Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 70
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Capítulo 70: Lunes, 29 abril (Preludio a la enfermedad quinta parte)
Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:
retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa:
Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí]
—————
Observado y los murmullos del alumnado, que pareciera que estaba viendo a un animal exótico. Sin importarle lo que dirá, entra a su aula y todo se vuelve en silencio al verlo llegar.
—¿Qué, es que vieron un calamar gigante entrar o qué?—.
Sarcástico a su manera, al ver que todos los compañeros se lo quedaron mirando, Javier llega primero con Hikari y Manami que estaban en su asiento charlando.
—Yo, buenos días, chicas—.
—Buenos días, Javier—.
—Buenos días—.
Captando el ambiente de no saber qué decir, Javier se acerca a la banca de Hikari, sentándose a su lado y abrazándola por el hombro.
—Qué encantadora cita el día sábado, Ri-chan, deberíamos ir más a menudo a divertirnos—.
—¡!. ¡¿De-de qué demonios estás hablando?!, ¡suéltame!—.
—… Lastimas mis sentimientos, Ri-chan, mira, tengo las fotos que nos tomamos juntos a divertirnos y ahora te da vergüenza—.
—Q-q… ¡Hablas tonterías!. Además, en esas fotos salen Manami, Sekai, Makoto y Ryuto, así que no estés inventando cosas a tu conveniencia. ¿Y qué es eso de Ri-chan?—.
—Eres muy cruel negando mis sentimientos, Ri-chan, puede que estemos con amigos, pero cuando nuestras miradas se cruzaban ¡!. ¡Du-duele me arrancarás la oreja Kiyoura-san!—.
Hikari que se había perdido en las dulces palabras de Javier, sumando con el acercamiento tan cerca y que se tomarán de las manos, fue tan solo cuando Setsuna lo agarró de la oreja, que se dio cuenta de qué había pasado, haciendo que su cara se queme de vergüenza.
—Duele, duele, no me jales, en serio me arrancarás la oreja si sigues jalándome…. Hola, Sekai cómo te fue el fin de ¡!, ¡no!, ¡no lo retuerzas!—.
Riéndose al ver cómo Setsuna se comportaba como la mamá que regaña a su hijo, Javier no dejó de suplicar hasta que lo sentaron en su pupitre.
—Cruel, eres demasiado cruel conmigo, Kiyoura-san, solo estaba intentando aligerar el ambiente y llegas y me haces esto—.
—¿Aligerar?. No te estabas aprovechando de Hikari—.
—Nunca le haría eso, verdad, Kuroda-san—.
—¡Muérete!—.
—Ves—.
Con una mirada de ver a un estúpido, Setsuna le preguntó.
—¿Por qué no dijiste nada?—.
—Mm, bueno, tampoco pasó nada relevante, solo fueron unos idiotas que atracaron el banco—.
—Nada relevante… ¡Cómo puedes decir eso, y si hubiera ocurrido algo!—.
—Pero no pasó, mira, estoy bien—.
—Ya, ya, Setsuna, no te dije que preocuparse por Javier era inútil, mira cómo se comporta—.
—No estaba preocupada, solo inquieta—.
Cruzó los brazos intentando hacerse la intimidante, pero que fracasó. Riéndose Sekai del comportamiento de su querida amiga, se sienta a su lado y saca su celular enseñándoselo a Javier.
—Oye, Javier, en verdad es tu hija esta niña—.
Siendo una captura de pantalla cuando lo entrevistaron al salir del banco, con Shio en los brazos.
—No es mi hija, solo me tomó mucho cariño y me llama papi—.
—Mmm, y la mamá sabe, ¿por cierto qué hacías ese día en el banco?—.
—Estás preguntando mucho, Sekai—.
—Ehehe, es que no se puede—.
—Nah, ese día decidí salir con Shio con el permiso de su mamá. Fuimos al banco para sacar dinero, pero estaba lleno. Cuando intentamos salir, ya sabes el resto de lo que pasó—.
—Qué mal, arruinaron su día—.
—Para nada, no iba a permitir que mi día con Shio sea arruinado por unos tipos locos. Después de la estación fuimos a comer helado, almorzamos, fuimos al acuario, lo malo que no hubo show de los delfines y para concluir fuimos al mar… Mira, nos tomamos muchas fotos—.
Pasando su celular a Sekai, Setsuna también miró y en algún momento Hikari y Manami habían llegado.
—¡Qué linda!—.
—Vaya, qué adorable niña—.
—Ehehe, en todas las fotos están que les brillan los ojos—.
—¿Cómo se llama Javier?—.
Pregunto a Manami.
—Shio, Shio Kobe, tiene 8 años—.
—Mira que se divertían, no creo poder tener una sonrisa tan linda como esa, con la experiencia de la mañana—.
—Mmmm—.
—¿No te estamos elogiando, Javier?—.
—Hmph, elogiar que se sintiera cómoda y que se divierta es decirme a mí, que hice, un buen trabajo, así que me estás elogiando, Kuroda-san.
No pudiendo evitar mostrar una sonrisa orgullosa, Hikari aún molesta por lo de antes, le pellizco.
—Auch—.
—Hmph—.
—Qué rencorosa—.
—Dijiste algo—.
—¿Quién sabe?—.
En algún momento los elogios hacia Shio habían parado y las chicas se volvieron tímidas, todas sonrojadas. Hikari y Javier, no comprendiendo el porqué, miraron lo que estaba pasando. Rápidamente se sonrojó Hikari.
—Pervertido, eres un pervertido, ¿cómo puedes tener ese tipo de cosas en tu celular?—.
—Mira, quién habla, si ustedes, las chicas se toman cientos de fotos al día. Además…—.
Quitándole el celular a Sekai, lo guardó.
—Esa foto me la hice mucho antes, en una noche donde me quedé dormido en la bañera. Cuando desperté estaba todo arrugado. Intenté ponerlo en mis redes sociales, pero no me dejaron—.
Explicó Javier, haciendo que las chicas no dijeran nada.
—¿Qué harán en el Golden Week?. Se irán a pasear a alguna parte—.
La primera en responder fue Setsuna.
—Pienso quedarme en casa, terminar de hacer los deberes que mandaron, entre otras cosas—.
—También haré los deberes… iré con Setsuna a pasar el rato y nada más, no tengo pensado salir a ninguna parte—.
Entendiendo lo que quería decir cuando se lo quedó mirando, Javier no dijo nada y se fijó en Manami e Hikari.
—¿Y ustedes, qué harán?—.
—En el club de baloncesto tenemos prácticas, así que pasaré todo el Golden Week, entrenando—.
—Por mi parte, atenderé la tienda y nada más. Si me da tiempo, iré al concurso de cometas que lo harán en el parque de la miel—.
—¿Cuándo es?—.
Pregunto Sekai.
—El miércoles hasta el viernes el festival de las cometas y, si puedes, ven a mi casa que es donde pasará un desfile de orquesta de diferentes preparatorias—.
Escuchando lo que se perdería, Javier aun así no se desanima, ya que irá a un lugar mucho más interesante, lleno de aventuras.
—Tomen muchas fotos de mi parte, puesto que no podré ir—.
—¿Dónde irás Javier?—.
Pregunto Sekai.
—Inglaterra, será un viaje largo y nada divertido, pero tengo que ir, puesto que necesito firmar papeles de las transferencias de propiedad, entre otras cosas, además de que necesito verificar el movimiento de mis cuentas bancarias.
—Se escucha engorroso, todo eso—.
—¿No hay nadie que pueda hacerlo por ti?—.
Pregunto Hikari.
—Los abogados ya hicieron lo más complicado. En cuanto porque tengo que hacerlo es porque me emancipe para tener control de las cuentas y fortuna de mí padres, así que soy un adulto en todo su derecho y responsabilidades. A todo esto, no veo a Ryuto ni a Makoto, alguien sabe algo—.
—Nada, no han dicho nada—.
—No creo que tengan problema si falta, ya que hoy solo tenemos clases hasta las 10.
Sonando la campana de inicio de clase, todos regresaron a sus asientos esperando que el profesor de inglés llegara—.
———
Concluido el día escolar con el discurso del director frente al alumnado reunido en el gimnasio, Javier, que seguía la formación hacia el aula, observa que Sekai retroceder hasta donde estaba Javier sin que Setsuna se dé cuenta, ya que era la primera.
—No te olvides—.
—Lo sé, Ryuto ya me paso el correo con los deberes de mate, japonés, física, Química y una investigación de ciencia, que por cierto eso lo haces tú—.
—Ehh, habías acordado un acuerdo—.
—Sí, pero no te pasarás todo Golden Week de vaga. Kiyoura sospechará y te preguntará y qué le dirás—.
—Gah, no había pensado en eso, bueno, no queda de otra que hacer la investigación—.
—Mm, vuelve antes que Kiyoura te rete—.
—Que es mi mamá o que—.
—Por lo menos no estaré con ella todos estos días, así que a mí no me cuentes.
Escapándose al ver la sonrisilla descarada de Javier, Sekai tenía que estar de acuerdo con lo que dijo. Si alguien no la conociera pareciera que nunca se enfadaría, pero una vez que eso pasara, no volvería a hablar por un tiempo.
Al llegar al aula algunos simplemente se fueron después de despedirse, otros charlaban y acordaron reunirse en alguna parte. Javier por su parte.
Tomando la mochila preparada y mira a Setsuna que hacía lo mismo.
—Nos vemos el lunes que viene, Kiyoura-san—.
—Sí, espero que salga todo como esperas—.
—Ya veremos, tómate muchas fotos. Me gustaría verlas—.
Despidiéndose de Setsuna sin darse cuenta a propósito de que quedó paralizada y el rostro rojo como tomate.
——-
-Pasemos por el club de programación, ya que también recibí varios mensajes de ellos-.
Pensó mientras subía las escaleras.
Toc, Toc
—Pero sí eres tú, Javier—.
Recibiendo lo Kunihiko, Javier lo saluda con la mano y ve que solo estaban, tres personas: Kunihiko, Jumpei, y Mizuho aunque Javier siempre la está llamando, Mari-chan.
—Hola chicos, ¿cómo les ha ido?…—.
—Deja de buscar a Rei-sempai y a Arisa-sempai, que hoy no vinieron—.
—En serio, que mal, ¿están enfermas?—.
Preguntó mientras se sentaba en el puesto de Rei y miraba a Mizuho sentada cerca de la ventana y en sus puestos a Kunihiko y a Jumpei que contestó.
—Fueron a Tokio a una conferencia sobre inteligencia artificial y neurociencia—.
—Ya se están preparando, y ustedes porque no fueron—.
—Tenemos nuestras propias conferencias, no podíamos gastar el dinero que tenemos en una sola—.
—Por eso, Rei-sempai y Arisa-sempai grabarán las conferencias, mientras nosotros iremos a otras esta semana—.
Aclaro Jumpei que prosiguió.
—En mi caso estaré asistiendo a una conferencia de desarrollo web de la universidad One Pulcher tegnologi, donde además de las conferencias también te dan experiencia en el campo—.
—En mi caso, estaré más en curso especializado de ciberseguridad, nos brindarán herramientas, charlas y habrá simulaciones de ataque cibernético—.
—Lo mío es más técnico, así que estaré entre investigación y conferencia de la realidad virtual—.
Con un claro entendimiento de superación, Javier podía ver las expectativas y el nerviosismo de los tres.
—Por cierto, tengo algo para ustedes, espero que se los den a Rei-sempai y Arisa-sempai cuando las vean, ya que esta tarde me iré a Inglaterra—.
—Mm, no pasarás Golden Week en Japón—.
—No, tomen seguro que les será de utilidad—.
Sacando cinco revistas envueltas en sus respectivos plásticos de la mochila, Javier le entregó en sus propias manos.
—¡Tegnocode!, ¡¿Cómo hiciste para conseguirlo?!, se necesita una suscripción de un año para poder tenerla—.
—Tengo mis contactos, espero que te sirva—.
—… Muchas gracias, Javier—.
Irradiando felicidad por cada poro de su cuerpo, Javier parecía ver a Shio al estar por primera vez en el acuario.
Sacándolo del envoltorio, mira fascinada la portada, tecnológica, visual, estilo limpio.
En la parte superior está el nombre de la revista (Tegnocode)
Seguido por el tema que es: Realidad Virtual- “Sumérgete en el futuro”.
El fondo de mundos virtuales con Headsets VR.
Y títulos secundarios destacados:
El presente de la VR en videojuegos, medicina y arquitectura.Cómo funcionan los dispositivos VR: óptica, sensores y latencia.Diseñar para mundos inmersivos: guía de UX en VR.Unity vs. Unreal Engine: ¿cuál se adapta a tu proyecto VR?.Entrevista: Joao Lima, desarrollador líder en entornos simulados.
Sección Práctica:
Tutorial: Crea una habitación virtual en Unity con interacciones simples.
En cantándole el regalo, Mizuho no quitó el ojo de la revista como si fuera un gato fuera al comer.
Mirando a Kunihiko y Jumpei, estaban igual o peor, ya que parecían niños al recibir sus regalos en navidad, dejando los envoltorios tirados.
En el de Kunihiko su título era.
Edición # 1: Ciberseguridad: “Tu primer muro de defensa”.
Artículos destacados:
Principios esenciales de seguridad informática.10 errores comunes que exponen tu red.Introducción a la criptografía modernaSimulaciones de ataque: phishing, ransomware y MITM.Entrevista: Carlos Herrera, analista de ciberseguridad en E-tech Defense.
Sección práctica:
Paso a paso: Cómo configurar una red doméstica segura.
En cuanto a Jumpei.
Edición # 1 Desarrollo web: “La web que nos conecta”.
Artículos destacados:
Cómo dominar HTML5, CSS3 y JavaScript en 30 días.Comparativa: React vs. Vue vs. Svelte.Accesibilidad web: Diseño para todos los usuarios.Tendencias 2028: web3, micro fontends y servidores edge.Entrevista: Sofía Nishida, diseñadora líder en interfaces limpias.
Sección práctica:
Mini-proyecto: Crea tu primera landing page con Bootstrap.
—Los vemos después, chicos—.
Sin que nadie le responda, dejó las dos revistas para Rei y Arisa que, al imaginarse sus impresiones, se rio.
Dejando el club de programación, Javier, ya sin nada que hacer, intentó ir con Kotonoha a ver si la encontraba, pero tan pronto como bajaba las escaleras, un mareo lo hizo perder la fuerza de las piernas, haciéndolo caer por las escaleras.
—… Ugh… uuuuu, duele mucho… uuuu… ¿Mami, papi, dónde están?—.
Sonando como un niño perdido, comenzó a bajar las escaleras y caminar sin rumbo fijo, todavía llamando a sus padres entre llantos.
———
Habiendo salido del edificio principal sin encontrarse con nadie, Javier comenzó a balbucear, con una mirada perdida.
—Ha, ha, ha, ha, me quieren matar… Esos putos, Dioses, quieren matarme, necesito esconderme… No, no puedo dejar que me encuentren… Debo esconder el Ondo…—.
Perdido entre la ilusión de un pasado distante, Javier, sin orientación alguna, llegó hasta la parte posterior de un edificio de madera. Recostado, se baja lentamente y se sienta enterrando su cabeza entre las piernas. Para llorar.
—Uuuuu, Ya-yami, yami ayúdame—.
——
—Mg, mg, mgg, mg, mg—.
Tarareando del buen humor que sentía en ese instante, Ikeda Miyuki al finalizar las clases para adentrarse en su deporte favorito Bujutsu; un arte marcial que utiliza el palo como instrumento de defensa y ataque, que se remonta a los primeros instrumentos utilizados por el hombre.
—Miyuki-sempai apúrate o comenzaremos sin ti—.
—Pequeñas Kohai, si comienzan sin su capitana les subiere el entrenamiento, entienden—.
—¡¡¡Siii!!!—. X2
Entre risas se apresuraron dejando a su capitana Miyuko atrás.
Percibiendo el entusiasmo que tenían por el Bujutsu las gemelas, Miyuki aceleró el paso haciendo que su grasa rebote, molestándola pero ya acostumbrada a tenerla desde niña.
(Club Marcial Bojutsu)
—Espero tener un buen entrenamiento—.
Se inclinó Miyuko rezándole a la tablilla del club.
—Ne, ¿Miyuki-sempai por qué siempre hace eso?—.
Saliendo descalza una de las hermanas gemelas Chiyo, Miyuki le contesta sin cambiar su postura.
—Tiene algo de raro—.
—No, pero, para qué le pides que te cuide a la tablilla del Club es…—.
—…—.
No pudiendo terminar su frase, Miyuki vuelve a pararse recta y la mira.
El nombre completo de Chiyo es Wanda Chiyo tiene una contextura pequeña, cabello castaño que le llegaba a los hombros, y una atmósfera que podía llevarse bien con cualquiera. A diferencia de su hermana Wanda Kairi que era reservada, pero más liberal que haya conocido Miyuki, la única diferencia que podía notar sin que alguna hablara era su gargantilla de color morado y la de Chiyo era negra.
—Kairi-san, ya se fue a cambiar—.
—Es demasiado responsable, sempai, ven, compitamos—.
—Y tú, demasiado irresponsable—.
Sonrió Miyuki entrando al club.
Sacándose los zapatos y las medias azul oscuro, sintiendo la madera en la planta del pie, dejándola sacar una sonrisa, pero que se nubla al mirar a su ya Kohai Chiyo, esperándola con un bastón en mano aun sin cambiarse.
—No te fuiste a cambiarte—.
—Claro que no, un verdadero artista marcial sabe luchar con lo que tenga puesto—.
—Ahh, está bien—.
—¡Bien!, venga sempai, la venceré este día—.
—As tu mejor esfuerzo—.
Tomando de la estantería de la pared donde mantenían todos los bastones.
—¿Utilizas el Jo?, y no el Roku—.
—Y tú utilizas el Hambo y no el Roku, ¿por qué?—.
(Nota: Rokushakubo bastón de 180 cm.
Yonshakubo o Jo: bastón de 130 cm.
Sanshakubo o Hambo: bastón de 95 cm)
Escuchando la pregunta de Miyuki cruzó los brazos mientras hinchaba las mejillas.
—Hmm, es mucho mejor contra ti—.
—Jeje, que ya tiene una estrategia para vencerme—.
—Claro, hoy te venceré—.
Señaló con el bastón a Miyuki ya frente de ella.
De buen humor las dos, tomaron su pose de lucha, Chiyo roto el bastón entre sus manos esperando el ataque. Miyuki que tomó una simple pose de abrir un poco las piernas a la distancia de sus hombros sin que la falda la restringa, y sosteniendo el cuerpo inferior del bastón para darle más rango de ataque.
Tomando un suspiro para calmar la mente, los ojos de Miyuki estaban en las manos y hombros de Chiyo, antes de atacar.
(Ruido sordo)
Resonando en el silencioso edificio el golpe de los bastones, el ataque simple de Miyuki es repelido a ún lado, Chiyo no perdiendo oportunidad, avanza dos pasos y lanza su golpe a la cabeza.
Calmada mira el golpe que se avecina, con rápidos movimiento de muñeca y dedos flexibles a pesar de su contextura, toma el bastón en su centro y se agacha pasando por su pelo el cuerpo del bastón. Alzando con su mano el bastón golpe el cuerpo del bastón de su oponente y con la mano libre toma el final del bastón para empujar a un a lado del oponente deshabilitando por un segundo, pero fue más que suficiente para Miyuki que avanzó un paso y con su bastón golpeó el muslo interno de Chiyo para que perdiendo fuerza en una pierna enredando la pierna con más fuerza haciéndola caer hacia atrás y al final poner el bastón entre el cuello.
—1-0—.
Dijo sin expresión Chiyo levantándose para tomar el bastón que salió de sus manos al caer.
—Ven—.
Sin despreciar a su oponente, Miyuki vuelve a su posición de antes con el bastón extendido hacia delante y solo tomando la parte inferior de este.
La táctica Chiyo, fue diferente, esta vez, tomó en una sola mano el bastón hacia atrás y una mano adelante con las rodillas un poco dobladas.
Comenzando su ataque, Chiyo da dos pasos rápidos y abanica el bastón. Miyuki aún con su cuerpo gordo, retrocede un paso atrás y lanza otro ataque al hombro, deslizando el pie. Chiyo apenas esquiva el ataque que corta su blusa.
—Perdiste además que te retaron por el uniforme en tu casa—.
—Tch… es mi pérdida—.
Chasqueando la lengua en mostrar su evidente molestia al perder, Miyuki le toca el hombro y dice.
—Es mejor para ti que sigas utilizando el Roku, no estás acostumbrada al Jo—.
Un poco sorprendida al consejo de Miyuki, se burla de su propia falta de experiencia.
—Como se esperaba de Miyuki-sempai, te diste cuenta. El Jo, siendo más corto que el Roku tengo que medir la distancia que antes cubría con el Roku—.
—Hm, tu centro de gravedad y hombros estaban rígidos, se pudo ver cuando abanicarse, antes eras más rápido. Pero ni te preocupes, con más práctica dominarás el Roku como con el Jo.
—Si Miyuki-sempai, ahh bien es momento del entrenamiento básico, ohh!!—.
Animada de nuevo Chiyo, sé golpe las mejillas y se va a al vestuario para cambiarse.
Devolviendo los bastones a su puesto, Miyuki se dirige al vestidor donde se encuentra con Chiyo y su hermana Kairi recostadas en la pared escuchando algo.
—¿Ustedes dos que hacen?—.
—Capitana… hace apenas unos segundos escuché un llanto y…—.
La interrumpió Chiyo.
—Parece venir de la parte trasera, escuche—.
No hablando Miyuki, agudizó el oído y escuchó.
—Hic, hic, yami… por qué tuvo que pasar eso, wuu—.
—Escucho Miyuki-sempai—.
—… Vamos a ver—.
Curiosa Miyuki por los sollozos de una persona, las tres chicas rodearon el edificio de Bojutsu para encontrar a un muchacho con el mismo uniforme que ellas.
El muchacho estaba cubierto de polvo, con la cabeza entre las piernas despeinado, y a su lado la mochila y una funda plástica.
—Wuu, yami…—.
Javier, no dándose cuenta de que las chicas lo estaban viendo llorando, siguió llorando.
Miyuki no sabiendo qué hacer en esa situación si llamar a un profesor o hablar con él, decidió hacerse.
—¿Oye estás bien?—.
—…—.
—Soy Ikeda Miyuki de segundo año. Dime si alguien te está molestando o te están amenazando, si es así puedo hablar con un profesor—.
—Hoo, se comporta como una adulta, la capitana—.
Haciendo de oídos sordos al cumplido de Kairi, Miyuki espero que respondiera Javier.
—… No hay nadie en este planeta que pueda intimidarme—.
Frunciendo el ceño al escuchar eso de Javier, le responde sarcástica.
—¿Por qué eres hombre?—.
—No…, por qué soy fuerte… ahhh—.
Levantándose mientras se apoyaba con sus manos las rodillas, toma el pañuelo de su bolsillo trasero para limpiarse los mocos.
—… Wuag, por ser hombre, se cree él muy fuerte—.
—Lo peor, ese tipo de actitud son las que menos soporto—.
Ni siquiera ocultando el disgusto en sus rostros, Javier tampoco le importo explicarse.
—… Dejando aún lado él, por qué lloraba, me llamo Javier Valderrama de primer año, un gusto Ikeda-sempai—.
—Un gusto… Kohai—.
Perdida en como llamar al tener nombre extranjero, Miyuki siente la mirada sutil de Javier recorriendo su cuerpo.
“¿Deja de hacer eso?.
Pregunta o no, la mirada de Javier la hizo sentir extraña en muchas maneras menos desagradable.
-Que fue esa mirada, sentí que me lamía todo el cuerpo, es la primera vez que me miran como mujer, pero es extraño, debería sentirme asqueada-.
Pensó Miyuki con las cejas arqueadas.
—Disculpa un defecto mío, cuando miro a tres lindas señoritas—.
—… Asqueroso, un típico macho machista playboy que por ser hombre piensa que somos fáciles—.
—La primera vez que encuentro este tipo de ser, es desagradable en todo los sentidos—.
Demostrando con sus expresiones el desagrado que les causó el comentario de Javier, Miyuki tampoco lo ayudó, solo se dio la vuelta antes de hablar por última vez con Javier.
—Parece estar bien.. Kohai regresemos al entrenamiento—.
—Si Miyuki-sempai—.
—Como usted diga Capitana—.
—…—.
Quedándose solo hay, detrás del edificio de madera, Javier saca su teléfono.
—… Todavía es temprano—.
Guardando en el bolsillo dimensional sus cosas, Javier solo camina con las manos en los bolsillos y de un momento a otro su uniforme estaba limpio.
—Issss, es la primera vez que me tratan así, no entendí nada. Pero en estos casos es mejor no fastidiarla cuando la primera impresión es la peor—.
Deteniendo sé por un segundo se da la vuelta y mira la entrada al club y la placa colgada en la pared antes de seguir caminando al edificio principal
—Club Bojutsu, si no me equivoco, utilizan bastón como arma… pero ¿qué les habrá pasado en su infancia esas gemelas?, o será directo de su casa. Bueno, no me incumben sus problemas—.
Recordando por un segundo a las tres chicas, la que mayor impresión le tomó fue la gorda sin ofender. Ojos bermellón, cabello rubio que con el resplandor del sol brillaba como oro, labios sueltos, nariz puntiaguda, eh igual que su cuerpo, las mejillas eran regordetes.
-Sus ojos no son de una joven corriente, tiene voluntad propia, no se dejará intimidar ni cuidar por un hombre. Pero, ese cuerpo, los niños en Japón se los educa con un cierto nivel de ejercicios de cardio en primaria, habrá personas por su metabolismo que aunque coma mucho no engorda ni que pueda bajar de peso, y otros por su estructura, pero ese cuerpo aún en la preparatoria no es normal y menos en una chica, que se preocupa por su figura en este momento de su vida-.
Pensó Javier mientras recordaba.
—Si en algún momento tengo la oportunidad de hablar con ella, me gustaría conocerla.
Recordando la mirada de la chica llamada Miyuki, Javier quedó cautivado—.
——
Habiendo utilizado un poco de su percepción que siempre está sellada, Javier recorrió los pasillos con pocos estudiantes hasta llegar al club de costura.
-¿Dónde está Kotonoha?-.
Se preguntó, mientras miraba por la puerta que medio abrió solo asomando su cabeza y ve a Kotonoha concentrada tejiendo.
—Hermosa, si no fuera porque pueda molestarse le tomaría una foto—.
Solo siendo una excusa barata para Javier, no dejo de mirarla.
-Cejas largas, mirada seria, unos pálidos labios como el almíbar, ¡oh!, ¡maqui esta!-.
No pudiendo evitar quedar fascinado ante la escena de como Kotonoha se acomoda el mechón de pelo, detrás de la oreja y con el contraste de la luz que le favorecía, pareciendo una hermosa ilustración de una chica tejiendo sola.
Toc, Toc, Toc.
—Mm, Javier, ¿qué haces aquí?—.
Dejando lo que hacía se levantó caminando directo hacia Javier.
—Me dijiste que estabas en el club de costura, pensé en venir a visitarte, ya que no estabas en el aula de clases. ¿Qué hacías?—.
—Un pañuelo. ¿Cómo fue el asunto de tu casa?, no pasó nada grave—.
—Nada grave, ya se resolvió, mira tú, que una de las tuberías de agua caliente explotó e inundando todo—.
—¿Nadie salió herido?—.
—Nadie herido, por suerte nadie estaba cerca. Solo se llevaron el susto—.
—Creo que cualquiera se lleva tremendo susto, cuando algo así ocurre. Lo bueno es que nadie salió herido. ¿Quieres pasar?—.
—Si no te pone nerviosa, quedarte en un espacio a solas con un chico, por su puesto—.
—¡!—.
—Ahahaha, no te pongas ahora tímida—.
Frunciendo el ceño al ver que le tomaron el pelo, le pegó en el pecho a Javier.
—Auch, auch, auch, qué dolor—.
—Exagerado—.
Viendo el actuar tonto de Javier, se volteó, pero no pudo evitar dejar escapar una sonrisa divertida.
—… Qué lindo, lo hiciste toda sola—.
—Sí, es fácil una vez que practicas—.
—Como dicen la práctica ase al maestro… Se lo piensas regalar a Kokoro-chan—.
—¿Por qué piensas que se lo daré a Kokoro?—.
—Eso es fácil, por el color suave, cálido, del blanco crema y bordados, además de que le has puesto los nombres de sus iniciales, junto a eso le has puesto pequeñas flores. Quieres mucho a Kokoro-chan, estoy seguro de que le encantará este obsequio—.
—E-es mi hermana pequeña, claro que la quiero mucho—.
Sonrió al ver lo tímida que se comportó.
Kotonoha entre nerviosa al ver el comportamiento de Javier familiar que le tenía y feliz al notar esos detalles que su mamá siempre había dicho que los hombres nunca entenderían.
—Cierto, Katsura-san, ahora voy a tu casa, ¿quieres ir conmigo?—.
—¡Ueh!—.
—Ahahaha, qué sucede con esa expresión—.
—Sim-simplemente me tomaste desprevenida… Iras a ver lo que dejaste cierto. Entonces vamos—.
Guardando sus cosas y el pañuelo en su mochila, ambos salen del club de costura.
—¿Ya habías terminado?—.
—Ya lo había hecho, solo me faltaban algunos detalles, pero los terminé cuando llegaste. ¡!… Sayaka-san, pensé que estabas entrenando en el club de Kendo, ¿te lastimaste?—.
Tomándole de sorpresa la aparición de Kotonoha, Sayaka se gira y sus grandes ojos se abren al ver a Javier caminando detrás.
—Vine a ver pomada por qué un miembro del club se lastimó. ¿Javier qué haces acompañando a Kotonoha-san?—.
—Mm, porque más seria, somos amigos, no Katsura-san—.
—Sí, me había olvidado decírtelo. Ya me contó lo que sucedió el domingo, debió haber sido un desastre, pero que bueno que nadie salió lastimado—.
—¡¿?!—.
—¿Sucede algo?—.
—No, nada—.
—Que más iba a pasar, no te había dicho que somos primos por parte de madre. Sayaka, no le habías dicho de la tubería que explotó a Katsura-san, y el desastre que se hizo—.
—Ahhh, cierto la tubería que explotó. No le había contado nada, ya que, estaba concentrada en el entrenamiento intensivo que aremos desde mañana… ¿Por cierto?, a dónde van—.
Kotonoha pasando desapercibida el ambiente entre Javier y Sayaka que lo interroga con la mirada aguda.
—Íbamos a su casa, porque el otro día había dejado algunas cosas, ¡!—.
—¿Cuáles son tus intenciones con ella?—.
Pregunto en un tono bajo pero mordaz.
Javier, qué le sonrió a Sayaka, soltó la mano que lo había jalado del brazo y le dijo como si nada.
—Qué más intensiones puedo tener—.
Respondiendo todo para Sayaka, lo fulmino con la mirada y miró preocupada a su mejor amiga.
—Porque actúas como si la violare o le harás algo horrible. ¿Cuándo me has visto hacer algo así?—.
—Quieres que responda—.
—Claro, después de todo lo que hago, es porque también lo deseas. Soy el Dios Hentai, todo lo que sale de esa boquita desagradable es mentira, pero tu cuerpo es mucho más sincero, deberías aprender de él—.
Humillada, impotente, al comentario de Javier, que no sabía cómo refutar sin armas un escándalo delante de Kotonoha, dejó a Javier y caminó hacia ella.
—Kotonoha-san, Javier sé ha comportado de forma desagradable contigo—.
Sorprendiendo la pregunta en tono bajo de Sayaka, Kotonoha, frunce el ceño, ante la pregunta.
—No, hasta ahora sé que se ha comportado agradable conmigo. Pasa algo que deba saber Sayaka-san—.
—… Nada, lo siento, tengo unos problemas con él en la casa y se me salió preguntarte—.
—…—.
No creyéndose lo que decía, Sayaka sin responder algo más se fue como si huyera.
—Que le pasa, yéndose así, sin despedirse… ¿Te pasa algo Katsura-san?—.
Haciéndose que no había escuchado el murmullo de la pregunta de Sayaka, Javier ahora le pregunta a una Kotonoha pensativa.
—No, no pasa nada…—.
Estancándose la conversación, Javier solo siguió a Kotonoha que había levantado un muro a su alrededor.
-Mm, todo se fue al traste. Ya no podré invitarla a mi auto, llevarla y sumar puntos-.
Pensó mientras ambos caminaban hasta la estación
——
—Espera, ya te traeré tus bolsas con las consolas—.
—Si no te importa, puedo pasar a saludar a Kokoro-chan y disculparme con tu mamá, por lo que me fui repentinamente—.
—… Pasa—.
Dudosa, pero al final aceptó dejarlo pasar, ya que le parecería de mala educación dejar afuera esperando.
Entrando a la casa de Kotonoha, Javier, que caminaba detrás, ve a Kokoro en el sillón viendo un programa de televisión.
—Bienvenida Onee-chan. ¡Ahhh! Javier-kun, regresaste, porque ayer no te despediste y te fuiste—.
Tratando de actuar enojada, pero para Javier se la veía adorable haciendo pucheros y las manos en la cintura.
—Es que ayer me llamaron por una emergencia—.
—Eso ya me dijo Onee-chan. Pero ni siquiera te despediste—.
—Lo siento, Kokoro-chan, pero había explotado una tubería de agua, por suerte nadie salió herido, pero tenía que darme prisa—.
—Mmm, bueno, no se puede hacer nada con eso. Ven, Javier-kun, juguemos—.
—Javier ya se tiene que ir, Kokoro, no puedes molestar a los demás por querer jugar con las consolas—.
—… ¿Pasó algo?—.
—Claro que no, esta noche salgo del país y tengo que prepararme para el viaje—.
—Ehhh, te vas, ¿dónde?, ¿cuándo vuelves?—.
Sin esperarse que algo así pasaba, mira sorprendida a Javier que con una sonrisa palmea la cabeza de Kokoro que incité en que le diga.
—Lo más pronto que pueda volver sería el sábado para domingo—.
—¡No estarás todo Golden Week, ¿tan importante es ese viaje?!—.
—Sí, tengo que ir a Inglaterra a firmar unos papeles para la transferencia de propiedad—.
—No pueden hacerlo tus papás—.
—… Ellos murieron el año pasado—.
Cayendo le un balde de agua fría, kokoro dejó de insistir y con la cabeza agachada se disculpó.
—Lo siento, no sabía y—.
—Porque lo sentirías, si no has hecho nada de malo, te traeré recuerdo, ¿qué quieres?—.
—Ropa bonita—.
—¡kokoro!—.
—Ahaha, claro, te traeré algo bonito, pero espero que me lo luzcas—.
—Si es algo lindo, lo hago, si no, no—.
—Ahaha, es un trato—.
—Trato—.
En esta ocasión quisiera saber como puede ser tan osada Kokoro. Kotonoha apenada por el comportamiento de Kokoro, no sabe qué decir, terminando de acompañarlo hasta la puerta de salida.
—Katsura-san, que quieres de recuerdo—.
—¡Eh!, no, no te moleste—.
—No es molestia…—.
—Agradezco el gesto, pero no debes preocuparte por eso—.
—Mmm, está bien—.
Respirando tranquila, lo que no sabía Kotonoha, es que Javier nunca se rinde y sabe golpear cuando se baja la guardia.
—Te traeré algo que de seguro te va a gustar—.
—Ya te dije que no necesito nada—.
—Me nace darte algo. Salúdame a tu mamá, y dale mis disculpas una vez más por irme de esa forma ayer—.
—¡es-espera!—.
No esperando, con bolsas en ambas manos se fue.
———
Dejando todas las bolsas en su bolsillo dimensional, Javier esperó un momento cuando su camioneta parqueo frente de él y él solo se subió.
—Las cosas nunca salen como uno espera. Si no fuera porque Sayaka dijo cosas innecesarias. Ahhh, a ver si como un helado para mí solo, ¡!—.
Tomando el celular, observa que es de un número desconocido.
—Serán periodistas…—.
Indeciso entre tomar la llamada o no, al final la tomó.
—Halo, aquí ¡!.
—¡Señor Javier, ayúdeme me quitaron a mis hijos!—.
Buenos días, tarde y noche mis lectores.
A los lectores que asta ahora han seguido esta novela web, les comunica esta autor, que pueden comentar y escribir reseñas.
Sus palabras son un aliciente para seguir escribiendo.
No dire más, que.
¡Disfruten si pueden. Ahahahaha!!.
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