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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 68

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  4. Capítulo 68 - 68 Lunes 29 Abril Un baño placentero padre eh hija
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68: Lunes, 29 Abril (Un baño placentero padre eh hija) 68: Lunes, 29 Abril (Un baño placentero padre eh hija) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí] ————— [Lunes, 29 de Abril]{5:58 am}[Mansión Valderrama] Un día más, amaneciendo como cualquier otro, con el brillo que ilumina el cielo, alejando la noche.

Terminando de hacer los ejercicios de calentamiento que consistían en: circular el cuello, hombros, cadera, flexión de rodillas, marchar en el mismo sitio elevando la rodilla, trote ay mismo, salto de tijera, sentadilla al aire, balanceo de brazos y piernas, etc.

Completado, se alistaron para comenzar a trotar alrededor de la mansión, qué hasta ahora solo Javier y Yami habían completado las 10 vueltas.

Después le siguieron Rinka y Sayaka que apenas podían dar una vuelta, seguido por la familia Kobe que el miembro que llegó a completar la mitad de una vuelta fue Asahi terminando agotado, después Yuuna con Shio, alcanzando la punta de una de las alas.

—Shio… ¿Cómo la pasaste con el señor Javier?—.

—?, mmm… muy bien, me cargo hasta la cama, me arropo… le pedí que me contara un cuento y espero que mi papi me siga contando el cuento, ya que me quedó dormida—.

—¿Fue muy interesante?—.

—¡Mucho!.

Se trata de princesas que custodiaban siete fortalezas y eran de diferentes razas, elfas, enanos y humanos.

Aunque no entiendo mucho eso, dice papi que los elfos son muuuy bonitas con orejas puntiagudas, los enanos son pequeños como Shio… Después están los hombres malos que traicionaron a las princesas robando la poderosa magia de los elfos oscuros, ah, los elfos oscuros tienen la piel más oscura como chocolate, o eso dijo papi… También… aha, aha, ya no avanzo—.

Sin poder avanzar más, se sienta en el piso de tierra cansada.

—Por… ¿qué?.

Si llegó hasta la esquina—.

—Creo que eso pasó por hablar mientras corres, Shio—.

—¡Ehhh!

Mami tuvo la culpa de hacer conversar con Shio—.

—Sí, descansas un ratito, puedes volver a correr lo que te falta—.

—No es lo mismo, Onii-chan.

Shio quiere correr hasta la punta, por fin pude dar la vuelta a la punta y ahora me cansé—.

Asahi que comprendía ese sentimiento de frustración, ya que tampoco le gustaba dejar las cosas a medias si no terminar de una sola vez, se sentó al lado de Shio.

—¿Onii-chan?—.

—No se puede evitar, también me cansé porque hablé mucho—.

—Pero si Onii-chan no habla mucho… Kyaa, ¡no revuelvas el pelo de Shio!

¡Mami, míralo!—.

—Ejejeje, Asahi, no molestes a Shio—.

—Sí—.

—Buuu, me dejó toda despeinada—.

Pasándola bien, pareciendo que nunca le había alzado la voz Asahi ni que Yuuna había sentido repulsión cuando vio la sombra de ese hombre en Asahi.

Shio arreglándose el cabello despeinado, mira que a la distancia a Javier y Yami que se acercaban.

—…

¿Qué pasó?.

Tan rápido se cansaron—.

—Fue culpa de mami hacer que Shio hablara mucho mientras corría—.

—No te preocupes, una vez que te recuperas solo vuelve a correr, así como la vida—.

Dijo sin dejar de trotar en el mismo sitio y yéndose para alcanzar a Yami que no se detuvo.

—Esos dos parece que nunca se cansan—.

—No es porque papi es un Dios, Onii-chan—.

—Y Yami-san—.

—En la barbacoa, dijeron que eran novios, aunque son más esposos, además de que Yami-san también es una Diosa como el señor Javier, ¿me pregunto qué clase Diosa es?—.

—Mmm, ya me recuperé, vamos, Shio—.

—Siii, mami, vamos también—.

—Ya voy, no me empujes, que me puedo caer—.

Mientras la familia Kobe retoma el trote alrededor de la mansión, Rinka y Sayaka habían dado la vuelta y seguían avanzando con el aliento agitado.

—¿Dónde… piensa ir tu club a entrenar?—.

—…

Parece que es una tradición de kento… que ingresan nuevos integrantes… las escuelas se juntan para un entrenamiento… intensivo… Y al parecer esta vez nos toca en Tokio, barrio Suginami, ah, aha, ya no puedo…—.

—Ajá, ajá, ajá, por lo menos, ya podemos recorrer toda la mansión, ¿cuánto hijo?—.

Preguntó Rinka con sus manos en las rodillas, intentando recuperar el aliento mientras su sudor caía.

—No sé, unos 4 kilómetros—.

—Ufff, no creo… ¡¿Yami Onee-chan cuánto en una vuelta?!—.

—…

2,9 kilómetros—.

Respondió sin detenerse dando su tercera vuelta.

—Caída por un kilómetro—.

—¡Igualmente es mucho!.

Ahhh, por lo menos, no nos debemos preocuparnos de engordar—.

—Habla por ti—.

Tan pronto como esas palabras salieron de Sayaka, Rinka se la quedó mirando con una cara de ‘¡Todos los nutrientes se irían a esas ubres de vaca’ a los abundantes pechos que se marcaban su forma a través de la blusa.

—Deja de mirarme, como bicho raro—.

—No eres un bicho, eres una vaca con ubres grandes—.

—¡¡¡¡ ¡Cómo te atreves a referirte a mí a sí!—.

—Di lo que quieras, pero tienes una figura envidiable y sigues resaltando con esas tetas que no paraban de rebotar con ese trasero incluido.

Lo peor es que me dices que seguirán creciendo… Te odio—.

—¡Duele!, que te sucede—.

Agarrándose el pecho que había sido abofeteado por Rinka que salió huyendo, sin poder creérselo y ni siquiera pudiendo levantarse por el dolor que entumecen las piernas, junto con el cosquilleo de sus pezones, rozando con el brasier.

—…

Ya terminaron, trata de no quedarte tanto tiempo afuera que puede caerte mal si no te cambias por algo seco—.

Aconsejo pasando de largo de Sayaka que miraba la espalda ancha de Javier.

—Ahhh, iré a bañarme para desayunar—.

———- {6:57 am} Habiendo terminado de trotar, camina por el largo pasillo silencioso del ala derecha, donde provenía un agradable aroma.

—¿Cómo va el desayuno?—.

—¡¡¡¡ Señor Javier, por favor, no hable tan de repente que me asusto—.

—Ajaja, lo siento.

Mmm, se ve delicioso—.

—Estoy haciendo pescado horneado, arroz, ensalada, sopa de miso, flan de huevo al vapor, también ya está listo el jugo que le gusta al señor Javier, té verde o café, también he partido alguna manzana si quieren comer—.

—Rico, bien iré a bañarme, ya debería estar listo cuando salga—.

—Si ya estaría listo, también están listos los bentos para que los lleven—.

-Genial.

Parece que viene Shio—.

—Shio?, la mandé a bañarse hace rato—.

Confundida, Yuuna se da la vuelta y ve a Shio entrando con la misma ropa que había hecho ejercicio.

Un short corto, blusa manga corta y un par de zapatos deportivos.

—Shio no te había mandado a bañar, ¿qué haces todavía aquí?—.

—Es que quería bañarme con mi papi—.

—¡!, no digas tonterías y vete a bañar, o me enojaré—.

—Buuu, pero quiero bañarme con mi papi.

Ya hemos ido de paseo, hemos dormido juntos, solo falta bañarnos—.

— ¿Qué cosas estás diciendo, Shio?

Desconcertada por las palabras de Shio, le preguntó.

—De dónde sacaste esas ideas Shio?, ¿Quién dijo que tenías que hacer eso?—.

