Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 41
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- Capítulo 41 - 41 Martes 23 Abril Ruptura de las relaciones + Sorpresa al sensei Tenma
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41: Martes, 23 Abril (Ruptura de las relaciones + Sorpresa al sensei Tenma) 41: Martes, 23 Abril (Ruptura de las relaciones + Sorpresa al sensei Tenma) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí] ————— Terminando de limpiar a Rinka y Sayaka cubiertas de lodo, sudor y sus propios jugos del amor.
Javier, que también se dio una ducha, se metió en la bañera en medio donde estaban aún inconscientes Rinka y Sayaka, abrazándolas.
—Uff, bañarse es lo mejor después del sexo.
Lo único que no es malo es el tiempo, ya que tuve que limpiarlas de pies a cabeza… aunque también podría utilizar ‘limpieza’ en ambas y como si nada, pero qué chiste tiene eso—.
Dijo entre risas, disfrutando de la temperatura del agua junto a la frescura y la suavidad de ambas.
—Mmm… ¿Dónde estoy?—.
—Oh, la primera en levantarse—.
Sayaka atontada todavía, no entendiendo qué hacía, se quedó un rato más acurrucada.
—¡!…
uaaaa—.
—Vaya forma de levantarse, Rinka-chan… ¿Estás bien?— Rinka que terminó de bostezar, miró a Javier y con una sonrisa amorosa se levantó besando en los labios para volver a sentarse y posar su cabeza en el pecho de Javier.
—Excelente, ehehe.
Deberías de escuchar cuando alguien dice que esperes… Hmph, pensé que iba a morir por la intensidad—.
—Ehehe, lo siento, pero se sintió también besar a Rinka-chan y jugar con su ano que no pude evitarlo—.
—Aah, esa no es excusa, ehehe—.
Queriendo parecer enojada, su actitud amorosa hizo que Javier no se la pensara y tomándola de la cintura la levantó, sentándose en su muslo.
—Ehehe, así estoy mucho mejor, chu—.
Dijo, dándole un beso en la mejilla.
—¿Saya-chan, cómo se sintió?—.
—¿Mmm?—.
—Ya sabes, después de desmayarse al tener un orgasmo tan bestial con un simple soplido—.
—…
¡aaaaaaaaaaaaaaa!—.
Tapándose los oídos ambos, Sayaka se levanta y sale de la bañera queriendo escapar.
—¡Puedes dejar de hacer lo mismo una y otra vez!.
Avergonzarse solo por eso—.
—Solo por eso… so-solo por eso, dices—.
Temblando todo el cuerpo de Sayaka al punto de llorar de la ira que sentía y enterrar sus uñas en la palma de las manos, agitada apuntó a Rinka y a Javier.
—¡Hipócrita!
¡Hablas de ya no querer ser usada por viejos, pero hay estás lamiendo el trasero de Javier solapando todo y uniéndote!—.
—Aaaah, ¡qué te pasa!
Yo hago eso porque así lo deseo.
No soy una lameculos que quiera aferrarse a alguien para protegerse, además, ja, la única hipócrita que debería de menear ese trasero para que lo aplaudan, eres tú.
Hablas de libertad, felicidad, pero no eres más que una doble cara que no eres capaz de aceptarte como eres—.
—¡!
¡Perra malnacida!—.
—¡¡Deténganse!!—.
—¡!—.
—¡!—.
Deteniendo la inminente pelea entre ambas, Javier se levanta de la bañera y se acerca a Rinka y Sayaka que dejaron de mirarse con rabia.
—Sayaka, si tienes algo que decirle dilo, no te guardes nada—.
Rinka que se hizo a un lado, volvió a meterse en la bañera, ya que no le correspondió acercarse al ver la seriedad de Javier que miraba a los ojos de Sayaka.
-Glug, nunca he visto a Javier Onii-chan poner ese tipo de expresión… da mucho miedo, no quiere imaginarme ser la que está en su mirada-.
No teniendo idea Javier que a Rinka le había dejado una huella por su expresión corporal, que era lo único que tenía que hacer para aplastar a uno de mente débil.
—…
a…—.
—¿Qué esperas para hablar, se te comieron los ratones, la lengua o qué?—.
—¡!…—.
Retrocediendo un par de pasos, Sayaka se detiene y con los hombros temblorosos grita indignada.
—¡Quieres disfrutar una vida en paz!, ¡quiero libertad para disfrutarla!.
De nada me sirve haber venido aquí contigo si mi vida no ha cambiado en nada.
En vez de ser una drogadicta que no puedo vivir sin inyectarme una vez al día, ahora no puedo vivir sin que tú utilices mi cuerpo como te plazca.
De qué me sirve tener libertad si estoy siendo restringida en esta mansión que pareciera vislumbrar a una jovencita, pero, ¡¡tú!!, tu un maldito Dios hentai impone su libertad diestra y siniestra, nos implicas en bandas que hacen negocios sucios al punto que tenemos que temer no ser capturadas vivas para ser vendidas quien sabe donde…—.
Derramando sus sentimientos a Javier, que no se había movido desde que se detuvo, Sayaka con los ojos cerrados, pensaba que Javier le alzaría la mano o regañaría o pondría alguna maldición a su gusto, como lo había hecho antes, pero por mucho que esperara no ha pasado nada.
—¡!…—.
Abriendo despacio los ojos, Sayaka recién se había dado cuenta de que Javier ni siquiera pestañeaba.
Su cara era inexpresiva, sus ojos cafés claros ahora brillaban de un color rosa brillante, haciendo que caiga sobre su trasero.
—Sayaka Akimiya, recuerda cuál fue nuestro contrato—.
—¡!
Por salvarme… entregaría mi cuerpo y mi futuro al Dios hentai—.
Tragándose esas palabras amargas por miedo a Javier, que sentenció.
—Como el Dios hentai que le hiciste esa promesa, desde ahora queda anulada— —¿Eh?—.
No entendiendo a qué se refería Javier, su cabeza no pudo procesar esas palabras ni las que vendrían.
—Hoy, 23 de abril del 2028, nuestro contrato queda anulado.
Por consiguiente, te despojo del cargo de {Guardián capital}, te despojo de las dos habilidades: {Acumulación y mente serena}.
Ahora que te he despojado y no eres nada el que atender, puedes hacer lo que te venga en gana: enamórate, cásate, ten hijos, deja la escuela, drógate.
Pero al igual que fui yo el que te trajo a este nuevo mundo, tengo que enumerar en algo, por concordancia: aún puedes vivir ‘en mi casa’, puedes comer ‘mi comida’, gozarás de mi protección, además de lo básico para la vida, se te dará diez mil yenes cada mes.
Claro está, que si quieres irte de la casa, nadie te detendrá; de la misma forma, al abandonar este lugar se te removerá todo lo anterior dicho.
Pero tampoco soy un maldito egocéntrico, te daré una prórroga de diez años, es decir, que en [2038 del 23 de abril] a las 12: 15 Am, preguntaré si tu vida ha sido tan satisfactoria sin que nadie te haya obligado.
Espero tener una buena respuesta para ese día—.
Javier, no esperando que Sayaka dijera nada, con un gesto de su mano la hizo desaparecer.
En otra parte de la mansión, escuchándose el sonido de algo caer en la cama mullida, hay estaba Sayaka desnuda, estupefacta, con su cabellera negra regada por toda la cama, igual a un [Iris negro].
—¿co-como pasó esto?—.
——- —Javier Onii-chan, ¿estás bien?—.
Cautelosa, no sabiendo cómo acercarse a un Javier que no se había movido desde que desapareció Sayaka, de repente lo encontró vestido con un short y una camisa sin mangas.
—En la canasta tienes ropa para que te cambies, después ven a mi habitación que quiero hablar contigo—.
Secas en sus palabras, Rinka ni siquiera pudiendo responder, Javier también desaparece.
—Ah, todo ha dado un giro inesperado.
¿Qué hago?.
No, espera, porque debería ser yo la intermediaria, si la que metió la pata fue Saya-chan.
Salgamos mientras tanto, veré qué quiere decirme Javier Onii-chan y después ir a ver a Saya-chan, pero no sabiendo que pueda pedirme mejor, voy con Saya-chan primero—.
En la recámara principal, acostado boca abajo, enterrando su cara en la almohada inerte.
-¿Qué hago, por Dios?.
Tch, hoy las cosas no han salido nada bien, primero Setsuna y ahora la rebeldía de Sayaka.
Una puedo dejarla sola, volverá o se perderá ella misma, pero, en cambio, la otra no puedo hacerlo, ya que es alguien que valora mucho a la familia y en eso no puedo meterme-.
—Puedo forzar la relación, pero en un momento todo se romperá, es mejor prevenir que lamentar.
Espero que una buena siesta sea lo suficiente para que su enojo se vaya, pero recordando a mis novias anteriores, aaah—.
Volteándose para quedar boca arriba viendo un techo de doble altura, Javier saca su teléfono debajo de la almohada.
Abriendo la aplicación de {School Days}, presiona la foto de Kiyoura Setsuna mostrando el índice de favorabilidad.
Nombre: Kiyoura Setsuna Edad: 16 Género: Femenino Estado: Viva {Enojada, preocupada, impaciente…} Javier, que solo necesitaba revisar lo que quería, se sentó a ver el estado de ánimo de Setsuna.
—¡Está preocupada por mí!
¡Siiiiii!, ahahaha, eso quiere decir que tengo oportunidad para seguir con la conquista—.
Celebrando, al igual que un niño saltando en la cama, más adelante de la habitación de Javier, Rinka que había llegado de la bañera, tocó varias veces la puerta.
—Adelante—.
Escuchando el permiso, Rinka entró y lo primero que ve es a una Sayaka vestida con una bata color menta suave, sentada en su cojín de aire.
Apenas entrando, Rinka se detiene y se queda mirando a una Sayaka con la mirada perdida al techo de su cuarto.
—¿Saya-chan, estás bien?— —¿?, porque no debería de estarlo—.
—Pues te siento algo distraída, después de lo que pasó en la bañera—.
—…
ahaha, que puedo decir, no me esperaba que las cosas resultará así, pero es un paso a la felicidad que añoraba todo este tiempo—.
No pudiendo engañar con una sonrisa rígida como la de Sayaka, Rinka como si no hubiera visto nada, la animo.
—Me alegro por ti, ahora que ya te has salido del control de Javier, ¿qué piensas hacer?—.
—Ya que me tomó de imprevisto, estoy pensándolo… creo que debería ir a buscar un trabajo de medio tiempo—.
—Ehehe por lo menos tendrás diez mil yenes seguros cada mes—.
—…
¿Por qué no vienes conmigo, Rinrin-chan?—.
—Ahahaha, debes estar bromeando, Saya-chan, ese sueño que buscas es para ti, no para mí, además no tengo ninguna necesidad de dejar la falda de un Dios—.
—Vale… también siento mucho lo que te dije en la bañera, me sobrepasé.
Lo siento—.
—Ehehe, no pasa nada, puede que yo también me haya sobrepasado.
Te dejo, Javier Onii-chan me está esperando en su habitación—.
Levantándose en un sobresalto al escuchar que Rinka había sido llamada a la habitación de Javier, de prisa le preguntó.
—¿Sabes para qué te llama?—.
—Ni idea, solo sé que después de que desaparecieras de la bañera, Javier me dijo que viera—.
—Ya veo…—.
—Que descanses—.
—Igual, que duermas bien—.
Cerrando la puerta, la sonrisa amistosa de Rinka desaparece.
-Tch, qué estúpida, tiene más claro que nadie que ese sueño nunca podrá cumplirse, sin importar los sacrificios que haga.
En primer lugar, si vas a hacer una cara así solo porque me llamaron, entonces deberías de quedarte callada y como un patito seguir a la mamá pato-.
Esta vez sin tocar la puerta, Rinka entra a la sala de lectura personal de Javier para abrir la puerta y ver una cama desarreglada con la almohada y colcha tirada al piso.
—Pasó un tornado o que, está hecho un desastre su habitación—.
—Ahahaha, me llegó una buena noticia en un mal día—.
—Mmmm, ¿para qué me llamas?—.
Llegando al punto sin hacer preguntas cuando no deben de hacerse, Javier, con los brazos abiertos, le dijo a Rinka.
—Quieres convertirte en un [Guardián capital]—.
—¡Claro!—.
Respondió de inmediato.
Sacó de la nada una baraja de tarjetas de cristal, y miró a Rinka.
—Puedo convertirte en un [Guardián capital], pero hay algo en lo que deseo hablar contigo—.
—¿Qué puede ser?—.
—De lo que guardas en tu corazón—.
—¡!, ahahaha, como se esperaba de ti, Javier Onii-chan, no se te escapa nada—.
—No por nada soy el Dios hentai—.
—Cierto…—.
Reacia, no sabiendo de como sobrellevar sus sentimientos por aquella persona, Javier asintiendo camino hasta Rinka la tomó en sus brazos como una princesa, la puso en la cama, igual a lo que tiró al piso en su desenfreno, para acostarse al lado de Rinka dejando que tome su brazo como almohada mirándose ambos a los ojos.
—Primero que piensas en mi decisión con Sasa-chan, puedes responder con libertad, no afectará para nada—.
—Te tomaré la palabra.
Fue un castigo justo.
Saya-chan es una tonta que se dejó deslumbrar por el concepto de libertad.
Esta será una buena oportunidad para que se dé cuenta de que su mentalidad es la que está mal—.
—Oh, así que aceptas completamente mi decisión—.
—Si y no por ti, sino porque Saya-chan nunca ha comprendido lo que es libre, es mucho más joven que yo cuando la tomó el padrastro como su hija, enseñándole a obedecer a los poderosos, está incrustado en su mente, después vino las violaciones en orgías sádicas y otro grillete llamado droga que se apoderó de su cuerpo.
Saya-chan no sé a qué le tiene miedo, pero seguro que no es su preciada libertad lo que busca—.
—Ehehe—.
—¿De qué te ríes?—.
Frunciendo el ceño al ver reírse a Javier, le pellizco el cachete.
—Auch, auch, duele—.
—Hmph eso te pasa por reírte de lo que estoy diciendo…—.
No continuando, Javier la atrajo a su pecho correspondiéndole.
Rinka lo abrazó, ambos transmitiendo la calidez de tener una familia a quien apoyarse.
—…
aún no puedes sacártelo del corazón—.
Dijo y Rinka agarró con fuerza la camisa sin mangas de Javier.
—No importa… cuánto intente olvidarlo, es inútil… hahaha, es chistoso, no te parece.
Saya-chan tiene esos pensamientos de libertad y aquí la idiota que dice que es inútil no puede evitar pensar en su hermano—.
—No digas eso—.
—¡Cómo no puedo decirlo!, ¡si todo es cierto!.
Todas las noches desde que llegué no puedo evitar pensar en cómo acabó nuestra relación… sé que nadie tiene la culpa más que esos viejos asquerosos, pero… ¡Pero!
¡Desearía que hubiera sido Otome-nee la que hubiera sido violada!.
Sé que estoy mal por pensar así, ya que no se resuelve en nada… Pero si tuviera la oportunidad de volver, preferiría nunca haberla conocido y así nada hubiera pasado—.
Aferrándose en el pecho de Javier, sus lágrimas no pudieron evitar derramarse.
Sollozando, Javier no comentó nada, solo esperó, mientras la abrazaba como si fuera una muñeca de porcelana frágil.
—…
lo siento, moje tu camisa con mis lágrimas—.
—Eso no importa… Rinka-chan qué pasaría si te dijera que hay una forma de que ustedes dos podrían ser felices—.
—¡!…
qué tonterías estás diciendo, aunque sea para consolarme, no quiero escucharlo—.
Dijo, pero Javier sintió cómo la fuerza de su agarre se había fortalecido.
Masajeando la cabeza con ternura, Javier besa su cabello y entre susurros él dice.
—Cree en mí, soy tu Dios hentai—.
—¡!, ahaha tonterías….
¿co-como lo harías?—.
Preguntando con voz entrecortada, nerviosa de que pudiera ser cierto.
—Muy simple, volveríamos días antes de que Otome Sakuragi se mudara, evitamos el encuentro entre Kazuki y Otome y todo resuelto—.
—Pue-puedes hacerlo—.
—Claro, confía en mí, pero tendrás que esperar un poco, ya que aún soy débil y necesito extender mi influencia en este mundo—.
—¡Esperaré el tiempo que sea necesario!—.
Expectante al punto de que el corazón latiera a mil por hora, pareciendo por el reencuentro antes que la desgracia llegara a la vida de Rinka.
—{inhalar} hueles a cítricos, Rinka-chan—.
—Oye, no me huelas, es una falta de respeto para una mujer—.
—Eh, pero hueles muy bien, chu—.
Dijo besándola en la mejilla.
—Mooo, ya comienzas a ser pegajoso, sabes que a algunas chicas eso no les gusta—.
—Y a ti—.
—Lo soporto porque Javier Onii-chan es un hombre sin remedio—.
—Tienes toda la razón y por eso hoy dormiré abrazado a mi linda y preciosa Rinka-chan—.
—…
Ehehe, no se puede evitar, si no me sacrifico, Javier Onii-chan puede atacar a más niñas robándole su inocencia—.
Riendo en su plática de almohada, ambos, sin darse cuenta, se quedaron dormidos, abrazados, solo vistiendo un short y una blusa sin mangas en ambos casos.
——– [Martes, 23 Abril de 2018] {6:04 Am} [Mansión Valderrama] Levantándose en un nuevo día, mientras los demás corrían alrededor de la mansión después de hacer los ejercicios de radio, Javier y Yuuna terminaban de hacer el desayuno para todos, para ir a correr.
Al salir por la puerta trasera se encontraron a Asahi y Shio descansando apoyándose en la pared.
—Oh, parece que esta vez avanzaron un poco más, ¿cómo les fue?—.
Preguntó Javier.
—¡Ni una vuelta!—.
Grito frustrada, Shio.
—Yo apenas pude hacer una vuelta completa—.
—Ehehe, eso es mejor de que espere, pareces tener mayor resistencia de lo que aparenta su cuerpo flacucho—.
—Tch—.
—No seas grosero, Asahi.
Shio, Asahi ustedes vayan a cambiarse y darse un baño después de que hayan descansado—.
—Siiii—.
—Sí—.
—¿Sabes cuántas vueltas van las chicas?—.
—Yami-san fue la primera en acabar, mientras las onee-san van por su sexta vuelta—.
—Bien, vamos entonces, Yuuna—.
—Sí—.
Partiendo después de hacer los ejercicios de radio, Javier y Yuuna salieron a correr alrededor de la mansión, pero Yuuna fue la primera en rendirse al completar una vuelta alrededor de la mansión que consistía en más de 4 kilómetros, demostrando de forma pasiva los beneficios del santuario.
{6:52 Am} Frescos como lechuga, ahora en el comedor ya con sus uniformes.
Rinka, Sayaka y Javier estaban desayunando cuando ven a Yami entrar de la sala de estudio.
—¿Por qué te demoraste tanto en venir?—.
[Cambié de arena y les di de comer] —Veo que sí lo estás cuidando.
Por si acaso pregunto, ¿pero les diste sus croquetas y no helado?—.
[Como indicó el veterinario] Suspirando de alivio al escucharlo, o mejor dicho, leer lo que dijo Yami que nadie preguntaba más que Shio la primera vez por cómo hacía para escribir con su bruma.
Dejando que Yami desayune, miró a Asahi que comía su desayuno.
—¿Ya te has enseñado, Asahi?—.
—…
Sí, la verdad es que no era muy diferente cuando tenía trabajos recurrentes, como repartidor de periódicos y lechero.
Por lo demás, es mucho más relajado—.
—Me alegra escucharlo.
Hay que decir que eres pequeño a pesar de tus genes—.
—¡!, preferiría que no me asocies con ese hombre—.
—No lo decía por él, sino por los de Yuuna—.
—Es cierto, Asahi, mi papi era un poco alto, 1.71 cm, mi mami, por otra parte, media 1.62 cm, estoy seguro de que Asahi todavía tiene mucho margen para que crezca—.
—Mami, mami, como eran mis abuelos—.
—Mmm, mi papi era una persona seria y estricta, mi mami siempre estaba de acuerdo, pero eran muy amables conmigo.
Sabes, mi mami hacía un pastel de canela muy rico, siempre me daba una segunda rebanada—.
Brillándole el rostro con una sonrisa, Javier y todos solo escucharon a Yuuna mientras comían.
Terminando de comer, Sayaka sin dirigir alguna palabra a Javier, se despidió, yendo primero a la camioneta para seguirla.
Rinka que se despidió con un beso en la mejilla, mientras tanto, Javier con Shio se quedaron en la sala de estudio.
—Bien, con esto puedes seguir repasando las siguientes 10 del hiragana, dile a Yuuna que te ayude.
Cuando regrese, repasamos las 20 que vimos anteriormente y las combinaciones para formar palabras—.
—Entendido Javier-kun… ¿Cuándo puedo aprender lo que está haciendo Onii-chan?—.
—Te refieres a las matemáticas, ¿quieres aprender?—.
—Sí, si quiero—.
—Ehehe, más tarde comenzaré a enseñarte—.
—Sii—.
Terminando la lección express, se despide de Shio con un beso en la mejilla mientras copiaba lo que estaba escrito en la pizarra.
Teletransportandose de la mansión a su camioneta que estaba estacionada donde siempre aparca, comenzó a caminar al instituto viendo a pocos estudiantes ya ingresando.
—Hoy no estoy de humor para ir a la biblioteca, así que, como pierdo el tiempo, hasta que toque la campana—.
Pensativo, no viniendo nada a la mente, Javier comenzó a quitarse los zapatos por las zapatillas de interior, viniéndole una idea.
Caminando a paso redoblado, entró al aula adonde todavía no había llegado nadie, y con una sonrisa pegó un cartel en la puerta que decía.
(Cuidado en la entrada y donde pisas) Todo silencioso dentro del aula, los primeros alumnos de 1-3 llegaron y al ver el cartel, ambos se miraron.
—¿Qué hacemos?—.
—Como si importa, solo entra normalmente… eh—.
Llegándole una sorpresa a ambos estudiantes, por lo que vieron, un par de ojos serios y advirtiéndole que les dijo.
—Despacio, entienden—.
Asistiendo repetidamente, entraron con cuidado.
—¡Ohhhhh!—.
—Silencio, o levantarán sospechas—.
Una vez volviendo el silencio como si nadie estuviera dentro, más estudiantes comenzaron a llegar.
—Que alguien se pare en la puerta—.
—Yo voy—.
Saliendo uno de los chicos, cerró la puerta despacio, al igual que la abrió.
—¡Oye, qué significa esto, dame permiso!—.
—No esperé, un momento—.
Escuchando la voz de kuroko en querer entrar, todos miraron nerviosos hacia la puerta por ser la que lo arruine.
Javier se bajó del pupitre y caminó hasta la puerta.
—Es que no sabes mantenerte en silencio, Kuroko—.
—Puedo, pero no quiero.
Además de que pasa con ese cartel y este chico de querer, yo entré en silencio— —Shiiii—.
—Ahh, no me calles, ahora responde— Agarrando la camisa de Javier, Kuroko lo miró frustrada.
—Tan temprano y ustedes ya están peleando—.
Volteando la mirada a la voz de Sekai y a su lado Setsuna, Javier les mandó una mirada rápida para volver a Kuroko.
—Ustedes entren en silencio, tú vienes conmigo y no hagas tanto ruido—.
—Ahh, ¡me vas a hacer caer idiota!—.
Empujándola de su espalda entraron Setsuna y Sekai que tenían curiosidad por saber el misterio.
—Ohhh—.
X2 —Si lo entendieron, siéntense sin hacer mucho ruido alguien que ayude a nuestro compañero que está cuidando la puerta—.
—Yo iré—.
Con otro voluntario, haciendo guardia, Javier volvió a subirse al pupitre.
—Javier, puedo preguntar: ¿por qué estás haciendo esto?—.
No mirando a Setsuna siguió moviendo sus manos.
—Para ver la cara de sorpresa del sensei Tenma, para qué más lo haría—.
Escuchando tales palabras, todos rieron amargamente al ser el único que puede burlarse de los profesores sin preocuparse de las consecuencias.
—No temes que llamen a tus familiares por esta estúpida broma, Javier—.
Con las manos en la cintura y el ceño fruncido, Setsuna no dejó de ver a Javier.
—Ahaha, notas mi falsa risa, pues es lo que menos me preocupa.
Ahora, en vez de regañarme, por lo que igual lo haré, ahora pásame esa cinta con pegamento y ábrela con cuidado—.
—…—.
No haciéndole caso, Setsuna caminó a su escritorio y se sentó.
—…—.
Bajando sin problemas volvió a lo suyo Javier.
Pin, pon, pin, pan.
Sonando la campana, ya todos habiendo llegado y sentados en sus asientos, miraron a la puerta a la expectativa del profesor Tenma que entrara.
Sonando los pasos desde el pasillo, de pronto se detuvo.
—¡Ja, en serio, creen que voy a caer en un truco tan viejo!—.
Sonando la voz desde la puerta, el profesor Tenma abre la puerta y el borrador de la pizarra cae.
Entrando con una sonrisa seria, los miro a todos.
—Ahora, ¿quién fue el de la bromita… oigan, les estoy hablando, me lo dicen o les mando doble tarea hoy…—.
Saliendo de sus cabales, nota la rara mirada de toda la clase y mira a sus pies y ve que, aparte del borrador de pizarra, se encontraba una ficha de dominó.
—¿Qué es esto?—.
Recogiendo la ficha que no era la única, el profesor Tenma observa la columna casi pegada a la pared que seguía cayendo una tras otra, hasta llegar a la escalera del fondo de la grada, donde esperaba la última ficha cayera presionando un pequeño dispositivo de empuje, disparando la canica por la plataforma vertical que subía por una rampa.
Todos vieron la pequeña canica ser lanzada al aire, cayendo encima del casillero donde se guardaban los utensilios de limpieza.
Escuchando la canica rodar por el metal que, en vez de caer en el filo del casillero, estaban sujetados, pegados lápices, haciendo que llegue a su destino.
Rodando la canica ahora en una especie de resbaladera hecha de tubos de papel pegados en la pared hasta llegar al casillero largo y pequeño para guardar libros y materiales diversos.
Sin terminar y con la fuerza que vino, chocó con una pirámide de fichas de dominó.
Derrumbándose la pirámide un pequeño muñeco salió deslizándose por un hilo que conectaba hasta la pizarra, hay esperaba un brazo de grúa de juguete que giraba más rápido por cada vuelta llegando hasta girar seis veces activando el freno que hizo que saliera disparando un borrador chocará contra la unión del techo y la pared.
Esta vez activando un pequeño seguro que hizo salir otra canica, que desciende poco a poco por un camino de marcadores que hacían un camino en descenso hasta la ventana donde un resorte esperaba ser golpeado.
¡Clin!
¡Plash!
De inmediato, sonando los petardos confeti a la vez, caía una pequeña pancarta utilizando trozos de periódico.
(Para el Sensei Tenma.
Felicitación por ser su primera vez encargado de una clase.
Esperemos llevarnos bien y perdonar cualquier locura que haga de antemano de parte de Javier Valderrama y del resto de la clase.) —Esto es—.
No sabiendo cómo reaccionar ante lo repentino de los acontecimientos, Javier se había acercado sin que nadie lo notara.
Con un brazo envolviendo los hombros del profesor Tenma el sonido de la cámara hizo reaccionar a todos.
—…
¡¡¡ahhhh!!!—.
—¿Qué les pasa a todo, por qué tanto el alboroto, ¿no sensei Tenma?—.
—Kuu, eso me preguntó yo, estudiante Valderrama—.
Atónito ante el descaro de Javier, que parecía que no era obra suya.
Los demás en la clase se acercaron a felicitar al profesor Tenma y regañar a Javier.
—Oye, ¿por qué no dijiste que harías esto para el Sensei Tenma?—.
—Fue ayer que lo pensé y hoy lo hice—.
—Presidente de clase, debes saber que para estos eventos debes de consultarles a la clase entera—.
—Lo siento, pero se me ocurrió ayer, además no tenía el número de nadie—.
—Mentiroso, tienes mi número y el de Setsuna pudiste habernos dicho anoche—.
—Que era tarde, y ya lo hice—.
Siguiendo rodeado, Javier solo pudo responder uno a uno, antes de que el profesor molesto se abriera paso y le tocará el hombro con algunas venas en su frente palpitando.
—Estudiante Valderrama, ¿me explicas esto?—.
—Eh, sensei—.
Casi perdiendo los estribos ante la mirada de lástima de Javier.
El profesor Tenma señaló los materiales que fueron utilizados.
—¿De dónde salieron esos materiales?—.
—Ahahaha, no se enoje, los traje de mi casa; como fue de última hora, soy el responsable de todo, profesor Tenma aceptaré el castigo… Pero antes una foto, a ver las chicas acérquense foto grupal—.
No pudiendo seguir el ritmo de la sinvergüenza de Javier, las chicas rápidamente se pararon alrededor del profesor Tenma aún con teniendo confeti en los hombros y cabello y la pancarta atrás.
—Listo… ahora los chicos se muevan.
Sekai tómala—.
—Okay, apúrense, chicos, Ryuto eres alto, párate al fondo, Aizawa-san acércate más, Konno-kun arrodíllate al frente, eres el más pequeño…—.
De una u otra manera, terminando como quería Sekai se tomó la foto grupal de los chicos.
—Salieron bien.
Sensei más tarde le paso el video.
Cierto, he creado un grupo para la clase, por lo que enviaré el video y las fotos—.
—¿Grabaste todo?—.
—Claro, además puse una pequeña cámara en las esquinas del salón… que ahora quitaré, no me mires con esa cara, Kiyoura-san—.
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