Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 58
- Inicio
- Todas las novelas
- Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que?
- Capítulo 58 - Capítulo 58: Sábado, 27 Abril (Paseo terminado)
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 58: Sábado, 27 Abril (Paseo terminado)
Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:
retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa:
Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí]
—————
Mientras Javier, Ryuto, Makoto, Asahi, Sekai, Setsuna, Hikari se encontraban en plena pelea de quemados, en la máquina de gravedad cero, Yami, Shio y Yuuna se encontraban almorzando en un local italiano.
—¡¿Us-ustedes quiénes son?!, ¡¿qué quieren con nosotras?!—.
Nerviosa al estar rodeada de hombres en traje que no mostraba emociones, dando una atmósfera de penumbra. Eran los Berserker.
Haciéndose a un lado los Berserker del clan Radiante, un hombre apuesto con su traje gris hace presencia.
—Ustedes, perras rastreras, saben los problemas que me han traído, a mí, del clan Radiante. Pero hoy ya no, esta vez me encargaré personalmente con mis mejores esclavos y disfrutaré viéndolas sufrir, rompiéndoles sus extremidades—.
Aterrada, perdiendo color en el rostro, se escuchaba el castañeo de los dientes de Yuuna. Shio que estaba a su lado, miró a los Berserker sin temor, aun cuando escuchó palabras amenazadoras del guapo hombre que dañaba su imagen con su humor.
—Mi esposo me encomendó que los llevará vivos, para hacer negocios contigo—.
Hablando con su voz frente a Yuuna y el resto, Yami acariciando la pequeña mano que apretaba el dobladillo de la falda, ni siquiera pestañeó, mirando con firmeza a sus agresores.
—Negocios, ahahaha, ¡no me jodas!. Gracias a ustedes no saben la humillación que recibí de ese hombre. Por una mierda como ustedes, mi familia me desprecia, por las pérdidas que he tenido, desconociéndose como su hijo. Pero ya no, nunca seré un cobarde y se los mostraré a todo el mundo el que ose mostrar sus colmillos… ¡rómpeles las extremidades!—.
—…—.
—… ¿E-Esto cuando llego?—.
Tetsuo Radiante, también conocido por su apodo Araña, el octavo hermano del líder del clan Radiante. Sin posibilidad de tomar poder en el clan por sus cinco hermanos mayores y dos hermanas mayores, y detrás de él diez hermanos más.
Con una posibilidad nula en tomar un pedazo de la influencia de su clan, Tetsuo buscó independencia, ya que su otra posibilidad era matar a todos los hermanos mayores, pero el mejor que nadie sabía que su talento no lo llevaría lejos.
Dejando el Clan Radiante a la edad de 22 años, con 24 Berserker que era norma general cada vez que un hijo legítimo Radiante dejará el clan, se llevaría la guardia no muerta o Berserker para mostrar al mundo que no eran fácil de intimidar, pero ahora Tetsuo había perdido a todos, llegando a su familia arrastrándose para pedir una nueva guardia pero con una condición.
——–
Yami que no le importaba lo que le pasaba a los que se atrevían a alzar la mano contra su familia en su presencia, con una mirada invernal miró cómo los 24 Berserker y Tetsuo intentaban luchar en vano para seguir siendo tragados por el miasma.
—¡Maldición!, ¡¿Qué es esto?!. ¡Berserker destruyan esto y avancen!—.
Tetsuo que se atrevió a señalar con su dedo a Yami, los magos arcanos no muertos, reunieron su abundante y espesa energía arcana en su brazo. Mostrando una armadura que resplandecía por la energía arcana, los grabados en el metal arcano tenían apariencia de insectos.
Yami que ni siquiera prestaba atención, su mirada estaba en Tetsuo que aún confiaba en poder salir de la situación, por el cual perdió el orgullo ante su padre y los ancianos del clan Radiante.
‘Golpe seco’
Sonando como si una hoja le hubiera partido un puño, los golpes que deberían tener la suficiente fuerza para partir una montaña y secar ríos, fueron detenidos por una delgada capa de bruma oscura. Los Berserker correspondiendo a la orden, aun cuando sus brazos fueron sujetados por la bruma, se dislocaron expresamente para usar como un clavo, su brazo y el hueso del hombro como martillo, pero nada de eso funciona, fueron absorbidos en la bruma sin dejar rastros.
—¿Q-qu-qué mierda acaba de pasar?… tú-tú monstruo, ¡¡sabes lo que sucederá si algo me sucede…—.
—Tus chillidos están dañando me, mis oídos. Los zumbidos de las moscas sonarían mejor de lo que sale de ti—.
