Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 61
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- Capítulo 61 - 61 Sábado 27 Abril Parrillada primera parte
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61: Sábado, 27 Abril (Parrillada primera parte) 61: Sábado, 27 Abril (Parrillada primera parte) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí] ————— Sayaka intentando no ser demasiado tímida, frunció el ceño manteniendo las mejillas coloradas.
—¿Qué tanto estás viendo?.
Di algo—.
—Bueno… me tomaste de sorpresa, ya sabía que eras bonita, pero mírate ahora, te ves preciosa, Sayaka—.
—¡!…
gra-gracias—.
Colorada hasta las orejas al oír un elogio tan sincero de alguien del sexo opuesto que no tuviera plagado de lujuria, haciéndola sentir más como un objeto sexual que como una persona.
—A todo eso, ¿dónde están las demás?—.
—Rinrin-chan está ayudando a Yami Onee-chan a maquillarse, Yuuna acompañó a Shio al baño y Asahi-kun está prendiendo la leña—.
—Dile que voy a ayudarle enseguida—.
—Javier, qué malo, ni siquiera me ayudaste—.
—Querían agradecerte, porque tendría que ayudarte donde no hay donde ayudar—.
Dijo Javier dándose la vuelta y ver a Ryuto como si nada, y a su lado Yuuko y detrás de ella Lola.
—Ya nos habíamos visto, pero déjame presentarte a mi novia, Asai Yuuko—.
—Soy Asai Yuuko, la novia de Ryuto, gracias por invitarnos—.
—Okino Sayaka, es un placer tenerlos aquí.
Javier ya nos había hablado de su invitado especial—.
—Mmm, ehehe, decirnos invitados especiales… Puedo llamarte Yaka-chan—.
—¡!, no me importa si no te importa que te llame Yuu-chan—.
—Para nada, Ryuto me había comentado que eran dos primas—.
—Rinrin-chan, quiero decir Rinka está ayudando a… la novia de Javier a maquillarse, pero ya debería de llegar, que tal si les muestro su mesa para charlar antes de que esté la comida—.
—Claro—.
Charlando ambas chicas de forma amena, y detrás Lola, Javier y Ryuto se quedaron viendo las acomodarse en las mesas que había preparado.
—Parece que ambas serán buenas amigas—.
Comentó Ryuto.
—Mientras ambas no metan las narices en el asunto de la otra, su amistad perdurará—.
Ryuto entendía a qué se refería Javier, ya que Sayaka y Yuuko habían recibido un comportamiento de clase alta, aunque una solo lo hizo para que la corrupción fuera más placentera.
—Por cierto, la novia que menciono es…—.
—Ella es—.
—Bastardo—.
—¿De qué te quejas?.
Tu prometida también es hermosa.
Vas a ir o me ayudarás a asar—.
—Soy tu invitado, recuerdas—.
—Tch—.
—Ahhh, bueno, no tengo nada mejor que hacer, ellas estarán un rato charlando, que tienes que tomar—.
Debajo del techo policarbonato al aire libre, se encontraba un mesón laguna con un lavado incluido.
Sobre el mesón, laguna, estaban bandejas repletas de carne, chorizos, choclo, vegetales, una olla repleta de arroz, también estaba el dulce que había traído Mizuho Star.
—Como va la leña para el asado Asahi—.
—¡!.
Está encendido… Yo, Ryuto—.
—Hola Asahi, veo que estás manejando bien—.
—Ya estaba todo hecho, solo tuve que encender la leña.
¿Quieres algo de beber?—.
Sacando de una hielera unas pomas de agua o refresco, Ryuto recibe la poma de agua y mira a Javier que toma con su mano una bandeja repleta de carne; Res, Cerdo y Pollo.
—Asahi, puedes ir a preguntar qué quieren de tomar, voy a estar un poco ocupado cocinando la carne—.
—Vale—.
—…—.
