Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 36

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que?
  4. Capítulo 36 - Capítulo 36: Lunes, 22 Abril (Preludio a la enfermedad segunda parte + Negocios)
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 36: Lunes, 22 Abril (Preludio a la enfermedad segunda parte + Negocios)

Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:

retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa:

Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí]

—————

—Eso te pasa por quedarte mucho tiempo bajo el agua—.

—C-Cállate. U-ugh—.

—Ehehehe, pensar que te desmallarías, pareces niña pequeña—.

—Silencio—.

Acostada boca arriba con compresas frías en las axilas y cuello, y regularmente tomaba sorbos de agua hidratante. Javier miró el estado en que quedó Sayaka después de que se desmayara. Ahora se encontraban en la sala de masajes.

—¿Necesitas algo más?—.

—No, gracias y perdón por preocuparte—.

—Mientras estés bien, todo vale, Rinka-chan, te la encargo… Tengan una muda de ropa de dormir y ropa interior—.

—Para ser considerado… eres un pervertido—.

—Ehehehe, tiene razón. Saya-chan, un chico común, se sentiría un poco tímido al solo entrar a la recámara de una niña—.

—Después de lo que hemos hecho los tres, no creen que ya es demasiado tarde para la timidez—.

Dijo retirándose de la sala de masaje. Rinka levantando los hombros en que tampoco se lo tomaba en serio, cogió primero un panti color morado claro con encaje, atrevido, pero que encajaban en su personalidad, gustando la opción que le dio.

—¿A ti ya no te molesta, cierto?—.

—¡No!—.

No teniendo sentido seguir hablando con Rinka, Sayaka pensando en el futuro, miro la botella hidratante contra la luz del techo.

—Solo hay un camino—.

—Decir un camino sería raro, no lo crees—.

—Para ti sería—.

—Saya-chan, desde que te conocí, lo intuía, pero eres obstinada—.

—¿Por no dejar que abuse de mi cuerpo a su placer?—.

—¡Tú sí que!… mira, mejor dejemos lo aquí…—.

Irritada, salió solo con las bragas y la bata de baño rosa. Sayaka quedándose sola con solo la bata de baño rosa envolviendo su glamoroso cuerpo, se mordió los labios mirando la puerta donde se fueron los dos.

-Este sitio es solo un infierno de placer, es que no te das cuenta, Rinka. A Javier lo único que le interesa es nuestro cuerpo, nada más-.

Con esos pensamientos, se vistió, con ropa interior a juego violeta, y encima una bata para dormir. Saliendo de la sala de masajes, Sayaka murmuró mientras se dirigía a su habitación.

—Tengo que encontrar una forma de liberarme de este lugar—.

No pensando más que en su propia felicidad, aunque haya hecho una promesa con un Dios. Sayaka nunca imaginó que unos fríos ojos la estuvieran observando.

—¿Yami onee-chan pasa algo?—.

Negando con la cabeza, Yami, le sonrió a Shio sentada a su lado disfrutando de la película en TV pagada.

—¿En serio?, parecías rara—.

Inclinando la cabeza, desatendiendo la afirmación de Shio, señaló la pantalla en un despiste.

—¡¡Es un barco grandísimo!!. Mami, hay ese tipo de barcos—.

—Mmm, creo que sí, y mucho más grande—.

—¡¡En serio, Shio quiere subirse en uno de ellos!!—.

—Se llaman trasatlánticos, y recorren los mares del mundo. ¿Sabes?, de pequeño me subí uno con mi familia—.

—Ohhh, ¡Javier-kun, de verdad son grandes!—.

—Claro que sí, el Titanic de esa época era gigantesco, pero en esta era es un barco promedio—.

—Ohhhh—.

Impresionada al punto que le brillaban los ojos. Javier, satisfecho con el comportamiento infantil, se sentó en un mueble de una persona, terminando de ver la película con todos.

-Este sistema de magia que me entregó Mantiz me da una mala espina. No creo que me haya engañado, ya que el rostro y la de sus hombres no cambiaron y, aunque hubiera intentado engañarme, una sola expresión de desconcierto habría sido fatal para él y lo hubiera matado ahí mismo. Eso quiere decir que lo que está mal es este mundo-.

Pensando en el futuro donde no corrieran peligro, Rinka ni Sayaka, por su negligencia, Javier pensó en un plan sencillo para avanzar.

Yami por su parte.

