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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 59

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  4. Capítulo 59 - 59 Sábado 27 Abril ¿En búsqueda del perdón
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59: Sábado, 27 Abril (¿En búsqueda del perdón?

+ Nuevo personal de Combate) 59: Sábado, 27 Abril (¿En búsqueda del perdón?

+ Nuevo personal de Combate) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí] ————— Terminando la pequeña presentación para asustar a los nuevos integrantes del grupo mercenario que afectó a todos los presentes.

Teletransportándose al medio de las dos alas de la mansión, frente a la fuente que daba una impresión normal, pero que ocultaba la riqueza terrenal; en forma de líquido y cristales.

—Hagamos esto rápido, destruyan sus Moduz Arcanos—.

—¡¿Por qué deberíamos de escucharte?!—.

—¡Me uní a los mercenarios Mantiz por su destreza y su integridad a la hora de hacer negocios!.

No tengo por qué seguir escuchando tonterías de un desquiciado como tú… ¡!—.

—Parece que no hable claro o no me hice entender… Desde cuando dije que tenían decisión—.

Mantiz y sus mercenarios recorriéndole un gélido escalofrío que les hacía parecía crear que una capa de hielo y escarcha cubría sus cuerpos.

Retrocedieron cinco pasos por instinto, quedando al descubierto los dos nuevos reclutas que todavía no habían sido marcados por Javier con la runa crisálida.

—¡¿Q-que esto?!—.

—¡Suéltame basura!—.

—Aaaaaaaaaa…—.

x2 Retorciéndose agonía, los dos hombres suspendidos a medio metro del suelo, de sus cuerpos comenzaron a brotar cristales: uno era verde y la otra morada; demostrando que sus talentos eran viento y roca.

Escuchando los gritos agonizantes que les hizo recordar la noche cuando regresaban a la base, el terror hizo que se sintieran como conejos ante la presencia del búho.

Pum Escuchando el sonido de algo caerse.

Mantiz que, aun a través de su amplia experiencia cercana a la muerte, su mente despertó y vio dos cuerpos a sus pies.

—No los mate, pero esto les enseñará a que la única forma de irse es que mueran.

Claro que, mientras me sean leales, nunca los maltrataré, eso téngalo por seguro… Ahora, quieren que destruya sus modus arcanos, o lo harán ustedes—.

Ni cojos ni perezosos, Mantiz y su grupo de mercenarios rompieron sus modus arcanos, destruyendo consigo años de esfuerzo en su progreso como magos Arcanos.

Asintiendo de buena gana, se dirige a Mantiz que estaba pálido.

—Ahora que hemos acabado con este asunto, les impartiré este sistema que existía en la era de los Dioses.

El sistema Arcano Arbor—.

Mantiz y el grupo de mercenarios que se sentían débiles; como si una tonelada les hubiera cargado en sus hombros, temblando las rodillas.

Sus cabezas confundidas ni siquiera podían discernir dónde está el norte y sur al tener que todo le daban vueltas.

Aun así se mantuvieron erguidos sin dejar que sus cuerpos flaquearan, dando cuenta de los años que forjaron su temple.

Pero tan pronto como una brisa les llegó, todas las consecuencias de haber destruido sus modus arcanos desaparecieron como si nunca hubiera existido y en la memoria de todos se les grabó el nuevo sistema arcano Arbor.

—Es-esto es… increíble—.

—¿Qué fue lo que hemos estado haciendo tanto tiempo?—.

—Perder el maldito tiempo—.

—Tan maravilloso sistema…—.

—Con esto… cualquier cosa es posible—.

—Seremos invencibles—.

—Jajajaja, ¡fabuloso!, ¡algo tan divino en nuestro poder!—.

Mientras que los hombres de Mantiz se comportaban como un grupo de drogadictos al probar una nueva droga, Mantiz se mantuvo estoico, pero sus puños no paraban de apretarse.

—…

Ya comprobaron que soy un hombre de palabra.

De ahora en adelante, les tengo prohibido la salida hasta que tengan una fuerza decente—.

—¡¡¡Si Maestro Javier!!!—.

—¿Los radiantes y los Berserker?—.

—No tienes que preocuparte por eso, Mantiz.

