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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 37

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Capítulo 37: Lunes, 22 Abril (Negocios segunda parte + Malentendidos)

Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:

retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa:

Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí]

—————

—¿Quién eres, Javier?—.

Apoyándose contra la malla de metal. Javier lo mira cruzando los brazos, al serio Ryuto que esperaba por su respuesta.

—Déjame ver… Lo siento, pero no puedo decírtelo, o sí podría, pero es complicado y a la vez sencillo. ¿Quién eres, Ryuto, el que controla las finanzas o un simple estudiante?—.

Viéndose a los ojos, Ryuto ajusta sus gafas.

—El que tienes delante de ti es Ryuto Miyake, tesorero de la familia Ryuto y tú todavía no has respondido a mi pregunta—.

—Soy Javier Valderrama, un soñador que desea tener un harén, portador, digamos, mmm, no todavía, no tengo nada, pero en el futuro puede que no sea así—.

—Sigues actuando infantil, Javier, piensas que la familia radiante, te dejará ir fácil después de lo que pasó—.

—No me importa, vivo mi vida como quiero, las normas que ustedes impusieron son para ustedes, no mías, y mientras no me estorben, esas normas las respetaré. Fácil de entender mi política, no lo crees—.

Terminando con una sonrisa inocente, Ryuto lo señaló con el dedo y con la misma mano señaló la ciudad.

—¡Eres un tarado ignorante!. Además de meterte con la familia radiante, llevas consigo un cristal Celestil, piensas que nadie notaría la esencia del cristal—.

—Jajaja, es solo un juego mío, nada más. Además, Ryuto, si eres tú un humano normal que pudo captarlo, me pregunto cuánto tiempo le tomará a un experto encontrarla—.

—¡Piensas que esto es un juego, abre los ojos!. A menos que tengas un respaldo que pueda resistir la persecución de los ocho peces, no saldrás ileso, y no es una amenaza—.

Furioso al darse cuenta lo simple que era la mente de Javier y eso lo hacía más impredecible. Ryuto solo vio a un que me importismo en su vida.

—Ya lo dije, las reglas son tuyas, no mías, me vale, madre, si se matan, o destruyen la mitad del mundo, mientras eso no me afecte, no gastaré ni una sola energía en ello—.

—Ja, en serio quiero matarte aquí, pero esto es tu obra: una para atraer a la mesa la bolsa de los Ryuto, además una mina de cristales Celestil virgen complacerá a los ancianos, dime tus condiciones—.

—Ehehehe—.

Javier, que se divertía como niño, sacó de repente una mesa tallada en la madera; animales y flores junto a dos sillas. Tomando su asiento, le hizo una señal a Ryuto para que se sentara.

—Anillo dimensional, veo que tienes cosas raras contigo—.

—No hay nada más raro aquí que mi misma existencia—.

—Deja las vueltas y habla claro—.

—Muy bien, el 30% de lo que saqué de mi mina se las daré a tu clan Ryuto, pero con condiciones—.

Anonadado por la repentina oferta generosa por parte de Javier, Ryuto arregla sus gafas y da pequeños golpes a la mesa con su dedo.

—¿Cuántos cristales Celestil a la semana?—.

Esta vez Javier fue el que quedó sorprendido por semejante información casual, haciendo que en un instante cambié ciertos planes en su mente.

– Plan uno atraer a la rana. {Listo}

– Plan dos: negociación que sea beneficiosa para la rana. {En espera y actualizable}

—Antes de hablar de cuanto, hablemos de mis condiciones—.

—No puedo hacer mucho si no me das la información que quiero—.

—Déjate de complicarte, lo mío es sencillo; información de mazmorras y todo lo que implica, libros que me detallen, las diversas plantas medicinales, precios del mercado en cuanto a lo que se respeta de plantas y píldoras. Animales extintos y exóticos que están registrados. También información de objetos dejados desde antes de la pérdida de energía arcana de la tierra. Quiero también pases para las subastas que tendrán lugar cinco meses y cualquier otra que haya en el futuro—.

Orgulloso de sus demandas, sacó pecho. Por ello, Ryuto quedó con la boca abierta, no porque estaba impresionado sino porque estaba viendo a un estúpido que se sentía orgulloso, por algo que daría vergüenza hasta el más principiante en Finanzas.

—… Tu estupidez y despilfarro me dejan asombrados tanto que te daría una reverencia—.

—No me alabes tanto que me harás sonrojar—.

Irritando como nunca lo estuvo por la actitud juguetona de Javier y su despilfarro de tesoros. Ya no soportando, golpeó fuertemente la mesa de madera.

—¡Eres estúpido o que, sabes lo que puedes conseguir con ese porcentaje que das, esas baratijas puedes encontrarlas en tiendas de Kyoto!—.

—No me interesan tus sentidos de lujo, para ustedes que piensan que es innecesario para otro es mucho más valioso, ahora tenemos un trato—.

—Ahh, imbécil testarudo, muéstrame la mercancía—.

Rindiéndose ante la impenetrable fortaleza mental de Javier, sintió un leve dolor de cabeza por esa actitud.

No importando cómo se sentía Ryuto, Javier puso su mano sobre la mesa y un cofre de 60 cm de fondo y 100 cm de ancho apareció, haciendo que la mesa traquee.

—Todo esto son las ganancias de mi fuente—.

—Muy poco, en serio, piensas que el clan Ryuto acepta un pequeño teso-ro…—.

Sin siquiera poder terminar de hablar, sintiendo reseca la boca, como si no hubiera bebido nada en días. Sus ojos le dolían al ver la brillantez, pero que se negaba a cerrarlos, su respiración descontrolada, como si hubiera sido hechizado por la belleza de una hermosa mujer. Ryuto en todo el tiempo que había tenido como tesorero del antiguo clan Ryuto, ha visto pasar por sus manos; tesoros, píldoras, pieles, armas de energía mágica, lujos que cualquier clan pequeño podría soñar. El antiguo clan Ryuto estaba orgulloso de su riqueza que solo podría ser igualada por clanes que dominaban de; China, Inglaterra, Estados Unidos, Corea, Alemania, Egipto, Grecia y Rusia.

Estos clanes se nombraron como Minerula: Un antiguo Dios Persa, que decía guardar tesoros de todo el mundo. Ryuto que tiraba toda dignidad de administrador, tragó saliva a su reseca boca como la primera vez que llegó a su posición.

Mirando a detalle el rostro de Ryuto, Javier, que no esperaba algo así, se mostró sereno esperando por la respuesta.

Por su parte, Ryuto que en su cabeza sabía que había caído en una trampa, no le importó. Tocó los cristales Celestil que desbordaba el cofre, comprobando que era real.

-Callo, pero es mejor tentar a más-.

Para un comerciante en el tiempo moderno y en el antiguo, sabe que mostrar demasiado era más dañino que beneficioso en algunos casos. Los comerciantes son hormigas que irán donde su instinto les muestre beneficios; los que buscan más beneficios, son moscas que no dejan de zumbar hasta que se sacien o mueran.

Javier, sin importar las consecuencias que le acarreen, un nuevo cofre con el mismo tamaño que el anterior fue dejado en el piso.

—Cr-cristales Celestil y, glub cristales Zafiros—.

-Me gusta su reacción, pero es extraño. Las arcas de su familia deben estar repletas de cristales Celestil y Zafiros. No por nada son un antiguo clan… terminemos aquí, ya casi está a punto de sonar la campana-.

Igual que un mono con diamantes en las manos. Es brilloso, pero nada más. Javier, que desconocía el mundo y cómo funcionaba, él solo se movió por instinto. No sabía que el clan Ryuto era una de las superpotencias en riquezas, su movimiento fue simple: buscar aliados, como había leído en las novelas ligeras anteriormente. Lo que desencadenaría el primer evento que cambió Japón y el resto del mundo.

—–

{12:35 Am}

[Mansión Valderrama]

Al mismo tiempo que Javier y Ryuto se sentaron en la mesa, en la sala de descanso de la mansión, se encontraba Yami viendo sola la televisión después de almorzar.

—¿Yami onee-chan, qué estás viendo?—.

—¡Shio después de ver la televisión te pones a hacer la tarea!—.

—¡Siii!—.

Recogiendo los platos con Asahi que ayudaba, a diferencia de Yami que no hacía mucho menos que sea Javier este presente, Shio que se sentó al lado de Yami que veía la televisión, donde un hombre y una mujer se besaban en el parque de noche.

—¿? Yami onee-chan por esas personas, unen sus bocas—.

—Se llama beso—.

—Ah eso es un beso…. ¡! ¡Yami onee-chan hablantes!—.

Sorprendida Shio al escuchar la melodiosa voz de Yami que nadie la había escuchado más que sus gruñidos y balbuceos. Guiñándole el ojo y hace un gesto de silencio con su dedo, tocando sus hinchados labios carmesí.

—Es un secreto, no se lo digas a nadie—.

—Secreto, mmm cuenta con Shio. Pero, Yami onee-chan tienes una bonita voz. ¿Por qué solo gruñes?—.

—No podía hablar, pero ahora sí puedo hacerlo, todo gracias al incidente del centro comercial—.

—O-oh, no sé a qué te refieres, pero entiendo Yami onee-chan—.

—Ehehe, no me digas, Yami onee-chan, dime Yami-mama—.

—Eh, pe-pero mi mami es mi mami, no puedo decirte Yami-mama—.

—Ya no me llamaste, Yami-mama ahorita—.

—Ah, mmmmm…—.

—Ya, ya no llores, te verás fea si lloras—.

—sí…—.

—Ya has memorizado lo que te enseño, Javier—.

—S-sí, ya lo memoricé, y he combinado letras como me enseño—.

Placiendo abrazar cuando muestra una apariencia adorable con los puños cerrados, Yami sonríe y pregunta.

—¿Qué piensas de Javier?—.

—¿Javier-kun?… mmm, Javier-kun tiene una casa grandísima, le da comer a Shio tres veces al día, tengo ropa nueva, el frasco de mami se está reparando, he encontrado a mi Onii-chan y los tres somos felices, también le está enseñando a escribir y leer, oh y Javier-kun es muy seguro.