-¿Qué niña tan problemática tomo? Debo eliminarla lo antes posible. Aunque sea una candidata perfecta para llevar un título, preferiría no tener a nadie con esa mentalidad infantil cerca-.

———-

[Lunes, 22 Abril]{4:59 AM

Despertando como de costumbre, se lava la cara en su baño y vestido con ropa deportiva, baja reuniéndose con Yuuna en la cocina para hacer los bentos y ayudarla a hacer el desayuno.

Terminando ambos, Javier y Yuuna se reúnen con las demás para hacer los ejercicios de radio y correr alrededor de la mansión, siendo los únicos que alcanzaban a completar 10 vueltas que eran Yami y Javier.

{6:35 Am}

[Fuera de la mansión Valderrama]

—Rinka-chan, Sasa-chan, recuerden seguir practicando como lo hicieron ayer y el sábado. Ya saben lo que se siente, la energía arcana en el ambiente y atraerlo al cuerpo, pero eso es solo dentro de mi santuario. Afuera es como una agua fangosa de un pantano, les será muy difícil atraerlo y refinarlo, para eso les enseñé la primera forma de fortalecer el cuerpo—.

—Sabes que sigue siendo difícil hacer que la energía arcana recorra todo el cuerpo y mantenerla dentro, un pequeño descuido y todo se irá al desagüe—.

—Por eso se las enseñé, lo primero que deben de saber es cómo refinar la energía arcana de afuera. Piénsalo de esta forma, tú eres una tinta y afuera es agua. Abres un camino a tu corazón por donde pasará el agua, pasando por todo tu cuerpo hasta teñirla completamente—.

—Hablas como si fuera sencillo, sabes cuán difícil es mover la energía desde mi corazón a todo el cuerpo. ¿Además, qué pasa con el sistema mágico?, que nos enseñaste primero—.

—Ah, mm, está en revisión. Por alguna razón me siento muy mal con solo pensar en ese sistema, por ahora vamos por el ejercicio físico mágico—.

—Cierto, Javier Onii-chan dices ejercicio físico mágico, pero hasta ahora solo hemos practicado mover la energía arcana hacia el cuerpo—.

—Apenas comenzamos. Cuando hayan cumplido el requisito de moverla sin problema, les enseñaré el ejercicio. Con ese complemento, la eficiencia subirá un 100%—.

—…—.

Sayaka sin unirse a la conversación entre Rinka y Javier, pasó de largo al ver que no acababa, entrando a la camioneta.

—Va a estar así todo el tiempo—.

—Espero que se canse pronto esa actitud suya—.

Dijo Rinka frunciendo el ceño. Arriba, en la terraza de la mansión, apoyándose en el barandal del balcón mientras comía un helado de cono, Yami no quitó su mirada de Sayaka.

-… Las personas que incumplen su promesa, son las que menos me gustan… Debería darle una pequeña lección… Mmm, hehehe, que tal si utilizamos a esos tipos de la otra vez, para convertirla en una linda perrita en celo-.

Riendo con gracia, mostrando una apariencia angelical de delicadeza, todo lo contrario a sus pensamientos malévolos para atrapar a Sayaka en una jaula llamada perversión.

¡Ban!

—¡!—.

Tomando de sorpresa que un zapato volara a su dirección y golpeara en la veranda donde se apoya, pero siendo más rápida, evita que su cono salga volando.

—¡Yami cuántas veces te he dicho que no comas helado tan de mañana y de dónde conseguiste ese cono!—.

—Nuuuuu—.

Sacándole la lengua, salió corriendo del sitio, demostrando que no tenía miedo a Javier, sino que eran divertidas para ella.

Suspirando al comportamiento juguetón de Yami, Javier recoge su zapato y escucha reírse a Rinka.

—Ahahaha, parecen esposos peleando—.

—…—.

Molestando le cómo lo dijo Rinka, rápido se subió a la camioneta y Rinka después, partiendo a la escuela.

Viajando por la carretera con solo el aire de la mañana, refrescando el ambiente tenso que se vivía por la actitud de Sayaka. En múltiples veces revisando el retrovisor, Javier suspiró por la indisposición poco cooperativa.

No teniendo de otra, Javier prendió la radio.

[¡Buenos días, mi gente querida!, ¡Este es su programa favorito de todas las mañanas, radio 89.3, Calienteee♡!. Les habla aquí su querida y calentita Aki Kato, que hace animar sus mañanas, ahora como no puede ser de otra forma, a mi compañera. Démosle un fuerte aplauso a la que no acompaña de lunes a viernes con información y buena música]

[“¡Hola, hola, hola!, muy buenas a todos, les habla su comentarista Iluka Yano, la que los despertará de su sueño. El que hace posible todo esto, DJ Kado, ¡aplausos!… A todos mis queridos radioescuchas que están presentes, un lunes más, este lunes perezoso, que place estar en la camita, arrullado con su esposo o esposa o con la otra.]

[“Jajaja, la otra, a la otra se le manda un saludo la Radio 89.3, esa mujer que se le mete a los ojos, ese hombre.]

[“También se les manda un saludo a esos papitos, fieles como debe de ser con la esposa.]

[“Así es, papitos y mamitas que se están preparando para enviar a los niños a la escuela, buenos días!. Dime, Yuko, cómo la pasaste este fin de semana.]

[“Uffff, me la pasé arreglando, se me calló todo. Subí una foto en mi página web, que pueden buscar como: Yuko ilusión.]

[“Aunque el sábado se sintiera un movimiento telúrico de gran magnitud, no hubo pérdidas humanas y solo daños materiales.]

[“Cambiemos estos temas por un ánimo risueño. Dime dónde piensas ir este primer día del año. Golden Week.]

[“Una buena pregunta, Iluka-san, déjame pensar, quiero relajarme sin el bullicio de la ciudad, comer comida tradicional japonesa, y un gran servicio de masajes por el mismo precio. ¡Ke tal las aguas termales de la posada Yormante, en la prefectura de Tochigi.]

[“¿Y cómo se llega a esas ricas aguas termales?.]

[“Tomando la autopista 56, de Shiobara en los alrededores habrá ríos que puede visitar con los niños, el costo por adulto es de diez mil yenes, mientras los niños pagan la mitad cinco mil yenes.]

[Gracias por la información, Yuko-san, ahora antes de irnos a la primera ronda musical, tenemos un juego, ¿cuál será esa información?.]

[“¡Al número 09xxxxxxxxx, pueden llamar a la radio y responder cuál es el nombre de la posada, su autopista y qué paisaje que se mencionó?.]

[“Ya escucharon, marquen, para ir a esas vacaciones en unas deliciosas aguas termales por cinco días y cuatro noches, ahora vamos con la primera rola, esto es, radio Caliente, 89.3.]

Mejorando el ánimo en el ambiente al escuchar la música animada y el juego de llamadas de la radio. Javier deja a Rinka en la escuela despidiéndose con una sonrisa. Durante todo el camino, Sayaka no habló, y apenas llegaron al estacionamiento. Se bajó mientras Javier estacionaba.

—Esa niña en serio que hace las cosas más difíciles. Ahh, será esta la etapa más difícil para un padre, la rebeldía—.

Hablando para sí mismo, saca de su bolsillo dimensional su mochila.

—Ahora, espero que tome la carnada—.

Dijo mirando el objeto que colgaba de su mochila.

Entrando por el portón aún vacío del instituto Sakakino, con apenas estudiantes entrando tan temprano, Javier, que no tenía interés de entrar aún en su aula a esperar sentado, decidió salir del camino y caminar que hacían los clubes deportivos que estaban en lo suyo.

—¡!—. [¿Por qué todo da vuelta?]

Ni siquiera sabiendo lo que había ocurrido, Javier ya lucía tirado, tosiendo de forma horrible.

—¡!, ¿qué pasó?, cof, cof, ¡cof!—.

Sin fuerza para levantarse, con la mano temblorosa mira su palma teñida de sangre.

—¿S-sangre?, ¡cof!, ¡cof!, ¡cof!…—.

—¡¿Estás bien?!, ¡¿puedes levantarte?!—.

Reprimiendo la tos con su energía arcana al escuchar la voz femenina y sentir que se acercaba, borrando la sangre con la tierra. En un intento de parecer que no era nada, intentó sonreír, pero lo que no se había fijado era su pálida apariencia enfermiza.

—E-estoy bien… gracias, es una enfermedad hereditaria, pero aquí tengo mi medicina—.

—Llamaré a una ambulancia, no estás bien…—.

La joven que sacaba el celular de su falda, Javier, le toma de la muñeca sin fuerza detrás.

—Estoy bien—.

—Pero estás temblando, es mejor—.

—¡No quiero que nadie se preocupe, es solo una tos!… L-lo siento, me ayudas y te grito—.

