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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 72

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Capítulo 72: Lunes, 29 Abril (Compras absurdas + A las puertas parte 1)

Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas:

retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa:

Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí]

—————

Llegando a la mansión Valderrama, Javier de inmediato sintió la presencia de Yami.

Frunciendo el ceño, ya que no sabía dónde se había metido para que no estuviera, cuando la policía vino a la mansión, ya que Javier estaba seguro de que ella podía persuadir a la autoridad como él había hecho hace poco.

[29 de Abril]{15:52}[Mansión Valderrama]

—Levántense dormilones, llegamos a casa—.

Dijo abriendo las puertas de la camioneta para que se levantaran Yuuna y Asahi, mientras Shio seguía durmiendo en los brazos.

—… ¡! Lo, lo siento, me quedé dormida—.

—Estas con los nervios de punta, es comprensible que estés agotada. Vayan a bañarse—.

—Pero tengo que preparar la comida—.

—Nada de eso, ve a bañarte, descansa un poco, los llamaré cuando esté la comida—.

—¿No tiene que irse esta tarde mismo?—.

—Sí, pero no me preocupa eso. Lo más importante es que estén descansados antes de que me vaya—.

Agradecida, Yuuna se inclina un poco y toma a Shio que no se había despertado.

Viendo irse a la familia Kobe a sus habitaciones en el segundo piso, desaparece Javier y aparece frente a Yami que veía la televisión.

—Estás bloqueando la tele, aparta—.

—¿Dónde has estado?, sabes lo que pasó mientras no estabas—.

—Lo resolviste—.

—Claro—.

—Entonces no era para tanto. Por cierto, la tarjeta de crédito está sobre limitada—.

Pegándole un susto, Javier revisa su celular y las tarjetas que tenía en su poder.

Mirando la tarjeta de crédito, se da cuenta de que en toda la mañana y media tarde Yami había gastado más de Cien millones de dólares, dejándolo sin ningún centavo.

—¡Porque cogiste la tarjeta de dólares, cuando está la de yenes!. No en primer lugar donde tomaste la tarjeta, siempre está en mi billetera—.

—Qué importa eso. Ya terminé con las compras, así que yo no sé nada—.

—Alto ay señorita, ahora mismo me dirás que compraste—.

No dejando que se levante, Javier la cubrió con su cuerpo y el mueble, evitando que se mueva.

—Ahhh, bien siéntate—.

Ni siquiera moviendo un músculo, Yami ni siquiera intentó insistir y sacó la lista de su delantal.

—Lo primero que estaba en la lista, fue yogur. Así que fui a Grecia, a conseguir el yogur griego—.

—Espera—.

—Ahora que—.

—¿Por qué fuiste a Grecia, para comprar yogur griego?—.

—Pregunta más tonta estás haciendo esposo. Está claro que es el mejor yogur que puede producir este planeta. En serio pensabas que iría a uno de esos locales y supermercados y cogiera uno cualquiera, sin valor, ni nutritivo—.

-Por qué parece que soy yo el que está siendo regañado-.

Ilógico la forma de actuar y cómo influye en la conducta, Javier comenzará a tener un dolor de cabeza. Pregunto aunque no quisiera.

—¿Cuánto compraste?—.

—10 toneladas—.

—¡10 toneladas!… exactamente qué has hecho, Yami. Alguna vez pensaste que unos simples pelagatos podrían terminar de tomar yogur griego a cada hora como agua—.

—Eso ya está solucionado. En la cocina compre un tanque de leche 100 litros donde están comprimidas las 10 toneladas, me tome la molestia de sellarlo herméticamente, y dejar una llave donde se servirá—.

—Tantas cosas que quiere saber, pero prefiero no meterme de lleno. ¿Qué seguía en la lista?—.

Ya ni siquiera intentando cubrir su cuerpo, se sentó a un lado y dejó caer su cabeza hacia los muslos de Yami.

—El otro producto fueron los embutidos. Me tomó mucho más tiempo reunir, ya que paseé por: España, Italia, Alemania, Francia, Portugal, Suiza, Austria, Hungría, Polonia, Grecia, Argentina, Uruguay, Colombia, Ecuador, México, China, Turquía, Rusia, Croacia, Bélgica. De esos lugares tome un embutido que se destaque, como: Jamón Ibérico Nduja, Bratwust, Saucisson sec, Alheira, Salsiz, Kiisekrainer, Kolbasz, Kielbasa, Loikániko, Salame de Tandil, Longaniza, Bautifarra Soledeña, Morcilla serrana, Longaniza mexicana, Lap cheong, Sacuk, Doktorskaya Kolbasa, Kulen, Boudin Blanc.

Cubriéndose el rostro, preguntó con voz temblorosa.

—¿Cuánto?—.

—Una tonelada de cada embutido por país. También me tomé la molestia de hacer pequeños ajustes al congelador industrial.

—Prefiero no preguntar. Que más—.

—Queso, esta vez, mientras estaba comprando los embutidos, compré el queso como en: Francia, Italia, Suiza, España, Reino Unido, Países Bajos, Grecia, Portugal, México y Estados Unidos. Los cuales compré: Comenbert, Perminiano Reggiano, Gruyere, Manchego, Cheddar, Gouda, Feta, Queijo da Serra, Queso Oaxaca y Cheddar americano. Por cada queso que compré, una tonelada, utilicé la habitación frente a la cocina como bodega de queso. Claro que la remodele—.

—Sigue por favor—.

—Lo siguiente en la lista fue: condimentos. Esta vez no diré dónde fui, pero igual recorrí ciudades y países para encontrar los más frescos. Compré una tonelada por cada condimento y he remodelado la habitación al lado del queso—.

—Sigue—.

—Lo siguiente fue la carne: la premium, la compré aquí en Japón — carne Kobe, Argentina — carne de res de pasto, Uruguay — de res premium, E.E.U.U. — carne Angus y USDA Prime, seguido por Australia, Wagyu, Angua y cordero. Después la carne de cerdo Gourmet: España- Cerdo Ibérico eh Italia. Aves – Brasil y EE.UU. También hice otro pequeño ajuste en el congelador industrial—.

—…—.

—Lo otro, fueron las frutas, verduras y cereales. Fui a Rusia por los cereales y Latinoamérica por las verduras y frutas frescas—.

Ya, quedándose callado de lo que había hecho Yami, Javier se levanta y, sin pudor, le levanta la falda. Un poco, sorprendida de la audacia, no dice nada y ve que Javier se vuelve a acostar, dejando que su cabeza tocara la piel perlada con suavidad extra de los muslos.

—¿Qué intentas hacer?—.

Casi como si intuyera lo que quería lograr Javier, igualmente pregunto y espero, pero no hubo respuesta más que la respiración que le hacía cosquilla.

Envolviendo la pequeña cintura, acercándose más al vientre y sintiendo con su nariz la sedosidad del hilo de la ropa interior de Yami. Javier, que llenaba sus pulmones con la esencia de Yami que lo volvía loco, pegó su cara al vientre plano, pero más suave que los muslos, casi como si tocara leche condensada

—¡¡Ahhhhhhhhhhhh…..!!—.

Sin alterarse, ya viéndolo venir, con tranquilidad le masajeaba la cabeza a través de la falda mientras en su vientre sentía las vibraciones, el aliento cálido y la saliva manchando su piel, pero que no le afectó.

Después de unos gritó a todo pulmón, rodó cayendo de bruces contra el piso.

—… Iré a revisar… lo que has hecho—.

Dijo mientras se levantaba, mostrando la nariz roja del golpe.

—Te mostraré—.

También se levantó, a la vez que arreglaba, la falda de su traje de maids.

Ambos, desapareciendo de la sala, aparecieron en el pasillo frente a la cocina.

—Para mayor discreción, deberías poner placas para que indique que almacén es—.

—Vamos por el de queso—.

Abriendo la puerta, a Javier le llegó un agradable olor que se mezclaba entre: champiñones y nuez, al típico olor a hamburguesa que abre el apetito, entre otros olores que se entremezclan.

Entrando, Javier se da cuenta de que todos los quesos, en especial los pesos pesados como los Parmigiano Reggiano, que podrían pesar unos 40 kg con facilidad, y ahora estaban apilados en una repisa de cinco pisos y ancha por lo menos de 7 metros.

—¿Cómo hiciste para comprar este queso?, pensé que estaba prohibido la compra del queso completo y solo se podía comprar en pequeños pedazos—.

—Nunca dije que lo compre—.

—¡¿Espera qué significa eso?!—.

—Sabiendo que se negarían, tome los mejores quesos Parminiano Reggiano, en total 173 y deje el dinero en las estanterías.

Cubriéndose la cara con las manos, ante la ladrona, decidió no decir nada.

—… Sabes que será imposible comernos todos estos quesos con solo 7 personas y 40 guardaespaldas—.

Dijo mirando una de las secciones de repisas de Gruyeres que tenían un peso de 35 o un poco más.

—¿Esos también?—.

—Esperabas que les pidiera amablemente con tantas normas, protocolos, que los mortales tienen. Fastidioso, si fuera por qué matar mortales, no genera el placer de destruirlos hasta que su carne se convierte en granizo que se desliza entre mis dedos—.

Anonadado, sin saber cómo responder a las palabras claras y concisas de Yami que sé, salió de la habitación del queso y arrastró a Javier.

-Este trato me recuerda como arrastre por el cuello a Yami, cuando salimos del sótano-.

—La habitación de especies—.

Dijo Yami y enseguida lo golpeó con diversos olores de especies, que se habían encerrado.

Ya sin preguntar si las compro o las tomo dejando el dinero.

Paseando por las estanterías; se encontró con botellas cerradas, llenas de oreganito, canela, pimienta, comino, anís, ajo, perejil seco, sal, ajo, laurel, algas, hongos, etc.

Viendo las docenas de especies culinarias, Javier miró una sección que le intrigó.

—Este estante, lo modificaste para estas especies—.

—La refrigeradora sería una molestia tenerlas, así que puse runas de aislamiento y enfriamiento. Aquí se podrán tener todas estas botellas que están herméticas, sin bacterias que las dañen—.

Comprendiendo lo que hizo Yami, tomó un recipiente de vidrio donde se guardaban algas frescas, otro de hongos y de hierbas frescas que se dañarían si se mantenían en el ambiente.

Mirando las estanterías que se sumaban más de docenas que se mantenían erguidas, repletas hasta el tope de botellas y bandejas de vidrio con diferentes especies, salieron.

—Guau, todo el cuarto está repleto de arroz… Maíz, harina, avena, lenteja, frijol, garbanzo…—.

Algunas habitaciones llenas de arroz, harina que solo dejaba la puerta abrirse. En otras decenas de sacos de frijoles de diversos tipos.

—Vamos al congelador—.

Entrando a la cocina, directo al congelador industrial, Javier ve que ya no había el dispositivo electrónico que controlaba la temperatura y abría.

—Explícate—.

—Sencillo, deseche ese tipo de aparatos bárbaros. En vez de eso, me puse a la tarea de crear runas, espacio-tiempo. Solo se necesita un poco de magia para que salga el controlador, mira—.

Observando lo que pasaba. Imágenes de diferentes productos aparecieron como; carne de diferentes tipos, yogur, frutas, verduras, leches.

Habiendo 15 imágenes, Yami tocó una y abrió la puerta.

—Esta es la sección de la carne de cerdo. Unas mil cabezas de cerdo, de ese lado están las patas, carne de panza, lomo, paleta, chuletero, costilla, huesos, la grasa. De la misma forma están hechas las de cabeza de vaca y pollo, también la sección de embutidos. Las frutas, como la frutilla, naranja, tomatillo, uvas, higo, guanábana, entre otras, están en dos compartimentos diferentes—.

Ya no pudiendo decirle algo, aun con el método que había hecho, Javier asintió gustoso al ver como estaba limpio, separados y enumerados los diferentes productos.

—Buen trabajo, aunque te pasaste de proporciones, esto superó lo que tenía en mente—.

—Es porque piensas en el futuro de mañana, yo pienso en el futuro de un año. ¿Qué piensas hacer?—.

No pudiendo refutar las palabras de Yami, Javier pensaba en lo que pasaría dentro de un mes.

Mirando la hora en su celular, le dijo.

—Apenas son las 5. Tengo dos a tres horas para irme. Puedes ir a descansar o comer helado mientras miras alguna serie, voy a cocinar—.

—¿No quieres ayuda?—.

Deteniéndose en seco, Javier con una sonrisa que no era sonrisa se vuelve ante Yami y le toca los hombros.

—Has olvidado lo que hiciste ayer—.

—Fue un descuido—.

—Uno que destruyó la casa, pusiste en peligro a todos y casi se desata un pandemónium si se hubiera dejado libre—.

—¿Por qué lo ves como un accidente? Si sigues viendo como todo un error, estás muy lejos de convertirte en el Dios hentai, que eres. También, parece que no estás dejando esas inútiles prácticas, ni te deshaces de esa ridícula insignia que solo serviría como estampado para la basura, ese es el mejor término—.

—Cuántas veces te he dicho—.

—Que, saldrás de nuevo porque, ¿no tienes el sistema hentai?. ¿Te sientes embotado y otras desfachateces ridículos?. No puedes mejorar y salir de donde apareciste. Estupideces son las que salen de tu hocico… Ahh, estoy más segura de qué tipo de pensamientos tienes ahora y las estupideces que piensas que eres. No diré nada, ya que los Dioses núcleo, no aprenden si no otra vez de las pruebas y creo que me encargaré de que la primera prueba del Dios hentai sea tan dura para que te vuelvas a tus pies en la tierra y entiendas tu posición—.

Paralizado ante la mirada de indiferencia y reflejándose en las pupilas de Yami a un Javier moribundo, perdido en la niebla, no siendo diferente a un vagabundo.

—¡!… comenzaré a cocinar—.

Temiendo a ese reflejo, retrocede y le da la espalda.

Ni siquiera intentando decir algo más, ya que le había dicho todo lo que pensaba. Se sentó encima del mesón laguna, para sacar de su bolsillo del delantal una tarrina de helado de pistacho y comenzar a comer para ver a Javier hacer la comida.

Javier, por su parte, intentó no pensar en lo que le había dicho Yami.

De forma tan casual, la puerta de la nevera se abrió y dé inmediato salieron volando la carne de res de chancho y de pollo. Abriéndose los cajones de la nevera salieron las papas, cebollas, pimiento, tomate, cilantro, etc.

Moviéndose a una velocidad ridícula que creó imágenes residuales, uno de ellos limpiaba las carnes con agua, para dejarlas en una bandeja y comenzar aliñarla con diferentes especias y vinos.

Y mientras eso hacía uno, otro limpiaba las verduras y comenzaba a cortarlas En cambio, otro, estaba en el mesón laguna haciendo masa.

Sin más, una vez más se abrió la nevera saliendo, frutas como: Frutillas, cerezas, limones y una sandía.

¡Cachetada!

—Tacaño—.

—Ya te estás comiendo la tarrina de helado. Ahora también quieres la frutilla—.

—Un dulce más uno menos. Compre lo suficiente ¡!…—.

Yami que una vez su mano fue abofeteada, lo miró entrecortada la mirada.

—… no me dejarás comer la frutilla—.

—Si te comportas te daré la cuchara del dulce de frutilla que are—.

—Me convenciste—.

Tranquilizándose Yami, ve cómo amasa y la deja reposar. Mientras, con un poco de magia de tiempo para que se concentre el vino y las especies en la carne, la sacó de la nevera y, después de probar, la metió al horno.

—Bien, la cena está preparada. Ahora viene el trabajo duro—.

Sin más, la puerta de la refrigeradora industrial se abrió y de él salían 5 piernas de chancho, creando una pirámide. Cerrándose una vez más para abrirse y salieran kilos de carne pura, creándose una pequeña montaña en el mesón.

—Falta las costillas de cerdo y los pollos—.

Dijo Javier y salieron 4 costillas de cerdo y 20 pollos completos de la nevera industrial.

—Sí que vas a alimentarlo a todos esos hombres—.

—Me toca, aunque el dinero no falta en esta casa, no puedo dejarlos ir a la ciudad para que vayan a comer, ya sabes las razones. Otro motivo es que, como siempre sé ha dicho, la mejor y más rápida forma de conquistar a un hombre, es a través de la comida, claro, no les pienso cocinar todo el tiempo, solo durante este tiempo que estaré afuera, dejaré ya la comida preparada. Yami quiero que tú mismo vayas a entregárselas, no quiero que Yuuna le dé un ataque del corazón al estar frente a frente, todavía no está lista—.

—Lo que digas. Además de toda esa comida, también vas a hacer postre—.

—Además de la dulcera que tengo presente, pero no quiero decir, pero está sosteniendo una tarrina de helado. También es para los niños—.

—Solo espero que sean buenos esos postres—.

—Como si fueras la única que comerá—.

——

[Lunes, 29 de Abril]{7:46 PM}[Ubicación: Mansión Valderrama]

—Comida lista, agua lista, ropa lista—.

—¿Tienes todo?—.

Resonando en la habitación, la melodiosa voz de Yami, sin previo aviso, llegó, trayendo consigo un aire de fascinación.

Javier, sin poder evitar que su mirada le recorriera de pies a cabeza, por el cambio de imagen. Sin su traje de maids y ahora que estaba utilizando vestidos que realizaban su belleza natural, cuando salían de paseo. Ahora, siendo algo más simple y perturbador, ya no podía ocultar la belleza que parecía intensificarse a los pasos de los días.

Un short de mezclilla que apenas cubría sus muslos, resaltando el atractivo de sus largas y torneadas piernas. A pesar de los esfuerzos, a Javier le resultó imposible apartar la mirada.

Y cuando lo lograba, era como una trampa mortal preparada por el enemigo, literal. La cinturilla del short abrazaba la delgada cintura, destacando de forma natural la curva hacia las caderas anchas y de peligrosa sugerencia.

Por encima, una camisa de hombre holgada y clara, ajena a su talla, caía sobre sus hombros con un descuido encantador. Ajena, o mejor dicho, dando un aire despreocupada.

Javier notó cómo el pecho firme y voluminoso de Yami estiraba la tela, moldeando y tensando que con cada movimiento a su caminar, le era imposible apartar la mirada.

—Se te comió Polaris la lengua—.

Con una sonrisilla al comentar lo estupefacto que se quedó al verla, Javier, sin timidez, se acercó tomándola de la cintura.

—Preferiría que alguien más se me comiera mi lengua—.

—Eso… es muy fácil, no lo crees…—.

Posando sus brazos en el cuello de Javier, con una mirada astuta y coqueta de parte iguales, se acercó para susurrarle al oído.

—… Pero, ya no podrás salir de esta habitación en toda esta semana—.

Sintiendo cómo el ritmo de su corazón se acelera, a la coquetería sinuosa de Yami, Javier dejó que sus manos tocaran la cintura y bajarán hasta las caderas donde agarraba el voluminoso trasero cubierto de la tela del short de mezclilla.

A punto de besar esos labios carnosos, Yami aparta el rostro y con una mirada juguetona se apartó de Javier.

—Aun así, hay asuntos que quiero que experimentes por cuenta propia, aunque dudo mucho que te sirva con lo mal que está este mundo. Pero valdrá lo suficiente para saber cómo te comportas—.

Quedando con las ganas de atraerla a sus brazos una vez más, alejó esos pensamientos al escucharla hablar.

—¿Me estás poniendo a prueba?—.

—Para nada, es solo una simple comprobación. No puedes llamar prueba a algo que no te haga superarte y darte cuenta de los errores y debilidades, algo que estás muy, pero muy lejos de comprobar—.

Bajo esas pestañas largas que se curvaban como una hermosa ola, esos ojos heterocromáticos, negro y Cian, atractivos como joyas que resplandecían con la llama. Javier cerró los ojos y de inmediato tiró sus cosas encima de la cama a su bolsillo dimensional.

—Toma, un obsequio de mi parte y unas cosas que compre el otro día que te serán de utilidad—.

Sacando de la nada, ropa completa negra y rayas rosas simulando las costuras. Protectores de muñecas junto con un juego de botas.

A un lado se encontraban objetos como: un par de palillos de madera, marfil rosa, jaula, un par de botellas de porcelana, un espejo de mano y un bolígrafo antiguo.

—Esto es lo que estabas haciendo ayer cuando entraste a tu cuarto—.

—El deber de la mujer, es tener a su hombre presentable sin importar la ocasión. Que vayas, a un lugar sin la ropa adecuada para el combate y solo ropa harapienta, dejarás una mala impresión—.

—¿Tú crees?. Con la fuerza y la magia tan deteriorada, no creo que alguien pueda representar algún peligro, solo tú, Yami. Aunque sí entiendo eso de llevar ropa para la ocasión—.

—No, no lo entiendes. Es igual a un hombre guapo y atractivo que, sin importar la ropa que lleve, le quedaría bien. Si el guapo y atractivo se mezcla en una fiesta de alto nivel, mujeres y hombres vestidos con sus mejores prendas, joyas, perfumes, son como pavos reales abriendo sus alas y viene un gallinazo queriendo sacar algo de ese lugar—.

—Mm, lo más lógico sería que se lo llevarán de ay, pero y si es un millonario aburrido que se disfrazó—.

—Piensa, lógicamente Javier. Ningún millonario se rebajaría y si lo hace es porque no tiene cerebro. Ellos tienen que atender sus empresas, dinero, personas. Un verdadero magnate de su imperio no se dejaría en manos de otros, ya que la traición viene de la persona que menos esperas—.

—Sabes que estás descartando a viejos con familias que puedan encargarse—.

Dijo intentando no dejarse intimidar por la mirada mordaz ante la traición que mencionó Yami.

—Esos tipos millonarios pueden permitírselos. Puesto que habrá dejado su patrimonio a su hijo más capaz o nieto—.

—¿Por qué nos alejamos de un hombre guapo que se hace pasar por vagabundo a viejos multimillonarios?. ¿Sabes que también una mujer de esa clase puede interesarse y terminar enamorarse?—.

—Has visto muchas películas o anime. Una mujer es caprichosa, moviéndose por sentimientos, no por razonamiento. Pero cuando la realidad te golpea con tanta fuerza que no te deja respirar y ve cómo de ser una dama, hija, esposa de alta alcurnia. Lo dejaste todo por un capricho y todos los lujos y comodidades que tenías antes, para terminar escondiéndose de las represalias de su familia, junto con el hambre que nunca pasó desde que tenía conciencia. Se dará cuenta del error que cometió—.

—Sabes que aunque soy el Dios Hentai, también promuevo el amor—.

—Lo sé, pero lo que pasó no fue amor, no te dije, fue capricho. La incesante búsqueda de nuevas emociones, que le provocó a esa dama de alta alcurnia que hizo dejar todo, fue solo eso, un momento que al rato se le pasó por abrir las piernas a un zopenco que la engatusó con palabras floridas—.

—Y si fuera lo contrario—.

—No sería su peor error. Ganarse un lugar de lujos, para cometer semejante estupidez, por irse a alguien que le calentó la oreja por unas noches—.

—Y si ya se conocían y estaban locamente enamorados, pero por un percance de la vida tuvieron que separarse—.

—En la vida siempre hay momentos de separación. Si el hombre o la mujer se juntaron con hombres o mujeres poderosas, ellos también deben de comprender de lo que son capaces. Los celos te llevan a convertirte en personas amables, a cometer barbaridades. Crees que no utilizarán su dinero e influencia—.

—¿Por qué terminamos hablando del amor entre un pobre y un millonario?, cuando estábamos hablando de la ropa que me regalaste—.

—Solo te seguí el juego. Ve a despedirte de todos—.

Yéndose como vino, Javier guardó los objetos y después miró la ropa que le confeccionó Yami y no esperó la hora para ponérsela, pero decidió ser paciente.

—Guardemos y vámonos. ¿Cuánto tardarán Rinka y Sayaka?… Mmm, esas niñas miran que ir a comer afuera cuando sabes que aquí les tengo la comida preparada—.

Gruño Javier al buscar su camioneta estacionada en un puesto de comida rápida y ver a Rinka y Sayaka charlando mientras comían lo más de tranquilas.

Toc, toc

¡Golpe!

—¡¿Están bien?!—.

Pregunto al escuchar algo caerse y después un grito de dolor en la recámara de Yuuna.

—… Señor Javier—.

Saliendo Yuuna con los ojos acuosos de querer llorar, Javier miró el chichón que se le formó en la frente y la nariz roja.

—Te caíste de la cama—.

No respondiendo, en cambio, bajó la cabeza toda colorada.

—N-no sé, ría señor Javier, que duele mucho—.

—Ahahaha, discúlpame, es que no espere que te cayeras de la cama y miran ese chichón ahahaha—.

—¡Es de mala educación reírse del mal ajeno señor Javier!—.

—… La comida está preparada. Hay algunas cosas nuevas que necesitas adaptarte, pero Yami te lo explicara—.

‘Cura’

—Sí… gracias, ¿ya se va?—.

Asintiendo. Yuuna después de agradecer que Javier le curó el chinchón y la nariz roja, intentó hacer una expresión confiable.

—No se preocupe, señor Javier, puede ir con toda la confianza de que cuidaré de las chicas—.

—Qué confiable. No te olvides de entrenar la magia arcana, ya que para seguir trabajando aquí, te será de mucha más facilidad—.

—Eh, sí, daré todo de mí para hacer circular la magia arcana—.

—Así se habla. ¿Shio sigue dormida?—.

—Sí, está profundamente dormida, parece que nada la levantara—.

Entrando con el permiso de Yuuna, Javier ve a Shio profundamente dormida, no intentando despertarla, le da un beso en la frente y se retira.

—Déjala dormir. Baja cuando tengas hambre—.

—Disculpe las molestias aunque soy la encargada de la cocina—.

—Oí tuviste un día difícil, es natural desplazar el deber. ¿Dónde está Asahi?, no lo he visto—.

—Estaba durmiendo con nosotras, dijo que tenía sed y fue a tomar agua—.

—Yuuna no te dije que recargarás la mini nevera con agua—.

—Lo iba a hacer hoy, pero justo vinieron los policías…—.

—Está bien—.

-Necesito hacer algunos arreglos, para que la vida en la casa sea más fácil. Caminar unos kilómetros para conseguir agua no es lo más factible-.

Todavía no siendo alguien que planifique los pequeños detalles que eran vitales para la vida sana, Javier pensó en unos planes.

—Despídeme de Asahi y Shio, Yuuna te dejo cargo de la cocina y ya sabes a qué me refiero—.

—Sí, no dejar que Yami cocine—.

—Excelente, no queremos tener un segundo calamar que destruya la mansión—.

Despidiéndose de Yuuna que regresó a su cuarto para cambiarse, ya que dormía en pijamas que consistía en pantalón de tela fina y blusa de manga corta junto con el cabello recogido.

Mientras bajaba las escaleras, Javier vio a Asahi subir quedándose en el descanso de la escalera imperial antes de ramificarse en dos, izquierda y derecha.

—¿Descansaste?—.

—Mucho—.

—Me alegro, bueno, ya me voy, te encargo de las chicas. No tienes que preocuparte por esos hombres, son mansos, están bajo mi guardia y pronto serán la seguridad personal de todos en la mansión—.

No respondiendo Asahi, solo ve bajar a Javier por las escaleras para preguntarle.

—¡¿Qué fue eso que hiciste en la comisaría?!—.

—Mm, a qué te refieres—.

—Esa mujer, te siguió las órdenes sin protestar, te obedecía, que fue que utilizaste—.

—Oh—.

Encontrándole divertido la expresión y el intento de Asahi por obtener algo, le respondió con sinceridad.

—Se llama hipnosis. Me permite tomar completamente la conciencia de una persona, eso quiere decir que si le dijo que se mate, él o ella lo hará sin chistar. Es muy peligrosa si cae en manos equivocadas, ya que puede convertirse en la persona más poderosa del planeta—.

—¡Enséñamela!—.

—No escuchaste lo que te dije—.

—Lo escuché, quiero ese poder. Para proteger a mi familia—.

—Aún eres joven e inexperto—.

—¡No te burles de mí!—.

Arremetiendo contra Javier, lanzó un puñetazo, pero Javier lo tomó y se mantuvo estoico, aunque Asahi tenía la altura a su favor.

—Te alteras con facilidad cuando se trata de tu familia, la hipnosis es un arma peligrosa que destruye la moral del que lo porte, aun cuando no fuera tu intención, lo utilizarás con Shio y Yuuna y eso será tu destrucción—.

—¡Cállate!. ¿Qué sabe alguien como tú, que eres Dios y puedes tener todo lo que quieras sin restricción?. Sabes lo que sentí cuando esos inútiles que nunca aparecieron cuando los necesitábamos y ahora como justicieros vienen y quieren separarnos solo porque qué no les parece cómo somos. Ver llorar a mi mami y gritar nuestros nombres mientras nos encerraban en una patrulla, solo porque ellos creen que están haciendo lo correcto… ¡Lo correcto era que mi mami ni Shio lloraran y tuvieran miedo!. ¡Pero no tengo poder!. ¡Necesito algo como esa hipnosis para asegurarme que nadie ni nada le cause daño!—.

Destapando su furia e impotencia que debió sentir. Javier negó con la cabeza.

—Todavía eres inmaduro, solo dañarás a las personas que quieres proteger—.

—¡¡Vete a la mierda!!—.

Furioso, irracional, se empujó pateando el pecho de Javier haciendo que caiga de las escaleras, pero en vez de caer rodando, descendió lentamente hasta el primer escalón de la escalera imperial.

—Sabes que eso hubiera hecho mucho daño a una persona normal—.

—Kug—.

—Por eso dijo que eres inmaduro por tu carácter explosivo cuando se trata de tu familia. Ahora estás actuando como el hombre que más odias—.

—¿Eh?… yo, igual que él—.

Pareciéndole absurdo, Javier queriendo golpearlo donde más duele, apareció una pantalla frente a Asahi donde se repitió en bucle la parte donde pateó en el pecho a Javier.

—Soy… soy igual que él—.

Murmuró cayendo de rodillas, no pudiendo creer que en su carácter reflejaba la misma imagen que le provoca pesadillas y miedo.

—Asahi—.

Levantando el tono de voz, Asahi que estaba por sumergirse en un pantano de desesperación.

—Eres su hijo, pero no eres él. Ese carácter tuyo no te hace él. Hay miles de personas con carácter explosivo como el tuyo o ese hombre, pero ninguno se parecen. Sabes por qué no te daría la habilidad hipnosis o mejor dicho nadie se la daría—.

—…—.

—Es porque nadie está libre de pensamiento, de poder y de lujuria. Eres mucho más que una simple hipnosis, solo necesitas descubrir y aprender lo que se llama vida. Yami, ¿puedes enseñarle un poco sobre la magia Arcana?—.

Apareciendo cargando con Polaris y Emperatriz, Yami mira a Asahi.

—Por mí no hay problema, lo disciplinaré y convertiré en un poderoso hombre, solo que no sé qué tanto está dispuesto a sufrir—.

Una provocación descarada a la cara, Asahi aun así lo sabía o no, bajó las escaleras, agachando la cabeza.

—¡Por favor!, enséñame Yami Nee-san, pasaré por todo el dolor solo para convertirme en un hombre que pueda proteger a mi familia—.

—A ver si eso es cierto—.

—Bueno, te lo dejo. ¿Y qué haces con Polaris vestida de esa forma?—.

—Regresa con Yuuna, mañana comenzaremos—.

—Sí—.

Directa Yami, no dejo que dijera algo, solo vieron a Asahi subir las escaleras antes de responder a Javier

—Se había acordado que te llevarías a Polaris—.

—… No—.

—No hagas rabieta como un mocoso malcriado. A la otra te dejaré llevar a la emperatriz—.

—En serio—.

—Sí, así que tómala—.

—Tch—.

—En serio que pareces un niño pequeño—.

Tomando a regañadientes a Polaris, que tenía un pequeño traje de batalla. Consistieron en un chaleco y una falda, gris, con bordes rosas y negras y un casco donde salían sus pequeñas orejas.

—… Hay que decir que le queda muy bien…. Foto—.

Y al igual que un niño, al tomarla entre sus brazos y ver a Polaris de cerca. Saco su celular y comenzó a tomarle fotos, en su brazo, encima del hombro hasta posada en su cabeza

Buenos días, tarde y noches a todos los lectores que siguen esta web novel.

Aquí el nuevo capítulo a la semana, me alegro de que nuevos lectores se unan para seguir lo que escribo.

Claro que sería más feliz si ustedes comentaran y dejaran reseñas para hacerlo créese.

Pero no puedo hacer nada, si ustedes no quieren.

De igual modo, bienvenidos a los nuevos que se unen cada día o regresan queriendo saber como sigue el viaje del Dios Hentai.

Sin más que decir, esperen otro capítulo.

¡¡Si es que pueden Ahahaha!!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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