dejar de mirarme así?…—.

Fallando espléndidamente en ocultar su nerviosismo, al notar la mirada sería de Javier.

Era natural para una adolescente como Sekai sentirse cohibida al sexo opuesto.

—Lo siento, es que verte con ropa de salir… te da, un nuevo aire…— —…

¡Eh!—.

Dejándola sin palabras, Javier se le acercó sin quitarle la mirada, y tomó su mano.

Sekai sintiendo que su cuerpo ya no era suyo, dio una vuelta entera, frente a Javier de nuevo, lo vio asentir y una sonrisa pícara hizo que su corazón saltara.

—Estoy celoso—.

—¡¿A-ahora de qué estás hablando?!—.

Volviendo a fallar, su voz subió un tono mientras sus mejillas se acaloran.

—De tu futuro novio, ¿quién más?.

Con una belleza como la tuya, y tu extrovertido carácter, el hombre que no te note, es un tonto—.

—…

¡E-eres un idiota!, ¿cómo es que puedes decir esas cosas sin avergonzarte?—.

—¿Mm?, avergonzado, no veo la razón de ello, si estoy diciendo la verdad—.

Ya no soportando escuchar las dulces palabras de Javier, dio media vuelta y salió corriendo con la cara colorada.

-¡¿Qué sucede con este tipo?!.

Sabía que era raro, pero nunca pensé que sería a este grado.

Setsuna se interesó en el tipo equivocado, algún día él la hará llorar-.

No sabía que sus pensamientos estaban en la dirección correcta.

Javier en un futuro cercano hará algo que lastimara lo suficiente a Setsuna, que no volverá a abrir su corazón al amor.

Pero eso es para más adelante.

—¿Me habré pasado?.

No dije cosas que no sean ciertas, pero creo que esto ha afectado más mi forma de pensar y sentir.

Antes nunca diría estas cosas, aunque lo pensara—.

Susurrando para él mismo, Javier camina en la misma dirección donde se fue Sekai, la Biblioteca central Renden.

—Ahora, ¿dónde se fue…?

Disculpe, señorita, ¿sabe dónde puedo encontrar información sobre telescopios?—.

—Enseguida le verificó….

Está en la segunda planta, repisa 9-k—.

—Gracias—.

[Estoy en la segunda planta, repisa 9-K, de la Biblioteca Central Reden.

Ven cuando te desocupes].

Enviando el mensaje a Setsuna, Javier buscó a Sekai que estaba perdida.

Para encontrarle, deambulando perdida en sus pensamientos.

—Sekai ven, he encontrado dónde podemos encontrar información que buscamos—.

—O-oh—.

Todavía tímida Sekai, con su actitud extrovertida, olvidó la timidez al sexo opuesto conversando.

—————————- {10: 21 Am}[Carretera 34] —Yuuna-san, ya que vamos a comprar en diferentes locales, que tal si Saya-chan y yo compramos ropa de Shio-chan—.

—¡Iré con las Onee-chan, mami, puedo ir!—.

—Pero eso les causaría molestias y—.

—Yuuna-san, no son molestias, ni para Rinka ni para mí, ya que buscar ropa lleva tiempo y más cuando es para una niña, por eso Rinrin-chan lo dijo.

Mientras, puedes ir a comprar con Yami nee-san y Asahi-kun.

—…

si es así, no le veo problemas, ¿Yami-san qué dices?—.

Manteniéndose fuera de la conversación, Yami tenía las manos en el volante como si condujera.

[Okay] Respondió quitando sus manos del volante y enseñándole la libreta a Yuuna sentada en el asiento de copiloto.

—Glub, sigue siendo extraño, ver esto—.

Dijo atragantándose Yuuna.

—Ehehe, tienes razón, no creo poder acostumbrarme pronto—.

Riendo agriamente, Rinka abrazó el cuerpo de Shio.

Coincidiendo al ver conducir un auto solo, Shio sentada en las piernas de Rinka, a veces se soltaba, parándose en los muslos, mirando el nuevo mundo abierto para ella.

—Shio siéntate, te puedes hacer daño si te caes—.

—Está bien, Onii-chan, Shio no se caerá.

Mira, mira Onii-chan, hay muchos autos de diferentes formas, oooo hay un perro, y ese pajarito que sale en la televisión, ¿cómo se llama?—.

—Se llama cuervo, viven en las zonas boscosas y lugares altos—.