Ya debes de saber que la Mazmorra del Éxodo se habría el primero de mayo y, según tengo entendido, los líderes de los ocho peces Dorados estarán presentes.

Pienso hablar con el líder del clan Radiante y terminar con esta disputa que comenzó su hijo.

Por los Berserker, serán guardias de seguridad hasta que ustedes vuelvan—.

—Entendido, comenzaremos a practicar este sistema arcano Arbor—.

—Sus habitaciones están listas, tomen cualquiera del ala oeste ‘izquierda’—.

—No se preocupe por nosotros, nos quedaremos aquí afuera durante un tiempo—.

—¡Mientras tengamos una buena comida, lo demás sobra, maestro Javier!—.

—Así es, maestro Javier—.

—Tampoco debería preocuparse de la comida, con corteza de árbol o raíces tendremos suficiente para días—.

Simples, Javier notó que las actitudes de los mercenarios y el propio Matiz habían cambiado después de comprobar el sistema Arcano Arbor.

De buen humor les dijo.

—Mientras me sirvan, eso no sucederá.

Las habitaciones tienen sus propios baños, prefiero tenerlos limpios que anden apestando, tendrán sus tres comidas… Un consejo, antes de darle la localización de dónde estará la semilla del meridiano, es mejor que comience a reunir energía del ambiente de forma inconsciente—.

No teniendo que explicar más, Mantiz y sus hombres entendieron el porqué.

Javier, que estaba a punto de retirarse con los Berserker, Yami apareció de la nada con su bruma rodeándola para desaparecer y quedar una simple chica hermosa.

—¿Qué haces aquí, Yami?

Pensé que estabas… ¿Qué hacías?—.

—La bañera está lista para quitar ese mal olor en tu cuerpo… Pero antes de eso, van a morir asfixiados si no los saco—.

Sonriente, Javier encontraba muy agradable la voz de Yami haciendo que perdiera por unos instantes la concentración.

-Así es como debieron sentirse los marineros al escuchar el canto de una sirena-.

Pensó Javier con una sonrisa.

—Sácalos—.

Apareciendo un vórtice con la finura de un espejo de un metro del suelo, en seguida cayeron dos docenas de Berserker, siendo que Mantiz y sus hombres se asustaron de ver a tantos reunidos y ver cómo acabaron.

Temiéndole y dándole un respeto a Yami que observaba crecer la ruma de personas.

—Aha, aha, aha, aha, pe-pensé que moriría—.

Respirando entre cortado, como si su vida dependiera de ello, sudoroso, cabello revuelto perdiendo su brillo, su ropa que era confeccionada exclusivamente quedó hecha trizas perdiendo su propósito.

Lo único rescatable era su rostro guapetón y su cuerpo entrenado.

—Así que… eres el tipo que ha estado molestando a mi familia—.

Dijo Javier en un tono monótono, pero solo Yami pudo diferenciar la sutileza del tono.

—…

Ja, ¡jajajaja!, mira, este sitio, ¡perdí, no, perdimos completamente!…—.

Riendo como loco, Javier no se inmutó y esperó que Tetsuo Radiante se levantara, ya que seguía acostado con la cara enrojecida de recuperar el aliento que era lo que faltaba dentro de la bruma de Yami.

—Pe-pero… estás seguro de poder proteger este lugar al mundo—.

Logrando sentarse con una sonrisa carnívora, Javier, que no se inmutó por la amenaza real, miró de reojo a Mantiz y su grupo mercenario al recordar una vez más que el mundo no giraba en torno a Japón.

—Me ves como un tipo que le tiene miedo al mundo—.

Respondió Javier.

—¡!…—.

—I-imposible…—.

—Que la fortuna y la vida nos sean bendecidas…—.

—Por favor, perdóneme mi pecado y muestre su misericordia ante el pecador…—.

—Lo siento… lo siento hermano… excomulgar a esta oveja perdida…—.

—Bendito, mis ojos al presenciar… mis oídos al escucharte… a mi alma al recibirte…—.

—Abuelita, siento no poder ser el nieto que esperabas…—.

—Dios—.

No necesitando palabras, al liberar el sello de restricción de su cuerpo de Dios durante pocos segundo, hizo que Tetsuo, Mantiz y todo el grupo de mercenarios hasta los que se habían despertado después de experimentar la runa crisálida reverenciaban, exponiendo los pecados que cometieron al Dios que tenían al frente ellos.

Innato para un mortal que pecaba, aunque él no lo viera así, pero frente a Dios era como un tapón que era removido y todo: rencor, odio, miedo, culpa, etc.

Saliera naturalmente.

—He pecado—.

Murmuró Tetsuo levantando sus manos sobre su cabeza, que miraba hacia la tierra.

—Viole, asesine, arruine vidas inocentes, me regocijaba del sufrimiento ajeno, el cual infligir bajo mi egoísmo de prepotencia…—.

Tetsuo qué confesa sus pecados que iban de extorsión, robo, hasta el asesinato de diferentes tipos, ya que un pecado no es algo que se acople solamente a un objeto, sino también al cuerpo y al alma.

Javier, como un Dios omnisciente y omnipresente, no necesitó que Tetsuo le contara sus pecados, puesto que presenció la vida que llevo desde que salió de su madre.

Lo mismo incluía a Mantiz y sus hombres mercenarios, presenció toda la vida que llevaron y los pecados que cometieron desde su primer llanto.

Sellando de nuevo la divinidad y todo lo que conllevaba, no pudo evitar también presenciar la vida que llevaron Sayaka y Rinka, hasta que murieron.

La primera fue por un infarto al ser inducida por sobredosis muy fuerte, llevándose con ella a un par de gemelos que llevaba en su vientre.

Mientras que la otra murió sola.

Lo mismo fue con Yuuna, Asahi y Shio que aún no había un final después que intervino en sus vidas.

—Tus pecados no tienen perdón—.

—Aceptaré cualquier penitencia y castigos que tenga para esta oveja perdida—.

—Has hecho mucho daño a hombres y mujeres por igual, sin detenerte a pensar.

La única razón por la cual estás admitiendo tus pecados es porque decidí revelar lo que soy—.

—…—.

—Tu mayor castigo será no tener uno.

Mis palabras traen alivio a tu alma y mente, por eso no tendrás castigo y sé que sufrirás, ya que una vez que decidiste exponer tus pecados, no podrás volver a hacer como eran antes—.

—L-lo recibiré con brazos abiertos este castigo… ¿Cómo aré?—.

Se preguntó entre murmullos Tetsuo.

Suspirando, Javier miró a Mantiz y a todos los mercenarios arrodillados, murmurando sus pecados que nunca habían sido revelados al mundo.

—Matiz—.

—S-sí—.

—A veces el arrepentimiento no es culparse por la pérdida, simplemente fue la decisión de Tenma de salvarte la vida ese día.

Trata solo de no olvidarlo y recordar que tienes una vida gracias a otra, así que no mueras hasta que tu hora haya llegado—.

—…—.

Mantiz siendo un hombre de pocas palabras, asintió mientras un nudo se formaba en la garganta.

Apartando la vista a un hombre que no lloraba, pero que sus ojos se llenaron de tristeza al recordar la muerte de su mejor amigo.

Javier miró a los demás y les dio unas pocas palabras.

-Sigue sintiéndose extraño que te rezan, hacen que mi núcleo de Dios hentai siente cosquilleos-.

Reprimiendo esos sentimientos, Javier volvió su mirada a Tetsuo que se miraba perdido y sin rumbo.

-Como hombre, todo lo que vi no puede ser perdonado, pero por alguna razón no puedo odiarlo y no es porque ahora tenga una apariencia de perro apaleado bajo la lluvia-.

—Tetsuo—.

“…”.

—Ya que perdiste una vez más y en tu clan se te especificó que eso significaba la muerte al prestar estos Berserker.

Que tal si te quedas por un tiempo viviendo aquí, mientras tanto piensa y llega a una respuesta, que no significa tu muerte, puesto que no lo permitiré—.

Asintiendo como un pájaro carpintero al picotear la madera, Javier se volteó y de pronto sintió una pequeña ondulación, pero no se dio la vuelta, solo se teletransportó a la bañera.

—…

Supuse demasiado para él—.

Mostrando un desprecio que era visible en su rostro y voz, Yami sentía que le ardían las entrañas y su paladar saboreaba una fetidez viva como rata muerta al ver las acciones que tomó Javier.

Aun así, Yami no dijo nada, miró de reojo a Tetsuo que había destruido su modus arcano, para desaparecer envuelta en su bruma.

Mantiz sabía lo que se sentía, la automutilación, ya que hace poco lo vivió en carne propia.

No intentó ayudar a Tetsuo que no se movió, aun cuando de su boca salía sangre.

—Solo tenemos una tarea, hagámosla bien, aunque no durmamos hasta lograrla.

Ustedes, al ver que alguien se quedó dormido o se distrae, golpéenlo sin matarlo, solo hasta que yo lo revoque—.

—Glub… no moriremos, 008, estos Berserker son magos arcanos, armaduras, ¿crees poder soportar un golpe?—.

—…

Si no quieres morir, no te distraigas—.

—Estamos jodidos—.

—Vamos 012, solo es unos cuantos días sin dormir, ya no hemos pasado eso antes—.

—Hmph esto y esto son diferentes—.

—012 tiene razón 020, esos días todos estábamos tensos, ya que entramos dentro de la secta Armos—.

Charlando un poco de sus aventuras del pasado, todos los mercenarios y Mantiz se sentaron a recostándose contra la pared de la mansión.

————- —O-o-ohhhhhhhhhhhhh, ¿qué sucede con esta agua?, aaaahhhhh, mi cuerpo se sienta raro… mmm…—.

Llenándole la gloria del placer al sumergirse en la bañera, sintiendo cómo miles de dedos masajeaban sus músculos y un agradable aroma a cítrico le llegaba haciendo que se perdiera.

—Creo, mmm, que me haré adicto a este baño, mm, es demasiado relajante…—.

Sin más, Javier se hundió en la bañera, quedando por un rato, para desaparecer y aparecer en su habitación.

¡Golpe seco!

—¡¡Duele!!…

¿Por qué estoy en mi habitación?—.

(Apúrate o se hará muy tarde para arreglar las cosas) Apareciendo palabras hechas de la bruma de Yami en el aire, de inmediato supo que la responsable de la teletransportarse fue ella.

Javier, aun cuando quería seguir y disfrutar del baño que le hizo su esposa, desistió por la responsabilidad de ser el anfitrión.

Sin esperar más, lanzó su habilidad ‘limpieza’, desapareciendo el exceso de agua y suciedad que había hecho un charco donde cayó, pero que también desapareció.

Vistiéndose con un pantalón de vestir gris, zapatos de cuero negro, correa negra, una camisa manga larga blanca, de accesorio un reloj plateado y su usual cabellera larga simplemente dejo que callera como cascada a su espalda baja, solo teniéndola sujeto por una pinza de cobre a la altura del cuello.

[27 Abril 2028]{7:21 Pm}[Ubicación: Terraza de la mansión Valderrama] —Fuuu, con esto todo está listo—.

Satisfecho, no pudo evitar que su estómago rugiera por el aroma de la carne de chancho y res que solamente estaban alineados, pero que habría el apetito.

Mirando las mesas arregladas, los faros que iluminaban toda la terraza, Javier asintió, aunque no pudo evitar que pensara muchas cosas.

—Debería plantar algunas plantas para que se sienta más fresco.

Se siente un poco vacío… ¿No sería malo que lo último que hiciera fuera ver, florecer las flores y crear canales?, ¡!—.

Riiin, Riiin, Riiin (Hola, Rei-sempai) (¿Javier, podrías decirme dónde está tu casa?) (Si quieres, puedo ir a verlas) (Ya estamos, estamos llegando, pero lo único que veo es la autopista a las afueras de la ciudad Azumi) (Te envió la ubicación) (Gracias, ya estamos llegando) —- Colgando eh enviando la ubicación a Rei, Javier se teletransporto frente a la habitación de Yuuna que estaba con Shio.

Toc, toc —¡¿Quién es?!—.

—Soy yo Yuuna—.

—…

Señor Javier, ¿sucede algo?, ya casi estamos listas—.

Saliendo de la habitación una mujer de tez blanca, igual a la crema pastelera.

Con el pelo recogido y con un peinado enrollado, luciendo muy bien.

Un vestido blanco de manga corta, cuello redondo con estampados geométricos, llegándole por encima de la rodilla y un último toque: sandalias planas con correa en el tobillo.

—Jo, por un momento pensé que era otra persona.

Ehehe—.

—Por favor, deje de molestar, señor Javier—.

Tomándole de la mano a una Yuuna feliz de ser elogiada como cualquier persona, la gira haciendo que la falda del vestido se levante un poco, dejando ver sus muslos para ocultarse de nuevo.

—Hermosa, sabes que no necesitas tanto maquillaje, un poco de sombreado en las mejillas y rimel en las pestañas, son suficiente para ti—.

—Tampoco soy mucho de andar poniendo tantas cosas encima… Señor Javier, me buscaba para algo?—.

—Cierto, los invitados están a punto de llegar, cuando terminen de arreglarse, vayan a la azotea—.

—Lo entiendo—.

—¡¿Papi, cómo me veo?!—.

Saliendo de la habitación, una animada Shio con una sonrisa de ser elogiada por su vestimenta, da media vuelta y espera las palabras de Javier.

Shio también llevaba un vestido muy lindo, de mangas cortas con volantes.

La parte superior era azul claro, en la cintura un lazo del mismo color y la falda acampanada blanca con estampados de mariposas, plantas de diversos colores.

Haciendo lucir la infantilidad y la lindura de Shio.

—Te vez preciosa, mi niña—.

Sin más, Javier la abrazó y la tomó en sus brazos, haciéndola sentar a su izquierda.

—Hehehehe, vez mami, papi, también dijo que Shio se me ve muy bien—.

—Shio todavía tienes que peinarte y ponerte las zapatillas—.

—Ya vengo, papi—.

Lanzándose sin miedo de caerse, Shio entra a su cuarto, quedando con una sonrisa a ambos.

—Dile que la esperaré en la entrada, ya llegaron mis invitados.

Abisales a las demás—.

—Está bien—.

Bajando las escaleras imperiales, para llegar al gran salón, Javier abrió ambas puertas de madera mientras miraba a la distancia la luz de faros que comenzaron a acercarse.

Llegando cinco taxis giraron alrededor hasta quedarse en la entrada a la mansión.

Vagándose en el primer taxi, vio a Rei, Chisato y Kaku Star.

En el mismo estaba Arisa Imagawa.

—¡Bienvenidos a mi humilde morada!—.

Les dio la bienvenida con los brazos extendidos y una sonrisa.

—Si esto es humilde, entonces vivimos en la pobreza, Javier—.

“Ahaha no digas eso, Rei-sempai—.

—¡Rei!—.

—No reprenda a Rei-sempai, Chisato-san después de todo, somos amigos—.

—Gracias por invitarnos a la comida, Javier-kun, he traído algo dulce para el postre—.

—No se hubiera molestado… Señor Kaku, gracias por venir, pensé que no vendría—.

—Oh, dime tu razonamiento para que yo no venga—.

—Bueno… hehehe, ¿quién sabe?—.

—Mocoso, descarado, no pienses que daré la mano de mi hija—.

—¡¡Papa!!—.

—Cariño—.

—¡!—.

—Ahahaha, no se preocupe por eso, si florece el ave del paraíso, entonces solo tengo que traspasarla en una tierra más vasta, llenada de cuidados—.

Sonrojada por la insinuación que era dicho directo a los ojos, Chisato se ríe al ver el comportamiento tímido al coqueteo descarado de Javier.

Kaku resoplando no dijo nada, ya que tampoco le molestaba tener como yerno a Javier.

—Kohai… permíteme presentarte a mis padres y hermano—.

Llegando con sus padres, Arisa y un niño entre los 11 y 12 años.

—Un gusto Imagawa Kagome y mi esposa Imagawa Urara—.

—Un placer conocer al amigo de mi hija, este es mi hijo Imagawa Asa—.

—El placer es mío, hay que decir que la belleza de Arisa-sempai es bien conocida en la escuela, pero ya sé de dónde la saco—.

—Ehehe, tu amigo es muy simpático, Arisa—.

—Javier—.

—Y parece que el temperamento lo sacó de su padre—.

—jejeje, sabes muy bien elogiar a otras personas—.

—Solo dijo la verdad—.

Le alzó una mano, ya que tenía ocupada la otra con una funda con el dulce que le trajo Chisato.

Urara Imagawa sin molestarse mucho, puesto que venía de una familia de carácter estricto cuando se trata de valores familiares.

Tampoco siguiendo a Javier, ya que por instinto sabía cuando no molestar, miró de reojo a Urara que tenía un rostro estricto, una cabellera semi corta.

Debajo de la blusa de cuello alzado, sin mangas de color burdeos, se alzaba un busto copa E, que estiraban la tela.

Apretando a la cintura un cinturón con la hebilla dorada, sujetó al mismo tiempo un pantalón negro que reafirmaba las caderas anchas después de dar a luz a dos niños.

—Arisa ya me contó sobre el dron y la ayuda que ofreciste de forma desinteresada.

Pero no puedo quedarme de brazos cruzados sabiendo que algo así pasó, por eso quería contactarme contigo para saber el costo y por lo menos pagarte una parte de la misma—.

Mirando a Kagome Imagawa que era más estricto que su esposa, era alto para la altura promedio de un japonés 1.75 cm, pero Javier, que media casi lo mismo, no dudo en mirarle a los ojos.

Tenía el cabello corto negro, igual a su hijo Asa mientras que el rubio era de madre a hija.

—No tengo ningún problema si quiere devolverme algo del dinero, aunque eso no es necesario, como usted dijo, fue de forma desinteresada, además al ver el talento que tienen todos, también podría invertir un poco a futuro—.

—Tienes toda la razón, lo mejor que alguien puede invertir es en relaciones y su propia sabiduría—.

—Sí, sí papa, deja la plática para otro momento, que no somos los únicos invitados—.

—Ya veo, me disculpo por ello.

Hablemos más tarde—.

—Claro, por si acaso, sabe cómo fluctuaron la bolsa de valores de Tokio para este trimestre.

Podremos charlar más tarde con ellos—.

—Mm, un gusto—.

Javier, no olvidándose del pequeño Asa que todavía conservaba rasgos infantiles por su edad, lo saludó con un apretón de manos antes de seguir.

—Hola, Mari-chan—.

—Cuántas veces te he dicho que no me llames Mari-chan—.

—Ehehe, muchas, pero me gusta molestarte un poco, además no todo el mundo te llama por tu apodo—.

—Hmph, ellos son ellos, tú, por otra parte, no te he dado el permiso, Ko-ha-i—.

—Tu niña tonta… disculpa el comportamiento de mi hija, a veces no sé de dónde lo saco—.

Hablando una mujer que parecía estar en sus veinte, al juntarse ambas, parecían hermanas al tener el mismo color de pelo, azul verdoso.

La madre de Mizuho tenía la piel clara, cara de bebe, cejas finas, labios de durazno recubiertos de chocolate.

Se podía decir que era la más reveladora del grupo de padres que había conocido, llevaba un top blanco sin tiras, pudiendo ver un poco del comienzo de la cueva que ocultaba las tetas del tamaño de una taza, blusa de manga corta que dejaba al descubierto el estómago y ombligo para seguir short corto que con estampados tropicales de color amarillo mostrando los muslos regordetes y un trasero voluminoso.

Junto con eso unas sandalias planas de tira cruzada.

—Un gusto, soy la madre de Mizuho, Fuyuki Oishi—.

Con una reverencia que llevó su cabello hiciera una parábola, volvió a ponerse recta y sonreír con dulzura.

—Un gusto el padre y esposo de Oishi, Fuyuki Jiro—.

Presentándose el padre de Mizuho que tampoco parecía tener más de 20, tenía el cabello semi largo tomando con una liga; era de color marrón y el más pequeño de la familia.

Si Mizuho tenía una altura de 1.57 cm, Oishi 1.60 cm, Jiro alcanzaba los 1.55 cm.

De la misma forma, los rasgos que tendría Mizuho de Jiro serían su piel trigueña y el físico suave y los ojos color granate de Oishi.

—También es un gusto conocerlos, Javier Valderrama, para servirles—.

