Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 56

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que?
  4. Capítulo 56 - 56 Sábado 27 Abril Paseo primera parte
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

56: Sábado, 27 Abril (Paseo primera parte) 56: Sábado, 27 Abril (Paseo primera parte) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí] ————— —Todos están abordó, pasaré lista—.

—Yuuna Kobe—.

—…—.

—Se encuentra presente la señorita Yuuna Kobe—.

—…aquí—.

Susurró tímidamente.

—Asahi Kobe—.

—…Ah, aquí—.

—Está bien, la señorita Shio Kobe—.

—¡Sí!, ¡Sí!, aquí estoy, papi—.

—Perfecto, Sayaka Okino—.

—Aquí—.

—Rinka Okino—.

—Aquí estoy, Javier Onii-chan—.

—Muy bien…—.

Mirando de reojo a la copiloto, Yami había dejado atrás su habitual traje de maids, en cambio, llevaba un hermoso vestido corto de tirantes que dejaba ver sus muslos blancos como la leche, con un escote pronunciado en forma de ‘v’ haciendo resaltar su busto y espalda a medio descubrir.

Vestido negro de fondo con estampados de hojas largas color crema.

Su larga cabellera estaba recogida en dos trenzas.

—Yami Zhoray—.

(Presente) Volviendo a hablar con su bruma, le sonríe al responder.

Javier, al ver lo hermosa que era su esposa y se multiplicaba al ver la sonrisa, de buen humor, levanta el puño.

—¡Participemos!—.

—¡Participemos!—.

Repitió con risilla Shio.

Dejando atrás la mansión Valderrama, después de una limpieza por las visitas que vendrían en la noche, su primera parada fue la secundaria Aoi.

—Rinka-chan toma esto—.

—¿Mm?.

¿Qué es esto, Javier Onii-chan?—.

—Cuando salgas, el auto vendrá a recogerte, así no tendrás que esperar—.

—¡En serio!—.

—Si—.

—Gracias, Javier Onii-chan.

Chu—.

Después de un beso en la mejilla, Javier no arrancó hasta verla entrar en la escuela.

Minutos después, ahora siendo el turno de Sayaka, Javier le entregó el mismo dispositivo.

—Después nos vemos—.

—Eh, no me darás un beso de despedida—.

—¡Quién te daría un beso!—.

Marchándose pisando fuerte, Javier se rio al ver actuar de forma avergonzada a Sayaka.

—¡Diez un buen día de práctica!—.

—…—.

Deteniéndose, agita su mano y entra al instituto Sakakino.

—…

Ahora que las hemos dejado.

Nosotros seremos los próximos en bajar—.

Le dijo a Asahi que se apoyaba con su mano la mejilla mirando hacia afuera.

Ahora, estando Asahi, Shio, Yuuna, Yami y Javier en el auto, le pregunta a Yami.

—¿Llevas tarjetas de crédito y dinero en efectivo?—.

(Aquí están) Sacando de su cartera las tarjetas que le había entregado y un fajo de billetes, Javier asintió.

—¿Dónde irán?—.

—Vimos en la televisión algunos lugares interesantes—.

—¿Dónde está?—.

—En la calle xxxx frente al centro comercial, Volrdre—.

—Ok, nosotros nos bajaremos antes, en el parque Matsuki.

Por cierto, ya que ninguna tiene un celular, cómprense uno—.

—¡Eh!, n-no tiene por qué hacer eso, señor Valderrama, no hay por qué malgastar ese dinero para mí—.

—¿De qué hablas, Yuuna?.

Es muy necesario, así podrás estar conectado—.

—…

Sí—.

—Por cierto, qué sucedió con la casa y los caramelos que llegaron ayer, no los vi en ninguna parte—.

(Lo guardé en lo profundo del congelador industrial) —Oh, entiendo.

Bueno, aquí nos bajamos… ustedes diviértanse—.

—Chao Papi.

Chao, Onii-chan—.

—Nos vemos, Shio—.

—Chao, mami, Shio—.

—Diviértete, Asahi—.

—Pasa la bien—.

Susurró al oído Yami dándole un beso en los labios y metiéndome en el asiento de piloto.

Viendo irse el vehículo, Javier se toca los labios perdiéndose en el sabor a caramelo.

—¿Cuánto tiempo vas a quedar ahí?—.

—¡!…

Entremos, ya deben estar esperándonos—.

Dijo Javier, ignorando la mirada de reproche de Asahi que lo acompaña un paso atrás.