—Ryuto, hablaremos de lo que quieras cuando nos sentemos y estemos más tranquilos, así Yuuko no tendrá dudas—.
—Okay, me llevo esto para Yu—.
—Toma lo que quieras—.
Dijo Javier sin voltear la mirada, ya que estaba fijo viendo cómo la carne chirriaba por el fuego y un apetitoso olor comenzaba a esparcirse.
—Siento la demora, ¿en qué puedo ayudar?—.
—Papi, huele rico, Shio tiene hambre—.
—Espera unos minutos más, que ya va a salir el primer lote.
Yuuna ayúdame con los platos—.
—Sí—.
Moviéndose rápido, costillas, chuletas, carne pura, con acompañamientos de ensaladas, papas, patacones, salsas de diferentes tipos y no podía faltar el arroz.
Después de un rato, mientras Yuuna empujaba un carrito de servicio de tres pisos donde llevaba todo, Javier tomó otro carrito, donde puso dos hornos plegables con la leña en su interior y encima las bandejas para mantenerla caliente y jugosa.
—Hasta que llegó el anfitrión—.
—Siento la demora… ¿Por qué no comen?—.
—Pero de qué estás hablando, cómo podemos comer sin que esté el organizador de esta comida—.
Sonriente, Javier deja los dos hornos en cada extremo con las bandejas repletas de carne.
Kaku que había sido devuelto a su asiento por Chisato para que no se ponga molesto, Javier mira las bebidas y ni una era alcohólica.
—¿Qué pasó, señor Kaku?
Ya se emborrachó por el olor de la carne—.
—Hmph, señor, señor, solo dime kaku no pongas ningún honorífico, pero eso no quiere decir que te daré a mi niña—.
—¡Padre!, otra vez comienzas con lo mismo—.
—Querido, compórtate o—.
—¡!, ahahaha… Anfitrión que espera para decir unas palabras—.
—¿Eh yo?—.
—Quién más que tú, Javier—.
Insinuando que debería apurarse Javier, ya que se veía el hambre en el rostro de Arisa, por el agradable aroma.
—Vale, entonces levantemos el vaso—.
—¡Siento por la tardanza!…
Javier Onii-chan ibas a comenzar sin nosotras—.
—Claro que sí, es bueno que quieran arreglarse, pero tampoco puedo dejar que mis invitados se mueran de hambre—.
Dijo, mirando el rostro de varios en la mesa, por hincar en la mesa que se sonrojaron por ser evidentes.
—¿Dónde…?—.
Escuchando el sonido particular de los tacones, Javier, que podía jurar que dichos sonidos tenían un cierto ritmo, no siguió preguntando, se volvió y todos en la mesa hicieron igual.
—Guau—.
—Hermosa—.
—Qué linda—.
—Esa es la novia de Kohai—.
—¡Eh, tiene novia!—.
—No escuchaste la conversación entre Ryuto-kun y el kohai—.
—Como siempre tienes buenos oídos, Mari—.
Reaccionando ante la presencia de Yami que deslumbraba como la propia luna, Javier también estaba impresionado por la belleza natural de su esposa.
Alta de 1.80 cm y con tacones alcanzó los 1.84 cm.
Con cada paso que daba el sonido vibrante al son de los tacones contra la baldosa, hacían cosquillas los oídos.
Moviéndose la larga cabellera que había sido ondulada, sus labios rojizos que cautivan con su ligera sonrisa, ojos heterocromáticos que eran maximizados por esas largas pestañas.
Llevaba un vestido largo que le llegaba a las pantorrillas de color albaricoque, una abertura que al caminar se divisaba las piernas llegándole hasta el muslo.
Cintura apretada y subiendo el risco que no podía ser agarrado, se encontraba sellado por la tela que cruzaba por uno de los hombros, solo dejando ver la clavícula que era como una gelatina a los ojos de los demás.
—…—.
No teniendo palabras, el cual expresar lo que sentía al verla llegar, Javier bajó su vaso y caminó hasta Yami.
—¿Cómo me veo?—.
—H-hermosa—.
Yami que sentía los sentimientos que no podía expresar en más palabras Javier, puso sus manos en los anchos hombros, inclinándose, le susurró al oído.
—Gracias, también estás guapo, mi amor, pero hubiera quedado mejor con una corbata—.
—¡!…
no quería parecer demasiado formal—.
—¿En serio?—.
Asintiendo Javier, después del extreme son que le hizo sentir el aliento en su oído, se perdió por un instante en el aroma de chocolate que obtenía de Yami al punto de que su paladar se sintiera empalagado.
—Ven, déjame presentarte a todos…—.
—Vamos—.
Tomados de las manos, ambos caminaron hombro a hombro, llegando a las mesas donde estaban embobados por la belleza que era Yami, al punto que Javier era olvidado.
—Permíteme presentarles a mi novia, Yami Zhoray—.
—Un gusto conocerlo a todos, soy la novia de Javier.
Perdón por el retraso, me llevó un poco de tiempo terminar de arreglarme—.
Suave como el arrullo del canto de una nana, a punto de adormecer la mente de más de una persona, se paró firme, con la espalda recta y barbilla en alto.
—Qué bonita novia tienes, Javier, ¿dónde la tenías guardada?—.
—Ahahaha, Yami y yo hemos estado desde bebés juntos—.
—Mmm, así que son amigos de la infancia.
Eso quiere decir que se conocen muy bien cada uno—.
—No, Javier y yo siempre intentamos darnos nuestro espacio y tiempo.
Aunque le tomó un año volver a hacer el de siempre, fui yo el que le dije que volviera a estudiar cuando nos quedáramos a vivir en Japón—.
Le respondió Yami a Oyuki Aoyama, que había dejado de lado por un momento el aroma de la jugosa carne en su plato.
—Qué buena química tienen ambos, casi la mayoría de las relaciones terminan por no darse su espacio.
Recuerdo que antes de conocer a mi difunta esposa, en la secundaria tuve una novia, pero no duramos ni tres meses, ajajaja—.
Dijo Yasu Fujiwara entre risas.
—Porque tienes que mencionar eso ahora, tonto Yasu—.
—Tampoco hay que ocultarlo, además casi todos nos conocemos por nuestros hijos—.
—Yasu-kun tiene razón, Yuki-tan así que no lo retes—.
—¡!
¡Ya le hemos dicho que nosotros no tenemos esa relación!—.
—Sí, sí—.
Oishi Fuyuki divirtiéndose entre risas, contestó mientras los demás miraban a la pareja; no dijeron, pero con eso decían todo.
Yasu que decidió dejar pasar la bola, ya que sabía que nadie les creía, tomó un vaso de cola mientras esperaba que alguien hablara.
—¿Cuántos años llevan juntos?—.
Preguntó Chisato.
—Dos años de relación… Después de acosarme con palabras bonitas y presentes, le dije que sí—.
—¡!, oí Yami—.
—Oh, jejeje no tienes que avergonzarte, Javier-kun, porque no cuentas un poco más—.
—Dejemos para más adelante, si no, mi novio no podrá disfrutar de la comida—.
Riendo todo el mundo al escuchar el comentario, Yami dio un vistazo a Javier que se había sentado a lado.
—Cof… ahora que estamos todos…—.
Parándose, mira a todos y comienza a hablar.
—Les quiero dar la bienvenida a todos por reunirse esta noche y que disfruten de esta comida que preparé, aunque el propósito iba a ser diferente al de un inicio… Hoy nos reunimos, para celebrar que en el esfuerzo que ponemos, no es en vano, que aunque no ganemos un premio, la frontera del conocimiento no es la misma hoy que al de mañana, que habrá alguien que reconozca el trabajo duro… Ahora unas palabras de la ex presidenta del club de Programación—.
—¡¿Eh?!, tengo que hablar—.
—Vamos, Rei-sempai, es tu momento de brillar—.
—¿De qué estás hablando, Javier?…—.
—Rei, apura que todos estamos esperando—.
—Exacto, Rei-chi, párate y di algo—.
—N-no sé qué decir, tan repentinamente—.
—Solo di lo que te salga—.
—…—.
Mirando con reproche a Javier por no haberle avisado, Rei se levantó bajo las insistentes palabras de Arisa y Mizuho.
—…
Javier, quiero agradecerte que hayas preparado esta comida para todos.
A mis padres y a los padres de mis amigos, gracias, por todo, por estar ahí, darnos esas palabras de aliento cuando pensábamos que no podíamos más.
E-Este pequeño, pero gran logro es también gracias a ustedes—.
Inclinándose ante sus padres y los padres de los demás, Rei aguantó las lágrimas de emociones al recordar todo lo que había pasado y el apoyo emocional que fueron ellos.
¡Aplausos!
—Rei-sempai no hay problema si lloras un poco—.
¡¡Ahahahaha!!
—Volvemos a lo mismo, Javier—.
—Ehehehe, no te enojes, sonríe un poco, así te verás más linda—.
—Cómo puedes decirle eso a otra chica frente a tu novia—.
Dijo farfullando al sentarse sin que nadie la escuchara por las risas de los demás.
¡Guaf!, ¡guaf!, ¡guaf!
Mientras todos comían deleitándose con la jugosa carne y hablaban de su vida cotidiana, los ladridos de Polaris atrajeron la atención de todos y en el hocico de la cachorra arrastraba a la emperatriz.
—¿Qué hace aquí arriba Polaris trayendo a la Emperatriz?—.
Dijo Yami limpiándose con una servilleta y tomando en sus brazos a Polaris y a la Emperatriz.
—Qué preciosos, cuantos meses tienen—.
—Mes y medio, los encontramos hace unos pocos días en el parque, su dueña iba con el veterinario para regalarlos, ya que no podía tener a tantos y gusto que pasábamos, escuché el ladrido de Polaris—.
—Mmm, así que estaban en una cita—.
—Una cita no es exacta, esa tarde fuimos a Kyoto con Ryuto-kun, porque Javier estaba vendiendo unas propiedades en Inglaterra que heredó de su padre, y al enterarnos de que su familia tenía conocidos que darían un buen precio—.
—Oh, ¿tu familia tiene negocios en el sector inmobiliario?—.
Preguntó Kagome Imagawa el padre de Arisa Imagawa.
—No en el sector inmobiliario, pero sí en la industria de la joyería, no sé si habrán escuchado la marca Ronbaid—.
—¡!
Ronbaid, te refieres a la marca de relojes y joyería Rombaid—.
—Esa, quizás tiene uno de nuestros relojes—.
—No, con el sueldo que gano, nunca tendría en mis manos una de esas hermosuras en mi muñeca; si la tuviera, nunca lo sacaría del paquete donde vino—.
—…
¡5.9 millones de yenes por un reloj!—.
Sorprendida Mizuho al investigar en su celular, casi dejándolo caer.
Todos, incluidos los padres, menos Shio que no sabía ni tenía interés en algo de adultos, lo mismo pasaba con Javier que se cobijaba y daba besos a la Emperatriz mientras Yami mantenía a Polaris en sus piernas, comía un pedazo de hígado con salsa verde.
—Espera, Miyake-san no estudias en nuestro instituto, con tu nivel deberías haber sido uno de esos riquillos—.
—No tengo interés en ir a uno, aunque me hubiera gustado ir al mismo instituto que Yuuko, pero en el que estudia solo acepta mujeres—.
Respondió con una sonrisa solitaria mirando a Yuuko que se limpiaba la boca con una servilleta de una forma sofisticada.
—No podía ser de otra forma, la tradición de mi familia siempre ha sido ir a escuelas de solo mujeres y los hombres en hombres—.
—Ehhh, ¿entonces también tu familia es alguien importante?—.
Preguntó Rei que estaba más cerca de Yuuko, solo separando las Lola.
“Por décadas mi familia ha incursionado en la política del país, además de algunos negocios en el sector farmacéutico—.
—Vaya, así que se puede decir que eres toda una señorita de alta clase—.
Dijo Oishi Fuyuki para ver a Lola, que se mantenía reservada.
—¿Entonces la que está a tu lado?—.
—Es mi nana, ha estado conmigo desde que tengo recuerdo, se podría decir que es como mi segunda madre—.
—Soy feliz mientras Yuuko-sama esté bien—.
Respondió sin dejar que preguntaran por su atmósfera que se alteró por unos instantes al escuchar los pensamientos de Yuuko.
Estancándose el tema, Urara Imagawa se fijó en Yuuno que se había mantenido al margen del asunto y había mantenido cortos momentos de conversación con ella, ya que se sentaron al lado.
—¿Y Yuuno-san cuántos años tienen tus hijos?—.
—Mi hija tiene siete años y el mayor 14 años… ¿Usted también tiene dos hijos?—.
—Sí, la mayor cumple 17 este año y la menor ya cumplió los 12 años el mes anterior.
Pero no me diga de usted, me hace parecer vieja—.
—Entonces, Urara-san—.
—Mucho mejor, Yuuno-san, debe de ser difícil mantener a dos niños después de lo que ocurrió con su esposo—.
—¡¿Eh?!—.
Yuuno que no sabía de qué estaba hablando Urara cuando mencionó ese hombre, Asahi sabiendo dónde estaba, no se paró, pero no impidió que mostrara un enojo en su rostro.
—Lo siento, Yuuna, les conté sobre el desafortunado incendio y por eso, Asahi y Shio dejaron la escuela y acabaste trabajando para mí—.
Interviniendo Javier, explicando frente a todos un pasado ficticio.
Yuuna asintiendo como pollo, el esposo de Urara, Kagome Imagawa preguntó.
—¿A los niños no los volverás a ingresar?—.
—¡!—.
Yuuna en pánico al sentir esa presión que le recordaba a su padre, que era serio para todo y autoritario en temas familiares, Javier una vez más intervino.
—Yuuna no conoce mucho de la ciudad Azumi, ya que viene de Tokio, pero yo tampoco sé mucho por el hecho de que hace poco me mudé a Japón, así que he pedido ayuda de una buena escuela a Ryuto—.
—No me he olvidado de eso, he encontrado algunas escuelas primarias y de secundaria privadas, pensaba hablarte de ello en otro momento, en auto tengo varios panfletos y ustedes decidirán—.
—¿Por qué no una pública?—.
Insistió frunciendo el ceño Kagome sin quitarle la mirada a Yuuna que no levantaba la mirada y sus manos agarraban con fuerza la tela del vestido, cuando la pequeña mano de Shio la tocó y la hizo subirla para mirarla y verla sonreír dulcemente.
—…
A-aunque también preferiría una pública por los gastos, el señor Javier insistió en que entrarán en una privada para una mejor educación—.
—¿Piensas pagar por ella, por qué te llamo papá?—.
—Ehehe, no exactamente, pero también es un sí.
Como se darán cuenta, la casa no es pequeña.
Antes de contratar a Yuuna, yo era el encargado de todas las tareas de la casa y sé lo difícil que es llevarla.
Además de asegurarle comida y cama para dormir, el pago es lo suficiente para que Shio y Asahi vayan a una escuela pagada, y aún tenga para guardar en una cuenta a plazo fijo—.
—¡¿Yami-san tú no ayudabas?!—.
Sorprendida Chizato, miró a las tres chicas: Yami, Rinka y Sayaka.
—No soy muy buena en la cocina, quise intentarlo una vez, pero Javier me prohibió la entrada, así que ayudaba más en la tarea de limpieza—.
