Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 34
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- Capítulo 34 - 34 Sábado 20 Abril Preámbulo a la enfermedad primera parte
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34: Sábado, 20 Abril (Preámbulo a la enfermedad primera parte) 34: Sábado, 20 Abril (Preámbulo a la enfermedad primera parte) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí] ————— —Ehehe, ¿por qué alterarse con algo del pasado?—.
—¿Cómo que por qué?.
¡Ustedes dos no están bien de la cabeza!—.
—Mmmm, mami, ¿pasa algo?—.
Despertando Shio después de que Yuuna alzara por segunda vez la voz, al ver las actitudes despreocupadas de Sayaka y Rinka.
Javier, que aún no podía salir del embotellamiento, no dijo nada.
Pero hasta él sabía que Rinka y Sayaka ya estaban rotas en cierta manera; Depresión, Ansiedad, problemas de estrés, eran algo que tenía Yuuna, y mientras que vive en la mansión había comprobación de desorden alimenticio, casos comunes que aparecen después de la violación y persisten después de muchos años.
Para Rinka y Sayaka, esos síntomas habían pasado, o nunca los tuvieron.
En primer lugar, su mundo era una ficción donde humanos frente a la pantalla se masturbaban viendo sus desgracias.
Javier era uno de ellos, es decir, su entorno psicológico era ideal para formar dos seres con mentalidad resistente a la violación, por así decirlo.
El entorno de Yuuna era al revés, su entorno ficticio no era acorde al hentai, solo era un mundo normal, con un pasado normal y con un futuro normal, como un humano normal estuviera frente a la pantalla.
Lo normal era la reacción de Yuuna.
Pero hasta Yuuna también estaba rota psicológicamente, en menor grado que Rinka y Sayaka, que aceptaban como parte fundamental en su vida cotidiana.
Aunque ellas mismas rechazaban esa parte suya, no podía evitar pensar que era común.
—Allá atrás dejen de hablar de esos temas cuando hay niños a su alrededor—.
—K…—.
—…
¿Onii-chan pasó algo?—.
Le pregunto a Asahi que la tomó en sus piernas.
—No pasa nada, puedes seguir durmiendo—.
—…
Tengo hambre—.
Dijo Shio tocándose la barriga.
—Ahora que lo mencionas, nosotras tampoco hemos comido nada—.
Mencionó Rinka sin preocuparse por la mirada de Yuuna y Asahi.
—Ciertamente, pensábamos ir a comer cuando nos reunimos, pero con todo el incidente no tuvimos la oportunidad, y no creo que algún local esté abierto….
¿Tembló?— —Tembló—.
Respondió Asahi por instinto.
—Es solo un sismo menor, nada de qué preocuparse.
Cuando lleguemos a casa, prepararemos algo, Yuuna—.
—¿Cocinará, señor Javier?—.
—Sí, ¿qué quieres comer, Shio?—.
—…
No sé—.
Tímida en no saber qué elegir, Javier sonríe y dice pensando un plato.
—Qué tan albóndigas, con pasta y una salsa blanca—.
—¿Salsa blanca?.
No sé prepararla—.
—Yo aré la salsa, nada de qué preocuparse—.
Siguiendo un silencio por unos quince minutos, otro pequeño sismo se sintió.
Javier, no teniendo nada más que hacer que mirar afuera el embotellamiento vehicular, llamó a Sekai.
—Entonces están bien… ya veo, me llamas si pasa algo…
como que no soy de fiar…
ehehe…
dile a Set-chan que estaré ahí si me llama…
no fue tan serio el problema familiar…
bueno, te llamo después, mmm, nos vemos.
—Parece que te llevas muy bien con tus, ¡amigas!—.
—Celosa, quizás, Rinka-chan—.
—Ehehehe, eres muy chistoso, Javier Onii-chan—.
—Mmm, me complace haberte hecho reír, Rinka-chan, tú qué piensas, Sasa-chan—.
—Que puedes perjudicar a esas chicas o peor herirlas—.
—Qué malas, nunca haría ese tipo de cosas, ustedes muy bien saben que si lo pudiera hacer, ustedes serían las primeras—.
No habiendo respuestas de las dos chicas, más que sonrojarse después de haber experimentado, en primera mano, las caricias sobre su piel.
