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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 46

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  4. Capítulo 46 - 46 Miercoles 24 Abril Feria de Ciencia y Tecnología segunda parte
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46: Miercoles, 24 Abril (Feria de Ciencia y Tecnología segunda parte) 46: Miercoles, 24 Abril (Feria de Ciencia y Tecnología segunda parte) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí] ————— En el momento en que Rei, Mizuho, ​​Arisa, Kunihiko y Jumpei se enteraban de la relación con la que tenía con Yami y una mentira con Shio, Javier se encontraba en la cancha de tierra con los demás compañeros que comenzaban a llegar.

-Si muero en sentido figurado, no me importa, este es el paraíso en la tierra-.

—Por alguna razón siento una mirada peligrosa de ti—.

—Sekai, como tú puedes siquiera decir eso, lo único que estoy haciendo es grabar en mi mente el paraíso en la tierra—.

—¿Paraíso?—.

No entendiendo en primera las palabras de Javier, lo observó y vio que su mirada estaba dirigida a los Bloomer de las chicas y sus piernas desnudas.

—Eres un—.

—No me culpes, ¡no, cúlpame Sekai!, por no traer una cámara de alta definición ni mi teléfono, pero te prometo esto, grabaré todo en mi memoria—.

—No sé si aplaudir tu determinación o acusarte con el profesor de mirón pervertido—.

—Tú no serías capaz—.

Probó entrecerrando los ojos.

—Pruébame—.

Hizo lo mismo Sekai, con risa burlona.

Compitiendo en miradas, Javier, pensando en algo mejor, se acerca y susurra al oído.

—Te hago la tarea que dejen en la semana dorada y por unos 15 días más de clases—.

—Que sean 20 días y la tarea que dejen—.

—Hecho—.

—¡Sekai!, aléjate de Javier porque es mala influencia para ti—.

Llegando Setsuna sin dirigir mirada a Javier, llevando a Sekai a otra parte.

Sekai que no había confirmado si aceptaba o no, al ver la espalda de Sekai la vio cruzando los brazos haciendo señas con la mano.

-Acepto Sekai, un pequeño precio el cual pagar.

Dicho esto, debo decir que es un marrano degenerado pervertido el que inventó una prenda como los bombachos sean utilizados para educación física.

Como el Dios hentai, es un héroe, le daría mi bendición, pero sé que ya está muerto y no puedo hacer nada, más que mandarle mi bendición para que siga esparciendo esta cultura marrana y que las disfrute cualquiera-.

(Golpe sordo) —¿Qué pasa con esa mirada, Javier, viste una película o qué?— Empujando por el golpe en la espalda, Javier ve a Makoto, que al igual que Javier, pero más reservado, observaba las piernas desnudas y los pechos de las chicas más destacadas.

—Makoto…

solo grababa a un héroe sin capa de una película—.

—Mmm, debe ser buena si haces esa cara de melancolía, bien vamos antes de que el sensei nos grité—.

Dirigiéndose donde se reunían el conjunto de dos clases diferentes, Javier miró a la distancia donde se podían ver a las chicas del curso 1-1 y 1-3.

-Veo a Sayaka ya Kotonoha charlando, también las amigas de Otome kato, junto con la misma Kato, ahora que lo pienso, Sayaka cómo vas, confirmamos-.

{Nombre: Sayaka okino.

Edad:16 Género: Femenino Estado: virgen, saludable, frustrada, mal humor Experiencia sexual: masturbación, masturbación anal, nalgadas, abusos verbales} -Jo, tan rápido está frustrada, creo que no pasará ni un mes para que vuelva.

Pero conociendo su mente fuerte, no sería raro que eso fuera más de un mes, antes de que haga estragos-.

Aparte la mirada como si nada hubiera pasado, Javier se reunió con los demás chicos para comenzar a correr por toda la cancha, mientras las chicas hacían ejercicios aeróbicos.

—Fu, fu, fu, Javier, lo leíste—.

Dijo Ryuto alcanzando el puesto líder y manteniendo el ritmo.

—¿Ryuto?

Lo leí, me apena que algo así haya pasado—.

—Viniendo de ti, no sé si creerte eso de que estés apenado—.

—Lo dijo en serio, nunca me imaginé que algo así pasara por hacer un trueque con tu familia—.

—Yo no lo llamaría trueque viendo el valor que tiene cada cosa.

Pero dejando aparte ese tema, ¿me puedes explicar en qué momento de la negociación, las élites de la familia fueron masacradas?—.

—No me puedes echar la culpa de eso, sabes muy bien que fui con todas las buenas intenciones, es el jefe final quien lanzó ese ataque cuando lo molesté un poco, tiene muy poca paciencia—.

—Yo no diría que tiene poca paciencia, pero estoy seguro de que tocaste una fibra sensible del jefe final.

Una cosa, ¿cómo hiciste para salir sin ningún rasguño de la formación de matanza de mi familia?—.

—¿Te refieres a eso que hizo?.

Bueno, más que salir sin rasguño, fue mi maids quien lo destruyó y después de eso todo quedó iluminado.

Tuve que huir, ya que sentí que se acercaban mucha gente—.

“—La destruyo!, que es un Ssr, tu criada—.

—Ajajaja, que puedo decir, además de tener una belleza universal, es muy fuerte—.

—Sabes, Javier, siempre he tenido esta incógnita desde que supe que estabas dentro del juego, pero ¿cómo eres capaz de controlarla?—.

—Mmmm, hicimos un pacto—.

—Veo—.

Sin tocar el tema de Yami, Ryuto y Javier dieron la vuelta completa en silencio hasta que Javier rompió el silencio.

—¿Qué piensas hacer en la Semana Dorada?—.

—Ocupado con el negocio, por—.

—Pensaba hacer una parrillada este fin de semana, que dices, vienes de paso, traes a tu prometida.

—No sé qué impresión te dio, pero una parrillada de ese nivel no satisface su paladar, si sabes a qué me refiero—.

—Hombre, ¿en serio piensas que no tengo dinero, para comer, sushi, caviar, carne Wagyu, si quiero comprar una vaca entera?—.

—Tú no entiendes, cierto, el paladar de mi chica casi nunca ha probado fruta y mariscos comunes, sino los que están llenos de energía arcana; algo más de ese nivel no la complacerá—.

—Tch, malditos magos ricachones.

Bueno, no importa igual, invítala—.

—No en serio es imposible que acepte ir a una parrillada tuya—.

—Entonces dile que estoy cobrando el favor de llevarte, me dijo que la familia Asai pagaban sus favores—.

—Tú…

en serio derrocharías ese favor para que vaya a comer—.

—Claro, se sorprenderá ni más entrar por el portón de mi casa, también te tengo una propuesta que no puedes rechazar—.

—Ahhh, en serio, que no sé qué pasa por tu cabeza, cada vez que hablo contigo.

Debes estar enterado de que la familia Radiante quiere pagar la deuda de sangre después de lo que le hiciste a los suyos—.

—Que hagan lo que quieran.

Oh, cierto Ryuto, ¿sabes dónde puedo ponerme en contacto con ese Jefe llamado Matiz?—.

—Mantiz, ¿te refieres al asesino Mantiz?—.

—Ese mismo, sabes, me da pereza ir a su guarida, no tienes algún número o algo con lo que localizarlo—.

—…

Te lo pasaré cuando llegues a la casa y ¿qué piensas hacer cuando lo hagas?—.

—Negocios que más, tampoco puedo olvidarme de mi amigo Ryuto—.

—Mejor hablemos cuando terminemos estas vueltas—.

—Como quieras—.

Javier y Ryuto charlando como si se tratara de un juego en línea para los demás, ninguno imaginó que sería un cambio para el futuro venidero, la reunión que se celebraría en su terreno.

Terminando como los primeros desde el comienzo de la carrera, Javier y Ryuto miraron a todos, todavía teniendo varias vueltas encima.

—¡Makoto, no seas lento, apresura el paso que te dejan atrás!—.

Llamando su atención, Makoto estaba en las últimas.

—Tu-tu-tu, mal…

amigos…

dejarme…

atrás…—.

Deteniéndose apenas pudiendo hablar Makoto, Javier no lo consoló, ya que no tenía el mismo físico que Makoto.

—¡Vamos, qué estás haciendo, corre, todavía te faltan tres vueltas!—.

—¡¡Sí!!—.

Retado por el profesor, Makoto siguió corriendo.

—Ustedes ya han terminado, les toca saltar la barra—.

Señalando el profe la barra de salto, Javier y Ryuto asienten.

—Esto no tiene gracia, es simple, hh—.

—Buen salto…

y qué se le puede hacer es mejor seguir la vida tranquila que estar en, ahhh, peligro todo el tiempo—.

—Tú no entiendes…

Ryuto, no es necesario estar en peligro para divertirse—.

—¿Y cuál es tu sentido de divertirse?—.