—Sé hacer algo básico, pero no para todo, así que se lo dejo a Javier Onii-chan, mientras me encargo de lavar la ropa y recoger la basura—.
—Tampoco sé cocinar, pero limpio, plancho la ropa y saco la basura como acordamos en repartir las tareas—.
Asistiendo con los brazos cruzados, Oyuki felicitó a Javier.
—No por nada eres el hombre de la casa, ya que sabes mantener y llevar en tus hombros a tu familia.
A diferencia de algunos chicos de tu edad, que se gastan el día con sus aficiones y no ayudan en nada—.
Claramente, estaba dirigido a Kunihiko y, por alguna razón, Jumpei se puso rígido, no pudiendo evitar tomar el refresco en la lata.
—No seas muy dura con los chicos, Oki, a esa edad yo tampoco sabía valerme por mí mismo—.
—Ahhh, ese es el problema, que pasará cuando vayan a la universidad, vivirán solos y tendrán que mantenerse sin ayuda de los demás—.
—Ya, ya, Yuki-san, como madre, también entendemos esa preocupación, pero los chicos saben valerse por sí mismos, no se dejarán morir—.
—Hmph, ustedes son muy ingenuos, no es cierto, Urara-san—.
—…
Tengo que apoyar a Yuki en esto, los tiempos cambian y también bien las viejas costumbres.
Es mejor que ahora sepan la realidad de la sociedad antes que los golpeen y no puedan reaccionar—.
Terminando la parrillada sin que haya platos volando por los aires, Javier repartió dulces que había comprado con Shio en la dulcería el día que salieron y repartió al mismo tiempo el postre que había traído Chisato que eran muffins de canela y nuez.
—Rei-sempai, trajiste la copia del contrato que firmaron—.
—Aquí lo tengo.
¿Para qué lo quieres?—.
—Curiosidad—.
—No debes preocuparte, antes de firmar revisa detenidamente cada cláusula y no hay nada que perjudique a los chicos—.
Dijo relajado Kaku.
—Kunihiko tienes la copia que te dieron—.
—Está en la casa, la deje encima de la mesa para que la vieras cuando regresaras—.
—No tiene de qué preocuparse, yo ya leí el contrato y no hay nada que perjudique a nuestros hijos—.
—¿También fue Kagome-san?—.
—Pedí permiso de mi trabajo para llegar lo más rápido a la casa de los Stark—.
Notándose que era un padre que era débil cuando se respecta a Arisa, Kagome se mete una dulce recubierta de chocolate con maní por dentro.
—Si es así, no debo preocuparme de nada, si ustedes dos revisaron el contrato.
¿Dónde estabas?—.
—Mm, estaba hasta el copete de trabajo, no pude llegar a tiempo.
Soy diseñador gráfico y por culpa de un compañero que se enfermó, las cosas se complicaron hoy—.
Entendiendo, Javier no dijo nada y sin más le pasó el documento a Ryuto que lo tomó y después de un vistazo lo dejó en la mesa.
—Lo notaste—.
—Sí—.
—¿Algún problema con el contrato?—.
Preguntó Kaku al ver las expresiones serias de Ryuto y Javier, tomándolos en sus manos también Yuuko.
Lo revisó y lo dejo de nuevo encima de la mesa.
—Interesante—.
—A que sí, Yuuko-san—.
—Pueden dejar el misterio y decir lo que vieron—.
Kagome que se infectó de preocupación, Javier le respondió con una sonrisa.
—No hay nada de qué preocuparse, simplemente me tomó de sorpresa que una corporación como está de tan buenas prestaciones, envidiaría a cualquiera—.
—Tienes toda la razón, Javier, en especial el artículo 8, párrafo 9, que dice que si la empresa quiebra o si existe algún accidente que termine en la muerte o incapacidad del individuo y no puede seguir laborando, no se cobrará un solo centavo—.
—Está muy bien hecho, se puede apreciar que el que estuvo detrás del contrato, quería traer la cosecha que otros despreciaron, diciendo que aprecian trabajar para ellos aún después de los 10 años que impuso—.
—Los 10 años están de menos, Yuuka, estos tipos son impresionantes, no temen salir perdiendo, sino que hacen lo posible para reclutar la sangre nueva y así seguir mejorando.
Como se esperaba del hombre que sobresale de su generación hasta convertirse en un empresario exitoso—.
—¿Conoces esta corporación, Akikaze, Ryuto?—.
—No, pero se escucha de todo un poco cuando están en el negocio—.
—Yo si he escuchado por parte de mis tíos, el nuevo CEO de la corporación Akikaze es el hijo de Haru Kaga, Yasuki Kaga a diferencias de muchos niños ricos de segunda generación, tiene la cabeza bien puesta y seguirá los mismos paso que su padre en cuanto a lo que se refiere en personal y recursos humanos, pero su ambición es expandirse fuera de Japón y competir con otras marcas de nivel mundial—.
Sintiendo que no deberían meterse cuando los tres hablaban, Rei de pronto nota algo al escuchar el nombre que mencionó Yuuka.
—Mami, Yasuki Kaga no es el mismo que vino a nuestra casa—.
—Ahora que lo mencionas, tienen el mismo nombre—.
—Ahaha, es imposible que un hombre como él haga el trabajo de recursos humanos de su empresa, será una coincidencia—.
Con sarcasmo aclaro las dudas que tenían Rei y Chisato, Kaku por su parte, intentó no pensar en ellos.
—Por cierto, Kunihiko-sempai—.
—Sí, dime—.
—¿Qué piensas hacer para la próxima casa abierta de ciencia y tecnología?—.
—No lo había pensado, ya que apenas terminó esta—.
—Lo suponía, que tal mejorar el Dron—.
—¿Mejorar?—.
—Sí, lo primero que hay que hacer es hacer el marco del dron—.
—¡¿Marco?!, para qué un marco—.
—Como que para qué.
Para mejorar el dron, esta vez no debemos conformarnos con algunas pequeñas mejoras, sino crear uno desde su base—.
Exudando una especie de diversión que hacía iluminar los ojos, Rei, Ariasa, Jumpei, Mizuho y Kunihiko les creció una emoción que no paraba hasta hacerlos imaginar creando uno, aportando cada uno todo su ingenio.
—Hmph, no sé qué te has creído, pero recuerdas que solo eres el Kohai aquí—.
—Ehhhh, pero sí, Rei-sempai ya renunció como la presidenta del club de Programación—.
—Ehehe, parece que el kohai no sabe la tradición del club de programación que pasó a través de los anteriores presidentes—.
—¿Tenemos tradiciones?—.
—A saber, el club de programación estaba clausurado cuando nosotras dos llegamos al instituto, solo se abrió oficialmente cuando Kunihiko, Jumpei y tu Mari, llegaron—.
Asintiendo Mizuho a los susurros de Arisa, ambas volvieron su mirada a Rei que tenía sus manos en la cintura.
—En serio, ¿de qué tradiciones hablas?—.
—Sencillo, el presidente del club, aunque haya renunciado a su posición, será la que tendrá la última palabra en cada importante decisión, no es así Kunihiko—.
—Eh, ah, mmm es cierto, está en la tradición del club—.
No había de otra que mentir descaradamente frente a todos.
Javier alzó las manos con una sonrisa irónica al ver a través de sus mentiras, haciendo que Rei y Arisa no se queden fuera del proyecto.
—Es bueno que lo entiendas, puedes seguir—.
—Como decía, un dron construido por otros no es lo mismo que uno hecho por nuestras manos; yo me encargaré del circuito y creación de la placa.
Kunihiko quiero que actualices tu repertorio de habilidades, para fortalecer el sistema de seguridad, chequeo del sistema y las posibles interferencias, ya que estaremos fortaleciendo la realidad aumentada y no queremos que haya interferencia—.
—Suena como un reto para mis habilidades actuales, pero será muy beneficioso aprender—.
—Vamos a utilizar las aplicaciones que hiciste para el Dron, lo único que pasará será que vaya lento y retrases el progreso en general.
Recuerda que, además del programa de vuelo, también está la interfaz de realidad aumentada—.
—Daré lo mejor de mí—.
—Bien, recuerda que una vez que pienses que llegaste a tu límite, ve con tus compañeros y mira cómo funciona, después de todo lo verdadero se sabrá en la práctica y no en teoría… Arisa-sempai y Mizuho-sempai, esto lo harán juntas.
Primero descartamos los lentes de contactos, ya se comprobó que a pocos les gustaría meterse algo en los ojos, lo que nos lleva a perfeccionar los lentes—.
—¿Cómo lo haremos?—.
—Buena pregunta Mizuho-sempai.
Recuerdan el programa que se hizo al último minuto—.
—Como olvidarlo, luchamos contra reloj, nosotras tres—.
Dijo Arisa, dirigiéndose a Rei y Mizuho.
—No será diferente, esta vez el plan es más ambicioso, es recrear toda la escuela—.
—¡Ah!—.
—Ruidosa Mari, siéntate—.
—No oíste lo que dijo Rei-sempai, ¿qué quieres decir con toda la escuela?.
Está loco—.
—Ehehehe, siempre hay que estar zafado de los tornillos si quieres salirte del marco—.
—…
A ver, explícate—.
—Es sencillo, no haremos algo tan engorroso como tomar fotos o cosas así.
Eso lo hará la cámara del dron, tendremos que pedir permiso a la escuela.
Jumpei tendrá trabajo, será igual que un escáner en 3D—.
—Lo tendré listo para el martes—.
—Ven, ya está solucionada una parte, la otra serían los lentes.
Aunque fue una medida desesperada, por último minuto se puede dejar pasar, pero ahora tendremos todo el tiempo del mundo.
Lo primero que harán será aumentar su conocimiento de la realidad aumentada.
Esto también te servirá Mizuho-sempai y cuando tengan confianza, se integrarán los electrodos con las gafas—.
—Ahhh, suena engorroso—.
—No tendremos otra que desenredarlo, Mari—.
—Pues, no quedo de otra—.
Dijo riendo y ambas comenzaron a charlar de qué cómo lo lograron.
—Si vas a decir lo que pienso que dirás, entonces no lo digas—.
—Y qué será—.
—Solo falta la programación base, que unan todo, no es cierto—.
—Ehehe, entonces no diré nada—.
—Hmph, sé que el programa que hice no satisfará las necesidades si se logra completar este proyecto—.
Murmuró Rei poniendo su codo en la mesa y apoyando su mejilla sin dejar ver una sonrisa de devorar conocimiento.
Entrando en su visión la carpeta que contiene el contrato que validaba su beca hecha por la corporación Akikaze.
—…
Oye, Javier—.
—Dime—.
—¿No quieres la beca?—.
Sorprendidos por la pregunta de Rei, los chicos detuvieron su animada conversación para mirar a Javier, que era el único que no había recibido una beca, aun cuando fue el elemento crucial para concursar en la feria de ciencia y tecnología.
—Nah, no tengo interés de ir a la universidad en este instante, quiero disfrutar del Instituto—.
-De nada me sirve pensar en el futuro si voy a morir en un año, por ahora disfrutemos de la vida-.
Pensó Javier, mientras Yami que escuchó sus palabras, la molestó, pero no lo hizo notar, manteniéndose callada.
—Pero…—.
—Rei, es decisión de Javier-kun, no puedes obligarlo, además, todavía está comenzado su primer año de Instituto, todavía tiene un largo tiempo que lo ayudará a mejorar—.
—Vale—.
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