Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 60
- Inicio
- Todas las novelas
- Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que?
- Capítulo 60 - 60 Sábado 27 Abril Comienzo accidentado + Negociaciones con el clan Asai
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
60: Sábado, 27 Abril (Comienzo accidentado + Negociaciones con el clan Asai) 60: Sábado, 27 Abril (Comienzo accidentado + Negociaciones con el clan Asai) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí] ————— —Lindo Lamborghini, tienes ay Ryuto—.
—Es lo que se tiene, genial, ¿cierto?—.
—Bastante, tener este toro salvaje no es para cualquiera—.
—Ahahaha, será salvaje para otros, pero para mí es manso—.
Gozando al mostrar tan increíble vehículo a Javier, del asiento de copiloto se mostró una figura femenina que lo bajó de la nube.
—Según tengo entendido, me lo pediste prestado.
Mi amor—.
—Hug, tenías que decirlo frente a Javier… ¡Oye, deja de reírte que es molesto!—.
—…
lo siento, Ahahaha, es que ver cómo Yuuko te controla con tu genio es una vista fascinante—.
—Hmph, eso es porque Yu es más fuerte que yo, eso es lo único—.
—Oh, qué cosa más divertida ha dicho Ryu… Ahora, ¿por qué no me miras a la cara y me lo repites?—.
—Mm, mi amor, tengo problemas, mi cuello no puedo moverlo, creo que necesito un momento para que se cure—.
Encontrándole chistoso al ver en problemas a Ryuto, se acercó al Lamborghini del lado de Yuuko.
Viéndola de más cerca con la poca iluminación del entorno, pudo divisar su figura femenina que hacía resaltar su vestido.
Sin mangas, de cuello redondo, que no dejaba ver su clavícula, pero para un Dios pervertido el simple hecho de ver esas pequeñas lonjas que se formaban por el pecho y la axila era una vista insaciable.
Siendo de color negro la parte superior, se formaba una cumbre de algodón que subía y bajaba al respirar.
Ciñéndose en la pequeña cintura, donde se transformaba en la falda plisada, donde el color comenzaba a aclararse de color magenta, haciéndola ver de múltiples colores.
—Buenas noches, Yuuka-san, ¿te pusiste algo?—.
—¿?…
¿De qué hablas, Javier-kun?—.
—Bueno, es que te ves especialmente hermosa hoy, más que el día que te conocí—.
—¡Oye, deja de ligar con mi novia!—.
—Ehehe, gracias por el cumplido, tú también estás guapo hoy.
Como dicen, la ropa hace al hombre—.
—Es una noche especial, no podía presentarse de forma informal ante tan importantes invitados.
Bastardo, mira que conseguir una hermosa prometida, si no tuviera a alguien en mi corazoncito, no te saldrás ileso—.
—Hmph, si te escuchara alguien que no te conozca puede que te creyera, pero quien no sabe que te la pasas coqueteando con Kiyoura-san y Saionji-san—.
—No sé de qué estás hablando—.
Volteando la mirada, hizo pucheros, haciendo que Yuuka se riera.
—Ustedes dos sí que se llevan bien—.
—Un poco—.
—Si no es tanto—.
Respondieron al instante Javier y Ryuto.
—En vez de seguir charlando aquí… por cierto, Yuuko-san, no, ¿crees que deberías decirle a tu compañera que venga?.
No hay mayor sitio seguro que mi hogar—.
Dijo, señalando al bosque tenebroso.
Yuuko al ver que era inútil que su guardiana siguiera encubierta, ya que Javier había señalado la dirección en específica, tocó su pendiente.
Saliendo de la nada como lo haría un fantasma, Javier saludó a Lola que vestía su yukata característica.
—Buenas noches, Lola-san, disculpa que te moleste con tu trabajo, pero preferiría que no te escabullas, mi sistema de intrusos no es chiste—.
—…
Buenas noches, también, señorito Javier.