-¿Sexo?-.

Pensó Javier antes de saltar y caer por tercera vez al colchón, bajarse de él y caminar hasta la barra que la subía una poco más.

—No lo sé, es verdad que es bueno vivir tranquilo, pero no es suficiente para mí—.

—Sigo sin entender lo que quieres decir…

uhh casi topo—.

—Buena, esa, si no hubieras doblado la espalda, la hubieras perdido, venga, sube una más—.

—Okay—.

Perdiéndose en la plática, los dos no se dieron cuenta de que los ojos del profesor, los varones y las mujeres los miraban atónitos, ya que cada salto que daban ya era imposible para un estudiante sin tener un saco para saltar la distancia de tres a cuatro metros al nivel del suelo.

———– (Bullicio, bullicio, bullicio) Habiéndose separado de Yuuna y Asahi después de salir del puesto del grupo de programación de Rei, Yami tomándole la mano a Shio caminaron entre puestos para ver lo que había.

—Yami-mama, mira, mira una serpiente, como la que sale en la tele, pero esta se ve diferente—.

Jalando a Yami entraron a una carpa que tenía una plataforma en la cual una serpiente mecánica se enrollaba en el brazo de un universitario para pasarla al árbol artificial.

—¿Quieres tocarla?—.

—Huh, huh—.

Asintiendo repetidamente, Yami llevó a Shio a ver.

—Como pueden ver la ónix Vrs, tiene un sistema de articulaciones hechas de fibras de silicio carbónica, capaces de retener el calor y esparcirlo hacia fuera mientras fricciona sus músculos, eh igual que una serpiente real puede medir la temperatura…—.

—Increíble, Onii-chan puedo tocarla—.

Shio que no le importaba nada más que lo impresionada que estaba de la serpiente, tiró del pantalón del chico.

—Mmm, claro—.

—Calientito, y suave, muy suave, Yami-mama, tocalo—.

—¡Oye, no estés dejándole a tocar a cualquiera!—.

—Hiih—.

Ocultándose detrás de Yami, por el repentino grito de un hombre.

—Vamos, no tiene que ser así, es una niña pequeña que disfruta de todo—.

—¡Como si me importa, no estamos aquí para exhibición de infantes, imbécil, mueve tu boca y ponte a trabajar—.

—…

lo siento por asustarte, mi superior está un poco estresado—.

Yami no quedándose más, se llevó a Shio que no suelta su mano.

—Eso dio miedo, Yami-mamá ni siquiera tembló—.

—Eso no da miedo—.

—Ehhh, en serio, ¿Yami-mamá a que le tiene miedo?—.

—A perder algo—.

—¿Has perdido algo, Yami-mamá?, ¿lo has recuperado?—.

—Lo que se pierde nunca se puede recuperar y no importa cuánto intentes por conseguirlo, comenzarás a perder cosas importantes—.

—¿Fue algo valioso lo que perdiste?—.

—Uno muy valioso y lo perdí todo momentos después…

pero no me arrepiento—.

—¿No te arrepientes?, ¿qué significa?—.

—Que las elecciones que has tomado las aceptas sin importar si son buenas o malas, y te mantendrás fiel a ello—.

—Fue doloroso, Yami-mamá, tienes cara triste—.

—Mmm, sí, mucho, algo tan desgarrador que arrebata el aire, doloroso como si alguien manipulara tu corazón dejándote débil, un golpe a la cara te deja desorientado y no puedes reaccionar a nada…

Para recuperar lo que perdí, aplaste al que se interpusiera, arrebate la felicidad y la vida de millones entre millones, pero sabía desde un comienzo que no podría recuperarlo, solamente expulsé la rabia sin importar quiénes fueran lastimados—.

—Shio no entiende muy bien todo lo que quiere transmitir Yami-mamá, pero mi corazoncito dice que no es bueno llorar…

¿No había alguien contigo?—.

Intentando retener las lágrimas, Yami se agachó hasta la altura de Shio secando con un pañuelo las puras lágrimas de Shio.

—Él estuvo conmigo hasta el final, su brillo fue tan intenso que eclipsó a todo, llevando consigo todo a su paso, pero eso también fue arrebatado por mi propia mano para que nadie más se lo llevara—.

Mostrando una solitaria, pero hermosa sonrisa, Shio que se había perdido por un instante por la belleza de Yami, se sobresaltó y apuntó con su mano a un sitio.

—…

¡¡Yami-mamá robot, es un robot enorme, vamos!!—.

Volviendo el ánimo de Shio, Yami sabía que intentaba la pequeña Shio y se dejó llevar, divirtiéndose por sus gestos inocentes.

——— Por otra parte, madre e hijo caminaron tomados de la mano como antes que naciera Shio, observando los diferentes puestos que exhiben sus creaciones tecnológicas.

—¿Asahi, hay algo que te interesa?—.

—Muchas cosas…

como ese puesto—.

Dirigiéndose al puesto que señaló Asahi, donde se exhibía una moto escarlata con trazos blancos suspendida sobre una plataforma negra, al costado estaba una pegatina que mostraba una pequeña espada incrustada en la roca.

A un lado de la moto estaba un cartel que decía (Universidad Kodachi).

—¿Cómo es que estará suspendido?, ¿imanes?—.

—Tienes buen ojo, chico.

Nosotros, la universidad Kodachi nos enorgullecemos de nuestra mente, pero, hacer una moto que funcione de magnetismo es burdo y de baja calidad—.

—Disculpa, ¿quién eres?—.

Yuuna no entendía ni palabra lo que quería decir el chico que anteriormente había llegado al puesto de Rin y los demás, pero eso no lo sabían.

—Cof, mis disculpas…

Soy Oliver Radiante, segundo año del Instituto Kodachi, estudio ingeniería y soy responsable de este diseño jaja—.

Con una presentación llena de orgullo, Oliver tenía el pelo rubio revuelto con flequillos, tapando su frente de ojos verdes claros, cejas gruesas, piel clara, y de una altura de 1,74 cm.

—…—.

—¿A qué te refieres de baja calidad?—.

Siendo Asahi el que comenzó la conversación, ya que Yuuna se sintió asustada ante la actitud frívola de Oliver.

—Curioso, entiendo eso muy bien, déjame que te explique el gran Oliver—.

—…

Tch—.

Molesto chasqueó la lengua Asahi.

Pero como si ni hubiera visto nada o realmente no lo hubiera escuchado, Oliver comenzó a hablar sin pausa.

—Lo primero, esta moto se llama ‘Satel’.

Los materiales de la carcasa están hechos de grafeno en su mayoría y capas aislantes para que el usuario no tenga alguna incomodidad, pero la verdadera revolución es su motor en utilizar el electromagnetismo atrás, ves del choque…

Uff, nunca me canso de explicar una pequeñísima parte de este hermoso motor prototipo, aunque las mentes simples nunca lo entenderían—.

Burlándose al final de la explicación, Yuuna ni pensarlo, tomó la mano de Asahi, mostró una pequeña reverencia de disculpa y se fue.

—¿Estás molesta?—.

—Un poco, no me gusta la actitud de ese muchacho.

—A mí tampoco me agrada—.

Dejando que el mal humor se esfume, madre e hijo siguieron recorriendo los diferentes puestos, olvidándose de esa carpa.

Oliver, que aún mantenía una actitud de desprecio, cruzando con las manos en su pecho y rostro burlón.

—¡Duele!, ¡Desgraciado como osas!

gol-go-g…

b-buenos días, presidente Noah— —¿Sabes por qué te golpeé estúpido, Kohai?—.

Temblando de miedo como gato mojado ante el hombre llamado Noah.

Tenía pelo negro untado con cera, mostrando una apariencia lustrosa.

Ojos grandes de Iris Café.

Un cuerpo entrenado que era visible a través de la ropa que utilizaba, haciendo que las chicas inocentes se lo quedaron viéndolo.

Oliver, que se podría considerar alto para un japonés promedio, Noah alcanza los 1.90 cm.

—N-no lo sé, presidente Noah—.

—¡Tu y tus estúpidos prejuicios!, ¡cuántas veces debo repetirlo!, es que no puedes poner más empeño en ese cerebro y dejar de lado esa actitud arrogante—.

—Pero, ¿qué está diciendo, presidente Noah?.

Es normal que esos sucios plebeyos nos besen los pies a nosotros, la sangre noble, mira lo que hemos logrado: un motor que funcione con electromagnetismo sin siquiera utilizar calles especiales, puede recorrer todo el mundo—.

“¡Estupidez son las cosas que salen de tu boca!.

El motor está lejos de estar acabado, por no hablar de las consecuencias que se salgan de control, sabes cuánto daño podría ocurrir si se lo deja a su máxima potencia, los materiales que se tiene ahora no pueden soportar tanta presión—.

—Pero si utilizamos los materiales, ese lado resolvería todos los problemas—.