Entrando en el parque, Asahi aunque no hablara, su rostro de desconfianza era evidente, pero la mirada brillosa de ver algo nuevo, no se empañaba.

Llegando a un espacio más abierto para correr sobre el césped donde niños ya jugaban.

—Hay están.

¡Makoto!

¡Ryuto!…

veo que llegaron temprano—.

Parándose de la banca, Javier después de un ligero trote llegó a ellos.

—No más que tú, y ¿quién es?—.

—Soy Makoto y tú—.

—…

Asahi kobe, un gusto—.

—Como ya escucharon, se llama Asahi, vive en mi casa.

Asahi el que te saluda es Makoto ito a su lado Ryuto Miyake.

Somos compañeros de clase—.

Con una pequeña charla introductoria por parte de Javier, los cuatro comenzaron a caminar.

—¿Asahi-san, cuantos años tienes?—.

“14”.

—Oh, eres el menor de todos—.

—Así parece—.

—¿A qué escuela asistes?”.

—No estoy estudiando, por problemas familiares, pero ya puedo ingresar—.

—En serio—.

Con una charla unilateral de parte de Makoto.

Javier y Ryuto hablaban de otras cosas.

—Ryuto, se acerca, faltan pocas horas—.

—Lo sé, no tienes que recordármelo, eres un crío o qué.

Te sirvieron los ingredientes que te mandé—.

—Excelente, te sorprenderás esta noche—.

—Lo espero—.

Mirando de reojo a Makoto que intenta mantener una charla con un Asahi inexpresivo.

Ryuto le tendió la mano.

—Asahi-san, cierto—.

—Sí—.

—¿Haces algún deporte?—.

—No—.

—Oigan, ya que nunca quedamos qué hacer hoy, solo este tonto, dijo un día de chicos… ¿Qué les parece esto?—.

Sacó su teléfono y les mostró su idea.

—Si les gusta, podemos ir aquí, están abriendo recién—.

—Un parque deportivo, tiene todo tipo de recreaciones y lugares para diferentes deportes: ciclismo, escalada, básquet, fútbol, juego de mesa… o también tienes servicio de comida y alquilan a bajo precio los equipos—.

Explicó Makoto después de pedir el celular de Ryuto.

—Mmm, no parece mala idea, ustedes qué dicen—.

—Por mí está bien—.

Acepto, Makoto.

—A mí tampoco me molesta, vamos—.

—Y tu Asahi, te opones—.

—…

vamos—.

Mostrando cierto entusiasmo en la voz, Javier hizo parar un taxi.

—Suban, este día lo pasaremos a lo grande—.

Nadie objetó a las palabras de Javier, se subieron, y en 10 minutos llegaron.

—¡¡Oh!!

¡Qué grande!—.

Quedando absorto por solo la entrada, dejaron atrás a Makoto con la boca abierta.

—Corporación Recreativa Lytol—.

Murmuró Asahi.

—Sí que es grande—.

Admirando con solo la puerta capaz de entrar 100 personas en fila, Ryuto como si fuera normal, entró primero.

Javier lo siguió mientras arrastraba a los dos chicos que quedaron con la boca abierta.

—Bienvenidos, aquí llenen este formulario, por favor—.

Recibidos en la recepción por señorita y jóvenes bien vestidos, Ryuto les extendió el formulario a los tres.

—Mmm…, ¿Ryuto ya has venido antes?—.

Preguntó Makoto mientras miraba el formulario.

—Si la semana pasada estuve con alguien—.

—Je—.

—¿De qué te ríes?—.

Sintiendo un malestar al escuchar la risita de Javier, Ryuto lo mira, pero este lo niega.

—Nada—.

—Ryuto que pongo donde dice enfermedades—.

—Solo déjalo vacío, si no tienes algo malo.

Lo bueno de este lugar es que tiene su propio centro médico.

Si algo pasa, aquí te atenderán—.

Completando el formulario, Javier y los demás reciben folleto de los centros de entretenimiento.

—¿A dónde les gustaría ir?—.

—Mmm, es muy difícil, que tal a los bolos nunca he ido—.

—Oh, me parece bien, tú qué dices, Ryuto, Asahi—.

Por sugerencia de Makoto, Javier y los demás llegaron a los bolos, en bicicletas.

—Este lugar es fabuloso, te prestan bicicletas—.

—Pero, en serio, Asahi no sabes andar en bicicleta a tu edad—.

—Cállate, no tienes nada que ver contigo—.

—Ahaha, te sonrojaste, por ser el único con ruedas de asistencia.

Entremos…—.

