Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 57
- Inicio
- Todas las novelas
- Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que?
- Capítulo 57 - Capítulo 57: Sábado, 27 Abril (Paseo segunda parte)
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 57: Sábado, 27 Abril (Paseo segunda parte)
Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:
retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa:
Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí]
—————
—No hace hambre—.
Dijo de repente Makoto poniendo la paleta de pin pon encima de la mesa.
—… no por nada son las 14:28, vamos a la cafetería—.
Sugirió Ryuto guardando su celular y ver a Asahi haciendo equipo con Makoto.
—Me muero de hambre después de hacer ejercicio toda la mañana—.
—… oigan, quiero ir a este—.
Abriéndose al grupo, Asahi señaló la última hoja del panfleto. Caminando los cuatro para ir a comer, ven el panfleto.
—¿Futbol de gravedad cero?, se escucha interesante—.
Mostrando interés por la propuesta de Asahi no siendo el único, Ryuto y Makoto miraron el panfleto.
—Solo se puede mantener durante unos 15 minutos, el cuarto está completamente cerrado—.
—Tiene un costo de quince mil yenes, es caro—.
Desanimado, dejó caer los hombros Makoto.
Los tres entendiendo que Makoto no podía permitirse gastar 15 mil yenes, lo que equivaldría unos 100 dólares americanos.
—Yo te pago la entrada—.
—No, eso es mucho dinero, tampoco quiero incomodar—.
—¿De qué hablas, vinimos a divertirnos?. Además, si en verdad no quieres incomodarnos, acepta esto o vamos a sentirnos mal si eres el único que no viene—.
No mostrando espacio para negarse Makoto, mira los rostros de los demás y asiente.
—Acepto, pero pienso pagarte—.
—Jajaja, así se habla, ahora vamos a comer—.
Dirigiéndose a comer, recorrieron los pasillos iluminados. Asahi se detiene de repente.
—… ¿Dónde está el baño?—.
—… el baño, el baño, mm, está un poco lejos—.
Señaló con el dedo el mapa en el panfleto.
—¿Dónde?—.
Todavía pudiendo aguantar Asahi, el grupo se dirigió en conjunto para lavarse las manos.
—Valla que está lejos, ¿cómo dos cruces, cierto?—.
—Más o menos—.
—¿Mmm?. ¿Te sucede algo a Javier?—.
Deteniéndose de repente Javier, su rostro muestra asco; la nariz arrugada que por reflejo se pellizca y con pañuelo en mano se tapa la boca.
—¡¿Ustedes no notan la pestilencia?!—.
—¿Pestilencia?… no y tú—.
—Tampoco y tu Asahi—.
—¿De qué hablas, Javier, si todo está limpio?—.
Mostrando confusión en sus rostros, Javier no pudo decir nada, al ver que no notan nada.
—No en serio, huele horrible, es igual que dejar camarón y calamar encerrados en una caja fuerte en pleno sol, y abrirla una semana después, es casi igual—.
—¿Qué pasa con esa analogía?—.
Dijo Ryuto con una mano en la cintura.
—Mueve, tengo que ir al baño—.
Sin creerle a Javier, Ryuto, Makoto y Asahi siguieron avanzando. Javier, tampoco entendiendo de dónde venía el olor, los siguió unos cuantos pasos atrás.
—Oye, en serio estás bien, tu cara se ha puesto pálida—.
—… cómo quieres que esté bien, con este insoportable olor—.
—En serio no hay nada, todo es normal—.
Preocupados Ryuto y Makoto por la condición física de Javier, que empeoraba cuanto más avanzaba, Asahi se les adelantó al baño.
—En serio, jeje, no te creo—.
—Créeme, ese tipo es un farsante, mira que engañarme por una perra—.
—Es por eso que venimos aquí—.
—Por su puesto, tienes que ayudar a tu querida amiga a desahogar esta frustración—.
Escuchó hablar a dos chicas jóvenes que vestían ropa deportiva. Sus edades eran entre los 18 y 20 años.
—¡¡¡Me muero!!!…—.
Gritando de repente, Javier se dio media vuelta; no fue hasta llegar a un giro que vomitó dentro de un tacho de metal.
—¡Javier, estás bien!—.
—¡Voy por agua!—.
Alcanzando a Javier, que había salido a carrera sin previo aviso, lo encuentra vomitando en un tacho de basura. Asustados, Ryuto se acercó golpeando suavemente la espalda mientras lo llamaba. Makoto no pudiendo ayudar mucho en esa situación, compró una botella de agua y otra agua deportiva.
—¡¡¡GUAAAAAA!!!!—.
—Javier, escúchame, oye, reacciona, mira, toma un poco de agua—.
No parando de vomitar, Ryuto y Makoto preocupados en la situación en que se encontraba Javier, Makoto tomó su celular para llamar a una ambulancia.
—Oigan, se encuentra bien el chico—.
Escuchando la voz de una de las señoritas que habían salido del baño, Makoto y Ryuto no teniendo tiempo para ver su sudorosa piel bronceada, el cuerpo de Javier convulsionó por un segundo para detener toda operación.
—¿J-Javier estás bien?—.
—… no se mueve—.
Tomando de ambos brazos a un Javier inerte que no respondía. Ryuto previno que Makoto lo acostara boca arriba, en cambio, lo hizo sentarse y manteniéndolo recto a un Javier con lágrimas, mocos revueltos de fluidos estomacales, dándole una pobre imagen.
—¿Se desmalló?—.
Preguntó la chica al ver los ojos en blancos de Javier.
—Ya viene la ambulancia—.
Habiendo llamado a la ambulancia en dos minutos, un grupo de personas con ropa del complejo corrían con una camilla.
—¡Apártense, somos los médicos del complejo!… ¿Qué le pasó?—.
—No lo sabemos, antes de que pasara esto, dijo algo de que apestaba y minutos después gritó tan fuerte que lo vimos corriendo—.
—Está bien, acompáñenos a la clínica, tenemos todo lo necesario aquí—.
Llevándoselo, Ryuto los acompañó, mientras Makoto se quedó esperando a Asahi que seguía en el baño antes de ir a la clínica del complejo.
—–
—¿Qué bulla?—.
—No lo sé—.
—¿Vamos?—.
—Tengo hambre, después que me forzaste a subir ese peldaño—.
—Hehehe—.
Riendo al recordar cómo insistió que subiera el peldaño en los juegos de escalada que duró media hora antes de que se le durmieran los brazos. Sekai tuvo que pedir disculpas a Hikari por arrastrarla. Setsuna se quedó mirando por un momento en dirección del escándalo, para seguir a Sekai e Hikari al comedor.
—Esto se ve delicioso, mira los precios, ¡¡uaaa!!. ¡Espagueti!, ¡anchoas!, ¡Mira ese filete de carne!, ¡Langosta!»—.
Emocionada Sekai al ver los platos en exhibición al otro lado de la vitrina. Hikari la gala de la nuca no queriendo pasar vergüenza.
—Oye—.
—Lo siento, me emocioné, hehehe—.
—Sekai, Hiraki, voy a tomar una mesa—.
—¿Eh?, ¿cuándo compraste lo tuyo?—.
—Mm, cuando la gente comenzó a mirarnos—.
—Qué mala—.
Replicó Sekai.
—Y, ¿por qué no me avisaste?—.
—He—.
Sonrió Setsuna para mostrarles un signo de paz, con su mano desocupada, les dio la espalda y se sentó en una mesa desocupada.
Sekai, sabiendo que no lo hacía de mala manera Setsuna, pidió disculpas a Hikari que no le habló hasta llegar a la mesa.
——-
Tin ton, tin ton.
—¡En seguida salgo!… ¿Quién es usted?—.
—Disculpe, esta es la casa de la señorita Star Rin—.
Chisato que fue quien abrió, miró detenidamente al hombre en traje que estaba preguntando por su hija.
Reaccionando a la mirada sospechosa, Chisato, saca una tarjeta de presentación de su saco.
—Disculpe por la presentación tardía, aquí está mi tarjeta, Yasuki Kaga de la Corporación Akikaze—.
—… Disculpe mi ignorancia, pero no conozco mucho sobre esta Corporación… ¿Para qué busca a mi hija?—.
En guardia, Manami miró a Yasuki que le sonrió amablemente.
—No se preocupe, el jueves que pasó se hizo una casa abierta, usted tiene conocimiento—.
—Ja, claro, el miércoles cinco amigos del club y mi hija se quedaron hasta la madrugada para arreglar su proyecto que se había destruido—.
Encendiendo la curiosidad de Yasuki por la información inesperada, mantuvo la calma y explicó su proceder.
—Entiendo, directo al grano, queremos hablar con su hija sobre una beca proporcionada por Akikaze—.
—… ¿E-en serio?—.
—Sí—.
Alegrándose Chisato a punto de saltar en una pata por la repentina noticia, invitó a que pasara Yasuki.
—P-por favor, entre, no puedo tenerlo todo el tiempo ahí parado—.
—Gracias, con permiso—.
—¡Mamá, ¿quién es?!—.
Saliendo de la sala, a Rei que le pareció extraño que no volviera, miró primero a Yasuki y después a Chisato sin entender lo que pasaba.
—Rei, escucha, el señor es de la Corporación Akikaze, vinieron por ti. ¡Felicitaciones, Rei te van a dar una beca!—.
Abrazando a su hija, que quedó pasmada ante la noticia repentina e inesperada, los ojos de Rei se agrandaron y su voz tembló de emoción.
—Aki akikaze, hablas de la Corporación Akikaze, que se encuentra en la vanguardia de equipo espacial y Software—.
—Parece que no tengo que explicar mucho—.
—Rei, ¿tú sabes quién es?—.
—Como no podía conocerlos, el empresario Haru Kaga, fue el hombre que tomó las riendas de la empresa de ensamblaje, le tomó 40 años convertirla en una de las corporaciones más grandes que puede tener Japón en lo que respecta en desarrollo espacial y software… pero—.
Atenuando los ánimos al recordar que no había ganado nada en la casa abierta, Rei miró fijamente a Yasuki con sospechas.
—¿Qué pasa, Rei?, no estás feliz—.
—Si lo estoy, pero, nunca esperé esto, y en la notificación que nos dieron, todos los premios fueron dados a las universidades e institutos de alto nivel—.
—Ciertamente, eso pasó, pero, aquí estoy para darte una oportunidad a tu futuro. Y déjame decirte que no eres la única, he entrevistado a muchos chicos con potencial futuro, tu grupo también está incluido—.
Sorprendida por segunda vez Rei, Chisato la arrastró a la sala señalando el mueble.
—Por favor, tome asiento, quiere algo de tomar—.
—Agua, estaría bien, gracias—.
—Ya le traigo—.
—… Disculpe cuando se refería a mis compañeros, son todos en el club—.
—Exacto, la beca incluye los gastos totales de la matrícula, materiales que necesitarán, además de un lugar donde quedarse si les queda lejos—.
—Pero, ¿por qué?. Nuestro proyecto no era tan extraordinario, la realidad aumentada ya debería ser un proyecto realista en América del Norte. Ya están en las calles y, por lo que vi en internet, Japón también está dando paso a áreas de condominios, villas, centros comerciales y muchos más—.
—Me alegro de que esté informada, la realidad aumentada fue posible hace tres años, pero los avances son pocos en este campo desconocido y de mucho desarrollo. En el futuro, personas como ustedes serán la vanguardia, solo que las grandes corporaciones no se han dado cuenta de este hecho por recoger tecnología nueva. En otras palabras, la corporación Akikaze quiere entrar en el campo de la realidad aumentada y virtual, por eso personas como tú y tus compañeros quiero afiliarlos antes de que crezcan y entren en la competencia—.
—Usted es muy sincero—.
—Es mi compromiso a la Corporación, aparte de su grupo, he afiliado a ocho Institutos con potencial futuro… gracias—.
—De nada, Rei llamaré a Arisa-chan, para que venga—.
—Oh, claro, también tengo que avisarles a todos que venga… Disculpe, usted ya habló con ellos—.
—No, la verdad me ayudaría, en esa parte—.
Saliendo apurada de la sala, Rei, dejó sola a Chisato con Yasuki que tomaba agua helada.
——–
Clínica Lytol, Corporación Lytol.
Acostado Javier encima de la camilla, el olor alcohol de la clínica, fue lo primero que percibió al despertarse.
-¿Hospital?, ¿Qué hago aquí?-.
Aparte del olor a desinfectante, Javier vio un techo blanco falso para mirar a su alrededor.
—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?—.
—20 minutos—.
Respondió Ryuto con las piernas cruzadas manejando su teléfono.
—Mmm, ¿y mi camisa que le pasó?—.
Percibiendo que no tenía la camisa que trajo, Javier se desarropó.
—La tuvieron que cortar, además de que estaba sucia con tu vómito… ¿Te sientes bien? ¿Quieres algo?—.
—Agua y una camisa—.
—Toma—.
—… gracias, después te devuelvo el dinero—.
—No te preocupes, qué te sucedió—.
Tomando en sorbos de agua hasta que se la acabó, Javier se puso la camisa antes de responder a Ryuto.
—Esa mujer apestaba horrible, cuando se me acercó mi mente cortó cualquier pensamiento—.
—¿Apestaba?. Yo no olí nada…, pero viendo tu proceder hasta que tu mente escape de realidad, debe ser serio—.
—Y todavía no sé por qué salía ese olor de ella y por qué era el único que pude olerlo—.
—Ay, no te puedo ayudar, quieres que la investigue—.
—No, ya sabré la respuesta… ¿Por cierto, dónde están Makoto y Asahi?—.
No viendo rastros de los dos chicos, un hombre joven de bata blanca entró.
—Despertases, jovencito—.
—…—.
—Siga mi dedo y responda mis preguntas—.
Realizando varias preguntas rutinarias mientras lo examinaba el doctor.
—Y dígame, señor Javier, qué fue ese olor que me comentaron sus amigos—.
—Mm, fue como calamar y camarón dejados en una caja fuerte para solo dejarla en pleno sol durante una semana y cuando abres el fogaje, te golpea de una vez—.
—Una extraña analogía, había pasado algo así—.
-Sí, en mi otra vida, aunque fue un experimento y que era leche dentro de un globo dejado al aire libre, pero no pienso decir sobre eso-.
—No, nunca—.
Golpeando con la pluma el tablero de apuntes, después de escuchar la respuesta de Javier, Makoto y Asahi entraron.
—Te despertaste, Javier, sabes lo asustados que estábamos cuando vimos vomitar de esa forma—.
—Jajaja, lo siento por asustarlos, pero miraré, ya estoy bien y tu Asahi no tiene nada que decir—.
—Nada que tengas que oír—.
Indiferente, Asahi cruzó los brazos en su pecho.
—Javier, te mandaré a hacer algunos exámenes neurológicos, pienso que ese desagradable aroma, proviene de tu cerebro por un desorden psiquiátrico, pero para estar seguro… aquí está la orden, recomiendo que lo hagas lo más pronto posible—.
—Entonces me puedo ir—.
—Si, por fuera, no tienes nada, tu cerebro tampoco muestra señal de daño motriz. Pero recuerda hacerte los exámenes que te mandé—.
—Gracias, doctor. Bien, vámonos, que me muero de hambre—.
—Y quién no, cuando vomitaste todo—.
Dijo burlonamente Makoto.
Saliendo de la enfermería se dirigieron al patio de comida.
—Mmm, qué bien huele—.
—¿Qué pedirán?—.
—Un estofado de hígado—.
Respondió de inmediato Asahi a Makoto.
—Albóndigas de carne—.
—Costillas, papas horneadas y salsa tártara, deliciosa y tu Ryuto—.
—Un filete de carne—.
—¡¡¿Chicos, qué hacen aquí?!!—.
Volteándose a ver quién fue que los llamó; Javier, Ryuto, Makoto y Asahi, ven a Hikari azulado Setsuna y detrás Sekai que volteó la vista de no saber nada.
—Lo mismo preguntó, ¿ustedes qué hacen aquí?—.
Makoto inocente en su forma de pensar, apartó la mirada, pero no evitó que seis pares de ojos miraron, acusándolo.
—Sekai—.
La llamo Setsuna.
—Fiu, fiu, fiu, fiu—.
—Ryuto, a pesar de mi reciente accidente, si mi memoria no me falla, hace un par de horas Makoto recibe una llamada de alguien. ¿Tú sabes quién?—.
—Ciertamente, y le pregunto en dónde estábamos, no puedo decir lo impresionado que estoy—.
Javier y Ryuto hablan con sarcasmo, Setsuna entrecierra los ojos fijando una mirada penetrante a Sekai.
—Hehehe, chicos, porque me miran así—.
Riendo nerviosa, Sekai, Asahi, Hikari y Makoto, que pasaban de alto lo que hizo, quedaron mirando. Setsuna que ya se la olía lo que Sekai tramaba algo, se le acercó.
—Tienes algo que decirme, Sekai—.
—Déjame explicarte, Setsuna—.
—…—.
—¡Cierto!, ¿qué te pregunté?… Nunca te pregunto dónde irían a jugar o esas cosas, no es cierto, Makoto—.
—Bueno… no lo hiciste—.
—Ven—.
Negándolo con la cabeza Hikari, Sekai no podía quitarse la rigidez de su rasgo facial.
—… Me voy a casa—.
Decidió Setsuna.
Como si su voz hubiera bajado la temperatura a su alrededor, Sekai perdió la fuerza en sus piernas cayendo de nalgas, Asahi y Makoto temblaron por ese repentino tono. Hikari solo podía rezar para que la relación de las dos no se rompa, mientras Javier se sentó en su mesa junto con Ryuto divirtiéndose por lo acontecido.
—Y qué le pareció, señor Ryuto, esta épica y corta lucha—.
—Mm, una grandiosa pelea de la que se tiene que hablar en referencias futuras, señor Javier. Aún más cuando la contendiente Sekai quiso darse la vuelta, pero falló estrepitosamente—.
Divirtiéndose a su manera, Setsuna que escuchando hablar a los dos como si estuvieran narrando algo, le lanzó una penetrante mirada que Javier y Ryuto miraron hacia otra parte.
—Ustedes sí que son—.
Dijo Hikaru con las manos en su cintura.
—¿Por qué me miras, yo no hice nada tampoco, Ryuto ni Asahi, somos inocentes muy diferentes de esos dos?—.
Señalando a los culpables, Makoto con la cara dura se sentó en la misma mesa en que Javier y Ryuto estaban, y a su lado Asahi.
—¡E-espera, Setsuna!, a dónde vas—.
—Te dije que me voy, no pienso seguir con esta farsa—.
Parándose apresuradamente en tomar el brazo de Setsuna, lo esquiva y sale de la cafetería.
—Sekai, es mejor que le baje, él enojó, así podrán hablar más tranquilas—.
Hikari no quería meterse con la relación de las dos, pero viendo cómo terminaba todo, detuvo a Sekai por el hombro.
—Pero—.
—Ya vengo, chicos, la traeré de regreso—.
—Eh—.
—¡Oye, espera!—.
—Se fue—.
No esperando platicar más, Javier salió corriendo detrás de Setsuna.
Viéndola caminar por el pasillo, se detuvo a su lado y siguió caminando lo más natural.
—¿Tú qué ases?—.
—Caminar, que más—.
Mostrando una cara seria, Setsuna dejó de mirarlo y siguió caminando.
—¿En cuál jugaste?—.
—Tengo que responder—.
—No sé de qué hablas, estoy hablando solo—.
Sonriendo, Javier inclinó un poco la cabeza para mirar a Setsuna que resopló con la nariz.
—…—.
—Lo primero que jugamos fue al boliche—.
Dijo Javier haciendo una pose de lanzar.
—Y ganamos, hice equipo con Asahi, mientras Ryuto y Makoto fueron mis oponentes. Por cierto, Asahi fue el de menor puntaje de todos—.
—… No tienes que contarme nada—.
Afirmó caminando más rápido.
—Je, cuando, es que estoy hablando contigo. Bien, siguiendo la puntuación, fue de cuatro veces 300/278, 223/267, 232/219. Jajaja, los aplastamos, después nos fuimos y jugamos ocho sets de mesa de pinpon, estaba con Ryuto y como contrincantes Makoto con Asahi, bueno, no falta contar la paliza que les dimos, en el primer set, pero no siendo tacaños, decidimos cambiar pareja para equilibrar la balanza y ser justo. ¡Al final fue el que gane por resistencia, jajajaja—.
No dejando de fanfarronear su hazaña de haber ganado, Setsuna no sintió desagradable esa forma de ser de Javier escapándole una sonrisa en sus labios, el cual no dejó escapar a Javier.
—Sonreíste—.
—¡Eh!, n-no sonreí solo… me acordé de algo gracioso—.
—Aja… ven—.
—¿Quién dijo que quiero ir contigo?, suéltame—.
Tomándola de la mano, Setsuna no resiste que la tomen de las manos, se deja llevar, aunque pareciera que no quería ir solo de su boca.
—Lanzamiento de dardo, un buen encuentro—.
—¿Para qué me llevas aquí?—.
—Para qué más, ya que estás aquí, no podemos evitar jugar un rato solos, no crees—.
—¿ja?—.
Tomándola de repente de sorpresa las palabras de Javier, Setsuna nota que no hay nadie dentro de la habitación de 10 M de ancho y 22 de largo con múltiples tiros de dardo en la zona.
—Tú… ¡Qué estás tramando!—.
—¿?—.
No comprendiendo a qué se estaba refiriendo Setsuna, pero al verla roja como tómate el rostro, se le vino la vez que quedaron solos en el tejado de la escuela.
—¿Por qué tendría que tramar algo?. Ehehe, aunque a decir verdad… hoy te ves encantadora, Setky-chan—.
Colorada, baja la mirada por timidez. Aunque Setsuna vestía pantalón jean, zapatos deportivos, camisa sin manga y el toque especial de su cabellera que siempre mantenía con una cinta roja vino, ahora lo mantenía recogido con una cola de caballo dando un aire fresco a su persona.
—Hmph, seguro que lo haces para molestarme, no llevo nada especial—.
—Mmm, yo no lo vería así, por ejemplo tu cabello, además… te has pintado las uñas—.
—Euuuu!!—.
Retrocediendo al repentino toque en sus manos por Javier, quedando en línea de tiro a la diana.
—Vamos, no tienes que sorprenderte tanto, pareciera que te estuviera intimidando—.
—Tú, tú, ¡mujeriego!—.
—Grosera, no he estado con nadie en lo que llevo de vida—.
—Entonces muéstrame tu celular, si es cierto—.
—¿Mi celular?—.
—Sí, muéstrame que no eres mujeriego. En una revista salió que un novio no puede tener más de tres contactos de mujeres en su celular—.
—Pero no tengo novia—.
—¡Apúrate!—.
Pasando de pasivo agresivo, Setsuna Kiyoura desidia, extendió su mano a Javier que, no teniendo nada que temer, se lo dio.
Mirando a Setsuna que comenzó a revisar el celular como lo haría una novia desconfiada, Javier no desaprovechó la oportunidad y se puso detrás.
—¡Lo sabía!… Q-que-que haces?—.
—Ya que te estás comportando como novia celosa en búsqueda de mujeres inexistentes, pensé por qué no aprovechar y abrazar a Setky-chan—.
—Eres idiota, menso… deja de abrazarme, estoy sudada—.
Sonando más una excusa a su murmullo que no era escuchado por Javier, Setsuna apenada y nerviosa al ser abrazada tan repentina y que le hable en el oído por el chico que tenía interés.
Apretando el celular contra el pecho, que no dejaba de acelerar desde que comenzaron a hablar, Setsuna se quedó quieta sin poder moverse.
—Eso no es cierto, Setky-chan, hueles muy bien—.
—¡!, ale-aléjate, aha, ah, ah… ¡¿Te gustó o qué?!. No sé lo que estás tramando, pero quiero que seas franco conmigo. Dime de una vez que estás haciendo, ¡¿no juegues con mis sentimientos?!—.
Expresando con valentía sus sentimientos a flor de piel, Javier entendió de inmediato que no podía hacerla sufrir por su insensatez a Setsuna, si iba a morir en un año a lo mucho.
—Como lo dijo… me interesas, Setsuna—.
—¡!… entonces—.
—Pero no puedo permitirme salir con nadie—.
Paralizada, los sentimientos, como una montaña rusa que bajan y suben sin detenerse en pensar por las palabras de Javier, formaron lágrimas cristalinas que rodaban por las mejillas de Setsuna.
—… Suelo ser irresponsable y—.
—¡Entonces, para qué haces todo eso!. ¡Lo mismo ocurrió en el techo antes de ayer!. ¡Tú! ¡Tú!… tanto te divierte jugar con los sentimientos de una persona—.
Impotente ante las lágrimas de Setsuna, Javier, queriendo explicarle su garganta, se atascó, como si se atragantara, impidiendo que hable.
—Lo siento—.
—¡No te disculpes!… en primer lugar, no tienes por qué disculparte. Solo fui una tonta—.
—¡Eso no es cierto!… no digas que eres tonta, porque no lo eres—.
Dijo, reprimiendo un sentimiento desagradable que se esparcía en su boca.
—Injusto. Solo quédate callado y no digas nada. Debiste haberte quedado callado, para no tener que escucharte contra diciéndote—.
Ambos mirándose a los ojos sin hablarse, reprimiendo Setsuna un sentimiento de furia que no sabía dónde sofocarla.
¡Gruñido!
—… bueno, no he comido nada y con tanto ejercicio, hahaha, ahh—.
—Increíble, pareciera que yo hubiera sido la mala—.
“Yo no diría la mala, pero con lo rápido que saliste, tuve que venir detrás de ti… sí, mejor me quedo callado—.
—Ahhh, vamos—.
—¡!, ¿dónde?—.
—Dónde más, al patio de comida para que comas—.
—Oooooh, Kiyora-san, genial—.
—¡Cállate y muévete o te dejo atrás!—.
-No puedo creer que me haya interesado Javier, en primer lugar que le vi de bueno. Es un tonto, bobo, un niño que se la pasa bromeando y jugando, no tiene nada de bueno. Aunque es bueno con los deportes, es sociable y tiene la confianza de los adultos fácilmente, su mirada al ponerse serio es genial… ¡En qué estás pensando, Setsuna Kiyoura!-.
No sabiendo el conflicto interno que tenía Setsuna, Javier se acerca, impidiendo que siga adelante.
—Dame permiso—.
—Antes de eso—.
Sacando de su bolsillo dimensional un pañuelo que lo hacía pasar que lo sacaba de su bolsillo, Javier le sequé las lágrimas con gentileza.
—Una niña bonita, no puede ir con lágrimas así o atraerás a tipos malos que quieren intimidarte—.
—Serás…. Dame eso, en primer lugar, es por tu culpa que tenga estos sentimientos por ti. Si solo fueras más consciente, no tendrías que sufrir—.
Ocultando el cosquilleo que le hizo pasar su corazón el acto gentil, Setsuna puso una cara de molestia ante Javier mientras golpeaba su dedo contra el pecho.
—Ahora es mi culp—”.
—Sí—.
—Hmph, yo nunca dije que te enamorarás de mí. Además, debes de saber que mi intención es tener un harem—.
—Wuaaaa, degenerado, basura, enemigo de las mujeres. Pensar que tuve sentimientos por ti, hace que me dé picazón por todo mi cuerpo—.
—Oí—.
—Ajajajaja, ves que no te gusta, ehehehe, atrápame si puedes, tonto. Buuuu—.
Sacándole una sonrisa el comportamiento infantil de Setsuna. Javier, sin ir en serio, intentó atraparla, pero nunca lo logró. Esto siguió hasta que se acercaron al patio de comida.
———-
—¿Ustedes por qué nos siguen?—.
Preguntó volteándose Makoto al ver a Hikari, Sekai y Setsuna que los habían estado siguiendo desde que salieron del comedor.
—Hay algún problema, solo estamos por el mismo camino”—.
—Será que te da vergüenza, que te sigamos—.
—¡Claro que no!—.
—Sospechoso, hehehe—.
Burlándose Sekai e Hikari de Makoto que tenían las mejillas rojas, Ryuto brinda una mano de ayuda.
—Ya, ya, Makoto simplemente déjalas, por cierto, dónde van ustedes—.
—Déjame ver—.
Abriendo el panfleto Setsuna, señaló la última página.
—La cámara de gravedad cero—.
—Oh, van igual que nosotros—.
-¡Bien!, mi presentimiento fue correcto. ¡Espera porque estoy feliz!-.
Alegrándose por dentro, Setsuna no dejó salir ese sentimiento en su rostro.
—Je, saben qué cuesta, quince mil yenes por persona—.
—Geh—.
Siendo sinceras en sus expresiones, Hikari y Sekai, Makoto se sintió orgulloso de haber logrado molestarla.
—Pero si no eres tú el que paja—.
—…guuu—.
Makoto no pensando que Asahi que se había mantenido callado, hablara, vio los rostros de Hikari y Sekai riendo, comenzando la contraofensiva.
—No se peleen, y ya que estoy pagando la entrada de Makoto, ustedes quieren venir. Les dejo la entrada, después me la devuelven que dicen—.
Mediando ante que se vuelva una pelea verbal llena de burlas, Setsuna sacó algo del bolsillo de su pantalón entregándoselo a Javier.
—Solo tengo cinco mil yenes, después te doy el resto—.
—Oh—.
—Entonces… toma cuatro mil yenes—.
—… tengo seis mil yenes—.
—Aunque no tenían que darme ahora—.
Tampoco llevando el asunto ante Setsuna que le lanzó una mirada, guardó el dinero y avanzaron hasta la recámara de gravedad cero.
—Bienvenidos, jóvenes y jovencitas a la recámara de gravedad cero. ¿Para cuántos…? Muy bien, por favor, pongan sus pertenencias en bandeja. Para los celulares, tenemos estuches especializados para que al tomar foto no salgan volando y puedan lesionarse… Si alguien siente ganas de vomitar, les ruego que utilicen estas bolsas, una vez salgan, pueden tirarlas en ese tacho. También aquí hay píldoras de chupar si tienen mareos… Ya ha habido casos donde se han vomitado y se ha tenido que parar y limpiarse durante un par de horas. Se recomienda no llevar nada de líquido que pueda filtrarse… Muy bien, ahora síganme, por favor—.
Siguiendo a la señorita mientras dejaba a su compañero atendiendo a los clientes que vienen esporádicamente.
Recorriendo un corredor de varios metros, Javier, Asahi, Ryuto, Makoto, Setsuna, Sekai e Hikari se detuvieron al ver una compuerta que solo se vería en búnkeres que salen en películas.
—Increíble”.
—Eso es lo único que puedes decir, Makoto. Disculpe, ¿cuánto grosor tiene esta puerta?”.
—Unos 2 metros de espesor. Como pueden ver, aquí dentro es espaciosa. Detrás de estas mallas, encontrarán balones de goma si les apetece jugar. Cuando se encienda la máquina, notará un leve temblor, pero no hay nada que preocuparse. Al encenderse la luz roja, deben quedarse quietos. La verde, la gravedad desaparece, la naranja está a punto de terminar y la roja deben quedarse quietos. Tendrán barandales y agarraderas para empujarse, también procuren mantener en modo vuelo sus celulares. Gracias que disfruten—.
Saliendo la señorita después de la corta introducción, la puerta se cerró y, después de un leve temblor, todos sintieron por primera vez que no tenía gravedad.
—¡Oooooo!, hahaha, esto se siente increíble, jajaja—.
—Por Dios, tanta emoción por algo como esto—.
—Hmph, mírate a un espejo y después críticamente—.
Makoto e Hikari divirtiéndose mientras discutían, Sekai fue la siguiente en moverse, saltando lo más alto posible, desplazándose cerca del suelo hasta alcanzar lo que era ahora el techo, que era el otro extremo de la pared.
—Ahahaha, que estás esperando, Setsuna, apúrate, solo empújate—.
—Mmmm, ¡ei!—.
—Te vas a quedar como estatua o que, ve y diviértete—.
—¡aaaaaaa..!—.
—Ahahahaha—.
—¡Te atrapé!, Javier, no lo lances así—.
—Vamos, no sean demasiado debiluchos. Ryuto enseñémosle a estas niñitas—.
—… No hay alternativa—.
Siguiendo el juego a Javier, Ryuto agarró la pelota de goma mientras Javier se deslizaba hasta el otro extremo.
—Eh, ah, espera, no, no me sueltes—.
—Hmph, debiste haberlo pensado cuando tuviste la oportunidad… niña, ahogue—.
—Kyaaaa!—.
—¡¿Qué estás haciendo, Javier?!—.
—Así que viniste, lazo rojo, hmph, ahora que he eliminado a tu hermana, no eres rival para mí—.
“¿De qué estás hablando?, te has vuelto loco, ¡uaaa!—.
Siendo empujada por Javier igual como lo hizo con Sekai en una caída hacia el fondo donde no tienen donde agarrarse, Hikaru de pronto saltó en el momento oportuno agarrando a ambas hasta prenderse de una agarradera.
—Uoaahahahaha!, es inevitable que humanos inferiores no puedan detener, ahora sean testigos de mi grandeza, niñas—.
Sobreactuando, pero metiéndose en el papel, Ryuto como cómplice lanzó la pelota viajando directo a las manos de Javier.
—¡Nos hemos apoderado del cielo y la tierra, no hay forma que puedan detenernos piedrecitas, ahahaha—.
—…—.
—Sabías de esto, Asahi—.
—Ni idea. Pero conociendo a Javier simplemente está divirtiéndose, actuando como el malo—.
—También lo cr ¡! ¡Cuidado donde lanzas ese balón!—.
—Tch—.
—Este tipo en serio me chasqueó la lengua por esquivar—.
—Javier es muy mezquino cuando juega—.
—¡Ustedes dos dejen de jugar de esa forma o se las verán conmigo!—.
—Jo, hay resistencia, ya escuchaste mi mano derecha—.
—Javier, esto no es un juego, alguien podría salir lastimado—.
—A quién llamas, Javier, tonta… Soy el señor de la pelota quemada, ¡Tan, Tan!, y mi mano derecha—.
“¡Bao, Bao!—.
—Estos dos en serio que se están divirtiendo—.
Murmuró Sekai para esquivar la pelota que venía a su cara, empujando con su pie, agarrándose del barandal del otro lado de la pared.
—¡Tan, tan!—.
—¡Bao, Bao!—.
Todo siendo un caos, Javier comienza a escapar esquivando las manos que intentaban agarrarlo, Ryuto siendo igual de perseguido, pero siendo igual de esquivo que un gusarapo, no podían agarrarlo.
Rebotando, línea, recta o pegando en alguna parte del cuerpo, la pelota no dejó de moverse. Javier y Ryuto tampoco se salvaron de ser acribillados cuando Asahi tomó el balón.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com