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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 5

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Capítulo 5: Conferencia + Fin de Conferencia

Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:

retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa:

Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

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———

Tenso ante el no invitado, el soldado, de piel bronceada, físico musculoso, que pareciera llevar una segunda armadura debajo de la piel y la cual la que llevaba encima apenas podía contenerlo, con una cabellera corta de color verde a un lado de su cabeza, una trenza caída sobre su hombro. Javier, que no podía apartar la vista de semejante monstruo con piel humana, apretó los puños, pero disimuló cruzando los brazos sobre su pecho.

-¡¿Quién es el psicópata que manda semejante monstruo a mi templo, es que no se dan cuenta de que soy un Dios inofensivo?!. Lo único que quiero es acostarme en el regazo de una señorita-.

—¿Quién eres, soldado?, para visitar el templo de este desdichado Dios—.

Sonando seguro y con autoridad, como lo había hecho durante sus años como jefe de sección en su trabajo. Con una sola mirada del soldado, dicha actitud se derrumbó, haciendo que se sobresalte.

-¡¡Este tipo da miedo!!-.

—Un siervo bajo el Dios de la guerra. He venido para escoltar a la reunión de los Dioses—.

Presentándose el siervo del Dios de la Guerra, sumergiendo en una atmósfera opresiva cada centímetro del templo en un mar de sangre hirviendo mientras se inclinaba formando un pulcro arco.

—Jo, qué grata sorpresa es esta, no esperaba que un siervo de un Dios viniera a mi templo a buscarme, lo siento al no poder mostrar mi hospitalidad, pero como verás, apenas me estoy integrando aquí… En cuanto a la reunión, ssss, crees que pueda dejarla para otro momento—.

—Recomendaría que no lo hiciera, mi Dios me ha ordenado llevarlo aunque le rompa las piernas. Señor Dios Hentai—.

Sonando más una sugerencia que una advertencia, su sola presencia intimida a los que se hacen llamar señores de la guerra o sabios de los cielos. Javier, ante tan poderoso enemigo parado a las puertas de su templo, tragó saliva que era audible para ambos y le sonrió bajando las escaleras.

—Entiendo, ya que el generoso Dios de la guerra me ha honrado en palabras claras, no tengo por qué despreciar sus buenas intenciones. Vamos a la reunión—.

—Por aquí, por favor—.

Haciéndose a un lado al ver bajar a Javier, el siervo abre una vez la lágrima espacio-tiempo, dejando que entre primero y después él, desapareciendo del templo.

-Que mierda, una jodida mierda es esto, apenas quiero marcharme y los problemas de mi antecesor ya golpean mi puerta, ¡demonios!. Desearía tenerlo aquí al frente y darle un par de buenos golpes por tener que soportar el desastre que hizo-.

Manteniéndose alejado del siervo, aun frustrado por cómo lo obligan a ir a un sitio que no lo quieren, no tiene más remedio que rendirse, ya que en su anterior vida nunca había aprendido a luchar, si no entraba las trompadas de borracho en ocasiones.

-Mi instinto me dice que, aunque lo golpee con todo mi poder, este tipo saldrá ileso y me matará en el peor de los casos…. Aaaaah, aun así, que sorprendente habilidad, apenas puedo notar las diferentes galaxias que pasamos-.

Silencio de muerte.

—… ¿Ahora a qué llegamos al lugar de la reunión?—.

—La reunión se lleva a cabo en los dominios del Dios de Dioses, tardaremos media hora para llegar—.

Simple en sus palabras y una actitud reservada, viendo que tardará media hora, se sentó con las piernas cruzadas y mirando hacia atrás.

-¿Cuántos años luz estaremos viajando por nanosegundos? Creo que el número de galaxias ya superó el millón y seguimos, ¿dónde estarán estos dominios del Dios de Dioses?… ¡Que hermoso es esto!. Las paredes parecen pompas de jabón, pero no lo son. Aun con mis ojos de Dios puedo notar que son un tejido demasiado profundo para descifrarlo-.

Provocando que le ardan los ojos al querer ver la esencia misma del artefacto del que viajaba. Después de estudiarla unos segundos, lo dejó, ya que no podía descifrarlo. Volviendo a su vista panorámica, ya no se podían ver las galaxias, en cambio, lo que estaba afuera era una especia de un tejido luminoso de infinita variedad de colores; haciéndola un arte de la propia creación.

-¡¿Qué es este lugar?!. No solo hay uno, hay mucho más…-.

—Guau, que hermoso, hay de muchas formas, hasta hay varios que son de dos tipos diferentes—.

—Ese es el cúmulo Galáctico 7C9-Y Usva y Copsa-Urss fusionados; les faltan 2.4 millones de años para que sean uno solo—.

—…—

No habiendo respuesta por parte de Javier, ya que la fascinante escena de cientos de millones de cúmulos galácticos de diferentes tamaños y formas como; algodón de azúcar, una espiral invertida, una telaraña, un pez, embudo, un paraguas, otros con formas de castillos, una mano, algunas con la forma de una boca y animales de fantasía.

-Así que esto es un supercúmulo de galaxias, mmmm, no hay palabras que se puedan describir lo que estoy viendo. Aun con las contras de convertirse en un Dios, tener estas vistas únicas no es un mal trato-.

—Llegamos—.

Cerrando los ojos para volver a la realidad una vez más, dejó que la imagen del sector de supercúmulos galácticos grabara en su memoria cuando todo se volvió blanco y la lágrima se abriera.

—Me pregunto cómo será el templo del Dios de Dioses, seguro que no es un pequeño templo vacío, jejeje…—.

No habiendo más palabras burlonas al presenciar con sus propios ojos y al ser que lo rodeaba, Javier solo pudo tragar saliva y sonreír impotente ante lo que ve.

—Con esto mi trabajo de escolta ha sido completado—.

Ni siquiera despidiéndose del siervo del Dios de la guerra, Javier no podía evitar mantener la boca abierta y sus ojos incrédulos viendo tal escenario frente a él.

Un templo no era. Sosteniendo las bases, lo alzaba a la cima un nueve multicolor que no había desperdicio; era una vista agradable que calmaría a un Asura sanguinario.

Escalera que llegaba hasta la cima y que se ratificaba a cientos de templos más pequeños ubicados en ciertas partes de la nube, dándole un esplendor mucho más sagrado. Pájaros que nunca habían sido vistos revoloteaban; se podían ver animales que paseaban por las colinas nubosas.

Aún más impresionante o que le daba su esplendor era un colosal planeta verdoso que era iluminado con luz artificial en su superficie, a las afueras del planeta un comercio incesante de naves iban y venían de diferentes tamaños; de compactos hasta naves inmensas que harían a un crucero intercontinental fuera un bote para remar.

—Aaaa, mi templo más parece una cabaña de paso, frente a esto…—.

Anonadado, simplemente caminó frente a la escalera mientras alzaba la mirada a la cima donde estaba el templo.

—… aaaaah, si fuera un humano común y corriente a ver cuantos escalones tengo que subir, ya estaría sudando. Mejor me apuro, o ese siervo del Dios de la guerra vendrá para partirme las piernas—.

Estremeciéndose al recordar esa intimidante aura, Javier levanta su pie al primer escalón.

—¡!… Así que de eso se trata. Joder que la mente más retorcida pone restricciones para que alguien vaya a verte—.

Impactado una vez más al sentir cómo su divinidad comenzaba a ser sellada cuando tocó el escalón, Javier tocó su corazón y vientre comprobando.

—Parece que solo son restrictivos a la fuerza externa, pero no interna, es decir, que alguien podría matarme a golpes, hasta mi bolsillo dimensional está sellado, de igual forma no tengo nada más valioso que mi vida en todo caso, si algo me pasará es la culpa del Dios de Dioses—.

Aceptando en algún momento su destino, Javier seguía subiendo los escalones y, mientras más subía, sentía cómo su poder era estrangulado, dejándolo sin energía, teniendo que hacer pausas para recuperar el aliento y secar el sudor mientras miraba el paisaje sentado.

—Por Dios, hasta tiene jardines con peces, hasta un conejo con rabo de ave, y aún estoy en la mitad inferior de estas escaleras…—.

Un par de horas después.

—Aha, aha, me muero, aha, aha, estúpido Dios de Dioses, quieres matar a tus invitados…—.

Desparramado sobre las escaleras, jadeando por aire y sudando como si estuviera en una sauna, Javier solo pudo mirar el cielo azul y una opacada luna a la distancia alejada.

Alzando la mano, Javier gritó.

—¡Un día ya verás, que visites y te daré el peor trato posible mientras te quedas boca abierta por mi planeta y mi templo que superarán al tuyo!. aha, aha, aha, ¡¡¡Te arrebataré tu puesto como Dios de Dioses y te aré arrastrarte suplicando mi perdón, jajaja!!, ¡cof!, ¡cof!, ¡cof!, me muero… aaaaah, como esperaba de la terapia de gritos favorita, despejo mi mente. A subir, se ha dicho—.

Ya sin muchos ánimos se levanta y comienza a subir, sin darse cuenta de que había sido escuchado por todos los dioses que habían acudido a la reunión.

—Joder, pongan escaleras eléctricas, ascensores o, si no quieren ser tacaños, una teletransportación no sería daño—.

Otro par de horas después.

Encima de la nube multicolor, una mano temblorosa aparece agarrando con fuerza, seguido por una cara pálida como si toda la sangre hubiera sido arrebatado, respirando con dificultad. Javier con las últimas fuerzas, se arrastra hasta que su cuerpo se desplomó boca abajo tratando de respirar.

—M-mi-mierda… mi corazón… se-se siente que va a explotar, aha, aha, aha, aha…—.

Jadeando por recuperar el aliento junto a un pálido rostro, Javier se sienta y mira una enorme puerta donde dos guardias la custodiaban.

-Así que detrás de esas puertas se encuentran todos los Dioses y el que los gobierna, espero que no haya nadie que me ataque, apenas pase esas puertas-.

—Hay que darle con todo—.

Murmuró antes de levantarse luciendo pulcro sin ningún signo de sudor, la ropa limpia su cabello suave y lustroso.

—¡Un paso más y será atacado! ¿Quién eres? ¿Cuál es el motivo de estar aquí?—.

No queriendo problemas, Javier se detiene a varios metros de los guardias que le apuntaban con sus lanzas.

Intuyendo que no eran humanos como los que conocía, por la piel rojo-naranja que era visible por su cara que estaba descubierta, mientras sus cuerpos estaban cubiertos por una armadura mística.

—Soy el nuevo Dios Hentai, aquí tengo la invitación que me mandó el Dios de Dioses—.

Sin decir nada más, una pantalla apareció frente a cada uno de los guardias, haciendo que bajen sus armas y la enorme puerta que no se movería a menos que un gigante lo hiciera se abriera.

—Disculpe la rudeza, Dios hentai, pase lo están esperando adentro—.

—Solo están haciendo su trabajo… Fuuu, a lo que me depare el destino—.

Dijo en susurro, entrando por la grieta que se había abierto al moverse unos metros la puerta.

—¡!…—.

Sintiendo un débil desplazamiento de espacio al entrar, lo primero que se da cuenta de que el lugar que había llegado era al Reino absoluto donde despertó la primera vez, pero también se daba cuenta de que no era lo mismo dándole una especie de malestar, pero que pronto era el menor de los problemas.

Apareciendo sentando en una plataforma escalonada, Javier se da cuenta de que era el único en el anillo más exterior, pareciendo un faro permitiendo que todos los Dioses lo vieran, algunos le daban una mirada rápida ante de volver a mirar al frente, hablar con el que tenía alado o quedándose dormido.

-¡¡Q-Que miedo!!, ¡sabía que no debería haber venido, preferiría ahora estar sembrando semillas en Dedaria para volverlo habitable antes de permanecer aquí un minuto más-.

[Nota del autor: El escenario es uno escalonado, igual a un embudo completamente cerrado y sobre la cabeza de todos una puerta de piedra.]

Intimidado por la sed de sangre que se riega sobre él, haciendo que baje la cabeza por temor de encontrarse con la mirada de ese Dios.

Levantándose del tercer círculo, una pequeña Diosa saltarina llega al último círculo donde está Javier, que levanta la mirada al cubrir toda su vista.

—Mmmm♫, mmmm♫—.

—¡!… ¿Pasa algo?”—

Preguntó a la Diosa Loli que se divertía con solo verlo.

—Nada. Es un gusto conocer al rumoreado Dios Hentai—.

—Creo que deberían olvidarse de mí y seguir con los asuntos importantes que les lleguen—.

—Jajajaja♫, no seas tontito, nadie puede olvidar que el Dios Hentai fue el líder del Decidió contra el Dios de Dioses y que llevó a muchos antiguos Dioses presentes a ser eliminados con severas restricciones♫—.

-Es decir que estoy embarrado hasta el copete-.

—Es decir que estoy embarrado hasta el copete—.

—Jejeje, así es♫—.

Ya ni siquiera importando que sus pensamientos se filtraran, Javier tomó una actitud desaliñada, recostándose donde estaba, mirando a la puerta de piedra sobre sus cabezas.

—¿A todos les destruyeron sus planetas?—.

—Bueno, todos tuvimos que pagar compensaciones cuando nos convertimos en Dios, ceder planos dimensionales, borrar cualquier cosa que estuviera alguna referencia al Dios hentai, entre muchas cosas, pero nadie sufrió una devastación como la tuya. Jajajaja bueno, eras el líder, así que no puedes culpar a nadie♫—.

Sin fuerzas, escucha cómo a la Diosa Loli se reía de su situación, no pudiendo evitar suspirar.

—Aaaah, que puedo decir, estoy en quiebra, mi planeta está devastado, ni siquiera hay algún escombro, es una superficie plana, por lo menos debieron dejar un monumento ¡!—.

—¡¡¡Haber dejado a ese sucio planeta aún intacto, es el mayor arrepentimiento de mi vida, en su momento debí haber lo hecho trizas con mis propias manos!!!—.

Estremeciéndose ante el ensordecedor aullido de ira y sed de sangre que iba dirigido a Javier, temblando mira al Dios enojado por instinto.

Era un hombre de contextura gruesa, su piel bronceada con evidentes rastros de heridas de diferentes armas, un físico entrenando, no habiendo grasa inútil en su cuerpo más que músculos.

Una cabellera corta, color ceniza, barba del mismo color, ojos grandes de pupilas rojas, nariz perfilada, era un guacho en toda la palabra, pero la cual ahora se contorsionaba por la furia evidente de ese Dios.

—Ese el Dios de la guerra fue la lanza y escudo del Dios de Dioses que te derrotó—.

—O-ooh—.

Dejando salir una voz temblorosa al recibir información por la Diosa Loli, Javier la mira de reojo, ya que necesitaba algo con que distraerse, aunque la mirada de muerte del Dios de la guerra era imposible de perderse.

De estatura pequeña, 1.48 cm, una contextura flaca pero teniendo buenas proporciones de muslos y una evidente colina en sus pechos.

Una cabellera de color rosa que le llegaba por debajo de los hombros y un par de coletas, dándole una apariencia de menor de edad, ojos pequeños, pero que resplandecían como el fuego y pupilas Lilas.

Llevaba el mismo vestido de Javier blanco y, con una mirada rápida, todos los Dioses y Diosas tenían el mismo atuendo.

—Te interesa saber quién soy yo—.

—Algo, ya me conoces, soy el Dios, hentai me llamo Javier Valderrama, un gusto—.

—Irina Mclus la Diosa Futanari, un gusto Javier♫—.

—¿Futanari?—.

—Mmm, jejeje no es diferente al de un hombre cuando se pone tieso, también tengo una vagina como mujer, así que puedo disfrutar de los dos placeres sin ningún inconveniente. Pero sabes, esto es lo peor.

Llevamos unos años de reunión, discutiendo muchas cosas, pero aún no acaba. Ya me estoy irritando al no poder tener sexo. Cuando llegue a mi templo disfrutaré de los cuerpos de mis esposas, no saldremos por un mes—.

Dijo con una actitud decidida, viéndose linda al ver apretar su puño que lo lograría si solo el contenido no hubiera sido tratado de sexo.

—Ya veo, suena doloroso—.

—Mucho, pero también he entrenado en mi abstinencia para estos casos, así que no hay problemas si aguanto un año más, lo único que pasaría es que me volvería más irritante. Por cierto, Javier, ¿quieres que te expliqué las cosas?—.

—Eso sería de gran ayuda, gracias—.

—Deja de sonar tan formal, es molesto—.

—Jejeje, no puedo evitarlo cuando tienes esa presión rodeándote—.

Lanzando una mirada al Dios de la guerra, Irina deja caer sus hombros y comienza a explicar.

—Hablemos de las facciones—.

—¿Hay facciones?—.

—Como en cualquier universo. Para los Dioses de la guerra hay una de política y otro de armas; el que dirige ambas facciones es el que te quiere hacer trocitos con la mirada. También están los Dioses mágicos, su facción es la más simple porque cada Dios se perfecciona en un elemento, claro que hay muchas cosas detrás de investigaciones colosales.

El que lo dirige es el Dios del origen. El líder de los Dioses de la vida y con el cual no puede haber vida sin muerte es ese viejo encapuchado con bastón.

Al Dios de todos los Samsaras nadie lo ha visto pelear, pero es lo suficientemente fuerte para enfrentarse a una pelea con el Dios de la guerra y hasta posible al Dios de Dioses.

El Dios de las máquinas, es ese tipo con cables saliendo de su columna vertebral, para ellos, la matemática y los números son su evangelio; los dioses que dirige son iguales. Y aquí estamos nosotros, los Dioses del amor.

El que dirige la facción pura es el tipo de cabello rubio, el Dios cupido, y la facción de la lujuria, la Diosa Venus—.

Bajando la mirada a los primeros círculos, miró a cupido su espalda amplia con un poco de músculos, tenía dos pares de trenzas que le colgaban en su cuello, piel perlada a primera vista parecía a la de un bebe, sin manchas ni seca.

Pasando la vista a la Diosa Venus, tenía una espalda pequeña que estaba cubierta por su cabellera dorada, dando la impresión de que eran hilos dorados que llegaban hasta la cintura.

Extremidades largas, donde se notará una piel suave como el algodón de azúcar, pero blanca como la leche.

Apenas pudiendo ver su perfil, se podía apreciar muslos esbeltos, pero regordetes, y un trasero magnífico que el vestido no podía ocultar si no lo resaltaba.

—Jejeje, tiene buen trasero, cierto♫—.

—Magníficos, suaves, elásticos, tienen una textura de un huevo a medio cocinar… ah—.

—Puff, jajajaja, como se esperaba del Dios hentai tienes unos ojos excelentes♫♫♫—.

Dijo Irina golpeteando el hombro de Javier que intentó ocultar su cabeza al recibir la mirada de todos los Dioses.

—Podrías no burlarte de mí, siento que se me quema la cara de vergüenza—.

—Jejeje, no puedo evitarlo♫♫. {Toser} Te acostumbrarás, así éramos todos al principio. A ver si ya te conté sobre las facciones, ahora sigue—.

—Antes de eso, porque nuestra facción tiene dos líderes cuando los demás tienen un solo representante—.

—Es sencillo, tú eras el líder de toda la fracción anterior, pero al ser eliminados todos los dioses del amor y la lujuria junto contigo, el Dios de Dioses, al ver que no teníamos experiencia, decidió poner a dos líderes que es lo que ves ahora—.

—Mi culpa—.

—Claro que sí♫—.

No teniendo claro que era lo divertido para Irina, Javier pellizcando la barbilla, dijo.

—Bueno, no se puede llorar por la leche derramada, además no está mal estar aquí, arriba se puede ver todo—.

—Oh, me alegra que le veas de buen modo, por cierto, yo estoy en el segundo círculo—.

—Eres mi superior, entonces—.

—Tengo más experiencia y he visto muchas cosas, así que claro que soy tu superior. Ahora lo que te iba a decir eran las auras—.

—¿Auras?—.

—Sí, te servirán mucho para comprobar qué tipo de Dioses tienes frente tuyo, a mí me ha servido mucho en mis primeros años como Diosa Futanari. Mira al Dios del Samsara y concéntrate—.

Haciendo lo que le dijo Irina, Javier se quedó unos instantes viéndola, pero no pasando nada. Intentó preguntarle, pero la mano firme de Irina en su cuello le impidió hablar y moverse, cuando sintió una refrescante, pero pegajosa energía que iba directo a sus ojos.

—¡!, eso es—.

—Fuuu, un poco de ayuda para acelerar el proceso. ¿Qué ves?—.

—Negro como un agujero negro, que una vez te atrapa, nunca te soltara, pero en los bordes, o mejor dicho, en la superficie se puede ver una energía que la repele, formándose una abertura entre esas dos auras—.

Sin darse cuenta de que sus palabras habían impresionado a muchos, si no a todos los Dioses después del decidió, mientras los viejos Dioses solo tenían una expresión neutral, todos menos el Dios de la guerra.

—… ¿Dije algo mal?—.

—No, solo me impresionó que puedas ver tan adentro del Dios del Samsara… Recuerda que, al igual que el líder del Samsara, los Dioses que están detrás de él tienen auras de la vida y la muerte que se atraen mutuamente. ¿Si ves al Dios de la guerra que aura tiene?—.

—… Su aura es como un huracán que destruye todo, pero al igual que uno tiene ojo donde se mantiene tranquilo, puedo percibir muchos elementos dentro de esa tormenta—.

—¡Exacto!, e igual a él, los Dioses de la guerra tienen un aura alocada, así que ten cuidado cuando te enfrentes a ellos, nunca puedes bajar la guardia aunque se vean unos tontos—.

—Parece que ya ha pasado algo similar—.

—Verás en una de mis aventuras ¡!—.

Parando sé de repente Irina y antes de poder reaccionar, Javier también se había levantado, prosiguiendo con una presión omnisciente sobre las cabezas de todos los Dioses presentes. Bajaron la mirada.

-¿Q-que esta presión?, no me siento incómodo ni asustado como lo proyecta el Dios de la guerra conmigo, tampoco esa aura pegajosa que tiene Irina, es como entrar en tina de agua tibia, es refrescante-.

Saliendo de sus pensamientos al sentir fluctuaciones espacio-tiempo dentro del Reino Absoluto, alzando la mirada, nota a un hombre en la plenitud de su vida, parado en el centro del escenario, pero nadie había levantado la cabeza.

-¿De qué Dios viene ese tipo?-.

Preguntó en sus pensamientos cuando una vez más un cambio hizo que Javier se sobresaltara.

De un blanco puro, se había vuelto negro, el cielo y los alrededores de la plataforma aparecieron estrellas que brillaban intensamente.

Sobre la cabeza de todos los Dioses, un sol y la luna opacaron la luz de las estrellas iluminando a todos y en esos milisegundos una presencia más hizo que Javier levantara la cabeza viendo a un hombre y una mujer envueltos en un velo.

—¡!—.

Bajando la cabeza, cuando sintió que dos pares de ojos se lo quedaron mirando, las voces tronantes de los Dioses resonaron.

—¡¡¡¡Le damos la bienvenida al Dios de Dioses!!!!—.

Después de eso, todos levantaron la mirada.

—Ahora prosigamos con el itinerario que habíamos dejado antes del descanso. Pero antes de eso me presento—.

Sintiendo la mirada del hombre pulcro parado al lado del Dios de Dioses, Javier ladea la cabeza, ya que no sabía que estaba pasando.

—Soy Richart, el portavoz del Dios de Dioses. Me gustaría entrar en detalles concretos sobre el torneo, pero comenzaré explicando las reglas para el nuevo Dios presente—.

No se permiten las peleas internas entre las facciones. Pero si hay una fuerte rivalidad, el líder de las facciones tendrá que dar el visto bueno y ser el juez.Ningún Dios, más de dos rangos o menor, puede participar en conjunto.Antes de que empiece, las dos partes tienen que haber arreglado las condiciones de la derrota y el premio. Momentos antes del partido se tienen que publicar dichos acuerdos a los Dioses.Los premios deben de ser justos en su valor. Mundos, planos dimensionales, reliquias, ADN y pases de entrada para el plano principal del Dios en cuestión.Dios de Dioses supervisará el terreno de juego según su discapacidad. Al ganador de los juegos se le obsequiará tesoros únicos que solo aparecen en el plano dimensional del Dios de Dioses.

Sintiendo el fervor de la última regla de los juegos, Javier todavía no entendido, quiso preguntar a Irina, pero desistió al ver que también está animada.

-¿Qué tendrá de bueno esos premios que dará, mmm, no creo que deba preocuparme, ya que no participaré, no tengo nada que pueda dar…. Ahora que lo pienso bien, que suerte tengo de no tener nada, así no tendré que ir, jejeje-.

—Habiendo explicado las cinco reglas, proseguiré sobre los 80 terrenos donde se tendrá participación—.

—Alto—.

Inclinándose Richart ante la voz que no era ni mujer ni de hombre, pero que lleva un cálido gesto arrullador para el que escuchara.

—Los Dioses escuchan sus palabras, Dioses de Dioses—.

—Párate y presenta el escogido por el núcleo del Dios Hentai—.

-¡Eeeeeeh!, tengo que presentarme, creo que ya todos aquí me conocen. Mejor dejémoslos para otro momento más oportuno donde podremos tomar un café con tranquilidad… Claro que no puedo decir esas palabras-.

Levantándose comienza a hablar.

—Es un honor que el Dios de Dioses me pida que me presente. Soy Javier Valderrama, como ya saben todos, aquí soy el nuevo Dios hentai. Como también sabrán, no tengo nada ni nadie que me adore, lo único que tengo es mi planeta, el cual estoy arreglando y qué más… Bueno, también estoy practicando mi arte de lucha, jejeje no tengo nada más que decir—.

Sintiéndose como un tonto, ya que tampoco podía decir nada más relevante cuando apenas asumió el cargo, Javier que pensó que no le volverían a preguntar nada, a punto de sentarse la voz del Dios de Dioses, volvió a sonar.

—Dime, ¿cómo decidisteis nombrar a tu planeta?—.

—¡Eh!… a sí se llama Dedaria—.

—¿Su núcleo lo activaste?—.

—S-sí, gracias a los puntos del orbe de luz que me dio ¡!—.

¡¡¡Golpe sordo!!!.

—¡¡Dios de Dioses, usted le regaló puntos a este traidor!!—.

-¡¿El dios de Dioses mandó al orbe de Luz?!, no me odia por lo que hizo mi antecesor-.

Javier no tenía dónde escapar a la sed de sangre que era derramada sobre el punto de que si fuera un ser vivo normal, y la presión de la voz, era lo único que necesitaba para que lo mataran.

—Lo que haya pasado con el anterior Dios hentai no tiene nada que ver con el nuevo. Adril aunque no te guste lo que pasó, al final ya pasó y no puedes hacer nada para cambiarlo. No diré que tu ira se apague, pero te pido que esperes el momento adecuado y yo seré el juez de una lucha entre el Dios hentai y el Dios de la guerra—.

—¡Pero! ¡Cómo podríamos saber que este Dios del Decidió no se propuso hacerlo una vez más! Recuerden lo que sucedió al final de esa fatídica guerra—.

Javier que no podía evitar sorprenderse al ver al Dios de la guerra completamente frustrado, también se dio cuenta de los ánimos de muchos Dioses más antiguos sentirse amargados al recordar el final de la guerra.

-¿Qué sucedió al final de esa guerra?-.

Picandole el bicho de la curiosidad, pero el Dios de Dioses intervino.

—Fue desafortunado en ese momento, pero sabemos que nadie podía hacer nada contra eso. ¿Dios hentai, volverías a cometer un Decidió para alcanzar tus ambiciones?—.

Una vez más vago el foco de la mirada de los Dioses, Javier tragó saliva audible para todos antes de responder.

—No soy el Dios hentai que cometió el Decidió. Tampoco sé qué fue lo que provocó que cometiera semejante tontería, lo único que sé, es que quiero ver, florecer a mi planeta con los niños que crearé, ese es mi anhelo—.

—Dignas acciones para un Dios. Adril—.

Pudiendo ser ver cómo las venas palpitaban y sus músculos se contraen de la furia desmedida que salía, Javier que percibe el odio al rojo vivo sobre su ser, y la asfixiante atmósfera que le afectaba únicamente a él, pálido sus piernas, cedieron sentándose en su asiento de piedra.

—Debí haber destruido con mis propias manos ese orbe y todo aquel maldito universo, aunque eso significaba morir bajo las manos de ‘esa’. Lo hubiera hecho si solo el Dios de Dioses no me hubiera retenido durante esos momentos—.

Murmuró Adril como el susurro del viento que nadie podía oír ni ver, pero que sentía el odio a carne viva sobre los núcleos de Dios.

—… fuuuu, si es la decisión final del Dios de Dioses, Adril no tiene nada más que declarar—.

Declaró a Adril, pero el que no lo conociera sabría que no era el tipo de persona que daría un paso atrás, sino que esperaría el momento adecuado para acabar con su enemigo. Al igual que un arquero esperando pacientemente.

—Muy bien, Javier—.

—-sí—.

—Una vez que regreses a tu galaxia, un perímetro se alzará para vigilar tus acciones, espero que eso no te moleste—.

—N-no, no sé cómo podría molestarme—.

-Es para mantenerte vigilado o para que algún Dios igual al Dios de guerra no me mate. Por lo menos me sentiré seguro, igual no pienso regresar durante un tiempo a esa galaxia, ya que estaré disfrutando de la buena vida-.

—Eso es todo por mi parte, Richart puedes continuar—.

—Sí, Dios de Dioses. Ahora comenzaremos la elección para las 85 zonas de combate para la competencia entre Dioses…—.

Varios días después.

Abriéndose la puerta, Dioses y Diosa salieron con rostros expectantes por los premios que obtendrían por sus resultados. También había otros Dioses que no tenían interés por los premios y era más una formalidad para unirse.

Javier que salía acompañado por Irina, que tenía una sonrisa de oreja a oreja, miró las lágrimas espacio-tiempo abrirse y cerrarse, dejando a ellos solos.

—Oye, no tendríamos que bajar las escaleras para irno—.

—¿Mmm?. Bueno, como te lo dije, tómalo como una broma—.

Entendiendo lo que quería decir, Javier apretó sus puños y rechino los dientes.

—Maldito Dios de la guerra, te metes conmigo, no creas que te saldrá fácil después—.

—Jejeje ahora si pareces valiente, porque no se lo dijiste esas palabras antes♫—.

—Quieres que muera—.

—Jajajaja, si ese tipo Adril te hubiera escuchado, te habría matado a golpes, solo el Dios de Dioses podría detenerlo. Hasta mí que estuve a tu lado sentí la piel de gallina, ¡mira!. Con solo recordarlo se me paran los vellos de mi cuerpo♫—.

—Por lo menos tienes margen, yo no. A todo esto que harás ahora—.

—Ya te había dicho que pienso disfrutar de la calidez apasionada de mis esposas. ¿Tú qué aras?, seguirás velando por Dedaria—.

—No, ya no puedo hacer mucho por él en este instante. Pensaba ir a alguna dimensión para encontrar a alguna señorita—.

—Jejeje, te entiendo, si vas a un mundo de magia de la edad media, la suculencia no habrá fin♫—.

—Pensaba ir a una dimensión donde exista la magia, pero en la edad moderna—.

—Mmm—.

—Ya que eres mi superior, no puedes darle consejo a tu pupilo—.

—Claro que te daré consejos, después de todo soy tu superior♫…—.

Deteniéndose por un segundo Irina, Javier sintiendo la presencia de alguien, ve a una mujer corriendo en su dirección. Agraciada, en aspecto físico, una cabellera lacia que le llegaba a la cintura que se mecía al correr de color azul.

Ojos pequeños con iris del mismo color azul claro. Junto a unos delicados rasgos faciales que parecían haber sido pintados por un artesano prodigio, dejando con el aliento entrecortado.

—¡Titi!♫—.

No haciéndose esperar, Javier no supo en qué momento, pero Irina había abrazado con todo su cuerpo a Titi como un koala, haciendo que se detenga y le devuelva el abrazo, enterrando más la en los pechos prodigiosos.

-Guau, qué cuerpo tiene esta chica, extremidades largas, piel como el azúcar que te empalaga, pero no te puedes resistir a probarla, jejeje. Espera, es la chica de mi amiga, ¡saca, aleja los malos pensamientos, Javier!. Pero hay que decir que su ropa es demasiado corta, utiliza la misma prenda que los dioses, pero la cobertura de la falda es mucho más pequeña si corriera. Se vería su ropa interior, pero antes corrió y no pude ver nada-.

—Jejeje, sé lo que estás pensando y la razón por la que Titi no deja ver su ropa interior es un simple truco que me permite solo a mí verla mientras lo oculta a los demás—.

—¡Maravilloso!—.

—Verdad que sí♫—.

—… Cariño—.

—Oh cierto, se me había olvidado presentarme. Lo siento, pero oler a Titi casi eyaculo, jajaja♫♫—.

—…—.

Tomando la mejor opción de no responder, Irina se bajó de Titi y los presentó.

—Déjame presentarte a Titi Sblaver mi esposa, Titi él es el Dios hentai, Javier Valderrama—.

—U-un gusto conocer al Dios Hentai… Soy la esposa de Irina—.

—El gusto es mío—.

Respondió con una sonrisa de alivio, aunque sus ojos no pudieron evitar ver las tetas que se balancearon al inclinarse un poco. Javier cerrando los ojos, miró a Irina que, por alguna razón, tenía las manos en la cintura de Titi y no paraba de moverse, al mismo tiempo que comenzaba a sudar, jadear y estremecerse presionando sus jugosos muslos.

—… Irina no ibas a enseñarle a tu pupilo—.

—Ah, cierto, cierto, disculpa, pero no estar con Titi durante un año y medio… No puede evitarse♫♫—.

Apartando la vista de esa mano que no paraba de moverse junto con las caderas anchas que se sacudían de un lado al otro para escuchar un jadeo reprimido que pondrían a un hombre loco.

—Creo que ya sabes sobre las dimensiones, así que tengo que advertirte que no vayas a la dimensión; galaxia y universo. Esas son demasiado peligrosas para un Dios como tú. Lo mejor para ti es ir a dimensión planeta. El peligro no es extremo, también habrá peligro, pero es manejable. Claro que tiene que tener cuidado con los Dioses locales, otra cosa que hay que tomar en cuenta es sobre los irregulares—.

—¿Irregulares?—.

—Como decirlo, es como ver un porno, pero al rato de la hora cambié por un programa infantil. No hacen daño, pero tienes que tener cuidado. Volviendo a la porno y el programa infantil, pueden aparecer tentáculos que harán una suculencia salvajada con sus cuerpos y volverlos en contra ti, al punto que te pueden expulsar de esa dimensión—.

—Nah♡, ca-cariño niu♡, ay, ay, ese lugar es ah♡ es-espera, cariño, estás tocando la puerta de mi útero ooooo♡♡♡♡♡♡♡…—.

Estremeciéndose, Titi dejó escapar un aullido muy bajo, al punto que nadie lo notaría, mientras su cuerpo, convulsionaba esporádicamente. Mostraba un rostro teñido de placer y su cuerpo sudoroso, haciendo que la ropa se le pegue mucho más, dando una sensual figura.

—Lo siento, Javier, pero hacerlo aquí, se enfadarían conmigo. Toma esto, me puedes contactar cuando tengas alguna pregunta. Ahora chao—.

Desapareciendo en una lágrima tiempo-espacio, Javier mira una esfera del tamaño de un ojo; mostrando una apariencia de vidrio, pero al tacto una suavidad que se moldeaba.

—Guardarla para otra ocasión… Ahora que hago, no sé cómo volver a mi galaxia—.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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