Deteniéndose en burlarse de Asahi que parecía haber llegado a su límite después de la bicicleta, Javier lo vio pisando con rabia mientras entraba.

—Oye, no debes estarlo molestando por eso—.

—No te preocupes, el chico pronto aprenderá, esto le dará más impulso, nada de qué preocuparse—.

Divirtiéndose Javier sin escuchar las palabras de Ryuto.

Los cuatro guardaron sus zapatos en sus casilleros mientras se ponían los que les prestaron para jugar bolos.

——– Mientras los chicos comenzaban el juego, las chicas Yami, Shio y Yuuna estaban dentro de un local de utensilios hogareños.

(¿Qué te parece esta hamaca Yuuna-san?).

Escribiendo en su blog de notas Yami, Yuuna vio la hamaca de cuadro blanco y rojo.

—Mmm, está bien, se ve resistente, pero donde piensas ponerla, no hay donde guindarla—.

—Cliente, aquí tenemos apoyos para la hamaca, con esto en cualquier lugar podrán tenerla—.

(La llevamos) Tomando a la señorita, la hamaca y el apoyo, Yami sonríe mientras mira las perchas”.

—Yami Onee-chan, hoy te encuentras de muy buen humor, ¿pasó algo?—.

—Tienes razón, Shio, Yami-san está de muy buen humor, pasó algo—.

(Lo siento si te causo problemas, pero todo está bien).

Sonrió enamorada, aturdiendo a Yuuna y Shio por la belleza natural que era Yami.

—E-está bien, yo también cometo errores—.

—Yami Onee-chan, estás brillando, tan feliz te sientes—.

Asintiendo Yami, no dejó de pensar en las palabras ‘Esposa’, en su mente.

Presionando su mano en su pecho, la felicidad se desbordaba por su cuerpo.

(Yuuna-san, mira estas tazas de juego).

—Oh, qué lindo, pero esto no es para los esposos—.

Señaló las tazas que compartían un corazón rojo que se unían al tocarse las tazas.

(También tiene un juego de cepillos).

Ignorando a su alrededor por la felicidad que sentía, Yami arrastró a Yuuna y en ello a Shio.

——- Centro recreativo Lytol.

¡¡Blash!!.

¡¡¡Pipipipipipi!!!.

—Jajajaja otra chuza perfecta, ¡vamos!—.

Divirtiéndose Javier a su manera, lo celebraba alzando sus manos y moviendo la cintura.

—Tch, presumido, solo estás un punto arriba—.

—Creo que oigo los ladridos de un perdedor, oh, lo siento que has sido tu Ryuto—.

Enfureciendo más a Ryuto toma la bola de boliche, aparta la mirada de Javier y mira el triángulo de Bolero.

Toma la posición y la lanza.

Yendo recto, la bola de boliche da al blanco derribando a todos.

—¡¡¡Chusa!!!, comete eso, Javier, jajaja—.

Riendo con ánimo, el marcador vuelve a estar a un punto de diferencia.

—Esos dos, se olvidaron que estamos jugando en pareja—.

—Esos dos…, Oigan, siéntense que no ven, hacen el ridículo—.

Comportándose como un adulto Asahi frente a los dos niños que no dejaban de molestarse el uno al otro.

Makoto apartó la mirada diciendo que no los conocía.

¡Riiiinnnn!.

—Alguien, el teléfono—.

—Lo siento es mío, Asahi-san, hazlo primero, mientras atiendo la llamada—.

—Entendido—.

—No vayas a dejarla caer—.

Agregó burla a Javier.

—¡No lo haré!—.

Cogiendo con las dos manos la bola de boliche de menor peso, Asahi aficionado la lanza.

Moviéndose lentamente la bola de boliche, comienza a irse a un lado a la mitad de camino.

—Ummm, solo dos—.

—Vamos, Asahi, no te desanimes, mira, tienes otro tiro—.

Animando a Ryuto, Javier tomó la bola de boliche que regresó y se la dio.

—Tómala por estos huecos—.

—¿Qué estás haciendo?—.

—Enseñándote, ya vi tus tiros, ahora tómala como te dije… ¡Rápido!—.

—S-sí—.

Enseñando con paciencia, Javier regresó a su asiento sacando su teléfono, poniéndose a grabar.

Asahi que tomó posición un poco incómoda para él, lanzó la bola de boliche como le indicó Javier.

La bola tomó la izquierda a pocos centímetros de caer a la cloaca, con un giro yéndose recto, haciendo una chuza a las seis restantes.

Aplauso, aplauso.

—¡L-lo logré!, oooooo!!!—.

Saltando de la alegría, Asahi, Javier y Ryuto se ríen por su comportamiento infantil que antes había llamado la atención.

—¡Makoto te toca, muévete!—.

—¡Enseguida voy!—.

Apurado Makoto guarda su teléfono nervioso, Ryuto y Javier se dieron una mirada de lo sospechoso que se comportaba.

Lo vieron lanzar solo para que cayera en la alcantarilla.

—Bu, bu, qué paso, Makoto, ni Asahi ha fallado así como tú—.

—Ehehe, lo siento, estaba concentrado en otra cosa—.

Rascándose el cuello, Ryuto negó con la cabeza lo fácil que era de ver.

Javier sonriente camina hacia Makoto, abrazándolo por el cuello.

—Dime quién llamó, por lo nervioso que estás, puedo decir que es una chica, y no es tu mamá, eso es seguro, habla—.

—No sé de qué estás hablando—.

Respondió esquivando la pregunta de Javier.

—Oh, quieres hacerte el duro…, ja, tómalo, Ryuto—.

—¡Ch!, ustedes dos lo están haciendo—.

Tomándolo por sorpresa cuando pensó que lo dejaría ir, escuchó la risa de Javier y, antes que pudiera reaccionar, le hizo una llave abrazándolo desde atrás.

—No nos culpes, Makoto, culpa tu terquedad—.

—¡¡Ryuto!!, déjenme, ustedes dos—.

—No te resistas, déjame ver, oh información obtenida, su señoría, este individuo ha hablado con una niña—.

Mostrando el historial de llamadas, Javier vio el nombre de Sekai hace apenas unos minutos y varias llamadas de Makoto después, pero que nunca contestaron.

—Bien hecho, fiscalía, ahora ¿condenado Makoto cuál es tu excusa?—.

—Yo no hice nada, uuu, Asahi deja de tomar cola y ayúdame—.

Asahi que se mantuvo todo el tiempo tranquilo en su silla, tomando cola, miró el estado de Makoto pidiendo ayuda solo para apartarla.

“—Traidor!—.

—Déjate de alargar esto, y dinos para qué te llamó Sekai y en primer lugar cuando obtuviste su número—.

—Está bien, pero primero suéltame—.

Soltándolo Javier, Makoto mueve los hombros y cuello antes de responderles.

—Yo también me sorprendí cuando me llamó—.

—Pero ¿qué le dijiste?—.

—Me pregunto en dónde estaba y yo le dije.

Después de eso me colgó, intenté llamarla varias veces, pero me rechazó.

Y fue ayer que me dio su número—.

Apartando la mira de Makoto, Javier y Ryuto se miraban con cara seria.

—Esto es malo—.

—Sí, han robado información y ahora se acercan, ahora esta operación de sábado de chicos ha sido arruinada—.

—Ustedes, dos de qué están hablando—.

Mirando con pena a Makoto, desvían su mirada.

—Qué sucede con esa mirada—.

—Javier, no creo que importe mucho, si vienen, este lugar es grande para encontrarnos—.

—Tienes razón…, a quien le toca—.

Dejando las bromas, Javier toma la bola y la lanza haciendo otra Chusa.

—¡Bien!, puntaje completo—.

—– —Sekai, a dónde nos dirigimos—.

—Un centro recreativo nuevo, se llama Lytol—.

—No quiero ir, sudaré, además no tengo ganas—.

—Pero, ¿qué dices?, Hikari también viene.

Ya la contacté, la única que no pudo venir es Nanami por su club—.

—Mmm, extraño, que yo supiera, no tenías planes de salir además de ver películas en casa—.

—Ajajaja, cuando me puse a ver una película de deporte, me entusiasmé y me dije por qué no lo práctico—.

—Oh, ¿y de qué era?—.

—Béisbol—.

Abanicando como si tuviera un bate en la mano, Setsuna no dejó de pensar que era extraño que Sekai la invitara de un momento a otro.

—Iré a ponerme algo—.

—Te espero—.

Poco tiempo después, Sekai y Setsuna caminaban por la acera vistiendo pantalón, bluyín y zapatos deportivos.

Sekai por su parte, vestía una manga corta y Setsuna camisa sin mangas.

—¡Hikari!, siento la tardanza—.

—No, llegué hace poco, Setsuna hola—.

—Hola, Hikari y que tomamos para ir, a ese lugar—.

Paradas en una esquina, Sekai paró un taxi; subiendo sin problemas, partieron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo