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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 65

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  4. Capítulo 65 - 65 Domingo 28 Abril Cita + Verdad oculta
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65: Domingo, 28 Abril (Cita + Verdad oculta) 65: Domingo, 28 Abril (Cita + Verdad oculta) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí] ————— [Domingo, 28 Abril] {8:09 Am} [Ubicación: Mansión Valderrama] —Fuuu, nada se puede comparar con bañarse con agua fría en un día caluroso después de haber ejercitado el cuerpo ¡!…—.

—Esposo, Yuuna me mandó a buscarte, dice que te apresures o tu comida se enfriará, las demás ya han desayunado—.

Atónito por la presencia sentada al filo de la cama que no la pudo ver hasta que habló.

—…

Yami, ¿cuándo…?—.

—Desde cuándo estoy aquí, bueno, después de desayunar me subí con la excusa de venir a avisarte, lo que supondría que fueron 12 minutos con 54 segundos—.

Interrumpiendo y hablando sin levantar la vista de la revista de moda en la mano, Yami sin intenciones, o dando un vistazo al comportamiento de Javier cuando cruzó las piernas.

—Esa ropa—.

—Mm, me la compré ayer, ¿te gusta?.

Pensé que siempre usar esa ropa de maid, haría aburrida la relación eh intenté comprar algo más fresco, que te parece—.

—Glub—.

—Ehehe, lo tomaré como un, me encanta de tu parte—.

Oyendo la reír, a Javier le fue difícil apartar su mirada de las piernas de Yami que estaban desnudas.

A diferencia del vestido elegante que había usado para la barbacoa y su usual traje de maids, lo que vestía Yami sería un vestido corto azul bebe, sin mangas, abotonado al frente.

Combinándolo con zapatillas blancas de tiras y su cabellera planchada, cayendo como cascada sobre la cama.

-¡¡¡Qué suculencia es estaaaaaa!!!…

Q-que hago, me abalanzó como depredador a la indefensa criatura que está en mi cama… Pero, pero no puedo… Ugh, ¡maldita porquería de vida!, odio este destino maldito que encadena mi instinto como hombre con la del raciocinio-.

Como si supiera el conflicto interno de Javier, Yami en varias ocasiones cruzaba las piernas, otras se acostaba dejando las piernas un poco separadas, solo quedando la tela del vestido para ocultar y darle mayor seducción al deseo de su pareja.

Ojos abiertos, rojos por no perderse cada movimiento, respiración agitada como toro en celo, una toalla que envolvía la cintura, ahora guinda de su miembro viril que ya pasaba los 25 cm y un grosor de la muñeca de un adulto musculoso y seguía creciendo.

Haciendo de la vista gorda, como si no fuera asunto de ella, Yami cambio de posición; acostada de largo, apoyando su cabeza con su brazo, regándose como una cascada que se desborda la larga cabellera y lo más llamaba la atención eran las largas piernas y el vestido que se había subido, mostrando los muslos regordetes.

—¿Qué sucede?.

No irás a cambiarte… Esposo, después de que comas, te necesito para algo… Ahora que recuerdo, Shio me contó sobre la chica que se encontraron el otro día…, ya que es tu cita para este día, trata de ir a su casa para conocer a su familia….

No regreses si no lo logras, entendiste—.

Absorto porque cada vez que se detenía en hablar cambiaba de posición; de acostarse de lado casi como si lo mirara, se viró mostrando cómo la falda del vestido se ajustaba a la figura de la cadera, delineando el trasero redondo que se alzaba por su voluptuosidad.

-¡No está usando ropa interior!-.

Es lo único que se le vino a la mente cuando no vio la silueta de la ropa interior de Yami.

No siendo la única vez que la falda del vestido se alzaba hasta alcanzar lo mínimo de protección, remarcando el trasero, Yami se acostó boca abajo cruzando los pies para después abrirlo, dejando que la tela del vestido guindara solo en su entrepierna, visualizando un poco de los globos de harina que tenía como culo.

—Ahhh—.

Tan pronto como dejó escapar un suspiro de cansancio y desilusión, captó un aroma almizcle que le hacía picar la nariz, para respirar llenando con esa fragancia que le encantó y miró a Javier que no se había movido desde que salió de la bañera.

Sangrando de su boca, mostrando rastros de morderse, los labios, los puños sangrientos temblando, ensuciando el suelo y un monstruo que alcanzó las 45 pulgadas, la toalla, aun guindando de la punta curvada empapada, donde venía el agradable aroma.

Levantándose Yami, su vestido azul bebe abotonado al frente se mostró cómo era.

Holgado, pudiendo entrar hasta tres Yami sin problema, su busto apenas se notaba, al igual que las caderas y las nalgas, llegando por encima de la rodilla.

Acercándose, se detiene para admirar la monstruosidad guardada solo para ella.

Lamiéndose los labios, provocando una reacción en el cuerpo de Javier, pasó de las 45 pulgadas a 50 pulgadas venosas, encantándole como de inocente y fácil de provocar como un niño.

Miró a los ojos a Javier, que la observaba.

Sin decirse nada, ambos se miraron, ambos esperaban algo del otro, ambos sabían que una vez que hicieran el primer movimiento ya no podrían frenarlo.

Pasando de largo, Yami, levanta su mano como si quisiera, pero no, su mano sobrevolando el miembro viril que se sacudía, intentando alcanzar la delicadeza de su dueña, pero, aun no siendo el momento, eso no pasó.

—Chu… intenta vestirte y baja a desayunar tu comida fría.

Después espérame en la sala de descanso.

Ah, cierto, casi pasó por alto este asunto… Tomas a esa mocosa en cintura o me tendré que hacerme cargo yo mismo—.

—¡!—.

No pudiendo reaccionar a la fría eh escalofriante que sonó por unos instantes.

——– {8:32 Am} Arreglándose de alguna manera Javier para que su miembro viril vuelva a su tamaño normal, ahora se encontraba terminando de desayunar los huevos revueltos con tocino, tostada, jugo y frutas diversas.

-Ya no es la sombra de ese infante ignorante que se despertó por primera vez al tener un cuerpo ni la entidad oscura con cierto pensamiento… Ahora me entero de que es una Diosa, algo que no vi la primera vez que la noté y no es una simple Diosa, sino también mi esposa legítima… También me entero de que si tengo sexo con mi esposa, ella morirá, dejándome con un dolor que no quiero imaginar pasar, pero lo extraño de todos estos sucesos que en común tiene mi núcleo del Dios Hentai, es que soy muy sentimental… No dijo que no sea sentimental cuando era humano, llore cuando rompí con mi primera novia, llore cuando mis abuelos murieron, igual cuando Pechuga, mi gata murió de vejez, pero esto se está saliendo de control, si hubiera conocido a Shio cuando era humano estoy seguro de que solo la hubiera tratado como a otra mocosa del barrio, ni imaginar tratarla como una hija si apenas la conozco… Claro que las hubiera ayudado, pero hasta yo tengo paciencia y me hubiera hartado de su presencia en cierta forma-.

—…

Todo es tu culpa—.

Susurró, perdiéndose en sus pensamientos.

—¿Dijo algo, señor Javier?—.

—Estaba hablando solo sobre algo que me di cuenta—.

—Ya veo… puedo retirar todo o le dejo la ensalada de frutas—.

—Llévatelas, ponla en el congelador en porciones; con el yogurt que hay, podremos disfrutar de un aperitivo delicioso para la tarde—.

—Seguro que a las chicas les gustará—.

Viéndola irse empujando la carretilla con los platos sucios y lo que sobró, también sintió Javier que estaba escapando de él.

-Parece que sí le afectó mi broma… Démosle espacio-.

——- Viendo la televisión, la mayoría, a excepción de Yuuna en la cocina y Javier que había terminado de comer, todas, incluido Asahi estaban viendo una película de fantasía.

¡Guau!

¡Guau!

¡Guau!

—¡!

Papi—.

—¡!…—.

—¡!, o-oh, Javier Onii-chan, hasta que desayunaste, que tanto te tardabas—.

—¡!…

¿Te sentarás?—.

Saludado por casi todos gracias a Polaris que ladró y se acercó dando vueltas alrededor de Javier y pararse en dos patitas para atraer su atención.

Después Shio que vino corriendo a abrazarlo, Sayaka que no dice nada, pero con la mirada de un anhelo, esperando algo.

Seguido por Rinka y Asahi que dudo en preguntar, y en uno de los sillones estaba sentada Yami viendo la película y comiendo helado en una tarrina.

—El baño fue más refrescante y me perdí contemplando la vida—.

—¿A-ah?—.

Pasando de largo de Rinka, se paró frente a Yami y le quitó la tarrina de helado de cinco litros, la cual estaba a punto de terminar.

—…

Devuélvelo—.

—No, porque eres la única que come helado y no compartes con los demás—.

—Yo compré ese helado—.

—Y de dónde crees que salió el dinero… Crees que no me di cuenta de que se facturó por “Quinientos mil yenes” en compras de helado—.

—Es tu dinero, pero yo fui el que lo compro.— —Y ¿quién supones que trae el dinero a la casa?—.

—…

Quieres discutir eso, cuando sabes perfectamente de dónde viene ese dinero.

Recuerda quién soy—.

Callándolo, Javier ya no pudo discutir nada con Yami que le arrebató la tarrina de helado para terminar de comerla y mirar la película.

—…

Papi, Yami Onee-chan no es bueno pelear—.

Dijo agarrándole la mano a Javier.

—No estamos peleando… solo estoy un poco enojado, porque alguien es mezquina y no regala un poco del helado que todavía sobraría—.

Mirando por unos instantes a Javier, que no decía que era ella, pero era claro como el agua.

Yami se metió otra cucharada de helado en la boca, volviendo su vista a la película.

—Ahhh, me rindo contigo… Ustedes, no es hora de que estén en su escuela, no habían dicho que tenían prácticas, a las 9 y ya son las 8:45—.

—Ehehehe, para eso tenemos a Javier Onii-chan—.

—No tenemos que preocuparnos, ya que puedes llegar en un instante—.

—U-ustedes…—.

No teniendo palabras para lo descarada que estaban siendo, Rinka con una sonrisa se acerca, golpeando juguetonamente el pecho de Javier.

—Ehehehe, no te hagas mala sangre, tan de mañana, Javier Onii-chan—.

—Me lo dice la persona que me está tratando como transporte express—.

—Vamos, no es como si te lo pidiéramos todo el tiempo, tú también piensas igual, Shio-chan—.

—Mmmm, Papi, sí—.

Sobajeándose el entrecejo al ver que utilizan la inocencia de Shio, dejó escapar un profundo suspiro.

—Alístense ambas, esta será la última vez que me piden, a menos que sea una emergencia—.

Rinka y Sayaka asintiendo al ver lo serio que estaba Javier, salieron por sus cosas.

Volteándose a ver a Yami, le preguntó.

—Me dijiste que me querías para algo, ¿qué era?—.

—Ah, sí… párate recto—.

—¡!—.

Sin saber de dónde salió una cinta métrica, Yami dejó el helado a un lado y comenzó a tomar medidas de Javier.

———– {8:59 Am} —¿Vamos a ver a esas personas, papi?—.

—Sí, no hicieron caso cuando les dije que tenían habitaciones personales, se quedaron toda la noche entrenando, también tengo que hablar con alguien—.

—También les darás de comer… ¿Por qué no comen con nosotros?—.

—Eso no está permitido, ellos son empleados que contrate para la seguridad de todas dentro de la mansión y cuando salgan—.

—Pero papi, mami, también hace lo mismo—.

—Yuuna es diferente, no solo porque sea mujer y que los tenga a ambos.

Es un proceso de rehabilitación para que Yuuna se sienta en familia.

A veces lo que más te sana es lo simple, como compartir un momento entre tus seres queridos y conocidos; charlar, compartir momentos gratos, claro que si no fuera lo que soy, no dudaría en contactar con un psicólogo para que la atiendan.

Depresión, autoestima, trastorno de estrés, problemas en relaciones personales, disociación… Son las cosas por las que estaba luchando Yuuna desde ese evento—.

—¿Si mami viera a un psicólogo, se repararía su frasco?—.

—Algo así, pero llevaría muchos más años para que eso sucediera, pero conmigo aquí eso no tarda en resolverse, déjamelo a mí—.

—Ehehehe, sé qué papi curará a mami… Pero, papi, ¿por qué no los tratas como a nosotras y Onii-chan?—.

Mirando a Shio que también lo miraba con sus ojos relucientes por comprender mejor su entorno, le respondió Javier con algo simple pero abstracto para un niño.

—Siempre hay que mantener una línea entre un empleado—.

—¿Por qué?—.

—Porque es la mejor forma de cómo evitar problemas futuros.

En la finca de mi abuelo, cuando todavía era un niño, recuerdo que hubo un problema gravísimo, uno de los trabajadores de confianza de mi abuelo había estado robando sacos de fertilizantes, cambiándolos por caducados, también los fungicidas trayendo plagas a las cosechas, claro que nadie si iba a dar cuenta tiempo después, cuando el suelo y las cosechas se hayan perdido, dejando en serios problemas financieros a mi abuelo.

Claro que no lo entendí hasta volverme un adulto—.

—Mmmm, Shio tampoco entiende—.

—Ahahaha, en el futuro lo entenderás, pero lo que te quiero decir.

Es que, sin importar la confianza que le puedas tener a una persona, nunca se la entregues completamente…—.

Deteniéndose Javier, se agacha para estar a la misma altura de los ojos de Shio, tomándole ambas manos, con una mirada solemne, le dijo con firmeza y preocupación —Sé que sonará cruel y puede que seas muy joven para entender cómo funciona el mundo que se formó por personas.

Hay gente cruel, que no tiene escrúpulos, en hacer daño a otras personas.

Otras aprovechadas que se acercan a ti para su propio beneficio.

Pero dentro de los muchísimas personas que conocerás en el futuro, también estará esa persona desinteresada que te ayudará sin pedir nada a cambio, los compasivos que te comprenderán en tu dolor y sufrimiento y que lo cargarían contigo si pudieran—.

—Pero papi, siempre estará para Shio… no te irás a ningún lado, ¿verdad, papi?—.

Abriéndole los ojos, Javier sonríe críticamente, antes de abrazar a Shio y llenarle de besos.

—Muchos besos, muchos besos, papi, me despeinas—.

—Ahahaha, claro que estaré contigo, lo estaré hasta que Shio sea una viejita arrugadita—.

—En serio, no mientes, papi—.

—Cuando te he mentido—.

—Nunca, pero… es una promesa—.

—Oh, promesa de meñique—.

—Mm—.

—Prometo estar en el futuro para cuidar y proteger a Shio.

Si rompo esta promesa, me comeré cien agujas♫—.

—Es una promesa, no puedes romperla, papi—.

—Lo sé, ¡ahora más besos♫!—.

—Kya, ehehehe—.

—Ahahaha—.

——– Llegando tomados de las manos que la columpiaba Shio, ambos se quedaron viendo a la fila de hombres sentados con las piernas cruzadas a lo largo de la pared y a uno alejado del grupo con la mirada perdida.

—¿Qué están haciendo, papi?…

apestan—.

Arrugando la carita, al oler el rancio olor que se percibía de todos los hombres, Mantis abre los ojos y explica.

—Maestro Javier, pequeña señorita… Estamos limpiando nuestras impurezas con la energía arcana, siguiendo un hechizo arcano de impureza—.

—Y según tus cálculos, cuánto tiempo creen que tardan en limpiar las impurezas—.

Despectivo y Mantiz notándose, sonrió amargamente.

—3 años es lo más corto—.

—Hmph, borren ese desperdicio de hechizo de sus mentes… “Limpieza” ahora que están limpios, coman y no me hagan recordarles que tienen habitación para dormir con baño incluido—.

Con un movimiento de la muñeca, 37 bandejas repletas de carne, arroz y ensalada se dejaron a pocos centímetros de cada hombre.

—Glub, nunca he olido una carne tan fragante—.

—Mierda, ni siquiera en ese restaurante que nos invitó el cliente, se compara con esta carne—.

—Se ve tan jugosa… ¡Se deshace en la boca!—.

—Maldición que he estado comiendo en mi vida—.

“Delicioso joder, un nuevo mundo se abrió para mi paladar.

—Un buen sake quedaría excelente—.

—¡Cómo puedes mancillar esta carne con algo de tan bajo nivel como el Sake que compramos—.

En un momento los hombres como niños comenzaron a discutir sin parar de mover sus palillos, agarrando los filetes de carnes con su acompañamiento.

—Mantiz, de ahora en adelante desechen estos hechizos de bajo rendimiento… Les entrego este manual {Ejercicios Básicos Mágicos X}—.

Creando una hoja en blanco para convertirse en un cuaderno enfrente de todos, Javier implantó el primer hechizo “Cascada Inversa” con todas sus indicaciones del verdadero manual que tenía a mano, entregando 37 copias.

—Papi, papi y él—.

Señalando con su dedo a Tetsuo Hayato que había perdido mucha vitalidad, pareciendo alguien mucho más mayor de su edad real: ojeras, caída de cabello, arrugas.

Nada como lo era hace unos pocos días.

—Mantiz, te dejo el entrenamiento, recuerda que no quiero tenerlos aquí apestando, ya saben cuáles son sus habitaciones, vayan y descansen o sigan entrenando—.

Sin respuesta por parte de Mantiz y su grupo de mercenarios que habían dejado de hacer ruido al tener el cuaderno con el primer movimiento “Cascada Inversa”.

Dejando atrás a un grupo que temblaba de la emoción, Javier con Shio se paran delante de Tetsuo.

—¿Tienes hambre?—.

—…

no—.

—Come, no puedes expiar ni salvarte, si no tienes salud, para seguir, “cura”.

Tómalo como un aliciente, la vida de un humano es corta y solo tu vida no será suficiente para encontrar la paz que estás buscando—.

Mirando al hombre destrozado por sus propios crímenes, tanto así que su personalidad dominante había desaparecido.

—gracias—.

—Tienes un cuarto para que descanses y tres comidas al día.

Comienza a entrenar mientras tanto—.

También entregó la bandeja de comida repleta de carne y la primera parte del libro mágico {Ejercicios mágicos X}, pero a diferencia de los mercenarios de Mantiz, no le impresionó.

————- [Domingo, 28 Abril]{10:23 Am}[Parque Miel] Soplando el viento, meciendo las palmeras y ramas de árboles frutales.

Esperando en una banca bajo el refugio de la sombra de una palmera, una chica entre los 16 años, llevaba un vestido largo, rosa coral fresco.

Sobre sus hombros un suéter negro amarrado y unas zapatillas cruzadas.

—Katsura-san, lo siento, esperaste mucho—.

—¡!, N-no apenas llegue—.

—En serio… habíamos acordado a las 11—.

—Solo llegué unos minutos antes que tú—.

Dijo ruborizada, algo que hizo sonreír a Javier.

—Pero hay que decir…—.

—¡¿Q-que cosa?!—.

Entre nerviosa y emocionada, Kotonoha agudizó la voz haciendo que Javier dejara de mirarla y ver hacia otra parte.

—…

Es que no esperaba esta sorpresa… estás hermosa—.

—¡!…

y-ya veo… g-gracias… L-la verdad es que quería vestirme de otra forma, pero mi mamá insistió con este atuendo… hasta mi peinado—.

Tímida, completamente colorada por él alago, acomodo un mechón de cabello lacio, de su moño trenzado, dándole un aire muy diferente a como la escuela.

—Ciertamente, es diferente a cómo vas a la escuela, pero creo que te queda bien.

Te ves muy bien katsura-san—.

—Gracias—.

—Y qué dices… guapo, hermoso, divino♫—.

Anonadada por el narcisismo cómico al verlo girarse.

kotonoha miró de pies a cabeza a Javier que vestía, camisa polo, manga corta, pantalón de vestir y unos zapatos casuales, además de tener su usual cabellera larga trenzada.

—Te vez… g-guapo—.

—Gracias… también gracias por aceptar mi invitación—.

—No, gracias a ti por invitarme, casi no salgo mucho, así que este es un aire fresco—.

—Oh, por cierto, te acuerdas de lo que hablamos el otro día en la escuela—.

—¿Mm?, ¿de qué hablas?—.

Iniciando Javier, comenzó a caminar y Kotonoha lo siguió ambos, caminando hombro a hombro, solo separándolos unos cuantos centímetros.

Charlando, haciéndola olvidar de la mirada de los hombres que se centraban en el busto que se acentuaba con su cartera que cruzaba su pecho, acentuando su volumen.

—Ehehehe, es verdad que en esa escena me divirtió, pensar que Rupto caería en esa trampa tan obvia—.

—Verdad, pero la mejor viene más adelante, cuando se descubre que Rupto, estaba aliado con el almirante Benlopes y dijera—.

—¡El delfín está a 30 millas!.

x2—.

—Ehehehe—.

—Ahahaha—.

—Nunca esperé que alguien hubiera leído a “Almirante y las cinco estrellas”—.

—Puedo decir que fue una casualidad, mi mami era de las personas que, en vez de darme un celular, me dio libros para que leyera.

Recuerdo que cuando le reclamé porque no me compraba un celular como el resto de compañeros que tenían uno, me dijo: “Esas cosas solo te pudrirán el cerebro y te distraerán de tus estudios”—.

—Suena como una madre estricta—.

—Puede ser, pero cuando entre en la Unive, cumplí los 15 y me compro un celular—.

—¿Mm?, sucede algo, te pusiste nervioso—.

—No, no pasa nada… Cierto, tengo entradas para ver una película en el cinema—.

—¿Qué película es?—.

—Predador—.

—¡Fantástico!.

Tengo la colección de películas hasta la última que salió, hasta los de Alien y los crossovers donde se enfrentan con Alien—.

—¿Cuál es tu favorita?.

Por lo que a mí respecta, sería el original, con Arnold Schwarzenegger, y el de Alien 3, que fue la primera que vi—.

—Mmm, Prometheus del 2012, fue la primera que la vi, pero debo de decir que no se compara con la primera aparición en Alien: El octavo pasajero, donde salió de la caja torácica—.

—Nada se compara con esa escena, es un momento de cultura para el film—.

—En cambio, me gustó.

Fue la tercera película, la que secuestran a las personas y las llevan a un planeta—.

—Jo, no está mal.

Pues veremos esas películas, hoy hay una trilogía con efectos especiales tan reales que pareciera que estaremos ahí—.

—Maravilloso, apurémonos—.

Viéndola apresurar el paso, Javier caminó un poco más rápido para alcanzar a Kotonoha que estaba emocionada.

——— [Mansión Valderrama]{13:02} Habían pasado tres horas desde que Javier salió a la cita con Kotonoha, todo animado.

En el segundo piso, en una de las recámaras, se encontraba Yami.

Una habitación sin muchas cosas; además de una cama grande, armario, sillas y una cómoda con espejo, pero aún no era suficiente para llenar el cuarto que era casi el más grande detrás del que estaba Javier.

—…

L-lo logré—.

Cansada como nunca lo hubiera visto Javier ni ninguna de las chicas que la conocían, ya que para ellos Yami nunca ha sudado sin importar lo que hiciera o el calor que viniera.

Dejando que el sudor cayera en la madera, miré las cuatro runas que sobrevolaban la habitación.

Si Javier hubiera estado presente, hubiera notado; lo prehistórico, retorcido, oscuro y sanguinario eran las runas.

Algo tan viejo que no puede ser creado.

Tan retorcido que volvería loco a cualquier criatura con conciencia.

Tan oscuro que se traga su presencia.

Tan sanguinaria que las criaturas morirán en su presencia.

—Es hora de que sepa la verdad…—.

Ya sea que sabía lo que hacía o no, las runas respondieron a sus deseos.

¡¡Plash!!

¡¡Plash!!

¡¡Plash!!

¡¡Plash!!

Retumbando las cuatro runas al unísono que comenzaron a afectar el espacio y el tiempo, creando un choque que fracturó, deshaciéndose el presente, pasado y futuro.

Tranquila, sus ojos heterocromáticos se convirtieron en brumas oscuras, saliendo como peces del gran abismo.

Muchas de estas eran iguales de prehistóricas que las que habían creado Yami.

Estas runas con un hambre insaciable, con la capacidad de devorar todo lo a su paso, mordisqueaban la fractura tiempo espacio, para arrancarla y comérsela igual a un banco de peces que se amontonaban queriendo ser el primero.

—Un último toque—.

Pronunció alzando los brazos, saliendo las dos bestias divinas: un pájaro y una serpiente.

La serpiente era como una lanza con cientos de tentáculos dirigiéndose a una velocidad que superó a la luz y el sonido.

Superando el intelecto e ingenio humano, lo que parecía estar a pocos metros, la serpiente divina siguió moviéndose a una velocidad que dejaba una estela de ilusiones.

[¡¡¡Peligro!!!

¡¡¡Peligro!!!

Santuario se encuentra en el centro de una fractura cósmica] —Hmph, ruidoso—.

Destruyendo con sus propias manos la advertencia del sistema hentai que resguardaba el Santuario del peligro y advertía a Javier.

Llegando la primera onda cósmica, desintegró la materia y todo a su paso.

Desintegrándose la ropa que había comprado, Yami en un momento quedó desnuda y en otro instante vestía una tela negra que realizaba su figura.

¡Hrrrrrrrrrrrrr!!!!

Apareciendo de la nada bruma de todas las paredes, techo y piso, esta chocó contra la onda cósmica con el poder de destruir miles de veces el planeta tierra, al igual que un sistema galáctico de poco poder como la vía Láctea.

¡¡¡Crack!!!

Escuchando entre los cientos de ondas cósmicas que chocaban contra la bruma que se interponen entre la destrucción y la vida de la tierra, Yami con el cabello en el aire por la fiereza del viento cósmico que traía con cada onda, miró dónde chocó la serpiente.

Pareciendo un muro demasiado grueso para atravesar, Yami frunció el ceño.

—Así que las paredes entre las dimensiones todavía son muy gruesas para un solo intento—.

Disgustándole que algo la detenga y necesite repetición, la serpiente divina comenzó a girar como un taladro, perforando las paredes dimensionales con las cual Yami quería ingresar.

Mirando a su alrededor como si los vientos cósmicos y Ondas gravitatorias no fueran suficiente para borrar un sistema planetario, observó el escudo del ave divina que había separado de la realidad y segunda capa de protección si su bruma no era suficiente para bloquear las ondas gravitatorias cósmicas.

Viendo que no era suficiente y ya había transcurrido más de una hora desde que comenzó, Yami se corta las muñecas con sus uñas.

La sangre que en circunstancias normales se hubieran desintegrado en moléculas por las ondas gravitatorias, flotaron hasta llegar a la vista de Yami, creando una urna carmesí.

—Tiempo, entidad pragmática, conocedora del pasado, conocedora del presente, conocedor del futuro.

Mi nombre “)#)($)=)=#” esposa del Dios Hentai, presentó la sangre virgen como tributo de ver el pasado y el futuro—.

Reaccionando la urna carmesí a las sagradas, etérea voz de Yami, que al pronunciar su verdadero nombre de Diosa, la pared dimensional que antes parecía inexpugnable se abriera de un tajo y de él saliera un hombre encadenado.

Yami que no le interesaba ese hombre ni el poder que amenazaba con poder matarla, miró lo que se escondía detrás de la pared dimensional.

—Como esposa del Dios Hentai, en el nombre de “)#)($)=)=#” pido al Dios del tiempo, Eleus Vortis, el pago de la ofrenda recogida…—.

—Sigues siendo tan simple como siempre, aunque hayas muerto—.

Sonando la voz anciana del futuro, del presente de hombre y del pasado como niño, Yami miró sin cambiar su expresión inexpresiva por alguna razón con el Dios del tiempo, Eleus Vortis que pidió ayuda.

Una cuarta voz, sagrada, etérea, resonó.

—Me preguntaba cuándo harías tu aparición ser traidor—.

“Pero qué honor es tener aquí, Topazio o debo decir, Dios de Dioses—.

Burlándose Eleus el que controla el tiempo, Topazio haciendo apariencia en un cuerpo traslúcido, se paró al lado de Yami.

—Deja tu sofismo, Eleus, crees que nadie sospechó de ti cuando incitaste al Dios hentai a la guerra—.

—Jo, jo, no me culpes cuando no tienes evidencia de nada, querida Diosa—.

Arrugando la frente Topazio ante las palabras expulsadas por Vortis el Dios del tiempo, las cadenas se tenzaron mucho más fuerte, comenzando a resquebrajar la urna carmesí que había agarrado.

—Jo, jo, alguien parece que estuvo fortaleciéndose en estos miles de años.

Jo, jo, pero aún te falta para romper este recipiente que está mezclado con mi poder de Dios de Dioses—.

—Hmph, quien dice que este es mi poder, Vortis, no creas que porque las pruebas se perdieron junto con el planeta del Dios hentai, saldrás bien librado—.

—¡Como si me interesaran tus advertencias!, ahora porque no dejas que haga mi trabajo por el cual me han pagado—.

¡¡¡¡Crack!!!!

Rompiéndose en millones de fragmentos la urna carmesí, las cadenas de luz que mantenían prisionero a Vortis el Dios del Tiempo, lo jalaron sin mucho esfuerzo, cerrándose una vez más la pared dimensional.

Topazio la Dios de Dioses, respirando con tranquilidad, con un movimiento de su mano, destruyó las ruinas prehistóricas que Yami había creado junto con las runas hechas de la bruma que había salido de los ojos heterocromáticos.

Volteándose a ver Yami que no había dicho palabra alguna, le habló, con una expresión mortífera.

—¿Por qué me detuviste, Topazio?—.

—No quería que una vieja amiga fuera envenenada por esa basura por segunda vez—.

—¿Segunda vez?—.

No entendiendo, mira a Topazio frente de ella, pensando en sus palabras que no dejaban de resonar.

Punzadas de tristeza estrujaba el pecho de Yami.

—No derrames lágrimas, Yami—.

—¿Eh?—.

No sabiendo a qué se refería, tocaba sus ojos que lagrimeaban por alguna razón.

—Toma esto, esto te ayudará a responder muchas preguntas que tengas, es lo mínimo que puedo hacer por ti—.

Entregando un cristal en la palma de la mano, la silueta de Topazio desapareció, dejando sola de nuevo a Yami en su cuarto, que volvió a la normalidad, igual que su ropa, todo gracias a la Dios de Diosa.

—…

esto me ayudará a comprender muchas cosas—.

Yami que por alguna razón no podía evitar confiar en las palabras de Topazio la Dios de Diosa que nunca había conocido, miró el cristal en su palma y, aunque no sabía cómo utilizarlo, instintivamente se lo puso en la frente.

———- Templo Dios de Dioses.

Ubicado en el centro de una supergalaxia hecha de cúmulos de bi trillones de pequeñas, medianas y grandes cúmulos de Galaxias, controlaban los Dios de Dioses.

—¿Por qué me llaman Topazio, Glori?—.

Llamándolos por sus nombres a los Dios de Dioses, un anciano se acerca a paso lento.

—También te interesa Fagel.

Vortis ha entrado en contacto con “)#)($)=)=#—.

—Joo, por fin se movió—.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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