Demostrando un carácter fuerte, sus ojos templados como glaciares, que no vacilaba y se mantenía impasible ante la muerte.
—Mou-monstruo…. ¡¡Una vez que el clan sepa lo que han hecho, preferirían haber muerto!!—.
—… Tu griterío está dañando la comida—.
Declaró mientras el tenedor daba vuelta la pasta y llevada a la boca. Yami que ya no lo quería oír, la bruma lo hizo desaparecer volviendo todo a la calma.
—Yuuna es mejor que comas ahora que está caliente o se echará a perder el sabor cuando esté frío. Tú también, Shio, termina de comer—.
—S-Si, Yami onee-chan—.
—… ¿Qué hiciste?—.
Obediente Shio aunque estaba asustada por lo que había ocurrido y las amenazas que una niña de siete años no debería escuchar, pero la sola presencia de Yami calmaba la ansiedad que experimentaba. La única que no podía calmarse era Yuuna que estaba pálida por lo que había ocurrido frente a sus ojos.
—Están encerrados en otro lugar, una vez que lleguemos a la mansión, mi esposo lo arreglará—.
—¡¿?!… eres tú la esposa que mencionó el señor Javier… ¿Eso quiere decir que eres una Diosa?—.
—No lo sé… Mejor termina de almorzar y no pienses ni te preocupes, mientras estés bajo la protección de mi esposo, nada les pasará”.
—… Ehehehe—.
—¿Por qué te ríes?—.
—Algo parecido ya me ha dicho el señor Javier. Comienzo a entender un poco—.
Si hubiera sido Yuuna la de un mes atrás, nunca habría reído después de lo que sucedió, lo más probable es que se hubiera desmayado por la presión baja. Comprobando que la mentalidad de Yuuna estaba cambiando.
Rin, Rin, Rin
—¿Mm?… Rinka dice que ya viene con Sayaka—.
—¿Pedimos para ellas?—.
—Déjalo así, cuando lleguen pedirán lo que les gusten, por ahora sigamos comiendo—.
—Sí—.
—Mami, quiero más jugo—.
—Aquí tienes—.
Sirviendo le la limonada que acentuaba en la lasaña que comía Shio, Yami siguió comiendo su pasta Vongole, su mente no dejaba de irritarle algo.
-¿Por qué todo el mundo, no deja de repetir las mismas palabras?-.
——–
En la zona del centro urbana de la ciudad Azumi, donde un grupo de edificios residencial de mediano tamaño hacía presencia, eran una tapadera perfecta para que gente sin afiliación, mercenarios y magos arcanos, descansara e hicieran negocios.
{En el edificio cola de León} {15: 32 PM}
—Terminaron de empacar y eliminar evidencia—.
—Todo hecho, todos están esperándolo, Líder Mantiz—.
—Vamos—.
Saliendo de la habitación, dejando atrás muebles y cama, con su portafolio. Mirando a los que lo acompañarán al mismo infierno, revueltos con rostros nuevos.
—Ya tendrán tiempo para conocer a los nuevos integrantes, solo si su ambición no es lo suficientemente grande para matarlos—.
Nadie teniendo la valentía de hacer un chiste para aliviar la atmósfera de miedo que estruja las entrañas, con solo recordar lo que vivieron esa noche. Solo un par de hombres que decidieron ser parte del grupo mercenario de Mantiz, no sabían lo que pasaba, pero lo que sí supieran eran los cuerpos de varios miembros que murieron en extrañas condiciones.
—Como se había acordado, nos mudaremos a nuestra nueva base por pedido del maestro… Vámonos—.
Difícil de tragar para una persona como Mantiz que era un alfa que no soportaba tener a alguien sobre él.
—Tch, por fin llegó el día—.
—Ahh, si pensamos positivo, nuestro futuro no puede ser mejor que nunca—.
—Dices eso, pero no somos peores qué esclavos. No podremos rechazar nada aunque sea suicida—.
—¿Entonces qué harías?—.
—¿De qué hablas 22?—.
—Si fueras el maestro de ese lugar, ¿qué haría si fuera un grupo de mercenario y se diera cuenta?—.
—No dudaría de matarlos—.
—Vez, 15, no estaba equivocado cuando dijo que nuestro futuro no podría ser mejor. Por lo menos gozaremos de una posición privilegiada que nunca imaginamos, igual que los descendientes de los clanes—.
—¿Cuánto tiempo más tendrán el hermetismo de donde nos dirigimos?. Siempre pensé que los mercenarios Mantiz eran un grupo solitario, sin afiliación a ninguna organización—.
—Ya lo sabrás, no te desesperes 33… Pronto lo descubrirás y, si tienes la fortuna, podrás tener un privilegio—.
Manteniendo un hermetismo que se soportaba con nerviosismo y miedo, los nuevos miembros no dejaron de investigar solo para darse cuenta de que todo el mundo no hablaba de más.
——-
En la residencia de los Katsura, Kotonoha se miraba en el espejo de cuerpo entero de su cuarto diferentes tipos de ropa para descartar y tirarlo a la ruma que había aumentado con el paso de los minutos.
Toc, toc.
—Mm, tampoco me queda bien—.
Toc, toc.
—Tampoco me queda bien—.
‘Abrir la puerta’
—¡Onee-chan, te estoy llamando!… ¿Onee-chan qué ases?—.
—Kokoro, ¿cuántas veces te he dicho que no entres a mi cuarto?—.
—¿Qué tiene de malo, somos hermanas?—.
—Eso no tiene nada que ver si somos o no hermanas, ¿quién te dio permiso para entrar?—.
—Oka-san me mando a llamarte—.
—¿Y por qué no tocas la puerta?—.
—Toque, pero tú no contestaste… ¿Qué estás haciendo?—.
—Nada—.
—Sospechosa—.
Kotonoha, más reservada que Kokoro en la vestimenta y su comportamiento, Kokoro sonrió entendiendo.
—Un chico—.
—¡Te equivocas!—.
—En que me equivoco, Onee-chan es una pasada de moda, mira esa ropa, te cubre igual que una monja, así nunca atraparás a un chico—.
—Eso no tiene que ver contigo, solo pienso ir a la biblioteca—.
—¿Biblioteca?, mentirosa, si fueras a la biblioteca nunca estuvieras tanto tiempo mirando la ropa que usarás—.
—No te importa lo que haga, ¡sal de mi cuarto!—.
—Sospechosa, totalmente sospechosa… Cierto, Oka-san dice que te prepares para salir, Oto-san nos llevará a comer fuera—.
—… Ya bajo—.
Yéndose Kokoro que hasta el último minuto se quedó viendo a Kotonoha, cerró la puerta.
—Ahora que hago, no me he decidido, mmm, está y está para mañana y está para ahora—.
No sabiendo que nunca llegaría a una decisión, aun cuando faltasen horas para la reunión del siguiente día, Kotonoha no dejó ver la ropa que tenía en la cama.
En la sala, Kokoro vio a su madre Manami revisando la tablet para trabajo y le contó.
—Kotonoha interesada en un chico—.
—Así es oka-san, su cama está llena de ropa, es seguro que tiene una cita, y seguro es con el chico del otro día—.
—¿Te refieres por lo de ayer que vino toda mojada al ir al mar?—.
—Sí, Oka-san tienes que preguntarle—.
—Tienes razón, ahora iré a hablar con ella—.
Para bien o para mal, Manami, fue a la habitación de Kotonoha teniendo una pequeña charla entre madre e hija, pero eso es otra historia.
——–
En el complejo Lytol, Javier, Asahi, Makoto, Setsuna, Hikari, Sekai y Ryuto están descansando en unos asientos no muy lejos de la sala de gravedad cero.
—Gu, uaa, me siento mal—.
—Mi cabeza está dando vueltas—.
—Eso les pasa por jugar tanto, deberían controlarse, no son unos niños—.
—¡Quién tiene la culpa!—.
—¿Cómo puedes seguir como si nada?…—.
—Javier no es humano, wu—.
Hikari, Sekai y Makoto con náuseas con ganas de vomitar, miraron con regaño a Javier, que permanecía como una lechuga sin ningún malestar.
—Ahhh, los niños de hoy no aguantan nada, en mi tiempo nos metimos en llantas de tráiler para rodar cuesta abajo. ¿No, Javier-san?—.
—Muy cierto, Ryuto-san, qué recuerdos, jojojo—.
—Ahí van de nuevo con sus payasadas…—.
Dijo frustrada Sekai, apoyándose en no caerse con Hikari.
—Ustedes son los únicos culpables, cada mañana hago ejercicios—.
—Bueno, yo práctico en mi patio cada mañana, así que no tengo problemas de mareos—.
—… hago una hora de ejercicios en mi cuarto, aunque tengo algunas náuseas gracias a la pastilla, no estoy como ustedes—.
—Setsuna, traidora—.
“A qué otra opción debemos ir”.
—Es-espera Asahi, déjanos descansar un poco más—.
—Qué débil eres, Makoto… Por cierto, Javier, estarás bien—.
—¿Mm?—.
—Por la barbacoa, no es esta noche—.
—Ah, eso, no hay problema, ya había dejado aliñando la carne y todo, dejé limpio el lugar antes de irme a dormir y listo, solo faltan algunas cosas menores, pero nada que no se haga en un par de horas. Recuerda venir a las siete y media—.
—Dalo, por hecho—.
—¿De qué están hablando ustedes dos?—.
Setsuna que escuchó la conversación entre Ryuto y Javier, se los quedó observando para que respondieran.
Riin, Riin, Riin
—Lo siento, tengo que atender una llamada—.
Apartándose Javier, Setsuna se fija en Ryuto.
—… ¿Qué?”.
—¿Qué es eso de barbacoa?—.
—Ah, sobre, eso bueno es que Javier me invitó a comer a su casa para la celebración, porque lo ayudé a vender una propiedad en Inglaterra. Además de que el día lunes, Javier tendrá que movilizarse a Inglaterra para la firma y entregar, así que estará ocupado todo Golden Week ¿Te interesa venir a la celebración?—.
—No, pero gracias—.
Retirándose, Setsuna deja a Ryuto para acercarse a Sekai que seguía medio mal. Mirando a Setsuna, Ryuto pensó.
-No sé si está interesado en Javier o solo es curiosidad, pero Setsuna se aleja y se acerca a Javier todos los días, su relación se parece a un imán-.
——-
(Hola, Mari-sempai, ¿cómo estás? Ya estoy preparando todo para la barbacoa de esta noche, espero que a última hora no me vayan a salir con que no vendrán)
(No, ah, Javier, espera que harás caer mi celular, ¡lo vas a dañar!)
Apartándose del oído, el celular, al escuchar, gritar a Mizuho Fuyuki (Apodo: Mari).
(No te preocupes que no se dañó… Halo, Javier, ¿estás?)
(Pero qué agradable sorpresa, no pensé en hablar por teléfono con Rei-sempai, sabes que tu voz es igual de bonita que escucharla en persona)
(Sí, sí, deja de halagarme que no obtendrás nada a cambio, Kohai)
(Ehehe, fuera de bromas, para que me llamen. ¿Van a cancelar la parrillada?)
(Te equivocas, más aún esta noche estamos de celebración)
(Oh, te escucho mucho más animada que antes de ayer, que sucedió para que Rei-sempai se anime).
(Pues… hehe, nos dieron una becas)
(Felicitaciones)
(Gracias)
(Pero como sucede, Mari-sempai me dijo que no habían ganado ningún premio)
(Ahaha, eso realmente sucedió, pero hoy vino el propio CEO de la Corporación Akikaze, no sabes la sorpresa que me llevé)
(Tan despistada como siempre cuando algo atrapa tu ingenio)
(No hables de eso, Arisa)
Escuchando las risillas de varias personas después de escuchar a Arisa Imawaga, la amiga de la infancia de Rei.
(Si están todos juntos, entonces quiere decir que todo el club recibió una beca)
(Sí)
(Qué buena noticia me has dado. La barbacoa tendrá un sabor diferente cuando tiene un propósito diferente. Por cierto, ¿qué es la Corporación Akikaze?)
(Es una empresa que se encarga del ensamblaje y diseño de aviones, tiene un catálogo extenso en la aviación. ¡Pero lo que más me atrajo fue su software!. Puede que no lo sepas, pero la corporación Akikaze fue la responsable del sistema operativo que ahora cargas en tu mano. ¡El responsable de tan maravilloso arte fue Kurumiko Toga!…)
Escuchando ruido al otro lado de la línea, la voz de Chizato habló.
(Lo siento, Javier, pero mi hija se exalta un poco cuando se trata de sus temas de interés)
(Ah, Chisato-san no, no me molesta, porque, como la escucho, está más que contenta al escuchar que reconocen el esfuerzo de Rei-sempai)
(Hehe, esa lengua tuya para que muchas niñas se enamoren de ti)
(La labia no es suficiente para complacer a las chicas. A todo esto, leyeron lo que firmaron, algunas empresas guardan cláusulas ocultas que pueden ser perjudiciales para los sempais)
Escuchando una vez más un corto silencio, la voz de Kaku Star, sonó.
(Qué perspicaz eres, Javier, pero no tienes que preocuparte, lo revisé todo y no hay nada que dañe a mi hija y sus amigos)
(Oh, señor Kaku también está)
(¡Claro que esta es mi casa!)
(Ahahaha, es bueno escucharlo. Por cierto, vendrá esta noche a la parrilla)
(No, no iremos, mejor que los chicos vayan para celebrarlo, es su logro)
(No diga eso, señor Kaku, vengan, esta noche hay que quedarse hasta tarde, compraré alcohol)
(Hmph, no me queda de otra ir si tanto insistes)
Riendo al escuchar lo fácil que era Kaku, se escucharon la voz de todos los del club de fondo.
(Mis padres también podrán)
(Los míos también)
(Mi padre, si podrá ir)
(Mi madre es la que podrá ir)
Contando con los padres de Rei, Arisa, Mari, Kunihiko e Hikaru aceptaron.
(Vale, los espero a las siete y media. Más tarde hablamos)
Guardando el celular, se gira y lo primero que ve es a Setsuna mirándolo con una pequeña sonrisa en sus labios.
—¿Una mujer?—.
—¿Eh?—.
—Entiendo, una mujer—.
—Eh, eh—.
No comprendiendo lo que pasaba, Javier vio la pequeña espalda de Setsuna reuniéndose con las Hikari.
-Ya no sé qué pasa, esa sonrisa tan linda de Setsuna, me hizo sudar frío… espera en un final de Summer Days, Setsuna y su madre se vistieron de dominatrix para ‘corregir’, su adopción al sexo-.
—No estaría mal—.
—¿No estaría mal, que, Javier?—.
—…R-ryuto…no m-me asustes así, casi me haces dar un infarto—.
—¿Qué sucede, pasó algo?—.
—No, nada… veo que por fin están bien. Última atracción y nos retiramos, donde quieren ir ahora—.
—Nosotras ya fuimos a la escalada y al tenis, y ustedes chicos fueron al pin pon y a los bolos—.
—Tenis…—.
—¿Sucede algo?—.
Preguntó Setsuna entrecerrando los ojos al ver una sonrisa pícara en Javier que se imaginaba con el uniforme de una tenista.
—N-nada… ¿Qué dicen si vamos a la pista de patinaje?—.
Girando la mirada a Javier, que indicó el siguiente objetivo, varios dudaron.
—Pero yo nunca he patinado en hielo—.
Renuente Makoto se negó.
—Yo tampoco he patinado. Pero me apunto—.
Animada, Hikari aceptó.
—Yo nunca he ido a una pista de hielo, pero sé patinar—.
Aceptando Ryuto.
Los que quedaban eran Sekai, Setsuna y Asahi.
—Voy—.
Sencilla la respuesta, Asahi aceptó.
—Bueno, yo también voy y tu Setsuna—.
—Iré—.
—Decidido seis contra uno, iremos a la pista de patinaje—.
Nadie negando la decisión de todos, Hikari se encargó de molestar a Makoto por ser el único en no ir.
—–
—¡Uagh!, ¡me caigo, me caigo!… Ahhh, gracias, Javier—.
—De nada—.
Ayudando en la pista de patinaje, Javier los ayudaba mientras les enseñaba lo básico.
—Vamos, Sekai tiene que utilizar la cadera, igual que montar en bicicleta. Cuando le tomes el truco, todo será sencillo—.
—Lo dice la persona que no tiene problemas—.
—No tengo problemas porque ya me caí muchas veces—.
—Mmm, oye, por cierto, ya no están peleados—.
—Nunca lo estuvimos, Setsuna se deja llevar por mis palabras, mira cómo nos mira, esa mirada matadora que si tuviera forma me apuñalaría—.
—Lo único por lo que no se acerca es porque tiene miedo de caerse y tú, cuanto tiempo piensas abrazarme, ya deja de provocar a Setsuna—.
Las manos en la cintura, el aliento en la nuca, compartiendo el calor, Sekai como una joven sana, se sintió tímida por el toque sobre su cuerpo sin cruzar la raya de perversión.
Setsuna no soportando más, se da un empujón con la valla de protección.
—… Hmm, ah, uh, eh, un, un poco más, ya casi…—.
Toda temblorosa, apenas manteniendo el equilibrio, Setsuna se mantenía erguida con los brazos extendidos para mayor estabilidad.
—Setsuna, no te precipites, te puedes hacer daño—.
—…—.
—Jejejejeje—.
Una en cada brazo, Sekai no podía más que reírse en corto, mientras Setsuna sentía la mano de Javier en su cintura.
Tiñendo sé las mejillas blancas, Setsuna le pellizca fuertemente la mano, y como si nada, Javier siguió patinando.
—Es hora de poner en práctica lo enseñado—.
—¡Eh!, no ¡esperaaaaa!—.
Abruptamente, Sekai fue empujada fuera de la protección de Javier por sí mismo y comienza deslizarse.
—¡La cadera Sekai!. Baja un poco la cadera, como te enseñé, y como si te deslizaras, mueves los pies poco a poco—.
—Eso es fácil de decir para ti, ¡tonto!—.
—No grites, solo cálmate, respira profundamente… eso baja un poco la cadera… Mm, flexiona un poco la rodilla.. ahora empújate un pie delante y otro atrás… eso ves que no es difícil—.
Moviéndose como gusano, Sekai fue capaz de llegar a la valla de seguridad. Sonriendo ante el logro de Sekai patinaje sobre hielo, puso atención a Setsuna.
—Ahora, Kiyoura, sigue mis instrucciones—.
—Hgh, no me susurres repentinamente al oído—.
Advirtiendo con el susurro, Javier, no haciendo caso a la advertencia de Setsuna siguió susurrando al oído junto con su mano que se movía en la pequeña cintura ajustando la posición. Setsuna sonrojándose hasta las orejas, tímida, solo pudo aguantar el descarado toque.
-No es desagradable, pero me siento rara, quiero detenerlo, pero quiero que continúe-.
—Te toca, Setsuna, no vayas a caerte—.
—¿Eh?… aaaa, ¡m-me caigo!—.
—No te caes, solo recuerda lo de ahorita—.
Sonrojándose ante la evidente provocación de Javier, Setsuna lanza una mirada mordaz, pero Javier levanta su hombro dándole un desinterés en la mirada que le lanzaron.
——
—Haaa, ya son las cinco, tan rápido se fue el tiempo—.
—Hehehe, pero me divertí mucho patinando—.
—Hmm, nunca había patinado, gracias a Javier mis caídas fueron menores… Las dos que les pasa están todas rojas—.
—N-nada, no pasa nada—.
—Hmph, no pasa nada—.
Negando Sekai y Setsuna, Hikari no preguntó el porqué. Asahi que estaba sentado en el asiento del copiloto del taxi, dejó salir un suspiro ante lo obvio.
-No estuvo mal este día-.
Con ese pensamiento se durmió Asahi dejando atrás la voz de Sekai e Hikari que hablaban.
Dejando a cada uno frente de su casa, Javier, junto con Asahi medio dormido, se detienen frente a un local deportivo.
—Parecen que están aquí, Asahi despierta o besarás el suelo si sigues así—.
—… E-estoy despierto, huaa—.
Bostezando de sueño que tenía, los dos entran y miran a su alrededor para encontrarlas.
—Papi!, ¡Onii-chan!—.
—… Shio—.
Sintiendo un empujón en su cintura, Javier le soba el cabello a Shio y detrás de ella venía Rinka.
—Rinka-chan, hola, ¿qué están comprando?—.
—Javier Onii-chan, por fin llegas, mira esto—.
Enseñando en su mano un Hakama negro y en otra un Boken negro.
—Te compraste el uniforme de Aikido, pero ¿por qué la espada de madera negra?—.
—El sensei de Aikido, nos enseñará cómo utilizarlas para desarme y práctica—.
—Papi, papi, mira lo que compro Shio—.
Enseñó un adorno para la mochila.
—Oh, déjame ver, guau, qué lindo osito, Shio—.
—Verdad, hehehe—.
Contenta de que le mimaran, Shio se encogía de felicidad mientras le sobaba el pelo.
—Onii-chan, estás bien, pareces tener sueño—.
—Ah, hm, estoy bien—.
Apenas manteniéndose despierto, Javier se inclina cargando a Asahi en su espalda.
—Fu, fu, fu—.
Sonando la tranquila respiración de Asahi, Javier puso su dedo índice en los labios.
—Shuu, jejeje—.
Divirtiéndose, Shio fue corriendo por donde vino.
—Es la primera vez que veo tan cansado a Asahi-kun, parece que sí se divirtió—.
—Desde que salimos hasta ahora que venimos. ¿Cómo lo hiciste hoy en el club?. Nadie te intimido—.
Escuchando lo que hizo Rinka, caminaron hasta donde estaban las demás chicas.
—Yami, Yuuna, hola… ¿Dónde está Sayaka?—.
—Señor Javier… Asahi… me alegro, mira lo cansado que está, puedes ponerlo aquí—.
—No te preocupes, casi no pesa nada, además no hay por qué no divertirse cuando la pasamos bien… ¿Yami?—.
No teniendo idea del proceder de Yami lo comenzó a oler, para escribir unas pequeñas palabras de miasma.
(Hueles feo).
—¡¿?!, Sude bastante, pero no creo que huela tan mal. Rinka-chan crees que huelo mal—.
—… hueles a sudor, pero nada más—.
—Papi huele bien—.
—No creo que el señor Javier huela mal—.
Escuchando las opiniones femeninas, Javier miró a Yami que era la única con el ceño fruncido y alejada cinco pasos.
(Hueles a la alcantarilla, necesitas darte un baño urgente)
—Tanto así… Yami, Yami por qué te alejas cuando me acerco—.
(Apestas, además, no repitas mi nombre sin motivo)
—Llegaste, Javier—.
Dijo Sayaka al abrir la cortina.
—… Sí, ¿qué te compraste?—.
—Una Hakama y una espada de bambú para practicar en casa, igual que otras cosas para entrenar—.
Colgando una Hakama azul oscuro en su brazo, Javier asintió, ya que el dinero no era un problema del cual preocuparse.
—Las espero aquí, Shio que más compraste—.
—Mami me compró libros para colorear, también rompecabezas, también dos mochilas…, zapatos… hmm, ¡¡brillito!!—.
—¿Brillito?, qué es eso—.
Dijo mirando a Yuuna.
—Es lápiz labial para la resequedad, se corta al ser más reseco el de la mujer y Shio quería probar… por eso—.
—Se entiende, una niña en la edad de Shio, quiero probar todo lo de los adultos, desde zapatos demasiado grandes, hasta maquillaje, jajajaja, me gustaría verla así—.
Riendo al imaginarse a Shio vistiendo como una adulta, todas se rieron al imaginarse de que en un momento eso hicieron o se imaginaron a la inocente Shio hacerlo.
(Maestro, lo que pediste está guardado)
—Ahora que lo mencionas, lo siento, Yuuna te asustaron esos hombres—.
—Eh…, no, no se preocupe…, aunque no diré que no me asuste, pero Yami se encargó de todo, ¿pero qué pasó con ellos?, desaparecieron—.
—Están en un lugar tranquilo, más tarde tengo que solucionar ese inconveniente—.
—¿Q-qué harás?—.
Yuuna sabiendo que Javier no solo era una buena persona, también alguien que tiene las manos manchadas de sangre, aunque era un Dios.
—No te asustes, no es nada, aunque bueno, si pone en peligro a mi familia, es otro cuento—.
Aturdida Yuuna ante el comentario de Javier, Sayaka y Rinka también se sorprendieron. La palabra familia era algo poderoso, lleno de calidez, sin engaños y seguros de los peligros de afuera.
—Voy a dejar a Asahi en el carro, las espero, chicas—.
—Papi, voy contigo—.
Llendose con Asahi recostado en la espalda, Shio tomó la camisa de Javier caminando juntos.
—Familia—.
—Mmm, familia—.
—Suena extraño viniendo de la boca de Javier—.
(¿Por qué extraño?)
No entendiendo de dónde venía el comentario de Sayaka, Yami inclinó su cabeza mientras en su mano tenía la nota.
—Javier Onii-chan, debió tener una familia normal, así que creo que es normal para él ser una familia, ya que vivimos bajo el mismo techo—.
—Pero Rinka-chan, no tenías una familia normal—.
—Normal, pero nada segura, porque nadie se dio cuenta de lo que me pasaba—.
—Y Sayaka…—.
—No tienes que detenerte por mí, no tengo familia, ni seguridad, ni fue acogedora, diferencia de Rinrin-chan que todavía piensa en su familia, pero Yuuna-san por lo que me contaste, tu familia fue normal como cualquiera en el mundo, solo se tomaron malas decisiones en ese punto de tu vida—.
—Sii—.
Pensativa, Yuuna no pudo evitar pensar lo que hubiera sucedido si se hubiera retrasado ese día en la escuela, no lo habría conocido ni tampoco pasado por semejante sufrimiento y menos hubiera tenido a Asahi ni a Shio.
Negó ese pensamiento.
—… Sufrí y fue doloroso el camino. Perdí a mis padres, pero no cambiaría a mís hijos, por salvarme de ese pasado—.
Sonriente y sincera en su decisión, Sayaka, no dijo nada y tomó sus cosas.
—… No la tomes a mal, Yuuna-san, Saya-chan ha sufrido más que las dos juntas, no se puede culpar por su resentimiento en la palabra Familia—.
—Nunca lo pensé de esa forma, Rinka-chan ya no tienes nada que comprar—.
—No, vamos, Yami, Yuuna-san—.
Saliendo todas después de múltiples pagos, Javier estaba esperando en el asiento de piloto, Shio y Asahi dormían juntos en el asiento de atrás.
—Se durmieron—.
—Si apenas puse a Asahi, Shio se durmió. Y antes que me olvide, esta noche tenemos invitados, pero no te preocupes, Yuuna no pasará nada, Rinka y Sayaka las quiero listas para esta noche, no olviden siempre recolectar la energía arcana del ambiente—.
—Siii, Javier Onii-chan—.
—Entiendo—.
—… Disculpe, señor Javier—.
—Sucede algo Yuuna—.
—Yo también quiero aprender—.
—¡Qué!—.
—¡¡No puedes, Yuuna-san!! Javier es un sádico pervertido; morirás si lo haces—.
—Ignoraré ese comentario tuyo, Sayaka, Yuuna porque lo quieres hacer—.
—N-no puedo—.
—No es que no puedas, pero habrá dolor en el proceso—.
—Nada es comparado con el parto—.
—Jajajajaja, puede que tengas razón. Mañana te enseñaré—.
—Sí—.
Alegrándose Yuuna por poder entrenar con todas, a los ojos de Rinka y Sayaka fue como un suicidio voluntario, ya que el dolor no se podía comparar con un parto. Algo que Sayaka y Rinka conocían.
—¿Yami?, ¿Por qué no entras?—.
(Me iré sola, no soporto el olor a la alcantarilla que emanas. Llenaré la bañera con algo que te quite ese olor)
Después de escribir en el parabrisas delantero, Yami se fue caminando hasta entrar en un callejón oscuro. Javier que dejó de sentir por un instante la presencia de Yami, pronto la sintió en la mansión.
—Ahhh—.
Abatido, encendió el vehículo directo a la mansión, sin que nadie mencionara sobre lo que dijo Yami.
—Javier Onii-chan, cuando pondrás las luces en el camino, ya está anocheciendo y este camino da miedo—.
—Rinka-chan tiene razón, señor Javier, no importa cuando diga que es seguro un bosque; al anochecer uno le da miedo—.
—Javier, ¿por qué no terminas comprando estas tierras?—.
—¡!—.
Haciéndolo saltar en su asiento, Javier como no pudiendo creer lo que escuchó, miró por el retrovisor.
—¿Qué?. No dices que tienes mucho dinero. Si tanto tardan, no sería mejor comprar una tierra que no van a utilizar y hacerlo a tu gusto—.
—Hablemos en el futuro sobre este tema—.
—Ehehe, qué derrochadora eres, Saya-chan—.
—Siempre eres la más tranquila y ahorradora, pero no pensé que te gustara derrochar dinero sin pensar en el futuro—.
—¡Ustedes dos dejen de molestar! Además, seguro que para Javier no es más que una gota de agua en una piscina—.
Dijo Sayaka con las mejillas coloradas, cruzando los brazos mientras oía reírse a Rinka y Yuuna.
—Papi, papi—.
—Mm, dime Shio—.
—Hay personas más adelante—.
Señalando en dirección a la entrada, donde había tres camionetas negras en espera.
—¿S-son esos hombres de nuevo?—.
Asustada, preguntó Yuuna atrayendo a Shio a sus brazos.
—No, son mis nuevos empleados—.
Sonriendo Javier, no detuvo la marcha.
Haciéndose a un lado, Javier llega hasta el portón donde comenzaba a abrirse al mismo tiempo la venta del piloto de la camioneta bajo.
—Yo, Mantiz, por ahora entren—.
—Estamos a tu cuidado y tengo a un par de nuevos reclutas—.
—No hay problema, recuerden sellar sus puntos de presión para que no pase lo de la otra vez—.
Haciéndose el desentendido, Javier, ya que sabía que habían muerto varios hombres del grupo de Mantiz, pero para él no era eso importante porque fue su propia codicia la que los mató.
Primero entrando el vehículo de Javier, pronto les siguieron las tres camionetas para cerrarse el portón cuando el último cruzó.
—Asahi, despierta, ya llegamos, necesitas bañarte y comer algo—.
—Mmm, voy…—.
Adormilado, Asahi fue acompañado por Shio que se había recuperado después de una pequeña siesta.
—Recuerden las tres estar listas para la barbacoa. Yuuna antes de que te vayas a arreglar, ve a la terraza y deja toda la carne encima del mesón, para que esté fresca cuando vaya después de cambiarme—.
—Enseguida—.
Viendo entrar a Yuuna, Rinka y Sayaka, Javier se da la vuelta y mira al grupo de Mantiz, formados, al mismo tiempo, ve a los magos no muertos, o mejor dicho, Berserker, en una fila aparte distinguiéndose.
—Así que esos son los tres nuevos integrantes… Ahahaha, no tienen que estar tan asustados, no es que vaya a matarlos sin razón, claro que sí revelan al mundo o tienen pensamientos de traición, ya deberían de conocer su destino, los cuales ocupan ahora—.
Sonriendo como un niño inocente, Mantiz y todos los que los acompañaban sintieron un escalofrío por todo el cuerpo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com