Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 74
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- Capítulo 74 - 74 Lunes 29 Abril Banquete en el templo Tsukiyo primera parte
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74: Lunes, 29 Abril (Banquete en el templo Tsukiyo primera parte) 74: Lunes, 29 Abril (Banquete en el templo Tsukiyo primera parte) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí] ————— Recibiéndoles una suave brisa, un poco seco por la temporada de verano que se hacía presente, Lola abrió por completo la puerta del jet privado.
—Un recibimiento cálido—.
—Vamos, necesitamos llegar y hacer acto de presencia—.
Le dijo Yuuko empujando dócilmente la cintura de Javier que entendió y comenzó a dirigir mientras Lola caminaba detrás.
Resguardaba por hombres que intimidaba a simple vista con su presencia.
La verdad, no era tan simple como su atmósfera solemne que dejaban en claro, sino la energía arcana que los envolvía, remarcando que eran magos arcanos de élite.
—Una seguridad fascinante—.
—Medidas de seguridad apropiadas para un evento importante—.
Recalcó Lola al ver entrar a Yuuko en el vehículo y Javier tuvo que dar la vuelta para subirse y Lola subiéndose a otro.
Arrancando, el pequeño convoy comenzó a dirigirse a su destino.
Dejando la pista privada, para entrar a una carretera que pasaba por la montaña llena de curvas, se pudieron ver a la distancia las luces de la ciudad de Unzen, de la península de Shimabara de la prefectura de Nagasaki.
Creándose una atmósfera solemne entre Javier y Yuuko que no hablaron, solo cerraron sus ojos, descansaron para lo que se venía, al igual que Polaris, que lo hizo dormir Javier cuando se subieron al jet privado.
El convoy había entrado en el bosque del monte Hoshikusa al noroeste del parque nacional de Unzen-Amakusa.
Entrando a un pequeño pueblo atrapado en lo que era Meiji, cuando Japón apenas puso en funcionamiento la primera planta hidroeléctrica.
-Así que este es el pueblo Aokabi.
Y allá arriba está el templo Tsukiyo donde se resguarda la entrada de la mazmorra del Éxodo, una que se abre cada tres años.
Si la información está en lo correcto, este lugar no se registra en el mapa, está oculta con una poderosa barrera de desorientación.
También quiero ver el árbol milenario de sakura que florece incluso en invierno-.
Concluido el momento de descanso, las puertas del vehículo se abren, los guardias solo dan una pequeña reverencia antes de marcharse.
Cualquiera tomaría como un insulto esa actitud fría, pero si Yuuko no decía nada, Javier tampoco lo mencionaba.
Frente a ellos se levantaba un Torii ennegrecido por el tiempo, se podía ver un musgo que irradiaba una pequeña luminiscencia dando un aspecto místico, algo que ya le decía sin usar su percepción que había llegado a un mundo de mágico, con sus propios ojos.
—Subamos—.
Asintió Javier al escucharlo de Yuuko.
Así comenzaron a subir los escalones iluminados por el musgo y con varios descansos que seguían hasta llegar al templo Tsukiyo.
—Tomaron en serio su trabajo, la única manera de pasar sería a la fuerza, pero aun así, fracasaría por todas estas formaciones de matanza y al final sería enfrentarse con la élite que están en la cima—.
—El templo Tsukiyo solo abre sus puertas cada tres años, cuando el árbol de Sakura haya iluminado por completo sus pétalos, revelando la entrada hacia la mazmorra del éxodo.
Estas defensas son necesarias, hubo una vez en el pasado que magos arcanos rebeldes habían unido fuerzas con fuerzas extranjeras en el día que se iba a revelar la entrada, se pudo detener sus intenciones claras de acabar con la élite de los clanes principales, pero desde ese incidente se creó estas formaciones por toda la montaña, resguardada por magos de élite y si eso no es suficiente, se tiene un pequeño ejército en espera—.
Tras escuchar la pequeña historia de los labios de Yuuko, la vista se abrió para ambos.
Esperando bajo otro Torii ennegrecido por los años al final de los escalones, un monje.
Pudiendo divisar que tenía los ojos cerrados, en sus manos sostenía un collar largo de cuentas marrones, de madera envejecida, recitando un mantra en voz baja.
Vistiendo un kimono interior de lino gris claro, ceñido con un cinto en la cintura del mismo tono, sobre la cual reposa un kesa: una amplia túnica rectangular de color negro azabache, bordado con patrones sutiles de una rama de cerezo.
El kesa caía sobre un koromo, una túnica más ancha de mangas largas, de color ocre profundo, que con el viento provocaba que se moviera como una sombra.
De pies descalzos en sandalias rojas, afeitado completamente y en sus manos el rosario que, al notar la presencia de los tres y un pequeño cachorro que no había despertado por culpa de Javier, terminó cargarlo en su brazo.
—Es un gusto tener a la princesa de los Asai, una vez más en este templo.
También es un honor recibir a un invitado como usted que representa al clan Ryuto.
Por favor, permítanme ver sus fichas—.
Educado para tratar a sus invitados y un aura solemne que lo envolvió, junto con su apariencia pulcra daba un sentimiento de santidad que en pocas veces se podría encontrar en la sociedad hoy en día.
Sacando sus fichas de sus bolsillos, la de Yuuko tenía la golondrina de una pata, grabada en la madera milenaria, y la de Javier el dragón esmeralda.
—He comprobado que sus fichas son auténticas.
Síganme, les mostraré el camino—.
Haciendo eco las pisadas del monje al resonar la madera de sus sandalias rojas contra la piedra del templo, al mismo tiempo el cántico budista complementaban una sinfonía agradable, que si se concentraban en escucharla, podrían perderse.
Esto podría hacer que el de mente débil, sea rápidamente descalificado, ¿si fuera una prueba?.
Divisando en medio del terreno, el templo está hecho de madera oscura, de tejado curvo, con corona de bronce que simula la luna creciente.
Rodeando el templo y los alrededores, un bosque de cedro, arce y bambú, cubrían su entorno.
Piedras y farolas antiguas de piedra cubierta de musgo luminiscente que palpitaba dando un sentimiento de ser un ser vivo uniforme.
Había un tercer torii aún lado que al igual que el resto estaba cubierto de musgo, pero lo único que no lo estaba y daba un sentimiento sagrado era un emblema lunar en el centro del torii.
Captando un leve aroma de sándalo que provenía desde dentro del templo, Javier también capta otro leve olor que se camufla o mejor dicho se combina con el sándalo.
—Qué buen olor, es la primera vez que captó esta fragancia, ¿qué será?, Sándalo, pero…—.
—Me alegra que le guste el incienso de Loto y sándalo de nuestro templo.
Ayuda mucho a la meditación, purifica el espíritu y también permite mejorar el sueño—.
—Sí, lo capto, no está nada mal, con tanta tensión de esta noche y expectativas es una buena elección—.
—Ja, ja—.
Soltó una risilla el monje y entraron al templo.
Llenándoles los pulmones con la fragancia del incienso que, como dijo el monje, se pudo notar que la seriedad en el rostro de Yuuko que se suavizaba.
Pasaron por el altar central que contenía una estatua budista que reflejaba la compasión y la oscuridad.
Saliendo del templo que contenía varias recámaras, además de la principal, entraron a un camino de piedrilla rodeada de bambú, con una buena iluminación que consistía en faroles de piedra donde el fuego seguía encendido por el aceite.
Escuchando el poco bullicio que aumentaba a cómo se acercaban, ante los tres un enorme jardín se mostró con cientos de personas que al instante se voltearon a verlos.
—Aquí termino mi deber, de acompañarlos.
Les deseo fortuna en su traicionera travesía—.
Tras un pequeño cántico, el monje se marchó de regreso a la entrada del templo.
—Parece que somos los últimos—.
—No hay horario, pero nunca se debe llegar una ahora antes de que se revele la entrada a la mazmorra—.
Aclaro Lola que todavía caminaba varios pasos atrás.
—Comprendo.
Que procede ahora, ¿saludamos a las cabezas de cada clan?—.
—Sí, sígueme, después puedes hacer lo que quieras, comer, charlar o descansar, como tú prefieras mientras esperas—.
—Comprendido—.
Dijo Javier con cierta emoción, a la vez que le brindaba su brazo.
Comenzando la actuación, Yuuko lo tomó y murmullos se alzaron en todas partes.
—Hasta que por fin acabó cansándose de ese inútil de los Ryutos—.
—Joder, debí seguir insistiendo si sabía que podría cansándose con ese chupa sangre—.
—Tch, la princesa de los Asai dejó al inútil de los Ryutos y ahora aparece con un desconocido—.
—¿Quién será ese joven que la acompaña?, no estaba en la lista que tenemos—.
—Que se cree trayendo un animal a esta importante reunión—.
—Veremos qué tanto es capaz—.
—Parece que la calidad de los Ryutos este año será mucho peor de lo que se espera, si ya tienen que pedir ayuda de un extraño—.
Escuchando sé voces que no intentaban disimular y tampoco le daba importancia a Yuuko y Javier.
Caminando por la parte exterior del jardín, Javier no pudo evitar ver algo extraño para él.
Aunque haber absorbido el núcleo de una estrella moribunda, viajado a través de los cúmulos de las galaxias y supercúmulos, incluso haberse convertido en el Dios hentai, no esperaba ver tal escena que le parecía a todo el mundo presente normal.
Sirviendo entre bocadillos, copas de champán, vino, etc.
Lo hacía un grupo de jóvenes.
Te preguntarás, ¿qué es lo extraño de eso?.
Claramente, no había nada fuera de lugar, si no fuera por un punto.
Pero ese era el punto extraño, era todo para una persona que había vivido en una sociedad moderna que impartía la libertad y la igualdad.
Todos los invitados vestían de forma casual, ya que no vinieron para divertirse, eso era claro.
Sirvientes, jóvenes de diferentes edades, hombres y mujeres por igual, paseaban como si nada con su vestimenta.
Comenzando desde la parte superior un top hecho de lo que parecía fibra de cristal, hecha de red de hilos cruzando sobre el pecho, como una telaraña brillante que no ocultaba del todo.
Parecía ajustado, rígido, que dejaba ver parcialmente los pezones.
En él, un pequeño broche con la insignia del clan al que pertenecían.
Sobre el cuerpo un velo largo, traslúcido, que cubría los hombros, espalda y piernas, sin cerrarse al frente.
La capa parecía estar hecha de un remolino de humo que se movía alrededor de las jóvenes, como si intentara ocultar y a la vez no, la piel expuesta.
Por último, la falda baja en la cadera, hecha de fibras vegetales entretejidas, con espacios abiertos entre las hebras.
Apenas cubría la parte superior de los muslos, dejando ver la entrepierna si la joven se agachara.
El único accesorio visible aparte del broche en el pecho eran unas tobilleras decoradas con pequeñas hojas que se movían al caminar.
Al igual que las jóvenes, los jóvenes también tenían un atuendo único.
En el torso había una red de hilos cristalinos que envolvía los hombros hasta el abdomen, como una armadura decorativa.
Los hilos se tensaban sobre los músculos, marcando en el contorno pectoral y abdomen.
La zona de los pezones quedaba expuesta, claro que también era intencional.
También llevaban una capa que dejaba él frente al descubierto y abierta de espalda, cayendo hasta detrás de la rodilla, solo cubriendo los costados.
En la parte inferior, llevaban un taparrabo, la tira frontal cubría su sexo, sujetaba un cinturón tejido de fibras vegetales.
Claramente, dejaba ver los glúteos al aire libre, la cual la capa de humo lo acompañaba resaltando.
Los únicos accesorios de los jóvenes eran un broche en el cinturón donde indica al que clan pertenece y un par de guantes de humo que combinaban con la capa.
-Prendas que tienen runas específicas para la desobediencia, endurecimiento y estimulación de los sentimientos vergonzosos, así como la alta exposición de sus cuerpos.
¡Qué bonito mundo es este!.
Las chicas son lindas y los hombres guapos, además se notan que se mantienen notificados, si no, esas prendas no provocarían una segunda mirada-.
Gustándole ese tipo de cosas, casi no dudaba en mirar a los hombres y mujeres que resaltan como modelos si fueran libres.
También queriendo esas prendas de aspecto visual erótico que trataba no como humano, sino como algún mueble decorativo.
Sintiendo que el ritmo de caminar de Yuuko disminuye, apartó la vista de lo que le gustaba mirar y se fijó que ya tenía un vistazo completo de los hombres y mujeres que ostentaban el poder en las sombras del país llamado Japón.
Sentados en una posición de media luna, cada asiento tenía en el respaldar más grande que el que se sentaba, y en la parte superior el emblema de cada clan.
Comenzando desde la derecha exterior, hacia la izquierda, se encontraba una mujer adormilada, de contextura delgada, como si no le interesara lo que acontecerá.
Su emblema era un escorpión.
Torito Aika, vestía un pantalón tobillero de rayas blancas y negras, así mismo una camisa oversize de lino con cuello y abotonada al frente, junto con unas sandalias.
De cabello rizado, negro corto, ojos verdes claros, llenos de letargo, piel pálida que ya decía que no salía mucho.
Seguido de un hombre de contextura igual de delgada, su emblema era la mariposa.
Yukino Jyn.
Vestía un pantalón sastre gris oscuro, camisa blanca y sobre eso un chaleco de traje slim gris oscuro combinado con unos zapatos negros derby.
Ojos pequeños, color ceniza, cabello corto, índigo claro.
Su expresión era calmada, pero parecía atrapado entre dos enemigos, así que solo cerró los ojos al ver que no era tan importante a la llegada de Javier y Yuuko.
Con el emblema de la hormiga, Radiante Hayato, el que se la pasaba bien, comiendo diversas frutas y bocadillos, mientras sé lamia los labios y parecía comerse con las miradas a las mujeres que al sentirla se ocultaban detrás de alguien.
Con su estilo más vaquero apretado en sus pantalones, camisa abierta mostrando su físico musculoso.
Bajo el emblema del unicornio, estaba una galante mujer en su mejor momento, vestida de gala.
Okobi Ayano, luciendo un vestido ajustado, de corte recto, con caída libre hasta los tobillos.
La tela de color turquesa satinada brillante, que con su hermosa cabellera ondulada de color fosforescente, que al igual que sus grandes ojos hechizantes, su encantadora figura atraía miradas.
Con la pierna cruzada que dejaba ver el corte lateral hasta la mitad del muslo.
Un lugar donde más se ajustaba el vestido era en sus pechos hasta la cadera.
El único accesorio era su abanico con la marca de su clan, el unicornio.
Azulado estaba un hombre corpulento con el que charlaban amistosamente.
Su emblema, Quirin.
Lingh Blaz su cabellera lisa, larga hasta los hombros, color marfil.
Ojos rojos intensos que intimidaban con solo mirarte.
Su complexión gruesa, pero más que por gordura, eran sus músculos entrenados.
Pantalón negro grueso con botas del mismo color hasta la rodilla.
Junto a eso una camisa negra con cuello cruzado y cierre lateral que se ceñía en su pectoral.
Y como si la siguiente persona fuera el centro de atención, aunque no hiciera nada y solo charlará en algunas ocasiones con sus compañeros que cargaban sus mismas responsabilidades.
Con el emblema del oso.
Negima Kenta, era como un hombre flaco, pero decir flaco no se podría decir con su fisonomía, con las mejillas hundidas, aun así sus ojos almendra intensos no reflejaba su estado, al igual que el aura supresora que rodeaba su cuerpo.
Llevaba una Yukata gruesa de color marrón oscuro.
Las mangas y bordes inferiores llevaban patrones bordados con dorado y negro que muestran garras estilizadas y huellas.
Obi que rodeaba su cinturón, de cuero endurecido, con una medalla de bronce con la cara de oso rugiente.
Otro clan antiguo es el Dragón Esmeralda.
Ryuto Korei.
Se podría decir que eran los únicos tres más viejos en apariencia.
Pero sin signos de vejez en sus actitudes, que reflejaban a la de un joven, intelectual, sereno, que charlaban, pero que se detuvo al ver a alguien que no quería tener que encontrarse después de lo que pasó en la sede de su clan.
Vistiendo una yukata de color verde jade profundo, con bordes negro carbón con detalles de oro viejo en forma de escamas y espirales.
Bordado con hilos verde brillante y nácar de un dragón esmeralda, desde el pecho hasta la espalda.
Con el Obi apretando la cintura, estaba hecha de seda trenzada color obsidiana con un broche metálico con forma de garra, colgando.
El último de los clanes antiguos era la golondrina.
Asai Dachi.
Su cabellera trenzada que caía en su espalda era de color negro.
Ojos grandes, color lila, que sin demostrar su mirada intelectual, decir que era un líder sabio, no era para menos.
Con su piel bronceada que decía que no solo era intelectual, también era alguien del campo de terreno que lo demostraba con sus hombros anchos y brazos fornidos.
Vestía una yukata azul claro con reflejos nacarados, de tela liviana.
Con hilos blancos plateados, bordaban golondrinas estilizadas en vuelo que comenzaba desde los tobillos y elevándose.
El obi que se cerraba en su cintura era un gris azulado, fino y largo, atado en un lazo discreto al frente.
Con un broche metálico de alas de una golondrina.
—Yuuko Asai brinda saludo a las cabezas de cada clan.
Padre, Yuuko Asai se presenta para traer honor al clan—.
—… Bien hecho, ¿es él?—.
—Sí—.
Tranquila y con respeto, sabiendo que se jugaba el futuro del clan, no necesito presentarlo, ya que vio como Javier dio un paso adelante, presentándose con carisma.
—Un gusto, es un placer conocer por fin a los ocho peces dorados de Japón.
Ryuto Korei-sama, también es un placer verlo gozar de buena salud, aunque nuestra última reunión no fue lo que esperábamos, espero que sigamos siendo socios comerciales—.
—… Ya me demostraste tu fuerza, ahora no dejes que un cupo valioso se desperdicie—.
—Sí, señor, no le defraudaré, traeré honor al clan Ryuto—.
Reacio, aunque no quería dejarlo notar en su rostro.
Javier trataba de entender que su casa y élite de su clan fueron destruidos, si no por decir masacrados por una persona.
Sin embargo, mostró respeto ante Korei si tenía inconvenientes y resentimientos.
—El clan Asai también espera trabajar contigo—.
Anunció e hizo que Javier casi se le escapara una risa burlona, pero disimuladamente aclaró su punto.
—…
Claro que lo haremos, después de revisar a fondo el contrato, creo que necesita ‘muchos’, cambios para llegar a un acuerdo que beneficie a ambos—.
Frunciendo el ceño al escuchar esas palabras que venían de un don nadie, que desperdiciaba un gran tesoro, Asai Dachi como un hombre encurtido en su vida, deja escapar un suspiro y le dijo.
—Entonces qué tal si vienes a la sede de mi clan para hablar con detenimiento—.
—Tendré que negarme, ante tal propuesta interesante, que tal si cuando termine todo podremos charlar con más tranquilidad.
Después de todo, soy abierto en términos, pero no me gusta que se pasen por encima de mí—.
—Kakaka, muy bien, esperemos, claro, si todavía tienes lo que ofreces—.
—Ahaha, tengo un sistema perfecto, pero todavía no han sido probados.
Si no le molesta hacerlo por mí, estaré más que agradecido—.
Sonriendo, pero a la vez no, ninguno dijo nada, pero cualquier que conociera a Asai Dachi sabía lo enojado que estaba en ese momento.
Sin quedarse en un negocio difícil que sin mostrar habilidades que no resulte en una masacre, se dirige a uno de los asuntos más importantes para que las mujeres en su hogar puedan salir sin sentirse que serán un blanco de ataque.
—Es un gusto por fin conocer a Radiante Hotaru-sama—.
—Sí, también me da un gusto conocer a la persona que ha estado picando mi barbilla estos días—.
—Es una pena oír eso, pero debo aclarar que no tengo intención de incomodar, pero hay que reconocer que uno no siempre espera lo que se espera de los hijos—.
—Me quitas la palabra de la boca.
Valderrama Javier-kun, ¿no es así?—.
—Un honor que recuerde mi nombre Hotaru-sama—.
—Sigue vivo—.
Los demás entendían más claramente lo que pasaba entre Javier y Radiante Hotaru.
Ambos se miraron de buen humor.
—Claro que sí, después de todo, comenzó con un malentendido y signos de superioridad en querer arrebatar algo a otra persona—.
—Ahahaha, en eso tienes muchas razones, muchacho, ese niño no solo perdió brillantemente una sino tres veces.
Entonces, ¿qué necesitas charlar?.
Por si acaso, no necesitas devolverlo, puedes matarlo o hacer lo que te plazca—.
—Qué tal, dejar todo bajo la alfombra y hacer como que esto no sucedió—.
—Ahahaha, me gusta lo sinvergüenza que eres para pedirme eso.
Pero, tch, tch, debes ofrecer algo a cambio, no me importa perder a ese inútil bueno para nada, pero duele las costillas si mi mano de obra disminuye aunque sea de bajo nivel—.
—Comprendo muy bien ese dolor, Hotaru-sama, que tal si le fabrico un objeto—.
—¿Objeto?, te burlas de mi mocoso, sabes con quién hablas—.
—No, nunca lo haría, pero esto es algo que nadie en el mundo tendrá, además ya que es una compensación por los daños causados, puedo hacer reparaciones a varios objetos que quiera hacer revisar—.
—¡¡Ahahahahaha!!—.
Resonó las carcajadas sin escrúpulos de Radiante Hotaru, Yuuko qué sabía dónde irían las cosas, se apartó, pero no antes de recibir a Polaris que comenzaba a despertar.
—Hotaru-chan, aunque sabemos que eres un incordio desesperante, mantén algo de imagen.
Aunque dudo mucho que alguien la tenga para ti—.
No intentando ocultar el desprecio, a Hotaru Radiante no le importo, mejor dicho la ignoro.
—Me agrada su desvergüenza, no te parece Dachi, un muchachito aún en pañales hablando frente a un maestro en la metalurgia—.
—Hmph…—.
Mirando a Javier que se mostraba confiado, comprobó sus manos y postura para volver a resoplar sin interés.
—Los Asaí es un clan de forja histórica para Japón.
Nunca despreciamos a los que vienen a nosotros, si el joven Valderrama quiere demostrarlo, porque no sacas algo y ves lo que es capas—.
—Ladrando por hueso—.
Sin reaccionar a las palabras burlonas y desprestigiadas que era insinuada por Radiante Hotaru.
Javier miró a los ocho peces dorados que se mostraban serenos, sin darle importancia a lo que les diga.
-Es momento que haga mostrar mi valor.
Una vez que esto suceda los beneficios vendrán como la leche hirviendo-.
—Creo que me ha malentendido Radiante Hotaru-sama—.
—Oh, en que me malentendí—.
—Nunca dije que era un conocedor en la metalurgia, pero soy muy bueno en otros campos, que tal si me ofrece un anillo o algo que utilice a diario—.
—Ejejeje, que tal si usas esto—.
Atrapando una pulsera de cristal transparente que reflejaba la luz, miro a la mujer que se lo dio.
—Muchas gracias Okobi Ayano-sama.
Puedo hacerle unas preguntas antes de ponerme a trabajar—.
—Claro, ¿pero dime que le harás a mi Glarina?—.
—Algo que le gustara—.
—¿No me gustan los que se hacen los misteriosos?—.
Coqueta y algo herida, actuó Okobi Ayano atrayendo miradas inconscientemente por el tono juguetón.
—Entonces no hagamos esperar más Okobi-sama.
Por como actúa su energía arcana y el patrón que toma forma, puedo decir que es una maestra como invocadora—.
—Oh, sigue—.
—Ya que también se requiere aliento cuando se invoca o el espíritu es derrotado, y no se recupera rápidamente y dependiendo del mago arcano varía su recuperación—.
—Alguien hizo su tarea por lo visto—.
Dijo en forma de burla que en vez de humillar a Javier le respondió.
—Me gusta leer.
Entonces, con recuperación de aliento, curación y un almacenamiento dimensional de 25×15, debería de ser satisfactorio—.
Cuando la voz de Javier se escuchó por todo el sitio, las risas burlonas se escucharon de todas partes.
—Ahaha, si la ignorancia fuera una virtud divina, tú ya tendrías altares en todas las esquinas—.
—En el mundo sobran quienes declaman lo que podrían ser, pero olvidan el fango donde tienen los pies—.
—Jojojo… aspirar a ser reflejo de grandeza sin notar que su agua estancada solo devuelve su propia miseria—.
—A estas alturas, ni el gorrión chillón ni el dragón altivo parecen recordar que el oro no siempre brilla—.
—La joya de la familia, dicen… y, sin embargo, ve el mundo con ojos saltarines y juicio ausente—.
Críticos, irónicos, poéticos, en la forma que se referían al clan Asai, Ryuto junto con Javier que les dio un motivo y que los más jóvenes y no desaprovechan, los demás líderes de clanes solo se rieron, otros como Torito Aika que ni siquiera le interesaban lo que sucedía frente a ella.
Claro que no todos podían compartir esas risas como los miembros de los clanes que se burlaban con palabras elegantes.
-Mm, si las miradas mataran la de Yuuko podría abrirme un hueco, ajajaja ya lo sabía, pero esta chica sí que tiene carácter, le será muy difícil tomar la rienda de la relación cuando crezca.
Aunque bueno, en una relación solo hay que pasarla bien en los buenos y malos momentos-.
Pensó Javier apartando la mirada de Yuuko que estaba furiosa, pero no dijo nada, ya que conocía lo que podría hacer Javier, pero eso no quitaba que recibiera los insultos floridos con una sonrisa.
Metiendo la mano en el bolsillo disimulando sacar uno de los palillos de madera marfil rosa que le había regalado Yami antes de salir y que se encontraba en su bolsillo dimensional.
—Ahahaha ahora sacas un palillo, ¿qué piensas arañar la superficie de la gema Glarina?—.
Río de forma vulgar de Javier.
Hataru que no parecía importar lo que dijera de él, siguió riendo, haciendo que los demás no lo soportaran.
—Espero no encontrar ningún rasguño en mi pulsera Glarina, o un lo siento no te dejará escapar de mi avispa girasol—.
Algunos escuchando el nombre el insecto con la picadura mortal que no te mata de lleno, sino que te deja convaleciente por años y una vez que la víctima tenía su veneno, el huésped expulsaba un aroma inodoro para el humano, pero que atraía a los insectos más mortíferos para picarte sin importar en qué parte del mundo o formación mágica este.
Javier que comprendía o no, solo inclinó un poco la cabeza como si entendiera lo que trataba de decir.
-Hagamos que estas personas me valoren-.
Sin más, Javier also la mano donde sostenía el palillo como si escribiera alarmado a todos los presentes.
—¡¡De que bromas, estar tratando lograr!!—.
Aulló sin querer Negima kenta.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES GREMORI_ZERO_666 Buenos días, tarde y noches, queridos lectores.
Les presento el nuevo capítulo de la semana, para aclarar solo abra un capítulo por semana, es decir los lunes.
Cave aclarar que los capítulos podrán aumentar si veo más interacción, es decir, comentarios y reseñas.
Disfrútenlo, si pueden ¡ahahaha!.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com