—Sabes mucho, Saka onee-chan—.

—Lo normal, mira, hay, esa es una paloma tierrera—.

Sayaka enseñando igual que una verdadera hermana mayor, lo haría, Asahi miró por el rabillo del ojo mientras disimulaba ver por la ventana.

-¿Familia?…

Es extraño cómo cambió todo desde que él apareció, pero aún no puedo confiar plenamente en ellas.

Tienen cierto aire, que me da mala espina-.

Aun desconfiando de Rinka y Sayaka, no apartaba la vista de ambas que estaban complaciendo la curiosidad de Shio.

{10: 31 Am}[Centro Comercial Azumi] —¡Papi, papi, apúrate, o nos perderemos la función!—.

—¡Niños, no corran, se pueden hacer daño!—.

—¡Papá, lento apúrate!—.

.

.

—Papá, mi helado se está derritiendo—.

—Te dije que te lo comieras en el camino, mira, tendrás pegajosas las manos—.

—Limpia con estos pañitos húmedos, querido—.

—Gracias, ahora come rápido el helado, antes de que se siga derritiendo, o me lo comeré—.

—¡No!—.

—Querido, no moleste al niño y tu Sai come rápido el helado—.

—Sí…—.

.

.

—¡Niñas, les dije que se mantuvieran calmadas!—.

—¡Waaa!, lo siento, papi—.

—No llores, una linda princesa no llora—.

—Hic, hic, cárgame—.

—…

Te tengo consentida, vamos por un chocolate—.

—Ehehe, sí—.

—Secreto, mami, no puede enterarse—.

—¡Mm!—.

—…—.

—Una galleta de naranja—.

—Sí—.

Saliendo del estacionamiento concurrido de parejas, otros solos, familias de cuatro y más.

Shio apretando su pecho, mira a niñas y niños recibiendo el cariño de un padre, otros los cargaban en su cuello antes de bajarlos en la entrada.

En el pequeño corazón de Shio, un deseo silencioso nació al mirar una figura paterna nunca conocida.

—¿Pasa algo, Shio?, estás toda distraída.

Oh, será que nunca viste tanta gente—.

—Oh, mm, Shio nunca vio tanta gente…

Rinka Onee-chan, elegirás ropa bonita para Shio—.

—Esa es la razón por la que vinimos aquí—.

—Shio-chan, recuerda nunca soltarnos las manos—.

—Sí, Saka Onee-chan…—.

Distraída, mira por el rabillo del ojo a los niños de su edad, para mirar a Yuuna hablando con Asahi.

-¿Por qué no tengo un padre?.

Mami y Onii-chan, parecen no querer hablar sobre él-.

—Rinka-chan, parece que los locales están separados un poco, mi ropa tendrá que ser la última—.

—Mmm, entonces nos veremos al mediodía.

Mientras miramos ropa para Shio, Yuuna-san podrías comprar para tu higiene, ya sabes—.

—Ah, sí, lo haré—.

Sintiéndose tímida al respecto de su higiene femenina frente al público, se separaron en dos grupos.

——— Transcurriendo la mañana, sin algún percance, al grupo de Javier y Sekai, se les unió Setsuna trayendo consigo folletos sobre telescopios y manuales sencillos para limpiar uno.

—Increíble, tienes unos dedos rápidos para el teclado, ¿ya has tenido experiencia en hacer esto?—.

—Balances, informes, redactar, cálculo.

Sé utilizar una laptop con facilidad, ya que trabajaba cuando estaba en España—.

Informó como un robot, sin prestar atención que Setsuna se había recostado un poco a su espalda, dejando que sus pechos lo tocaran.

Con su mirada en la pantalla.

Sekai que estaba a su lado acomodando los libros que habían utilizado para hacer la investigación, no pasó por alto la interacción de Setsuna, que parecía que quería ser notada pero sin ser evidente.

Suspirando dentro suyo, Sekai quisiera o no quería ayudar a su mejor amiga.

Recostándose sobre la mesa, mira a un Javier concentrado en lo suyo.

—Por cierto, Javier, antes dijiste que tendrías envidia al que sería mi novio—.

—E-eh, ¿eso es cierto?—.

—…

Así es, ¿por qué lo preguntas ahora?—.

—Por nada, y ¿qué piensas de Setsuna?—.

—…—.