Ya que se tomó la molestia de aconsejarme, tomaré su palabra—.
—Qué dura—.
—Lola solo es demasiado estricta cuando se trata de mi seguridad—.
—Veo.
Bien entren, ah, antes de eso es mejor que sellen por un instante su energía arcana—.
—¡!—.
Antes de que hablaran Ryuto o Yuuka que estaban sorprendidos por la sugerencia que los dejaría vulnerables ante posibles ataques, Lola llegó a la espalda de Javier poniendo su palma sobre el corazón.
—Déjeme escuchar el razonamiento que piensa que haremos caso a un pedido absurdo como el que propuso—.
—Es por su propio bien, solo no quiero que salgan lastimados por la diferencia de energía arcana en el ambiente—.
Entrecerrando la mirada, Lola analizó el tono de voz, la respiración, los latidos del corazón de Javier, pero fue insuficiente para que sacara una conclusión.
Echándole un vistazo a la mansión que estaba a solo cinco pasos, los ojos se enfriaron.
—Hmph, déjate de palabrerías, si el terreno de tu propiedad fuera una tierra sangra, incluso si quisieras mantener sellado la energía arcana, siempre habrá fugas de energía.
También me tomé la molestia de investigar todo lo que has hecho desde que llegaste a Japón y tu familia.
Al exterior no encuentro nada anormal, pero, de un momento a otro, eres lo suficientemente fuerte capaz de desgarrar el espacio para teletransportarse a tu conveniencia… Aún ahora, cuando puedo explotar tu corazón, no te preocupa, como si no temieras a la muerte, tu fuerza es anormal, igual a algo que llegó de otro lugar—.
-Guau, no pensé encontrar a una persona tan capaz desde el principio.
Pero gracias a la linda información, quiere decir que hay más lugares iguales a mi ‘Santuario’ pero en peor calidad.
Las habilidades arcanas son tan mediocres que no pueden hacerlo los expertos, gracias a este sistema de nodos lleno de fallas y la energía tan débil como agua turbia en el ambiente.
Y claro está que no me preocupo, soy el Dios Hentai, Ahahaha-.
Riendo en un tono burlón, en el exterior Javier solo mostró una débil sonrisa.
—Déjalo así, Lola, no venimos aquí para causar problemas en el cerramiento de otra persona—.
—Pero Yuuko-sama—.
—Lola—.
—Sí… siento mi irrespetuoso comportamiento, señorito Javier—.
—No pasa nada…—.
Mirando a Ryuto que no había dicho nada en todo el asunto, lo vio recostado poniendo su barbilla encima del volante y solo miró por un instante a Javier que lo miró, pero ni siquiera intervino.
—…
Entonces no sellarán su energía arcana—.
Respondiendo con un silencio, Javier levantó a los hombres en señal de no saber nada tampoco.
Haciéndose a un lado, el motor de v12 con sus 770 caballos de fuerza del Lamborghini rugieron como una estampida de toros.
-Qué hermoso sonido hace este auto deportivo, ¿debería comprarme uno?-.
¡¡¡Gggggggggg!!!
—¡¡Yuuko-sama!!—.
Escuchando el poder de los 770 caballos de fuerza que aceleró de 0-100 km/h en dos segundos, sin control, a punto de estrellarse contra la entrada de la mansión.
Perdiendo los estribos, Lola, al ver que la seguridad de su señorita y de su prometido estaban en peligro al cruzar el portón.
Lola, que era igual o superior en velocidad, en menos de un segundo superó los 100 km/h, en un intento de detener al Lamborghini.
—Porque nunca escuchan, cuando se les brinda una ayuda, sincera—.
Dijo Javier al ver caer de forma estrepitosa a Lola por los adoquines.
Una vez más, siendo más que suficiente la energía arcana abundante en el santuario para detener a los intrusos, Javier levanta su mano y el Lamborghini se detiene lentamente a mitad del camino.