—Tú, mami, no te acuerdas—.

—¡¿Yo?!—.

No sabiendo cómo responder, trató de procesar las palabras de Shio, pero no se le venía a la mente que alguna vez había hablado de esas cosas.

—A ver Shio, ¿cuándo fue que Yuuna dijo esas cosas?—.

—Cuando aún vivíamos en la otra casa, me contó algunas cosas sobre mis abuelos.

¿Papi, cómo eran tus papis?—.

Pellizcando la punta de la nariz, Javier se le rio al verla retroceder, cubriéndosela, para ver a Yuuna que parecía haber recordado algo.

—… Fue la vez que me botaron de un local de comida, por quebrar platos y dar mal las órdenes de comida.

Estaba muy afectado porque se me venía el pago del llegar y no teníamos para comer.

Al final pagué el arriendo porque qué ya me había advertido de botarme si no tenía para pagar.

Esa misma noche le habló un poco de mis padres después de tanta insistencia—.

Asintiendo como perico picando para comer, Shio orgullosa de su buena memoria, les dijo.

—Sí, lo recuerdo después de pasear todo el día con mi papi, pero papi ha estado ocupado y no he tenido tiempo para pedir que se bañara conmigo—.

—Qué decisión tomas, Yuuna, sabes que por mí no hay problema, ya me he bañado con Sayaka y Rinka—.

Pero sin decirle cómo llevan su relación entre los tres, aunque ya conoció el pasado de ambas o por lo menos lo que contaron de su historia a Yuuna.

Yuuna que podía sentir cómo la elección podría cambiar su vida, recordó por destellos la presión psicológica que quedó grabada ese día cuando la decidió casar con ese hombre.

Miradas que la juzgaban por no elegir lo obvio y susurros que la maldecían su inquietud e indecisión.

—¡¡, señor Javier—.

Sumida sin dejarla pensar en sus alucinaciones, al sentir el cálido toque en las mejillas, Yuuna recuperando la claridad, dándose cuenta de que estaba bañada en su propio sudor y las manos apretando con fuerza la tela de la falda larga.

Levantándole el rostro, le sonríe —Apenas fueron 11 días desde que recibí tu llamada para el trabajo.

Apenas 4 días, me convertí en padre de Shio.

Pero tú has estado con ella por 8 años cuidándola y dando lo mejor que podías darle.

Muchos pueden juzgar, pero nadie sabe lo que ha vivido el otro, para que tomaras esa decisión.

Yuuna, hasta los hijos, pueden criticar a sus propios padres, pero eso es solo una forma de ver de ellos, que no tienen la misma perspectiva de quien los crió.

No dejes que tus miedos te dominan ni tus inseguridades, respira hondo… diez centavos, con esa firmeza y determinación con la que fuiste a mi habitación, ah enfrentarme sin ningún temor—.

Un momento clave que podría concluir la relación entre ambos y Shio.

Todo el mundo podría pensar eso, pero para Javier las cosas eran mucho más simples.

Si se negaba, era solo otra mamá preocupada por la seguridad de su hija que desconocía los males y perversiones del mundo.

Y si aceptaba, podría concluir que Yuuna le tenía suficiente confianza para dejar que Shio se bañara con él.

Nada más y nada menos.

Yuuna tomando las manos que tocaban sus mejillas, las presionadas como si rezara y, con una mirada determinada, que parecía poner toda su resolución, dijo.

—En los pocos días que me ha dejado conocerlo como persona, me ha demostrado sus principios y valores.

Puede que sea el Dios Hentai, que haga sufrir a miles de mujeres, de la forma más depravada que alguien pueda imaginarse, pero puedo estar segura de que nunca pondría le una mano encima a Shio—.

—¡!, Tu confianza en mí parece un poco abrumadora, sabes.

Además, si ya puedes pensar que soy el peor tipo de ser, ¿cómo puedes tener esa confianza?—.

—Ayer usted mismo lo dijo, que cuidaría a Shio como a su propia hija y que nunca le pondría una mano encima.

Pueda que no sea muy inteligente en muchas cosas, pero tengo la certeza de que nunca rompería su promesa.— Como pocas veces que Javier pueda sentirse perdido, no sabe qué decir ante la prueba de confianza sincera hacia su persona.

Sonriendo tímidamente, le respondió.

—Vaya… me deja sin palabras, si me dices eso… Ahahaha, las cosas se pusieron muy serias por querer ir a bañarnos, Shio—.

—Mamá—.

—Está bien, vayan, traten de no demorarse, que la comida estará servida y no quieren malograr la pansa por comer frío—.

Brillándole la carita a Shio, abrazó a Yuuna y comenzó a jalar a Javier.

—¡Apurémonos, papi!—.

—E-está bien—.

Mirando por el rabillo del ojo la figura de Yuuna que se volteó a terminar de hacer el desayuno, Javier y Shio desaparecieron del ala derecha para llegar frente a la puerta de la gran bañera.

—¡¡, papi, hay algo ahí dentro—.

—Nos trasladamos de la cocina, hasta la bañera, rápido, no crees—.

—¡Qué conveniente, no tardamos nada!—.

—Verdad que sí, ahora entremos—.

—Sí, papi—.

Una vez abierta la puerta, la gran bañera se hizo presente con sus tres bustos de cocodrilo, león y elefante pegados en la pared, donde salían litros de agua tibia que circulaba.

A un lado se encontraron las filas de duchas para acomodar una docena sin problemas.

Delante de la puerta había una barrera trasparente para dejar la ropa en las diferentes canastas, también una habitación separada donde se podía esperar, con sillas, mesas y ventilador de techo.

—Cierto, papi, no trajimos toallas ni ropa, ¿qué hacemos?—.

—Ya lo pensaremos más adelante—.

Relajado, se sacó la camisa y el pantalón con su bóxer.

Shio por su parte, ya se había quitado todo.

Hasta los zapatos deportivos para doblarlos, dejarlos en la canasta y salir de la barrera directo a las duchas.

Ninguno de los dos tímidos, aunque Shio miró de vez en cuando la entrepierna de Javier, ya que para ella sería la primera vez que vio a un hombre desnudo.

—Venga, Shio, no te quedes mirando, báñate o llegaremos tarde para desayunar—.

Dijo abriendo la ducha donde salía agua tibia.

—¡Papi, te lavo la espalda!—.

—Mm?, Shio dime la verdad, fue Yami quien te dijo que podías bañarte conmigo—.

—¡!…

Yami Onee-chan me había dicho, pero yo ya quería bañarme contigo, igual como lo hago con mi mami.

¿Estás enojado?—.

—Ahhh, no, no lo estoy.

Shio es mejor que no le hagas caso a todo lo que te diga.

Yami, es mala influencia para ti, es mejor que crece sin que nadie te diga qué tienes que hacer—.

—Está bien, papi.

Pero Yami Onee-chan es buena conmigo—.

Negó con la cabeza, ya que Shio no se daba cuenta de la manipuladora que se estaba volviendo Yami.

—Puedo lavarte la espalda, papi?—.

—Está bien, toma la esponja, mientras yo me termino de lavarme—.

—Está bien—.

Dichosa como ninguna otra, Shio toma la esponja con jabón en líquido donde comienza a lavar la espalda de Javier mientras ta tararea.

—la, la, lala, mmm, eheheh, la, lala, la, lala…—.

Escuchando a Shio ta tararear a la vez que lavaba la espada, el propio Javier, terminó de lavar su larga cabellera, para seguir con su cuerpo hasta cada rincón mientras estaba sentado en el banquillo.

—Ahora me toca a mí, Shio, terminaste—.

—Listo, papi—.

Cambiando de puesto, Shio se sienta muy cómoda columpiando las piernas mientras Javier le ponía un gorro para que no le cayera jabón en los ojos.

Mientras disfrutaba de que le lavaran el cabello y preguntas habituales como ¿Te pica?, o ¿está bien así?, preguntó Shio.

—Papi—.

-Diez centavos-.

—¿Qué eso que tienes entre las piernas?—.

Un poco sorprendido, le respondió.

—Se llama pene y es algo que tienen todos los hombres—.

—Mmm, por eso Shio no lo tiene.

¿Para qué sirve?, ¿no es incómodo para caminar?—.

—Sirve para orinar y hacer niños y no, no es incómodo, ya que lo tenemos desde que nacemos—.

—Ejeje, eso es mentira, papi.

Mi mami me dijo que Shio vino de una cigüeña y la dejó en su puerta una noche—.

—Eso es algo que a todos los niños se les dice, pero es mentira—.

Volitándose, mira frunciendo el ceño a Javier.

—Entonces, mami, le mintió a Shio—.

—No, y sí, después de todo, Shio es muy pequeña y hablar de esas cosas a la edad que le preguntaste, no era relevante.

¿Te acuerdas a qué edad le preguntaste?—.

—Mmmm, fue hace mucho, creo que tenía… 5—.

Riéndose como contó con los dedos, la hace volver a mirar hacia adelante y hecha agua para quitarle el gorro para niños.

—Ah, esa edad es normal que se les diga esas cosas, aunque nunca pregunté a mis padres cómo se hacían los niños, sabía que muchos compañeros de aula, sus padres, les habían contado algo parecido a Shio—.

—Entonces ¿cómo es que se hacen los bebes?—.

—Dame la esponja y ponle jabón y empieza a lavarte….

A ver, para que un niño o niña nazca se necesita de un óvulo y esperma—.

—¿Dónde se compran esas cosas?, ¿en las tiendas?—.

—Ajajaja—.

—Buuu, no te rías, papi, dímelo—.

—N-no es que, ajajaja, me hizo gracia lo que me dijiste… Los óvulos se encuentran aquí—.

Dijo tocando dos veces el vientre de Shio y siguió lavando la pequeña espalda.

—Tengo un óvulo—.

—No y sí, para que aparezca un óvulo, Shio necesita volverse una señorita y eso solo pasará cuando menstruas, puede ser en cualquier momento.

Algunas lo hacen a los 9, otras a los 15 varían dependiendo de las niñas—.

—Mmmm, entonces solo tengo que hacer eso de menstruar y son óvulos—.

—Sí, en cambio, los niños tenemos una bolsa que nos guinda entre las piernas, la viste—.

—Un poco, ahí está lo otro del óvulo—.

—Así es, de ay vienen los espermatozoides.

El cuerpo de los hombres comienza a producir esperma desde los 9 o 14 años, eso también depende del cuerpo—.

—Mmmm, todo es tan complicado, ¿y qué tiene que ver el pene de papi para hacer bebe?—.

—No es para nada complicado, solo que Shio aún es muy pequeña para entender muchas cosas, pero cuando llegues a la adolescencia lo entenderás muy bien.

Y la razón por la que los penes sirven para hacer bebes es para ponerlo aquí, es inyectar el esperma en el útero de la mujer, donde encontrará al pequeño óvulo y comenzará a crecer un bebe—.

—¡Eh!, dentro, no dolerá meter algo así… es pequeño, papi, como la salchicha que comimos el otro día—.

No impidiendo que Shio picotee el pene, Javier la volvió a que mire el frente y terminara de lavar la espalda, echándole agua de la ducha.

—Tiene dos formas, una que es suave como la tengo ahora y otra para tener para introducir en una mujer—.

—¡Increíble!

Shio también puede cambiar—.

—Claro que no.

A diferencia de las mujeres que tienen el órgano reproductor hacia dentro, los hombres lo tienen para afuera, por eso necesita crecer para entrar en las mujeres.

Pero eso es algo que Shio aprenderá en el futuro—.

—¡No, da miedo!.

¿Cómo algo así puede entrar en Shio?—.

Besando la cabeza de Shio, le dijo mientras envolvía los brazos en los hombros.

—No tengas miedo, ahora puede sonar tan misterioso y de miedo, pero es algo que mujeres y hombres descubriremos desde la adolescencia y adultos.

Ahora solo es tiempo de juegos, diversión y aprender, sí—.

—Mm, está bien—.

—Bien, termina de lavarte, te espero en la bañera—.

Haciendo aparecer una toalla para envolver la cabeza, se separa de Shio y entra en la bañera.

Sin tardar, Shio entra en la bañera, sentándose entre las piernas de Javier.

Pero segundos después se sintió incómodo moviéndose.

—Papi, se siente raro el trasero de Shio—.

—Mm, eso te pasa por sentarte donde no debes—.

—Buuu, yo me siento aquí cuando me bañaba antes con mi mami en la otra casa.

Pero, se siente extraño ahora, con esa cosa que tienes entre las piernas, papi—.

—Entonces siéntate aquí, a mi lado—.

—…

Así está bien.

Por cierto, papi—.

—Mmm—.

—Mami y papi tienen mucho pelo, ay, pero Shio no tiene.

Una vez le preguntó a mi mami, pero no me dijo nada—.

—Eres muy curiosa—.

—Es que Shio, quiere aprender muchas cosas, ¿está mal?—.

—Claro que no, eso es muy bueno, mi vida—.

Dijo relajándose ambos, dejando que el agua tibia les llegue hasta los hombros.

—Sabes, a mí me comenzó a crecer cuando tenía 12 años.

La verdad es que varía de persona a persona, así que el crecimiento del vello púbico no es algo que uno pueda controlar—.

—Mmm, entonces a Shio le saldrá pelito cuando cumpla los 12 años—.

—Más o menos, como te dije, depende de la persona, algunas niñas comienzan a desarrollarse su cuerpo aun cuando tiene 9 años.

¿Sabes cuál es la diferencia entre los hombres y mujeres aparte de tener pene o vagina?—.

—Shio no sabe—.

—Es muy fácil cuando los niños crecen, su voz comienza a cambiar, algo más grueso, le saldrá barba, vello axilar, vello púbico.

Ahora, las niñas comenzarán a crecer el pecho, sus caderas de ancharan, eh igual que los niños, le saldrá vello púbico y axilar.

—¿También mis axilas?—.

—Sí, como a cualquier otra persona, algunas niñas se lo rasuran, otras se lo dejan, depende de la persona—.

—Shio cree entender—.

Pasando los minutos, mientras Shio se relajaba acostada sobre el cuerpo de Javier, este la abrasó y así se quedaron, asta que recordó algo importante.

—Shio ahora que saldrá más a menudo, debes evitar muchas cosas—.

—¿Por qué?—.

Utilizando el fuego rosa, creo a una Shio al completo.

—En primer lugar, que un niño o niña toque estas partes está mal, y más si son adultos—.

—¿Por qué está mal?—.

—Porque son partes privadas tuyas, la vagina, muslos, pecho, nalgas, está mal, eso no se debe hacer.

Si alguien te toca, debes avisarle a mí oa Yuuna y, si no estamos, a Rinka-chan o Sayaka, a Asahi también, pero creo que mejor no le cuentes, ya que tomaría el asunto en sus propias manos y ara un embrollo—.

—Shio recordará que nadie tocara esas partes de Shio, debo de decirle a mami, papi ya las Onee-chan, a Onii-chan no porque se enojara muy fuerte, entendido—.

—Otra cosa, cuando salgas de compras al mercado o en cualquier parte, nunca te vayas con desconocidos.

Si alguien te dice que conoce a Yuuna oa mí, y te dice que le pidió que lo siguieras, no lo sigas, esas personas son malas.

Tampoco, debes aceptar cualquier cosa de desconocidos, ni de mujer ni de hombres, sin importar sus edades—.

—Sí, Shio no debe aceptar cosas de desconocidos ni seguir a gente que no conozco—.

—Cuando vayas al baño, si ves que un adulto o niño entra o te sigue, debes llamar a un adulto y gritar—.

—¿Por qué?, también quieren ir al baño—.

—Ellos no quieren ir al baño, esas personas quieren hacerle daño a Shio, por eso hay dos baños juntos, que se universal identificamente con estas placas, eso es de un niño y está de una niña.

Pero también hay excepciones—.

—Elecciones?, ¿qué es eso?—.

—Excepciones.

Es cuando una niña invita al baño a un hombre mayor o alguien de su misma edad, pero esas cosas rara vez pasan, así que si te toca ver eso, y vez que está feliz o emocionada, solo quédate calladita y no entres y ve a otro—.

—Mmmm, tantas cosas que recordar—.

—Ehehe, todos los días aprenderás algo nuevo, así que no seguiré, ahora vamos o se enfriará la comida—.

—Sí—.

¡Puertazo!.

Shio y Javier, que se levantaban dejando caer la abundante agua que recorrían sus pieles, vieron a un Asahi con la cara de los mil demonios, literalmente.

—Onii-chan, ¿también te bañarás en la bañera?—.

Impasible ante la pregunta inocente de Shio, Asahi no apartaba los ojos rojos de lo furioso que estaba con Javier.

—Aunque seas joven, si acumulas la ira, lo único que causará es que te enfermes del corazón—.

—¡Cállate!…

No entiendo cómo lo pudo consentir mi mami—.

Intentando contener la rabia de Shio.

Javier hizo aparecer dos toallas, una para él y otra para Shio que no se alegaba de su lado, que miraba con preocupación el temblor en el cuerpo de Asahi.

—Onii-chan, no te enojes, yo le pedí que me diera permiso.

S-sé que no te gusta que me acerque mucho a mi papi, pero yo quiero mucho a mi papi y quiero saber… cómo se siente tener una familia—.

Aun el hombre más temperamental, no pudo evitar sentir cómo su corazón se ablandara al mirar esos ojos inocentes.

—Asahi, no te dijo que confies en mí.

Ya que tu experiencia tratando con adultos no ha sido la mejor.

Pero como te dije ayer y te lo repito de nuevo, aun cuando mi título como el Dios hentai sea uno pecaminoso e inmoral, trataré con el mayor respeto y cariño como lo aria un verdadero padre—.

No pudiendo evitar que las uñas lastimen su palma, se da la media vuelta.

—¡Lo sé!…

Pero que lo sepa, no cambia el hecho de que eres un adulto, un hombre, un pervertido… Me frustra verte como mi mami y Shio se encariñan contigo, un completo desconocido que apareció en nuestras vidas… El cual te agradezco—.

Comprendiendo los sentimientos del adolescente que ha sufrido la mayor parte de su vida, Javier solo lo ve irse.

—Papi, no te enojes con Onii-chan, yo tampoco lo conozco mucho, pero sé que es una buena persona como papi… Por eso, ¡!—.

Con el dedo en los labios de Shio, Javier la alza en sus brazos, haciéndola sentarse en su brazo.

—Asahi es un buen chico, solo que no puede procesar todo lo que ha pasado en un corto período de tiempo, pero no te preocupes, ya verás que con el paso del tiempo, las heridas del corazón se curarán, con el amor que les brindarán ustedes dos—.

Asintiendo Shio, ambos desaparecen de la bañera.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES GREMORI_ZERO_666 Buenos días, tarde y noches que han estado siguiendo esta novela desde su inicio y esperado que continúe con los parones largos.

Les hablo ya que veo que aunque hay visitas y lo incluyen en sus bibliotecas personales.

Que comenzaré a reducir la publicación de capítulos.

Se preguntan la razón.

Bueno, como lo dije haya arriba, que hay un buen número de visitas, no hay comentarios que lo critiquen o que les interese, tampoco hay reseñas que me indiquen que les gusta la novela que estoy escribiendo.

Eso es todo, si tienen algún comentario o reseña, estoy abierto a escucharlos.

¡¡¡Disfruten si pueden Ahahahaha!!!.

Su autor

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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