Enviando una mirada de que se callara, Sekai hizo vista gorda esperando la respuesta, mientras escuchaba las teclas ser presionadas a un ritmo suave constante.

—…

Set-chan, es muy linda.

Y hoy lo demostró más con su atuendo, falda de cuadros, blusa abotonada, medias negras y unos perfectos zapatos.

Resalta perfectamente su figura, también, no utiliza mucho maquillaje, es ligero y un bálsamo resaltando esos lindos pero carnosos labios suyos—.

Colorada que no sería raro que echara humo por los oídos, Setsuna no pudo permanecer calmada antes de los elogios de un chico de su edad.

Javier, no sabiendo que había hecho puntos, sus siguientes palabras dejarán con la boca abierta a ambas chicas.

—Ahhh, pero desafortunadamente no busco una novia, sino una esposa—.

—…—.

—…—.

No sabiendo cómo responder.

En una de las malas costumbres arraigadas por el trabajo constante, Javier había revelado más de lo que debería haber dicho.

Sekai ya no pudiendo mantener la sonrisa juguetona, nerviosa, dijo.

—P-pero tienes que tener novia para llegar a ser esposos, ¿no, Setsuna?—.

Setsuna tampoco pudiendo quedarse tranquila, tomó asiento al lado de Javier, y entre susurros solo afirmó.

—S-sí, Sekai tiene razón—.

—Yo también pienso igual que ustedes, chicas, por ello, cuando encuentre a mi chica destinada, le daré todo lo que pueda.

La consentiré mucho, la abrazaré, viviremos juntos, tendremos acaloradas noches de pasión y hasta podríamos ser padres antes de casarnos, jejeje—.

Feliz, al contrario, Setsuna y Sekai ya no saben cuántas veces sus rostros estuvieron tan calientes que podrían freír un huevo, solo por hablar con Javier, mientras imagina ese futuro.

—¡N-no crees que estás demasiado apresurado!.

Además, tener hijos a una edad tan temprana, será muy duro para ella, hay forma de evitarlo—.

Exclamó en voz alta, para terminar susurrando.

—No hay problema, ya que siempre que lo hagamos será como Dios manda sin nada más, jejeje.

Me imagino teniendo a mi hijo en mis brazos, jejeje—.

—¡Te estás apresurado!.

Además, ¿puede que la que hayas elegido no sea la correcta, que aras?—.

—Ella lo será, el único problema será encontrar a esa persona nada más—.

Imaginando tremendo futuro, aunque no quisieran, agacharon la cabeza tímidas y cohibidas.

Javier, como si no fuera su asunto, la hoja del cuaderno suena y las teclas siguen su sonido rítmico.

—————— {3:45 Pm}[Karaoke] —¿Y qué hacemos aquí, Javier?—.

—Te lo dije cuando salimos de la biblioteca Sekai, ya terminamos la investigación, es hora de disfrutar lo que quede de tarde—.

—¡Entremos!—.

—¡Ese es el ánimo Set-chan!—.

Entrando de buen humor, Setsuna y Javier, Sekai miró a los dos que en algún momento su mejor amiga y prima se habían unido a la diversión.

—¡Oigan, esperen que también quiero cantar!—.

—¡Eres lenta, Sekai!—.

———————– {3:47 Pm}[Centro comercial Azumi – Tienda de ropa] —Saya-chan, mira, mira esta blusa—.

—¿Mmmm?, faltan volantes—.

—Sigues con lo mismo—.

—Tú no entiendes, Rinrin-chan.

Shio-chan, ¿cuál te gusta más este o está?—.

Presentando un conjunto de una falda short violeta con volante y blusa sin mangas con volante alrededor del cuello, en la mano de Rinka una blusa plateada, manga larga en la muñeca con volante y un vuelo parecido a una falda.

—…

¡Me gusta más la de Rinka Onee-chan!—.

—¿Por qué, te verás linda con esta ropa también?—.

—Saya-chan, ríndete, además, ya escogimos la ropa de Shio-chan, esto era innecesario—.

Señalando las diez bolsas grandes de varias tiendas a sus pies, y un pilo de ropa para niña sobre el asiento, Shio cansada comenzaba a cabecear mientras miraba discutir por escoger la ropa que más le gusta.

—Ahhh, bien hagamos esto, iré a probar esta blusa y si le queda mejor que la tuya, no más discusión—.

—Ehehe, está claro que le quedará mejor mi conjunto de ropa, que tu blusa—.

—Eso lo veremos… Shio-chan, perdón, en serio esta será la última vez—.

Con las manos juntas mientras sonreía juguetonamente, Shio cansada miró la blusa en la mano de Rinka.

—¡No, Shio está cansada!

Rinka Onee-chan y Saka Onee-chan solo se las pasa escogiendo ropa y pelean después, y Shio siempre tiene que probarse la ropa de las dos—.

Exponiendo los actos de las dos chicas, Shio suspiró aliviada de dejar salir todo, para hacerles entender su ánimo.

—No digas eso, Shio-chan, solo queremos vestirte bonita—.

—…—.

Al contrario de las expectativas de una pobre niña que no conocía el mundo, Rinka sonreía de oreja a oreja, con Sayaka a su lado, asintiendo por las palabras de Rinka.

—¡No quieroooooooo!—.

Protestando en vano, Shio fue arrastrada por Rinka al vestuario.

Sayaka no esperando, se acercó a mirar las perchas de ropa: faldas, shorts, blusas, vestidos, pantalones.

Formando una nueva pila de ropa que le interesaba.

—No está mal—.

—¡¿Quiénes son ustedes?!—.

En guardia alta por el repentino acercamiento de un hombre, Sayaka retrocede chocando por la percha de ropa.

—…—.

Enfriando las emociones, Sayaka mira al hombre de traje kaki, y observa a su alrededor, comprobando que hay varios en la puerta.

-Extraño, las empleadas de la tienda no están, no, no solo ellas, tampoco escucho el ruido de la gente, ¿qué está pasando?-.

—Perspicaz, tiene una buena cabeza sobre los hombros, parece que serán un artículo de gran valor si se te entrena correctamente—.

—…

¡¿Quién eres?!, ¿qué hiciste con la gente de aquí?—.

—Jejeje en vez de preocuparte por la seguridad de los demás, deberías primero cuidar la tuya.

¡Quieres que te saquemos a la fuerza o sales voluntariamente!—.

Exigiendo autoritariamente el hombre no mayor a los 28 años, de piel pálida.

Al vestuario donde se encontraban Rinka y Shio.

Se acercaba un hombre al vestuario.

Sayaka sabiendo lo que tenía que hacer, intentó embestir con su cuerpo.

—Hmmp, trata de no romper la mercancía antes de ser útil—.

¡Paf!, ¡choque!

¡Ruido!.

Sayaka que no supo cómo fue noqueada, su cuerpo, voló varias yardas chocando con las repisas de ropa.

—…

¿Me pregunto cuál es el escándalo Onii-san?—.

Mirando la situación con una calma anormal, igual a la que Sayaka, Rinka salió del vestuario acercándose al hombre de traje kaki.

Recibiendo con alegría, sus dedos sujetaron la barbilla de Rinka.

—Valla, valla, dos productos de alta calidad, con buena cabeza, serán muy buenos productos para la subasta.

Ahora quieres seguir el destino de tu amiga o quieres caminar sola—.

—Mm, seguiré sola, pero una cosa te equivocas, Onii-san, esa chica es mi prima—.

—Jejeje, disculpen la descortesía—.

Ignorando a la boca que suelta mentiras iguales a cómo respiraba.

Rinka sonrió débilmente, mirando a una Sayaka con la mejilla hinchada roja, cargándola al hombro, como costal de arroz.

—Iré contigo, Onii-san, pero no hagas daño a Rinka.

Actuando de una forma infantil, el hombre empujó el cuerpo de Rinka a otro hombre llevándola.

—…

¿Qué pasó con el segundo equipo, agarraron a la maids?—.

—No contestan.

Pero conociendo el temperamento del hermano Kai, se estará divirtiendo intimando a la maids—.

—Tsk—.

Marco, nombre del hombre de traje Kaki, chasqueando la lengua, se quedó mirando el vestuario del cual salió Rinka, se acercó, corriendo la cortina a un lado.

¡Ssssssss!

—…—.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES GREMORI_ZERO_666 Como prometi aqui esta el segundo capitulo despues de un capitulo con la zukulencia.

Con esto me despido asta el siguiente Lunes y como no hubo reseñas y mensajes, ¡¡no dare ningun capitulo extra!!.

¡¡¡Disfruten si pueden ahahaha!!!

No ten mi sarcasmo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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