—Por eso es que eres idiota, tiene buen cerebro para inventos, pero no para pensar en el panorama en general, en serio piensas que el clan Oni nos dará sus escasas minas—.

—Tch, solo debemos quitárselo y listos, duele, duele, ¡noooo!—.

Suplico ante la fuerza que se le clavaba los nudillos en el cráneo.

——– En contraparte, Rei y los chicos de programación, pasaron toda la mañana y el resto de la tarde con el poco margen para moverse al rápido afluente de personas por su interactividad del dron (Mirae 2).

—Rei-sempai las baterías del dron están muy bajas para continuar—.

—Las gafas tampoco están bien, su batería está al mínimo, es mejor terminar—.

Escuchando el informe de Arisa y Mizuko que mantenían observando los sistemas después de reemplazar a Kinihiko y Jumpei que estaban comiendo un refrigerio después de ir al baño.

—Mmm, ya son las 4:30 de la tarde…

¡Es todo por hoy, buen trabajo!—.

—Ahhh, por fin, estoy agotado—.

—Ya quiero llegar a mi casa y dormir, no quiero levantarme hasta mañana—.

—Quiero bañarme y quitarme el sudor—.

—Arisa-sempai quieres ir este fin de semana al salón de belleza, tengo entradas, dos por uno—.

—Vamos, tenía pensado ir, tengo las puntas abiertas—.

—…

Tienes razón, has probado a utilizar la crema que te recomendé el otro día—.

—Estoy corta de dinero, estaba reuniendo para ir al salón de belleza—.

Relajándose, todos se sentaron sin preocuparse de nada más que descansar, pero aún había cosas que tenían que hacer.

—Jumpei, Kunihiko quiero que hagan un análisis del sistema de ‘Mirai 2’, Ari y Mari, revisión de gafas y la razón del fallo que tuvimos hace medio día—.

—Creo que la razón del fallo es porque en ese instante el sistema de seguridad se activó, alguien intentó meterse y, por lo que escuché, no fuimos los únicos—.

“¿Quieres decir que fue planeado Kunihiko-kun?.

—Quién sabe, pero si fue planeado debió ser parte de la directiva—.

—Tiene razón, cuando fui al baño pasé por algunos puestos y se podía ver que tenían problemas de funcionamiento—.

Comentó Arisa haciendo que Rei se quede pensativa.

—Así que fue una eliminación de cuán capaces somos para el sistema de seguridad—.

—Si no hubiera mejorado en el último instante, como dijo el kohai el sistema que instale nos hubiera pasado lo mismo—.

—Nos hubiera pasado lo mismo…

solo pensábamos que sería mucho mejor la experiencia con la realidad aumentada, pero fueron muy pocos los que quisieron ponerse lentes de contacto aun cuando son esterilizados—.

—Además, si no hubiéramos puesto los juegos interactivos, ni siquiera la mitad de los que nos visitaron se hubieran acercado—.

—Disculpen, aún está abierto—.

Volteando a ver a un hombre ya con sus años encima, pudiendo ser ver sus canas que poblaban la mitad de su cabellera, pero como roble con fuertes raíces.

—Mmm, lo siento, pero ya no—.

—Claro que estamos abiertos para uno o dos más.

Jumpei enciende el dron, por favor, siéntese aquí—.

Ordenando Rei mientras le brinda el asiento al anciano.

—Disculpe—.

Dijo Arisa poniendo los electrodos en la sien del anciano y dándole los lentes de realidad aumentada.

—Jo, jo, gracias, jovencita, pero no tienes otro, mi nieto me acompaña…

aquí está—.

Haciendo con la mano que venga a alguien, Arisa y Rei se giran y ven a un joven con traje.

—Ahhh, abuelo, deja de correr por todas partes que ya no eres tan joven—.

—Déjate de decir tonterías, en mis años de juventud caminar todo el día se consideraba un paseo por el parque—.

—Pero ya no es tan joven, la otra vez te quejabas de que te dolía la espalda—.

—Ahhh, estos niños ya no dejan disfrutar a uno, jovencita, tienes otro par para mi nieto—.

—Lo siento, no tenemos repuesto, pero tenemos unos lentes de contacto que te permiten compartir lo que hace el otro…

están esterilizadas, así que no debe de preocuparse—.

En un tono de disculpa ante el nieto del abuelo, Mizuko le entregó el par de lentes de contacto que se mantenían guardados en una cajita.

—Mmm, bueno, no es la primera vez que me pongo una, pero confiaré en ustedes si dicen que está esterilizada, no me gusta usar algo que alguien más ha tenido…

Abuelo, estás bien con esas gafas, ¿no te lastimas?—.

—Hmph, mi piel es dura como la de un elefante, algo de este nivel no me molestaría—.

—Sí, sí…

¿Por cierto que son esas antenas encima de la carpa?—.

—Ah, eso son un dispositivo que hicimos a última hora, está conectada a la laptop, manda imágenes virtuales que solo las gafas pueden ver, pero es mejor que lo vean que explicarles—.

—Sakuchi, deja de preguntar por todo, pero ciertamente es interesante esto de realidad aumentada, cómo cambian los tiempos, jojojo—.

Riendo el anciano, Rei con una sonrisa de a ver ha sido elogiada, da una señal a Jumpei que estaba en su puesto activando el dron y dejando que el sistema hiciera el resto.

Pasaron varios minutos entre sorpresas del anciano y el nieto Sakuchi, que lo regañaba por lo torpe que era.

Riendo todos ante el nieto y el anciano que discutían, terminaron de jugar.

—Fuuu, debo decir que fue una experiencia gratificante, en serio son estudiantes de instituto—.

—Ahaha, aún lo somos, pero dimos lo mejor para este proyecto—.

—Eso sí, lo creo, puedo ver con qué cariño hecho esto, cómo lo viste, Sakuchi ¿te gustó?—.

Sakuchi que terminaba de quitarse las lentes de contacto entregándose los de nuevo a Mizuko, respondió.

—Estuvo bien, si no fuera, porque eres malo para esto—.

—Tch, los jóvenes de hoy en día son irrespetuosos con un anciano…

Gracias, señorita estudiante, debió ser difícil costear tantas cosas de calidad—.

—No tanto, tuvimos ayuda de un amigo que no pudo asistir al que nos hizo el favor—.

——– Despidiéndose el anciano y su nieto Sakuchi de Rei y los demás chicos, la actitud de Sakuchi cambió a una irrespetuosa por un empleado.

—Dalo por terminado—.

(La casa abierta de Ciencia y Tecnología ha concluido, gracias a los visitantes por venir).

Guardando el audífono inalámbrico, Sakuchi le preguntó molesto.

—¿Presidente, era necesario venir aquí?, y hacer este espectáculo—.

—Si un jefe delega a sus empleados todo el trabajo importante, perderá la vista de lo que quiere lograr.

Además, me divierto, ahora dime, jefe de departamento e investigación y desarrollo.

(I+D)—.

—¿Te refieres a los chicos de ahora?—.

“Mmm—.

—A corto plazo me gustaría comprar los derechos de su dron y su programa, igual que las antenas y sus lentes—.

—Eso es más fácil, ya a largo plazo—.

—Démosles becas, experiencia en nuestras instalaciones, así florecerán tus talentos—.

—Un buen elogio de tu parte, pero Nozomu-kun, ¿qué piensas de su trabajo?—.

—Hicieron muy buen trabajo en la programación, no hubo fallas, era perfecto, ni contratiempos con la imagen que pusieron y los diferentes escenarios.

En lo estético deja mucho que desear, pero para ser estudiantes de una escuela pública lo hicieron bien, si tuviera que desarrollar algo sería los lentes su rusticidad era decrépita con la cinta de electricidad, yo, en cambio, le pondría al marco periférico o donde apoya la nariz el dispositivo de contacto para que funcione, y en vez de la pila al final de la pata yo le pondría una batería interna—.

—No quedaría un poco espantoso—.

—Hay mucha variedad para esto, si no son lentes podremos variar entre otras cosas—.

—Hablas de los lentes y tus lentes de contacto como los vistes—.

—Nada fuera de lo normal, además de su rendimiento sobresaliente, estas lentes no tienen la capacidad de activarse solo.

Se necesita a uno de los dos jóvenes en su laptop para que se sincronicen.

Si hay algo que pueda desarrollarse para los diferentes campos que puede integrarse es la realidad aumentada, aunque en muchos ámbitos están implementadas son demasiado restrictivo para el uso civil, pero si podemos desarrollar los electrodos para que lean las pequeñas descargas eléctricas de los nervios, será un buen producto que tengamos a mano—.

—Jojojo, muchos elogios, pero ciertamente son huevos de oro.

También hay algunos prometedores estudiantes; aparte de estos, tenemos que pelear si aún no han sido descubiertos por la competencia, vestidos de civiles—.

—Como usted dice, Presidente Haru—.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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