Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 40
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Capítulo 40: Lunes 22 Abril (Mascotas + ¿Guardián? + R-18)
Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
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retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa:
Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
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—————
[Lunes, 21 Abril de 2028] {11:23 Pm} [Mansión Valderrama]
Regresando de las compras en el veterinario, ambos llevaban envueltos en una camisa a sus mascotas.
—Deben estar dormidos… ¿Yami que quieres comer, haré algo?—.
(Dos tarrinas de helado)
—Denegado, dañas tu estómago si solo comes helado—.
(Pero me gusta el helado, me pregunto si a la lovita le gustará el helado)
—Oye, no te atrevas a darle helado, se enfermará, además de que todavía es un cachorro—.
—Jejeje…—. (Aunque dices que no te agradan, aún te preocupas por ella)
—… Tonta, claro que me preocupo por ella, siento que si la dejo a tu cuidado podría enfermarse—.
Tímido por la sonrisa de Yami que tardó en reaccionar, alzando un poco el tono de voz. Caminando hombro a hombro, solo escuchando sus pasos en el salón, la mira de perfil de sus labios, fue lo primero que captaron su atención, carnosos, jugosos, entrando una repentina sed.
Casi como si el mundo perteneciera a ellos dos, en alguna parte de la mente de Javier quiso que el pasillo fuera infinito para que solo se escuchaba la respiración del otro, que la presencia del otro se confirme cuando se rozan los hombros, que ese largo cabello lo envuelvan completamente, que su sonrisa sea solo de él, que su mirada sea lo único que capte.
—¡!—.
—¿Mm?… (¿Pasa algo?)—.
—N-no nada, la luz de la sala de estudio sigue encendida—.
Despertando de un sobresalto que hizo que su corazón resonara en sus oídos como tambor, Javier caminó más rápido, entrando a la sala donde estaban Shio, Asahi y Yuuna estudiando.
Yami que por alguna razón se había detenido algunos pasos antes de que la luz de la sala iluminara el pasillo, sus delgados dedos tomaron un mechón de cabello reposando detrás de la oreja. Sonriendo felizmente.
-Qué lindo animalito, sin razón ni son, jejeje, pequeño, indeciso, controlado y sentimental, me preguntó: ¿qué fue lo que el núcleo del Dios hentai vio para escogerlo?. ¿Será que fue mi culpa por eso?. Tampoco parece saber los beneficios, que trae una tierra sagrada, además de su dominio absoluto. Es un inútil en todos los ámbitos, piensa como humano, no como un Dios; parece que sin su sistema de soporte, no podrá alcanzar el verdadero potencial del Dios Hentai-.
Los brillantes ojos encantadores, igualando a las de un zorro en su astucia, se atenuaron como si toda inteligencia se hubiera borrado de su ser.
Shio que alzó la mirada cuando notó a Javier, un poco tarde, Yami entró, saliendo corriendo hacia ellos.
—¡Javier-kun, bienvenido!—.
Tecleando a Javier, Shio de buen humor sobaba su rostro contra el estómago de Javier que le daba palmaditas en el sedoso cabello.
—Estoy devuelta, Shio… ¿Qué están haciendo?—.
—Mami, me estaba enseñando más palabras—.
Exclamó de felicidad Shio sin dejar su abrazo.
—Oh, y cómo vas, lo estás haciendo bien—.
—¡Sí!. Mira, mira… aquí está mi nombre, yo sola lo pude escribir—.
Encantada, mostrando una encantadora e inocente sonrisa, Javier, sintiéndose como un padre que recién llegaba del trabajo siendo recibido por su hija, tomó el cuaderno viendo letras repetidas, todavía chuecas, que decían los nombres de Shio, Yuuna y Asahi.
—¡Bien hecho, Shio!, ahora puedes escribir el nombre de Yuuna y Asahi—.
—Ehehehe, sí—.
Orgullosa, feliz, por palabras y afecto cuando le sobaba el cabello, Shio vuelve corriendo a su asiento, poniéndose a trabajar en su escritura, con una carita linda como debería ser un niño.
—¿Asahi cómo van los estudios?—.
—Van muy bien, gracias por preguntar—.
Sintiendo todavía una enorme pared que los separa, Javier solo pudo asentir, paciente, mientras espera que alguna vez se habrá más. Asahi volvió a sus estudios sin mayor importancia, Yuuna se acercó un poco preocupada.
—Yuuna, cómo te va, ya han comido—.
—Sayaka y Rinka, no han comido, las busqué y las encontré sentadas frente a la fuente, pero no me respondieron…. Nosotros ya hemos comido—.
Titubeando Yuuna al final, baja la cabeza mansamente. Javier, que la vio así, sonrió mientras negaba con la cabeza.
