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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 51

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Capítulo 51: Viernes, 26 Abril (Ataque simultáneo + Cita padre eh hija)

Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:

retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa:

Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí]

—————

Dormidos, excepto Javier, que salió de la mansión por la puerta principal para ver su jardín, que no crecía ninguna hierba, aun al pasar el tiempo. Con un movimiento de su mano, la camioneta desapareció.

—Vacío como Dedaria, pero es mucho más fácil, ya que solo tengo que plantar algunas flores en ambos lados de la carretera, entre otras cosas—.

Dijo, comenzando a volar sin moverse de su posición para tener una vista completa de su jardín de 50 metros, que era la distancia del portón hasta la puerta de la mansión.

—Ya había retrasado mucho esta mejora, ya que no quería utilizar materiales ordinarios, pero con esta adquisición podré hacerlo. Además, pasado mañana tengo visitantes importantes, no puedo dejar que vean la entrada de mi casa, así como esta—.

Sacando del bolsillo dimensional, los tres pilares de piedra nerran que los había comprado. Javier, como si dirigiera una orquesta, sus dedos se movieron y los pilares se dividieron en cientos de adoquines en forma de pentágonos.

Sobrevolando la cabeza de Javier sin desperdiciar, polvo o fragmentos. Con un movimiento ligero del talón, la tierra se hundió algunos centímetros, quedando plana y compacta.

Sin más, los adoquines cayeron en picada como si de meteoritos se tratara sobre la tierra, acomodándose sin mostrar aberturas. Javier, que observaba que con una suma rapidez se formaba la carretera de 8 metros de ancho para que pasaran dos vehículos sin importar su tamaño, al final donde estaba la entrada principal de la mansión, que se amplió en un óvalo perfecto de 15 metros para que cada auto gire.

—El camino está listo, ahora es momento de que el verdadero valor de la roca nerran muestre su brillo enterrado—.

[Roca Nerran]: Encontrándose en cuevas y canteras con abundancia de energía arcana. Dureza y resistencia. Manejable para todo tipo de trabajo.

[Roca de Moltgc]: Bendecida por la Diosa Aurora, patrona de la Tierra. Regeneración, Camino del Castigo, Camino de Fuego, Camino espinoso, Camino de la redención.

[Regeneración]: Por muy grave que se dañe, es capaz de volver a su estado anterior.

[Camino del Castigo]: Recorre varios kilómetros hasta llegar al templo del Dios Patrono, castiga al mortal por el castigo cometido. Así como los enemigos de dicho Dios.

[Camino de Fuego]: Castiga a los pecadores a caminar de rodillas mientras la piedra se funde, regenerando al pecador.

[Camino Espinoso]: No importa lo que lleve, el pecador caminará por el camino espinoso desgarrando su carne.

{Camino de Redención]: Salvación de la redención del hombre por su pecado.

—je, je ¡¡Wuahahahahahaha!!—.

Riéndose a carcajadas con el aire de un demonio que finalizó con éxito la mayor depravación. La euforia de ganar otro medio de defensa para su hogar y la satisfacción de aprender el escaso conocimiento de las runas de una Diosa que había quedado adormilada después de la enfermedad de energía arcana, pero al ser estimulada por la concentrada energía del santuario, ahora era suya.

—¡¡¡Wuahahahaha!!!, ¡ignorantes humanos insignificantes!, ¡que se revuelcan en títulos pomposos para mostrar su grandeza!. No son más que unos tontos, ¡¡ahaha!!, ¡se cagan en los tesoros de antaño!, pero Javier Valderrama, el Dios hentai, ¡los destruirá a todos!—.

Enseñando un rostro mezquino lleno de maldad que no había sido visto por nadie hasta ahora, de pronto Javier saca un cuaderno de su bolsillo dimensional y comienza a escribir.

—… Frases de villano, nunca está de más. Listo—.

Botando el cuaderno en la dimensión bolsillo, Javier desciende y toca el suelo.

—Oh, se siente bien, pareciera que fuera duro, pero más parece a un bloque de espuma flex. Ahora, para que no haya accidentes y se active el sistema de seguridad, tendré que poner un pase, cuando crucen el portón—.

[Castigos del pecado]: Marca del Dios Hentai.

Utilizando como marca la insignia del Dios hentai, [un loto a punto de florecer] para darle a los visitantes que venían sin hostilidades y a los que vivían en el santuario.

Suspirando de alivio al ver que la nueva seguridad inscrita en los pilares del portón se había activado con éxito, observó que dentro de la mansión, imperceptibles marcas quedaron grabadas debajo de la piel.

Rinka, Sayaka, Asahi y Yuuna no se dieron cuenta. Shio por su parte, que dormía con Yuuna como lo había hecho hasta ahora, abrió los ojos cuando la marca tocó su frente.

—¡!. Ehehe, papi—.

Acurrucándose, volvió a dormir con una sonrisa.

Sin estar en su recámara, Yami miró a Javier que no se había dado cuenta de su presencia en la terraza.

Entrecerrando los ojos al ver que la marca del Dios Hentai acercándose, un desprecio repulsivo que agriaba su estado de ánimo, hizo que se estirara como un espagueti hasta destrozarlo sin llegar a tocarla.

-Inútil, sin sentido, nada lo que está haciendo sirve-.

—Creo que con esto bastará—.

Por su parte, Javier estaba satisfecho de lo que había logrado, sin darse cuenta o ya no podía darse cuenta de esa mirada despectiva.

———–

Llegando un nuevo día para todos en la mansión, nadie dijo nada al ver una calle de adoquines donde antes no había nada.

De hacer ejercicios a primera hora a bañarse y desayunar, Rinka y Sayaka siendo las únicas con uniforme, Javier las acompañó hasta la entrada donde esperaba la camioneta.

—Cuídense, chicas, recuerden no hablar con desconocidos, en especial hombres. Diviértanse en la escuela—.

Sonando como un padre que se despide de sus hijas, Rinka le dice.

—Siiii, Oto-san, pero si me invitan a salir, yo aceptaré con gusto. Además, recuerda no involucrarte con mujeres mientras estas con Shio-chan—.

—Bien dicho, Rinka-chan, tu Oto-san no podrá cumplir esa promesa, pero daré lo mejor de mí. Solo recuerda avisarme si vas a salir a divertirte y si sales, te quiero aquí antes de las ocho, entendiste, jovencita—.

—Dejen de jugar como bobos, súbete Rinrin-chan—.

—Sí, si, Saya-chan—.

—¡¿Eh?!, no le darás a Oto-san un abrazo de despedida—.

Con los brazos abiertos, Javier mira a Sayaka que pisa con fuerza.

—¡Quién quiere abrazarte, idiota!—.

—Mmm, qué tímida es—.

—Ehehehe… Oto-san—.

Entrando a la camioneta con el rostro rojo como el de caparazón de una langosta, Rinka se reía al ver lo tímida que era para unas cosas, haciendo señas a Javier.

Inclinándose Javier, Rinka le besa la mejilla para irse de buen humor.

—Ahhh, qué rápido crecen los niños—.

Dijo, viendo partir la camioneta sin conductor.

—No te da vergüenza—.

Escuchando a Asahi, se voltea y entre risas le responde con descaro.

—¿Por qué lo haría?. Soy el Dios hentai, la vergüenza no está en mi vocabulario—.

—Una cosa, ya que vas a ir con Shio recuerda protegerla. Si veo algún rasguño o infeliz, cuando regrese te la verás conmigo—.

—Qué miedo… no pongas esa cara, no le pasará nada mientras esté conmigo… Por cierto, mañana saldremos—.

Deteniéndose, Asahi mira a Javier y después a todas partes.

—¿Yo?—.

—Mm—.

—¿Contigo?—.

—Mm—.

—Me niego—.

—No seas tímido, mira, te perdono por lo de ayer, pero no es bueno que un chico de tu edad esté en casa todo el tiempo—.

—… Me niego a ir contigo—.

—Pues mala suerte, no tienes veto para negarte, bien, ¿dónde está Shio?, salimos a las 8—.

Descarado y prepotente, que no escucha la opinión de nadie, Javier dejó atrás a Asahi que llevaba el tacho con agua.

Pasando en la primera sala, Javier se detiene al ver a Yami barriendo sola.

—Yami, veo que has mejorado mucho, mejor que al principio—.

(Lo hago todo el día)

—Sabes dónde está Yuuna—.

(Cocina y Shio ayudándole)

—Entiendo, gracias, Yami—.

Siguiendo su camino, Javier escucha a Asahi.

—Yami-san, aquí está el balde con agua y el trapo—.

Sonriendo al ver lo bien que se adapta Asahi, Javier llegó a la cocina.

—Yuuna—.

—Si—.

—Mañana saldré con Asahi—.

—Saldrás con Asahi… espero que se diviertan—.

Aunque no esperaba esa noticia, Yuuna lo acogió de buena forma.

—Y mañana, qué tal sí salen con Yami—.

—Mañana, pero hay que hacer algunas cosas, lavar la ropa, hacer las compras, limpiar para la fiesta de barbacoa para el sábado—.

—No te preocupes por eso, esta noche me encargaré de limpiar y arreglar el tejado, mientras puedes poner la carne a sazonar, aquí está la receta. Digamos que mañana es una salida de chicas. Pasa tiempo con Shio, madre e hija, llevas a Yami y, si no están ocupadas por el Club, también invita a Rinka y Sayaka, ¿qué dices? No te parece genial la idea—.

—Pero—.

—Mami, vamos, vamos, Shio quiere tan bien pasar mucho tiempo con Mami—.

—… Está bien, mañana salimos. ¿Asahi irá contigo?—.

—Será un sábado de chicos, voy a reunir me mañana con algunos amigos, llevaré a Asahi así que se juntará con gente de su edad—.

—…—.

Inclinándose ante Javier, Yuuna le sonrió con agradecimiento.

—Muchas gracias por pensar en mis hijos—.

—No hay de qué, Shio vístete bonita que hoy estaremos todo el día juntos—.

—Entiendo, papi—.

Llendose de la cocina, se escuchó la voz de Shio insistiendo que la vistiera Yuuna.

Entrando al comedor, Javier se encontró con Asahi trapeando el piso, pero si solo fuera eso, no se quedaría viendo la escena.

-Guau, esto sí es otra cosa, ehehe, cuántas veces no soñé con esto-.

(¿Necesitas algo?)

—No nada—.

Respondió para salir del comedor donde estaba Yami utilizando su bruma para alzar las sillas y la mesa, mientras Asahi trapeaba. Claro que lo que más llamó la atención de Javier fue una Yami solemne con su vestido de maids tipo europeo, que le quitaba el aliento.

Llegando al vestíbulo y sin tener nada que hacer, se sienta en el primer escalón sacando su celular.

——-

—Hola, Ryuto, no pienso ir hoy al instituto, me mandas una copia de lo que mandarán, además estás libre mañana, también avísale a Makoto si está libre—.

Javier Valderrama 6:48

—Ok, te ayudaré con eso. Para la salida, déjame ver cómo está el negocio hoy y te respondo. Te daré la respuesta de Makoto cuando llegué al Instituto—.

Ryuto Miyake 6:50

——

-Con esto está arreglado para mañana, me pregunto qué estará haciendo Kotonoha, le mandaré un mensaje-.

———–

—Buenos días, Katsura-san, ya estás en el Instituto—.

Javier Valderrama 6:51.

—Buenos días, Javier, no, estoy viajando en el tren—.

Kotonoha Katsura 6:55.

—Sabes que el libro ‘El pedernal’, hecho por Mateo Lemer, está haciéndose una película—.

Javier Valderrama 6:56.

—No lo sabía, pero me gusta su forma de escribir, y más cómo interpreta los personajes de su historia, sabes si Jhojan será el director—.

Kotonoha Katsura 6:57

—No, será el director Wenger—.

Javier Valderrama 5:57

—Así que él, pero ¿por qué?, si fuera Jhojan, la dirección de la película sería más fiel a su obra—.

kotonoha Katsura 6:58

—No está claro, pero al autor, Mateo Lemer, le gusta la dirección del director Wenger. O eso creo, salió un pequeño reportaje de él en un artículo—.

Javier Valderrama 6:59

—Es la primera vez que escucho eso, Javier, tú sabes mucho—.

Kotonoha Katsura 6:59

—Más o menos, me lo encontré mientras buscaba por la red—.

Javier Valderrama 7:00

Conversando sobre diversas cosas que en su mayoría eran de libros, Javier se despidió de Kotonoha y mandó un mensaje a otra chica.

—Hola, Minomori Hinata, ¿cómo estás?—.

Javier 7:18

—Hola, Valderrama-kun. Estoy bien, ¿qué pasó?—.

Hinata Minomori 7: 19

—No pasa nada, solo de mensaje, para que no vayas a olvidarte de mí—.

Javier Valderrama 7: 20

—¡Qué grosero!, ¿por qué tendría que olvidarme de ti? Hmph—.

Hinata Minomori 7: 21

—Ahahaha, bueno, estaba seguro de que, siendo lo distraída que eres, podrías olvidar el favor que te debo. ¿Ya llegaste a tu escuela?—.

Javier Valderrama 7: 21

—Ya llegué. No soy tan olvidadiza, soy la mejor de mi curso. Sería yo la que te estaría escribiendo para que no te olvides lo que me debes y no al revés—.

Hinata Minomori 7: 21

—Estaré esperando tu mensaje, para que me hagas acuerdo—.

Javier Valderrama 7: 22

Guardando el celular, ya que para Javier no era tan importante profundizar la amistad con Hinata. Se fue a su recámara.

—Ehehe, mis niñas están durmiendo todavía, es hora de despertar—.

Dijo lanzándose a la cama donde la Emperatriz dormía como bolita, encima de la almohada y Polaris de lado, a veces moviendo las patas.

¡Miaaau!

¡Guauf!

Estirándose al ser despertadas, la Emperatriz con sus pelos erizados comienza a lamerse la pata, mientras Polares rascándose la oreja.

¡Miaau!.

—¡Qué linda!—.

Grito tomándola entre los brazos igual que un bebe.

Sobajeando su cachete con la pequeña cabeza de la Emperatriz, comenzó a hablar.

—Ehehehe, qué linda, sabes Emperatriz, en donde vivía no me dejan tener mascotas, además de que era alérgico a los animales cuando era pequeño, pero de adulto no… qué linda—.

¡Guaf!, ¡guaf!

Lanzándose Polaris, se subió en la espalda de Javier, comenzando a lamer y morder el cabello largo que siempre lo tenía amarrado con una cinta. Tomándola en su mano, mira los ojos avellanos de la loba.

—Yami me dijo que tenía que llevarme mejor contigo… mmm… entonces aquí—.

Renuente abraza a Polaris junto a la emperatriz que se salió.

¡Miaau!

—Eh, no te vayas un poquito más, solo un segundo, auch—.

Dándole un manotazo, la Emperatriz se fue, aunque le costó bajarse de la cama.

—… Ehehehe qué linda. Guah, no me lamas la cara, Polaris—.

Cerrándole el hocico a Polaris, que no dejaba de menear la cola, comenzó a ser más inquieta soltándose de Javier y saltándole encima.

—Ahhh, no, no me lamas, ¡¡Auxilio me está lamiendo!!, hahahaha… Sí, ¡si quién es!, ¡está abierta la puerta!, deja de lamerme, ya para—.

Empujando a Polaris a un lado, Javier se sienta en el filo de la cama con la ropa desarreglada.

—Papi, ya estoy lista, ¿cómo estoy?—.

Entrando Shio con una sonrisa, se da la vuelta y espera la respuesta de Javier.

Vestido blanco sin mangas de tiras, estrechas negras con un detalle de moño.

Con el cabello suelto azul negruzco llegándole por encima del hombro y sus flequillos que antes colgaban en su frente, estaba recogido por una diadema.

Apenas dos semanas atrás, cuando Javier se las encontró en el centro de Tokio, aunque no se podía decir que estaba desnutrida, su piel pálida al no recibir mucho sol y la ropa desgastada le daba una imagen pobre. Pero ahora, Shio Kobe, lucía muy linda, sus ojos grandes resplandecían, su sonrisa estaba plasmada en toda su cara, haciendo que cualquiera que la viera se anime.

—Oh, Shio te ves muy linda, preciosa—.

Quedándose sin palabras al verla, pudo elogiar con sinceridad y doble pulgar arriba.

—Ehehehe—.

Tímida se sonroja, no dudando en correr para abrazar a Javier.

—Espera, espera—.

Rodó por la cama huyendo de Shio.

—¿Mm?, Papi—.

Bajándose de la cama, al contrario de donde estaba Shio, expuso su ropa.

—Mira, tengo pelo de Polaris en mi ropa y lamido toda la cara. Si me abrazas, ensuciarás tu lindo vestido—.

—…jejejejejeje, papi, tiene el pelo revuelto—.

Dándose cuenta solo por qué Shio lo mencionó, hace aparecer un espejo, mirándose que su larga cabellera que le llegaba hasta la mitad de la espalda parecía una montaña rusa dentro de una telaraña.

—… Espérame en la sala, Shio, me baño y nos vamos—.

—Ehehehe, entendido. Shio esperará—.

Viéndola irse, Javier mira al culpable que debería estar encima de la almohada, pero después de no encontrarla la buscó hasta por debajo de la cama, dándose cuenta de que se le había escapado Polaris.

—Kug, Polaris, me las pagará después… No puedo creer que, siendo así de pequeña, sepa lo que hace, pero de seguro que fue obra de Yami—.

Ya sea cierto o no, la idea de que Yami estaba involucrada no se le iba.

Tirando la ropa sucia en la canasta, entró a bañarse.

———

Cumpliendo las nuevas órdenes, el grupo de Mantiz se había apostado en un edificio departamental muy cerca del Instituto Sakaino.

—¿Cómo va alguna anomalía?—.

Pregunto 008 entrando con bolsas de golosinas.

—Nada, todo tranquilo—.

—¿Cómo le fue al Jefe Matiz, logró reclutar nuevos integrantes?—.

—No hay detalles, pero según escuché de 002, tendremos sangre fresca—.

—¡Jajaja!, lo estoy esperando, ya quiero ponerlos a prueba—.

—Que, te quieres vengar por lo que te hicimos—.

—Algo así—.

008 que apenas se había sentado, una zona se desplegó cubriéndolos.

Desvaneciendo la atmósfera relajada, una palpitante tranquilidad envolvió a todos, que habían sacado sus armas.

—Oi—.

Haciendo un gesto para qué se apresuraron, 008 sacó varios talismanes con patrones violetas dibujados en la superficie del papel.

—Sí—.

Volteando el tablero de shogi haciendo volar las fichas, una proyección les hizo darse cuenta de la magnitud de la zona que habían desplegado y las reacciones que aparecieron les indican cuántas personas habían quedado atrapadas.

—Tenemos 1 kilómetros a la redonda, dejándonos afuera, son; 19, 16 rojos y 3 blancos. Uno parece ser el amigo del Jefe, los demás están avanzando hacía hacia el objetivo—.

—… ¡El segundo objetivo está siendo atacado!—.

—El rango de magos son… ¡Sep-séptimo grado armadura—.

Escapando una bocanada de aire frío, todo el grupo miró a 008, que era el más alto rango del grupo.

[Tsk, dos rangos más altos que el nuestro, esto se nos salen de las manos]

008 que se mantenía sereno en la superficie, pero por dentro no podía evitar sentirse débil, ya que el rango Arcano no podía superarse aunque arriesgaron sus vidas.

[No hay de qué preocuparse, llegaré en segundos]

—008 eso—.

Mirando uno de sus talismanes que servía como un comunicador de una sola dirección, 008 comunicó a los demás del grupo.

—Sí… nuestro Jefe se encargará… al parecer ya lo hizo en la escuela de la otra chica—.

En ese instante, Javier estaba parado en el pasillo de la escuela secundaria de Rinka.

—¡¡Javier Onii-chan!!—.

—No te preocupes, Rinka-chan, aquí estoy para protegerte—.

Actuando genial, Javier, peino su cabello mojado.

—¿Por qué estás semidesnudo?—.

Semidesnudo Javier, con solo una toalla, cubriendo las partes nobles, mojado, haciendo que el piso se formará un charco de agua.

—No me quedó de otra, me estaba bañando, y para que lo sepas, la mansión y mi escuela también están siendo atacadas por estos tipos—.

—¡También!—.

—Si son un fastidio. Yami se encarga de la seguridad de la mansión. Ahora iré a mi instituto, bien nos vemos—.

—¡Espera!, ¿qué harás con esto?—.

Señalando el suelo con varios hombres muertos con el cuello destrozado, Javier miró por la ventana.

—No te preocupes, vuelve a tu aula y actúa como si nada hubiera pasado—.

—E-está bien—.

Mirando varias veces hacia atrás a un Javier que exudaba un sentimiento de seguridad, pero estaría genial si no estuviera semidesnudo, en el pasillo con 8 hombres a su alrededor.

—No hay por qué sentir miedo…—.

Dijo a la docena de hombres que trabajaban bajo el mando de Mantiz que parecían niños tímidos frente a Javier, cuando para otros son guerreros fieros.

—… ahora ustedes boten a estas polillas y tomen todo lo que tengan, y entregárselo a Mantiz, él se encarga de cómo repartir el botín—.

Desapareciendo de ay Javier, los rostros de la docena se alegraron, comenzando a saquear los cuerpos para después llevárselos.

—Achu, fruu, ¿no me dará gripe?—.

Desde el tejado del Instituto Sakakino, se podía ver a Sayaka siendo cargada como un costal de arroz en el hombro.

—Otra vez desmayada. Parece que el destino de Sayaka es siempre ser intimidada y acosada… Se parece al Reino de Dios, pero en el grado mortal. A ver si le pregunto a Ryuto o a Mantiz cómo funciona este reloj de sangre—.

Javier, que desapareció, apareció frente al grupo que raptaba a Sayaka.

—Bien muchachos, hagamos por las buenas, no quiero destrozar cuellos igual que sus amigos—.

Mirándose, los hombres asintieron y tiraron bruscamente a Sayaka que cayó sobre el matorral a 10 metros.

Empuñando las tonfas que cargaban en la cintura, los ocho cubrieron sus cuerpos con armaduras de batalla.

—¡Muere!—.

Declararon al unísono, corriendo en formación octagonal.

—Oh, una formación de batalla—.

Eufórico como si no fuera él

—¡¡¡Lritfer!!!—. x 8

Rodeando a Javier, se formó una red eléctrica que salía de las tonfas envolviendo a Javier.

—¡¡¡Rutnaris!!!—. x 5

Viniendo de todas direcciones, la electricidad como si de una serpiente se tratara, rápida, feroz, astuta, incapaz de poder predecir dónde podría prevenir el ataque. Las tonfas siguiendo esa regla, venían de direcciones extrañas que eran imposibles de esquivar, si fuera un humano normal.

Pudiendo ver cada movimiento de las articulaciones del hombro, muñeca y codo que parecía no tener, no necesito esquivar.

Destruyendo la formación de restricción con pura fuerza bruta que se convirtió en una ráfaga que expulsó a los ocho magos, destruyendo a su paso la armadura de energía pura.

—Mm, ni siquiera pestañearon con eso, ¿no sienten dolor o qué?—.

—¡Esas personas no son normales!—.

Ryuto Miyake que se había involucrado en el secuestro por accidente, le avisa desde lejos a Javier.

—¡Son la guardia no muerta! ¡Cada hijo legítimo tiene 24 guardias no muertos!. ¡No se cansan, no tienen miedo y son leales!—.

—Muere—.

Anuncio en voz gélida, comparando con los primeros vientos de otoño

—Nunca te enseñaron a no meterte en la conversación de otros—.

Pero, a comparación de la neutralidad en la voz de Javier, era una pequeña ráfaga de verano.

—¡!—.

Todo el mundo, sorprendido hasta los que se dicen no muertos, al que nunca muestra emociones, retrocedieron como niños asustados al ver a uno convertirse en polvo.

—¡¡Ahhhhhhhhhh!!—. x 7

Aullando, corrieron como hienas para roer los huesos de su presa. Envueltos de electricidad, con sus manos desnudas golpearon a Javier en todas partes.

¡Ban! ¡Ban! ¡Ban!

Escuchando sé la fiereza cacofonía de los golpes que tenían un poder de una tonelada detrás, creando presión en el aire, destruyendo las ventanas y cuarteando paredes.

Javier, que sentía cada golpe en su carne, calculaba que la fuerza bruta de un ‘mago armadura’ que es de uno a cinco toneladas.

El edificio escolar, no resistiendo el impacto de cañones de aire, colapsó.

—Basta—.

Indescriptibles las expresiones que se deformaron por la orden de Javier, se detuvieron en una pose de seguir golpeando el cuerpo semidesnudo de Javier.

—… ¿Qué fue lo que hicisteis?—.

Anonadado, Ryuto se acercó al ver que ya no había peligro.

—Solo les dije que se detuvieran—.

—¡¡Ahhhh!! ¡Eso es imposible, el clan Radiante ha perfeccionado un ritual prohibido que manipula las almas!. Desde que aparecieron los primeros no muertos, se han capturado y se han investigado, estos no muertos pueden que sean los rangos más bajos en su categoría, pero no difiere en ninguno—.

—Mm, hablas de que han perfeccionado dicho ritual, pero es una farsa, apenas han tocado la periferia de las almas. Es como si estuvieran en estado vegetativo, el ritual solo va cortando toda comunicación con el cuerpo—.

Explicó a Ryuto que miraba con recelo a los siete magos arcanos no muertos, que estaban parados firmes frente a ellos dos.

—… ¿Tú exactamente quién eres?, y no contestes como antes, ya que ningún mago arcano normal podría hacer las cosas que tu haces—.

—Me reservo el comentario—.

Dijo Javier, alejándose para acercarse donde habían tirado a Sayaka, pero lo único que encontró fueron los escombros del edificio estudiantil.

Asistiendo con orgullo, los escombros comenzaron a flotar.

—Ehehe, nada mal, gracias a lo que hice, evité que Sayaka se convirtiera en una pintura de Picasso—.

En perfecto estado, el arbusto donde había caído Sayaka, Javier se inclina golpeando suavemente el cachete.

—Oi, tierra a Sayaka, despierta… mm, ¿cómo te sientes?—.

—… incómoda—.

—Ya lo creo—.

—¿Por qué tu voz viene… ¡¡¡!!!?—.

Pateando y con sus manos tratando de salir con prisa al darse cuenta de que su falda se había volteado, pero si solo era eso Sayaka no tendría tanta vergüenza, ya que no se podía evitar dadas las circunstancias, pero si incluyes a un Dios pervertido que no se había mostrado para ayudar en vez de eso se había agachado para estar a la altura de las bragas color verde con un lazo al frente.

—Me alegro mucho que no te hayas hecho daño—.

—T-t-tu, tú, pervertido, degenerado, ayúdame a salir de aquí—.

—Ehehehe ya veo, tienes mucho ánimo para salir de ahí, no te preocupes, mientras esté aquí eso es pan comido—.

—¡¡Javier!!—.

—Moooo, Sayaka no es bueno gritar el nombre de otra persona cuando te quiere ayudar, no recuerdo haberte educado así, jovencita—.

—¡Deja de hablar con mi ropa interior y dame la mano, basura!—.

—Tsk—.

—¡Chasqueaste la lengua!—.

—No lo hice—.

—Te oí, chasquear la lengua, bruto——.

—Si la oíste, ¿para qué lo mencionas?—.

Rindiéndose en poder corregir al hombre que no paraba de mirar su ropa interior mientras discutían, Javier se levanta y le da la mano a una Sayaka con el rostro rojo por la posición incómoda que hacía que la sangre fuera a la cabeza.

—… ¿Qué fue lo que sucedió?. Recuerdo que todos habían desaparecido al igual que el centro comercial y no recuerdo nada más—.

Queriendo respuesta y el único que podía dársela, Javier, con una mano en la cadera donde colgaba la toalla de baño, se movió dejando ver a Sayaka a los magos arcanos no muertos parados en fila y a un lado Ryuto Miyake.

—La mansión, la escuela Aoi y la nuestra fueron atacadas simultáneamente, Yami se encargó de la casa y el resto, bueno, es fácil de adivinar, nadie salió herido más que los busca pleitos—.

Declaró orgulloso de su hazaña y esperaba halagos por parte de Sayaka pero mirando la escuela hecha escombros.

—Eres estúpido, ¡¿cómo puedes decir eso cuando la escuela quedó así?!. Además… ¿Qué haces semidesnudo?—.

—Yo puedo explicarte algo sobre la escuela—.

Acercándose Ryuto, comenzó a explicar de una forma sencilla.

—[Exolvuntur] es como son llamadas las zonas, sin importar el país. Él [Exolvuntur] es un reflejo del tiempo que fue capturado, lo puedes ver cómo tomar una fotografía. Este lugar tiene un tiempo 3:1… En cuanto a por qué está vestido así Javier, no tengo ni idea. Si alguien pregunta quién es este tipo, lo desconociera—.

—Oigan, dejen de hablar de mi vestimenta, no salí así porque me gusta, me estaba bañando cuando me notificaron de los ataques… Por cierto, Ryuto, este es el artefacto [Exolvuntur]—.

Ondulando el terreno, sale un reloj de sangre, donde apenas habían caído ocho gotas.

—Eso es—.

Le contestó Ryuto, para que Javier saque otro reloj de sangre de su bolsillo dimensional.

—¿De qué están hechos?—.

—No lo sabes, aun cuando sabes tantas cosas, hasta el alma—.

—Claro que sé. Este reloj está grabado en su superficie de madera [Foljus] runas de tiempo y espacio. Lo que quiero saber, ¿es el líquido?—.

—Ah, eso es sangre virgen—.

Simple es su respuesta, Sayaka quedó desconcertada y Javier asiente varias veces.

—Por eso, el olor se me hacía conocido. Pero no es solo de una chica virgen, también hay de un chico virgen—.

—Qué rápido lo notaste—.

—¡Achu!… me voy, me dará gripe si sigo así—.

—Nosotros también, pronto el tiempo de afuera comenzará a actuar aquí y se restaurará todo. Okino-san, cuando veas que las cosas están retrocediendo, corre lo más rápido que puedas a tu aula—.

—S-si—.

Despidiéndose de Sayaka Okino y Ryuto Miyake que se quedaron frente a lo que antes era la entrada al edificio, Javier se acercó a los magos arcanos no muertos y al grupo de Mantis que esperaban órdenes.

—Si no me equivoco, eres 008—.

—S-sí, señor, ¿cómo quiere que procedamos?—.

—Por ahora cuida de estos chicos. Cuando Mantis regrese, le informaré. Ustedes obedecen a 008. Bueno, te encargo la seguridad—.

Desapareciéndo frente al grupo que no sabían qué decir. 008 miró de reojo a los magos arcanos no muertos que ahora estaban a su disposición.

¿Qué hacemos?—.

Alguien del grupo preguntó entre susurros, ya que sabían quiénes eran los magos arcanos no muertos del clan Radiante.

Ningún pensamiento del porqué su nuevo Jefe estaba casi desnudo, solo teniendo una toalla que colgaba en la cintura. 008 con alguien de experiencia, con la cabeza fría para tomar una decisión.

—Vamos a la base, llama a 005… Ustedes vengan con nosotros—.

Obedeciendo órdenes sin rechistar como los no muertos que eran, 008 se sorprendió, pero decidió guardarse las preguntas para después.

———–

Regresando a la mansión, Javier terminó de darse el baño y comenzó a vestirse para su cita con su hija, Shio.

Con un pantalón casual color crema, playera blanca que iba por dentro, encima una camisa manga larga color azul oscuro abierta, cinturón de tela negro y unas zapatillas de meter.

Mirándose varias veces en el espejo de cuerpo completo que tenía en su habitación, se peina luciendo su habitual peinado de cola que estaba amarrado con una cinta negra.

—Okay, guapo y de buen porte. Nada mal—.

Dijo saliendo de su habitación después de ponerse perfume y cremas para las manos.

Llegando a la sala, Shio esperaba en medio del mueble con su hermoso vestido blanco que le llegaba por debajo de la rodilla cuando estaba parada y ahora sentada las dejaba a la vista. También tenía zapatillas de tiras color blanco.

—Papi, ¡tarde!—.

—Lo siento, pero la ducha estaba riquísima, me perdí en ella, me perdonas, Shio—.

Pidiendo perdón con las manos juntas, como si rezara. Shio se rio.

—Shio es una buena niña, que esperó a papi, Shio quiere dulces—.

—Dulce, hm, okay, despidámonos de Yuuna primero—.

—Mmm—.

Saltó del sofá, Shio fue corriendo a alguna parte. Para entrar, Yami.

—Cómo estuvo el asunto—.

(Limpio)

—Eso estaba bien, bueno, Yami te quedas cuidando la casa. Mañana saldrás con Yuuna y Shio, te vendrá un poco de aire fresco fuera de este santuario—.

(Me divertiré lo mejor posible).

—No creo que esa sea la respuesta que esperaba, pero así eres tú, Yami—.

Saliendo de la sala con buen ánimo, se encuentra en el pasillo con Yuuna tomando de la mano a Shio.

—No te separes, siempre mantente, atenta, cuidado con hablar con los extraños. Si pasa algo, debes avisarme, que más, que más—.

Percibiendo el nerviosismo que tenía Yuuna al dejar ir a Shio, Javier le sonrió.

—Yuuna no hay problema, mientras esté yo nada le pasará—.

Exudando confianza y seguridad, Yuuna lo quedó mirando, recordando quién era Javier.

—Lo siento… pero tan bien dudo de ti por quién eres—.

—… Hahahaha, cómo se esperaba de madre e hijo… no te preocupes, no estoy tras una niña de siete años, mi repertorio son de doce para arriba si me hostigas hasta los diez—.

Afirmó con el pulgar hacia arriba.

—Me preocupa también tu preferencia—.

No dudo en ser sincera, Yuuna.

“Papi, ya vámonos—.

—Sí, sí, te despediste de Asahi—.

—Lo hice—.

Impaciente por su primera salida, padre e hija, Shio gala a Javier, que no se resiste y avanza tomados de las manos, para cruzar la mirada con Yami.

(Solo una vez sí, no hay por qué repetir).

-Qué estricta-.

Sonrió rígidamente al comentario de Yami.

—¡Shio no te separes del señor Javier! y ¡ten cuidado al cruzar la calle!—.

—¡Está bien, mami!?—.

Saliendo de la mansión a empujones por Shio, caminaron por el nuevo camino.

—Papi, tengo curiosidad—.

—Mm, ¿de qué?—.

—Ayer no había esto, cuando lo hiciste—.

—Lo hice mientras todos estaban dormidos. ¿Qué te parece?, quedó más bonito—.

—¡Sí!. Pero papi, en la televisión había muchas plantas, no se vería más bonito si plantamos flores—.

—Buena idea, Shio, pero ya lo tenía pensado, que tal si después escogemos juntos las flores que se plantaran—.

—Me gusta, Shio escogerá muchísimas flores lindas, solo espera papi—.

—Ehehe, estaré esperando—.

Gustándole las expresiones infantiles. Shio contenta, columpiando los brazos y daba pequeñas zancadas, mientras caminaban tomados de las manos por la carretera que hizo Javier.

—Es mejor que guardes esa energía, ya que no volveremos hasta la tarde—.

—No te preocupes, Shio tiene mucha energía. ¿A dónde iremos, papi?—.

No teniendo que pensarlo, le respondió.

—Viajaremos en tren, tomaremos el bus, nunca te has montado en uno—.

—¡Tren!, ¡bus, como los que salen en la televisión… Shio quiere subirse—.

—Entonces, ¡no perdamos tiempo y vámonos!—.

—Ohhhh—.

Lanzando un grito de alegría, padre e hija desaparecen.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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