Negando con la cabeza a la joven, tomó del brazo a Javier, que no podía pararse aún.

—Entiendo un poco ese sentimiento, tengo un hermano menor, y aunque sonríe, sé que sufre, solo… puedes pararte—.

—Mm, gracias, aquí estoy bien… Aún no me he presentado, me llamo Javier Valderrama, estoy en la clase 1-3 de primer año y tú—.

Presentándose bajo la sombra del árbol a la cual apoyarse, miró hacia arriba a la joven.

—Fiula Scald segundo año, clase 1-5, un gusto.

—Scald-sempai, gracias por ayudarme…—.

—Puedes tener esta, está cerrada—.

Mirando la poma de agua extendida, Javier la toma sin más.

—Otra vez, gracias, cuánto por la poma—.

—No te preocupes por eso, mejor toma tu pastilla—.

—Dejaré de insistir entonces—.

Creando la ilusión de tomar varias pastillas, Javier mira de reojo a Fiula Scalda, un poco nerviosa, pero que intenta ocultar con una sonrisa rígida.

[Información].

Nombre: Fiula Scald.

Edad: 17.

Género: Femenino.

Medidas: Copa B. 79/ 58/ 89.

Altura: 1.63

Salud: Saludable {Enfermedad hereditaria: Hoscorpror}

Gustos: Mechas, color platino, té de manzanilla, orquídeas, cosas saladas.

Disgustos: Reptiles, color violeta, faldas, humanos.

{Hoscorpror: Reptil carnívoro, vive en la galaxia Magacha. Especie violenta con poca socialización con su misma especie. Su vida útil es menor a los 30 años, haciendo que haya pocos ejemplares.}

Sorprendiéndose por esa información, revisa con su vista desnuda a la joven.

-Piel pálida diciendo que poco sale de casa, pero tiene mucha fuerza. Me puedo levantar con esos delgados brazos, un color de cabello magenta, corte de pelo corto, apenas toca su cuello, creo que se vería mejor con el cabello un poco largo. Nariz pequeña, labios finos color fresa, cejas cortas, parece que se las rasuras, pestañas largas, y unos profundos ojos color miel, su altura me llegaría hasta los hombros-.

Fiula desviando la mirada al sentir que Javier la miraba de pies a cabeza. Las voces de los estudiantes se escuchaban a la distancia.

—Gracias por el agua, lo siento por entretenerte, Scald- sempai, pero puedes irte, estaré bien mientras descanse y que las pastillas hagan efecto—.

—Entonces me retiro, si te sientes mal, anda a la enfermería, entonces adiós—.

Girando Fiula, su falda larga por debajo de la rodilla se levantó un poco, mostrando que llevaba una licra negra. Javier, que la vio, no se sorprendió después de leer una pequeña parte de su personalidad.

—¡Ah!, Scald-sempai, si alguna vez necesitas ayuda, no importa qué motivo ven a verme, haré todo a mi alcance por ayudarte!—.

—…—.

—¡Es mi forma de agradecerte, no lo pienses demasiado!—.

La Reservada Fiula se despidió con su mano, desapareció al ingresar al edificio escolar. Javier, respirando profundamente, cerró los ojos.

A los ojos humanos, este parecía solo estar perdiendo el tiempo para no ingresar al aula, pero Javier envió su mente revisando sus órganos: estómago, tráquea, pulmones, bazo, hígado, riñones, corazón, intestinos, cerebro, cada célula dentro de su sangre, músculos. Pero aun así no encontró heridas o algún indicio que podría llevarlo a desmayarse, pérdida de fuerza, y menos toser sangre.

-Solo un Dios puede ayudarme, pero ¿quién sería el valiente en hablar con el Dios hentai?. Los únicos que serían: Adriel el Dios de la guerra que me odia a muerte, que está descartado. Irina, la Diosa Futanari, pero no creo tener confianza en ella. Después está la pareja de Dios de Dioses, pero tampoco tengo motivo en aparecer y que no quiero que piensen que los estoy atacando -.

Pensando de más, su miedo no era infundado. En la conferencia él sintió que nadie lo quería, en cuanto a Irina y a los Dioses, ellos eran neutrales con él, pero que no tienen ningún fundamento para ayudarlo. Sin nadie a quien recurrir, entre la espada y la pared, Javier lo único que pudo pensar es encontrar con los Dioses residentes del planeta Tierra.