—Tu casa es muy grande, Javier-kun—.

—Un poco desproporcionada, cuando la compre, me di cuenta de ese error—.

—Oh, vaya, así que tú misma la compraste, qué increíble—.

—Ahaha, para nada, la compré más para tener un lugar de tranquilidad, fuera del bullicio de la ciudad—.

Jiro que escuchaba cómo hablaba Javier con Oishi, intervino.

—Aun así es demasiado grande para que vivas tú solo, ¿dónde están tus padres?—.

—…

Un accidente me los quito, así que tuve que emanciparme, para tomar los bienes—.

—Jiro-kun discúlpate con Javier-kun fuiste muy grosero—.

—Tienes razón, Oishi-chan, lo siento por ser desconsiderado al preguntar—.

—No se disculpe, ya pasó un año y lo he estado llevando bien hasta el momento—.

—Mmm, aun así, fue impertinente de mi parte.

Toma un caramelo.

Si puedes venir a mi negocio, te daré un descuento—.

—Oh, gracias, me aseguraré de ir—.

Guardando la tarjeta de presentación, Mizuho le hizo señas a Javier.

—Lo siento, mis padres son, como lo dijo, ligeros, no los tomes a mal—.

—No pasa nada, tampoco tenían malas intenciones, cualquiera se preguntaría si vives en una casa así, siendo menor de edad—.

—…

por cierto, Javier, ¿cuánto dinero tienes?—.

Abriendo los ojos a la pregunta directa de Mizuho la mira a los ojos, teniendo una mirada risueña y una sonrisa traviesa.

—Mucho—.

Sincero también, Mizuho le susurró al oído.

—Si quieres, podemos hablar a solas que dices—.

—Será para otra ocasión, Mari-chan—.

—…

jejeje okay—.

Entrando Mizuho con sus padres, Javier miró a los dos últimos que faltaban.

—Kunihiko-sempai, Jumpei-sempai es bueno verlos y con una sonrisa en el rostro, parece que la noticia cayó, gusto en la diana—.

—No te equivocas, Javier, gracias a tu ayuda, nunca podríamos haber logrado participar en la feria de ‘ciencia y tecnología’—.

—Solo les di un empujón, el esfuerzo ya era de ustedes, ahora eres el presidente del club de programación Kunihiko-sempai—.

—Sí, ahora que las sempais se retiraron, me hicieron cargo del puesto, tenía pensado poner a Mizuho-chan como vicepresidenta, pero se negó, ya que le gusta la contabilidad—.

—Ahora soy el nuevo vicepresidente—.

—Me alegro por ambos, pero no piensas presentarme a sus padres—.

Mirando a la pareja que caminaban detrás de Kunihiko y Jumpei.

—Jejeje, es la primera vez que no tengo que explicar que no somos pareja—.

—Tienes razón, cuántas veces fue que ahora se siente raro que no lo hagan—.

—Jejeje, mucha razón… Discúlpanos, pero como siempre nos confunden como una pareja.

Soy Aoyama Oyuki, gracias por la ayuda y molestarte en realizar esta comida, casi no vengo—.

—¿En serio?, será que la tome en un mal momento—.

—No, pero hoy recién llegué de un viaje de negocios de Oga, la prefectura de Akita y venía cansada, pero al escuchar la noticia de la beca, dije por qué no vengo y me relajó—.

—Eso quiere decir que hice una buena elección de comida, la sorprenderé de tanta carne—.

—Oh, entonces no hay de qué hablar, soy una amante de la carne, no saldrás ileso si no tienes buena sazón—.

—Ahaha, entonces no hay de qué preocuparme—.

Aoyama Oyuki una mujer entre sus 35 años, con su cabello largo que le llegaba por debajo del hombro, era de color negro, ojos grandes y e iris naranjas, y una piel clara.

Su vestimenta era la de traje azul oscuro de oficinista.

Cubriendo las piernas medias negras, se podía ver que apenas había regresado, pero en vez de ser un mal aspecto, se podía ver una mujer independiente y contenta con su vida.

Tampoco tenía nada que envidiar con un trasero respingón que se mostraba desde la falda de tubo, tenía algo de panza, pero ningún hombre vería eso como defecto y unas pequeñas tetas de copa C.

—También le gusta la carne, señor…—.

—Yasu, Yasu Fujiwara, si me encanta la carne, hay que decir que nos conocimos en un concurso de carne—.

—Todavía recuerdas eso—.

—Ahaha, cómo podría hacerlo si casi te atragantas con un pedazo de pata de cerdo—.

—Kud… yo tampoco podría olvidarme que, por reírte tanto, te caíste del asiento golpeándome la cabeza—.

—Por lo menos no fue muy bochornoso—.

Javier, que oía al par de padres, miró a Jumpei y Kunihiko y los dos negaron con la cabeza parecían cansados de cada vez que los dos se juntaban.

—Entonces, señora Aoyama—.

—Por favor, no me digas, señora, solo dime Oyuki—.

—Entonces, Oyuki-san, Yasu-san, por favor, pasen—.

Viendo entrar al par, Javier susurró a Jumpei y Kunihiko.

—Sus padres son muy buenos amigos—.

—Desde que tengo recuerdos—.

—Siempre dicen que no están juntos, pero a leguas se puede ver que tienen buena compatibilidad, aún no sé por qué no salen—.

—A ninguno les molesta que sus padres salgan—.

—No, Kunihiko y yo hemos crecido como hermanos, ya que vivimos en el mismo piso departamental.

Veo a una mama en Oyuki-san, lo mismo va para él—.

—De la misma forma veo a una figura paterna en Yasu-san—.

Entrando al gran salón que resplandecía con su lámpara imperial con forma de araña, el grupo de mujeres se reúnen en torno de una pequeña figura que era empapada de elogios.

—Qué linda eres, dijiste que te llamabas Shio—.

—S-sí—.

—Qué adorable, ten un dulce—.

—Moo, quisiera llevarte a mi casa y vestirte con toda la ropa linda que existe—.

—Ne, Shio-chan, te conviertes en mi hija—.

—¿Cuántos años tienes, Shio?—.

Bombardeada de preguntas que no paraban, que iban; de qué le gustan, disgusta, animales, colores, animes, etc.

Shio que no sabía qué hacer, al ver entrar a Javier, se salió del cerco de mujer corriendo para lanzarse a Javier para que la atrape.

—¡Papi!—.

—¡¿?!—.

Javier, que comprendía el desconcierto de que Shio lo llame padre, la agarró de las axilas sentado en el brazo izquierdo.

Kaku fue el primero en acercarse.

—Disculpa el comportamiento de mi esposa, Javier—.

—No hay que disculparse, cualquiera que viera a mi hija, le sucedería lo mismo—.

—¿Javier-kun por hija?—.

Jiro que también se acercó y preguntó, Javier ocultó partes que no quería que se supieran y contó algo más conveniente.

—Entendemos, debió ser difícil, Shio-chan—.

—Creo que sería más conveniente que no se presentaran así al público, la gente no podría malinterpretar algunas cosas—.

Advirtió Jiro, desde su experiencia.

—Le agradezco su preocupación, pero no pasará nada… En un buen momento viniste a Yuuna-san—.

Yuuna que bajaba por la escalera imperial, todo el mundo la volvió a mirar, así que se intimidó al ser el centro de atención.

—Puede llevar a todos a la terraza, tengo que ir a recoger al último invitado—.

—¿Faltaba alguien más, Javier?—.

—Invite a mi amigo, el que me ayudó con la compra del dron, iré a recogerlo.

Mientras sigan avanzando—.

—Él también viene, puedo ir contigo, quiero agradecerle por ayudarnos, como la expresidenta del club de programación—.

—Entonces también iré, ya que soy el actual presidente del club—.

—Yo también, voy, tengo que agradecerle por los lentes de contacto y la lámina de vidrio—.

—También iré, tengo que agradecerle por el procesador que nos consiguió—.

En un momento todo el club quería ir, y Javier los convenció de que lo esperen con todos en la terraza, ya que así podrán agradecerle con más libertad.

——– Viendo que todos subían las escaleras, Javier quedó solo, salió de la mansión y con unos cuantos pasos ya había recorrido los 50 metros de cerramiento hasta la reja de entrada, donde lo esperaba un Lamborghini rojo del otro lado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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