—…
Ya ven, deberían haberme escuchado—.
—Compre-comprendo por qué la advertencia—.
Pálidos ambos pasajeros, Yuuko sudando gotas gordas, teniendo que sellar su energía arcana presionando los puntos de presión y aun así la sobrecarga le costó unos minutos de su tiempo.
—Ryuto, te gustó mi sorpresa—.
—Cabrón… Esta era la sorpresa que me habías dicho—.
—Ehehe, la mitad de ella, aún falta mucho para sorprenderse—.
Esperando que se repongan, Javier camina a Lola, que quedó hecha un desastre con laceraciones en sus piernas, manos y mejilla, pero que se había levantado sin perder su esencia.
—Mmm… ‘limpieza’ ‘curación’—.
Lanzando dos habilidades, la Yukata que se había roto en varias partes a la vez que se había manchado de sangre, volvió a la normalidad con limpieza y curación, hizo desaparecer las heridas externas e internas que había provocado la caída.
—Gracias… Siento no haber escuchado la advertencia—.
-Vaya, esta mujer es mucho más sensata de lo que aparente, siempre que leía o veía un anime, este tipo de guardianes eran los primeros en alterarse por la seguridad de su protegida-.
—Los accidentes siempre pasan, mientras no los repitas no deberían afectarte—.
—¡!
Yuuko-sama no puede salir en ese estado, se puede lastimar—.
—¡Yu espera, no salgas, descansa un rato más!—.
Haciendo caso omiso de Lola y Ryuto, Yuuko salió del Lamborghini, mareada y pálida.
‘Curación’ Lanzando una vez más la habilidad de curación a Yuuko y Ryuto que no se habían recuperado tan rápido como Lola, Javier se acercó observando que Lola la estaba revisando si tenía un problema en sus nodos arcanos.
—No parece que haya problemas, Yuuko-sama en su energía arcana—.
—…
¿Qué es este lugar?—.
Preguntó Yuuko mirando a todas partes, pero al tener una visión reducida y afectando la oscuridad, la única luz que había era de la mansión, que tenía potentes luces, pero que aun así no era suficiente para iluminar todo el terreno de Javier.
—Bienvenidos a mi Santuario, señorita Asai Yuuko, Miyake Ryuto y la dama Lola—.
Presentándose con los brazos abiertos, espero la respuesta de los tres.
—¿Santuario?—.
Extrañándose por el término de Javier, solo replicó Ryuto.
—¿Qué intentas traernos a este ‘santuario’?—.
—Yuuko-sama—.
—Lo entiendo, Lola—.
Ryuto y Yuuko ya no pudiendo permanecer como adolescentes normales, sus actitudes cambiaron, ya que era algo muy importante para la supremacía de sus propios clanes.
Pero, Yuuko y Ryuto no eran tontos, miraron a Javier que los trajo expresamente a su ‘santuario’ porque quería algo de ellos.
Con una historia de más de 2000 mil años, el clan Asai había sido un clan para la forja hasta que llegó la enfermedad de la energía Arcana y los Dioses murieran.
Pasaron de ser un prestigioso clan donde la forja era su vida y llevaba respeto, a uno en declive, en un momento de esa transición que se llevó a otros clanes que se aferran con uñas y dientes, el que no les importaba llevarse a otros.
El clan Asai comenzó a producir píldoras para magos Arcanos.
Dicho proceso estuvo involucrado el clan Ryuto, pero eso era algo que Javier sabría en el futuro y aún no era tiempo.
—Ya que trajiste a dos hijos de los clanes principales, yo, Asai Yuuko como la representante del clan Asai y Ryuto, te pregunto.
¿Cuáles son tus intenciones para traernos aquí?—.
Mirando a Ryuto que se mantenía al margen, Javier comenzó a hablar.
—Tengo dos o tres pedidos, pero antes de entrar en el tema, ¿qué piensan de mi Santuario?—.
—…
Demasiado peligroso para Japón y un desequilibrio mundial que desencadenaría una guerra mundial—.
—Tu Ryuto—.
—Como clan comerciante, puedo socavar tierra impregnada con esta energía concentrada Arcana y venderla al mayor postor.
Se pueden trasladar diferentes tipos de plantas ¡!…
¡Bastardo, codicioso, para eso querías la enciclopedia de ‘Udaka Nara’ y no solo eso, el yacimiento de cristales zafiros y Celestil!—.
No contestando ante la verdad que recopiló Ryuto, Javier miró a Lola.
—…
¿Qué piensa la dama Lola?—.
—No tengo ningún pensamiento más que velar por la seguridad de mi Ojou-sama… Pero si tengo que decir algo, es que este lugar no es más que un tesoro en la boca de un monstruo, que se tragará a todo el mundo con su locura—.
—Mm, bueno, ya que escuché sus impresiones.
Lo primero que quiero es una alianza con el Clan Asai—.
—¿Cuál es tu intención en acercarte al Clan Asai?—.
—Ya lo oíste de Ryuto, tengo pensado comprar diferentes plantas que son difíciles de adquirir por su precio o escasez, por eso mismo pienso traer diferentes helechos y flores normales a ver cómo interactúan con la concentración de energía Arcana en el ambiente.
Y por lo que sé, el clan Asai son expertos en crear y comerciar píldoras y armas—.
—…
Tu segundo pedido—.
No apresurando, Javier dejó que pensara sobre el negocio que beneficia al Clan Asai al igual que lo está haciendo el Clan Ryuto, por lo mismo miró a Ryuto.
—¿Quieres poder propio, Ryuto?—.
—¡!…
¿Dónde quieres llegar con esa pregunta?—.
—Muy fácil, eres mi ancla con el Clan Ryuto, pero eres muy débil, estoy seguro de que tu posición no es estable, aunque estés en una posición clave—.
Tomando el silencio de Ryuto como un sí, Javier lo miró a la cara con vergüenza e irá teniendo que apretar los dientes mientras su mirada era la de un jugador de póker.
—Ryuto—.
Teniendo un tono de advertencia, Ryuto dio un paso adelante, esta vez dejando que Yuuko mire su espalda.
—Condiciones—.
—Ahaha, hasta el final un comerciante innato—.
—Qué esperabas de un clan como tal—.
—Primero: Este lugar no será revelado a nadie.
Dos: El método de magia que te enseñaré es el que había en la era de los Dioses.
Tercero: Tendrás que traerme un objeto—.
—A qué te refieres con ‘objeto’ y método de magia—.
—Servirá como medio que guardará una gran concentración de energía Arcana, el único inconveniente que tendrás que cargarlo cuando se agote.
En cuanto al método de magia, te lo enseñaré cuando tenga el objeto—.
—¿Aún no veo que ganes nada?…
Pero mirando este ‘Santuario’ me doy cuenta de que cualquier cosa que tenga valor para mí, no tiene sentido para ti, igual que estos adoquines—.
Extrañando que hablara de los adoquines en que estaba parada, Yuuko se agachó y con su mano tocó el piso sorprendiéndose.
—¿Qué tipo de materiales está hecho?—.
—Roca de Nerran—.
—¡Imposible!
Ese tipo de roca, aunque resistente, con la fuerza que puse ahora, debería haberse hundido o cuarteado—.
Ryuto que conocía la fuerza de la que habla Yuuko, le pareció gracioso escucharla, ya que la había comprobado con su propio cuerpo.
Lola, curiosa de que una simple roca de Nerran no pueda cuartear o hundir con la terrible fuerza que obtenía a través de su linaje, pisó con el talón el adoquín con un poco de fuerza.
—¡¿De qué está hecho este adoquín?!.
Asintiendo satisfecho al ver la sorpresa de Lola y Yuuko, le explico.
—No está equivocado, Ryuto por qué a través de su clan me consiguió la roca de Nerran.
Pero lo que ustedes no sabían era que, gracias a la casi nula energía Arcana en el ambiente, las runas que les dio su creador, la Diosa Aurora, fueron degradadas con lo que ahora ustedes llaman roca Nerran—.
—Imposible—.
—Claro que no mi buen amigo; además, gracias a la roca Moltgc como era llamado en la antigüedad, me pude hacerme con las runas de dicha diosa y construir matrices de matanza que liquidaran a los intrusos.
No tienes que asustarse, ustedes pasaron por el portón de la casa, una pequeña runa fue introducida en su cuerpo para que no se activaran—.
—¡¿Cómo?!
¡¿Cuándo?!—.
Impactada Yuuko, mostrando una de las raras ocasiones un desaliñado humor de perros a su siempre calmada personalidad.
Lola, igual de consternada de Yuuko, solo cerró por unos instantes sus ojos, haciendo que salte de la sorpresa al ver una runa debajo de la piel de su frente.
—…
Fue con los pilares—.
—Oh, te diste cuenta, dama Lola—.
—No, con mis capacidades es imposible darse cuenta de algo, solo es perspicacia.
Pero la seguridad sería muy laxa si se entera del truco—.
—Medio punto, configure alguna cosilla; matar, instinto, asesinos, es fácil de ocultar con sonrisas y halagos, la runa del prisionero va mucho más allá.
Inspecciona el alma y saca en conclusión propia si viene hacer daño o como amigo—.
—¡!
¿Es-espera Javier?.
De qué tonterías estás hablando, una runa consciente es…—.
—Imposible… vamos, mi amigo, mira lo que tengo y piensa en mis capacidades.
Crees que lo que conoces y lo que está establecido, va conmigo—.
Boca abierta al escuchar hablar a Javier, ni Yuuna, Lola o Ryuto pudieron negar las palabras del que era menos humano a sus ojos.
Sintiendo un dolor de cabeza que se intensifica con solo seguir la negociación, Yuuko dijo.
—Suficiente de tanta palabrería.
Quieres unir lazos con el clan Asai y quieres asegurar la posición de Ryuto en el clan, ¿cuál es la tercera?—.
—Sencilla, Presentame una prima o hermana—.
Desconcertadas ambas chicas por el pedido inesperado, Ryuto no pudo aguantarse, terminando riendo a carcajadas.
—¿Qué es lo gracioso Ryuto?—.
—Ahahaha, es que yo que pensé que por fin hablabas en serio, pero aquí vienes con tus gustos en faldas….
Ahh, hace tiempo que no me reía tanto, ¿es que no tienes suficiente con Setsuna y Saionji?—.
Levantando los hombres en señal de que no sabía de lo que estaba mencionando Ryuto, Javier esperó la decisión de Yuuko que todavía estaba procesando.
—…
Es imposible—.
—¿Razón?—.
—Todas mis hermanas y primas del clan principal están casadas o comprometidas, los ancianos y mi padre, el jefe del clan, nunca darían aprobación, será una muestra de que no hay respeto entre clanes, pudiendo llevar fracturas dentro y fuera—.
—Tch—.
Oyendo la inconformidad en la actitud infantil, Yuuko y Lola no pudieron evitar dudar de que la misma persona que estaba haciendo una rabieta era la persona tan calculadora que las trajo para una simple parrillada.
—Vamos, mi mejor amigo, no dijiste que ese corazoncito ya tenía dueña, ¿por qué molestarse en buscar faldas cuando ya tienes la indicada?—.
Ryuto puso su mano en el hombro de Javier, malhumorado, que movía su hombro en forma de ataque contra Ryuto.
-Maldición, tengo solo un año de vida y yo pensé que podría disfrutar un poco de una de las princesas de algún clan… Ahora que recuerdo, tengo una misión que corresponde con las princesas de los clanes-.
—Yuuko-sama aún queda alguien—.
—¡En serio, dama Lola!—.
—Sí, señorito Javier, si no le importa la edad, creo que le convendría—.
—Espera, Lola, ella aún no—.
—Yuuko-sama, todo es por el Clan—.
Mostrándose renuente al principio, al escuchar esa frase de Lola, las dudas desaparecieron y su determinación se fortaleció.
Javier, que pudo divisar las emociones de Yuuko, preguntó.
—Hay algún problema con ella, es muy vieja—.
—Al contrario, Javier, es muy joven—.
Dijo Ryuto con cara complicada.
—Joven, ¿cuán joven?—.
—Siete años—.
Esta vez quedando con la boca abierta, Javier al escuchar la respuesta de Yuuko, se rieron los tres.
—Hasta que por fin veo una cara de sorpresa en ti… Hablaré con mi padre sobre el negocio—.
—O-oí, no está mal, esto ya es—.
—Cómo puede el anfitrión comportarse de forma tan grosera que deja a sus invitados parados en medio de la calle—.
—…
Hablemos más adelante—.
Dijo Javier, al ver los ojos de Yuuko que eran tan claros que no había vacilación en vender a esa niña de siete años.
——– Aparcando el Lamborghini en el redondel frente a la mansión, los cuatro entraron a la mansión ascendiendo hasta la terraza.
—Qué espléndida mansión tienes aquí, Javier.
¿Te gusta el diseño victoriano?—.
—Tengo un cierto amor por sus elaborados diseños de interiores: la tapicería, los adornos, la madera.
Cuando era pequeño, mi escuela nos llevó a hacer un recorrido turístico de una mansión de la época Victoriana.
Quedé impresionado por sus detalles—.
—Por eso compraste esta casa y todas las hectáreas vacías—.
—Más o menos, además de que estaba fuera de la ciudad, me permite un lugar de relajación—.
No podía entender los pensamientos de Javier que hablaba igual que un anciano, cuando apenas tenía 16 años.
Los cuatro llegaron a la terraza donde todo estaba animado.
—Siento la demora, pero los últimos invitados están aquí—.
—…
¿Es él?—.
—Sí—.
Acercándose Rei a Ryuto que sin previo aviso fue rodeado por el Club de Programación.
—¡Muchas gracias por tu ayuda!
¡Sin ti estoy segura de que nunca hubiéramos terminado a tiempo!—.
—Gracias, amigo, nos ayudaste a conseguir las piezas y todo funcionó como debería ser—.
—En serio, gracias por la ayuda por traer las piezas con tan poca anticipación—.
—Muchas gracias.
Las láminas funcionaron mejor de lo que esperaba, como se esperaba de un grado B—.
—Guau, mira cuantos agradecimientos.
Hehe, gracias por ayudarnos.
Por cierto, no te molestaría darme algún contacto que nos dejen a bajo precio, pero que sea de calidad—.
Escuchando unas tras otras los agradecimientos por la ayuda, Javier que al escuchar a Mizuho no pudo dudar que había heredado lo directo de sus padres, o mejor dicho, sin pelos en la lengua.
“Javier hasta que por fin llegaste”.
“Lo siento, me demoré por unoss…”.
Sorprendido por la apariencia de Sayaka que deslumbraba lo hermosa que se veía con su vestimenta.
Un pantalón Jean, con bordados florales en las pantorrillas, se ajustaba a la cintura, alzando las nalgas que ya de por sí eran como colinas con una exuberante maleza que se movía con el viento y al pasar la mano se te deslizaron entre los dedos.
Blusa de cuello cuadrado, apenas viendo sé el escote, de mangas cortas de volantes.
En la cintura elástica que se ajustaba en la misma y hacía proveer una mirada a los pechos de copa G.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com