Recuperando la fuerza, Javier se levantó caminando dirección a su aula con un ánimo menor al de siempre, pero aún no faltó con su presentación, para que nadie notara nada.

—¡Buenos días, compañeros de curso, a las damas hermosas y a los innecesarios hombres. ¡Buenos días!—

Con su saludo habitual, Javier ingresó al aula. Un ruido sordo se escuchó, llamando la atención de todos. Ryuto estaba demasiado absorto de incredulidad.

“¿Oye, Ryuto qué pasa?.

Makoto que no entendía el porqué Ryuto de repente se levantó cuando estaban conversando, él mismo señaló con su dedo a Javier.

—¡Cómo qué más!—.

Apretando el puño frente de él con una mirada de molestia, dijo.

—Todo el tiempo, lo he estado callando, pero ya no. ¡Javier, por qué siempre tienes que saludarnos así todas las mañanas!—.

Con un silencio ante la declaración de Ryuto otro alumno se paró.

—Cierto, todas las mañanas nos hace menos, danos una razón del porqué… oh si no renuncia como presidente—.

—¡¡Tiene razón!!—.

—¡Es verdad. ¡Renuncia a la presidencia si no nos das una explicación!—.

Formándose un motín, apenas ingresaba Javier, todos los hombres, incluyendo a Ryuto y Makoto en esa revuelta. Suspirando, negó con la cabeza y miró con lástima a todos los chicos.

—Ustedes, chicos, no se dan cuenta del porqué. Miren, es simple, si se imaginan una aula llena de hombres sudorosos y otra llena de chicas que huelan a flores; a avellaneda, fresas, cuál preferirían.

Los hombres que se quedaron pensando, se dieron cuenta de cuál era su decisión.

—¡¡¡Ahora todos juntos, qué queremos!!!—.

—¡¡Chicas!!—. X 18

—¡Chicos!—.

Entre todo el aullido, una pequeña voz hizo que todos, incluido Javier, miraran al chico frágil sentado en la otra esquina superior.

Algunas chicas se sonrojaron al solo imaginar esa escena, mientras las demás miraban como idiotas a los hombres.

—No juzgaré las preferencias de los demás, te apoyo. Si tuviera algún primo, te lo presentaría, pero es una pena que no lo tenga, pero no te preocupes. Si encuentro algún amigo que tenga las mismas preferencias, te los presentaré—.

—G-gracias—.

Rojo la cara del chico se cubrió la cabeza, no queriendo mirar a nadie.

—Cof, bueno, dicho esto. Buenos días Hikari—.

—Oh, buenos días, creo—.

—Mmm?, ¿qué sucede contigo?. ¿Te saludo de forma normal y pareces distraída?—.

—Hmph, ¡será porque cierta persona me saluda normal y no con su extravagante saludo!—.

—Entiendo, extrañas que te salude de esa forma—.

—N—.

—No te preocupes, entiendo, déjame comenzar de nuevo. Buenos uu—.

—¡Zopenco, no me refiero a eso, es al contrario, estoy aliviada porque no tenga que escucharte!.

Colorada Hikari, Javier retira las manos que mantenían tapada la boca. Sorprendida Hikari que la tomaran de las muñecas, no pudo reaccionar a tiempo.

—Suéltame—.

—No te preocupes. Mi Hikari, sé que no puedes revelar nuestro amor que nos tenemos, apenas nos conocemos, pero sentimos que nos querremos de por vida, igual que ayer. Te acuerdas, juramos que nos mantendremos juntos hasta que la muerte nos separe. Es que esas palabras tuyas fueron tiradas al aire, tanto le tienes miedo a tu padre. Si quieres esta misma tar… aaaa—.

Oyéndose el fuerte golpe en el aula, Hikari que no pudo ya con la vergüenza de las palabras descargadas de Javier, le dio un cabezazo.

—T-t-t-t-tú, ¡cómo te atreves, ahora si te mato!—.

—Ohh, jajaja, ¡vamos eres lenta, Hikari!. Para atacarme en plena guardia tienes que ser más rápida, si no, ¡no me alcanzarás!, jajaja—.

Esquivando las patadas voladoras de Hikari seguidas por golpes al rostro o queriendo agarrar de la ropa, todos en el aula se relajaron por ser la tercera vez desde que comenzó el trimestre.

—Ah, cierto, Nanami-chan, buenos días—.

—Buenos días, Javier, pareces ocupado porque no te disculpas—.

