Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 66

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que?
  4. Capítulo 66 - Capítulo 66: Domingo, 28 Abril (Verdad oculta segunda parte + Cita + Destrucción de la mansión)
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 66: Domingo, 28 Abril (Verdad oculta segunda parte + Cita + Destrucción de la mansión)

Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:

retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa:

Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí]

—————

[Galaxia del Dios presente]{Incalculable}[9.8273 mil millones de años del actual Dios de Dioses]

Sentados alrededor de una mesa hecha de Galaxia irregular, se encontraban el Dios de todos los Samsaras, Fagel y frente a él, los Dios de Dioses, Topazio y su esposa Glori.

—Detalles—.

Exigió Fagel.

Sin prestar atención a la actitud arrogante del viejo Fagel que los separaba de por mucho en años de experiencia, ya que en la historia muy pocos Dioses del Samsara habían perecido.

—… No me extraña que hayas podido interrumpir la promesa de la Urna Sangrienta y que esa entidad salvaje se atreviera, sin mucha memoria de su pasado, a crear las runas olvidadas… Pero aún así me intriga que “ella”, con lo despiadada que es con su propio esposo y la anárquica que es te haya dejado que intervengas en su alma—.

—Yo se lo pedí… la situación en ese momento ya era tensa… el Dios hentai de ese momento ya tenía bajo su control a los sesenta y seis Dioses del sexo y el amor, y puso bajo su yugo mundos superiores en tecnología y…—.

—Directo al grano Glori, yo también lo viví, ahora dime cómo hiciste pará meter algo en el alma de esa Diosa desalmada—.

—… porque preguntas cuándo eres el experto en ese tema, ya deberías haberlo resuelto—.

Mostrando los dientes blancos en una sonrisa de locura, señaló con sus dedos de jovencito, fuera de lugar de su rostro viejo, a la pareja de Dios de Dioses.

—¡Ja!, le preguntó por lo divertido que estuvo infiltrarse en su alma—.

—Tú y tu locura con el alma Fagel—.

Asqueado Topazio a la locura de Fagel, ya que las almas, aunque se perciban poderosas con un poder ilimitado, traería serias consecuencias si se juega con ellas a placer, un recordatorio de sus años primerizos como Dios de Dioses.

—Se llamaba pasatiempo, de vez en cuando encuentro alma muy enriquecedora de pasar mi tiempo… pero ese tipo no creo que se haya ido solo con pedirlo. ¿Peleaste con él?, ¿cómo estuvo?—.

Indago con seriedad Fagel.

—Ha crecido su poder, pero aún podemos contenerlo—.

—Contenerlo… pero no matarlo, mm—.

—Es fácil decirlo que hacerlo, es el Dios del tiempo, sabe más que cualquiera de nosotros aquí juntos, si peleamos en su territorio, aun si los tres fuéramos perderíamos—.

—¡No tienes que recordármelo!… y como lo invocó esa niña, esa es la parte más extraña—.

—Tú también piensas lo mismo—.

—Sí, ese hombre no es fácil de atrapar en el acto, si no ya lo hubiéramos atrapado en ese entonces—.

Parándose repentinamente, su mirada había perdido el interés.

—No pienso involucrarme más en esto, si ese hombre vuelve a aparecer, lo enfrentaré, en cuanto al recién nacido… mejor que aprenda a gatear—.

Desapareciendo sin dejar rastro, Glori se levantó

—Mi amor, por ahora dejamos que las cosas sigan su curso, ya lo hemos ayudado mucho—.

Topazio renuente ante las palabras de Glori dejó escapar un pequeño suspiro, meciendo el velo que le cubría su rostro.

—Tienes razón… de aquí en adelante es decisión de esos dos—.

—–

En la tierra, ignorante de todo lo que pasaba a su alrededor, salía del cine junto a Kotonoha.

—Fue divertida la película—.

—No me gusta—.

Declaro con los brazos cruzados.

— ¿Eh?. ¿Por qué?, a mí me pareció una buena trilogía de Alíen—.

—No negaré que todo fue bueno, pero, le falta sangre, más acción, los supervivientes en el planeta C456 fue monótono, simple no me gusto esa parte, además qué sucede con todo esa trama, en toda la película y solo el final se pudo ver al xenomorfo, antes de eso solo la sombra matando a los colonizadores—.

Alzó su voz delante del cine y todos los que vieron la película asintieron a la apasionada crítica de Javier.

—Eh, eh…, bueno, si se compara con las primeras películas de 1979, ciertamente no fue la mejor, pero tuvo un buen suspenso—.

Kotonoha tratando de convencer en las partes buenas de la película, solo para gotas comenzaron a caer del cielo.

—¿Ugh?, ¿garuando?…—.

Dijo extendiendo el brazo Javier.

—Esta mañana no decía nada sobre que iba a llover—.

Refugiándose bajo la pequeña llovizna repentina, Javier mira de reojo a Kotonoha.

—… Sucede algo.—

—No nada…, solo debemos esperar un momento y pasará, o podríamos ir caminando bajo la pequeña llovizna que no hará daño—.

Excusándose Javier, Kotonoha piensa en la propuesta de Javier.

—Porque no…, también hay un restaurante cerca donde podemos comer algo—.

—Bien pensando, vamos—.

Siguiendo como la pequeña cita, llegaron al restaurante, donde descansaron y pidieron algo de comer, ya que las palomitas y colas no llenaron el estómago. Tan pronto como salieron de nuevo y con la lluvia más fuerte se dirigieron a diferentes lugares hasta llegar a uno de cómputo.

—Lo siento por desviarnos del camino, pero tenía que venir aquí—.

Dijo disculpándose mientras agarraba un carrito

—No te preocupes… ¿Pero qué vas a comprar?—.

—Una tableta de dibujo—.

Respondió, y mientras empujaba el carrito, ve a Kotonoha temblando de frío. Javier, que lo noto y ver que el suéter negro que debía reposar en los delicados hombros, pero que terminó humedecido por la lluvia, ahora reposaba sobre la cartera que cruzaba la correa de la misma entre en medio del pecho de Kotonoha, visualizando la suave piel perlada humedecida por la lluvia y que el vestido que traía no ayudaba. Javier desapareció por unos instantes entre los estantes, mientras Kotonoha utilizaba su pañuelo para secarse lo mejor posible.

—¡!…—.

—Sécate, no quiero que por mi culpa termines resfriada—.

—G-gracias, ¿cuánto es?—.

—Con las gracias ya me pagaste—.

Dijo empujando el carrito de nuevo, desplegándose entre las estanterías repletas de aparatos electrónicos. Kotonoha que reaccionó un poco tarde, sonriendo por el gesto y las palabras de Javier, alcanzándolo.

—Jo, jo, me lo llevo, podrán divertirse con él…—.

Observando lo que miraba Javier, murmuró.

—Hmm, Estado del Juego 8…—.

—Has jugado Katsura-san, juegos de consola—.

—No, no me atraen estos tipos de juegos—.

—Eh, en serio, pero hay unos muy buenos, aparte de los shooter como los rpg, fantasía, también hay de estrategia, deportes, mundos abiertos en infinidades de juegos—.

Quedando pensativa en las opciones que le daban, Kotonoha negoció con la cabeza, apartando su vista de la consola.

—Así estoy bien, mi hermanita me dijo que soy una aburrida, pero no le encuentro atractivo a estos juegos—.

—Será porque nunca lo has jugado, ya que estamos aquí vamos a jugarlo—.

—¡¿Eh?!—.

Sin saber cómo responder a la propuesta de Javier, el mismo Javier tomó todo lo que quería: consola, Wii, Xbox y Play State 8, jalando a Kotonoha por su desenfreno, llegó en las herramientas para computadora.

—En serio, no tienes que preocuparte por esto, no soy aficionada a la tecnología más de lo necesario—.

Intentando persuadir en la decisión de Javier, que fue como hablar con la pared, ya que no la escuchaba.

—Aquí están las tabletas gráficas… hmm, esta me sirve para lo que quiero hacer, me la llevo y una de repuesto y otra si se daña, oh… creo que ya sé cómo atraer a los creyentes, también me llevo esta cámara—.

—Puff, jejeje—.

-¿Mmm?-.

—Lo siento, pero jejeje, te pareces a mi hermanita cuando salimos de compras—.

—Oh, jajaja, bueno, cuando traes a un hombre a este sitio como estos, es igual a ir de compras por ropa nueva para las mujeres—.

—¿En serio?—.

—Sí, y cuando hay oferta de un juego, es una batalla campal, pero ahora, como tenemos juegos en línea, solo hay que reservarlo con tiempo…. ¡Señor cajero, cárgalo a la cuenta y todo de contado!—.

———

Saliendo con más bolsas en cada mano y una fuerte lluvia que no dejaba ver nada, decidió tomar un taxi.

—¡Taxi aquí!, ahora Katsura-san vamos a tu casa—.

—A mi casa, ¿por qué?—.

—¿Cómo porque?, dije que te mostraría lo divertido que son los juegos—.

—…y por qué mi casa—.

—Por qué ir a mi casa te sentirás incómodo. Además, ir a la casa de un hombre sin tener relación sería mal visto por tus padres—.

-¡Entonces, ¿por qué mi casa?!-.

Grito dentro suyo Kotonoha.

—P-pero ir a mi casa—.

—Es normal, para una chica es más segura su casa, tus padres estarán de acuerdo con esto y no a la casa de un desconocido—.

No pudiendo refutar las afirmaciones de Javier, Kotonoha se rindió al escuchar lo que decía Javier.

Ya sea cierto o no, Javier había aprendido a nunca dejar pensar a su contraparte con la verdad irrefutable, así fue como llegó a su puesto como jefe de sección.

———

—Oh… Esta es tu casa… ¿Katsura-san será que eres amiga de Sayaka?—.

Apenada Kotonoha en no saber cómo explicarle a su madre la llegada de un hombre a la casa, apenas pudo reaccionar al nombre de Sayaka.

—… ¡eh!, conoces a Sayaka-san—.

—Es mi prima, el día que vino a hacer el trabajo en grupo, vine a recogerla—.

—No lo sabía… pero no tienen el mismo apellido, además—.

—Mi tía y mi mami son japonesas, yo soy mitad japonés y mitad británica—.

Tomada por sorpresa, la puerta se abrió saliendo una seductora mujer de cabello corto.

—Ara, Kotonoha ya regresaste… y ¿quién es el joven?—.

—¡¡Mami!!, eh, eh, él es—.

—Un gusto, señora Katsura-san, soy Javier Valderrama, amigo de Katsura-san—.

Presentándose antes que Kotonoha lo presentará, Manami se rió cómo la llamó.

—Jejeje, no me llames, señora, me haces sentir vieja, solo llámame Katsura—.

—Un gusto, Katsura, también puede llamarme Javier y, aunque la llame, señora, no se ve para nada vieja, creo que si dice que tiene 20 y sin hijos, cualquier persona se lo creería—.

Sin perder oportunidad para elogiar con una sonrisa sincera en los labios, Manami se rió con gusto mientras Kotonoha se sentía fuera del tema.

—O-oka-san, ¿dónde vas?—.

—… Unas compras al mercado…, ¿y ustedes dos?—.

Kotonoha sintiendo que la situación daría un giro raro al ver la sonrisa en los labios de Manami, habló Javier.

—Quería dejarle sentir la emoción de jugar videojuegos a Katsura-san que no sabe, por eso entre mi casa o la de Katsura-san, preferir la casa de Katsura-san, ya que sería más a gusto de ustedes, sus padres, que ir a una casa de un chico que no conocen—.

—Vaya, qué chico para pensar en todo… pero, Javier, es mejor que cambies la forma de llamar a mi hija, Katsura-san ara mucha confusión.

—¡¡Oka-san!!—.

—Ara, ara, mira lo colorada que te pusiste… ehehe, me voy, ahí está tu padre y Kokoro—.

—Muuuuu—.

Solo pudiendo inflar las mejillas coloradas, Kotonoha miró de reojo a Javier, que se reía entre dientes.

Escuchando el rugido de un motor de auto, la puerta del garaje se abrió en diagonal.

Saliendo un convertible sin capucha de color rojo, Manami condujo después de despedirse con la mano, dejando en la puerta a Kotonoha y Javier entrar a la casa.

—Tienes una casa bonita—.

—Gracias…, toma asiento, quieres algo de tomar—.

—Agua estaría bien, gracias—.

Viéndola ingresar a la cocina, Javier dejó las bolsas en el suelo y se sentó para esperarla.

-Aunque no estaba planeado desde un principio venir a su casa, tampoco es un mal progreso para el futuro-.

Olvidándose o haciéndose el tonto, ya que aún recordaba la voz de Yami por lo que sucedió en su habitación, Javier no se dio cuenta de que una pequeña figura se acercaba, por su retaguardia.

—Hmm?, ¿Onii-san quién eres?… ¡ah!, eres el tío de Rinka-chan—.

—N-no soy el tío, primo, ¿recuerdas, Katsura-chan?—.

—Ejejeje, lo siento, se me olvidó—.

Actuando con torpeza, dejando ver un lado lindo por su parte, Javier se levanta y ve a Kokoro con un vestido crema pálido con borde en las mangas cortas y la falda.

—¿Qué haces, primo de Rinka-chan?—.

—Sabes que tengo un nombre…? Bueno, digamos que tuve una salida de amigos con Katsura-san es decir, tu hermana mayor—.

—¡Ahhhhh!, eres el novio de Onee-chan—.

—¡Te equivocas!, es solo un amigo—.

Uniéndose a la conversación, Kotonoha, rechazando con vehemencia cualquier relación, además de amigos, algo que Kokoro la hizo sospechar.

—Mmmm, ¿amigos?—.

—¿Qué sucede, por qué te comportas así?—.

—Amigo, mmm. No sabía que para salir con tu amigo, hayas pasado horas buscando ropa que ponerte—.

—¡¡Kokoro!!—.

—Kyaaa, Onee-chan se enfadó, sálvame, primo de Rinka-chan… Sabes, oka-san le compró ropa nueva porque también, lo de su closet es de una persona mayor.

—¡¡Kokoro!!—.

Enfadada como no podía estarlo, Kokoro se ocultó detrás de Javier mientras le hacía muecas a Kotonoha.

—Ya, ya no es para tanto. Sin importar lo que se ponga, Katsura-san se verá linda. Katsura-chan no es bueno molestar tanto a tu hermana—.

—… Aquí… agua—.

—Oh, gracias—.

Como si no viera el sonrojo y la timidez en Kotonoha, Kokoro ayudó a su hermana.

—Katsura esto, katsura aquello, puedes decirme Kokoro, primo de Rinka-chan—.

—Está bien, pero debes dejar de decirme primo de Rinka y llamarme Javier, está bien—.

—Está bien, Javier-kun—.

—Un gusto, Kokoro-chan—.

Calmándose el ánimo entre el par de hermanas por el momento, Javier está jalado por Kokoro para que se sienta en el sofá y Kotonoha en el sillón.

—Javier-kun, ¿estuviste el otro día en el mar?—.

—Sí, me encontré con Katsura-san cuando iba a haber la puesta del sol en la playa—.

—¡Lo sabía!. Eres el chico el cual hizo que Onee-chan viniera oliendo a mar, sabes lo sorprendidas que estuvimos cuando llegó—.

—No es normal salir a divertirse con amigas e ir al mar—.

—Buuu, Onee-chan está demasiado aburrida para salir, seguro que rechaza las invitaciones de sus amigos, por estar leyendo o estudiando—.

—Simplemente, no quiero perder el tiempo en salidas cuando hay deberes y libros interesantes—.

Cualquiera le creería a Kotonoha si no conociera su pasado de marginación por parte de las compañeras de aula, por su figura femenina que desarrolló desde temprana edad, que llevó a desarrollar miedo a los hombres.

—Katsura-san, ¿dónde crees que pueda conectarlo?—.

—¡Es una consola de juego!—.

—Quieta Kokoro, que Javier-kun apenas lo acabó de comprar—.

—En serio, uuuuu, quiero jugar, puedo jugar algún juego, Javier-kun—.

—Claro, para eso vine, le enseñaré a Katsura-san lo divertido que es jugar videojuegos—.

—Muy bien, les enseñaremos a Onee-chan pasada de moda lo que es la juventud—.

—Cuida tus palabras, Kokoro o me enojaré—.

—Siiii, que jugaremos, Javier-kun—.

Pasando por Kotonoha, Kokoro se apoya en el hombro de Javier y este le dice mientras saca del paquete la consola Wii.

—Uno que podamos jugar los tres—.

—¡Mario Kart!—.

—Nada mal, tienes buen gusto—.

—Ehehehe, cuando voy a casa de Azuki, nos ponemos a jugar en su consola, para que sepas que soy muy buena jugando—.

—Entonces tendré que ponerme serio.—

—Buuu, ahora deberías decir que será fácil, así no conseguirás agradar a las chicas, Javier-kun—.

—Ajajaja, es una pena eso, pero cuando se trata de juegos, no iré fácil—.

—… ¡Yo tampoco, aunque seas el novio de Onee-chan!—.

—¡Kokoro de qué estás hablando!—.

—Solo soy amigo, además apenas llevamos un par de días conociéndonos y hemos coincidido en la lectura y películas—.

—Así es, no digas esas cosas que pueden malinterpretar mamá y papá—.

—Si ustedes lo dicen—.

No convencida, dejo el tema.

Mientras Javier era ayudado por Kokoro a instalar la consola de juego en el televisor de sala, Kotonoha sintiéndose fuera de sus capacidades al ver lo ágil que eran para los aparatos electrónicos, tomó el folleto comenzando a leerlo.

—Listo—.

—Muy bien, ahora solo falta comprar el juego en línea—.

—Bueno, eso es fácil…. Listo, no fue tan difícil, ahora ¿dónde está?—.

—¡Ah!, es Dance Dance, siempre lo jugamos cuando voy a casa de Izuki, está World escape Chist, Tenis Champions, cómpralos, cómpralos, soy buena en esos juegos—.

—Kokoro, la consola es de Javier-kun, no tuya, compórtate—.

—Pero soy muy buena jugando y son para más de dos jugadores—.

—Entonces, comprendemos Mario Kart y tenis Champions—.

—¡Sí!—.

—Javier-kun no la conscientes mucho, la mal enseñarás—.

—Ajaja, es solo por hoy, no hará daño, ya que es para divertirnos y pasarla bien—.

—Javier-kun ¿quieres ser mi novio?—.

Tomándoles de sorpresa, con la facilidad de Kokoro podía decir las cosas. Kotonoha a punto de estallar de indignación por lo que dijo, Javier se rió y le masajeó la cabeza.

—Ajajaja, cuando seas un poco más grande, consideraré la propuesta, y si aún estás de acuerdo, podemos ser novios—.

—Hmph, me tratas como una niña, pero estoy de acuerdo, verás cómo caerás fácilmente con mis encantos de mujer madura—.

—Ahhh, Kokoro—.

—¡¡Auch!!, ¡¡auch!!, ¡me arrancarás la oreja onee-chan!—.

—Deja decir ese tipo de cosas, aún eres muy niña para pensar en tener novio, ¿dónde es que aprendes ese tipo de cosas inapropiadas para tu edad?—.

-Qué envidia, me preguntó si habría tenido ese mismo comportamiento con mi hermana, si no hubiera muerto-.

Melancolía ante el repentino pensamiento en sus ojos cafés claros que no era notado por el par de hermanas. Kotonoha dejando a Kokoro que se sobajeara la oreja que la tenía roja, se dirige a Javier.

—Disculpa de mi parte a mi hermanita, algunas veces no sé dónde salen esas ideas—.

—No hay por qué disculparse, es solo la inocencia de una niña que apenas está viendo el mundo. La mayoría de las veces, aprende por sus amistades, o el internet—.

Justificada la preocupación de Kotonoha, ya que se sabía la personalidad precoz, impertinente y directa que tenía Kokoro.

—… Ya está descargado el juego, venga, chicas, agarren su mando ya jugar—.

—¡Por fin!… Onee-chan te enseño—.

—Gracias, Kokoro—.

———

Pasando el tiempo, las horas se fueron volando. Entre gritos, risas y la participación de Manami, la madre de Kotonoha y Kokoro, los cuatro terminaron jugando tenis en equipo, lo que llevó a unas emocionantes horas familiares entre las Katsura.

¡Riiiiiiin! ¡Riiiiiiiiiin! ¡Riiiiiiiiiiiiin!

—Lo siento, es una llama de casa—.

—Ah, no te escapas, Javier-kun, solo porque vas perdiendo—.

—Kokoro, Javier fue a tomar una llamada de su casa, mira la hora que son—.

—Gah, se fue volando el tiempo, son casi las 7 de la noche… Onee-chan, estás bien, quieres descansar—.

—E-estoy bien, ¿cómo es que aún tienes tanta energía?—.

—Jejejejejeje—.

—Ejejeje, iré a hacer la cena. Niñas, pregúntenle que si quiere quedarse a comer—.

—Va a quedarse a comer?—.

—Pregúntenle primero, es lo mínimo que puedo ofrecerle, ya que hace tiempo que no disfrutamos una tarde divertida, las tres juntas, aunque su padre está aquí, está dormido—.

Ninguna, pudiendo escuchar las frías palabras que se dirigieron al final, Kotonoha, fue a preguntarle a Javier.

Kotonoha que salió al cerramiento de su casa, escucha un estridente grito de Javier.

—¡¡Pero qué…!!—.

Retrocediendo varios minutos.

Javier, que había salido para contestar la llamada con el nombre de Yuuna Kobe.

—Hola ¡!, porque suena como si estuvieras cerca de una construcción—.

—¡Señor Javier, ayúdenos!—.

—¡¿Qué pasa?!—.

—¡Regrese rápido a la mansión!, ¡¡Kyaaaa!! ¡¡Se está derrumbando!!—.

Escuchándola agitada, con miedo, Javier solo pudo escuchar el pitido abrupto de la llamada. Utilizando sus ojos, observa desde un plano aéreo la mansión, pudiendo visualizar el desastre que arrasaba con todo a su paso.

—¡¡Pero qué…!!—.

Media mansión hecha pedazos por un pulpo gigante que con sus inmensos tentáculos aplastaba todo a su paso. Javier atónito ante la vista de su casa siendo destruida, ve por un instante sombras que se movían en dirección de la fuente.

-Las chicas-.

Jalando a Yuuna que cargaba a Shio en brazos, Asahi estaba a su lado y la que estaba al frente era Yami dirigiéndose a la fuente, donde Javier había levantado fuertes defensas y magia de desorientación e ilusión.

-Están a salva… parece que las fuerzas de defensas tuvieron que retirarse por lo descomunal que este pulpo. Rinka y Sayaka aún no han vuelto-.

—Pasó algo en tu casa, Javier-kun—.

—Lo siento, Katsura-san, pero puedo dejar las consolas aquí en tu casa, mañana las vengo a retirar—.

—No hay problema, pero es muy grave—.

—Más o menos, despídeme de tu mamá y de kokoro-chan, es un asunto urgente, me tengo que ir—.

Ya no pudiendo esperar, Javier abrió la puerta de la casa de los Katsura y se fue corriendo, solo pudiendo verlo irse Kotonoha.

—… Tan rápido—.

Dijo saliendo y no ver rastro de Javier.

—¡Onee-chan!, pregúntale a Javier-kun que… ¿Dónde está?—.

—Sucedió una urgencia en su casa y tuvo que irse de prisa—.

—¡¡Ehhhhh!!, y ni se despidió—.

—Era algo urgente, no puede hacer nada, me dijo que se disculpaba por irse de arrepentimiento y que mañana vendría por las consolas—.

—Está bien, ya que mañana vendrá, ehehe—.

-¿Qué está pensando esta niña?-.

Preocupada por la forma en que actuaba Kokoro, Kotonoha solo pudo preocuparse.

——-

Por supuesto que Kotonoha no sabía que Javier no era porque era rápido, sino porque se teletransporto encima de la Mansión que se había vuelto escombros, sin dejar pilar en pie.

—Y así mi casa desapareció como la compré…—.

Dejando el desánimo de ver su hogar destruido por una criatura de fantasía, miró al pulpo que parecía muy inquieto, sin saber qué hacer después de destruir lo que se le puso enfrente.

—¡!, sé que los pulpos son inteligentes… está viéndome—.

¡¡¡Rugido!!.

Frunciendo el ceño ante el rugido, la piel del pulpo de cambio de grisáceo y terroso a un negro profundo, para abalanzarse contra Javier.

No preocupándose de esquivar algo de ese nivel, lo golpeo en la cabeza abultada y resbaladiza.

Mirando donde el pulpo caía creando un mini temblor y nubes de polvo, Javier consternado miró su puño.

—Qué raro, eso debería haber destruido la cabeza del pulpo… ¿Qué rayos es lo que sucede?—.

[Especie: Calamar de arena rocosa].

Etapa: 27% en dejar los terrenos mortales.

Descripción: Especie de calamar que vive en las costas Narxa; su carne es rica en energía arcana]

—¡¿Cómo es que está dejando los terrenos mortales?!—.

[Especie: Calamar de arena rocosa.

Etapa: 27% en dejar los terrenos mortales.

Descripción: Especie de calamar que vive en las costas Narxa; su carne es rica en energía Arcana.

Bendición: Diosa de la oscuridad]

—Así que es eso. Menudo hueco en la seguridad de mi hogar—.

Ya no molestándose en investigar, lo único que sabía de quién era responsable tal suceso, prendiendo una llama en su palma, miró al pulpo malherido por el ataque que recibió.

—Con esto debería de ser más que suficiente—.

Dijo lanzando su fuego rosa.

¡Rugido!

Mirando cómo el pulpo se retorcía de dolor, haciendo un alboroto todo a su paso. Javier se preocupaba que ser directo a la fuente después de lanzarlo a la esquina de su terreno.

“Cadenas”

Saliendo cadenas del suelo, envolviendo los tentáculos más pequeños del porte de cadenas de buques y los más grandes del ancho de un autobús, encadenándolo.

—Suficiente, esta noche tendré pulpo asado ¡! ¡Pero qué demonios!—.

Esquivando uno de los tentáculos más pequeños que parecían flechas, miró incrédulo al ver al pulpo que, en vez de morir, sus heridas que había ocasionado Javier se recuperaban y en el color de la piel negra aparecían marcas de color rosa.

[Especie: Calamar de arena rocosa.

Etapa: 40% en dejar los terrenos mortales.

Descripción: Especie de calamar que vive en las costas Narxa; su carne es rica en energía Arcana.

Bendición: Diosa de la oscuridad. Dios Hentai]

—¡Absorbió mi fuego y se bendijo solo!—.

Abrumado por la sorpresa tras otra en un solo día, Javier retrocede cuando tres tentáculos con la velocidad de un Railgun, dejando estruendos y choques de sonido al romperse la barrera del sonido.

El pulpo, sin dejar que su presa escapara después de hacerlo sufrir, con sus ventosas en sus tentáculos, golpeó el suelo y alzó grandes pedazos de extensiones de tierra, lanzando las a Javier que, en vez de esquivar un vórtice, apareció frente a él.

—¡Te la devuelvo, imbécil!—.

¡Rugido!

Furioso al ver cómo encima de su cabeza apareció sin ningún rastro enormes porciones de tierra que había lanzado a Javier.

—Mierda, esto será complicado, si comienza a adaptarse a sus poderes y se vuelve más inteligente—.

Teniendo razones obvias, cuando sus ojos captaron que la superficie húmeda de la piel del pulpo segregará una especie de moco anaranjado, evitando daños.

—Yami tráeme un recipiente—.

De la nada, apareciendo a lado de Javier con su estilo de maids victoriano, pero con toques de cultura animesca, saca del bolsillo de su mandil un frasco de porcelana que debería ser anotado por su volumen, pero eso era cosa por la que menos se preocupaba Javier en el momento.

—Esto debería ser suficiente para contenerlo—.

Dijo escribiendo runas con su propia sangre por todo el frasco.

¡Rugido!

El pulpo que no había atacado al ver a Yami, instintivamente miedo, él se apoderó, pero igual a los humanos que no aprendían de sus errores, al ver que ninguno atacaba su locura por las bendiciones de los dos Dioses, decidió empujar a la velocidad del sonido.

—¡!… qué tremenda velocidad para un cuerpo tan grande… Listo, ahora quédate quieto—.

Dijo con confianza apuntando el frasco de porcelana abierto hacia el pulpo.

Viendo que no era fácil de atrapar las dos presas que volaban con su velocidad, el pulpo comenzó a acumular tinta para atraparlos, pero al ver el frasco que lo apuntaba, sintió una tremenda fuerza de succión que sus ventosas más grandes se adhirieron al suelo y sus tentáculos más pequeños se enterraron hasta el subsuelo.

—Apúrate es que no tenemos toda la noche. ¡Tch!, esta cosa intenta atacarme a esa distancia. Yami patéalo así aquí—.

-Si-.

A punto de lanzar su ataque de tinta, el pulpo sintió la presencia detrás y de un momento fue desgarrado con todo y pedazos de tierra aún pegados en sus ventosas.

—¡Sellado!—.

Cerrando la tapa, las runas en todo el cuerpo del frasco de porcelana brillaban débilmente para dejar de hacerlo.

—Tenemos un montón de cosas que quiero decir, pero hablaremos más tarde—.

Enojado con Yami, el principal culpable, Javier ni siquiera la miró y se dirigió a la fuente donde esperaban Yuuna, Shio y Asahi.

—¿Están bien?—.

—¡Papi!—.

Saltando del abrazo de Yuuna, Shio corre a abrazar a Javier con miedo.

—Ya todo pasó, no hay por qué tener miedo. ¿Cómo están, alguna herida?—.

—Estamos bien, solo el susto, pero ahora la casa—.

—Me alegre de escucharlo, por la casa no se preocupen, eso ya está todo solucionado—.

—Eh—.

Chasqueando los dedos, como si se rebobinara un video, la mansión comenzó a construirse, los pedazos se juntaban reconstruyendo las paredes, las tejas partidas hasta ser migajas volvieron a formar una sola, el vidrio hecho trizas volvieron a estado anterior, las tuberías deformadas más allá del reconocimiento volvieron a su normalidad y se juntaron formando la red de desagüe, el de agua, luz, gas.

Y como si no hubiera pasado nada, la Mansión apareció tan orgullosa como si nada hubiera ocurrido.

—Increíble, no lo puedo creer—.

—Ahaha, de que te sorprendes, Asahi si soy Dios—.

—Papi, increíble, hazlo de nuevo—.

—No, no voy a destruir la casa, pero podemos jugar un poco más tarde que dices—.

—Que bien, juguemos, papi—.

—… Yuuna, ¿puedes explicarme cómo sucedió esto?, ¿Estabas cuando Yami hizo esto?—.

—Sí, lo que pasó fue…—.

Resumiéndolo, Yami sacó un pulpo del que le había proporcionado Ryuto para el asado que había dejado en el congelador. Yuuna no viendo nada de malo, con comer pulpo para la noche, dejó todo en mano a Yami que estaba confiada en cocinar, pero en algún momento que se le dio la espalda, el pulpo cobró vida, destruyó la cocina y comenzaba a crecer de forma espontánea, con cada ataque de Yami.

—… después de eso lo llamé mientras escapábamos hasta la fuente… Castigará a Yami—.

—Es lo mínimo, mira que poner en peligro a todos, le repetí hace semanas que tenía prohibido cocinar y mira lo que ocasionó—.

—Aunque es culpa de Yami-san, no seas muy dura con ella—.

Intrigado al escuchar hablar a favor de Yami, Asahi lo miró a los ojos.

—Es rara en muchas cosas, habla sola, ven mucho helado, pero no es alguien que podría poner en peligro a una persona—.

—Yo también le pido que no sea demasiado dura con Yami—.

—Papi, sin castigar a Yami Onee-chan—.

—Porque pareciera que yo fuera el malo de la película—.

—E-eso no era nuestra intención—.

—Ajajaja, lo sé, solo te estoy tomando el pelo, Yuuna—.

—¿Qué sucedió con el pulpo gigante?—.

Pregunto Asahi.

—Aquí está, tómalo—.

—¡!—.

—No lo dejes caer, o lo liberarás—.

Pálido, nervioso al escuchar que en el frasco que agarró por pura suerte estaba el pulpo gigante, Asahi lo dejó en el suelo y retrocedió, al igual que Yuuna.

—No se preocupen, está sellado, este frasco no se romperá por nada, la única forma que se libere es que se borre mi sangre o que abran desde el exterior—.

—Ahhhh, ¡¡por favor no nos dé esos sustos, señor Javier!!—.

—Ajajaja… Tengo hambre, Yuuna, que hiciste de comer—.

—Señor Javier… Hice vainas de soja cocidas con sal, para acompañar, Okonomiyake y arroz—.

—Se escucha rico—.

—Pero todo se perdió—.

—Por eso no te preocupes, con la rebobinación del tiempo, la comida debe estar en el mismo lugar en que comenzó el ataque del pulpo—.

——

Mientras Javier, Yuuna, Asahi y Shio regresaban a la mansión, el grupo mercenario Mantiz y Tetsuo habían recuperado algo de color en su rostro.

—No puedo creer que el jefe pueda hacer eso—.

—Todavía te niegas a creer quién es el jefe—.

—Es que, aunque lo pienses, esto es imposible, ya sabes… si en verdad es cierto—.

—Glub, nos habremos encontrado con algo que los humanos perdimos hace milenios—.

—¿Creen que el jefe nos enseña magia del tiempo?—.

—Eso no es posible—.

Tetsuo que estaba muy aparte del grupo mercenario de Mantiz decidió unirse y todos lo miraron con extrañeza y molestia por su pasado. Pero eso no le importó, ya que parecía estar hablando con él mismo.

—La magia del tiempo se perdió y aunque la hubiera, ya no queda talento innato para reflexionar algo que se perdió en la era de los Dioses… Excepto él—.

—Entonces tenemos que rendirnos—.

—Ajaja, con nuestro talento, si llegamos a la cima de este mundo, puede ofrecer, estará más que contento—.

—Guaguaguagua, tienes toda la razón, pero si el jefe es lo que se supone que se perdió hace mucho tiempo, no habrá mucha magia más interesante que el tiempo—.

Avispándose con el comentario de Mantiz 45, el nuevo integrante, con exuberante barba que le llegaba hasta el pecho.

—45, tienes mucha razón—.

—En vez de que nos enseñe una magia de tiempo, tan bien hay varias magias que se perdieron, aunque saquemos la mitad, ¡¡no!!, ¡una quinta parte de todo el poder de esa magia, nos volveremos invencibles!—.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo