Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 39
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- Capítulo 39 - 39 Lunes 22 Abril Secretos del mundo
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39: Lunes, 22 Abril (Secretos del mundo) 39: Lunes, 22 Abril (Secretos del mundo) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí] ————— ¡Retumbaron los cielos!
En sucesión, las ventanas implosionaban en todo Kyoto.
La lluvia, sin menguar, caía con más fuerza; parecía que rompería las casas.
Ante eso, ocho pilares se levantaron en los cielos que resonaban como un campo de batalla.
Enormes siluetas de animales fueron apareciendo.
——- Familia Asai.
Bajo los vientos huracanados que arrancaban árboles de raíz, cayendo gotas de agua del tamaño de pelota de pinpon, un hombre con la espalda recta miraba el cielo.
—…
¡Comunícate con las ramas del clan Asai!, ¡formen un cordón marítimo, terrestre y aérea en conjunto con los demás clanes!—.
Transmitiendo las órdenes, dos mil magos de élite salieron de las inmediaciones, mientras un puñado se quedó como la guardia personal de la casa principal.
—Esposo, suerte en la batalla—.
—Regresaré tarde…—.
Bajo esas palabras, Daichi Asai: con un traje caqui, con el logotipo impreso en el saco (Golondrina), se marcha con la Katana que le dio su esposa.
Una bella dama de ojos canela y cabello negro que bajaba hasta el hombro, dejando salir una atmósfera de dama.
Llendose Asai Daichi, Matexi Asai, cambió su mirada gentil a severa de forma drástica que la atmósfera de la dama parecía irreal.
—¡Traigan a las Miko, comenzaremos el ritual a nuestro Dios!—.
—¡Entendido!—.
—¡Mientras mi esposo no esté, seré la cabeza!, ¡activen los escudos SERR, llamen a cada anciano en reclusión, de todas las ramas Asai, así como las afiliadas a este, su prioridad es proteger el perímetro costero japonés!—.
——– Familia Radiante.
Clan Radiante: Poder e influencia en Japón, teniendo el mismo status que los demás clanes, aunque se hayan formado a principios de la era Meijin.
Como un joven clan entre los ocho peces dorados, no podía ser subestimado; su poder es el más grande por sus esclavos y magias secretas.
Igual que una hormiga, el Clan Radiante era vistoso, eh extravagante, y sistemáticamente feroz.
Habiendo construido un rascacielos vistoso en Kioto, con más de 700 m de altura de puro espejo, que al amanecer y al ocaso deslumbraba brillantemente todo Kioto.
También era la base de operaciones de la familia Radiante.
Abriendo las puertas del elevador de la terraza.
Un joven hombre salió, de cabellera corto verde oscuro, cuerpo fisicoculturista, llevando un sombrero de cuero con la imagen de una (Hormiga), con camisa desabotonada mostrando sus marcados ¡pectorales!, pantalón largo y botas militares.
Del mismo modo, cientos de hombres, llegaron a través de las escaleras, llenándose poco a poco la terraza, pero ninguno se acercaba a más de dos metros del hombre.
—¡Señor, las demás familias han activado la barrera SERR!—.
—Y la de nosotros—.
Dijo mientras el aire frío golpeaba sus pectorales marcados.
—¡Ya está activo, señor!—.
—Cómo se están moviendo las demás familias y ¿qué ha dicho el Emperador?—.
—¡Sí!.
Los ancianos del clan Asai, junto a los Toritos y Okobe se han desplegado hasta el perímetro costero.
Las familias subsidiarias de estos clanes están apoyando las líneas aéreas y marítimas.
En cambio, la familia Light, Negima, Yukino, Asai, Torito, Okabi, mandaron a todo su personal a formar un cordón dentro del país.
La familia imperial ha mandado a los Rotors para calmar a los Dioses y dar marcha al plan Kamber.
También se le ha pedido que la familia Radiante forme parte del cordón y que se dirijan al clan Ryuto, epicentro de esta anormalidad—.
—As transmitir mi orden, a mis hijos y familias, den caza a los que quieran violar las tierras de Japón.
La elite se irá conmigo, quiero saber qué está pasando aquí—.
Con una expresión seria, dio varias órdenes más y el jefe de la familia radiante se movió.
China, México, Perú, Brasil, Estados Unidos, Unión Europea, Inglaterra, Francia, Rusia, Corea y algunos más.
Entraron en alerta a punto de iniciar la tercera guerra mundial, y las organizaciones de la sombra se movieron a sus fronteras vigilando al enemigo que hizo que sus Dioses despertaran de su descanso.
Al igual que en Japón, pilares de luz iluminaron los cielos, ya sea de día o de noche, mientras algunos pasaron desapercibidos brillando en menor escala en zonas sin presencia humana.
Javier, que nunca esperó que su visita de negocios formará algo a escala mundial, se dijo él mismo.
(No volveré a negociar con nadie mientras no sean en mis terrenos), pero eso es otra historia.
Sin saber lo que estaba pasando fuera, Javier se encontraba en un espacio en blanco.
—Esto se parece a la primera vez que desperté.
¡Hola, hay alguien aquí!-.
Perdido sin saber cómo continuar, miró a su alrededor cayendo polvo blanco.
—¿Hollín?.
Es de este espacio, ¿por qué se está desmoronando?—.
Queriendo que alguien responda sus inquietudes, Javier, aunque siendo un Dios bebe, sus ojos resplandecieron mirando a través de todo.
-Interesante, este dominio divino se está desintegrando poco a poco, aunque no entienda mucho de dominios divinos.
El dominio del cielo artificial, es mucho más sencillo, pero su base no es muy diferente.
¿Cuánto tiempo lleva este dominio divino sin mantenerse?-.
—Di…
OS—.
Un susurro entrecortado despertó a Javier de sus pensamientos.
—¡Quién habla!—.
—D…
IOS—.
X2 Volvió de nuevo el susurro entrecortado.
Javier está mirando a su alrededor, mira el suelo y ve la sombra de un gran dragón que se aleja momentos después.
—…
DIO…
S—.
X3 —¡¡¡DIOS!!!—.
Convirtiéndose en una cacofonía entre miles de voces, Javier alza las cejas al recibir un pequeño dolor, en su cerebro.
No hablando, mira lo que estaba pasando a su alrededor: la sombra de un dragón oriental, una tortuga, tigre, colibrí, Águila, Mariposa, cangrejo, y cientos de más sombras a la distancia de muchas formas; plantas, montañas, ríos, miraban a Javier siendo el centro.
—¿Ustedes son los Dioses de este mundo?—.
—¡¡A si es!!—.
Sin sentir peligro alguno de las sombras de dioses, Javier se sentó con las piernas cruzadas.
Después de todo, esta era la primera vez que se reunía con los Dioses residentes de este mundo.
—¡Oh éramos!, ¡ahora solo somos meras sombras del pasado, los verdaderos Dioses se extinguieron!—.
—¡EXTINGUIERON!—.
Conmocionó no para menos, Javier miró a todas las sombras de los Dioses.
Un Dios no solo representa la cultura histórica, las hazañas o las luchas.
Un Dios es un ser omnipresente, que estaba en lo más alto de los cielos.
Asesinar uno solo significa ser enemigo del cielo, pero que cada Dios haya muerto por el mismo enemigo, era macabro y siniestro.
—Hubo dos razones por nuestra extinción.
El primero, el enemigo que nos cazó, nunca moría sin importar cuando lo asesinamos.
El segundo fue la enfermedad que nos acogió a todos los Dioses, menguando nuestros poderes divinos, llevando a nuestra extinción.
—Alguna descripción del enemigo, ¿dónde está ahora?—.
—No lo sabemos, después de matar al último Dios, se marchó este ser.
Nosotros, las sombras de los Dioses, apenas tenemos recuerdos, pero sabemos que con la caída de los Dioses la energía de los magos fue menguando hasta volverse casi nula.
—Nula, ¿a qué te refieres?—.
—La energía natural antes de que comenzaran a menguar a los Dioses era diferente.
Muchos talentos rebosantes de energía se alzaban a la cima, pero ahora es diferente.
Gracias a que no hay energía abundante, los humanos construyeron un sistema de fuerza—.
—¿Sistema de fuerza?… ah, te refieres al sistema de magia—.
—Exacto, en el pasado se tenía un sistema de tres fases, llamado el recolector Arcaino—.
—Pero no es bueno que los humanos hayan creado su propio sistema de fuerza, esa era se acabó—.
No entendiendo a los Dioses sombras, Javier escucha múltiples suspiros de diferentes lugares del espacio en blanco.
—No nos opondremos si fuera eficiente el nuevo sistema, ya que ayudamos en cierta manera a que se adapten a la nueva era.
Dios Supremo, ¿cuándo vio el sistema que pensó?—.
Pensando en la pregunta de las sombras de los Dioses, su rostro cambió molesto, pensando hasta ahora la forma que los magos entrenan.
Los Dioses suspiraron al ver la reacción de Javier; explicaron.
—El primer nivel, Comienzo; reúne la energía circundante y llena los meridianos a abrirse a la fuerza.
El segundo nivel color: Al llenar todos los meridianos, el mago debe ingresar a un lugar especial desbordado de su elemento más compatible.
Absorbiendo el mago, gana un elemento tiñendo de un color sus meridianos.
El tercero, unión: Crea una telaraña a todos los meridianos compartiendo energía.
Cuarto, núcleo: En esta etapa, el mago debe crear un núcleo, en la matriz de una mujer y caso de los hombres en su saco.
Quinto, elemento: Nutre el alma del practicante, forzando que su elemento de origen evolucione y, gracias a la abundante energía que contiene el núcleo, nutre al alma sin caso adverso.
Sexto, resonancia: Obtenido su elemento original evolucionado, el mago debe de llamar a su compañero que lo seguirá de por vida.
Séptimo, armadura: proyecta una armadura envolvente al practicante de manera risible comparada con la era antigua.
Octavo, Manto: El manto es una extensión del mago que permite manifestar a la bestia a quien tiene de compañero.
Noveno, Espíritu: Junto a su compañero bestia, el mago debe purificar su alma de todas las impurezas que tenga su cuerpo.
Décimo, familiar: Limpia el alma y el cuerpo del mago, es capaz de fusionarse completamente con la bestia familiar.
Escuchando cada palabra que pronunciaron los Dioses de sombras, se le oscureció el rostro.
—…—.
—Era esto… o que la era de los magos se acabe con la última caída de Dios—.
—Entiendo que estaban desesperados, pero no podían crear algo mejor durante todo este tiempo—.
—Lo hicimos, creamos las sub rupturas que en cierta forma ayudar a mejorar y tapa las deficiencias de este trágico sistema de cultivo—.
Ahora entendido por qué tenía una mala espina cuando revisaba el sistema de cultivo que le dio Mantis, Javier miró a las sombras que algunas ya habían desaparecido por su falta de poder.
—¿Por qué me trajeron aquí?
Tienen algo que decirme—.
—Lo comprendes rápido…
¡Único Dios Supremo, queremos encargarte algo!—.
Aun la cacofonía que deja una melodiosa voz al hablar todas las sombras de Dios, Javier asintió.
—Mientras esté en mis manos haré algo al respecto—.
—¡Nosotros, las sombras de los Dioses caídos, estamos contentos de escuchar esas palabras!, ¡queremos que puedas encargarte de múltiples huevos, que por desgracia solo ocho de ellos podemos entregarte!—.
—¿Huevos?—.
—Exacto, también por tu ayuda queremos entregarte el antiguo sistema de recolección.
Te será de mucha ayuda, de eso estamos seguros… aquí están los huevos—.
-Estos chicos ni siquiera he aceptado y ya me lo están dando, parece que no tengo voz y voto aquí-.
No pudiendo desagradable más a Javier la actitud de imponer algo, decidió callarse al recibir el antiguo sistema.
En seguida, una pequeña luz sale de alguna sombra entrando en el cuerpo de Javier.
[¡DING!.
Escaneando, esperé…
Ding… Escaneo exitoso, se ha identificado el sistema de recolección…
Compatible con humanos y otras especies] —He recibido el sistema de cultivo antiguo—.
No teniendo respuesta, ocho luces de diferentes colores flotaban delante de Javier.
Y delante de Javier había solo ocho sombras de los Dioses.
—…—.
Curioso, con las yemas de los dedos, tocó la suave superficie, pero rápidamente la apartó.
—¿Son cálidos, cierto?
Hemos estado incubándolos, pero no importa qué métodos hemos hecho, no logramos hacer que salgan, pero contigo, un Dios en pleno derecho seguro debe de eclosionar—.
No sabiendo qué decir, Javier, sus ojos brillan por un instante y mira a las ocho sombras de los Dioses que estaban por esparcirse, felices de cumplir con la pequeña encomienda que les dejó sus padres.
—…
fu, ustedes desaparecerán, dijo los Dioses de Japón—.
Sabiendo a lo que se refería Javier, le respondieron amablemente.
—No, todavía tenemos deberes, pasar los conocimientos que tenemos a nuestros Dioses, aun así falta mucho antes de que desaparezcamos sin utilizar energía innecesaria—.
—Cumpliré la parte de mi trato, a los demás Dioses de sombra no diré que iré pronto a recolectar los huevos, tengo mi vida y obligación como Dios, iré a verlos, pero no doy por sentado que saldrán—.
—Lo sabemos… esperamos con paciencia su regreso—.
Aliviadas las últimas siete sombras desaparecen y una única sombra de Dragón miró fijamente a Javier.
—Único Díos supremo, mi clan te ha causado problemas, pero no te preocupes, haré unos pequeños arreglos—.
Apagándose la envejecida voz, la sombra del Dragón desaparece quedando, solo Javier antes de que la dimensión Divina se rompa en pedazos.
¡Retumbar!
¡Retumbar!
—Volví—.
Con voz apagada, su cuerpo se enfría, y ve su entorno como si hubiera pasado un tifón, todo mojado y saliendo humo en diferentes partes, quemándose por llamas blancas, que no se apagaban sin importar cuánta agua caiga.
—Vámonos, Yami, parece que viene gente que será una molestia si me encuentran aquí—.
Tomando la mano de Yami que estaba a su lado, Javier abre un orificio en el espacio y desaparece de la escena, sin dejar rastro de los dos.
—¡Busquen en todas partes, atiendan a la cabeza del clan Ryuto!—.
Tomando el mando, un hombre de tez clara, ojos rojos, cabello liso de color marfil, contextura gruesa, llevaba una túnica plateada en sus hombros con la figura de un (Quirin).
—Qué espectáculo imprevisto fue esto, Blaz-kun, mis contactos me dicen que no fuimos los únicos—.
Bajando del cielo una mujer explosiva, vestida de gala apegada a su cuerpo, mostrando sus curvas que no dejaban a la imaginación, en sus manos un abanico con la figura de un (unicornio), su tez era clara con pequeñas pecas en sus mejillas, cabello ondulado fosforescente y ojos del mismo color resaltando más su figura delgada.
—Hablas en serio, Ayano-san—.
—¿Por qué mentiría en esto?.
Pero si quieres, puedes investigar por tu propia cuenta; tú decides—.
Pareciendo molesta por el comentario de Blaz Light, Ayano Okobi, con sus hoyuelos tersas al sonreír, coquetea al hombre de baja estatura a su lado.
Tenía cabello trenzado que caía en su espalda de color negro, ojos lilas, un poco gruesos en cuerpo, de tez saludable bronceada, tenía un tatuaje en su cuello (Golondrina).
—Señor Yukiro, señora Okabi dejen la charla para después.
Mi grupo ha encontrado al cuerpo de élite de los Ryuto, muertos; también se puede apreciar que la {Matrix matanza Ogro-caria} se ha activado.
—Jo, es que tu amigo Korei-kun estiró su pata Asai Dachi-kun—.
Sarcástico la voz, Asai Daichi voltea y fulmina con la mirada.
—Yo, yo, das miedo…
y dónde están los inútiles de los Torito y Negima—.
—Eres el último en llegar, Hotaru-chan—.
—Nee-chan sabes que odio que me digas así… otto qué peligrosa.
gegege—.
Riendo engreídamente, retira su dedo a punto de ser mordido por una pequeña polilla.
—Un hombre sabe respetar a una dama, aunque decirle a una mosca que lo haga, es pedir demasiado, no Ho-ta-ru-chan—.
—…
Me gustaría conversar con ese culo a solas que dices—.
—Ehehehe, claro, tengo una lombriz árbol morca, seguro te gustará—.
—Gagagaga, me gusta tu sentido del humor…—.
—¡Deja de perder el tiempo, Hotaru!—.
—Tch, demasiado rígido como siempre, pedazo de mierda—.
Subiendo la tensión del aire, entre la Dama del clan Okobi, los dos señores de la guerra del clan Light y Asai, frente al clan Ryuto odiado por todos los clanes por muchos tratos sucios y formas diabólicas que han hecho que los distintos sucesores del mismo clan a los esclavos que consiguen.
—Dachi, déjate de discusiones inútiles.
Ayano, eres la especialista en estos temas, revisa el área en la matriz de matanza….
Daichi, tu grupo se dirigirá a revisar todo Kyoto.
No deben estar lejos, se puede percibir una distorsión espacial—.
—Hmmm, a ponerse a trabajar—.
—…
Sí—.
Dejando atrás a Hayato, Ayano y Daichi comienzan con sus deberes por órdenes de Blaz que era el único que podía dirigir a los siete clanes en estado de emergencia.
Uniéndose en uno solo era el deber de los Light.
—Y no me mandarás a hacer algo o que, si quieres, podemos tener una competencia de mirada.
gegege—.
—…
¿Me pregunto por qué aún no te hemos expulsado a tu clan?—.
—Porque soy bueno en mi trabajo, y le agrado al Emperador—.
—Un lameculos, querrás decir, pero eres de uno de buena calidad cuando se trata de rastreo—.
—Y, vas a seguir elogiando o que, por mi parte, puedes seguir mientras me acomodo—.
—Déjate de estupideces, utiliza a tus esclavos de rastreo en todo Kyoto—.
—Okay, pero no me quiero saber nada si comienzan una pelea mis cachorros con los del clan Asai—.
—No es tu deber mantenerlos a raya—.
—¡Gagagaga, siempre hay que dejar que liberen tensión, gagaga!—.
También yéndose, Hayato, Bliz, niega con la cabeza con renuencia, por el carácter del hombre y múltiples conflictos con la familia Asai, Ryuto, todo provocado por Hayato del clan Radiante.
———— Muy por encima de las capacidades que creía Bliz, Javier y Yami estaban en un parque a solas.
Bajo el reflector de la lámpara, Yami estaba sentada mientras Javier se había acostado, recostando su cabeza en el regazo, mientras una ligera llovizna caía.
—Fu, fu, fu hueles tan bien, Yami… si te bañas con el mismo jabón como es que hueles tan bien—.
Presionando el rostro contra el vientre de Yami, sus manos envolvieron la apretada cintura.
—…
Ummm, ¿qué escribiste?—.
Yami tocando su hombro para llamarle la atención, vio lo escrito en su libreta.
(Me baño normal…
como me enseñaron Rinka y Sayaka) —Ummm, pero no quita que huelas especialmente bien…
Yami mira esto y repite—.
Inclinándose Yami para ver el rostro de Javier, este le sonríe plácidamente al ver su rostro.
Dirigiendo su mirada al parque medio oscuro, su mano que envolvía la cintura de Yami la entendió hacia fuera y un humo rosa pálido salió de la mano formando letras.
(Yami hazlo como yo lo hice, solo controla la bruma un poco y sácala de tu cuerpo y con tu mente desarrolla oraciones como tú quieras) Siguiendo el ejemplo de Javier, Yami extiende la mano con una expresión que sería rara vez vista, dejó que la bruma recorriera su piel clara, separándose de Yami, bolo hacía las palabras de Javier, fracasando al ser disuelta en medio camino.
—No te preocupes, podemos hacerlo miles de veces hasta que lo logres, no te rindas, Yami—.
Con esas palabras de apoyo de parte de Javier, gruñe Yami antes de volver a intentarlo.
Segundo intento fallido, logró llegar, pero se dispersó antes de replicar las palabras de Javier.
El tercer intento falló, logró mantenerlas, pero su control se debilitó.
El cuarto intentó fallo, puso demasiada energía que salió volando hasta llegar al césped dejando un hueco en la tierra.
Quinto intento…
—Yami mírame—.
Levantándose del regazo de Yami dio la vuelta al banco.
Extendió su mano a la espalda de Yami recorriendo el brazo, hasta llegar al dorso de la mano, entrelazando los dedos, como lo haría una pareja de amantes.
—Ahora Yami deja salir la bruma y yo regularé la salida de poder—.
Hablando lento, Javier reposó su cabeza en el hombro de Yami.
Siguiendo la instrucción de Javier, dejó salir su poder sin restricción, como un tsunami, sin que nadie lo pare la bruma, a punto de salir del brazo de Yami.
La mano de Javier apretó el agarre y ese tsunami de energía fue detenido por una barrera firme.
—Ahora piensa lo que vas a escribir—.
Yami pensativa en que decir, la bruma salió, salió de la palma de Yami de forma estable, sobreescribiendo las palabras rosa claro de Javier por la bruma oscura.
(Déjame intentarlo, creo que ya agarré el truco) —Inténtalo—.
Dejando ir su agarre de Yami la abrazó por la espalda, mientras esperaba que lo consiguiera.
Más que molestar lo pegajoso que pueda ser Javier, parecía disfrutar el tiempo a solas.
Yami formó algunas palabras con su bruma.
(¿Lo hice bien?) —¡Muy bien!.
Felicitaciones, Yami, pareciera que estuvieras engañando para que no sepas controlar tu energía—.
(Nunca haría eso) —Tienes razón, Yami nunca me haría eso—.
Javier, que estaba más feliz, su nariz se pega al cuello de Yami oliéndola.
Yami a su vez, dejó su cuello desprotegido con una mirada contenta y una sonrisa astuta.
——- Momentos antes de que Javier hablara con las sombras de los Dioses, Yami miró a todos con una presencia divina y todos los Dioses mostraban su sumisión.
—Parece que a ustedes no les fue muy bien, mientras mi esposo no estaba aquí—.
—¡S-sí!.
Los estamos esperando y, con su llegada, una nueva era se abrirá para todos los Dioses—.
—No.
Lo que ustedes harán será mostrar ignorancia en este tema.
Mi esposo no parece muy emocionado con el tema de dominar este mundo.
Tan bien dejen sus huevos con él y denle el sistema original de este mundo y no esta basura retrasada que llaman ahora sistema de magia—.
—Como usted ordene, pero porque quiere mantener en tinieblas al Dios hentai—.
—Es muy joven y no tiene agallas para tomar lo que quiere, tampoco está completo—.
—…
¡Lo que usted ordene!—.
——————————————— -Hmph, estas sombras hicieron un buen trabajo, ahora ¿qué métodos utilizaré para fortalecer a Javier…?—.
—¡!—.
Recorriendo todo su cuerpo una descarga eléctrica, sentía su cuello húmedo y seguía subiendo con besos y bajaba por la nuca.
(¿Maestro, que está haciendo?) —Mmm, te sientes incómoda, lo siento—.
Sin esperar la respuesta de Yami, Javier seducido solo y se sentó a su lado antes de poner su cabeza en el regazo de Yami y hundir su rostro en el vientre.
—Fuuu, huele tan bien, que me calma la mente, espero disfrutar por toda la eternidad así—.
(No creo que sea bueno ser un inútil maestro) [Por Dios, este esposo mío, quiere que lo mantenga toda la vida… no estaría mal si lo crio a mi manera] Desechando esa idea, Yami se inclina y deja reposar un poco sus pechos en la oreja de Javier, haciendo que la carpa se alza en los pantalones de Javier.
—Que tiene de malo, los muslos de Yami son lo mejor porque no pueden ser un inútil—.
Sonrojándose Yami, su sonrisa se engancha como una hiena a su presa.
Javier, no estando al tanto de una reina sádica, lo miraba, así como tampoco se dio cuenta de su erección.
(Porque si no, no podrá tener su anhelado harén…) Javier, que no tenía que ver para saber que había escrito Yami, se bota del regazo al suelo, para sentarse a su lado y cabizbajo, dijo.
—Ahora que mencionas el harén, no creo que vaya a ser fácil de lograr—.
(Pero el maestro no estaba contento diciendo que todo iba a ir bien, hasta estaba cantando mientras cocinaba la semana pasada) —…
jejeje…—.
Más una mueca que una sonrisa, al recordar lo que pasó en la escuela, con Setsuna y anteriormente con Sayaka.
(El maestro también dijo que no habría problemas si seguía así, ¿qué pasó?) —Ahhh, bueno, como dijo el corazón de una señorita, es complicado de ganárselo—.
(¿Corazón?, ¿señorita?, palabras difíciles, maestro.) —Lo crees, yo también creo que es difícil, y ¿sabes por qué?.
Porque una mujer solo quiere que su hombre sea solo para ella, y de igual manera, el hombre quiere que su mujer sea sola de él—.
(Y el maestro no puede ser solo de una) —Ya quisiera… si hubiera sido antes, estaría más que agradecido de estar viviendo con hermosas mujeres como ustedes en la mansión, pero ahora mi constitución no lo hace posible—.
(¿Por qué?, es diferente) —Como te dije, una mujer quiere solo un hombre y un hombre quiere una mujer, pero yo… le haría daño si me quedo con una, tengo ese presentimiento en mi núcleo—.
Tocándose el pecho donde ahora residía su núcleo móvil con una cara de tristeza, Yami le parecía más una molestia esos sentimientos, pero en sus ojos estaba encantada.
Arrecostando sé un poco, sus hombres se topan y Yami le respira al oído mientras platicaban.
(Entonces, ¿por qué no las obligas?) No creyendo en las palabras que escribió Yami, Javier se paró con las orejas rojas, dejando a Yami desconcierta por su repentina acción.
Quedando atrapada por el respaldar de la banca y Javier de frente, que se apoyaba con ambos brazos y su rodilla entre las piernas de Yami.
—¡Tú, donde aprendiste semejante palabra!—.
—…—.
(Televisión) Apenas respondiendo al acercamiento intrépido de Javier, Yami ve a cada lado, pero se da cuenta de que no puede escapar en ningún lado ni desde abajo porque Javier tiene tu rodilla entre sus muslos.
—Televisión, Tch, ya me decía mi abuelo que la televisión daña la mente… Escucha, Yami una chica debe ser tratada adecuadamente, solo cuando tengas confianza de que algunos asuntos pueden ser agresivos, y cuando es tu enemiga o alguien quien no tiene opción—.
(Entiendo, maestro, pero puede alegarse que está un poco cerca).
Tiñéndose las mejillas a Yami, Javier se da cuenta de la provocadora situación que tenía a Yami, pero en vez de disculparse, su corazón bombardeó a millones por segunda, mientras su mente estaba tranquila como el estanque en un día sin viento.
Acercando su rostro poco a poco, su mirada estaba en los ojos claros de Yami y unos labios suaves invitándolos.
Mirándose a los ojos, la respiración de ambos tocan su piel, y los labios, apenas rosando, se incitan por quien cae primero.
Se escucha un chillido.
—¡¡¡¡!!!!—.
Saltando de la sorpresa, Javier mira a la voz que chilló de repente.
—Etto, etto, lo-lo siento mucho—.
Llevando una caja de cartón en sus manos, y un paraguas, la joven se disculpó.
Queriendo sé ir, sé la chica, se dio la media vuelta, pero antes de que pudiera dar un paso, la mano de Javier la detuvo.
—En-en serio lo siento, no querrá in-interrumpir su, ti-tiempo—.
No sabiendo qué hacer la chica, la irritación de Javier bajó.
Al ver bien que la chica con anteojos estaba a punto de llorar, la soltó.
—No interrumpes nada… ¿Y qué tienes parece que se mueve?—.
Queriendo dejar el tema en el olvido, miro la caja de cartón de la chica.
—Una gatita y una lobita, apenas tienen mes y medio, así que estoy dando en adopción, si alguien los quiere—.
—Oh, déjame ver—.
—¡Espera!—.
No haciendo caso al gritillo de la joven, Javier abrió la caja, encontrándose con la vista de un gatito plomo con una peculiar mancha blanca, pareciendo una corona en medio de sus orejas.
Y a su lado un cachorro de lobo de pelaje marrón.
—Un gato y un perro—.
—Si un gatito y un perro… ¡Es un lobo, no un perro!—.
—Sí, sí, cómo quieras llamar al perro— Total desinteresado con el lobo, Javier acarició con sumo cuidado al gatito plomo, dejando salir una sonrisa tonta.
—Jejejeje, tan suave y calentito—.
—Mmm, ¿te gustan los gatos?—.
—Mucho.
Decidido, acogeré a la gatita.
Por cierto, ¿cuánto tiempo dijiste que tenía de nacido?—.
—Mes y medio, la loba tiene un mes y cuarto—.
—Llaveo—.
Tomando en sus manos al pequeñín gatito, no mostró más interés, haciendo que lo miren mal por parte de la chica.
—¿No acogerás a la loba?—.
—Lo siento, pero no soy del tipo de que guste tener a perros, tener que pasearlos, limpiarles sus necesidades, que te muerdan todo, y que solo pasan ladrando como si no tuvieran otra cosa que hacer—.
Mostrando completo rechazo, la chica, sin palabras, tomó aire en sus pulmones y.
—¡Qué te pasa, los gatos hacen lo mismo; tienes que cambiarle su arena, alimentarlo, eh, igual dañan los muebles y paredes con sus uñas, no puedo creer que solo porque ladran no los quieras!—.
—Ahhh, mira, se-ño-ri-ta, ¡no compares a un perro con un gato!.
Los gatos son lindos, mullidos, cálidos, no ladran como esos pulgosos, se mueven como les place, son autosuficientes a diferencia de los pulgosos perros—.
—Pues los gatos también dejan pelo por todas partes, también le caen pulgas y garrapatas si no los cuidas.
Y los perros también son cálidos y mullidos, te llaman cuando ven que te pasa algo, eh, igual que un humano, también necesita atención de su amo, además los perros no se van dejando a su dueño, je como un gato—.
No pudiendo replicar las palabras de la chica, se la quedó viendo.
—Mumumumu—.
—Mmmmmmmmm—.
La chica, no dejándose intimidar por la mirada de Javier, también se lo quedó mirando, sin que ninguno que retrocede en su pelea de miradas.
Yami caminó tranquila hacia la chica que mantenía la caja con el cachorro lobo en sus brazos, tomándolo.
—¿Eh?—.
—Mm, ¿Yami qué haces tomando ese perro?—.
—¡Que es un lobo!—.
—Sí, sí, lobo, ¿lo vas a adoptar, Yami?—.
Asintiendo, Yami presionó suavemente al lobo contra sus suaves pechos.
—Es-esperen, no pueden tenerlo, ya había hablado con el veterinario para darlos en adopción—.
—No seas de mente cerrada, chica, da igual la forma alguien tomará a estos cachorros.
Le evité al veterinario el trabajo de buscar, se agradecida, chica—.
—Estoy agradecida, pero, no me gusta tu forma de hablar.
Además, chica esto, chica aquello, tengo un nombre, sabes, me llamo—.
—No tengo interés de saberlo, ahora vamos—.
Tomándola del brazo, la joven se suelta sin molestarse en disimular su disconforme en cómo la trata Javier, apenas conociéndose.
—¡Oye, no me jales!…
¿Y se puede saber dónde vamos?, ¿No tengo intención de acompañarlos?—.
—No irás a disculparte con el veterinario, y nosotros vamos para comprarle la comida de ellos.
Ves, igual tienes que venir con nosotros—.
Renuente en aceptar las palabras de Javier, la chica aún tenía que ir a hablar con el veterinario sobre el gato y el lob.
Acompañó a Javier, aunque no quería.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com