Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 55

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que?
  4. Capítulo 55 - Capítulo 55: Sábado, 27 Abril (Suicidio del Dios hentai)
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 55: Sábado, 27 Abril (Suicidio del Dios hentai)

Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:

retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa:

Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí]

—————

—¡¡¡Nnnnnn!!!…, ya amaneció. Es la primera vez desde que me convertí en el Dios Hentai que tuve un sueño tan profundo. Aaaaa, qué sueño tengo, preferiría seguir durmiendo… pero tengo cosas que hacer hoy… Qué bueno que ayer compré un libro de conocimiento de cómo cocinar—.

{Un pequeño pedazo de sabor aromático: Punto H 800} = {Escrito por Blust Tresve. Una recopilación de su vivencia propia por etnias, reinos, razas y universos distintos para satisfacer su ansiedad de llegar a cocinar, platillos que saciaran y complacieran a cualquier paladar}. Un chef raro como ningún otro, capaz de probar cualquier platillo que le pusieran enfrente.

Recordando la descripción de lo que había comprado ayer para sazonar las diferentes carnes de animales impregnadas de energía arcana. Caminando lentamente, sintiendo el cuerpo pesado. Aún adormilado, con el pelo revuelto, utilizando un short y una vividi blanca con lo que se había acostado.

Llegando a la sala, pero no viendo a nadie, caminó hasta el comedor donde todos estaban desayunando.

—Buenos, waaa, mmm, días—.

—¡!—.

—¡¡!!—.

—¡¿?!—.

—¿?—.

—…—.

—¿Señorita, quién eres?—.

Reaccionando Yuuna ante la mujer media dormida que se apoyaba al marco de la puerta.

Hermosa era lo único que podría describirse ante la feminidad que desbordaba su cuerpo. Una figura glamorosa, pestañas largas como la de una ola, cejas finas. Cabellera rizada que le llegaba hasta el trasero redondo en forma de corazón. Nariz puntiaguda, labios pequeños. Tenía la imagen de la cara de bebe pidiendo ser alimentado, pero el cuerpo era el de una diva con sus exuberantes pechos de cohete que estiraba hasta el límite la vividi del hombre, mostrando los pezones hundidos y una areola color rojizo.

Mostrando el estómago suave y un poco más abajo un short de hombre que, aunque le cubría las largas piernas tonificadas, la cintura y el trasero eran visibles. Su piel perlada, humectada y sin cicatrices o manchas, combinando eso con esa apariencia de mujer fatal.

—¿Por qué se quedan mirando como tontas?… jejeje, ¿qué pasó Asahi?. Es que tuviste sueños húmedos por la figura de…—.

Riendo, mostrando los dientes blancos como la espuma de mar, pasaba sus dedos como cepillo por su cabellera café oscura, que le estorbaba, para cerrar sus ojos pequeños y caer hacia adelante.

—… este aroma, que bien huele—.

Atrapándola en sus brazos, Yami apareció de repente para tomar a un Javier que se había convertido en una mujer glamorosa que era capaz de enamorar a cualquiera.

Javier ‘mujer’ como un bebé, al oler el aroma de su madre, se arrulla entre los senos de Yami y sus largos, pero frágiles brazos se envuelven por la cintura apretada.

—Aha, aha, no me sueltes y abrázame—.

Suplicando como una niña mimada, Yami cumple su deseo. Sus brazos atraparon la figura femenina apretando ambos senos que se aplastaron, dando una imagen comprometida. Pero para Javier, la ‘mujer’ no era suficiente.

—Mm, más, ámame más a mí, esposa♥—.

—Yami Onee-chan, ¿qué le sucedió a papi?—.

Yami que en un momento había perdido la razón por las palabras sumisas de Javier ‘mujer’ a punto de arrancarle la ropa que llevaba y tirarla contra el piso para hacerla suya. Pero al oír a Shio preguntarle mientras tiraba de la falda, la volvió a la razón.

(Tiene la presión bajá)

Excusándose, Yami tomó a Javier ‘mujer’ como una princesa, para llevarla a la sala donde la dejó acostada en el sillón.

—Yami Onee-chan, ¿cómo pudo convertirse en una belleza Javier Onii-chan?—.

—En esta casa nunca deja de sorprenderme—.

—Asahi va a terminar de comer—.

—Shio-chan como supiste que Javier era, mmm ¿ella?—.

—Mmm, por cómo brillaba—.

Sintiéndose tonta por haber preguntado a la menos indicada, Sayaka se queda mirando la belleza dormida en el sofá.

Asahi quedándose solo en el comedor, miró por unos instantes por la puerta que conectaba a la sala de estudio y la otra puerta a la sala de descanso donde todas las mujeres estaban por lo sucedido con Javier convertido en ‘mujer’.

-Ya que es un Dios, el género no debe de importar mucho-.

Pensó Asahi volviendo a comer antes de que se enfríe el desayuno.

(Necesita ropa)

Leyendo las palabras que escribía en la bruma, Rinka fue la primera en dirigirse al pasillo con una sonrisa juguetona.

—Jejeje, las únicas que podrían servir serían la ropa de Saya-chan—.

—¡Ah!. Espera, Rinrin-chan no entres a mi cuarto como quieras—.

Viendo salir al par, Shio curiosa por lo sucedido, intentó acercarse más a Javier ‘mujer’, pero Yuuna rápidamente tomó la pequeña mano que intentaba tocar las mejillas.

—A comer Shio o se te enfriará la comida y te hará daño—.

—… está bien—.

Haciendo pucheros, Shio fue llevaba de la mano hasta el comedor por Yuuna. Yami siendo la única que se quedó con Javier ‘mujer’ despejando los mechones que ocultaba la mitad de la cara.

Yami no deteniéndose, su pulgar tocaba los pequeños labios color melocotón a la vez que sus dedos acariciaban la mejilla.

Siguiendo acariciando la mejilla durante unos minutos sin apartar la mirada de la doncella dormida, retiró su dedo gordo de los labios humectantes, tiernos de color melocotón.

Mirando el puente de saliva que unía la boca y el dedo gordo, Yami no dudaba en meterlo en la boca, probando el sabor distintivo; que sabía a caramelo.

—¡Tragué la ropa!—.

—… Espero que le quede, aunque sería mejor que Yami nee-san le prestara su ropa, le quedaría mejor—.

—Vamos, no digas eso Saya-chan, si tienes el segundo mejor cuerpo de esta casa. Aunque viendo la forma femenina de Javier Onii-chan puede que estés en el tercer lugar—.

Burlándose abiertamente Rinka, Sayaka detuvo el intento de cubrir sus pechos para no darle motivo al diablillo que la volviera a molestar sobre las medidas de su cuerpo.

(Cierren la puerta)

Rinka no entiende muy bien por qué escribió con su bruma, de igual modo cerró las dos puertas: la del pasillo y el bypass a la sala de estudio.

—Déjame ayudarte, Yami nee-san—.

(Gracias, levántala y súbele los brazos para ponerla más cómoda.)

—¿Hmmm?—.

—Javier Onii-chan tienes que sentarte bien y levantar los brazos—.

Dormida Javier ‘mujer’, siguió las palabras de Rinka, apenas sentándola, le levantaron los brazos. Sayaka que estaba detrás de Javier, se inclina cogiendo la vividi de hombre hasta sacarla de una sola vez.

—¡¡Guau!!, en-enormes—.

Siendo la más sorprendida, Rinka al ver las tetas sacudirse como pudin y aún mantenerse firmes contra la gravedad, sus pequeñas manos, apenas pudiendo cubrir una cuarta parte de los senos de Javier ‘mujer’ los acarició lentamente.

—Qué bonitos, no parecen humanos estas tetas con pezones hundidos—.

—Hmm—.

Gimiendo Javier ‘mujer’ cuando los dedos de Rinka tocaron los pezones, sorprendiéndola que apartó la mano haciendo que tiemble el seno.

—Wau, mira cómo se mueve, ni las tetas de Otome-nee se movían así cuando nos bañamos juntas, son como manjar, blandas pero pegajosas… Saya-chan toca estas tetas, son increíbles—.

—Deja de jugar con el cuerpo de otra persona. Yami nee-san ponle el sostén de una vez—.

Rinka perdiendo la decencia, se interpuso frente a Yami, tomando con sus dos manos los senos, intentando alzándolos, creando un barranco profundo.

(Rinka apártate para poder vestirla).

—Siii—.

Apartándose de buena gana al tener casi en sus ojos las palabras de Yami. Tomando el brasier celeste con borde blanco, Yami que procedió a acomodárselo, se dio cuenta de la triste verdad.

—Talla equivocada… Ahahaha…—.

—¡No te rías!—.

—¡Ahaha!. Es que fuiste derrotada, mira cómo se salen las tetas de Javier Onii-chan”.

Ya de por sí, sintiendo un complejo de inferioridad al enterarse de la belleza que apareció cuando estaba desayunando. Ahora que sabía que Javier ‘mujer’ había perdido en las proporciones, ese sentimiento se fortaleció.

—Uuu, siento que perdí algo importante…. ¿hm?, chicas, miren—.

Sintiendo que había perdido algo crucial al perder contra un hombre, Sayaka al notar que el glamoroso cuerpo de Javier ‘mujer’ comenzaba a perder su figura, les avisó.

Sin palabras para el suceso que pasaba delante de sus ojos, vieron cómo los senos, copa H 122, se achicaban. La cintura apretada se volvía más amplia y las caderas anchas se achicaban. Del mismo modo, los rasgos femeninos y delicados del rostro comenzaron a tornarse más masculinos, gruesos.

—Mmm… ¿Ustedes qué están haciendo?—.

Despertando de un sueño pesado que lo hacía sentir como si llevara plomo, Javier, al recuperar una vista más clara, se encontró con el torso desnudo, colgándole de sus brazos un sostén celeste.

—…—.

—…—.

—…—.

Nadie tenía palabras que decir; la explicación se desarrolló en el comedor, desayunando.

—Así que dicen, que me convertí en una mujer—.

—Exacto—.

—Y que era muy hermosa—.

—Así es—.

—Capaz de ganar contra Sayaka en cuerpo—.

—Kub, ti-tienes que mencionarlo—.

Escuchando con atención lo que le contaban las chicas y pareciéndole muy interesante, una pantalla apareció en medio de la mesa de minutos antes, convertido en mujer y entrada al comedor.

—Jo, jo, mira ese potencial. Divino, no hay nada más que decir, soy hermosa, capaz de hechizar a hombre y mujeres por igual—.

(El narcisismo, no te conviene).

—No soy narcisista, Yami, solo dije la verdad—.

(Es narcisismo, es alegrarse como el más hermoso)

—Tú lo crees—.

(Lo creo).

Sonriendo al hablar con Yami como si nunca hubiera pasado los sucesos dentro de la ducha, los demás en la mesa miran la interacción de los dos como sospechosa.

—Oye, no crees que están muy cerca esos dos—.

Le susurró Rinka a Sayaka.

—Lo creo, ¿algo pasó ayer?—.

—¿No, llego tarde?, dudo mucho que algo grande haya pasado—.

—Pero mira el ambiente a su alrededor, se sonríen mutuamente, es sospechoso—.

Fijando la mirada en Sayaka y Rinka, al verlas sonrientes mientras charlaban cómodamente sin importar que las escucharan. Asahi que había terminado de desayunar, hace una pregunta.

—¿Es normal que una persona cambie su género?—.

—Ehehe—.

—Ahaha, n-no te rías, Saya-chan—.

—… tú también te estás riendo—.

—Uhhh, Asahi-san es mejor que no te apegues al sentido común mientras vivas en esta casa—.

—Muy cierto. Si quieres mantenerte cuerdo, lo mejor que podrías hacer es apartar la vista, que no has visto—.

—Ustedes dos no están siendo maleducadas con mi persona—.

Dijo sin mostrar molestia más que una sonrisa complicada.

—Yo creo que no hay mucho que se pueda pensar… Es cierto, que el señor Javier ha hecho cosas absurdas como ese domo en la fuente trasera—.

—Ehehe a mami le gusta ir todas las mañanas a rebotar—.

—¡Shio!—.

Riendo todos al ver lo colorada que se puso al descubrir su pequeño pasatiempo en sus ratos libres, Yuuna inflo las mejillas como niña pequeña para lanzar miradas amenazadoras que eran como las de un gato para Javier.

Asahi que no pudo evitar reírse también, le preguntó a Yuuna.

—¿No lo estás aceptando muy fácilmente, Mami?—.

—… Me devolvió a mi hijo, puedo disfrutar de una comida mientras los miro sonrientes… aunque hay cosas que no puedo aceptarlas tan fácilmente y me preocupo de que podemos terminar involucrados con gente mala… Le agradezco con todo mi corazón a Javier por haber cumplido un sueño imposible de cumplir para mí—.

Agachando la cabeza, Javier peina su cabello haciendo que mechones cubran el rostro, una forma de tapar lo colorado que estaba. Rinka que lo notó, no pudo dejarlo pasar.

—¿Qué sucede Javier Onii-chan?. Avergonzado, ehehe, ahora actúas tímido… Onii-chan porque te ocultas tu rostro, vamos muéstrales a todos, es que no puedes, mm, qué lindo—.

Levantándose ya, no podía soportar la voz burlona de Rinka que se acercó para seguir instándole a alzar el rostro. Ya para irse, la voz de Shio lo detuvo.

—¿Papi, dónde vas?—.

—… Voy a hablar con un conocido—.

—¡Puedo acompañarte!—.

—No—.

No sigue Shio al escuchar una negativa rotunda por Javier. Tan pronto como salió del comedor, Javier se detuvo abruptamente volviendo mientras se peinaba con uno que cualquier otaku lo conocía.

—Miren este peinado y grábenlo en la memoria—.

—¿Por qué tenemos que hacerlo?—.

Pregunto Asahi.

—Para ti puede que no sea peligroso, pero para las mujeres es muy peligroso. Shio recuerda este peinado. Si alguien se acerca y estás sola, huye. Si aún te sigue, ve a algún lugar abierto con gente. Yuuna, Sayaka y Rinka-chan, ustedes también están advertidas—.

—H-Hay alguien tan peligroso con ese corte de cabello—.

—Sí—.

Con esa respuesta corta para Shio, Javier salió del comedor.

—¿Alguien ha tenido contacto con ese hombre?—.

Pregunta Yuuna.

—No, nunca y tú, Saya-chan—.

—Tampoco recuerdo—.

—Entonces, ¿por qué no explica más detalladamente para entenderlo?—.

Sin saber ninguna de las chicas la respuesta, Yami que se había quedado aparté del tema, con el miasma, respondió

(Es un ser extraño, es del tipo que no se cansa ni se agota, se puede describir que nació con la habilidad innata del cuerpo del Dios Hentai).

—Cuerpo Innato—. X 3

Ni Rinka, ni Sayaka y mucho menos Yuuna comprendían el significado de esas palabras, Yami les explicó.

(Es la sustancia blanca, no lo puedo describir porque están los niños, pero ustedes tres tienen experiencia. Ese hombre con ese tipo de pelo es inalcanzable; se puede decir que su sangre es la sustancia blanca).

—… ¡!—.

—… ¡¡!!—.

—¡Valla!—.

Siendo la única entusiasmada Rinka, Yuuna se sonrojó al punto que no sería raro que le saliera humo por la vergüenza. Sayaka mostró su descontento, haciendo nota mental de siempre mantenerse alejado del que tenía ese tipo de peinado. Los únicos inocentes que no entendieron fueron Shio y Asahi.

—¿Yami-san a qué te refieres con cosa blanca, no entiendo?—.

(No es bueno para ti saberlo ahora, más tarde lo sabrás).

—Mami, ¿mami qué es la sustancia blanca?, Shio quiere saber—.

—E-e-ese tipo de cosas no es algo que alguien de tu edad sepa. Rinka-san, Sayaka-san, bajen su ropa sucia, me pondré a lavar la ropa—.

Escapando de la escena antes de que Shio curiosa siguiera preguntando, corrió por los pasillos. Rinka y Sayaka tampoco queriendo que sepan los dos niños, se fueron dejando solo a Yami, Shio y Asahi en el comedor.

—Yami onee-chan, Shio quiere saber cuál es la sustancia blanca, dime, por favor—.

(No, solo cuando cumplas los 11 años lo sabrás, ahora no. Asahi, dile eso a Shio, esto también es para ti, aunque tú lo sabrás una vez que entres a la escuela)

Saliendo sin prisa del comedor, Yami dejó al par de hermanos curiosos, pero no molestándose en averiguar, salieron detrás de Yuuna.

En medio de las dos alas de la mansión, donde se encontraba la fuente, Javier se sentó a recostándose contra la fuente. Miró hacia arriba y vio la isla flotante que seguía recogiendo el néctar residual que se elevaba como niebla.

—Ahhh, qué aburrimiento, será porque ya no trabajo de ocho a siete, la verdad es que no quiero volver a hacerlo, pero cuando te adaptas a algo no es fácil deshacerse del hábito de hacer algo de trabajo. Pero ahora soy asquerosamente rico, no tengo que mover ningún dedo. Además de llevarme bien con las chicas de mi entorno, que no digamos, está saliendo bien. Mi planeta Dedaria aún necesita tiempo, aunque su núcleo está funcionando bien, las placas continentales necesitan ser formadas una vez más. Predicó que en ocho millones de años más, toda Dedaria será un planeta de magma, hasta que en catorce millones de años después puede enfriarse, si se lanzan meteoritos y cometas que contengan hielo. Por ahora me conformaré en arreglar mi santuario: animales, insectos, aves, mucha vegetación, acueductos para que lleven a todas partes agua—.

Imaginando cada detalle que podría lograrlo utilizando sus manos sin ayuda externa, un pequeño deber para pasar su tiempo libre en los años venideros.

Metiendo la mano en su bolsillo dimensional, Javier sacó un objeto esférico suave al tacto, el cual había sido regalado por Irina, la Diosa Futanari.

Mirando por un instante el objeto esférico que era transparente como el cristal a la simple vista mortal, pero a los ojos de Javier este objeto estaba hecho por una Runa que no paraba de palpitar, dando la sensación de que en verdad pareciera un ojo.

—Espero no interrumpir a Irina—.

Dijo Javier inyectando un poco de su energía al objeto que todavía no comprendía cómo se llamaba, pero sabía que era para charlar con Irina.

Al inyectar la energía al objeto esférico, está levitando hasta alcanzar la altura de la frente de Javier, volviéndose intangible y metiéndose en la cabeza de Javier.

Sabiendo instintivamente lo que tenía que hacer, Javier relajó su mente y cerró los ojos.

—Wuau—.

Impresionado donde había llegado, Javier vio un escenario de fantasía, un cielo estrellado sobre su cabeza, sentado frente a una mesa de madera tallada con imágenes de animales y seres que nunca había visto en su vida, retratando como si tuviera vida. El piso, cada vez que se movía, mandaba ondulaciones tan cristalinas que reflejaba el cielo estrellado, dándole un entorno agradable con sus constelaciones únicas.

—… Espero no haberte molestado, Irina, aunque creo que sí lo he hecho—.

—¡Claro que me molestaste!, estaba a punto de robar la virginidad anal de una princesa pura—.

Mostrando su malestar, Irina no dudó en golpear con sus palmas la mesa que crujía. Javier solo pudo disculparse por interrumpir un momento tan importante.

Hay que ver, con tanto esfuerzo me costó enamorarla y llevármela la cama para tomar su virginidad anal y hacerla una más en preferir anal que vaginal… Por cierto, Javier, ¿tú quieres morir o qué?—.

—¿Eh?—.

No sabiendo cómo responder ante las repentinas palabras de Irina, aun cuando se podía ver lo enfadada por sus pucheros. Cruzando las piernas y los brazos debajo de sus pechos de tazón, Irina señaló a Javier con gravedad, dejando ver que no era una broma.

—Tu condición es crítica, puede que no lo sepas, ya que eres nuevo y no tienes a tu sistema el que te proporciona un diagnóstico de tu cuerpo, pero déjame preguntarte por si acaso, ¿has tenido sexo?… Hmph, por tu cara y olor ya me dice todo, déjame adivinar: mareos repentinos, vómito de sangre, cambio de personalidad o humor, pérdida de algún sentido—.

—¿Cómo lo sabes?. ¿Y cómo puedes saber si no he tenido sexo, tanto revela mi cara u olor?—.

—Aahhh, se nota que eres principiante. Al tener sexo con nuestra esposa, compartimos un olor distintivo. Se podría decir que es un bautismo para nuestra facción de Dioses del Amor y del sexo. Las demás facciones, de igual modo, tienen su propio bautismo—.

Sonrojándose al darse cuenta de que, aun siendo el Dios hentai, ser llamado virgen es igual que ser marcado con semejante título a cuestas.

—Y por cómo lo sé. Además de mi sistema de Diosa Futunari, también soy patrona de la medicina en varios mundos—.

—¿¡¡¡¡¡¡¡¡¡Eh!!!!!!!!!?—.

—¡Me dejas sorda!—.

—L-lo siento, pero ¿qué quieres decir con patrona de la medicina?. No eres una Diosa del sexo, ¿Futunari?—.

—¡No pongas en duda mi título de Diosa Futunari!, además no es normal eso—.

—¿Mmm?—.

Entrecerrando los ojos, Irina se sujeta la frente como si tuviera dolor de cabeza, al ver al ignorante Javier.

—Parece que lo normal no se aplica para ti. Ahora me siento como una profesora de parvulario, enseñando a escribir y leer—.

Irina, con un movimiento de muñeca, hizo aparecer un juego de porcelana y una bandeja de tres pisos con diferentes galletas.

—Bueno, tampoco puedes hacer nada, después de las duras sanciones que tuvieron contigo al ser el líder del Decidió. Disfruta del té y las galletas; la explicación se extenderá un poco—.

—Gracias… ¿Cómo lo hiciste?. No debe de haber materia para formar algo de este estilo—.

—No puedo decir lo ignorante que eres para un Dios. Por ahora cállate y no respondas a menos que lo preguntes—.

—Estaré a tu cuidado—.

Respondió con voz mansa.

—Primero, nosotros, los Dioses núcleo que nacemos con un título; como el de Dios de la Guerra. Dios de la Muerte, Dios de las Bestias, la Diosa del Nacimiento, la Diosa de la cosecha, del vino, del amor, del sexo, pueden poner más títulos, por medio de la gente. Pero antes de continuar, déjame decirte: si te haces el título del Dios de la Guerra, hay mucha diferencia con el verdadero Dios de la Guerra—.

Deteniéndose, Irina toma una galleta con forma de Dragón e hizo aparecer una galleta parecida pero de diferente material.

—Mira estas galletas, aunque se ven iguales, su color es diferente, su textura es diferente, su sabor es diferente, aunque sean trabajados por la misma persona, si el ingrediente base es de diferente calidad, este es el resultado—.

Alzando la mano a Javier, Irina asiente y toma una taza de té.

—Entiendo la analogía que me diste, es decir, que puedo ser un Dios de la cosecha si se esparce el rumor de ello a las personas—.

—Mm, exacto, pero nunca te atrevas a competir con un verdadero Dios de cosecha, acabarás mal. Lo que debes de saber es que un mundo donde la ciencia ya ha crecido y tiene como base sus Dioses no hay que meterse, busca una laguna del pasado que los Dioses no han podido crear—.

—Entiendo—.

—Para reforzar tu conocimiento. Las formas, tamaño, peso, eso nada importa frente a Dios. Ya sea que quieras crear; humanos, animales, insectos, objetos. Lo primero que debes de comprender son tres cosas: átomos, materia, ADN. Los átomos existen desde el principio de todo, después la Materia y sigue el ADN. Todo contiene Átomos, es algo indivisible que no se puede cortar o separar, ya que resulta algo diferente, pero tiene el mismo principio. La materia; desde el aire, hasta el peso, volumen, la energía, los sonidos, todo está interrelacionado. El ADN, ya debes de saberlo, es una base de información innata que no depende de raza, aun si no lo sabes. Sabes caminar, correr, saltar, comer, dormir, eso está dentro de nuestro ADN. Claro que, si quieres crear seres con conciencia propio, requiere que desarrolles el cerebro. Si quieres que se comporte como un animal, no lo desarrolles tanto—.

—… Creo entender y comprender lo que me has dicho… Gracias, Irina—.

—De nada—.

—¿Qué pasa si aún no he tenido sexo con mi esposa?—.

Escuchando la pregunta, Irina levanta la taza y come una galleta. Con movimientos ágiles y sofisticados, deja su taza sin el menor ruido para contestar.

—Contéstame esto, ¿cuánto tiempo de convertirte en un Dios?—.

—Un año y casi tres meses—.

—Y ¿qué título tiene?—.

—Soy el Dios hentai, ¿pero qué pasa con eso?—.

Plash.

—¡¡¡Entonces porque no as tenido sexo!!!—.

Sorprendido por el repentino tono de ser gritado, Javier hunde su cabeza, queriéndose convertir en una tortuga para esconderla al ver lo indignada que estaba Irina.

—Puede que no lo sepas, pero un Dios del sexo vive del sexo. Tú has vivido en la abstinencia por más de un año, estás sufriendo por no consumir alimento—.

—N-no lo sabía…, pero ya encontré a mi esposa—.

Recuperándose del estupor por la noticia que le dio Irina con alegría, le contó sobre Yami.

—Felicitaciones y por qué sigues siendo virgen—.

—¡Kub!—.

Recibiendo un balde de agua fría, por las palabras sin misericordia de Irina. Javier, con preocupación, le contó lo que le molestaba.

—Yo siento, que si tenemos sexo, la pueda perder. Ayer, justo cuando lo íbamos a tener sexo, un malestar recorrió mi cuerpo… estoy preocupado—.

—Mm—.

Asintiendo Irina, su rostro pensativo hacía que Javier no le dejará temblar las piernas, al verla comunicarse con su sistema.

[Un minuto después]

En una espera eterna para Javier, que esperaba alguna respuesta, al ver el rostro de Irina cambiar a Impotencia, intranquila, empatía, frustración y tristeza.

A pesar de que las noticias no eran buenas, Irina dio su veredicto.

—Los primeros Dioses dieron como sacrificio a sus esposas, dando a luz al sistema de apoyo que tenemos ahora. Javier, lo siento, pero si tú lo haces con tu esposa, ella morirá—.

—… ¿Eh?—.

Perdiendo por unos instantes la conciencia, Javier no pudo ver la preocupación en Irina, que intentaba decirle algo, pero que no fue escuchada.

-La perderé, perderé a mi esposa, por un sistema de apoyo-.

—¡¡¡¡¡No me jodas!!!!!—.

Rugiendo de ira, Javier desapareció súbitamente de la dimensión, dejando atrás una estela de caos, implosionando millones de estrellas que, debido al calor que aumentaba toda vida dentro de un sistema planetario, murió sin dejar rastro de su existencia.

Quedando sola en medio de una dimensión blanca, Irina deja escapar un profundo suspiro.

—… No creo que me haya escuchado, pero la posibilidad es 0—.

Dejando salir palabras desalentadoras. Irina girando su dedo anular, el espacio y el tiempo se movieron hacia atrás, hasta volver a cómo era antes. Un cielo estrellado, una mesa de madera tallada en las mismas bestias y flora que reconocería por sus viajes. Un piso que se ondulaba, donde pisaba y reflejaba como un espejo el cielo puro.

—… ¡!, Diosa Futanari, Irina Mclus honra la visita a su morada a Dios de Dioses—.

Levantándose con gracia, aun cuando fue tomada de sorpresa, se agacha, apoyándose sobre una rodilla ante el visitante inesperado, como era la pareja de Dios de Dioses que cubrían sus rostros con un velo. Moviendo suavemente la mano en que había estado Javier, dijo.

—Entiendo por qué la visita del Dios Hentai para llamarte—.

—Dios de Dioses… ¿Todavía desconfían de él?—.

—No se llamaría desconfiar, sino prevención—.

Al haber hablado la pareja, Irina sonríe, haciendo parecer una silla más para que se sentaran.

—Dios Glori, Diosa Topazio, aunque me encargaron la tarea de vigilar y tomar su confianza, se puede ver que desconfía de mí—.

Glori el Dios de Dios masculino, al escuchar de Irina, asintió haciendo aparecer una imagen del planeta Dedaria árido sin vida.

—Eso era de esperarse, Irina, quiero encargarte algo—.

—¿Qué podría ser?—.

Topazio la Diosa de Diosa, movió un dedo, apareciendo una esfera lisa blanca.

—Cuando sea conveniente, quiero que entres a la dimensión en que está Javier, y lo lleves a su templo—.

—¿Oh?, disculpe mi grosería, pero, no sería una violación a las normas de los Dioses—.

Existen varias reglas creadas para mantener la paz entre los Dioses, entre ellas hay una: Que dice que ningún Dios puede entrar en una dimensión ocupada por otro Dios, a menos que sea permitido por el Dios que la ocupa. Y aunque todos sabían esa regla entre varias, a Irina le pareció sospechoso que los mismos, Dios de Dioses, quiere que viole esa regla.

—Es algo que uno tiene que atenerse. Pero no te preocupes, esta esfera contiene un poco de nuestro poder. Ingresarás a la fuerza y estarás un poco restringida, nada más, pero valdrá la pena. Tómala, solo cuando la esfera esté roja es cuando te tienes que dirigir a ese sitio”.

—Entiendo, cómo la hago funcionar, no creo que solo sea un pase—.

—Muy cierto, pero no hay que preocuparse, alguien sabe mucho mejor que yo cómo es su funcionamiento… porque desde el principio esto le permaneció—.

-¿A quién se referirá Glori?-.

Aun sin entenderlo, Irina tomó el orbe despidiéndose de Glori y Topazio. La pareja de Dios de Dioses desapareció al mismo tiempo que Irina se fue.

——–

[Sábado 30 Mayo 2028]{8:03 AM}[Mansión Valderrama-Fuente]

Empañando sus ojos por las lágrimas que no podía contener al descubrir la verdad y las consecuencias.

—¡Maldición!…—.

Sintiéndose impotente, golpeó con todas sus fuerzas humanas el suelo haciendo que le duela y se mancharon con su propia sangre.

—¿Po-por qué tengo que pasar esto?… vete a la mierda antecesor… por tu culpa, por tu culpa tengo que perder algo importante…—.

Javier no podía creer que, por culpa de un error de alguien, tuviera que pagarlo él. Javier tomó una decisión precipitada.

—… Moriré aunque no haga nada, ya tengo 32 años, he vivido mi vida lo suficiente para no arrepentirme. Si alguien tiene que morir, ese ¡soy yo!—.

Con la voz ronca, Javier como su propietario, el núcleo de Dios hentai apareció en su mano y con todas sus fuerzas comenzó a apretar.

—¡! ¡Cof! ¡cof! ¡cof! ¡buagh! uahhhh…!—.

Sintiendo un dolor agudo en su pecho que se extendía por todo el cuerpo, dificultando la respiración, pérdida de visión, mientras un ardor a óxido en la garganta no lo dejaba escapar de la tos intensa, haciéndolo arrodillar.

Javier que apenas podía reunir fuerzas en un estado vulnerable, su mano no dejaba de apretar el núcleo de Dios en un intento de suicidio.

—¡¿Qué estás haciendo?!—.

Escuchando a lo lejos una voz llena de tristeza y preocupación, que nunca había oído Javier.

En los momentos en que sentía congelado, a punto de que los sentidos se apagaron y un agradable sueño envolvió la conciencia, un agradable y suave sol de verano lo arrullo, volviendo a los sentidos.

—Ya-yami…—.

Recuperando sus sentidos, lo primero que pudo sentir fue que estaba siendo abrasado, acostado en el suelo, la inolvidable cabellera color rubio mostaza, el olor inolvidable que estar envuelto en vainilla y chocolate, y la suavidad esponjosa que lo atrapaba.

Pudiendo sentir el núcleo de Dios hentai una vez más dentro de su cuerpo fracturado, que no sería raro que una ráfaga de viento estelar la destruyera, lágrimas comenzaron a salir y con la voz ronca llena de impotencia abrazó el cuerpo femenino que no lo soltaba.

—Lo siento… ¡Lo siento! ¡Yami lo siento!… ¡Nunca te vayas de mi lado, Yamiiii!, uaaaa…!—.

Siendo la segunda vez que Javier lloraba con todo su ser, la primera vez cuando supo que nunca más podría ver a su familia y esta segunda vez, igual de impotente, Javier abrazó con todas sus fuerzas a Yami que le daba palmaditas en la espalda.

—Todo está bien, nunca me iré, maest… esposo. No sé lo que ocurrió para que estés así, pero yo siempre estaré al lado de mi marido—.

Susurró Yami, haciéndolo sentir amado y protegido a Javier

Al pasar los segundos, el llanto pasó a sollozo hasta que se calmó y Yami notando que se había quedado dormido después de tanto llorar, lo acomodó con su bruma, acostándolo en la tierra y dejando que la cabeza de Javier descansara en su regazo.

—¡Yami Onee-chan!… ¿mm?, ¿otra vez se quedó dormido, papi?. ¿Pasó algo?—.

Leyendo los pequeños detalles desde temprana edad, no pregunto de más, Shio y espero la respuesta de Yami que pasaba su mano sobre el cabello de Javier.

—Nada importante… solo se quedó dormido—.

—Entiendo… ¿Traigo una manta?—.

—Así estamos bien—.

—Papi, no sé enfermera—.

Negando con la cabeza, a Yami se le salió una sonrisa cariñosa.

—¿Me buscabas?—.

—¡Ah!, casi me olvido, mami, dice que hay una llamada de un Bi-bi-bimuyo—.

Shio que no podía pronunciar muy bien, movía la cabeza izquierda y derecha con su dedo en los labios, hasta que pronunció mal, haciéndola ver adorable.

—Enseguida voy—.

—Se lo diré a mi mami—.

Llendose Shio, Yami le acarició la pestaña unas cuantas veces, para inclinarse. Al ver un mechón que le rozaba la mejilla de Javier, lo deslizó detrás de la oreja.

—Mi amor, es hora de levantarte—.

Susurró gentilmente al oído.

—… Mmm…, Yami—.

—¿Estás bien?—.

Javier al ver tan cerca la cara de Yami, siendo lo único que podía ver al despertarse, desvió la mirada.

—Ehehehe, qué lindo—.

—Así que todo este tiempo has podido hablar—.

—Fue hace poco que pude hacerlo, quería darte una sorpresa, te gustó—.

Devolviendo la mirada, Javier se perdió en esa sonrisa traviesa. Levantando sus manos, se enredan en la cabellera de Yami empujándola hacia abajo y él, levantándose un poco, beso a Yami.

—Me encanta oír tu voz—.

—Me alegro… Ryuto te está esperando en la línea—.

Yami no dudando en no preguntar qué fue lo que pasó, solo la llamada de Ryuto en la línea. Javier se levantó y le tendió la mano a Yami.

‘Limpieza’

-Fue cobardía de mi parte suicidarme. Seguiré llevando esta vergüenza, aunque sufra esta abstinencia durante el corto tiempo que me queda-.

—No preguntaré… pero no muestres ese rostro de dolor a que se preocupan por ti, sonríe, sí—.

—Gracias—.

Tomando las delicadas manos de Yami, beso ambas palmas antes de irse.

Queriendo transmitir su amor por ese pequeño gesto, salió. Yami se quedó un momento antes de mirar hacia el horizonte y su amable comportamiento se volvió un frío como el invierno.

—… No sé qué fue lo que sucedió, pero tratar que se suicide no está en mis planes. La única que puede matarlo soy yo—.

Fría, ya sé en apariencia, comportamiento, mirada, gestos, Yami desapareció de la fuente con su bruma envolviéndola.

——-

—Siento el retraso, Ryuto, ¿para qué me necesitas?—.

—Solo quería preguntarte dónde nos veríamos, sucedió algo, te noto algo apagado—.

Sorprendido de que notarán su decaimiento a través del teléfono, se forzó a sonreír.

—Jaja, no es nada, un problema personal sin importancia. Ahora, ¿qué me decías del lugar?—.

—… Makoto me mensajeó y preguntó dónde nos veríamos—.

—Oh, qué tal el parque Matsuki—.

—Me parece bien, le avisaré a Makoto, nos vemos a las diez—.

—Nos vemos—.

Colgando la llamada, Javier deja salir un pesado suspiro.

—Oye, ¿qué te pasa?—.

—¡! Asahi, no te pongas a mi espalda que me asustan… Tú también me preguntarás lo mismo—.

—¿Yo también?—.

—Olvídalo, ¿dónde están Sayaka y Rinka-chan?—.

—Están arreglando sus cuartos—.

—Gracias—.

—¿En serio estás bien?—.

—Estoy bien, muy bien—.

Dejando solo a Asahi con utensilios de limpieza para ventanas, vio la espalda encorvada de Javier.

—Está desanimado… bueno, no me tiene que importar—.

Queriendo hacerse de la vista gorda, Asahi no pudo evitar preguntarse qué le pasaba a Javier mientras limpiaba las ventanas.

En el segundo piso, Javier entró al cuarto de Rinka con una sonrisa en su rostro.

—Yo, Rinka-chan, ¿a qué hora tienes práctica?—.

—… ¡Javier Onii-chan!. No sabes que es de muy mala educación entrar al cuarto de una dama—.

—¿Dama?, ¿dónde?—.

Cubriéndose de las almohadas que fueron lanzadas, Javier río, llevándolas a dejarlas encima de una silla de escritorio y enterrando sus rostros en ellas.

—Fu, fu huele a Rinka…—.

—Guah, Javier Onii-chan eres un degenerado, excitarte por oler la almohada de tu hermanita—.

—Jejeje, sigue alabándome, vamos, no te contengas—.

—Mejor no y ¿sucedió algo?—.

—Otra—.

Negando con la cabeza, Javier se restriega la cara con las manos.

—No sé qué te pasó, pero por lo que veo no soy la única, Javier Onii-chan, ¿dime qué pasó?—.

—No tengo nada que contar, ¿ahora dime a qué hora sales de la práctica?—.

—Creo que a las cuatro y tengo que llegar a las nueve y media—.

—… Falta una hora, eso es todo—.

—¡No me dirás qué te pasa!—.

Sacudiendo la mano, deja el cuarto de Rinka para ir al de Sayaka.

—¿Sayaka a qué hora sales del Club?—.

—¡!… no pareces tener delicadeza, Javier—.

—Sí, sí, ahora dime a quién salen—.

—Entró a la diez y salgo a la cuatro, ¿para qué quiere saberlo?—.

—Para que el auto las recoja, bien, eso es todo. Te dejo sola y, por cierto, ¿te gustó el peluche que te dejé en la puerta de tu cuarto?—.

Riendo, señaló un cerdito con alas, uno de los cuales había comprado con Shio en una tienda de peluches cuando visitaron el acuario.

Sonrojándose, Sayaka lanza la cartuchera.

—Jajaja, te sonrojas porque te gustó, jajaja—.

Intentando salir mientras reía con gusto molestar a Sayaka, Javier es detenido al agarrarle el dobladillo de la camisa.

—¿Te pasa algo?—.

—Y yo que pensé que no me lo preguntarías, es que tengo algo en la cara o qué—.

Tocándose la cara por segunda vez, intentó lavarse con las manos.

—Tu cara no muestra nada si no te conocen, pero entre tus cejas tiene arrugada, además tienes los ojos tristes. Sabes yo, no creo poder serte de mucha ayuda, pero puedes venir hablar si quieres… p-pero eso no quiere decir que te perdoné lo que me has hecho—.

—Ahora eres Tsundere—.

—Uhhhh… ya sabía que ser amable contigo sería mala idea—.

Inflo sus mejillas mientras berrinche de comportarse amable.

—No me pasa nada, es mejor que termines y comiences a prepararte para salir. Salimos a las nueve y media—.

—Oh, gracias—.

Saliendo del cuarto de Sayaka, aturdida por la repentina amabilidad sin un abuso sexual. Javier que caminaba por el pasillo, recuerda las palabras de Sayaka y se toca con su pulgar el entrecejo, notando que en verdad la tenía arrugada.

-Tsk, así todo el mundo sabrá que me pasa algo. ¡Soy un libro abierto o que!-.

—Señor Valderrama, ya le arreglé su cama y limpié su cuarto—.

—Gracias, Yuuna, déjame todo el pasillo del segundo piso—.

—Eso es mucho para una sola persona—.

—Quiero despejar la mente… y no me preguntes, me pasa algo porque ya respondí que no—.

Yuuna que lo vio irse, dudó antes de llamarlo.

—… ¡Si quiere hablar, puede buscarme! No seré de mucha ayuda, pero, ¡escucharé todo lo que tenga que decir!—.

—Gracias por tus palabras, pero en serio estoy bien—.

Dejando a Yuuna frente de la recámara, Javier bajó las escaleras y tomó algunos utensilios de limpieza de la bodega debajo de las escaleras principales.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo