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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 7

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  4. Capítulo 7 - 7 Primera muerte + Encuentro
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7: Primera muerte + Encuentro 7: Primera muerte + Encuentro Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí] ——– —El mundo mínimo abarca a lo mucho un estadio de fútbol, ¿me pregunto cuán grande será el del mundo pequeño?♫♫—.

Emocionado por su nueva aventura en curso, tan pronto como salió del túnel cuántico, Javier se da cuenta de que estaba en medio de un callejón.

Observando su entorno: edificios grandes, puertas traseras, botes de basura y gatos callejeros.

-Parece que las coordenadas fueron exactas esta vez.

Aquí también hay sol y luna, pero ciertamente noto que este mundo pequeño solo abarca una ciudad de unos 50 a 60 mil habitantes.

Pensó Javier mientras su ropa de estudiante cambiaba por una informal, llevando consigo; una camisa sin mangas, una pantaloneta y zapatos deportivos.

—Uffff, mmm, huele delicioso, hace tiempo que no como nada.

Jejeje, ya vengo preparado y el dinero no hace falta—.

Dijo, saliendo del callejón, yendo directo a comer hamburguesa.

Pasando las horas, el sol desapareció en el horizonte, dejando que las luces artificiales lo reemplacen junto al canto de los insectos que se hacían escuchar por todas partes del parque y la suave brisa que refrescaba.

—Aquí fue el lugar donde debió ocurrir la violación de Rinka, pero al parecer la fecha no fue exacta—.

Murmuró, mirando a una pareja de mucha edad.

La chica era una adolescente, mientras el hombre era un viejo que osadamente la abrazaba y con la misma jugaba con uno de los pechos de la niña que no se resistía, en cambio, se apoyaba a él.

-Mmm, no sé si es antes de lo sucedido en la historia, pero ciertamente no fue donde yo indique-.

¡Pin!

[Visión del pequeño mundo; se ha encontrado el lugar memorable para la historia de este mundo y los personajes.

En cierto punto del pasado, tres niños jugaban en este parque cuando las niñas se peleaban por quién sería la esposa del niño, la niña que tenía la misma edad que el niño ganó y se lo llevó lejos.

La hermana del niño que siente amor profundo por su hermano mayor fue dejada atrás llorando, sin darse cuenta de que un viejo estaba presente, violó a la niña, consiguiente a la violación fue amenazada por el viejo que siguió violando, y al pasar el tiempo el viejo llamó a sus amigos y la violaron en grupo hasta el día de hoy, su amor por su hermano se volvió obsesión, ahora las garras de ese suceso arrastraran a la niña que ganó y a su hermano de ese fatídico día.] [Primera misión: Retrocede en el tiempo, consumiendo puntos H al fatídico día].

[Segunda misión: No regresar en el pasado si no ayuda en la violación de su amiga de la infancia].

[puntos H 9.000] [Tercera misión: Regresa al pasado y viola a la niña, y el suceso del tiempo cambia, haciendo que cualquier recuerdo que haya sido violado por viejos sea olvidado.

En cambio, en sus recuerdos, lo único que aparecerá será su imagen].

[H 10.000] [Cuarta Misión: salvarla de ese fatídico día y conviértela en tu hermanita adoptiva, quitándole su cariño de su hermano sin que se dé cuenta.] [Para regresar el tiempo, costo 10.000 mil puntos] —Caro… pero vale la pena.

Está decidido, iré al pasado.

Si no conociera el futuro y me dejaba llevar por su belleza, también podría incluir, pero ella, después de caer en la depravación, se casó con ese inútil de hombre y siguió traicionándolo y él ni enterado.

Su hermana era más fiel—.

Pagando los 10.000 mil puntos H, Javier siente la ingravidez que lo envolvió por un instante.

La noche desapareció para volver, a ver el sol al horizonte, el calor del verano, atacando primero para después escuchar una discusión entre tres niños.

—¡Yo seré la esposa de Onii-chan!—.

—¡La profesora dijo que los hermanos no pueden casarse!—.

—¡Si pueden!, ¡sí pueden!, ¡sí pueden!—.

—¡Dejen de pelear, chicas!—.

—¡Suéltalo, Otome-nee, Onii-chan es mío, se casará conmigo!—.

-Inocentes aún… mmm, ahí está el lolicon detrás de esos arbustos.

Ahora, cómo procedo, la salvó antes o después-.

Pensativo, las voces de los niños que no paraban de discutir se hacían escuchar por el parque vacío.

El niño, que ya no quería seguir viéndola discutir con lágrimas en los ojos, intentó apartarle, pero fue tomado por sus brazos para jalarlo cada uno a su lado.

En un tira y afloja, la pelirrosa ganó, llevándoselo.

—¡¡Jejeje Kasuki se casará conmigo!!—.

—Espera, no me jales—.

—Sniff, Sniff, Sniff—.

Llevando sé al niño la pelirosa, la hermana del niño, se quedó llorando desconsoladamente y sin nadie alrededor, un hombre no mayor de 40 años salió detrás de un árbol y se acercó a la niña llorando.

—Sniff, Sniff, Sniff… ¿Eh?

¡¡Uhhhhhh!!—.

—Jejeje, mantente tranquila, la pasarás un buen rato con este ojii-san—.

Tapándole la boca a la niña, que no sabía qué hacer más que luchar en los brazos del viejo sin mucho éxito, se la llevó deprisa a un lugar apartado cubierto de matorrales y árboles que impedían ver cualquier acción que pasara.

—Ehehe qué linda nena, jejeje serás una buena niña y jugarás con este ojii-san—.

—No aléjate, no me hagas daño, por favor—.

Temblorosa, habló en un tono bajo por el miedo que tenía, intentó irse retrocediendo mientras el viejo disfrutaba ver el sufrimiento de la niña, se acercó a paso lento hasta atrapar una de las piernas, arrastrándola hacia él.

—Ahora sí, probamos esta carne joven, jugosa, jijijijiji—.

Riendo asquerosamente el viejo y asustado más la niña, trata de luchar con sus pies y uno de sus ataques golpea el rostro del viejo.

Plash —¡¡Maldita, mocosa, quédate, tranquila!!, si no… jijiji eso me gusta, tranquilita—.

Rojizo la mejilla donde la golpearon, la niña cerró los ojos mientras su cuerpo se acurrucó por miedo de que la golpearan de nuevo, haciéndola ver vulnerable.

El viejo, que disfrutaba ver esa apariencia de fragilidad a su merced, comenzó a tocar las piernas de la niña, hasta llegar a los muslos internos, donde cerró con fuerza sus piernas.

Con lágrimas recorriendo sus mejillas, temblorosa, con sus pequeñas manos, tomó el dobladillo de su vestido para cubrir sus piernas, mientras decía.

—Hiiiiiiii, ¡no!, ¡¡no!!, ¡¡Ese lugar no, mi profesora!!, ¡¡dijo que nadie puede tocar ese lugar!!, ¡¡¡nooo…!!!—.

Resistiendo por una última vez, pero en vano, ya que no podía igualar la fuerza de un adulto, el viejo tomó ambas manos y con la otra levantó la falda del vestido, dejando ver las bragas color turquesa suave con el estampado de un gato en el frente.

Sin perder el tiempo, el viejo tomó las bragas de la niña, bajando y rompiendo el elástico, volviéndolas inútiles al intentar luchar.

Descubierta la zona sagrada de la niña, el viejo podía ver la entrepierna sin pelo ni color, solo un pequeño corte vertical.

—Gegege, qué bonita conchita, rosadita y cerrada, es lo mejor, probemos como a que sabe—.

—¡¡¡NO!!!

¡¡¡No!!

¡¡aléjate!!

¡¡aléjate!!

¡¡no!!

¡¡no!!

¡¡Te acerques!!—.

—Tch qué ruidosa… jejeje quédate calladita y deja enseñarte cómo son los juegos de los adultos—.

—UH, UH, UH, UH, UHHH—.

Sabiendo que era malo si lo escucharan, tomó las bragas, la embrollo para tapar la boca de la niña que ahora lo único que podía es hacer ruido y la poca resistencia que le quedaba intentaba obstaculizar la cabeza del viejo que se acercaba a su entrepierna, pudiendo sentir el aliento en su vagina.

Golpe sordo.

La niña, que no sabía qué pasó, miró al viejo que hace poco intentaba lamer la vagina, ahora tirado a poca distancia sin moverse.

Un chico joven no más de 20 años, ojos grandes de iris color crema suave, flaco, su cabello color castaño claro.

Pudiendo ver su propio reflejo a través de los ojos cristalinos de Javier, Rinka Okino se desmayó apenas escuchando las suaves palabras de enojo.

—Un cerdo es más digno que un animal como tú—.

Minutos antes.

Javier, que se había escondido su presencia y solo queriendo ver como espectador, se quedó al margen, pero al inicio no fue como él esperaba y también se dio cuenta de que tampoco estaba detrás de una pantalla, viendo gráficos, delante de él se desarrollaba una violación a una niña menor de 12 años.

Él, aunque no había tenido hermana, pero sabía que sus padres habían tenido a otro hijo y era una niña, no sabía por qué, pero solo viendo eso pensó en su hermana que nunca vio, pero sabe que existe y su mente se llena de caos.

Escuchando por última vez los gritos de la niña, Javier despertó y vio lo que ocurrió.

El viejo había agarrado las bragas para embrollarla y ponerla en la boca de la niña, estando a punto de que su rostro tocara la entrepierna de la niña.

Destruyendo la imagen de un hombre entre los 25 años, igual que la ropa deportiva que llevaba, en un instante y sin ruido, Javier pateó las costillas del viejo; sintiendo cómo se rompían.

—Un cerdo es más digno que un animal como tú….

Parece que cometí un error en mi juicio, aaah, mejor le quito esto—.

Tomando entre sus brazos el pequeño cuerpo de Rinka Okino que se había desmayado después de cruzar la mirada durante tres respiraciones, le quitó la braga de la boca y con un movimiento de la mano se había arreglado el elástico poniéndola de nuevo a Rinka.

—Uh, uh, ah, ah.

Ah oj—.

Escuchando los gemidos de dolor que venían del viejo, Javier solo lo mira un instante y con su dedo le apunta.

—Paga por tus crímenes mortales—.

Crash, crash, crash, push Enojado un poco de poder de la estrella, dejó escapar una enorme presión y calor, hizo que se escuchara romperse los huesos como si se tratara de palomitas y un calor abrazador, quemando la piel y cabello, dejando chamuscado el cuerpo irreconocible si alguna vez fuera humano.

Frunciendo el ceño ante el horroroso olor de carne quemada, utilizando un poco de poder un hoyo, se abrió debajo de un árbol, hizo picadillo el cuerpo hasta dejarlo como polvo, cerrando de nuevo el hueco.

—Por lo menos que sirva como fertilizante para la tierra—.

-Es la primera vez que mato a alguien y no siento nada.

Entiendo que el núcleo del Dios hentai ha hecho cambios en mi alma al fusionarse, pero aún no comprendo lo que se me hizo.

¿Será algo bueno o malo?-.

Perdido en sus pensamientos, el gemido de la niña lo hizo despertar.

—Uhhh, ¿qué pasó?—.

—Hola, ¿cómo estás?—.

—EH, Uh, estoy bien, ¿qué me pasó?—.

Medio dormida todavía la niña, mira a Javier que la saluda con una sonrisa y ella, devolviendo el saludo, mira a su alrededor y, como si recordara lo que pasó, su cuerpo comenzó a temblar.

—Hiiiiiiii—.

—Ya, ya, calma, ya todo paso—.

Aterrorizada, queriendo saltar para salir corriendo, Javier la abraza con gentileza, aunque la niña intentaba zafarse con todas sus fuerzas.

—¡¡No!!, suéltame, ¡¡ayuda!!, ¡no!, ¡no!, ¡no!, me lastimes, seré buena niña—.

—Nadie te lastimará, ya todo acabó, shu, shu, shu—.

Aterrorizada la niña, su lucha menguaba con cada golpecito en la espalda, llenándola de seguridad y una armoniosa, pero gentil arrullo al hablar.

Dejando de luchar, la niña con todas sus fuerzas llora en el pecho, dejando escapar; el miedo, terror, angustia de su pequeño cuerpo.

Llegando la noche, Javier mira los faros que volvieron a encenderse y una seca brisa que no ayudaba para calmar el calor.

—Estás bien, ¿puedes pararte?—.

Preguntó Javier al sentir el cambio de la niña en sus brazos que se había quedado dormida después de llorar.

—E-estoy, b-bien, gracias por ayudarme, onii-san—.

Tímida se levantó del regazo de Javier, que le sonrió con gentileza al ver que aún le tenía miedo a un desconocido.

—Muchas gracias por ayudarme—.

Dijo inclinándose con mucho respeto.

—Jejeje, no hay de qué, pero recuerda que no puedes estar sola en lugares como este, puedes ser peligrosos para niñas bonitas como tú—.

Riendo expresó paternidad a la niña que se dejó sobajear su cabello.

—N-nombre—.

—¿Uh?, nombre que sucede—.

—¡Podrías!, decirme tu nombre, mi mami me dijo que tengo que agradecer a una persona cuando me ayuda, por eso, nombre—.

—Me llamo Javier Valderrama y tú—.

—C-cierto, yo me llamo Okino Rinka… Gracias por salvarme J… d… g… J—.

No pudiendo pronunciar correctamente el nombre de Javier, Rinka sonrojada al no poder pronunciarlo, agacha la cabeza con las mejillas coloradas.

—jeje te avergüences, Javier es un nombre extranjero, pero puede ser difícil pronunciarlo bien, Okino-chan te duele algún lado—.

Siendo llamada por su apellido, mira a Javier todavía con vergüenza, pero sin entender a qué se refiere al dolor, se tocó la mejilla que estaba roja después de recibir el golpe del viejo.

—¡Duele!—.

—Permíteme un momento, te aliviará el dolor—.

—Eh, Onii-san, sabes medicina—.

—No, no lo sé—.

—Entonces, cómo piensas curarme, si no traes lo que siempre traen los doctores con bata blanca—.

—Fácil, así—.

Dijo Javier mientras disfrutaba del comportamiento infantil de Rinka.

Sin tocar la mejilla hinchada, esta comenzó a deshincharse hasta volver a la normalidad.

—Listo ya está curado—.

—No me trates por tonta, sé muy bien que las heridas no se tratan así… eh, no duele, tampoco está caliente—.

—No te lo dije, que aliviaría el dolor—.

—Ne, ne Onii-san, cómo lo hiciste será que eres un mago como salen en la TV—.

Brillando le los ojos al ver algo sorprendente, olvidado del incidente de violación, se acercó a Javier con una sonrisa amplia.

—No soy mago—.

—Entonces—.

—Adivina—.

—Eh, Uh… Doctor…

no…

entonces, un espíritu de este parque… eh tampoco… !!!Ahh!!

¡Me rindo!, dime—.

Teniendo tanta curiosidad, Rinka después de no saber la respuesta, comienza a agitar los hombros de Javier.

—Fácil, soy un Dios—.

—Eh… será que te golpearon en la cabeza—.

—Oye, eso es grosero, además porque te alejas—.

Mirándolo como un bicho raro, Rinka comenzó a retroceder, alejándose más de Javier.

—¿Quieres que te enseñe que soy un Dios?—.

—¡Huh!, de seguro es una farsa, pero para que no quedes mal, te escucharé—.

Actuando como una adulta, puso sus manos en la cintura, sacando su pecho inexistente, aún.

Sonriente Javier ante el comportamiento típico de la edad de Rinka.

—Gracias por tu consideración… mira esto—.

Apuntando con su dedo un brillante sello salió, mostrando un loto que abre sus pétalos, siendo ese su sello divino.

—¡Eh!, ¡¿cómo hiciste eso?!, ¡¿es magia?!—.

—No, este es mi sello como Dios que soy, quieres que te muestre algo más—.

—Guh, está bien… qué más puedo hacer—.

—Dame tu mano un momento y te enseñaré—.

Acercándose toma la mano de Javier con confianza y este le sonríe.

—¿Y qué piensas mostrarme?—.

Rinka queriendo aparentar no tener ningún interés en lo que hacía Javier, pero sus ojos la traicionaron al brillar como una estrella queriendo ver más.

—Sostenme fuerte… aquí vamos—.

—¿A qué te refieres?…

Eh, ¡eeeh estoy volando!—.

Agarrándose fuertemente del brazo de Javier, llegaron hasta la copa de los árboles.

—No te muevas tanto, nos alzaremos más alto—.

—Q-Qué espera, no, no le temo a las alturassssssss!!—.

Abrasando con todas sus fuerzas el brazo de Javier, los dos llegaron hasta el límite entre el pequeño mundo y el exterior.

—¿Qué te parece la brisa de la noche?.

Seguro que es más fresco aquí, que haya bajo—.

—¡¡No lo sé!!, pero no me sueltes—.

Aulló con los ojos cerrados, Javier que se la miró parecía un koala aferrándose a él.

—Vamos, no cierres los ojos y disfruta de la vista nocturna de tu ciudad—.

—¡No!

¡Me voy a caer!, no quiero ver—.

—No te asustes, vamos, ábrelos, te prometo que no te dejaré caer♫—.

—… Lo prometes—.

—Lo prometo, ábrelos y disfruta de la vista—.

Abriendo los ojos lentamente, Rinka primero mira la cara de Javier lleno de confianza y después hacia el exterior.

—S- Sorprendente…

puedo ver toda la ciudad—.

—Impresionante verdad, ahora me crees♫—.

—Sí, sí, pero podemos tocar tierra, no quiero estar aquí—.

—Eh, qué aburrida, está bien, vamos—.

Descendiendo lentamente para seguir disfrutando de la vista y el aire fresco, Javier aterriza en uno de los edificios más altos de la ciudad.

Rinka que apenas tocó el concreto, se apartó de la barandilla para sentarse contra la pared.

—Estás bien, Okino-chan—.

—E-Estoy bien, solo que mis piernas no me responden—.

—En serio, entonces esperemos hasta que funcionen… ¿Ahora me crees que soy un Dios?—.

Pregunto de forma natural, Rinka que se lo quedó mirando unos segundos, le respondió.

—Te creo… ¡Increíble!, ¡Si Onii-chan escuchara que conocí a Dios, de seguro no me creería!—.

Moviendo ambos brazos alegremente con una sonrisa de oreja a oreja, Javier se rió también.

—Jajaja tú tampoco me creíste al principio♫—.

—Claro que no, si lo dices así, está claro que nadie te va a creer—.

—Ya veo, Okino-chan.

Cuando te recuperes, vamos a tu casa, te dejaré cerca—.

Dicho eso Javier, Okino lo mira pareciendo un poco preocupado.

—Eh te vas, a donde, vas al cielo—.

—No todavía, dejé mi santuario para ir de viaje por un tiempo—.

—Lo dejaste, eso no sería malo para ti—.

—No, la verdad, ya que no tengo ningún creyente—.

—Será que eres un Dios pobre y desconocido—.

—Claro que no, simplemente el lugar donde estoy, fue destruido por una guerra—.

—Una guerra, pero no se ha escuchado nada de eso—.

—Claro que no, es una guerra entre los Dioses, al parecer el bando perdedor donde estaba, fue destruido.

Mi planeta principal, ni siquiera tiene una hierba, es inevitable para la vida—.

—Tienes un planeta para ti solo—.

—No solo un planeta, tengo una galaxia, pero ahora no puedo hacer nada—.

Sonriendo triste Javier, en cambio, Rinka lo miraba fascinada, aunque no entendiera todo lo que decía Javier.

—Increíble y qué haces aquí, no deberías seguir construyendo tu planeta—.

—No puedo, ya hice las preparaciones y solo está en la fase principal, no tengo nada que hacer por ahora—.

—Ya veo, y cuánto tiempo te quedarás aquí será que viniste a este planeta para conseguir creyente para ti—.

—Uhhh no diría eso, ya que para eso tengo mucho que hacer.

Lo tomaré con calma por ahora, me quedaré durante un tiempo aquí… suficiente de charlas, te llevaré a tu casa—.

Parando sé, al ver que el rostro de miedo había desaparecido de Rinka, ella lo miró con tristeza en su rostro.

—Eh, ya nos vamos—.

—Claro que sí, no puedes estar hasta tan tarde, solo ven súbete en mi espalda y tú me enseñarás tu hogar—.

Mostrando su espalda, Rinka nerviosa, comenzó a gatear hacia él.

—E-Está bien—.

—Entonces aquí vamos♫—.

—No vueles tan rápido, tengo miedo—.

—Lo siento, lo siento, ahora está bien así—.

—Sí, gracias—.

Volando una distancia considerable, las casas urbanas se hicieron ver con sus luces prendidas y Okino que estaba en la espalda de Javier, señaló con su dedo.

—Mira, esa es mi casa—.

—Entonces, por aquí te dejo… además, toma esto, es mi sello.

Si tienes un problema, puedes llamarme o, si quieres verme, puedes buscarme en el parque donde nos conocimos—.

Dejándola en una esquina donde ya se podía ver la casa de Rinka.

Bajo y mira a Javier, como si dudara de preguntar, pero se decidió rápido.

—¿P-puedo ir a verte… todos los días…

y también puedo llevar a mi Onii-chan?—.

—Claro, puede hacerlo, pero no llegues tarde a casa si no te castigarán—.

—Jejeje gracias, Kami-sama—.

Dejándole una gran sonrisa, se fue corriendo a su casa.

Dejando de ver su pequeña espalda, se volteó por última vez y se despidió con su mano y entró a su casa.

Javier, que vio eso, también la despidió a la distancia con su mano.

Al escuchar la puerta cerrarse, Javier dejó de sonreír y mostró un poco de tristeza, pero pasó rápido y se convirtió en determinación y se fue volando.

-Decirme eso a mí que estoy haciendo esto, no podría ser un buen Dios, pero es mejor que su destino sea el mismo.

Por ahora perdóname lo que estoy haciéndote, Rinka-chan-.

Disculpándose en su mente, Javier mira una barra que tenía en la esquina de su ojo, que apareció después de que Javier le diera su sello en el dorso de la mano a Rinka.

[Okino Rinka: Amor de su hermano 90%, amigo de Okino, Javier 10%]

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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