Yuuna un poco perdida en la conversación, se olvidó de la conversación anterior.
—Señor Javier, ¿usted era humano antes?.
Es decir, que tenía familia—.
—Oh, te interesa mi pasado, Yuuna—.
—Eh no, lo que quiero decir… es que, si tenía hijos—.
—…—.
Yami que desde que se subió al vehículo, no había dirigido una sola palabra y solo observaba por la ventana, perdida en su pensamiento, lentamente volteó la mirada, al escuchar la pregunta que le hizo Yuuna.
Javier sintió una sofocante presión, que sudó frío.
En el entorno cerrado donde estaban, nadie dijo nada, pero hasta la más inocente Shio, sintió que pasaba algo con Yami, mientras la más experimentada en ese campo, Rinka, sonrió asertivamente.
—¡Vamos, Javier Onii-chan, cuenta tus amoríos!—.
—¿Por qué estás tan feliz de repente?…
Bueno, no hay mucho que contar.
He tenido mis novias, algunos amoríos de oficina y he visitado esos lugares, los cuales no diré por los niños pequeños—.
Diciéndolo por Shio, Yuuna que en cierta manera sabía a qué se refería, se sonrojó y no dijo nada.
Asahi entendía solo la mitad lo que dijo, mientras Rinka quedó decepcionada.
—Qué aburrido—.
—Pues lo siento por no ser divertido.
Además, tener hijos nunca estuvo en mis planes.
Claro que no era que no quisiera, sino que mi trabajo tampoco daba tiempo.
Antes de darme cuenta, tenía la edad de treinta y uno.
El trabajo me daba dinero suficiente para subsistir durante veinte años, si los utilizaba bien.
Era Jefe administrativo en logística por ocho años, y mi experiencia en la bolsa de valores tampoco era poca.
Al ingresar en mi trabajo fui un simple trilero que viajaba todo el tiempo, después pasé a carguero y subí a inspector de apoyar en cargar o descargar.
—Mmm, es decir, que era un adulto responsable, que no tenía nada ni a nadie con quien estar—.
—Me siento ofendido por tu comentario, Rinka-chan… Aunque tampoco está mal, bueno, pensaba dejar mi trabajo a los treinta y cinco, para hacer mi vida junto con el dinero que había guardado y ganado en la bolsa.
Pensaba mudarme fuera de alguna ciudad, mientras me hundía en mi afición al anime, manga y novelas ligeras.
Ehehe también tenía el sueño de que un día me encontraría con una dama en un bar.
Conversaríamos, y quién sabe, podríamos estar juntos, pero morí el día de mi cumpleaños y ahora son el Dios Hentai—.
Habiendo escuchado un poco del pasado de Javier, Yuuna es la primera en sorprenderse.
—Tienes mi misma edad—.
—Treinta y un años, ni más ni menos, aunque me vea como alguien de dieciséis—.
-Aunque la verdad es que tengo treinta y dos, pero un año absorbiendo el polvo de esa estrella en su vejez, no cuenta como experiencia, así que tengo treinta y uno-.
Guardó ese pensamiento en alguna parte de su mente, Javier, que avanzó un poco más en el embotellamiento.
Asahi dejó salir un suspiro.
—Ahhh, no sería más fácil aparecer en la entrada como el día que me llevaste a la mansión—.
—Y perder la experiencia de un embotellamiento por culpa de alguien que no nombraré, pero por alguna razón está toda contenta, imposible.
Alguien quiere un pocky—.
Sacando de su bolsillo espacial dos cajas de dulces pocky de chocolate blanco, común en los animes, el juego Pocky.
El embotellamiento que aún seguía después de ingresar al único camino a la mansión.
—— [Sábado, 20 Abril]{5:36 PM}[Recinto de la rama Ryuto] Meciéndose la larga cabellera, café claro, ante su caminar.
Asai Yuuko con un vestido abotonado de manga corta, ajustando sé a su figura de color verde menta por encima de la rodilla.
Siguiendo a dos pasos atrás la sirvienta Lola, con una yukata color beige y de fondo narcisos.
—Lola, hablaste con Hoshi—.
—Sí, la sirvienta principal Hoshi, me informó que Ryuto-sama no se ha levantado desde que llegó el día viernes—.
—Mmmmm—.
—Piensa hablar de ese tema—.
—Así es, mientras antes mejor, prefiero no perder mi tiempo, cabeceando por las cuales no puedo averiguar con mi poder—.
Deteniéndose frente a una puerta corrediza, Yuuko mira por un segundo a Lola y entra a la habitación.
Lola, sabiendo qué tenía que hacer, cierra la puerta, quedando en medio del corredor sin salida—.
Yuuko encendiendo la luz a la vez que entra, mira el cuarto familiar, igual que el desorden encima del escritorio.
—Debió ser Hoshi quien limpió este basurero, el que llama habitación—.
Ronquido, Ronquido No prestando más atención a la habitación que la conocía como la palma de su mano, se acerca al ser que hace los ronquidos.
Ryuto estaba dormido boca abajo, apoyando su cabeza contra su antebrazo.
La colcha estaba en el piso y la almohada la tenía entre las piernas.
—Sigue durmiendo, le da igual que haya habido un terremoto… mmmm, debería estar por aquí—.
Dirigiendo su atención a un estante lleno de libros y revistas sobre economía mundial, Yuuko se agachó a un lado y halló una pequeña cuerda invisible al ojo humano.
¡Pa!.
—Qué desperdicio de tesoros, un hilo del caimán de fosas rojas, y solo para guardar su colección—.
En un tono plano, como si ya no le sorprendieran los trucos que utiliza Ryuto.
Mira una escalera que conecta al techo de la habitación y niega con la cabeza.
No tomando la escalera, se dirige al escritorio y alza la lámpara.
—Trucos y más trucos, sabes que fui instruida por Lola, una experta en espionaje y asesinatos, no tienes nada que puedas ocultar de mí—.
Inyectando un poco de magia a la lámpara de noche, parpadea un poco el foco antes de partirse por la mitad, saliendo un pequeño papel con líneas turquesas.
—Papel del árbol brumosa: un artículo escaso de escocia, utilizado por maestros en runas, por su fácil circulación de maná y de resistencia abrumadora en los experimentos.
Pensar que los utilizaría para esto, ahhh—.
Dejando escapar un profundo suspiro, Yuuko empapa el papel de su propia magia y lo bota.
Convirtiéndose en un colibrí el papel, vuela en diferentes partes de la habitación, desde abajo de la cama hasta el closet de ropa.
El colibrí, deteniendo la búsqueda de algo, se convierte en luz turquesa dirigiéndose a la esquina superior de la cama.
¡Tin!, tatatatatata.
—Esa es la ranura… Coleccionas, estúpidas figurillas de acción, tuyas—.
Mostrándose molesta por ello, mientras en el fondo se escuchaban los engranajes moverse, mira a Ryuto que seguía dormido como tronco.
Sin molestarse en despertarlo, Yuuko mira un estante de madera de cinco pisos con un ancho de cinco metros, que bajaba del techo.
—A ver.
Según recuerdo, estaba parloteando sobre una rara figurilla que encontró en una subasta en internet; esta debe ser.
Tomando del último piso del estante, un paquete rosa con la ilustración de una adolescente con el uniforme blanco y otro con un traje de chica mágica.
—…
Es hora de despertarlo a la fuerza—.
Sonriendo de una forma sutil, pero que encarnaba la maldad para los coleccionistas.
Yuuko primero dejó todo como normalmente estaba a excepción con la caja en su mano.
Encendido una llama con su magia en la palma de su mano, con su otra mano dejó la caja de colección encima del fuego.
Pronto en la habitación se escuchó el sonido de plástico chamuscado y el olor del plástico se extendió en la habitación.
—…
Mmmmm, e-espera—.
Frunciendo el ceño.
Ryuto que no para de hablar entre sueño como si tuviera una pesadilla, Yuuko se acercó un poco más.
—Ryuto-kun, apúrate, despierta, o tu bella Mizuki se quemará—.
Susurró Yuuko con malicia.
—¡Noooooooooooooooooooo!.— Con un grito que se escucharía a una cuadra, Ryuto lo primero que ve al abrir los ojos fue a la caja de colección que llevaba a Mizuki dentro quemándose en una esquina.
Tomando la caja contra su pecho, se distancia hasta la esquina de la cama y grita a Yuuko.
—¡Estás loca!.
¡Cómo puedes hacerle esto a Mizuki-chan después de haberte hablado de ella, eres un monstruo!—.
—Buenos días Ryuto, no crees que te pasas llamando a tu prometida, monstruo—.
—Eh Yuuko, ¿qué haces en mi habitación?…
Nuestra cita es a las siete y media, recién son las seis y cuarto—.
Apenas despertando del todo cuando habla Yuuko, mira el reloj analógico en la pared y la voltea a ver, frunciendo el ceño.
—…
Dices eso, pero estabas a punto de quemar a Mizuki.
Sabes que es una de las pocas figuras hechas por el estudio Mar, antes de que se fuera a bancarrota, y donde la producen se incendiará junto con los bocetos, haciéndola irremplazable—.
A oídos sordos, Yuuka se sentó en la cama.
—No me estás escuchando, cierto—.
—No—.
Voltio sonriendo.
Ryuto suspirando mientras negaba en la cabeza, se bajó de la cama y dejó a Mizuki encima del escritorio lleno de papeles importantes.
—Entonces, ¿por qué estás aquí?
Todavía no es hora de nuestra reunión, ¿O te han llamado tu familia?—.
Sin siquiera mirarle.
Yuuko cruza sus largas piernas.
—Te pregunto, ya que no lo sabes, pero, ¿en qué fecha estamos?—.
—¿Mm?, ¿qué sucede con esa pregunta?—.
—Tú solo responde—.
—19 de Abril del 2028—.
—Estamos 20 de Abril, has dormido casi veinticuatro horas—.
—…—.
Volteándose de un salto, mira a Yuuko que estaba seria.
—Es decir, que nuestra cita ya pasó—.
—Sí—.
—Estoy en problemas—.
—¿Por qué?—.
—…
¡Lo siento mucho!—.
Tirando toda dignidad, Ryuto lentamente se arrodilla y golpea su frente contra el suelo.
Tomando la posición de dogeza, Yuuko vuelve a cruzar su pierna, dejando reposar los suaves muslos encima del otro, estira un poco la pierna y toma la barbilla de Ryuto para que lo mirase.
—No tienes que disculparte, yo tampoco estaba de humor ayer, pero quiero que me contestes algo— —S-sí— —¿Sabes cómo llegaste a casa ayer?—.
—Hmmm….
Ah, ya me acordé, creo que me trajo Javier, mi amigo.
Eh será que lo conociste—.
—…—.
Respondiendo con una sonrisa encantadora, Ryuto se aterra y toma con sus manos el suave pie de Yuuko sorprendiéndola.
—¡Puede que sea un poco promiscuo, y que tenga una lengua audaz para las damas y en cierta manera tenga una peligrosa atmósfera encantadora para las chicas que no parecen molestas por sus avances!.
Pero, es un buen tipo, Yu-tan.
Por cualquier cosa que te haya molestado, por favor, perdónalo.
Me encargaré que no se vuelva a repetir—.
Haciendo volar la imaginación, desde torturas psicológicas, hasta utilizar la tortura física.
Ryuto se imaginó que Javier sería arrojado con pesas en manos y pies a la bahía de Tokio.
Ofendida por el comentario, su pie golpeó el rostro de Ryuto y le dio otra patada en la mejilla cayendo al piso para aplastar su cabeza contra el frío piso.
—No sé lo que te estás imaginando, pero déjame decirte que no hice nada, deberías ser más respetuoso con tu futura esposa—.
—L-lo siencho mullo, peyo… no recuerdas lo que pasó con mi primo en la fiesta de fin de año, le cortaste la oreja—.
—Hmph, quien se ha creído ese repulsivo animal en tocarme las nalgas, debería estar agradecido de que no lo haya matado.
Debería estar en el piso arrastrándose como la oruga que es… no las orugas son útiles para la fauna del mundo—.
—Ehehehe—.
Solo pudiendo evitar reír rígidamente a los comentarios que dejaban la humanidad de una persona en duda.
Ryuto se paró mientras se sobaba su mejilla roja por la patada anterior.
—¿Adónde quieres llegar, preguntándome sobre Javier?—.
Cambiando de tema, Ryuto se sentó en la única silla con ruedas en la habitación.
—No me pareció un mal chico, fue respetuoso y no había nada de lo que me dices—.
—¿En serio?, Qué extraño, hasta ahora que lo conozco, ha coqueteado con todas las chicas del salón —.
—Eso también estaba en el informe de Lola—.
—Lo mandaste a investigar, ¿razón?—.
No sorprendido por eso, Ryuto intuyo algo más en las palabras de Yuuko, que sonrió al ver que tenía toda la atención del tesorero de la familia Ryuto.
—Hace un par de horas tu amigo tuvo un enfrentamiento contra hombres de poca monta del clan Radiante—.
—…—.
Cambiando el aire de la habitación, Yuuko prosiguió.
—Fue una victoria abrumadora.
Los eslabones residuales del clan radiante se perdieron aun cuando tenían un anciano mago “grado capa” con ellos—.
—¡Qué!—.
—Jejejeje, sabías que reaccionarías así, pero no fue tu amigo quien lo hizo.
Fue su sirvienta, y él solo vio todo dentro de la zona, mientras cuidaba de tres civiles en la lucha—.
Sin creer lo que escuchaba de la propia boca de Yuuko, Ryuto comenzó a pensar, pero no importa cómo lo formulara en su cabeza, no podía creerlo aún.
—No me crees—.
—Si me dices que el archipiélago llamado Japón está por hundirse en el mar, te creería sin dudarlo…—.
Sonrojada y sonriendo de la confianza que le tenía Ryuto, los ojos del mismo miraron sus pies descalzos.
—Pero no me imagino a Javier en este mundo.
Como decirlo, tiene una especie de aire confiable como el de Lola—.
—También lo sentí, pero compararlo con Lola es demasiado, sería más como un adulto responsable, igual que un profesor—.
—…
Aun si soy un inútil en cuestión de almacenar magia en mi cuerpo, puedo sentir la magia en el aire, y la calidad de las personas.
Yu-tan es como un remolino que, si te atrapa, serás destruido.
El de Lola es como el de un río que fluye, pero que embravece…—.
—Ya me lo has dicho muchas veces… por ahora dejémoslo aquí—.
Lista para salir Yuuko, Ryuto toma la mano que abrió la puerta corrediza.
—¿Quieres decir algo?—.
—Pues… pensé que, como no habíamos podido ir ayer a comer, pienso en reservar un lugar, ¿qué dices?—.
—Ehehe… chu—.
Besándolo en los labios, Yuuko se lame los labios sonriendo con picardía.
—Me gusta cuando tienes iniciativa, pero mira las noticias y si encuentras un lugar abierto, ciertos restaurantes estarán llenos—.
—Y si preparo una cena aquí—.
—Quieres molestar a Hoshi… Porque no la preparas tú, sabe deliciosa tu sazón—.
—A las ocho, tengo que bañarme mientras hago que Hoshi prepare todo—.
—A las ocho será—.
Saliendo de la habitación de buen humor, no siendo la única, Ryuto busca su celular y lo encuentra entre la pila de papeles del escritorio, enterándose del terremoto.
—7.9 escala de richter, esas debieron ser las consecuencias de la pelea, aunque es extraño que una lucha a muerte tome semejante terremoto, por lo general una pelea de rango capa, y si estoy hablando del eslabón más débil de los Radiantes, a lo mucho provocaría es un sismo de 2.3….
Maldición, no es hora de pensar en ello, necesito informar a Hoshi y bañarme—.
——————– {6:56 Pm}[Mansión Valderrama] Shio siendo la primera en salir corriendo del auto a la mansión, las chicas junto a Asahi tomaron las bolsas de compras.
Mientras, Yami ayudaba a limpiar los asientos y las alfombras de caucho junto a Javier.
—Fuuu, quedó limpio, gracias por ayudarme, Yami, aré…
—.
—Hkkkkk—.
Javier, que de pronto perdió el conocimiento, por un instante Yami que estaba del otro lado del carro, lo agarró de las axilas y preocupado lo llamaba en su idioma.
—E-estoy bien, gracias, debo estar cansado de conducir y todo lo que paso hoy, entremos, prepararé una rica comida hoy—.
—adniucnoajoc—.
—Ehehe, nada de qué preocuparse, mira, estoy fuerte, igual que una mula—.
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