-Yuuna que aré contigo, esa mansa personalidad no es la mejor para este mundo, pero bueno, tampoco negaré que hay muchas más como ella y han encontrado amistades y parejas, tristemente eso no le tocó-.
Mientras pensaba sobre Yuuna que agachaba la cabeza, Javier alzó la mano y Yuuna sintiendo eso, cerró fuertemente sus ojos. Asahi sentado al otro lado de la mesa sosteniendo un lápiz, lo miró con ojos penetrantes, dejando claro lo que haría si golpeaba a Yuuna.
-No hay problema, los niños aún tienen que crecer, deben comer temprano y dormir temprano, así sus cuerpos se desarrollarán fuertes. No hiciste nada malo, como madre, tu prioridad son tus hijos y nada más, Yuuna-.
—Sí-sí-.
Sin protestar de que la estaban tratando como niña pequeña, dejó que le masajearan el cabello sin sentirse mal. Cuando su mano dejó de hacerlo, un sentimiento cálido aún persiste.
—Tú también tienes que crecer, comer saludable y dormir ocho horas—.
—¿A-a qué se refiere, no entiendo?—.
—Soy Dios, aunque parece que es olvidada fácilmente, y sé que tu cuerpo no pudo llegar a desarrollarse completamente después de ese… acontecimiento—.
—…—.
Sabiendo a lo que se refería Javier, Yuuna se quedó callada esperando que termine de explicar para que ella entendiera.
—Yuuna notas algo diferente aquí, que afuera—.
—¿Algo diferente?. La verdad es que no lo creo—.
—¡Yo sé, yo sé lo que quiere decir Javier-kun!—.
—¿Lo sabes, Shio?—.
Pregunto por instinto Asahi.
Riendo tontamente, Shio, se arrodillaba en su asiento para levantarse para decirlo. Javier la miró para que lo dijera.
—La casa de Javier-kun, ¡es enorme y el aire tiene muchos colores diferentes que salen todas las noches!. También, el agua también es más rica—.
—¿Qué quiso decir mi hija, señor Javier?—.
Teniendo la atención de la madre e hijo, Javier contestó.
—Esta casa es mi santuario, es decir, crea una barrera que separa del mundo exterior de este, aunque nadie lo notaría, pero Shio tiene unos ojos especiales, no tiene nada de raro que se dé cuenta—.
—¡¿Barrera?!—.
—¡¿Barrera?!—.
Confundida madre e hijo. Javier dejó al gato en el mueble, aún envuelto en la camisa. Se dio la vuelta, comenzando a explicar.
—Entiendo todo, pero está de acuerdo en tenernos aquí, es una tierra tan preciosa como esta—.
Humilde, Yuuna, Javier se rio a carcajada haciendo que se sonroje Yuuna.
—¿De, qué se ríe?, ¡estoy hablando en serio!—.
—Es que te vez linda al mostrarme esa forma de preocupación. Pero no te preocupes, no me molesta, ya los traje aquí, aunque ustedes no sabían nada al respecto, no cambiaría eso por saberlo—.
—… Muchas gracias por dejarnos quedar, y confiar en nosotros—.
Inclinándose Yuuna, Javier retrocede unos pasos al ver la repentina acción de Yuuna. Su mirada fue dirigida a Yami para que lo ayudara, ya que era malo para recibir la buena voluntad de la gente, sin mostrarse extraño.
—…—. (Yuuna tengo hambre, puedes cocinar algo para los dos)
Le dijo tocando su hombro para que la notara.
—Entendido, are algo rápido para que coman—.
Llendose Yuuna de la sala después del pedido de Yami, Javier miró a la pequeña Shio que miraba detenidamente lo que había dejado en el mueble Javier.
—¿Necesitas algo, Shio?—.
—Javier-kun, esto—.
—Ah, quieres ver lo que traje—.
—Sí… ¡gatito!—.
Gritando de alegría al ver al gatito durmiendo en la ropa de Javier. Sus ojos brillaron, no sabiendo si tocarlos o no. Su intensa mirada llena de ternura fue dirigido hacia Javier.
—Está dormido, ¿Puedo tocarlo, Javier-kun?—.
Viendo lo nerviosa que estaba Shio por querer tocar al gatito, Javier asiente, alegre, sobajea lenta y delicadamente la cabeza del gatito dormido.
—Jejejeje, tan lindo, Javier-kun, ¿cómo se llama?, ¿Por qué no lo vi antes?—.
—Era una sorpresa, lo oculté de la perspectiva del ojo humano—.
—P-p-peletiva—.
—Perspectiva, una palabra difícil de pronunciar—.