—¡Ni siquiera pienses que una disculpa valdría la vergüenza que pasó por sus palabras, Manami ayúdame a detenerlo!—.

—Me rehúso. Hikari debes de ser más femenina. mira cómo están los chicos—.

Deteniéndose ante lo que le dijo, mira a los chicos que estaban un poco extraños. Hikari no se había dado cuenta que por moverse como perro juguetón, su falda se había levantado un poco, pero era suficiente para que las hormonas hicieran locuras.

—¿Qué les pasa?—.

—No es obvio… ¡Oigan, las chicas los están viendo!. ¡Después no se estén quejando de que las chicas los traten mal, cuando es su culpa por no saber ocultar su mirada lujuriosa a la falda de Hikari!—.

—Eh… ¡kyaaa!… grrrrrr—.

Estirando lo más que podía la falda, miró a los chicos como basura que desviaron la mirada y, no siendo la única, las demás comenzaron a criticar a los varones abiertamente y nadie podía replicar.

Hikari que no pasó por alto al único que tenía la culpa para ella, como gata que le pisaron la cola, comenzó a gruñir.

—¡Cierto, Nanami algún avance!—.

Negando con la cabeza, Nanami le respondió, mirando cómo Hikari se acercaba a Javier, pero este ya no esquivaba más.

—Javier, tú no aprendes, cierto, ya te he dicho que no hay nadie—.

—Entiendo, hay una rival. Manami es ahora que debes estar alerta. Un rival es cosa seria, a, a, a, a. Hikari no ves que estoy hablando con alguien, es de mala educación interrumpir—.

—B-bastardo sentirás mi ira—.

Igual a una bestia enfurecida, con los ojos rojos. Javier tuvo que tomar sus muñecas para que no lo sacuda, bloquear y esquivar las patas a su entrepierna.

—Como seguía diciendo Nanami-chan, cuando hay otra chica, la mejor estrategia es la ofensiva discreta. Las sutilezas te pueden ayudar, pequeñas cosas que le gustan. Si eres observadora, podrás darte cuenta de que no hay defensa perfecta en el corazón de un hombre—.

Asintiendo varias veces para recordarlo, pronto cruzó los brazos y dijo: sería.

—Ya te he dicho que no tengo novio ni nadie que me interese… Hikari ya déjalo, no importa cómo lo vea, te será imposible golpearlo—.

—Grrrrrr. Tch, tiene razón, Nanami, mejor no pierdo mi tiempo contigo, hmph—.

Desentendiendo de golpear la entrepierna de Javier, Hikari le soltó la camisa y se sentó en su asiento.

Javier, arreglando lo mejor que podía la camisa, caminó un poco cojo. Hikari que se dio cuenta, se rio que logró hacerlo sufrir un poco. Saludando a todos a su paso, junto a Sekai y Makoto, se detuvo en el asiento de Ryuto.

—Parece que esta vez sí lograste tomar un descanso, Ryuto—.

—S-sí, gracias a ti, llegué a salvo a mi casa… Aquí tienes tus anotaciones, gracias me salvaron—.

—No te preocupes—.

Guardando el cuaderno; mostró su bolsa frente a Ryuto que abrió ampliamente los ojos por un accesorio a simple vista.

—Mi amigo, sabes mantenerse calladito, eh—.

Tomándole de sorpresa Javier, que puso su mano en su hombro. Ryuto se arregló los lentes evitando contacto visual.

—Mm, ¿a qué te refieres?. No sé de qué estás hablando—.

Javier, que intuía el nerviosismo que quería ocultar evitando mirarlo. Ryuto fue aprisionado en su cuello con una técnica de llave.

—Desgraciado, ¿quién más, tu prometida o me la vas a negar?—.

—¡Eh!… prometida, te refieres a Asai-san—.

Colorado: apenas llegaba sangre a la cabeza, giró lo mejor que pudo para ver a Javier, que tenía una pequeña sonrisa que le recordaba a alguien.

-Yuuko cada vez que quiere molestarme, tiene esa sonrisa-.

—Tch, Tch, nada de Asai-san, es Yuuko-chan qué tan indiferente eres con ella, después de lo linda que es—.

Molesto Ryuto por la voz burlona de Javier, alza las manos, rindiéndose.

—Espera, espera, me rindo—.

—¿Habla hasta dónde llegaron?—.