—¿Seguro?, ¿cómo es eso?—.

—Mmmm, no lo sé, pero cuando estaba en ese lugar grandísimo y vinieron la gente mala, que se llevaron a Rinka onee-chan y Saka nee-chan, Javier-kun las rescató y me tomó en sus brazos, se sintió cómo estar en los brazos de mami cuando había tormenta—.

—Eeh, mmm, ya, veo… Ehehe, Shio nunca conoció a su papá, ¿cierto?—.

—Cuando se lo preguntó a mamá o a Onii-chan no me quieren decir nada, pero sé que esa persona es mala, ya que mami y Onii-chan hacen mala cara cuando lo mencionó—.

—… ¿Quieres un padre?—.

—No sé, la verdad, nunca pensé en un papi… pero se debe de sentir muy bien tener uno—.

—Verdad que sí, y qué tal si le preguntas a Javier que se convierte en tu papi—.

—¿Eh?… pero Javier-kun, no es mi papi—.

—No, no lo es. Pero, un padre es alguien que protege, da alimento, enseña y lo más importante te hace muy feliz—.

—¿Shio qué estás haciendo?—.

—¡!…—.

Llegando de imprevisto, Asahi, mira a Shio que se sobresaltó y a Yami a su lado viendo la televisión.

—O-Onii-chan ya terminaste de ayudar a mami—.

—Así es, fue al baño y ya viene, ¿qué están viendo?—.

[Un melodrama]

Respondió Yami con su cuaderno volviendo a ser muda.

Pronto volviendo Yuuna los cuatro se sentaron en el mueble viendo el melodrama, no notando que Shio, estaba pensativa por las palabras de Yami.

——–

{1:28 Pm}

[Instituto Sakakino]

¡¡¡Pin, Pon, Pin, Pan, Pin!!!

Sonando el timbre del fin de receso, Javier retira los dos cofres, haciendo que Ryuto se asuste.

—Es-espera—.

—Hablamos a la salida, calma tus pensamientos hasta entonces. Todavía tienes que hablar con el anciano al que esté a cargo del clan, habla y nos reuniremos para los negocios si quieres esta noche o cualquier otro día—.

Retirando por último la mesa y las sillas, pasó al lado de Ryuto que apenas podía mantener la calma, Javier se detuvo abriendo la puerta de lata.

—Ryuto sigamos siendo amigos que no tienen nada que ver con este mundillo, y una cosa más… no olvidalo, mejor te lo dijo si sale bien las negociaciones con tu clan, aunque espero que salga bien, amigo mío—.

———-

Ryuto que escuchó la puerta cerrarse, desecho las palabras que le dijo Javier, sacando de su billetera un pequeño auricular inalámbrico transparente con runas en su cuerpo

—… Jefe de clan—.

—¿Qué quieres, Ryuto estoy ocupado?—.

Resonando en su oído la voz de un hombre de fuerte carácter, el rostro de Ryuto se volvió hosco, pero su voz se volvió servil.

—Quiero hablarle sobre un negocio que llegó a mis manos—.

—¿Negocio?. Si es de finanzas de tu sector, hablaremos luego. Pequeños negocios no deben llegar a mis oídos, solo encárgate—.

No mostrando ápice de sentimientos, solo frío, Ryuto ya acostumbrado, habló en un tono plano, sin mostrar sentimientos.

—Una nueva mina de cristal Celestil y Zafiro—.

—…—.

Escuchando un golpe a través del auricular, Ryuto espero la respuesta.

—¡Hijo bien hecho, dime dónde está la veta, qué condiciones tuvieron para darnos la veta!—.

[Doble cara]

Dejando que ese pensamiento recorriera su mente, Ryuto sigue hablando de forma dócil a su supuesto padre.

—Puso condiciones muy fáciles de cumplir, de hecho muy simples, si nuestro clan acepta, nos darán su 30% de lo que se saque cada semana—.

—30%, no va a dárnosla—.

Cambiando de nuevo su tono de voz a uno asqueado, Ryuto que se lo esperaba, habló.

—Así es solo el 30%, no se ha cerrado el trato, ya que quiere hablar con el jefe del clan Ryuto no un tesorero—.

—… Tráelo a la casa principal—.

—Llamaré para que tengan listo el transporte…—.

Cortando la llamada, Ryuto dejó salir un profundo suspiro antes de hacer otras llamadas e irse al aula.

———–

Volviendo el tiempo cuando Javier ya daba por finalizada la reunión, Setsuna que apenas había escuchado esa conversación, aún pudo oír cierta información.

-Quiere un harén, está metido en negocios turbios y Ryuto es de una familia de gánster… es lo peor-.

Con ese pensamiento y sentimientos encontrados salió de ahí al escuchar los pasos viniendo hacia ella.

No habiendo escuchado las últimas palabras de Javier, Setsuna con un rostro pálido, sin emociones, caminó a paso lento al aula.

—¡Setsuna qué coincidencia encontrarte aquí, sabes, pensé que estabas en el aula—.

Javier, que corrió por el pasillo, al ver la figura pequeña, abrazó delicadamente a Setsuna desde la espalda, sintiendo el calor que escapaba del pequeño cuerpo de la chica.

—Fu, hueles muy bien, Kiyoura, ¿qué champú utilizas?. ¿Sabes que utilizar uno mentolado hace que tu cuerpo se sienta muy fresco al sentir el viento?—

—Puedes alejarte de mí—.

Dijo Setsuna con voz plana, demostrando un muro demasiado grueso como para que el mismo Javier se intimide.

—Eh, Kiyoura que pasa contigo hoy. Desde que me senté a tu lado, tienes un fuerte muro a tu alrededor, me asustas—.

Retrocediendo varios pasos, Javier miró a Setsuna como si fuera un monstruo antiguo.

Girándose Setsuna para verlo sin cambiar su expresión, sus pequeños labios fríos se abrieron.

—Por favor, no me vuelvas a abrazar, tampoco me llamarás sin honoríficos—.

—… Es-espera un momento que suceda contigo—.

—Nada de lo que te deba interesar y tampoco quiero que te acerques a Sekai, es una buena chica para que se involucre contigo—.

—…—.

Derrotado, cae de rodillas bajo la mirada gélida de Setsuna.

Setsuna que lo vio así, su mirada no cambió, solo se quedó mirándolo.

—Una cosa más, para que Sekai no se quede sola contigo, estaré pendiente, así no sospechará—.

—¿Kiyoura-san, qué fue lo que escuchaste?—.

Pensando en esa posibilidad, las pupilas de Setsuna temblaron un momento antes de volver a la calma y pararse firme frente a Javier de rodillas.

—Lo único que sé es que eres un canalla con un deseo horrible para las mujeres y un peligro para la gente común. Si no tienes nada más que decir, iré a mi clase, y que sea la última vez en que me llames sin honoríficos, de aquí en adelante soy Kiyoura-san para ti—.

Viendo por última vez a Javier de rodillas con la mirada al piso, se fue Setsuna dejándolo solo.

Ya no pudiendo escucharse los pequeños pasos de Setsuna, Javier, con una mirada triste, se sienta en una esquina pensativa.

-¡¿Qué estoy haciendo mal?!, primero Sayaka, ahora Setsuna. La primera ya sabía su fobia y miedo, pero con Setsuna es diferente, pensé en seguir cultivando afecto por mí. Desde esta mañana todo ha ido mal, además esa mirada gélida es mala para mi salud. Ahora tengo que comprobar qué fue lo que escuchó en mi conversación con Ryuto-.

Sacando su celular del bolsillo, la pantalla comenzó a cambiar por una Setsuna en cuclillas.

(Quiere un harén, está metido en negocios turbios y Ryuto es de una familia de gánster… es lo peor)

—En serio, de toda la conversación solo eso escucho, maldición en serio, que las mujeres son una masa de sinsentidos que dan miedo cuando se enojan—.

Ya sin ánimos, se para y escucha pasos rápidos bajando por la escalera.

—¿Será Ryuto?—.

No importando quién sea el que se acercara, miro las escaleras y el pasillo.

—No quiero regresar al aula; biblioteca, tejado o la enfermería—.

Teniendo los tres destinos en mente, Javier se dirigió al tejado viniendo por donde venía.

—Mm, ¿una chica?—.

Captando su ojo la cabellera oscura púrpura en la plataforma de la escalera, que estaba a punto de chocar, la joven sorprendida intentó saltar hacia atrás fallando.

—Kyaaa—.

—¿Te encuentras bien?—.

Reaccionando, Javier toma de la mano a la chica que tropezó. Sin caer la chica, Javier ve bien quién es; Kotonoha katsura una de las heroínas principales de School Days.

—Gr-gracias, disculpa, puedes soltar mi mano—.

—¡Ah!, lo siento—.

Soltando enseguida la mano de Kotonoha, Javier vio el piso que tenía varios tubos de carteles.

—Mis disculpas no me fije en que alguien venía, lo siento mucho—.

Inclinándose varias veces Kotonoha, Javier la ve, pero en vez de aceptar la disculpa se agacha y comienza a recoger los carteles.

—No te preocupes, también fue mi culpa, no darme cuenta. Toma, aquí están los carteles, ¿quieres ayuda?—

—No, no te preocupes, muchas gracias por ayudarme a recoger los carteles, gracias—.

Inclinándose por última vez, Kotonoha sale corriendo, bajando el último tramo de la escalera. Javier, mirando cómo el largo pelo oscuro púrpura desaparece al girar la esquina, suspiró derrotado.

—Ahhh, ya no entiendo qué me pasa, debería haber ayudado a llevarle los carteles, tendría una oportunidad para conocerla… ahh, en serio no sé qué me pasa con las chicas este día—.

Rascándose la nuca por su propio descuido. Siguió su camino hasta el tejado donde se quedó dormido hasta que sonó la campana de fin de clases.

—Guaaa, fue un buen sueño, ahora que el club no será demolido, pero mi relación con Setsuna no está del todo bien—.

Lavándose la cara antes de ingresar al aula de clases. Javier se dio cuenta de que varios alumnos aún estaban presentes: Setsuna, Sekai, Manami e Hikari. También estaban Makoto y Ryuto con algunos chicos más.

Siendo notado por el grupo de chicas, Setsuna aún tenía la mirada gélida. Hikari sería más de que de costumbre, Manami le da un empujón en la espalda.

—¡Javier, quiero hablar algo contigo, tienes tiempo!—.

Nerviosa, notándose en su voz, Javier se detuvo cerca del podio.

—Claro, si quieres aquí mismo, no tengo problemas—.

Llegando frente a Javier, respiró hondo, reafirmando su voluntad.

—Escucha, no quiero llegar hasta el punto de ir con algún profesor, por ello quiero que a partir de mañana me dejes de saludar como hasta ahora has hecho—.

Un poco sorprendido Javier, ya que cualquiera pensaría que iba a decir algo más serio, Hikari casi salta cuando le soban delicadamente el cabello.

—Ya no más frases bonitas, solo un saludo simple, pero no tenías que venir con una cara tan seria, no doy tanto miedo—.

Pasando al lado de Hikari que no dijo nada aunque le hayan tocado el cabello, tomó su maleta al lado del asiento y miró por un momento a Setsuna y Sekai en el mismo.

—Sekai, kiyoura-san las espero en el salón del club, me estoy adelantando—.

—… Está bien—.

—Hasta mañana, Nanami y recuerda mis palabras: la mejor forma de capturar a un chico es no dejarle espacio para que piense, pero no atosigarlo, solo relájate y fíjate en lo que le guste—.

—Y yo ya te he dicho que no tengo interés en nadie—.

—¡Jajajaja!—.

Saliendo del salón de clase con una carcajada, Manami se acercó a Sekai y Setsuna.

—¿Oye, no crees que está actuando extraño?—.

—Además, no vino después de que salió en el receso, sabes algo, Setsuna; tú y Ryuto-kun son los últimos en entrar, además de que son amigos—.

Hikari que también vería el cambio de actitud de Javier, todas miraron a Setsuna que estaba callada.

—¿Setsuna sabes algo cierto?—.

Sekai que no había hablado desde que entró Javier, miró detenidamente a Setsuna que no parpadeaba aunque la estaba mirando.

—Realmente no—.

—Pero si hasta te llamo por tu apellido, y no por tu nombre, aunque me sorprendió lo cercano que se volvieron en una salida, ahora te llama con honorífico, eso es extraño, ¿no chicas?—.

—Lo que dice Sekai es cierto y si tú no sabes algo, solo queda Ryuto-kun—.

—Hikari hablando de raro, porque no le retiraste la mano, pensé que odias que te sobaran el pelo—.

—Bueno, aunque puede llegar a ser molesto, sentí que estaba triste por algo. ¡Solo por eso le dejo y nada más!—.

Un tanto nerviosa mientras explicaba, reanudó su personalidad fuerte al último, haciendo que Manami se ría de ella.

—Jeje, si tú lo dices, debe ser cierto. ¡Ryuto-kun, sabes, ¿por qué Javier está actuando un poco raro?!—.

Ryuto que fue llamado mientras hablaba con Makoto, negó con la cabeza.

—No lo sé, no me encontré con él a la hora de receso, debió haber pasado algo o recibió una llamada de algún familiar—.

Setsuna frunciendo el ceño ante el desatendido Ryuto, se levantó atrayendo la atención de las chicas.

—¿Sucede algo, Setsuna?—.

—Nada, me adelantaré al club, te estaré esperando—.

—Ah, espera, iré contigo, nos vemos mañana, chicas—.

—Adiós hasta mañana—.

—Hasta mañana—.

Despidiéndose las cuatro, Setsuna avanza primero antes de que Sekai le alcanzara.

Llegando al club, entran y ven a Javier sentado al filo de la ventana comiendo su bento.

—¿Qué estás haciendo, Javier?—

—No lo puedes ver, estoy comiendo—.

—No eso ya lo sé, lo que pregunto es: ¿por qué estás comiendo ahora?—.

Sekai que no entendía nada, dejó su mochila en un pupitre mientras se acercaba a Javier.

Limpiándose la boca con una servilleta, Javier la mira.

—Es que no comí en el receso y ya me dio hambre, quieres un poco, es el señor pulpo—.

—… tomaré esto—.

Tomando con sus dedos al señor pulpo de la caja de bento de Javier, miró a Setsuna que se había sentado para seguir leyendo el libro.

—Disculpa, si te interrumpo, kiyoura-san, ¿quieres un poco?—.

—…—.

Pasando la hoja sin hacerle caso a Javier.

—¿Mmmmm? ¿Ustedes, qué les pasa, están actuando raros, ¿dime Javier qué pasó durante el receso?—.

—No ha pasado, en serio, créeme, Sekai—.

—No te creo, que fue eso de Kiyoura-san suena tan monótono y rígido cuando sale de tu boca—.

—Hahaha, en serio, trataré de acostumbrarme con el tiempo. Si quieres otro señor pulpo, tómalo, hay bastante—.

—Tomaré uno entonces y este para Setsuna—.

Tomando los dos señores pulpo, se lo comió uno enseguida y el otro se lo llevó a Setsuna que seguía leyendo en silencio.

