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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 48

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Capítulo 48: Jueves, 25 Abril (Preludio a la enfermedad tercera parte + Dolor de la traición)

Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:

retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa:

Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí]

—————

[Jueves, 25 de Abril del 2028]{4:45 AM}[Mansión Valderrama]

Apenas despertando los agudos ojos de Javier se agrandaron al ver, un hocico húmedo tan cerca.

—Polaris—.

Calmado, mira a Polaris, que se había subido hasta su pecho, para mirar alrededor.

—Dormí en la habitación, ahh, preferiría estar en el regazo de Yami, pero no puedo pedir algo tan egoísta, aunque si pudiera, además de que se le entumecieran las piernas—.

—Guau—.

Lanzando un ladrido de cachorro, Polaris contenta comenzó a lamer los labios y mejillas de Javier haciendo que la aparte.

—… saliva de perro apenas despertarse. ¡Te quedas aquí!—.

Parándose del sillón le lanza la colcha que lo tenía arropado a Polaris quedando bajo la colcha. Pudiendo ver el bulto que se movía para salir, Javier ni siquiera interesando se da la vuelta para irse, pero el sonido seco seguido por el llanto del cachorro lobo, Javier se detiene volviendo.

Uii, uii, iiu, iuu

—… Maldición, si lloras no podré dejarte…—.

¡Guau!, ¡guau!, ¡guau!

Recogiendo del suelo a Polaris otra vez comienza a lamerlo, pero previniéndolo, le puso su mano en el hocico.

—… me dejarás toda la mano mojada con tu saliva, déjalo, hahaha, me haces cosquillas, ¡Polaris!—.

¡Guau!

Deteniendo el avance de Polaris con poca fuerza de voz, Polaris simple dejo de lamer y se acurruca entre el brazo y el pecho.

—Vamos fuera, seguro que querrás correr por ahí—.

Caminando por la mansión sin nadie despierto y sin la luna que los pudiera acompañar. Javier que salió por el ventanal, deja en el suelo a Polaris y comienza a caminar.

—Venga, corre, te estaré observando—.

¡Guau!, ¡Guau!, ¡Guau!, ¡Guau!

—Ahahaha que haces, hahaha—.

Intentando correr al ser soltada, Polaris da una voltereta para sacudirse y seguir corriendo. Javier que miraba a Polaris intentando correr sin tropezar más, se divertía.

—En serio que eres tonta, ven, Polaris—.

¡Guau!, ¡Guau!, ¡Guau!, ¡Guau!

Respondiendo al llamado en seguida corre hacia los brazos abiertos.

—Hoy tendré que hacer muchas cosas antes de comenzar… ¡cof!, ¡cof!, ¡cof!—.

Arrodillado sin siquiera poder poner fuerza en sus piernas, cae de lado mientras fracasa por calmar la tos que lo hacía encogerse. Polaris podía ver el estado enfermizo que se puso Javier, con sangre salpicando cada vez que tosía, dejándolo con una palidez de muerto, como si toda la sangre se le hubiera drenado.

Con miedo y preocupación, Polaris comenzó a correr alrededor de Javier ladrando y lamiendo la cara, pero nada funcionaba.

¡Guau!, ¡Guau!, ¡Guau!, ¡Guau!

Sin nadie cerca, Javier tuvo que soportarlo solo hasta que la tos menguara y poder al fin respirar con más tranquilidad, para que después de unas bocanadas de aire, la sangre se esfumara.

—Es-estoy bien, es solo una simple tos… En serio, no me agradan los perros… ladran mucho, pareciera que tuviera una alarma en mi oído todo el tiempo—.

Traicionando su apariencia enfermiza con su sonrisa solitaria, calmaba a Polaris. Javier, sin darse cuenta hasta que estuvo muy cerca la presencia dé.

—… ¿Yami?, qué haces estado a esta hora aquí, fuera—.

Sorprendiendo le la llegada de Yami en un remolino de miasma que desapareció a espaldas. Viendo a Yami con sus ojos enfocados en la apariencia adorable de vestir una pijama con estampados de conejo.

(¿Estás bien?)

—Estoy bien, nada de qué preocuparse, llévate a Polaris, me bañaré en mi cuarto—.

Transportándose dejando atrás a Polaris y Yami, llegando a la bañera de su habitación, sin siquiera poder reunir fuerza para levantarse, Javier se recuesta en la pared de la ducha, quitándose la ropa una por una.

—Preferiría… que no preguntara nada Yami… pero… ahhh… si le muestro mi estado de salud lo único que conseguiría sería preocuparla… Soy el Dios Hentai, no pienso morir por una maldita enfermedad que no es nada—.

Bajo ese pensamiento abrió la ducha estando fría el agua.

———

Siendo una mañana igual que siempre, Javier ahora se quedaba un rato más en la casa para enseñarle a Shio a escribir mientras Rinka y Sayaka se adelantaban a la escuela.

[7: 34 Am]

—Ahora, donde me dirijo, todavía es temprano, vamos a la biblioteca antes que comiencen las clases—.

Llegando sin problemas a la biblioteca que ya estaba abierta, Javier entra y saluda a la sensei que estaba acomodando algunos libros en las repisas.

—Buenos días, sensei—.

—Oh, pero sí eres tú, Javier, tan temprano como siempre—.

—Ahaha, vivo un poco lejos, por eso llego temprano, déjeme ayudarla—.

—Gracias—.

—… Sensei puedo hacerle una pregunta—.

—No seas reservado—.

—¿Usted sabe algún programa de clases a distancia para personas que no acabaron la secundaria por fuerza mayor?—.

—¿Ha sucedido algo?. Es raro que preguntes algo que no esté relacionado con libros—.

—Es un amigo—.

—Mmm, ¿cuál fue su último año?—.

—Último año en secundaria—.

—… Te hablaré con la verdad, casi no hay programas para los que no terminaron la educación obligatoria—.

—Y si es un estudio intensivo, solo tiene que dar exámenes para pasar el año y poder probar que ha terminado los estudios—.

—Mmm, deja que hable con algunos amigos, para poder ayudarte—.

—¡En serio!, gracias, sensei—.

Emocionado, Javier no pudo evitar abrazar a la profesora para soltarla y seguir ayudando a acomodar los libros faltantes.

—Este chico, ehehe—.

———

—¿Jefe Mantiz por qué tenemos que cuidar de esa niña?. Ahora somos niñeros—.

—No me hagas recordarlo—.

Ocultos a una distancia cercana, pero a la vez lejos, donde podían reaccionar de inmediato, Mantiz y sus hombres estaban presentes vigilando una escuela Aoi, donde estudia Rinka.

—Jefe Mantiz, que piensa, no cree que es raro todo esto—.

Señaló a uno de los hombres de Mantiz.

—Idiota, quieres terminar como el grupo de ayer, recuerda lo que sucedió—.

Haciendo recuerdos de lo que sucedió anoche, todos los hombres temblaron y Mantiz que lo había mencionado, frunció el ceño.

——-

[Miércoles, 24 Abril 2028]{22:06}[Autopista Noroeste]

Habiendo retirado del recinto de la mansión Valderrama, Matiz se subió en la primera furgoneta con sus hombres y los demás en la segunda y tercera.

Estando en la autopista regresando a su guarida, en la segunda furgoneta comenzó todo.

—No creen que todo eso es una farsa—.

Comentó con confianza un hombre de contextura gruesa con horrible marca de quemadura y corte que recorría su cuello hasta su oreja que tenía a la mitad.

—¿Estás diciendo que todo lo que vimos y sentimos fue mentira?—.

En un tono burlón miró de reojo al hombre corpulento.

—Exacto, porque debemos de creerle—.

Mostrando un rostro de ver a un tonto que ni siquiera lo ocultaba, el pequeño hombre solo cerró los ojos como si no hubiera escuchado nada.

—Dices eso, pero no puedes negar, nada ni del tesoro que significa ese lugar—.

Comentó otro hombre de contextura delgada que se mantenía en la esquina y una daga en su pecho, además de unos característicos piercing alrededor de la oreja.

—Tch, no tienes que mencionar lo obvio. Lo que dijo es que, aunque esa mujer sea fuerte, el resto son unos debiluchos—.

—¡Pero qué idioteces estás diciendo!. Es que no te basto la sed de sangre de ese hombre—.

—¡Eres tú, 008, que no entidades!, ¡ese tipo es solo un farol!. Puede que haya sido poderoso en el pasado, pero ya no lo es. Ni siquiera sentimos alguna pizca de energía arcana; el único inconveniente es esa mujer—.

—¡Cállate, 34! lo único que sale de tu boca son estupideces y ese aliento de mierda tuyo. Y si así fuera ningún presente le puede hacer plantar a esa mujer ni el propio jefe Mantiz—.

—Tch, tch, tú no lo entiendes, cierto—.

Burlón, cruza sus brazos y con una prepotencia se dirige a 008.

—Cuando dije que fuéramos nosotros los que debíamos derrotar a esa mujer—.

—Vaya, estupidez, pensé que tu cerebro de pájaro había crecido al de un mapache, pero veo que mis expectativas fueron muy altas—.

—¡Ahahaha!, habla lo que quieras. Si vendo esta información a los peces dorados, ganaré mucho más dinero de lo que podría gastar en toda mi vida, ¡hahaha!—.

—Oh, oh, qué buena idea—.

Afines a la idea de 34, un hombre con gorra y sin cejas se unió.

—Tú, si pareces entender 23, una vez que alcancemos el vuelo, podremos dejar esta vida miserable—.

Ya fuera porque tenían ideas afines o por simple codicia que une a los de su especie, los demás que tenían una cabeza bien puesta, veían como unos idiotas a 34 y 23.

—Ignorantes—.

—¡Qué dijiste!—.

Tocándole una fibra sensible de 34, se levanta tomando de la camisa a 008 que no se inmuta.

—Lo que escuchaste tú y tu grupito inconformista, son molestos—.

Expresó fastidio al simple hecho de escucharlo.

—¡Maldito!—.

34 empujándolo para que choque contra el fuselaje, 008, como hábil experto, lo agarró de la camisa atrayendo lo para seguir con un codazo directo a la esquina del ojo, oyéndose un hueso quebrarse y sangre salpicando. Pero aun no siendo suficiente para vencer a los hombres que había escogido Mantiz. Pateo el pecho, esa era la idea de 34, pero el experimentado 008 tomó la punta del zapato, dio un giro y su codo golpeó la ‘tibia’.

Aullando de dolor al sentir su hueso partido, con el razonamiento de un animal al estar atrapado, la energía arcana comenzó a envolver los antebrazos de 34.

Dentro de la segunda camioneta, sintiendo que la sed de sangre subía como espuma, como hombres de experiencia preparándose para matar si eran atacados, una voz furiosa resonó.

—¡¡No se peleen en la camioneta, si la destruyen el Jefe no tendrá piedad!!—.

—…—.

—Tsk, entiendo, entiendo—.

Escuchando la advertencia del conductor, 34, fue tomado por ambos brazos por dos hombres para sentarlo, dejando que tome un vial con su contenido negro, arreglando su ojo y pierna fracturados.

—Patético, si le tienes miedo al jefe Mantiz, como puedes siquiera pensar en negociar con algunos de los clanes más antiguos de Japón. Cuando lo único que eres bueno es jugar en apuestas y prostitutas, no me hagas reír—.

Cayendo en la provocación de 008, 34 se levantó no importando el dolor de tener un hueso fracturado.

—Ahora sí la cagaste 008—.

—Te estoy esperando, chilla, bastardo como mierda, que no piensas más allá de tus narices. Dime en serio, piensas que algún clan de los ‘Ocho Peces Dorados’ al saber dicha información no te matará y matará a cualquiera que lo sepa quedándose entre ellos—.

Bajo las palabras de 008 todos los que estaban asintieron con la cabeza estando de acuerdo, que un tesoro como el terreno con una espesa energía arcana sería codiciada no solo por los Japoneses, sino también por fuerzas exteriores provocando una guerra a mayor escala, pero 34 pasando de esos pensamientos dijo con confianza.

—Ha, tú que puedes saber lo que estoy pensando, déjame decirte que una vez riega la información a buenos clientes, me iré de este país—.

Ya ni siquiera podía escuchar las tonterías de 34, las energías arcanas de 008 y 34 chocaron meciendo la camioneta.

—¡Oigan, dejen de pelear, están haciendo que se mesa el auto!—.

—¡¡Deténganse!!—.

Interponiéndose los demás entre los dos hombres que no daban marcha atrás en sus energías arcanas que comenzaba a ganar terreno 008, nadie se dio cuenta de que la marca que había dejado Javier en los brazos estaba parpadeando hasta que desapareció.

—¡Oí! 34 tu brazo—.

—¿De qué estas hablas…?—.

—No solo 34, ¡26, 17, 40 ustedes también!—.

Apenas percatándose 26, 17, 40 que habían estado pensando en un plan para beneficiarse, notaron que sus marcas habían parpadeado más rápido hasta desaparecer y comenzar a brotar un cristal de su piel.

—¡¡¡ahhhhhhh!!!—.

—¡¡¡¡Duele, Duele, Duele!!!!—.

—¡¡Se esparce demasiado rápido cortarle el brazo rápido!!—.

—E-espera no lo hagas… ¡¡ahhhhh!!—.

—¡Llama al Jefe!, ¡detente!, ¡¡detente!!—.

Frenando a raya las tres camionetas, Mantiz que había escuchado toda la discusión en el segundo coche por medio de la radio, se bajó apenas se detuvo, oliendo caucho quemado.

Viendo a sus hombres salir asustados de las camionetas, percibiendo que no era la única, se acerca y ve a cuatro cadáveres cubiertos de cristales de diferentes colores que salen de sus cuerpos con una expresión de agonía.

—¿Qué sucedió?, 003, dime lo que vistes—.

—N-no lo sé, de pronto cayó de dolor y esas cosas comenzaron a salir de su cuerpo—.

Incómodo al ver cómo varios de sus hombres murieron por causas inexplicables, un error fatal en asesinos como ellos que no deberían temer a la muerte, pero ahora eran como arañas queriéndose esconder.

—Hablen qué sucedió—.

Acercándose a 008, señaló al muerto 34 sin brazo después de habérselo cortado.

—Mientras discutimos, uno de los nuestros notó que algo comenzó a salir en el brazo de 34 y después, 26, 17 y 40 sucedió lo mismo, solo que vimos cómo la marca de sus brazos parpadeó y desapareció…—.

Escuchando con atención a 008, entró en la camioneta tocando los cristales que sobresalen por todo el cuerpo, traspasando la ropa, en especial 34, donde sus ojos y boca sobresalen brillantes cristales rojos, haciendo lucir mucho más aterrador sus muertes.

—Una horrible muerte y estos extraños cristales… se parecen a…—.

—¿Sabe lo que les pasó, Jefe?—.

—No hay duda de que lo que les puso nuestro nuevo jefe fue el causante de estas muertes… 008 y 003, acompáñenme, el resto pasen a todos los que murieron en la segunda camioneta… veremos a “planta”. No hay mayor advertencia de lo que pasó… vayan a la base y esperen a que lleguemos—.

Oyendo las órdenes de Mantiz tomaron los 11 cuerpos cubiertos de cristales a la segunda camioneta, yéndose solo con 003 y 008.

———

Deteniéndose frente a una villa antigua japonesa, el primero en salir es Mantiz, seguido por 008 que conducía y en la parte de atrás 003.

—003 avisa de nuestra llegada a Planta indícale de esta pequeña introducción—.

—Entendido, Jefe… ¡Disculpe!—.

Entrando 03 a la pequeña villa, Mantiz se recuesta y de su chaqueta saca una cajetilla de cigarrillo, enciende y toma una gran bocada de ella.

—Fuu, hay cosas extrañas en este mundo, pero desde el encuentro con esa Maids, nada parece tener sentido igual que su maestro—.

—Tiene razón, ese chico no tiene el aura de un guerrero, ni energía residual, pero tiene ese algo que… no sé qué es—.

—Jo, me entiendes, 008, quieres una bocada—.

—Lo había dejado, pero esta noche tomaré uno, gracias—.

Tomando el cigarrillo, 008 y Mantiz solo esperan que viniera al que vinieron a buscar.

—Perdón por la tardanza, pero en este trabajo uno no tiene tiempo para descansar—.

Llegando una voz masculina etérea desde la entrada, un hombre con Yukata de apariencia simple; ojos verde oliva, cabello largo color magenta, recogido con un palillo de madera, nariz pequeña, labios rosas una nuca húmeda dando un atractivo que atraía hombre y mujeres por igual, tenía una altura de 1.70 cm con su pecho al descubierto.

—Como siempre, tu apariencia es extraña—.

—Me halaga tus comentarios, Mantiz, pero cuando vienes hacerme una visita nocturna—.

Planta, como se había referido Mantiz al hombre andrógino, se acercó para apartarse enseguida mientras mostraba una expresión de peste, se tapó la nariz.

—Apestas a cigarro—.

—Por ello lo fumo cuando vengo aquí—.

—Huh, qué malo—.

No molestando la actitud fría de Mantiz le sonrió con picardía, antes de cambiar de humor con rapidez, y Mantiz arroja al suelo el cigarrillo para pisarlo.

—Están atrás… pero antes mira esto—.

Señalando el lugar, Planta se dispuso a abrir la puerta, pero Mantiz le lanzó el pequeño cristal rojo.

—Ho, un cristal elemental de fuego con pequeños fragmentos de corrosión… pero examinando más profundidad se aprecia la mala calidad, tiene demasiadas impurezas, déjame decirte, si quieres venderlo, te darán como muchos trescientos cristales púrpuras… ¿Por cierto, dónde lo conseguiste? Debes de comprender que, aunque la calidad no es de las mejores, es un gran producto si la subastas—.

—Tu respuesta está dentro—.

No entendiendo a qué se refería Mantiz, abrió las puertas.

—Esto es… ¡¿Oye, en qué te metiste?!. Esto… umu, umu, ya veo y con esto… entiendo… fue absorbido… y si revisamos por aquí y aquí, oh vaya… ¡Esto es fabuloso!—.

Examinando cada centímetro de los cuerpos, su mirada embriaga, respiración agitada y un bulto en su parte inferior, como si hubiera visto la mujer más hermosa ante sus ojos.

—Hahaha, ¡esto es fantástico matiz! ¡Dime!—.

Como un loco se abalanzó sobre Mantiz que lo esquivó, haciendo que Planta cayera de cara contra el asfalto.

—¡No!. Pago cualquier información para saber cómo terminaron así—.

—…—.

—Vamos, responde, no me dejes con la intriga—.

Sonriéndole amorosamente, al punto de querer abrazar el brazo de Mantiz, lo aparta mientras sus cejas temblaban.

—Mi Jefe—.

—Oh, eso es una sorpresa—.

—¿Por qué?—.

—Conociéndote de años con tu personalidad de lobo solitario que desprecia que lo manden si no que quiere mandar—.

—Pasado, me encontré con algo que no puedo superar cómo estoy, además la persona que me tiene una soga en la garganta por así decirlo, mira… sabes cómo funciona—.

Sacándose el abrigo, muestra su brazo a Planta.

—Un sello, además uno que nunca había visto, ¿esto qué hace?—.

—Ya viste los resultados, ahora dime qué descubriste—.

Dejando atrás todas las payasadas, Planta se lamió la sangre en su dedo.

—Huh, como lo dijo, la energía en sus modus arcano está seca o mejor decir que desapareció. Lo que ves es solo una cáscara de piel humana, sus órganos, sangre y carne; todo lo que está dentro se ha convertido en una escultura de cristal elemental de fuego—.

—Lo sabía—.

—Mmm, lo sabías—.

—Una corazonada… Pero no imaginaba que su cuerpo había sido cambiado de ese modo—.

—Oye, puedo quedarme con estos cuerpos, quiero examinarlos a fondo—.

—No me importa, más importante, dónde está mi hombre—.

—Ara, ara, ara, lo siento, me olvidé de él—.

Más una burla que una verdadera disculpa, un enorme tallo salió de la puerta principal para escupir una baba verdosa.

—Mn, ah, uh, ah—.

Cubierto de baba, sin poder hablar, ojos en blanco, un inusual rostro de felicidad a la vez que no tenía pantalones.

—Lo siento, mi pequeño abuso un poquito de tu subordinado, pero no te preocupes, en pocos días estará como nuevo. Ahora mi niño toma eso y no se lo coman—.

Saliendo docenas de enredaderas de la boca del tallo que terminaba envolviendo a los antiguos subordinados de Mantiz para volver a la casa la planta.

—Bueno, si me disculpas tendré mucho con que diver… Cof, cof, quiero decir investigar toda la noche—.

Cerrándose la puerta con una feliz expresión, 008 frunciendo el ceño, mostrando malestar del hombre llamado planta, mira cómo quedó 003.

—Huh, no me agrada venir a este sitio—.

—A mí tampoco, pero es bueno en lo que hace, toma a 003 y ponlo atrás—.

—Hua, el peor trabajo—.

Tomándolo del cuello, lo lanza a la parte de atrás de la furgoneta y de inmediato limpia el pegajoso fluido en su mano, para partir.

——–

[Presente]

Jugando con el pequeño cristal rojo que era el único que tenía Mantiz de uno de sus subordinados. Decidido, guarda el cristal en su bolsillo y mira a sus subordinados.

—De ahora en adelante van a separarnos a un equipo de 5, formarán un doble cerco alrededor de la escuela, nuestro jefe es especial y no podemos fallar en un trabajo de este nivel—.

Sabiendo qué hacer y dónde ubicarse para no ser notado, nadie tenía la molestia de hacer preguntas sin sentido, pero 008 preguntó.

—Líder Mantiz, si nos deja a nosotros el perímetro, ¿dónde piensa ir?.

—Hemos tenido las vagas más grandes desde que formé este grupo, voy a dirigirme a reclutar los 11 hombres capaces—.

—Jefe Mantiz no sería contraproducente, viendo cómo resultaron las cosas—.

—No tienen que pensar en nada más que en hacer su trabajo—.

Respondió Mantiz al saltar del edificio.

———

Por otra parte, sin preocuparse lo que haga el grupo de Mantiz, Javier, en medio de la clase de historia, no prestando atención, miraba a cada rato a Setsuna y escribía en la última hoja.

(Kiyoura-san estás enojada)

Setsuna que ni siquiera prestaba atención, aunque el cuaderno de Javier golpeara su cuaderno o su codo.

(Kiyoura-san, estás molesta, si quieres te doy un pase a KFC)

Otra vez negándose a hablar, Javier intentó varias conversaciones en la página para llenar la mitad de la hoja.

—Uhg—.

Gruñendo al ser ignorado, se acerca a Setsuna.

—Set-chan, qué hago para que no estés enojada—.

Y Setsuna ya hostigada por querer ignorarlo, le susurró de manera cortante.

—Ya deja de molestar, si no le diré al Sensei—.

—Set-chan—.

—¡Te uuuu…—.

Tapándole la boca antes que pudiera alzar la voz, Setsuna se quita la mano de Javier y con un golpe seco en el cuaderno de Javier escribe.

Setsuna: (Otra vez y gritaré más fuerte)

Javier: (¿No me perdonas?)

Setsuna: (¿Qué hay que perdonar?)

Javier: (Es que por mi culpa estás enojada)

Setsuna:(Si sabes la razón por la que sigues hablándome, y estás actuando extraño)

Javier: (Extraño)

Frunciendo el ceño, por lo que escribió Setsuna, retrae su cuaderno y vuelve a su posición original, pero aun sin prestar atención a la clase, apoya su barbilla con su mano, olvidándose de su alrededor.

-¿Mi comportamiento es extraño? No lo creo. Entró en lo normal, si sacó de la ecuación de que soy el Dios hentai y enfermo. Por otra parte, si me pongo a ver mi comportamiento original de cuando comenzó las clases, era más activo y pensaba un poco en mi futuro, pero ahora como que me siento más melancólico, será por la enfermedad… Creo que hay una enfermedad llamada bipolaridad; tiende al cambio de humor repentino-.

Dentro de su propio mundo, Setsuna mira de reojo a Javier, que ni siquiera se toma la molestia en prestar atención a la clase.

-¿En qué estará pensando? Hoy está actuando raro-.

Llegando el receso, la mayoría de los estudiantes comían con sus amigos, en el patio, escaleras o la cafetería y en el aula. Pero aun cuando el exterior seguía su curso natural, Javier en algún momento yacía perdido sin moverse.

—¡Oí!, te estoy hablando, Javier—.

—Eh, ah, oh Makoto, me necesitas para algo—.

—Te decía para ir a comer en la cafetería con nosotros—.

Señalando a la entrada, ve a Ryuto esperando.

-Cafetería… pero no tengo hambre-.

Dirigiendo la mirada a Makoto después de pensarlo, se disculpó.

—Lo siento, pero no tengo apetito—.

—¿Estás bien?. Estás enfermo—.

—Estoy bien, simplemente no tengo apetito, vayan ustedes dos—.

Viendo irse a Makoto y Ryuto, Setsuna regresa y ve solo a Javier recostado en su pupitre sin intención de levantarse y el rostro apagado sin ánimo.

—Uuu, kiyoura-san, ¿te olvidaste de algo? ¡!… ¿Pasó algo?—.

Tomando de sorpresa que Setsuna se acercara tocando sus frentes.

-Que frío se siente la frente de Setsuna, o de verdad estoy enfermo, pero eso no importa ahora, ehehe, huele muy bien, muy dulce-.

—No tienes fiebre, has estado actuando extraño hoy, porque no vas a la enfermería para que te revisen—.

Aturdido por la repentina suavidad con la que hablaba Setsuna, Javier negó con la cabeza.

—¿Por qué dices que estoy actuando extraño, yo me siento bien—.

—Por lo general eres mucho más activo, al punto que eres un fastidio. Pero hoy luces más apagado—.

—Oh, ehehehe, así que me estás viendo todo el tiempo…—.

Callándose al ver la fruncir el ceño, cambio de tema.

—… Conozco mejor mi cuerpo de lo que crees, solo cuando escupe sangre será el momento que tenga que preocuparme, ahahaha…—.

—No bromees con eso—.

Notando la melancolía y tristeza que se reflejaba en el rostro de Setsuna, Javier solo pudo agachar la cabeza.

—Lo siento, no pensé cuando hice la broma—.

—… está bien, pero no vuelvas a hacer una broma de ese tipo, es de mal gusto—.

Dándose la vuelta, Setsuna recoge de su mochila un cartucho de palillos.

-¡¡¡Idiota!!!, cómo pude decirle ese tipo de cosas sabiendo que cuando era pequeña su amigo se enfermó y murió. ¡¡Bruto, estúpido, imbécil!!-.

Queriendo arrancar los pelos de las patillas, dejó caer su cabeza sobre el pupitre haciendo un sonido seco.

—Esto es deplorable… Me voy—.

Dijo y salió del aula de clase a la biblioteca.

—Mmm, o Yuki-kun estás cuidando el fuerte hoy—.

—Algo así, y ¿tú qué haces por aquí?—.

—Que no puedo—.

—No diría eso, pero ¿cómo viniste esta mañana?—.

—Huh, cómo sabes que vine—.

—Por la sensei, te tiene muy alta estima—.

—¿En serio?. Bueno, creo que somos dos entusiastas por los libros… por cierto, hoy traje un libro de mi casa, voy a estar atrás—.

—Vale—

Dijo Yuki volviendo a leer su libro. Javier, que ya tenía una zona especial para él solo, fue hasta la esquina del fondo de la biblioteca donde se sentó en su bolsa de aire para abrir el libro que le dio Ryuto.

{Enciclopedia de Udaka Nara}

De pasta verde oscura con letras doradas y con un grosor de 20 cm

-La mejor arma es el conocimiento-.

Pensó antes de quedarse en la página 111, donde estaba dibujada una flor de diferentes colores, la descripción y uso.

Flor Arcoíris: Recibe el nombre por cada pétalo con propiedades elementales. Aparece en la mazmorra Seregat. Ubicado en África. Se utiliza para medicina.

Capullo wlof: Se abre cada ocho días, al inicio de la primera luna del año. Aparece en la mazmorra Ñuñu. Ubicado en Polonia. Su semilla es ampliamente utilizada para prendas de combate.

Loto oronero: Sus pústulas de color dorado cambian a uno lechoso al tercer eclipse lunar, creando un litro de savia por cada pistola. Aparece en la mazmorra Fuorrr. Ubicación: India. Se utiliza ampliamente como medicina, para atraer a la vida.

Piedra de urgas: Aparece en la mazmorra Utur. Ubicación: Italia. Se utiliza como ingrediente principal para la fabricación de armas.

Enredadera de mer: Crecen en las profundas cuevas submarinas del Mediterráneo, ahí el rumor que donde crecen las enredaderas de mer; es donde durmió el Dios Mer. Ubicación Mediterránea. Es ampliamente utilizado para la medicina, en especial los venenos.

Pluma de cola de mono: Florecen en árboles con mil años de antigüedad. Ubicación Madagascar. Aparece en la mazmorra Yiruc. Se utiliza ampliamente en la fabricación de estabilizadores en energía arcana y pergaminos.

Flores de ensueño: Florecen en abundancia sobre los cadáveres con distintas flores y olores diversos. Ubicación China. Aparece en la mazmorra ‘Ala de cigarra’. Es ampliamente utilizada como neutralizador de venenos, alucinógenos y al mismo tiempo un calmante para estabilizar y curar el alma, haciéndola un importante recurso que no aparece fuera de la influencia de China.

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-Ehehe estas plantas serán perfectas para hacer un hermoso jardín único en el mundo-.

Pasando a la siguiente sección después de marcar más de 200 tipos de flora, llegó al reino animal.

Abeja miel: Extinta. Su hábitat se encontraba en pantanos, recorriendo unos tres mil kilómetros al día. Su población era escasa, pero contaba por cada panel unos ocho mil. El último ejemplar sin destruir se encontraba en el desierto del Sahara, se cree que había estado recolectando la miel de la planta; Akua roja infernal, que se extinguió 200 años después. Su función no es diferente a las abejas actuales, en polinizar y crear miel.

Oruga Yur: Extinta. Su hábitat era de cadenas montañosas con abundantes minerales. La vida de una oruga yur constaba de 15 años que consistía en tres fases. En algunos casos, la oruga de yur solo alcanzaba el final de su vida en la segunda fase, ya que depende del mineral ingerido. El último ejemplar vivo fue visto en Asia, 3000 mil años atrás. Muchos de los magos de esa época y clanes dependen del excremento de una oruga yur por la alta pureza del mineral ingerido.

Libélula Cognac: Extinta. Las libélulas Cognac y las abejas de miel tienen una relación estrecha, ya que su hábitat era pantanoso y Junglas con alta humedad. A diferencia de las abejas de miel: es que ellas recolectaban la miel en sus colmenas con alto índice de energía arcana alocada que era consumido por la libélula Cognac haciendo que sus las alas secreten hilos para crear su colmena y protejan a las abejas de miel. Hay un dicho en la antigüedad, que si encuentras a una libélula Cognac tendrás un festín de riqueza y otro de dulzura.

Caracol Nir: Extinta. Habitan lagunas y ríos con alta concentración de vegetación. Su hábito alimentacios consisten en comer plantas con atributos acuáticos. Los caracoles Nir también eran nombradas como la realeza de los ríos, al producir perlas elementales de doble atributos: tierra y agua. Al igual que protectoras, ya que su baba que dejan a su paso era un estimulante para la flor y el terreno. La última vez que se vio una fue hace 1000 años.

Caracol Mord: Extintas. Aunque su hábitat eran las regiones desérticas, alimentándose del cocotero seco, eran ampliamente transportados a patios y cultivos por ser un exterminador de plagas, y repelente de insectos dañinos por su baba. Su última aparición registrada fue 2056 años atrás en los campos de cultivo de Roma.

Araña hilo de plata: Extintas. Su hábitat, en la mayoría, se encontraba en cuevas húmedas y valles semi-húmedos, pero gracias a su hilo de plata capaz de resistir los ataques de una potencia Arcana grado alto (Terrenun). Gracias a ello, la mayoría vivía en cautiverio, pero no fue hasta que la energía del mundo comenzó a menguar, que se extinguieron y las pocas, aun en la naturaleza, cambiaron.

Araña de noche: Extinta. Pariente cercana de la araña de plata, su hábitat eran los bosques y selvas tropicales, su vida es la de un depredador nato capaz de acabar con la vida de sus presas con sus hilos malditos. Se sabe que eran las preciadas mascotas del Dios Unir, el patrón de los castigos. No se sabe la fecha exacta de su extinción, pero después de la caída del Dios Unir, nunca más se vieron las arañas de la noche.

Sapo metálico: Extinta. A pesar de ser del tamaño de la cabeza de un adulto y se piensa que habitaba zonas costeras, la verdad es que su hábitat estaba más cerca de volcanes, pasando la mayor parte de su vida dentro del magma. Eran ampliamente casadas por su piel con la dureza del hierro común, hasta convertirse en una armadura rúnica. También era ampliamente utilizada en pergaminos arcanos gracias a su conductividad con la energía arcana.

Serpiente de tela Moar: Extinto. Habitaban bosques y llanuras, eran veneradas por tribus de lo que ahora es América. Al morir la serpiente de tela Moar su piel se servía para hacer ropa armadura. Según algunos jeroglíficos y toten, las serpientes de la tela Moar, fueron creación de la Diosa Moar; Diosa de tejedora. Al igual que la Araña de la Noche su existencia está relacionada con su Dios.

Pelicano agua de fuego: Extinta. Su hábitat era zonas rocosas, peñaderos y playas. Crean en sus bolsas agua inflamable al punto de ser comparada con pequeños dragones, escupe fuego. Fueron un producto de alta calidad para la cocina y experimentación Arcana, teniendo una gran variedad de campos. Su último ejemplar vivió hace 1832 años, cuando la enfermedad de energía Arcana estaba en su punto más bajo.

Sapo del entierro: Extinto. Viven en zonas de muerte y cadáveres en abundancia. Su existencia en sí era de muerte. Carroñeros innatos, incapaces de mudarse, que mueren cuando la zona en la que vivían ya no hay que comer. Sus cuerpos sirven para neutralizar venenos raros como el de slime de muerte durante un corto tiempo. La extinción de esta especie fue cuando su igual Slime de la muerte se extinguió, lo cual no se sabe el tiempo exacto.

Mariposa de la leche: Extinto. Viven en bosques densos y zonas montañosas. Las orugas de leche eran ampliamente atrapadas para mantenerlas en cautiverios hasta que salieran del capullo. Al salir del capullo, la mariposa de leche, derrama una gota lechosa durante su vida, que al consumirla, toda enfermedad y maldiciones eran curadas. Su extinción fue en la temprana enfermedad de energía Arcana.

———

No deteniéndose hasta ver unas cincuenta plantas con diferentes animales que estaban marcadas y ver la hora en su celular, levantándose para estirarse.

—Uuuuuu, terminé una parte del libro… No vino, bueno, tampoco puedo culparla, ya que tampoco esperaba que viniera la verdad. Ser el Dios hentai tampoco hace que una chica se te siente en las piernas como si nada—.

Murmurando para sí mismo.

Despidiéndose de Yuki que también se estaba preparando para irse, abriendo la puerta corrediza, Javier se encuentra con una kotonoha con la mano estirada.

—Katsura-san, viniste—.

Sorprendido al ver que Kotonoha había venido, no sabiendo qué decir en esa situación, Kotonoha habló primero.

—L-lo siento, por tardar, pero estaba comiendo con mi amiga—.

Tin ton, tin tan.

Sonando la campana del fin del receso, Kotonoha baja su cabeza desanimada.

—Lo siento—

—No hay por qué disculparse, en primer lugar casi te obligué a venir, además estoy feliz de que hayas venido—.

—E-en serio no es tan molesto—.

—Para nada, estoy agradecido de haber me hecho amiga de una chica de buen corazón como tu Katsura-san—.

—¿Amigo?—.

Sintiendo emociones encontradas al ver a Kotonoha confundida con la palabra ‘amigo’, Javier da un paso atrás en sus palabras.

—Jejeje, lo siento por mi atrevimiento, pero podrías ser mi amiga Katsura-san, claro está bien si no quieres—.

—… hehehe, qué raro eres, Javier—.

Viéndola reírse, Javier se ríe con ella con vergüenza.

—Entonces, si somos amigos—.

—Sí, espero llevarme bien contigo de ahora en adelante—.

—Igualmente…—.

Rígidos siendo incapaces de tomar un tema para conversar, ambos se ríen al ver lo torpes que eran, para intercambiar números.

———-

[Clase doméstica] [2: 43 Pm]

Entrando la octava hora, toda la clase 1-3 cambió de aula a una de cocina.

—¡Bien, chicos! Como les dije la última clase, espero que hayan traído sus ingredientes para que hagan las galletas… Aquí en la pizarra les dejo la receta que deben de seguir. Si tienen alguna pregunta o duda, solo llámenme—.

Acabando la explicación fácil de atender por parte de la profesora, Javier, en su módulo de trabajo, mira a sus compañeras de trabajo.

—Kuroda y Kanroji trajeron los ingredientes—.

—Huevos, azúcar, sal—.

—Mantequilla, chocolate en barra y esencia de vainilla—.

—Aquí están los míos. Creo que dijimos que íbamos a hacer galletas de vainilla con chocolate encima. Pero no creen que sea muy simple—.

—¿Hm?. Es porque son solo galletas, tampoco hay que hacer mucho—.

—Nanami tiene razón, solo vamos a hacer unas galletas de vainilla, no veo por qué complicarse—.

—Tch, tch, ustedes no entienden, ya que estamos haciendo una galleta, podemos variar de receta si después no podemos comparar los sabores—.

—¿Dónde quieres llegar?—.

—Ehehe, además de la harina, también traje chispas de chocolate y limón. ¿Qué tal tres tipos de galletas?. Mantequilla, bicolor, chispas de chocolate y, si apuramos, podemos hacer las galletas que originalmente íbamos a hacer—.

—Tú sí que—.

—Ehehe—.

—¿Por qué no?. Mis padres son dueños de una pastelería y ayudó, así que es fácil hacer las galletas—.

—Vale, haré la galleta de mantequilla—.

—Entonces yo hago la de bicolor—.

—No me importa unirme al reto, pero los materiales—.

—Tengo todo pensado y traje bastantes—.

Estando de acuerdo, Hikari y Nanami, Javier comenzó con la galleta de mantequilla; mezclando en un bol la mantequilla y azúcar, para batirlo con todas sus fuerzas al propio ritmo de una batidora seguido para agregarle la esencia de vainilla y huevo hasta integrarlo y después echarle la harina poco a poco para poner encima del mesón y hacerlo a mano.

Mientras Javier amasaba con la mano y echaba la harina con otra, Hikari Kuroda se lo quedaba viendo.

—Oye, deja de ser tan obvia y mueve las manos—.

—¡!… Q-que estás tratando de decir, es imposible que sienta algo por este idiota—.

Reprimiendo el grito que casi se le escapa al escuchar el comentario de Nanami Kanroji, con la cara roja comenzó a batir los huevos, mantequilla, azúcar y poco a poco la esencia de vainilla.

Manami Kanroji se reía por la reacción de Hikari Kuroda que intentaba calmarse con el sonido de la batidora.

-Vaya que no es sincera, Hikari. Y tampoco lo es la persona en concreto-.

-Hmph, que tiene de bueno ese tipo, si lo único que hace es molestarme… aunque ya no lo hace desde que le advertí en reportarlo con el profesor-.

————

Terminando la octava hora de (Clase doméstica) siendo la finalización de las clases, Nanami Kanroji, Hikari Kuroda, Setsuna Kiyoura, Sekai Saionji, Makoto Itou, Ryuto Miyake y Javier Valderrama se habían quedado para probar entre todas las galletas.

—¿Quién quiere comenzar?—.

Les preguntó, Javier, al ver que nadie se decidía, miró a Ryuto.

—Vamos con la mía—.

Dijo empujando el recipiente plástico ante todos.

—… Normal—.

—… No tiene nada, en especial—.

—… En serio, a mí me parecen buenas—.

—Gua, como siempre el estómago de un hombre, cualquier cosa le parece igual—.

—Eso no es cierto, Kuroda—.

—Sí, sí—.

—Pero ciertamente no destaca en nada—.

—Es mi primer intento—.

Sekai y Setsuna siendo las primeras en dar su opinión, después los dos peleones Hikari y Makoto. Por último, Nanami comió su galleta. Ryuto complacido, solo pudo mover los hombros faltando a Javier.

—Ryuto, ¿Cuánta de la esencia de vainilla le pusiste?—.

—Hug, no puse—.

—Me lo esperaba, están bien, pero si quieres dárselo, trata de poner todos los ingredientes a la otra—.

—Ciertamente—.

Recogiendo su bandeja plástica, Makoto estiró la suya.

Todos tomando una de pronto escupieron, todas menos Javier.

—Puff, uag, ¡quieres matarnos, Ito!—.

—No seas violenta, Kuroda, qué raro, hice como decía la receta, pero está salada—.

—Cómo qué salada es muy dulce—

Hikari que fue la que saltó primero en contra de Makoto lo agarró de la camisa jalándolo. Esta vez Makoto tampoco pudo renegar de su trato y que todas prefirieron lavar la boca con agua del grifo sin dejar comentarios más de los obvios.

—Makoto tú amasaste bien los ingredientes—.

—Sí, por su puesto—.

—Mentiroso, si los hubieras amasado no hubiera quedado así—.

Señaló Sekai.

—Bueno, creo que con la batidora—.

—¡¡Tonto!!—.

Les gritaron todos, terminando de encogerse en su asiento.

—Bien, dejemos al tonto a un lado, quien sigue—.

—Sekai tú—.

—Qué—.

—Nada—.

Makoto aun queriendo pelear por orgullo, él sabía mejor que nadie que era saber retroceder cuando todo estaba perdido.

—Entonces, Sekai y el mío, coman—.

Sacando la bandeja plástica que habían hecho las dos primas, Javier mira que eran de vainilla bañada de chocolate encima.

—¡Están buenas?—.

—…—.

Un poco nerviosa Sekai, Setsuna espera la respuesta de todos.

—Muy buenas, están deliciosas, con un vaso de leche sabrían mejor—.

—Quién puso la receta, dímela—.

—Fue Setsuna, la que investigó anoche—.

—Oh, Setsuna cómo las hiciste—.

Hikari y Nanami queriendo saber Setsuna no dice respuesta sí o no, que su mirada estaba en Javier.

—¿Cómo estuvo?—.

—Rico, como dijo Kuroda queda muy bien con leche, ¿puedo tomar otra?—.

—Adelante—.

Sacando esas pocas palabras, una sonrisa apenas visible para las demás, Setsuna dice la receta.

—Un huevo, media taza de harina, media taza de harina leudante, por cierto esta harina son para hacer tortillas de harina, un tercio de azúcar, 80 ml aceite, vainilla dos cucharadas, un poco de leche por si hace falta y cien gramos de chocolate… después de poner al horno haces un baño Maria con el chocolate, para sacarlo con papel manteca las pones encima y riegas como gustes en la galleta—.

Anotando los pasos a seguir Hikari, Nanami y Ryuto, Javier solo tuvo que recordarlo.

—Bien, ahora sigue las nuestras prueben—.

Emocionada, Hikari dio el suyo de vainilla y chocolate.

—Oh debió ser un poco difícil hacerlas… Están buenas.

—Gracias, tenemos negocio familiar, entonces no es algo difícil de hacer—.

Sonrojándose por el cumplido de Sekai, Setsuna frunció la frente mientras probaba las galletas.

—Deliciosas—.

—Gracias, Setsuna y a ustedes chicos les gustó—.

—Muy ricas, comparadas con la mía, le falta más sabor. Oye, Javier, cómo puedo agregarle más dulce ahora—.

—Mmm, ponle azúcar impalpable o remojarlas en chocolate blanco o cualquier otro, yo diría que quedaría muy bien, ya que no tiene mucho dulce tu galleta—.

—Oh, eso es, gracias—.

—Oye, no dirás nada, Makoto—

—Están deliciosas, mejor que las mías, contenta—.

—Hi, hi, mucho—.

Hikari que no perdía oportunidad de molestar a Makoto, Nanami sacó sus galletas.

—Prueben—.

—Oh, galleta con trozos de chocolate…—.

—¿Cómo está?—.

Sekai que fue la primera en probar las galletas, dio su opinión.

—Están bien, no están ni muy dulces ni muy simples, medio, medio—.

—Están buenas, en mi opinión—.

—Y, Nanami, Javier, también te ayudo—.

—Jejeje, soy nueva en repostería, me dejé guiar—.

Riendo con timidez, Setsuna más demuestra cierta molestia en sus ojos.

—Bien, ahora me toca a mí, prueben—.

—¿Qué sucede con toda esa confianza?… hhhh, ¡delicioso!—.

—¿Qué es esto?. Hicimos, con los mismos materiales, cierto—.

—Mmmm, se deshace en la boca—.

—Delicioso—.

—Hehe, en serio que eres bueno en la repostería—

—¡Oigan, ya dejen o me quedaré sin nada para llevar después!—.

Quitándoles la bandeja plástica con temor a que se les acabaran, Javier mira dentro y ya había solo la mitad de lo que había.

—Hehehe, lo siento, me gustaron de más—.

—Hug, ya que… kiyoura-san qué te parecieron mis galletas?—.

Javier, que la miraron con los ojos expectantes, Setsuna cogió otra galleta para responder.

—Están buenas…—.

Respondió limpiándose la baba que ocultó hábilmente.

—Me alegro de que te hayan gustado—.

Sonriendo alegremente Javier, Setsuna distrayéndose y para que no notara sus sonrojadas mejillas siguió comiendo las galletas que hizo.

—Y ¿cuál es el secreto, Javier? Te vimos hacerlas, pero quizás les pusiste algo al molde—.

Profundizando en saber, Hikari no dejaba de repetir lo mismo.

—No hice mucho, solo seguí la receta para hacer las galletas de mantequilla. Pero si le tengo que sobresalir en algo, es que lo mezcle muy bien—.

—Ahora que recuerdo que tú mezclaste con las manos—.

—Ehehehe, las manos nunca mienten a diferencia de la boca, Kanroji-san. Otra cosa que resaltaría sería…—.

—¿Sería…?—.

Expectantes por saber, Javier sonríe.

—¡Amor!, si no hay amor de por medio el sabor cambiará, para aquella persona sin amor, su sabor será diferente a lo normal—.

—Huag, qué ridículo—.

—Ridículo o lo que sea, el poder del amor nunca fracasa—.

Declarando con firmeza cerrando la tapa de su bandeja. Setsuna ya no pudiendo evitar sonrojarse, sale deprisa.

—¡Ah!, ¡Setsuna donde vas!—.

—¡Baño!—.

Sin mirar atrás, aun cuando Sekai la llamaba, se fue Javier, que tampoco teniendo nada que hacer, sale antes de decir.

—Bien, iré a limpiar el aula, adiós—.

—Te acompaño, todavía tengo que recoger mi maleta—.

—Yo también iré a recogerla—.

Saliendo detrás de Javier, Makoto y Ryuto, quedándose Nanami e Hikari.

—Y-yo también tengo que irme, espérame en el aula, Hikari—.

Saliendo corriendo Nanami, Hikari se queda sola y ve su bandeja plástica y come una galleta.

—¿Dónde irá, hasta se llevó sus galletas, bien no importa?—.

No dando mayor importancia al asunto, Hikari salió de la sala de cocina.

Mientras los corazones de dos doncellas palpitaban como locos, Javier mira su teléfono un momento, dejándolo con los ojos abiertos, calmando su sorpresa, apaga su celular y lo guarda.

-Y pensar que las cosas no saldrían como las espero, jejeje, pero no importa, así son las cosas-.

—¿De qué te ríes?, cuenta—.

Makoto dándose cuenta de la risa de Javier, le golpeó débilmente el hombro.

—No es nada, solo acabo de recordar que la vida es muy interesante—.

—Eres raro, Javier—.

Añadió Ryuto.

—Yo también lo creo y eso está muy bien si no sería aburrido, ¡hahahaha!—.

Gozando del futuro incierto, Javier avanza.

[Setsuna Kiyoura: 87 amistad… 1 amor.]

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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