Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 47
- Inicio
- Todas las novelas
- Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que?
- Capítulo 47 - Capítulo 47: Miércoles, 24 Abril (Intrigas bajo las sombras+Reclutamiento
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 47: Miércoles, 24 Abril (Intrigas bajo las sombras+Reclutamiento
Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:
retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa:
Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí]
—————
[Miércoles, 24 Abril 2028]{5:01 Pm}[Instituto Sakakino]
Pintando el cielo de un rojo sangriento, iluminando con su resplandor a todas partes.
Javier, que permanecía solo en la sala del club de astronomía, con su mirada de enojo y frustración observó las sillas que habían sido ordenadas frente a él. Dirigiéndose a las sillas.
—¡Atención, Camaradas!… Nos encontramos en una encrucijada como nunca antes había sido vista en nuestra gloriosa historia del Imperio… ¡Tiranos!, ¡barbáricos!, no solo han cometido masacres en nombre del honor… ¡Pero no hay honor en matar a plebeyos, que su máximo pecado fue preocuparse por su imperio que están destrozando!, ¡no hay forma de que nosotros nos calláramos, sigamos!… ¡Camaradas!, desde hoy… ¡La octava división ¡!.—.
—¡Dis-disculpé!—.
Interrumpiendo la voz que abre tímidamente la puerta, Javier mira a la estudiante para preguntarle.
—¿Quién eres?—.
—Disculpe, un balón no cayó por aquí—.
—Te refieres a esa pelota de béisbol—.
Señalando la silla en primera fila, la estudiante se inclina un poco, entra, toma la pelota de béisbol, observa la sala de club, donde únicamente estaba Javier.
—Disculpe las molestias ocasionadas… ¿Con quién hablabas?—.
—Huh, solo, con quien más voy a hablar—.
—Será que la pelota aterrizó en tu cabeza—.
Sintiendo lástima que venía de la estudiante con el uniforme de béisbol cubierta de tierra en los pantalones y camisa. Tenía un cabello ondulado que le llegaba hasta la nuca de color turquesa y dos vinchas con la imagen de una mariquita que sujeta los flequillos de la frente.
Entrecerrando la mirada como la de una presa, camino lentamente pero seguro.
—Es que me veo como loco—.
—No-no estaba tratando de decir eso, ¡!—.
Dijo asustada por la presencia de Javier que la había llevado hasta fuera de la sala del club de astronomía, terminando chocando contra la pared sin darse cuenta.
—Es que te escuché hablando solo, por eso—.
—Y por eso piensas que estoy loco—.
—¡Nun-nunca dije que estuvieras loco, no saques palabras de mi boca!—.
Exclamó con todas sus fuerzas, mirando a todas partes para escapar.
—Ya no importa, simplemente estoy aburrido, estando solo—.
Argumentó Javier retrocediendo, dejando que la estudiante beisbolista respire y comienza a caminar hacia las escaleras.
—Entiendo… entonces adiós y disculpa las molestias—.
Viéndola irse, Javier entró al club de astronomía, observó las ocho sillas vacías y un telescopio en la esquina derecha.
——-
—¿Disculpa, por qué me sigues?—.
—No te dije que estoy aburrido—.
Con su mochila en mano, Javier comenzó a seguir a la beisbolista que comenzaba a caminar más rápido bajando las escaleras con prisa, queriendo dejar atrás a Javier, pero sin éxito.
—Y entre eso, en que consiste en perseguirme—.
—No te molestes con mi presencia, simplemente apareciste y ahora estoy quitando el aburrimiento que tengo encima—.
—Ya veo—.
Respondió de mala gana. Saliendo del edificio de clubes, ambos caminaron hasta llegar a las canchas deportivas.
—¡Demoraste demasiado, Runa-chan!—.
—¡Lo siento!. Estaba en el tercer piso y me tardé un poco en encontrarlo—.
—¿Y quién es la persona detrás de ti?—.
—No se molesten conmigo, trátenme como el viento, yo no estoy aquí—.
No creyendo en las acciones dudosas de Javier, Runa entregó la pelota de béisbol a su amiga con corte de boob de color café claro y no pudiendo faltar él ahogue en la coronilla. Vestidas con el uniforme de béisbol femenino, que igual que Runa estaba sucio por la tierra de la cancha, no molestando en limpiar sus rostros que tenían manchas de polvo.
—No le prestes atención, vamos, Kaoru—.
Kaoru solo miró un momento a Javier para seguir con lo suyo, tomando posiciones en la cancha.
[Sus cuerpos no están mal, pero no son candidatas a mi esposa. Sería genial si con el sonar encontraría a mi esposa, pero se tendrá que ser a la antigua, por suerte ya tengo localizada a los personajes de diferentes hentai]
Pensó caminando detrás de la reja sin quitarle la mirada a Kaoru, Runa y sus amigas que entrenaban.
(Vibración, vibración).
Tomando el celular del bolsillo, Javier mira la pantalla siendo el remitente Ryuto.
——
(Mensaje Nuevo)
Aquí está el número que me pediste, bórralo cuando lo hayas memorizado, ya si se contacta contigo o no, será decisión de él. 000xxxxxxxxx
——-
Memorizando de un vistazo, borró cómo se lo dijo Ryuto y marco.
Ruuu, ruuu, ruuu.
[¿Quién?]
—Yo, cuánto tiempo sin vernos—.
[… Eres tú, ¿cómo conseguiste este número?]
—Tengo amigos—.
[No preguntaré… ¿Tienes algún asunto conmigo?]
—Me gusta lo rápido que trabajas, quiero que vayas a mi casa—.
[Trabajo o información]
—No lo llamaría ninguno de los dos, también para pagarte lo que debo y otra cosa que te beneficiaría—.
[Okay, estaré ahí cuando terminé mi trago aquí]
¡Crack!
—Oye ese sonido—.
[Solo un cuello roto por la fuerza de mi zapato]
—Ah, era eso, bien, nos vemos más tarde—.
——-
—Es un buen tipo—.
Con ese comentario guardo el celular en el bolsillo y miro el entrenamiento de las chicas.
Tomando posición en el montículo del lanzador, con la tercera y segunda base ocupadas, la pícher miró a su catcher que le hacía señas con sus dedos y entre algunos asintió, posicionándose para lanzar.
Runa, que era la bateadora, apretó con fuerza el bate, sin quitarle la vista a la bola, ¡abanico!. Sintiendo el contacto perfecto, dejó que el bate saliera de sus manos para correr.
—Ohhh, mira que tiene fuerzas en esos brazos… Mmm… ¡Así se hace Runa-chan!, ¡corre, corre como el viento!… ah, se calló—.
Runa, que había alcanzado la segunda base, vio cómo sus amigas ya habían llegado a la meta. Solo faltaba ella y, a medio camino de tocar la tercera, teniendo el presentimiento y con las voces de sus compañeras, se acercaba la pelota y ese sería su fin. Presionando sus piernas para correr con todas sus fuerzas al dejar la tercera base, sus orejas que oían los ánimos para que no se detenga. Faltaban unos metros para tocar la última base a la vez, el sonido de la pelota chocando contra el cuero del guante y un grito de ánimos de una persona extraña.
—¡Uagh!—.
Eso siendo todo, su mente que estaba sorprendida por el público, sus piernas se enredaron cayendo de frente.
—¡Runa, estás bien!—.
—Oí, oí, cómo puedes caerte con tus propios pies—.
Escuchando preocupación y burlas por partes iguales, Runa se sienta en la tierra para sentir algo cálido y ardor en la barbilla y las palmas de las manos.
—Jajaja, lo siento, tropecé con mi propio pie, jejeje—.
—Nada de jeje, hay que tenderte la mano y la barbilla, ven, ¿puedes caminar?—.
Mostrando la preocupación, la nueva chica, con el pelo negro largo hasta los omóplatos.
—E-estoy bien para caminar sola—.
—No te esfuerces, Runa—.
—Gracias por su preocupación, presidenta—.
Ayudándole aparece la presidenta. Runa, por casualidad, mira a Javier irse despacio saliendo del recinto de canchas.
[Ese tipo, fue su culpa]
——–
Javier, que no sabía qué pensamientos tenía Runa, caminó tranquilamente por el pasillo.
—Seguro se enojó… uu, la verdad es que no importa mucho, aunque de miedo, pero no quiero tener a una chica que diga ‘Javiii’ y me persiga con salpicaduras de sangre en su rostro y cuchillo, eso sí da miedo… Ohh, ¡Katsura-san, qué coincidencia encontrarte aquí!—.
Olvidándose del tema cuando vio salir a Kotonoha de la sala del consejo estudiantil, dio largas zancadas hasta llegar a un metro de distancia de Kotonoha.
—Hola, Katsura-san, trabajando hasta tarde—.
—Eh, ah, si y tú, Javier, ¿qué ases?—.
—Yo, bueno, fui a dar un paseo por las canchas, estaba aburrido—.
—Uuuu, ya veo entonces adiós—.
—Oh, está bien, Chao, Katsura-san y si puedes, podemos vernos en el descanso en la biblioteca—.
—Mañana l—.
A punto de negarse Kotonoha por su personalidad reservada contra los chicos, Javier pasa a su lado riéndose.
—Bien, te espero frente a la biblioteca, chao—.
Dejando eso, se fue. Kotonoha que no sabía qué hacer con tal promesa, caminó hasta su aula.
-No es que la pase mal cuando hablamos de libros, pero, ya tengo planes con Sayaka-san-.
———-
—La, la, la, la, la—.
Brincando de felicidad sin importar que los demás lo vieran, Javier se cambió el calzado de la escuela por sus zapatos de fuera.
—Ahora esperaré a que Sayaka termine su práctica—.
Javier, no esperando mucho la campana de finalizar clubes, sonó.
No tardando tanto, los estudiantes de diversos clubes comenzaron a salir. Javier con un vistazo vio Sayaka que atraía la atención del público, en especial de hombres que salían de los clubes deportivos.
—Vamos—.
Seco, le dijo a Sayaka que, sin esperarla, comenzó a caminar primero.
Avanzando sin dirigirse la palabra, llegaron hasta el estacionamiento, se subieron y salieron de ahí.
—¿Cómo has estado, Sayaka?—.
Preguntó viéndola por el retrovisor.
—Supongo que bien—.
—Han dejado tarea—.
—Lo normal—.
—Tengo pensado hacer una parrillada este fin de semana que comienza Golden Week, espero tenerte en ella—.
—Ahí estaré—.
—¿En el club, cómo te está yendo?. Has hecho buenas amigas—.
—¿A dónde quieres llegar en esta conversación?—.
Molesta ante tanta pregunta, Javier lo tomó con calma.
—A ninguna parte, pero ya sabes que, aunque me vea así, soy mayor que tú, y aunque no tomes en cuenta, me preocupo por tu vida escolar—.
—¿Preocupado tú?—.
Con ironía y sarcasmo, Sayaka dobla su pierna, poniéndola una encima de la otra, mostrándose agresiva.
—No me hagas reír, tú no tienes sentimientos de preocupación, por lo único que podría interesarte es que tú mascotas no se saquen las correas—.
—Yo también tengo sentimientos—.
—¡Sentimientos!, ¡Ja! Tanto quieres que me ría en tu cara—.
—… Sayaka podrías dejar esa actitud como si fuera tu enemigo. Sabes perfectamente que no lo soy—.
—Hmph, no tienes que decir algo tan obvio, porque no eres mi enemigo, sino el de todas las mujeres, solamente eres un piojo que salta y salta, picando hasta tu muerte—.
Negando con la cabeza cómo se había cerrado Sayaka, Javier mira la carretera.
—Si así piensas, no malgastaré mi tiempo en hacerte cambiar de opinión. Solo recuerda que cuando toques fondo, aun con lo que pasó y pueda pasar en el futuro, aún tienes un hogar al cual acudir, no dejes que el orgullo te haga sufrir, después de todo somos familia sin compartir sangre—.
Sumergidos en otro silencio, Sayaka que tenía mucho que querer decirle a Javier, se calló, pero no pudo evitar que esas palabras resonaran en su mente, pero no en su corazón.
——
—Javier Onii-chan, por fin te veo, ¿dónde has estado desde anoche?—.
Subiéndose al auto, Rinka con reproche, comenzó a investigar.
—No te dije por teléfono—.
—¿Me lo dijiste?. No me acuerdo, ahora cuenta qué paso—.
—Ehhh… bien, no tiene por qué insistir—.
—Pero si no he insistido, tú eres el que me quieres contarme—.
[Esa cara de inocente no te salvará para más tarde]
Bajo ese pensamiento, Javier le contó sobre lo que hizo.
—Jeee, no sabía que Javier Onii-chan era programador, antes pensé que eras empleado de una empresa negra—.
—¿Yo no soy programador?—.
—¿Eh?, pero no me dijiste que ayudantes a programar—.
—Me malentendiste, yo trabajo sobre la marcha, además un simple programa hecho por humanos es fácil para la vista de un Dios—.
—¿Qué quieres decir?—.
—Lo que escuchaste, Rinka-chan, si me hablas un idioma diferente en microsegundos, yo también lo hablaré. Si me hablas en lenguaje de señas, también lo hablaré. La programación no es diferente, la aprendí ayer o mejor dicho, lo supe—.
—Uahh, qué tramposo, tienes que disculparte con el mundo entero, por toda la humanidad que se esfuerza por aprender—.
—Jajajajaja, soy Dios que esperabas—.
En un ambiente mucho más fluido y divertido, pronto llegaron a la mansión.
—Por fin llegué… Hola, Yami…—.
Bajándose de la camioneta, Javier, que ya había visto a Yami esperándolos en la entrada de la casa, se acerca para abrazarla.
—Ehehe, con este abrazo recuperé fuerzas. ¿Cómo has estado?, ¿Te divertiste en la feria?, ¿viste cosas interesantes?…—.
Bombardeando de preguntas al reposar su cabeza en el hombro, Yami comienza a responder con su bruma para que la vea Javier, que no paraba de oler su cuello.
(Estoy bien, Polaris y Emperatriz se han comportado. Nos divertimos en la feria, hubo muchas cosas interesantes)
—Ya veo, me alegro de escuchar eso. ¿Cómo están Yuuna, Asahi y Shio?—.
(Asahi y Shio terminaron de bañarse y están descansando viendo tele en la sala, Yuuna está en la cocina)
—Oh, vamos a verlos, Yami—.
Dijo Javier soltando a Yami para tomarla de la mano para entrar a la mansión.
—Ehehe, Javier Onii-chan y Yami Onee-chan lucen una bonita pareja de esposos, ¿no te parece Saya-chan?—.
—… Sin comentarios—.
—Buuu, deberías dejar de fruncir el ceño, Saya-chan, o te aparecerán arrugas y parecerás una anciana—.
—¡Métete en tus asuntos!—.
—Ahahaha—.
—–
—¡Javier-kun, bienvenido!—.
—Oh, estoy de vuelta, Shio, ¿te divertiste en la feria?.
—¡Muchoooo!, ¡había robot gigantes!, ¡también una serpiente!, pero era diferente a la que salió en la televisión, escucha, escucha después salió un tipo malo que retó a Shio y a Yami ma… quiero decir Yami onee-chan, pero ni siquiera le dio miedo ese hombre, vi una cosa que se llama dron y cuando Shio se puso algo en los ojos Shio voló, y tenía que llevar a personas…—.
Adorable, siendo lo único que podría decir a Shio cuando con tanto entusiasmo le está contactando su experiencia en la feria de ‘Ciencia y Tecnología’.
—Ehehe, qué envidia. Si no tuviera clases, me hubiera gustado ir—.
—No se puede evitar, Shio te contará todo, para que papi se sienta bien—.
—Qué privilegio… ¿Eh?, papi—.
—¿Mm?, ¿quién dijo, papi, Javier-kun?—.
—Yo te escuché decirme, papi, tú también lo escuchaste, Yami—.
(No escuché decirte, papi, Javier, no será que quieres una hija como Shio)
—Mmm, bueno, si tuviera una niña como Shio como hija sería muy feliz… ¿Cómo te va fue Asahi?, te divertiste en la feria—.
Como si escapara de Shio por un simple instinto más por emociones, Asahi que estaba en la sala viendo televisión, miró a Javier y pensó para responder.
—Hubo muchas cosas increíbles, como una moto que vuela, robots que se comportan como humanos, camas que te hacen dormir, apenas te acuestas. Recuerdo que había uno un poco espeluznante, ya que había ojos en un estanque de agua, creo que eran protésicos—.
—Será una competencia reñida para el club de programación de mi escuela—.
—Ese fue el primer puesto que visitamos, fue impresionante, se sentía todo real—.
Captando el entusiasmo en la voz de Asahi que no lo dejaba ver en el rostro, se volvió a centrarse en lo que estaba viendo.
—Al parecer, sí fue una buena idea que fueran—.
Comentó dándose la vuelta para encontrarse a Shio y al no ver a Yami la vio sentarse en uno de los muebles para ver la televisión con Asahi.
—… Interesante—.
(Mucho)
—Javier-kun vamos a ver a mi mami—.
—Tienes razón, vamos, Shio—.
—¡Ah!—.
—Agárrate fuerte—.
—Ahahahahaha—.
Entre risas y pisadas de correr sobre la madera, Asahi vio irse a Shio sentada en la nuca de Javier. Toda contenta cambió su mirada a Yami.
—Shio le dijo papi a Javier—.
(¿En serio?, no escuché nada)
—Sé lo que oí… fue igual esta mañana, cuando llamó papi frente al grupo del dron, antes de salir te vi hablando con Shio en secreto, que intentas hacer—.
(No entiendo a qué te refieres)
Apretando los dientes al ver que no podía sacar nada, preguntando a Yami que se hacía la desentendida, con los brazos cruzados en su pecho siguió mirando la tele.
-Las cosas están fluyendo muy bien con Shio un poco más y será capaz de decírselo a Javier. Ahora que aremos con la traidora, mmm, una buena lavada debería de servir-.
Nadie, sabiendo las intenciones de Yami que haría lo que sea para llegar a su objetivo, volvió a ver la tele.
—Yuuna, ¿cómo estás?—.
—¡Hiaa!—.
Sorprendida por la aparición de Javier y Shio que estaba sentada en el cuello de Javier, se le cae la cuchareta.
—Te sorprendí, lo siento—.
—Jejeje, mami, dejó salir un extraño sonido, jejeje—.
—B-bienvenido a casa, señor Valderrama—.
—Estoy de vuelta—.
Bajando a Shio, Javier camina por la cocina y de pronto toma la silla que estaba en una esquina.
—Yuuna siéntate aquí—.
—Estoy cocinando todavía—.
—Déjalo en llama baja… eso puede esperar—.
—Sí—.
Sentándose en la silla que le ofreció Javier, Shio que se mantenía al margen, solo observó.
—Ahora estira la pierna—.
—¿Pa-para qué?—.
Nerviosa ante el pedido de Javier que le sonríe como si dijera ‘confía en mí, todo está bien’ tomando la pierna de Yuuna sin permiso.
“¡Su-suélteme!.
Gritó asustada por lo repentino que fue.
—Cálmate, mira, tus piernas las tienes hinchadas—.
—Eh—.
No entiendo nada, Yuuna miró sus piernas y vio cómo el dedo donde presionó dejaba un bache, dejando en claro que estaban hinchadas.
—No las noté—.
—Eso suponía, debiste caminar mucho cierto—.
—No lo creo, me divertí al salir con mis hijos y Yami no creo que haya mucha distancia—.
Javier, que escuchó las palabras de Yuuna le sonrió.
—Cuando uno pasa los treinta, el cuerpo no es el mismo, y eso lo sé por experiencia—.
—Ya había escuchado que usted era humano antes—.
—Despertarse y hacer las mismas cosas que hacemos en los veinte no se puede repetir a los treinta—.
—Hehehe, tienes razón, aunque no me lo imagino teniendo esos problemas—.
Riéndose al imaginarse a un Javier de treinta años, los dos se rieron. Shio que vio reírse desde el fondo de su corazón a Yuuna sus ojos brillaron de felicidad, ya que podía ver cómo el frasco, antes quebradizo y vacío, ahora solo contaba con grietas, pero que se reparaban, entró un pequeño dulce.
—Te voy a sobar—.
—No tiene que hacerlo si descanso un poco—.
—No, no, eso tardará mucho—.
—Hhhh, n-no, se siente bien, mmm… hm—.
Dejando escapar gemidos sin saber qué podía hacerlos, se estremeció al sentir los hábiles dedos de Javier recorriendo la planta del pie antes de subir hasta su rodilla y volver a bajar.
—Ah, ah, ah, nunca… pensé que… sobar se sintiera así—.
—Ahora la otra pierna—.
—Espere, déjeme descansar—.
Casi como suplicando con las mejillas coloradas, Javier vio las ollas prendidas y vegetales cortados encima de la tabla de cortar.
—Está bien, descansa, cocinaré mientras tanto—.
—Pero—.
—Descansas o sobo cuál prefieres—.
—Descansaré—.
Respondiendo sin dudar, se recostó en la silla mientras miraba la espalda de Javier y el sonido del cuchillo al chocar en la tabla de cortar.
Eh, igual que un ritmo de cuna, Yuuna comenzó a quedarse dormida.
—¿P-por qué no te conocí… antes?—.
Susurró lleno de lamentos y tristezas, derramando una lágrima negra que bajaba por su mejilla.
—Javier-kun, mami sé—.
—Déjala que descanse—.
Dijo interrumpiendo a Shio.
—Entiendo—.
——–
—Mmmm—.
Soltando un gemido de despertarse por el rico aroma, Yuuna se frota los ojos y ve a Shio sentada en el mesón contenta mientras habla con Javier.
—¡¡Lo-lo siento, me quedé dormida!!—.
—Mami, despertaste—.
Bajando con ayuda de Javier, Shio abrazó a Yuuna que se había parado de prisa.
—Nada que ver, la comida… ya está—.
Confirmó Javier mientras destapaba la olla.
—Entonces serviré, Shio ve a lavarte las manos y avisa a los demás—.
—Siiii—.
—¡No corras por el pasillo!—.
—¡Lo siento!—.
Se escuchó la disculpa en el pasillo para que las pisadas sean más frágiles.
—Yuuna quiero consultarte algo antes de que sirvas la comida—.
—¿Consultarme?, ¿qué puede ser?—.
Preguntó inclinando la cabeza y dejando los platos sobre el mesón.
—Quiero inscribirte en una escuela para que termines los estudios—.
—¡Estudios!, no, no, ya soy vieja, estudiar a mi edad, es vergonzoso—.
—No sé por qué te avergonzarás si para estudiar nunca es tarde. Pero si no te sientes cómoda, podemos buscar escuelas que ofrezcan estudios a distancia.
No creyendo las palabras de Javier, lágrimas de alegría dejaron salir.
—Lo siento… sé que… debo de estar alegre… después de todo lo que has hecho por mi familia… Pero… pero estoy feliz de haber encontrado ese anuncio ese día…—.
Javier, que vio a la silueta de una niña llorando con un uniforme de marinero sucio magullado frente de él, se acercó y le sobo la cabeza frágilmente.
—No hay nada que agradecer, ahora deja de llorar, prometa que será la última vez que llorará por tu pasado—.
—… In… intentaré hacerlo—.
—Eso me gusta. Ahora lávate la cara, no quiero tener a Asahi encima del porqué lloras—.
—Jejeje, tienes razón—.
Riendo al imaginar esa escena, Yuuna se lava la cara en el lavaplatos.
—Yami, ayúdame a llevar los platos, Yuuna vaya a la mesa—.
—Pero—.
—Nada de peros, tienes los ojos rojos de llorar, más tarde comenzaré a investigar sobre escuelas a distancia para usted—.
—… Sí—.
—Te dije que no llores—.
—No estoy llorando—.
Saliendo de la cocina, llorando, aunque lo negaba, Javier le pasó el plato a Yami que había aparecido cuando Javier la llamó, viendo todo, pero que no dijo nada.
———-
Terminando todos de comer, Shio, Asahi y Yuuna se llevaron los platos para lavarlos. Sayaka con su mal humor, después de comer, se fue a su habitación. Rinka después de agradecer y llevar su plato a la cocina, se fue a hacer los deberes en la sala de estudios.
(Maestro, otras ves vinieron lo de la vez pasada, hago lo mismo)
Reportó Yami a Javier, que se encontraba en una de las salas de descanso del ala izquierda de la mansión. Cerrando el libro un poco viejo, le dijo a Yami.
—Déjalos pasar y dirígelos aquí—.
(Sí)
Saliendo de la mansión, llegó al portón encontrándose con Matiz solo y una camioneta detrás de él que tenía a sus hombres.
(Mi maestro me pidió que los guiara)
——
Mantiz, viendo en la pequeña espalda de Yami los instintos que había perfeccionado a lo largo de los años, le habían dicho que nunca más peleará con esa mujer llamada Yami. Solo tenía que recordarlo al tocar su manga flácida donde debió haber un brazo que ya no estaba.
-Un monstruo en piel de mujer. Preferiría evitarla si fuera posible, pero su maestro no exuda ni una pizca de maná arcano, mejor les recuerdo a mis idiotas subordinados-.
—¡Oigan, recuerden comportarse mientras estemos aquí!—.
—…—.
Los hombres de Mantiz en cualquier otra situación, bromarían hasta de la reja o el aire del lugar, pero ahora se mantenían callados y nerviosos de lo que pudiera pasar.
Riendo con frigidez, Mantiz dio su primer paso, donde antes no pudo acercarse ni un paso.
—¡¡Q!!—.
Sorprendido por la pureza concentrada de energía arcana en el aire, su cuerpo reaccionó igual que una droga.
-Ku, esto es… malo… demasiada energía… entrando en mis… tendones-.
No teniendo tiempo para pensar en otra cosa, presiona varios puntos de presión de su cuerpo, deteniendo la desenfrenada energía que engullía los tendones a punto de explotar.
—Ahhh—.
Dejando escapar un rígido suspiro, se limpia el frío sudor de su rostro. Apenas parándose, se dio vuelta y vio a sus hombres en el piso, retorciéndose de dolor por la energía arcana y apuntes de matarlos.
—¡¿Esperan invitación o qué?!. Apúrense y cierre sus puntos de presión, facilitará estar en este ambiente—.
Los hombres con rostros blancos y sudor frío abundante, con espasmos incontrolables, reaccionaron rígidamente a la voz de Mantiz para cerrar los puntos de presión bloqueando la energía.
—Ah, aha, ah, ah, ah—.
—Pen-pensé que moriría—.
—Es-te lugar… es un tesoro—.
—¡¡Cállense y recuerden que este lugar no es cosa fácil de abordar—.
Echando agua fría con sus palabras, Mantiz miró a sus hombres que se recomponen de casi morir por la energía abundante.
—Avancemos, no creo que quieran hacerla, esperar—.
Casi como instinto de supervivencia, todos los hombres se pararon firmes y con la cabeza agachada al sentir la mirada helada de Yami al ver que no caminaba ninguno.
Mantiz solo negando con su cabeza lo que ese hombre llamado Javier quería negociar con él, pero viendo dónde vivía, seguían sin poder imaginar nada.
-Esto es igual que caminar en hielo rompe almas-.
Siguiendo el camino marcado, Mantiz entró a la mansión. Lo primero que vieron fue una sala de recepción enorme, pero no podía apreciarla por los nervios. Siguieron a Yami que se giró a la izquierda donde había un largo pasillo.
Deteniéndose, Yami frente a la primera puerta, miró al grupo de Mantiz antes de entrar.
—Tomen asiento y disculparán haberte hecho venir a esta hora—.
Dijo levantándose Javier cuando entró Mantiz y sus subordinados, haciendo señas para que se sentara frente de él, donde los separaba una mesa de cristal y al otro lado un sillón de cuero.
—Es mi trabajo ir donde sea, mientras la paga sea justa con el contrato acordado—.
—Me gusta tu forma de trabajar, hablemos de negocios—.
Mantiz que no sabía qué esperar del hombre que se sienta relajado frente a él, también se sienta después de un simple saludo de cabeza. Mira a Yami detrás de Javier, mirándolo. Sus hombres también se pararon detrás de él, pero enseguida se hizo evidencia de su fuerza metal.
-Quisiera tener una mujer como ella-.
Teniendo estos pensamientos en la mente, pero con las habilidades expresivas de un póker, Mantiz comenzó la conversación.
—Me llamaste para pagarme por la información anterior, pero también por el trabajo que deseas que haga—.
———–
Javier sabía todo lo que pasaba en la mansión si lo deseaba. Una sonrisa se formó al ver a los hombres de Mantiz nerviosos, de pronto Javier levantó ambos brazos.
—No te parece un grandioso lugar, Mantiz—.
—Es un tesoro—.
—Si un hermoso tesoro, eh, igual que tener un tesoro, siempre habrá alguien quien sueña en quitarle ese tesoro a otro—.
Bajando los brazos, sacó un charol de madera y cinco cristales de zafiro rodaron.
—E-esto—.
—El pago por la información, más días de demora—.
Frunciendo el ceño ante la ridícula fortuna en sus manos, Mantiz las tomó y se quejó después.
—Mucha más de lo que poseo de trabajar en un año, no que no sabías nada de este mundo—.
—No me trates como la gente normal. Tengo una propuesta para ti y no se puede rechazar—.
Mostrando lo serio que era Javier, Yami formó en un instante 40 espadas de brumas en los cuellos de todos los subordinados de Mantiz y el propio Mantiz.
—Nos matarás para que no se sepa de este lugar—.
—Entiendes rápido, aunque te equivocas en algo, el mundo nunca sabrá de este lugar si yo no lo permito, pero fuera de las paredes de este patio hay gente peligrosa—.
—Y—.
—Trabaja para mí. Y antes de que te niegas por orgullo o lo que sea, este maletín y esta bolsa… serán tuyas—.
Apareciendo el maletín plateado que le dio Ryuto con el dron, ahora toda la espumilla no estaba y ahora había fajos de billetes americanos de 100 dólares; en cambio, en la bolsa de kaki, Javier regó su contenido en la charola de madera.
—¡¡Cri-cristal Celestil!!—.
Ahogada la voz de Mantiz, los hombres detrás de él no pudieron evitar ser llevados por la codicia. Sus ojos rojos y su respiración frenética dejó al descubierto su total falta de riqueza.
—Un cristal Celestil y cien de zafiro, una fortuna en sus manos, en el maletín hay diez millones de dólares, si trabajan para mí esto es suyo, pero el único que tendrá derecho de decidir es Mantiz—.
Diciendo en pocas palabras que no tenían derecho de voto en esta decisión, Mantiz sintió las miradas de sus hombres en su espalda y como si no las sintiera un largo suspiro dejar salir.
—¿Por qué nosotros?, ¿Cuál es tu verdadera intención?, ¿los términos?—.
—¿Por qué fueron los primeros en atacarme en mi cerramiento?. ¿Intención?. Simplemente, quiero tener una red de este mundo. Los términos serán simples, quiero que cuiden de forma discreta a mis chicas, de igual forma cuando no esté presente o cuando Yami no esté presenté, ustedes solo actuarán cuando vean que está en peligro, otra cosa no metan mano en mis chicas, pueden imaginarse o lo que quieran, pero nunca se les ocurra hacer un movimiento con ellas si no la muerte será un placer para ustedes—.
Javier, que dejó salir una fuerte intención asesina, lo retrajo de nuevo, pero vasto por un instante para que la mayoría se desmayara y solo tres hombres, contando Mantiz se mantenían conscientes.
—Y una cosa más su cultivo tendrán que destruirlo—.
—Me niego—.
Mostrando la voluntad férrea, Javier dejó salir una risilla.
—No hay por qué asustarse, si destruyen el actual cultivo harán que se vuelvan fuertes como nunca antes—.
—Cómo me pides que crea en ti, ¡ah!—.
—Vez, solo me tomo un segundo y ya está, destruyan su cultivo y lo que pensaban que antes era imposible se hará realidad—.
—Mi-mi brazo—.
No pudiendo creer lo que veían sus ojos, alzó el brazo, cerrando y abriendo el puño, girando la muñeca, tocando su mano, la peñisco, pudiendo sentir todo como antes de perderla por Yami.
—Cómo… es… posible… hasta las píldoras más raras no podrían devolver una extremidad—.
—Ahora, aceptas o no—.
Mantiz que observó la risita de Javier que era la de un demonio en piel humana que tentaba a los humanos y para Mantiz.
—Yo acepto—.
Fue tentado.
—Muy bien, aún no quiero que lo destruyan ahora, será cuando inicie Golden week, también les daré esta marca en su brazo.
Dejando las amenazas, Yami desapareció cualquier rastro de miasma. Antes de que continuara, Javier lanzó un sello en el brazo de todos los hombros.
—Esto es—.
—Castigará a la persona que me traicione, aún no confío en ti ni en tus hombres, pero no te preocupes, tienen su libertad intacta. Mientras sigas trabajando para mí y ganes mi confianza, removeré la marca—.
—No podemos hacer más que obedecer, cierto—.
—Así es, pero no te preocupes, tienes la libertad de moverte como quieras, me ahorraría tiempo si no supieras hacer tu trabajo.
(CHASQUIDO)
Sin más, los que se habían desmayado se despertaron.
—¿Q-qué pasó?… iiii—.
—¿J-jefe?—.
—¿Cómo fue la discusión Mantiz 3?—.
Temblando del miedo llenos de curiosidad al ver el rostro de Javier, todos tenían algo así en cada uno de ellos, pero ninguno que se mantuvo despierto habló.
—Bueno, ahora que la reunión ha acabado, Yami los despedirá—.
—–
Viendo irse a todos de la sala, quedando solo Javier, saca el libro viejo.
—hmm, hay muchos artefactos de la era antigua… pero no me dice muchos los nombres… Las plantas que germinaron por la concentración de energía arcana son muchas con diferentes efectos… El terreno oculto más cercano que se abrirá es en la prefectura de Nagasaki en Golden week—.
Pensativo en qué hacer en tan poco tiempo, Javier miró a la puerta viendo entrar a Yami antes de sentarse a su lado.
(Ya se fueron. Estaba bien que los contratara mientras amenazas)
—A si está bien… uu, tu regazo en el mejor Yami acaríciame la cabeza—.
Actuando como niño mimado, sobaba su mejilla en los muslos de Yami y con su cálida mano de Yami masajeaba el cabello.
(No has contestado)
—Huh, eso fue mejor, no pienso poner mi entera confianza en hombres que trabajan por dinero—.
(¿Qué piensas hacer ahora en adelante?)
—Disfrutar de mi vida escolar, encontrar a mi esposa, tener aventuras en mazmorras—.
(Tan importante es tu esposa)
—Sí, no la conozco, pero quiero encontrarla. Me pregunto cómo es, de seguro es una belleza como Yami. Tendrá una personalidad sencilla o es ambiciosa, cariñosa o fría, llorona o simple, tímida y decidida, sabrá cocinar o no puede. Me gustaría disfrutar de su sazón, me pregunto: ¿sí le gusta tener hijos? Sabes que hay mujeres que no quieren amarrarse a la familia y simplemente quieren ser libres sin cargas. Jejeje me pregunto cómo será, es emocionante ir a buscar, pero quiero encontrarla ya y saber cómo es… huh, ¿Yami qué sucede?—
Temblándole la mano, paró de sobarle. Javier, que sintió eso, le terminó preguntando, pero, como si no hubiera pasado nada, prosiguió en acariciarle el cabello.
(Nada… te gusta que te cocine tu esposa.)
—Claro, después de todo es su sazón, pero no importa si no puede, en cambio, yo le aré la comida—.
No escribiendo nada de nuevo, la bruma se revuelve en cientos de palabras, pero vuelve a la nada mientras Javier cerraba los ojos para seguir disfrutando del momento.
(Eres un Dios hentai, tendrás muchas mujeres, cierto, que vas a hacer si tu esposa no quiere más mujeres para ti.)
—Eso será difícil—.
Murmuró cuando sintió que las palabras se formaban en la bruma.
—Por cierto, Yami ahora hablas mucho hasta saber sobre este tema, donde aprendiste todo—.
(Aprendizaje rápido, aprendo rápido al estar en constante viendo la televisión.)
Esfumándose cualquier intención de investigar más, siguió mirando al vacío.
—¿Yami qué piensas de esta casa?—.
(Linda y llena de vida, muy diferente del pasado, pero es mejor hacerla colorida. En la televisión pasaron jardines llenos de flores, quisiera llenar los de diferentes flores).
—huh… eso… suena bien… fu, fu—.
Atacando continuamente la somnolencia, se durmió en el regazo de Yami.
—¡Javier-kun vamos a jugar!—.
—…—.
—Shhhh—.
Imitando a Yami, puso su dedo en sus labios en señal de hacer silencio. Acercándose en pequeños pasos, Shio se paró al lado de Javier y tocó las mejillas.
—Ehehe, Javier-kun parece un bebe, no lo cree Yami onee-chan—.
—… No te dije que era Yami-mama—.
—Pero, mi mami puede enojarse si te dijo Yami-mama—.
—Pero salió bien, como te enseñé—.
—Mmm, Javier-kun no dijo nada cuando lo llamé, papi, pero tampoco le parecía que le molestara—.
—Le gustaría que le llamaras, papi, ya deberías de decirle que te acoge como su hija, él te aceptará—.
—No lo sé… ehehe por cierto Yami-mama, ahora pareces muy feliz—.
—…—.
Callada, pero se notaba la sonrisa que irradiaba.
———
[Jueves, 25 Abril 2028]{4:45 Am}[Mansión Valderrama]
Despertándome, sintiendo un peso sobre mi pecho, apenas recordando la hora de haberme quedado dormido por el grandioso regazo de Yami, abrí los ojos y me encontré con una vista nunca antes vista.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com