—Abre la boca Setsuna—.

—No lo quiero, comete lo si quieres—.

—Eh, pero sabe rico, di ahhhh—.

—¡Que no lo quiero!—.

—Ahh—.

Cayendo el señor pulpo al piso después de ser abofeteado por Setsuna, todos miraron caer al señor pulpo al suelo.

—¡Qué te pasa, Setsuna, solo quería darte un poco, no tenías por qué tirarlo!—.

—Lo siento—.

Setsuna que sabía qué se había pasado con su enojo, se disculpó, pero Sekai ya no soportaba el ambiente incómodo que rodeaba a Javier y Setsuna.

—E…—.

—…—.

Tocandole el hombro y negando con la cabeza, Javier le dijo.

—Sekai, kiyoura-san no se sentirá bien hoy, por eso se comporta así, seguro que mañana ya se le habrá pasado esto—.

—Pero—.

—Ma, ma, no hay de qué preocuparse, mira, el señor pulpo está bien, fu… y todavía está bueno—.

—Porque te lo comiste, está sucio—.

—Solo un poco de polvo, nada más—.

Habiendo comido al señor pulpo, Setsuna se lo quedó mirando. Notando la mirada de Javier, vuelve su mirada al libro.

¡Puerta corrediza!

—Lo siento, llego tarde, uu, ¿qué pasa con este ambiente?—.

—Sensei tenga aquí está el pendrive con la información que reunimos sobre los telescopios—.

Tomando el pendrive que le dio Javier, el profesor Tenma con su laptop revisa y mira a Setsuna.

—Entonces, alumna kiyoura, deme una breve explicación sobre el nacimiento del telescopio—.

—Al comienzo de 1608, en los Países Bajos, el inventor Hans Lippershey creó un posible plano para construir un telescopio, pero no fue hasta 1909 cuando Galileo Galilei hizo el primer lente que daría comienzo al telescopio, siendo solo un tubo con dos lentes en cada extremo. Antes de que el primer lente se creará, los astrólogos, como en la antigua Grecia y los mayas, mirarían los cuerpos celestes—.

Sentándose Setsuna después de exponer, el profesor Tenma miró a Sekai.

—Alumna Saionji, ¿cuál fue el telescopio que construyó Isaac Newton?—.

—Metal espejos en latín se llama ‘speculum metal’ con una mezcla de cobre y estaño fue llamado (reflector newtoniano), tenía un diámetro de 33 mm, reflecta luz con 60% antes de 1860, se tenía que re abrillantar dando muchas molestias, para los astrónomos no fue el único problema, humedad y el ambiente teniendo que limpiarlo minuciosamente y volver a construirlo.

Ya en 1856 y 1857 se mejoró la fabricación del espejo cuando Karl Au-august von… Stein… heil y Leon Fo… Foucault, que introdujo una capa de plata ultrafina en la superficie frontal del bloque del espejo, dando una mejora de un 90% de luz que reciben y mucho menos sensible a la pérdida de luz—.

—Bien hecho, aunque te faltaron varios detalles, lo hiciste bien, alumna Saionji—.

Sentándose cansado Sekai, Javier esperó la pregunta del profesor Tenma.

—Por último, el alumno Javier, ¿Dígame sobre las nuevas tecnologías que se introdujeron en los últimos 20 años?—.

—Profesor Tenma, eso es muy amplio, ¿algo más específico?—.

—Cierto, cierto, ¿entonces dime quién fue el que creó el telescopio Astradis y qué fue lo que se descubrió, así como sus características?—.

—El inventor fue Legar Astradis, fue hace diez años y fue el primer telescopio en usar átomos reactivos incrustados en los lentes, y un núcleo central en el cuerpo del telescopio. Se han fabricado diez hasta la fecha; uno está cerca de las islas de Hawái deshabitada, otra está en costas Japonesas cerca de las islas de Sapporo, otra está en las islas de Filipinas, otros como Alemania, Rusia, China, Inglaterra, Corea del Sur, España, Egipto que no tienen costas o islas deshabitadas, lo construyeron en medio de la nada.

Además de su poca cantidad de producción, de uno por año, cada país tiene una alta seguridad en científicos y personal capacitado. Y la razón por la que son custodiadas es por la primera civilización en nuestra vecina vía láctea, llamada Wylda. Aún no se ha dicho nada más al público, eso es todo—.

—Mmm, muy bien, estudiante Valderrama, veo que sí investigaron, con esto me queda por decir que el club de astronomía está de nuevo en función—.

—Ohhh—.

—¡LO LOGRAMOS!—.

Sekai orgullosa de haberlo logrado, salta de alegría abrazando a Javier por unos segundos antes de ir con Setsuna abrazándola.

—No se emocionen mucho, investigaron la historia, pero no han investigado nada de las estrellas, sus constelaciones y planetas—.

Tenma que no se hizo esperar en sermonear a los tres chicos contentos, la sonrisa de sentirse orgulloso de sus alumnos no pudo ocultarla.

—Ehehehe, sensei Tenma, no sea demasiado rígido, lo invitó a comer algo como nuestro asesor de nuestro club—.

—Vamos a celebrar, Javier—.

—Por lo alto, Sekai, pueden pedir lo que quieran es de mi parte—.

—Uagh, qué pediré, ah, ¿dónde iremos?—

—¿Qué tal una pastelería?—.

—¡Eres el mejor!, pero te saldrá caro—.

Ya saboreando lo que comería, siendo Sekai la más entusiasmada, el profesor Tenma rechazó la oferta.

—Lo siento, pero no iré, disfrútenlo, además, toma, esta es la llave de la azotea, no se las des a nadie y menos para malos usos, entiendes—.

—Confíe en mi sensei Tenma, no es nada malo—.

—Porque confío en mis alumnos es que te la entrego, no hagas que me arrepienta—.

—No hay de qué preocuparse—.

Dándole un saludo militar, al profesor Tenma se le escapa una sonrisa para despedirse diciendo sobre una reunión de profesores.

—¿Disculpe si le puedo preguntar algo?—.

—Si en qué te puedo ayudar—.

Setsuna parándose para hablar con el profesor Tenma, mira por un momento las llaves de la azotea.

—Esas son las únicas llaves que hay—.

—No también hay copias, como la de conserje, otra de repuesto y la que le doy a Javier. ¿Por qué la pregunta?—.

—Curiosidad—.

No teniendo nada más que hacer en el club, el profesor Tenma se marchó dejándolo a los tres solos. Javier, que quería decir algo, la mirada más gélida que la que recibió en el receso, perforó su corazón literalmente, no pudiendo conversar nada con Setsuna por lo que propuso algo.

—Sekai, ¿dime que estás libre en Golden week?—.

—Eh, bueno, estoy libre, ¿por qué?—.

—Es para fines del club, ya que somos nuevos en esto y al parecer el sensei Tenma no será la última vez en hacernos preguntas sobre astrología, pensé por qué no nos reunimos en algún observatorio ahora que estamos de feriado. También podemos pedir permiso a la escuela para venir y ver las estrellas en la noche, que dices… Kiyoura-san también vendrás, después de todo, somos un grupo—.

Sekai, entusiasta a la idea, la mira de Setsuna hacía que Javier sudara frío, no sabiendo cómo tratarla.

Planeando la salida en el feriado, Javier sacó un libro de su mochila y se puso a leer. Setsuna también se puso a leer. Sekai aburrida, comenzó a molestar a Setsuna interrumpiendo la lectura.

——–

Habiendo pasado un par de horas, el último timbre sonó, dando por terminado los clubes.

—Javier, si no decidiste a qué local vamos, tengo uno en mente qué piensas—.

—No tengo problemas, pero déjame avisarle a mi prima que ya debió haber salido de su club—.

—¿Por qué no la invitas también, mientras más mejor?—.

—¿Está bien?—.

—Claro, igual tú pagas, ehehe—.

—…—.

Sacudiendo la cabeza ante el descaro de Sekai, los tres salieron del club.

-Me pregunto qué es todo ese sonido, casi toda la tarde lo escuché-.

Escuchando el estrepitoso sonido de golpes, al otro lado de la pared, Javier no le prestó atención y salieron de ahí.

Javier, que aún no podía establecer una conversación con Setsuna después de lo que pasó en el descanso ni menos una mirada, le preguntó a Sekai que caminaba unos pasos delante.

—¿Sekai desde cuándo se conocen tú y Kiyoura-san?—.

—¿A qué viene esa repentina pregunta?… Bueno, hemos estado desde Jardín de niños, la considero como mi verdadera hermana menor, ya que yo soy la mayor—.

—Mayor, Sekai siempre es descuidada, infantil y fácil dejarse llevar por la situación—.

—…—.

Sonrojada con los labios fruncidos, miró con reproche a Setsuna que parecía no dar efecto.

—Ehehehehehe—.

—¿¡De qué te ríes!?—.

—Es que esa explicación cabe perfectamente en ti, jajajaja—.

—Oye, deja de reírte, ¿mira lo que hiciste, Setsuna?—.

—…—.

—¡Ah, también estás riéndote mala!—.

Pasando un momento alegre, los tres, juntos, llegaron a la salida, cambiándose de calzados. La presencia de Sayaka se hizo notar.

—Yo. ¿Cómo te fue en el club de kendo, fue bueno la práctica?—.

—… Más o menos… ¿Y quiénes son tus amigas?—.

Sayaka tenía en su mirada a Sekai y Setsuna que estaban detrás de Javier.

—Ya las conociste antes, pero déjame presentarte de nuevo. Esta chica de aquí, con un ahoge en su cabello, se llama Sekai Saionji—.

—Oye, si tienes algo que decir de mi cabello, dilo. Además, es mi punto fuerte tener este ahogue que me da más presencia—.

De claro, poniendo sus manos en la cintura.

—Pero si ya la tienes Sekai—.

—¿Mmm?—.

—Kiyoura Setsuna-san, es amiga de la infancia de Sekai y la presidenta de las chicas de mi clase y se sienta a mi lado—.

—Buenas tardes—.

—Mm, buenas tardes, Saionji-san, Kiyoura-san, soy Okino Sayaka la prima de Javier, un gusto. Por cierto, ya nos habíamos encontrado antes en la entrada y en el aula de clase—.

—S-sí—.

Sayaka que de forma natural le salía una atmósfera de Ojo-sama, Sekai se sintió cohibida, poniéndose nerviosa. Setsuna que aunque estaba enojada con Javier por lo que escuchó, miró a Sayaka con un sentimiento de malestar.

—Demasiado grande… Okino-san, pensamos ir a una pastelería para celebrar la apertura del Club de Astronomía… ¿Quieres ir?—.

Sin nada de ánimos en la invitación, Sayaka sonriente de la forma más natural, miró a Setsuna que no la quería en la celebración.

-Etto, exactamente qué está pasando, que alguien me explique por qué estas dos están peleando con las miradas. Sayaka seguro rechaza la invitación, ya que no estamos en buenos términos-.

Relajándose Javier olvidó algo muy importante, cuando hay sentimientos de por medio todo es caos.

—Gracias por la invitación, la verdad es que me placía comer algo dulce—.

—Vaya en serio, entonces hay buenos postres con’ altas calorías’ que seguro te gustarán—.

—Estaré a gusto en probarla, ya que mi metabolismo es fuerte, no dejando que engorde—.

-Está claro que toda la grasa irá a otros lugares. Akimiya Okino, aunque sea prima de Javier, hay algo además de esas tetas que me molestan-.

-¿Por qué será que la presencia de esta niña de primaria la encuentro fastidiosa? No pensaba ir, pero es mejor y averiguar por qué me molesta-.

Comiéndose con la mirada mientras sonreía en la superficie, Sekai asustada, se acerca a Javier, que tenía la boca abierta, por lo ocurrido.

—¡J-javier por qué no llamas a tu otra prima, estoy seguro de que mientras más mejor que dices!—.

—… ¡Por qué no, ya la llamo!—.

Sudando desagradablemente por las acciones de las dos chicas que deberían estar molestas con él, ahora intentaban ir a comer juntas cuando se podía ver que no se llevaban bien. Javier, apartándose de Sekai que le pellizco la cintura, caminó a la salida.

—Hola, Javier Onii-chan, ¿Será que ya me viniste a ver?. Lo siento, pero recién acabo la práctica y me estoy cambiando—.

—No, no es eso, sucede que voy con mi club a una pastelería cercana y quería saber si quieres ir o si te envío el vehículo—.

—Oh, pensé que era una mentira para acercarse a tus compañeras de clase, pero parece que es seria tu decisión—.

—Oí, por quién me tomas… Ah, vienes o no—.

—Pero no tengo mucho dinero—.

—Yo pago toda la cuenta—.

—¡Te amo, Javier Onii-chan, por invitarme!, estaré esperándote en la salida—.

Colgando a Javier por lo descarada que era igual que Sekai en ese sentido. Se acercó a las chicas en un ambiente no grato.

—Dijo que si venía, entonces vamos antes de que se haga más tarde—.

Asintiendo a todas, caminaron hacia el portón de la escuela. Sin embargo, tres vehículos negros aparecieron de la nada, llamando la atención de los chicos que recién salían de los clubes.

—Javier disculpa la rudeza, pero el asunto anterior ya está arreglado para discutirse—.

Bajándose de uno de los vehículos negros, Ryuto, acompañado de ocho hombres con traje.

Chasquean la lengua, y se gira para ver a Sayaka que estaba nerviosa y no solo ella, sino todos los que en ese momento salían.

—Sasa-chan, lo siento, pero tendrás que irte con Rinka-chan a casa. Yami debe estar esperando en la puerta cuando lleguen, además no se molesten en esperarme despiertas, no creo que llegue hasta la madrugada—.

Dejando de ver a Sayaka su mirada recae en Sekai que está intimidada por los ocho hombres de traje y gafas de sol y aún Ryuto totalmente diferente. Setsuna con su mirada fría, sus manos apretaban fuertemente la falda, mostrando lo preocupada que estaba, pero que no quería mostrarlo.

—Lo siento, Sekai, Kiyoura-san, pero será en otra ocasión la salida, para la celebración del club, nos vemos mañana—.

—…—.

Setsuna que intentaba decir algo, pero de su boca no podía salir nada. Javier se subió al vehículo que se bajó Ryuto y todos los hombres subieron yéndose.

Desapareciendo los tres vehículos a la vista de todos, otro vehículo se detiene frente a la academia Sakakino, reconociéndolo Sayaka.

—Disculpas por el repentino suceso de mi primo, parece que tiene que resolver asuntos empresariales de la familia—.

—¡Empresariales!—.

Tomándole de sorpresa la noticia a Setsuna, Sayaka siguió con su explicación.

—Sí, no puedo dar muchos detalles, pero mi primo Javier va a entrar en un negocio con la familia Ryuto, pero no pensé que sería tan pronto, por eso sucedió todo esto tan repentino, hasta mañana, Saionji-san, kiyoura-san—.

—Sí, hasta mañana—.

No pudiendo hacer más que despedirse con la breve explicación, que parecía resolver muchas explicaciones para una y muy poco para otra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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