—Hasta dónde… Glud, solo somos buenos amigos, a lo mucho nos hemos tomado de las manos—.

Pasando la pelota mientras evitaba la verdad. Javier lo vio con las mejillas rojas; no era por falta de aire.

—No la conozco, pero la tarde que la vi, pude notar una fuerte mentalidad. Me das envidia, bastardo, una prometida a tal edad. Me gustaría tener a alguien, así que me esperé, aunque también está cansada, pero lo hace porque se preocupa por uno—.

—Sí, es una buena chica y mi…—.

Aunque no eran para él los elogios, Ryuto estaba de buen humor al escuchar buenas cosas de su novia.

Javier, que aunque elogia de todo corazón a Ryuto, no pudo dejar de pensar que este mundo no era uno que dejara pasar el romance de parejita puro.

-Este tipo sería el típico amigo de la infancia que tiene prometida, y como es mi mundo ecchi hentai, lo peor que puede haber es; que ella de alguna forma sea retenida y violada y por orgullo no diga nada, después de días comienza a gustarle y se alejaría de él, para después. hohohoho, para ya imaginación mía… ayudemos a esta oveja pérdida-.

—Ryuto no sé qué problemas tengas, pero como tu amigo, te diré algo: no esperes tanto, ataca igual que un león a su presa—.

Pensativo ante las palabras de Javier, Ryuto suelta un suspiro pesado.

—No te preocupes, nuestra relación está bien, solo problema familiares, y por cierto… ¿Qué bonito cristal tienes ahí donde lo conseguiste?—.

—Te gusta, está creciendo en mi fuente—.

—¿Tu fuente?—.

Respondió con una mirada extraña, Ryuto, y Javier se ríe entre dientes.

—Así es, voy a mi asiento, conversemos más tarde, no lo crees—.

—… Tienes razón, más tarde hablamos—.

No apartando la vista del cristal colgado en la mochila de Javier, este, por su parte, caminó hasta su pupitre compartido con Setsuna que estaba leyendo el libro atentamente.

—Buenos días Setsuna-san. Fue una grandiosa salida el sábado, lo siento por irme temprano, pero surgieron algunos asuntos importantes, por cierto, como la pasaron después—.

Sentándose mientras se disculpaba, se la quedó viendo hasta que respondió.

—… Buenos días, Javier, no te preocupes, me divertí con Sekai lo que quedaba de hora… En cuanto al terremoto, no pasó mucho, nos asustamos, pero no hubo peligro.

—Me alivia saberlo, cuando llegué al centro comercial toda la gente estaba saliendo de prisa, después hubo un atasco… pero bueno, llegamos a la casa a salvo—.

—Aunque sí dio miedo por lo fuerte que fue, lo que más dio miedo fue el posible tsunami—.

—Verdad…—.

Mirando de reojo el perfil de Setsuna que no había dejado el libro mientras respondía. Javier, acostando su cabeza en su pupitre, la miró un momento antes de hablarle.

—… ¿Setsuna algo pasó?. Pareces algo enojada, te hice algo que te molestó—.

Esperando por una respuesta, el profesor entró y la campana sonó.

—¡De pie!, ¡reverencia!, ¡sentados!—.

Escuchando la voz de Setsuna por todo el aula, el profesor comenzó a escribir en el pizarrón.

Ya no teniendo respuesta de Setsuna solo vio a la pizarra aburrida cuando algo tocó su codo.

(¿Por qué siempre molestas a Kuroda-san? Si la sigues, así puede que te reporte con los profesores)

-Oh, está preocupada por mí, oh, está celosa-.

Escribiendo al último de su cuaderno, la dio a leer a Setsuna.

(Porque es divertido verla sonrojarse, además ella no iría con los profesores, ya que tampoco le molesta)

(¿Cómo puedes estar seguro?).

(Jejeje, secreto)

Frunciendo el ceño, Setsuna, ante un Javier que no le respondería seriamente, dejó de escribirle.

——–

Llegando la hora del receso, donde había diferentes formas de pasarlo: desde comer solo, con tus amigos, novia o solo dormir en el pupitre.

Y por alguna razón, Javier se quedó dormido en su banca, apenas tocó el timbre.

Setsuna y Sekai acompañadas de Manami e Hikari que habían traído su bento se sentaron en una misma banca.

—Como les fue en su cita el sábado, no han contado nada—.

Comenzando Nanami con una sonrisa juguetona, Sekai se sonrojó.