—Mmm, ¿cómo se llama?—.
No tomando más importancia a la explicación de Javier, sigue masajeando al gatito.
—Es hembra y se llama Emperatriz—.
—Gatita linda… Javier-kun, el nombre es raro y para nada lindo, otro—.
No gustándole el nombre, Javier, comportándose como niño pequeño, apartó la mirada de Shio, mientras se refunfuñaba.
—A mí me gusta y se queda como Emperatriz—.
—Bu, bu, bu, pero no es lindo… Mm—.
Yami tocando el hombro de Shio, mostró al lobo envuelto en una camisa.
—¡Perrito!. Es lindo, ¿cómo se llama?—.
(Polaris)
Hábil Yami en utilizar su bruma, mostró el nombre de la loba. Shio de pronto no sabía qué hacer.
—…—.
—Se llama Polaris—.
—… No es para nada bonito—.
(¿Sucede algo?)
—…—.
—Yami, Shio no entiende lo que escribes. ¿Por qué no lo cargas, Shio? Además, no cambiaré el nombre de mi gata—.
(Yo tampoco)
Tratando de comprender lo que escribía Yami, tomó a Polaris en sus brazos, olvidando de inmediato su incomprensión de leer.
—Asahi, quieres tocar a la Emperatriz—.
—No—.
—Tímido—.
Al no poder refutar las palabras de Javier, se concentró en sus estudios. Mientras Shio acariciaba a Polaris en sus brazos, Javier se divertía al ver lo tímido que era Asahi.
—Mmm, ¿cómo haces eso?—.
(¿Qué cosa?)
No entendiendo a qué se refería Shio, Yami solo pudo inclinar un poco su cabeza al no entender nada.
—Etto, Mmmm—.
—Yo te explico, Shio—.
—Sí—.
Un poco desanimada, Shio le entregó a Polaris a Yami. Acercándose a Javier para que le explicara.
—Siéntate a mi lado y movemos a la emperatriz a mi regazo, ahora ven—.
Sentándose Javier donde había estado la emperatriz, Shio se sentó a su lado.
—Observa, Polaris es el nombre de la lobita—.
—…—.
—No tienes que ocultarlo con timidez, Shio, aún no sabes leer—.
—Sí… no es lindo el nombre—.
—Jejeje, si a Yami le gusta, no hay cómo hacerla cambiar, es terca por ese lado—.
—Sí—.
Tampoco queriendo contradecirlo Shio, Javier también era terco, pero no podía decirle.
—Lo que hace Yami, es utilizar su energía dentro de ella—.
—¿E-energía que es eso?—.
—Es algo que todos los humanos tenemos, tú también lo tienes, dime, cuando ves el frasco dentro de una persona no notas un pequeño humito—.
—…—.
Negando con la cabeza Shio, Javier pensó en otra forma de enseñar.
—Presta atención, Shio—.
—¡Ohh!—.
Tomándole de sorpresa al ver que de la palma de la mano salía humo rosa pálido formando un árbol.
—Ahora te explicaré el crecimiento del abuelito árbol—.
—Abuelito árbol—.
Dijo entusiasmada Shio.
—Mm, abuelito árbol, sale de una pequeñísima semilla de este tamaño, pero para que el abuelito árbol crezca: primero lo envolvemos en un acolchado algodón, después le regamos agua, y dejamos que repose por algunos días. Cuando lo volvemos a ver, mira, los pies del abuelito árbol comenzaron a salir y también sus brazos. Pero para que el abuelito árbol crezca, alto, sano y lleno de vida, necesita comida. Con sus patitas camina hasta la tierra fértil, descubriendo la mejor tierra para ser su hogar. Sus patitas raíces crecieron, expandiéndose por todo el lugar, alimentándose, se ara alto y fuerte. Sus manitas hojas son gruesas; en algunas saldrán lindas flores creciendo hasta cubrir los cielos. Dependiendo del abuelito árbol, crecerán frutos que tendrán sus semillas, repitiendo el mismo ciclo—.
Aplauso, aplauso
Divirtiéndose Shio, ante la explicación entretenida de Javier, junto con el humo rosa pálido que había seguido la historia como la contaba.
—Escucha Shio, el cuerpo humano es igual que el abuelito árbol. Al ser bebes, necesitamos de nuestra mami que nos alimentara, cambiara de ropa y nos bañara. Al seguir creciendo eso no cambiará, bueno, lo único que cambiará será que nosotros mismos haremos eso. Pero, en cambio, del abuelito árbol, el cuerpo humano se puede enfermar de muchas más maneras, después de todo somos frágiles; necesitamos limpiarnos los dientes, al levantarnos y al acostarnos, necesitamos dormir, bañarnos, comer adecuadamente, hacer ejercicios, si no nos enfermaremos. Pero los humanos también pueden volverse fuertes como el abuelito árbol. Tenemos una semillita aunque difiere el sitio para una niña y un niño. En el caso de las niñas, la semillita está en su útero, mientras los de un niño en su bolsa, pero para poder abrir el lugar que custodia esas semillas, se necesita una llave muy especial.
Shio que se había mantenido callada ante la segunda parte de la explicación, Javier le dio un vistazo, vio que estaba totalmente entretenida, ya sea por su explicación o más por su forma de enseñar con imágenes.
—… ¿Javier-kun quién tiene la llave?—.
—¿Quién más puede ser?—.
Riendo Javier, a Shio le brillaron los ojos.
—¡La tienes, Javier-kun!. ¡La puedo ver!—.
—No, no la puedes ver, la llave solo puede ser transmitida a través de la palabra—.
—Ohhh, me la dirás, Javier-kun—.
Intentando mirar con ojos de gatito lloroso, Javier se rio por su infantil forma de pedir algo.
—No, aún no puedes hacerlo—.
—¡¡Ehhhh!!, ¿por qué no puedo?—.
—Eres pequeña, apenas sabes leer y escribir, pero hagamos algo. A los 11 años, si aprendes mucho y eres buena niña, te enseñaré todo sobre ser una recolectora de energía. ¿Qué dices?, ¿Es una promesa, Shio?-.
Con su meñique extendido para que lo agarre Shio, no tuvo que pensarlo, ella extendió su meñique.
—Es una promesa, Javier-kun—.
—Sí, una promesa, un Dios siempre las cumplirá—.
—Ehehehe, ¡bien me esforzaré a estudiar duro para lograr ser una gran recolectora!—.
Saltando del asiento Shio con todos los ánimos levantados, Javier se divirtió al verla esforzarse por una promesa cercana.
—Así se habla, pero no dejes que afecte tu salud, come bien y duerme bien—.
—¡Sí!—.
Corriendo a la mesa, le respondió Shio.
-Ahora me pregunto cuánto durará su energía y cuándo olvidará la promesa-.
Sabiendo lo rápido que era un niño al descubrir algo nuevo, pero que se olvidaba de igual forma al encontrar algo nuevo, miró a Asahi que volvió a mirar el cuaderno al ver que lo miraban.
—¡Asahi, quieres aprender a recolectar, puedo enseñarte, qué dices!—.
—…—.
No respondía, pero sabía que reaccionó al ver sus hombros saltar.
—¡Señor Javier, Yami pueden sentarse, la comida ya está servida!—.
—Gracias, Yuuna, perdón por hacerte cocinar algo a esta hora—.
—No, no se preocupe, estoy satisfecha si mi comida les agrada—.
Dijo Yuuna sonriendo satisfecha.
(Gracias por la comida)
Comiendo primero Yami, Javier también comenzó a comer su omelette caliente.
—¿Está bien que no llamé a las señoritas?—.
—… No hace falta, después de comer iré a verlas—.
—Entiendo—.
Sin nada más que decir, Yuuna siguió enseñando a Asahi varias cosas de matemáticas, y a Shio revisando sus repetidas palabras en su cuaderno.
———
Saliendo al patio después de haber comido satisfactoriamente, Javier mira a Rinka y Sayaka entrenando sin cesar, atrayendo el maná a sus cuerpos sin dejar que se disperse.
-Están haciendo un buen trabajo controlando el maná. Rinka-chan está mostrando un sorpresivo talento como recolectora. Ya lleva cuatro circunferencias por todo su cuerpo, pero es ahí donde reside el problema al no tener donde depositarlo sin tener los ejercicios físicos mágicos. Por otro lado, Sasa-chan está tocando los talones, a Rinka-chan ya va por la cuarta circunferencia, pero tienen el mismo problema, ya que aún no les enseñó nada-.
—¡Paren!—.
Rinka y Sayaka que no habían parado de extraer mana de su alrededor ante el ‘alto’ repentino, todo su esfuerzo se fue al igual que un colador. Abriendo los ojos, miraron hacia atrás, pero Javier ya estaba frente suyo.
—… ¡Javier Onii-chan!—.
—… ¡Javier!—.
—Veo que han estado trabajando duro desde que llegaron—.
Observando el atuendo de las dos, Rinka llevaba una falda short y blusa, mientras Sayaka era un pantalón deportivo holgado y una camisa manga larga
—¡Javier Onii-chan, ¿qué está sucediendo?, ¿Quiero una explicación?!—.
Saltando, Rinka toma de la camisa a Javier, sacudiéndose.
—Oye, así no es forma de tratar a tu Dios, sabes que puedes recibir el castigo divino—.
—¡Como si me importara!, ahora habla, ¿qué paso?, ¿Por qué ese chico te llevo con él?—.
Viendo preocupación en los ojos de Rinka que los cubría con enojo, Javier rió entre dientes, sobándole cabello.
—¿Te acuerdas del amigo que llevamos el otro día?—.
—El que estuvo dormido todo el camino, ¿qué es lo que quería contigo?—.
—Negocios, cerré un trato que nos beneficia en muchas maneras, al igual que descubrí algo sumamente interesante sobre la historia, la cual no está escrita, ¿quieren escucharla?—.
Interesada Sayaka al escuchar las palabras de Javier, se acercó.
—Historia, ¿de qué tipo?—.
—Ehehehe, una muy buena historia, siéntense que será un poco larga—.
De buen humor, al ver que Sayaka se acercó, comenzó a contar lo que pasó en la mansión de los Ryutos, ocultando la espantosa matanza que realizó Yami y el nuevo sistema de cultivo.
—¡Los Dioses están muertos!—.
—Parece que nunca nos dejaremos de sorprender contigo, Javier—.
—Así es, pero no entremos en detalle. Miren esto de aquí—.
Rinka que estaba estupefacta por la historia, y Sayaka desconcertada, sin dejar que tragaran toda la información que les contó, sacó un huevo blanco con patrones ovalados de color azul del tamaño de un adulto sentado.
—Es enorme… puedo tocarlo…—.
Asintiendo, Rinka gatea dos veces y con su mano toca la cáscara, que sorprendida la saca de inmediato.
—… ¡Frío!, oye Javier Onii-chan, es normal que los Dioses nazcan en huevos y que estén fríos como el hielo—.
No teniendo que responder lo evidente, Javier utiliza por segunda vez sus ojos para ver todo sobre el huevo de Dios frío.
[Huevo del dragón esmeralda: muerto].
—Bueno, los Dioses vienen en diferentes formas y tamaños, que su nacimiento venga de un huevo no sería nada de raro y más si está frío, hahahaha—
—Gua, qué risa más falsa—.
—Wuuu, silencio, Sasa-chan. Bien, siguiendo este tema, les tengo una buena noticia y una mala, ¿cuál quieren escuchar primero?—.
—¡La mala!—.
Alzó la mano con prisa Rinka, Javier, entendiendo que era juguetona a su manera.
—La mala es que tendrán que redoblar sus esfuerzos—.
—¿Cuánto es redoblar para ti?—.
Replicó Sayaka. Javier entendía muy bien ese sentimiento.
-Ahhh, qué recuerdos, cuando el jefe de puta, nos dijo sobre el trabajo estaba mal hecho por su ineficiencia mental, se olvidó revisar algunos archivos que eran crucial para un nuevo producto, se tuvo que cambiar todo desde la base, y hacer llamadas, fue una de las semanas que estuve a punto de cortarle los frenos-.
Añorando esos recuerdos lejanos, al mirar la expresión de Sayaka, Javier niega con la cabeza.
—No exactamente, por ahora quiero que se mantengan haciendo esto todos los días, ya sean en la escuela, aquí, en la casa, cuando comen, se bañan, es decir, las veinticuatro horas, es decir que hasta dormidas necesitan tener un control de recolección de maná—.
—¡Eso es claramente imposible!—.
—Vamos, Rinka-chan, no digas eso, mira, tienes a un Dios frente tuyo, podrás hacerlo—.
—¡Eso es muy diferente!, y ¿por qué no dices nada, Saya-chan?—.
—… ¿Cuál es la buena?—
No parecía muy entusiasmada Sayaka, Javier la apuntó con el dedo.
—¡Felicitaciones, Sasa-chan, tienes la promoción de convertirte en un guardián capital!—.
Aplaudiendo con gran entusiasmo, pétalos de fuego cayeron sobre los tres. Sayaka sin saber qué decir o hacer, Rinka tenía la expresión fría.
—¡¿Qué es eso?!, ¡Solo porque tiene más grasa en el trasero y esas tetas de vaca, puede convertirse, en eso, de guardián tuyo!—.
—¡Oí!… Ahhh, dejando de lado lo desagradable y ofensivo que dijiste, Rinrin-chan. ¿Qué es eso de guardián capital?—.
—Rinka-chan, lo sabes perfectamente bien—.
Apartando la mirada Rinka, Javier observa a Sayaka que espera lo que va a decir.
—… Creo entender lo que deseas, Rinrin-chan, pero Javier puedes decirlo ya…—.
—Muy bien, los guardianes capitales están debajo del apóstol, que a su vez están bajo mi control. Existen 15 apóstoles, que están bajo el apóstol de la lujuria—.
—¡¡!!—.
—¡¡!!—.
Riendo entre dientes por las caras sorprendidas de las dos chicas, le preguntó a Sayaka para que dijera su repuesto.
—¿Qué dices, Sasa-chan, lo harás?—.
—… no—.
Respondiendo negativamente entre murmullo, Javier la miró sin sorprenderse al saber su problema en aceptar ese lado suyo, pero nadie podía culpar a si tuviste un pasado traumático como el de Sayaka. Rinka tampoco sorprendida cuando son ellas dos las que contaron sus secretos, se levantó, acercándose a Javier y agarró su antebrazo.
—Javier Onii-chan, ¿qué tipo de guardián es Saya-chan?, ya que le tocó el apóstol de la lujuria—.
—… Masoquista—.
—¡¡Puff, hahahaha!!—.
—¡¡Nunca seré una herramienta para satisfacerte!!—.
Entre risas de Rinka y el enojo de Sayaka, Javier ladeó hacia un lado la cabeza, no sabiendo qué hacer, de cómo iban las cosas.
—… Mm, ¿crees que puedes hacer una prueba de ese poder?—.
Con la mirada traviesa, le susurró al oído de Javier.
—Ok—.
Encantando le la idea, floreció una extraña flor; su tallo era largo y recto, con espinas hacia dentro, pero sus pétalos tienen espinas hacia fuera, haciendo que cada vez que se cierre el capullo, dañarían sus pétalos.
Sayaka que no quería escuchar más de lo que tenía que decir Javier, camino directo a la mansión, creyendo que había huido con éxito de las garras del Dios Hentai sin darse cuenta de que el espacio cambió a su alrededor apareciendo a medio metro de distancia de Javier, sin perder el tiempo la extraña flor fue presionada en la cadera.
No pudiendo comprender lo que estaba pasando, Sayaka sintió un agudo frío que comenzó en su cadera, expandiéndose en todo su cuerpo. Perdiendo repentinamente las fuerzas en las piernas, cae de nalgas, haciendo que un escalofriante placer doloroso recorriera su cuerpo.
—Hhhhh♡… ¿q-qué está pasando?, mmmm♡ ¿Por qué mi cuerpo se siente raro ♡?—.
Sobrecargando el cerebro al estímulo, Javier, sin la necesidad de ver la piel de Sayaka, notó el efecto en ella. Rinka, en cambio, dibujó una radiante sonrisa juguetona.
—Saya-chan…—.
Llamando a Sayaka que había perdido contra su lujuria incontrolable, Rinka se quitó las medias y los zapatos, pisando el muslo lento, pero erráticamente llegando el muslo interno, sobresaltó mientras en vano trataba de reprimir el gemido.
—Ahhh ♡—.
—Guau, qué sensible, ¿entonces?, fuu—.
—Nyaaa ♡♡♡♡—.
Despertando a la diablilla que no desaprovechaba la oportunidad, siguió lamiendo el oído de Sayaka mientras sus manos jugaban con los pesos pesados envueltas por un sostén y la blusa.
—Ugh, ¡¿qué pasa con esta grasa inútil?!. No sirve más que para atraer las miradas cachondas de los hombres, tu pervertida♡—.
¡Cachetada!.
—Iiiiiiii♡♡—.
Javier no esperaba la escena que se estaba formando delante de él; Sayaka aunque haya sido golpeada en los senos, escuchando sé claramente el sonido, su cintura rebotó expandiéndose una mancha en los pantalones.
—Niaaa♡!. Mis pez-pezones no los molestes♡—.
—Ehehe, te estás quejando o estás pidiendo más, cerda pervertida—.
“Hmmm♡♡, Puha♡, ¡t-te equivocas!, hhh♡♡, ¡detentee… ♡♡♡♡!—.
Expandiéndose el olor amoniaco, la delicada espalda formó un arco, pareciendo que se iba a romper. Ojos febriles, aliento pesado, baba cayendo por su mentón, contrario de la refinada apariencia de niña noble, era una imagen descuidada.
Rinka cambió de posición abrasa por detrás a Sayaka, jugueteando con las tetas que se deformaban mientras trataba de contener la huida de Sayaka. Las dos cayeron de espaldas, haciendo que Rinka quedara abajo, haciendo que utilizara las piernas como ganchos para envolverse en la apretada cintura.
Gemidos, siendo lo único que se escuchaba, todos provenientes de Sayaka que era tortura por el placer extremo utilizando solo las tetas, haciendo que los pezones se revelaran a través de la ropa.
—¡Qué sucia mujer, tus pezones ya están duros como rocas!, ¡wow!, qué desagradable mujer, cuántas veces te corriste solo por esta carne inútil, jejeje, es que una polla te comió la lengua, ninfómana hembra…—.
—¡¡Hiiiiiiii ♡♡♡!!—.
Sacudiendo sé, pero no escapando de las garras de Rinka, estas con fuerza peñisco y estiró lo más que pudo a través de la ropa, haciendo que Sayaka se sobre encogiera y explotara con espasmos y un fuerte chorro formando un charco.
—¡Aaaa!, ¡Aaaa! Nnnnn ¡¡¡aaa!!!—.
Sin fuerza, después del tremendo orgasmo por sus tetas, Rinka no desaprovechando la invulnerabilidad de Sayaka comenzó a sacarle la camisa empapada de sudor y el brasier.
—Jah, ¿qué pasa con este brasier que servirá para llevar una sandía y dos melones?… hehe, Sasa-chan, apenas estamos comenzando porque dormirse, eso es de una mala niña y necesita ser castigada—.
Dijo sonriendo maliciosamente, pellizcando los pezones puntiagudos como roca para girarlos, haciendo que Sayaka despierta abruptamente.
—De-detente Rinka♡—.
—Llámame, maestra, descara, mujerzuela—.
—Hiu♡♡—.
—Ehehehe qué bonito bufido fue eso. Onii-chan no te quedes viendo, también únete para castigar a esta cerda—.
Javier, que no se había movido desde que comenzó Rinka a jugar con el cuerpo de Sayaka observando la apariencia caída de Sayaka que estaba a punto de entrar en el juego.
Sin decir nada, se acercó, agachó frente a Sayaka que tenía las piernas abiertas en par, puso sus manos en pantalón y de un solo lo bajó con todo.
—Oh, pero qué tenemos aquí, ¿una inundación?. Sasa-chan porque sientes placer por algo doloroso, ¿será que te gusta?—.
—¡!… t-te equivocas♡—.
—En serio, entonces si hago esto no deberías de sentirlo—.
Poniendo la mano en el vientre de Sayaka que palpitaba como un corazón, y un fuego incandescente que quemaría la mano. Sin siquiera ver como actuaba el cuerpo de Sayaka que se resistía a aceptarlo, bajo su mano por el plano vientre hasta llegar al pequeño montículo de venus donde se encontraba un poco de pelusa, alzando la mirada ve que Sayaka respiraba más irregular y sus ojos febriles expectantes de ver que haría después
—Mmm♡—.
—Ehehe, parece que hasta eso no puede evitar que te excite, no cerda, Saya♡—.
—Di-diferente♡—
—¿Mm?, que es diferente, a ver dímelo, chu—.
“¡!♡♡—
Dejando que Rinka se encargue de molestar a Sayaka besándola, mordiendo y lamiendo la oreja, a la vez que sus dedos recorrían las tetas paraditas contra la gravedad que bajan y suben, dando vuelta por la areola sin acercarse al pezón afilado.
Posando la mano en el montículo de Venus con escaso vello púbico igual a la pelusa parecida en la cabeza de un bebe. Con su otra mano sin la necesidad de abrir los labios vaginales que se abrían y cerraban por la necesidad de tener su comida favorita. Junto con el dedo pulgar e índice, tocaron esos labios carnosos, húmedos para ver el pequeño frijol erecto que estaba a punto de salir de su capullo.
—Fu—.
—Iuuuuuuu♡♡♡♡—.
Sobresaltándose, el cuerpo de Sayaka al punto que sus tetas salieron de las manos de Rinka arañaron la piel tersa, dejando salir un poquito de sangre, pero en vez de disminuir la excitación de Sayaka sus cuerpos rebotó una y otra vez dejando escapar varios chorros de líquido blanquecino y del coño la acuosa baba salía sin parar.
—Qué desastres has hecho, Saya-chan. Eh, eh empapaste la cara de Onii-chan, con tus jugo—.
—No creo que te esté escuchando—.
—Oh, vaya otra vez, se desmayó—.
Dijo Rinka al ver los ojos de Sayaka blancos.
—Mmmm, qué aburrido, Javier Onii-chan. No crees que Saya-chan llegó a su límite muy pronto, pensaba hacer otras cosas como meter mi mano en su culo—.
—No podemos hacer nada, asimilar el poder que le di tensa su cuerpo llevándolo al límite, así que no podemos seguir jugando con Sasa-chan—.
—Está bien—.
Abatida como si le hubieran arrebatado el juguete para no irse a dormir.
Javier sonriente, ya que Sayaka no era la única con quien podía seguir el juego, hizo desaparecer y aparecer a Rinka llegando al regazo de Javier.
—Ue, Onii-chan, ah♡, es-espera♡—.
—Tanto te burlaste de Sasa-chan, pero tus pezones están igual de duros—.
Desnuda, para notarlo, cuando los dedos de Javier pellizcaron los pezones de Rinka. Resistiendo en vano, ya que no podía zafarse de los ganchos que presionaban las tetillas de limón, a la vez que entre los dedos apretaban débilmente los pezones y sus piernas estaban enredadas, abriéndolas en par, dejando que los muslos brillosos por el jugo de amor que había manchado el short falda.
—Aunque no eres muy débil con tus pechos, aquí sí que lo sientes, ¿cierto?—.
—♡♡ no, un momento, no violes mi cerebro♡♡♡. Aaaaaaaaa♡♡♡—.
Llegando al orgasmo al sentir la lengua húmeda, recorriendo tu tímpano, paralizando su cerebro por unos instantes.
Javier se complementa mejor con sus habilidades innatas como Dios hentai para ser sentir a una mujer. Con sus manos húmedas, jugando con los pechos, mientras con los dedos rascaban la superficie del pezón, descendiendo, sintiendo la piel húmeda, tersa y suave, llegó al vientre de Rinka, pero sin detener su mano siguió bajando llegando al pantano.
—Me vengo, me vengo otra vez♡♡♡♡… aha, aha, ah, déjame tomar… un poco de aire♡♡—.
—No♬—.
Recibiendo una negativa divertida de Javier, Rinka que quería replicar su mente, se puso en blando.
Convulsionándose, la espalda de Rinka arqueó, dejando escapar un ligero gemido por la poca fuerza que le quedaba.
Javier, que sentía la punta de su dedo meñique dentro de un horno, acuoso que lo envolvió de todas direcciones, impidiendo que avance hasta el punto que le cortaba la circulación.
Sintiendo por primera vez el coño de Rinka que no dejaba pasar a nadie, su dedo gordo sin contemplación rascaba el clítoris que sobresale de los labios vaginales, haciendo que la cintura de Rinka se contraiga docenas de veces hasta que un chorro cálido golpeó la mano de Javier.
—¿Mm?, ehehehe, te burlabas de Sasa-chan, pero aquí tenemos a otra niña mala que se orina afuera—.
—Ya no más♡♡♡—.
Suplicó Rinka al sentir la naturaleza de Javier en su coño por primera vez. Impidiendo que siga hablando, Javier gira a Rinka besándola con lengua.
Por instinto, Rinka aún sin fuerza en su cuerpo, envolvió sus brazos alrededor del cuello de Javier mientras se enredaban como serpiente, compartiendo saliva y sintiendo en su boca el placer de ser violada hasta su paladar.
Con la misma mano teñida del orgasmo de Rinka, Javier agarra una de las nalgas, hundiendo sus dedos en la piel tersa que estaba tomando forma de un pastelito redondito.
Alzando el trasero al sentir que venía un nuevo placer que tiñeron su cerebro ya inválido por el placer, Javier con su dedo índice surcó una vez más pasando por las arrugas del ano de Rinka que se abría solito para aceptar a su compañero.
Entrando sin problema, Javier volvió a sentir ese agarre, pero con un movimiento en las paredes anales, estas se sobresaltaron relajándose por un instante donde introdujeron tres dedos más.
—¡¡¡mmmmmmmmmmm!!!♡♡♡♡♡—.
No pudiendo evitar gemir, sus uñas se clavaron en la espalda de Javier, al sentir dolor por el límite de su ano a la vez placer por cómo atacaba los puntos débiles en sus paredes del recto.
Escuchando la melodía sinfónica que venía del trasero de Rinka con cada movimiento de la mano de Javier, tiñéndose de los jugos intestinales, Javier como si fuera su polla la que estaba violando el recto de Rinka sintiendo cada pulgada de la suave carne que lo envolvía con su calor, no pudo evitar gemir.
—¡¡¡Aaaaaaaaaaaa!!!, ¡me vengo, vengo, me vengoooo♡♡♡♡!!!—.
Volviendo a temblar el cuerpo de Rinka, su espalda formó un hermoso arco tenso mientras su cadera no paraba de temblar una y otra vez hasta que la cabeza de Rinka cayó en el hombro de Javier.
—aha, ah, ah, aha—.
Sintiendo que había recorrido un maratón, con el cuerpo sudoroso, el cual se tiñe con el de Rinka que permanecía inconscientemente desnuda en sus brazos.
—Se sintió tan bieeeen—.
Proclamó con satisfacción que su sonrisa se comparaba con la de Sayaka que permanecía inconsciente, semidesnuda en la tierra.
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