—¡¿Cita?, te equivocas, dijimos que era una investigación grupal… cierto, Setsuna—.

—Investigación, aunque Sekai se quedó más tiempo con Javier, casi toda la mañana—.

—Vaya, vaya—.

—¡Eso fue porque tú dijiste que querías acabar las cosas rápido!—.

Sonrojada, Sekai intentó disolver las dudas, pero con su inquietud, hicieron que Nanami la moleste más.

—¿Por qué estamos hablando de él?. Desde que comenzó el curso, me molesta y ninguna de ustedes me ayuda, exijo una explicación—.

Frustrada Hikari ante los temas que incumben con Javier, Setsuna dejó sus palillos a un lado y miró a Hikari un poco molesta, lo que era inusual.

—Dices que te molesta, entonces, ¿por qué no vas con el profesor Tenma? Javier no es mala persona. Si le hablas o se lo dices al profesor, seguro que te dejará de molestar—.

Deteniéndose todas de comer, miraron a Setsuna que por algún motivo, estaba irritada. Sekai notando la tensión subiéndose por su amiga, intentó mediar entre las dos.

—Vamos, chicas, no se peleen—.

—Sekai cuando me has escuchado decir algo, no fue Setsuna quien comenzó esto. Tú, tú por tu parte, te has embobado lo suficiente para que lo defiendas—.

—No lo estoy defendiendo, solo dijo que si te molesta, párate firme y díselo a su cara, en cambio, te sonrojas, le lanzas golpes y le enseñas tu ropa interior—.

—¡Q… qué has dicho, enana!—.

Golpeando la mesa con emociones mezcladas de ira y vergüenza. Sekai sabiendo que tenía que hacer algo, pidió ayuda con la mirada a Manami, pero esta se negó. Setsuna parecía tranquila, su entrecejo estaba arrugado, parándose también, pero no había mucha diferencia.

—Lo que oísteis, pelo de calamar—.

—Setsuna detente, ¿qué te pasa?, no eres tú misma—.

—Hikari también detente, lo que dijo Setsuna no estuvo del todo equivocada si quieres que se detenga—.

Parándose las dos amigas, Sekai y Nanami las tomaron de los hombros.

—Guaaa… mmm, chicas, bajen un poco el volumen que no dejan dormir—.

—¡Pues este no es lugar para dormir idiota!—.

Adormilado todavía Javier, siendo el responsable de la discusión, como si no hubiera escuchado la queja de Hikari salió del aula.

—¿Setsuna qué sucede contigo?… será que te llego antes—.

Susurrando la última parte, Setsuna negó con la cabeza antes de sentarse y tapar su bento a medio comer.

—Lo siento, dije cosas sin pensar, voy al lavabo—.

Saliendo de la escena, Setsuna, ninguna de las chicas dijo algo.

—Sekai sabes qué le pasa a Setsuna, se ha comportado extraño, por lo regular siempre es serena y nunca alza la voz—.

—No lo sé, me parece también extraño el comportamiento de Setsuna… Hikari también sobre Javier. Si te molesta, dile que se detenga, no es mala persona y, si se lo dices, él no lo hará—.

—Lo haré después de clases—.

Ninguna quería seguir con el tema, cambiaron la conversación sobre películas y una nueva tienda de ropa recién abierta, calmando la tensión antes que regrese Setsuna.

Javier, que se había lavado la cara, salió del baño de los hombres, solo para detenerse y ver a Ryuto esperándolo.

—¿Podemos hablar?—.

—Claro, vamos a un lugar apartado—.

No pareciéndose importarle que el aura alrededor de Ryuto cambiara de un estudiante normal a una persona de negocios astuta, lo siguió subiendo las escaleras.

—Mmm, Javier y Ryuto-kun, ¿qué les pasa?, parecen extraños—.

Setsuna que volvía del baño, miró por accidente cómo Javier y Ryuto subían y hasta una persona como ella pudo notar el cambio de Ryuto y la sonrisa demasiado confiada de Javier.

Curiosa Setsuna siguió a los dos hasta llegar a la terraza que debía estar cerrada, pero de alguna forma estaba abierta.

—No puedo seguir, podré escuchar lo que hablarían esos dos—.

Con solo una puerta, con un marco superior de vidrio y una ventana en la caseta, Setsuna se quedó debajo de la ventana apenas escuchando.

—¿Quién eres, Javier?—.

Preguntó Ryuto con voz seria.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo