Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 77
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- Capítulo 77 - 77 Lunes 29 Abril Banquete en el templo Tsukiyo cuarta parte
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77: Lunes, 29 Abril (Banquete en el templo Tsukiyo cuarta parte) 77: Lunes, 29 Abril (Banquete en el templo Tsukiyo cuarta parte) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí] ————— En un silencio sepulcral, al finalizar la pelea entre Javier Valderrama y Ryuto Kaito.
—Buen combate, en cualquier momento ven, aceptaré tu desafío—.
Dijo Javier, dejando de suministrar energía arcana del núcleo de la estrella a las runas, que desaparecieron.
Ryuto Kaito no estado en condiciones para escuchar las palabras de Javier, se retorció de dolor al remover todo lo que atravesaba su cuerpo, cayendo.
—…
Se acabó para él—.
Mencionó alguien.
Ryuto Korei que había aparecido para atraparlo, de un vistazo, se dio cuenta de que, aunque las heridas, le habían atravesado el cuerpo, no dañaron órganos, ni venas importantes.
Aun así, perder el brazo, no solo dañó la destreza de lucha, sino también sus posibilidades de avanzar como mago arcano, estancándose para siempre como mago arcano-Armadura y en el peor de los casos perder la facultad de serlo.
—Ugh…—.
—Ahh, una lástima, era un excelente mago de la familia Ryuto—.
Se escuchó entre murmullo.
—¡¡Ahahaha!!.
¡Espléndida muestra de poder!.
¡Aunque dudo mucho que eso fuera todo lo que puedes lograr y solo se necesitó uno de los pocos calificados que le quedaban!—.
Con el cuerpo temblando de rabia al escuchar cada palabra que era una bofetada a su orgullo y el apellido milenario el cual cargaba en sus hombros.
Ryuto Dachi podía consistir en la pérdida de combate de uno de sus miembros jóvenes de su clan, ya que como magos arcanos el peligro a morir era algo a lo que nadie podía aludir ni siquiera el mismo.
Pero, cuando Radiante Hayato, se riera por la espléndida pelea que mostró, era algo que nadie soportaría.
Aunque viejo y experimentado, no pudo evitar que el maná fluyera como un deslizamiento de tierra que se tragaba todo bajo un peso inconmensurable.
—Mmm—.
Riéndose entre dientes, sin afectar, Radiante Hayato seguía comiendo alguna de las frutas en su mesa.
—Podemos continuar o me dirás que estás afectado, vamos, la vejez te ha vuelto sentimental… ¡Qué miedo!—.
—Cierra tu asquerosa boca, o quieres mi puño, te arranqué la lengua—.
Al escuchar la advertencia de Negima Kenta, la burlona sonrisa desapareció a una aburrida, que sin más que hacer, tomó una fruta de su mesa y comenzó a comer en silencio.
Radiante Hayato, que podía darse el lujo de actuar a su conveniencia, por lo poderoso que era la magia espacio que poseía y los trucos junto a su arsenal de técnicas bajo la manga, tenía en claro que no podía jugar con un Negima.
Aun su cuerpo recordaba una pelea a muerte que tuvo que escapar, dejándolo al borde de la muerte y por la única razón por la que se salvó es por los recursos del clan Radiante.
Ryuto Dachi al ver que Negima Kenta tomó carta en el asunto, usó una técnica de respiración para calmar la energía arcana, relajando la presión a su alrededor.
—…
Nos demostraste tus habilidades de combate que son suficiente para sobrevivir dentro de la mazmorra del éxodo… Parece que nadie puede objetar que no entres—.
—Gracias Negima-sama, al igual que a los ocho peces dorados por dejarme entrar a la mazmorra del éxodo—.
Dijo medio inclinándose con su mano en el pecho sobre el corazón, para darse la vuelta y ver a Ryuto Kaito atendiéndolo de emergencia.
—Ja, la herida más grave casi está cerrada, he detenido el flujo sanguíneo en sus otras heridas, para evitar más pérdida de sangre y le he aplicado una inyección alta de plasma—.
—¡Se salvará!—.
—Si está en mis manos es un 90% de sobrevivir, pero es mejor llevarlo a un centro médico, por suerte estamos aún en el exterior y no dentro de la mazmorra, sino, la recuperación y posible infección como los bigotes, sería muy tarde afectando su vida—.
Escuchando lo que dijo el médico: un hombre entre los 25 y 30 años a una mujer con los mismos rasgos faciales que Ryuto Kaito, pero más femeninos.
Al notar el acercamiento de Javier, el médico mostró respeto, siguiendo su tratamiento que consistía en magia de vida, agujas de plata en las áreas afectadas y algunos objetos mágicos en forma de rombo color acre, que hacían levitar para que el paciente no toque el suelo.
Pero claramente no era lo mismo con la gemela de Ryuto Kaito, que frunció el ceño al verlo.
—Nao—.
—¡!…—.
Apretando los puños a la advertencia de Ryuto Korei, se trajo lo que tenía que decir.
—Parece que provoque algunos problemas otra vez a tu clan—.
—Que venga de ti, pareciera que te estuvieras burlando de mí—.
—Aunque no era mi intención… Espero que esto compense algo—.
—¡Qué intentas hacerle a Kaito!—.
No respondiendo a Ryuto Nao que intentaba proteger a su hermano, Javier escribió una runa en la palma de la mano.
¡Aplauso!.
—Aunque las estrellas mueran, su resplandor brilla por los eones a través del tiempo y espacio—.
Escuchando la última frase, la runa se activó, dejando que un negro cósmico iridiscente se tragara por completo la mano, hasta el codo de Javier, que a su vez una formación de runas complejas, que parecían tar cerca como ver la luna y poder sostenerla en la palma de la mano pero a la vez tan lejana.
Incrédulos a sus propios ojos, aunque los instintos les decían que algo asombroso pasaba delante de sus narices, la racionalidad les impedía procesarlo.
El único que entendía algo, era Radiante Hayato que tuvo que pararse y mirar embelesado por la complejidad, profundidad y pesadez que era la formación de runa espacio-tiempo.
Mientras todos miraban la formación, Javier hacía muecas de dolor, pálido perdiendo la sangre del rostro, pero eso nadie se dio cuenta.
A su vez, como una cámara en retroceso, las heridas abiertas que habían dejado las ramas, se cerraron en segundos, para después una neblina de sangre apareciera con la forma de un brazo humano y la reaparición de este como si nada.
—…
Fuuu, tan agotador… que pensé que sería, uuu.
Pero bueno, trabajo hecho, con esto no tengo que sentirme culpable y tampoco habrá rencillas entre ambos—.
Dijo en un tono apagado pero animado.
—Javier tu brazo—.
De la nada, Asai Yuuko había llegado al lado de Javier dándose cuenta de su estado.
Los ocho peces dorados, al ver el antebrazo huesudo que parecía colgar solo por la piel encima del codo, respiraron tranquilos, al igual que varios en la multitud.
—Ahh, solo es un efecto por manipular runas, espacio-tiempo.
No son tan útiles en batallas prolongadas, además de que tienen un precio al usuario que lo lanzó.
Esto sanará después de comer y descansar un rato, después de que todo el tiempo que lo use no fue tan prolongado—.
Tomando nota de esa información deliberada que les dio, Javier miró a todos y a Yuuko que sostenía a Polaris.
—Ahaha, creo que hice un desastre en la pequeña reunión, lo siento—.
—No te preocupes.
Ven… siéntate—.
Dejándose arrastrar por Yuuko, mira a Lola arreglando una mesa circular con comida abundante y donde sentarse.
Dejándolo sentado, Yuuko se sentó frente a él y dejó que Polaris ya inquieto, se bajara de su regazo, yéndose.
—Lola y las demás damas, ya lo están solucionando—.
Observando más detenidamente, se da cuenta de personas, hombres y mujeres vestidos de yukata, dirigiendo a las esclavas junto a los esclavos que recogen a los heridos; eran de su misma clase, compartiendo lugar con la comida echada a perder con las mesas.
Javier, que iba a hacer algo, una sombra lo bloqueó.
—¡Una batalla impresionante compañero, debo de decir que pocas son las personas que me han emocionado!—.
—…—.
—Oh, lo siento por mi mala educación.
Soy Negima Mitsuo—.
—Negima Mitsuo-sama ¡!—.
—Deja las formalidades.
En pocas horas entraremos en un mundo de muerte y supervivencia del más fuerte.
Si nos encontramos, espero luchar hombro a hombro con un hombre tan fuerte como tú—.
Apenas terminó de hablar, palmeó los hombros de Javier, bastante animado, se retiró.
—¿Qué fue eso?—.
—¿Algo de beber?—.
—Cualquier cosa estaría bien—.
De inmediato, Lola le entrego una copa llena de un líquido lechoso que expulsaba niebla negra.
—¿Qué interesante bebida?… ¡!, delicioso, mmm.
Nunca había probado algo igual, es cremoso, pensé que empalagaba, pero se convirtió en pequeñas explosiones en el paladar.
Al llegar al estómago una corriente de frío sube… Qué divertida bebida—.
Encantándole, de su nariz expulsa, bocanadas de humo.
—Entonces mi elección no fue errónea—.
—¿Mm?, lo hiciste para mí—.
—No.
Esta copa se llama el giralu.
Proviene de un pequeño mundo bolsillo situado en Estonia, hay se encuentra su fruta Gul, esta bebida, tiene un fuerte efecto para regular la energía arcana, es rara—.
De reojo observando cómo movía lentamente su copa para tomársela y mirarlo, Javier se rio para responder.
—Nada mal.
Me gusta tener cosas raras.
Que tal una lista de ellas, dejó que el clan Ryuto y el de Asai colaboren, para exportarla—.
—Dejaré que Lola y Ryuto se encarguen de crear la lista y un documento del reparto—.
—Ok, menos del 40%, no estoy de acuerdo—.
—¡!.
Ehehe, un derroche de activos—.
—Puede ser—.
De un humor alegre, tomaron lo que quedaba en sus copas, para que Asai Yuuko respondiera a su pregunta anterior.
—El que vino ahora es Negima Mitsuo, segundo hijo de Negima kenta-sama.
Al igual que todo su clan, su única arma es su cuerpo.
Han perfeccionado su estilo de pelea a lo largo de los siglos.
Si alguna vez tienes que luchar con ellos, evita la confrontación frontal, es una pérdida de tiempo, además de que te revientas las manos y dañan tus armas.
Desde la niñez, un Negima es entrenado rigurosamente.
Primero los entrenan con su técnica de fortalecimiento a sus órganos internos, a través de la respiración lo llaman ‘Trompeta Elefante’.
Si son capaces de soportar una prueba, la siguiente es la técnica corporal ‘Pernos Pintena’ fortaleciendo sus músculos y huesos… Mojándose la garganta con alguna bebida que le brindó Lola, a Javier también se le es brindado, para seguir.
—…
un físico que es capaz de igualar a la dureza de un diamante y 200 veces más fuerte que el acero.
Las armas convencionales no son efectivas, tampoco las armas de fuego de bajo calibre.
Y si piensas que son lentos, te equivocas, son capaces de alcanzar una velocidad de 100 Km/h y eso solo es su fuerza motora sin usar su energía arcana—.
—Oh, me imagino más a un tanque humano—.
Dijo entre broma mientras se tomaba una bebida verdosa.
—No estás tan fuera de lugar.
En lo general nunca debes preocuparte de un Negima, su único propósito es perfeccionar sus artes marciales, aunque no tienen prohibido que ingresen a la política, en más de dos mil años, no lo han hecho, en cambio, su historia está en el ejército.
Por ese mismo motivo no verás a ningún Negima casado a edad temprana, todos los miembros del clan comenzaron a buscar una relación a los 50 años—.
—Mm, no les faltaran pretendientes, con su fama e influencia, aunque la energía arcana se agotara, ellos seguirán teniendo mucho poder dentro de las fuerzas armadas de Japón—.
—Sí.
La razón por la que se te acercó es simple, valoro tu fuerza, cualquier Negima valora la fuerza por encima de todo—.
—¿Hasta para su matrimonio?—.
—…
Depende del Negima—.
—Ahaha, que significa eso—.
Levantando los hombros, Asai Yuuko dejó la copa en la mesa y tomó algunos bocadillos servidos.
—Es como lo escuchas, su pareja debe de ser igual de fuerte que ellos.
Pero ha habido casos que se han enamorado de las cualidades de su pareja—.
—Oh… Acabando con los Negima, pensé que los demás jóvenes de los clanes vendrían como hormigas al azúcar, queriendo llevarse bien conmigo—.
Asai Yuuko no pudiendo evitar reírse, formándose hoyuelos que resaltaba su belleza natural, dejando a los muchachos suspirando al verla.
—No es que no quieran, están viendo quién va primero, a diferente de Negima Mitsuo que no le importa mucho… Mira a ese—.
Como si quisiera acabar rápido, por su tono asqueado.
Javier le siguió la mirada.
Separado de los diferentes grupos, se encontraba un hombre en bermuda y camisa hawaiana, dejando ver sus pectorales, definidos.
Único, se definía.
Casi todos vestían en ropa casual, hasta algunos más elaborados como vestidos de cóctel o trajes de chaqueta y pantalón.
Pero él era como si estuviera en la playa, paseando.
—Radiante Hobo.
Es un mujeriego empedernido, va detrás de toda mujer que le parece interesante, ha embarazado a tantas que supera los tres dígitos desde que pudo hacerlo, sin contar a las no oficiales.
Tienen tantas esclavas como se lo permite o quiere.
Su método de pelea son tonfas con muchos trucos, es vicioso a la hora de pelear.
No se sabe el método exacto que utiliza, pero se rumorea que utiliza el apareamiento para nutrir su cuerpo—.
Radiante Hobo, que notó la mirada de ambos, levantó la copa y asintió con la cabeza, pero la mirada intensa de Asai Yuuko lo hizo reírse subiendo y bajando los hombros antes de seguir comiendo.
—Este clan sí que es peculiar, con una piel tan dura como la pata de un elefante—.
—Ni que lo digas y aun así, hay pequeños clanes que quieren asociarse con ellos—.
—No deberían los clanes principales impedirlo o hacer alguna reforma para su ayuda—.
—En general, los problemas de estos pequeños clanes son: dinero y seguridad.
Algunos se niegan a dejar su pasado y aún se llaman clanes, aunque ya no tienen ningún mago arcano en sus filas.
Otros problemas van…—.
Escuchando los problemas que aquejan a la sociedad mágica arcana, que iban desde la decadencia del conocimiento para aprender la magia arcana.
Conflictos entre clanes que no se limitaban a una conversación verbal, dejando muerte y destrucción que no acababa hasta que uno de los dos se haya extinguido.
Algunos que salían de su aislamiento al ya no poder ser autosuficiente, exponiéndose al peligro, lo que llevaba a que se fragmenten por sus ideologías y se autodestruyan.
Javier que escuchaba sin mucho interés, ya que no veía que puedan ser ayuda, un montón de gente rígida arraigada con el pasado.
Asai Yuuko que percibió el desinterés, cambió de tema.
—¿Sabes lo que debes hacer una vez dentro de la mazmorra del éxodo?—.
—Mm, si no me equivoco, es reunirse lo antes posible mientras uno avanza, la meta es el piso 12, la zona segura—.
—Así es, como ya debes de saber, cuando uno entra a la mazmorra del éxodo, se teletransporta aleatoriamente.
El primer piso es tan grande como Tokio, hay muchas áreas, desde desiertos, montañas, laberintos y mar.
Bueno, su diversidad es demasiado amplia que, aunque uno lo mapea, este cambia, haciéndolos inútiles.
Sus monstruos más comunes son ¡!—.
—Pero qué tenemos aquí, mi íntima amiga Yuuko—.
Seductora, con la vibrante voz energética que envolvía y parecía susurrarte directo al oído, haciendo que cualquiera le temblaran las rodillas.
Javier retomando la mirada a su compañera, ya que podía ver a los distintos poderes que se reúnen con ciertas personas.
Casi frente de Javier, se posaba una seductora eh elegante señorita en el resplandor de su belleza.
De piernas largas, que las definían el vestido chino rojo, que se pegaba a la silueta de su figura agraciada.
—Hieres mis sentimientos, Yuuko—.
Dijo al ver evidente desapegó en el rostro de Asai Yuuko.
—No sabía que tenías sentimientos.
Más que tu obsesión por cazar hombres—.
—Ehehe, tengo un enfoque mucho más amplio.
¿Cómo se encuentra Ryuto-kun?—.
—… Con buena salud, gracias por preocuparte por mi prometido, pero… viniendo de ti, espero que alegues esas garras—.
—{sonrisilla} es simple cortesía querida amiga… No, nos piensas presentar—.
—Sabes que, me preguntaba ¿a qué hora, vendrías?—.
—¿Por qué lo haces sonar como si tuviera algún movimiento más que tener una pequeña charla contigo?—.
Actuando como si ese comentario hubiera herido sus sentimientos, Asai Yuuko por su parte, indiferente, se la presentó a Javier que se había mantenido callado.
—Javier, Okobi Esmeralda, discípula directa de Okobi Ayano-sama.
Esmeralda-san, Javier Valderrama—.
Sin intentar decir algo más, Javier se levantó y con la compostura, se inclinó con la mano izquierda sobre su corazón como un caballero.
—Un gusto conocerla, Okobi Esmeralda-sama—.
—Ya que eres amigo de Yuuko, puedes decirme Esmeralda, Javier-kun—.
—Le tomaré la palabra si me llama Javier a secas—.
—¡!, ehehe, encantada de conocerte, Javier, fue impresionante tu duelo con Kaito-kun.
Muy pocos pueden hacerle frente como mago arcano, armadura—.
Un elogio disfrazado de pregunta, Javier sin inmutarse, le dijo, mirándola a los ojos risueños, verde grisáceo.
—Es fuerte, un poco más fuerte que mi jefe de guardia.
Pero no puedo decirte muy bien mi fuerza, comparada con la de ustedes magos—.
—¿Mm?—.
Aturdida, no sabiendo cómo tomar la segunda frase, apenas inclinó la cabeza, y su cabellera ondulada, de un rubio oscuro, cálido, se deslizó de sus hombros.
Javier que comprendía por qué su actuar, le aclaró.
—En un principio, un mago rúnico y un mago arcano siguen el mismo camino.
Pero tuve que tomar un atajo peligroso, al llegar a ser un mago núcleo, tomé la decisión de destruirlo y crear una runa en mi estanque arcano—.
Boca abierta, por tal revelación, los murmullos no se hicieron esperar.
—¡Imprudencia!—.
—¿Tal cosa se puede hacer?—.
—Se han registrado experimentos, pero todos han fallado, llevando a una saturación de maná descontrolada, que terminó con muertos y una zona inestable de maná arcano, que ahora se conocen como los estanques de las deidades caídas—.
—¡Nunca había escuchado de tal cosa!.
No están en los registros del clan—.
—Se habrán prohibido, por la misma razón, de magos imprudentes que creen que, por su talento innato, son Dioses y que cada cosa que hacen les saldrá como anillo al dedo—.
—¿Pero cómo lo logró?—.
—Quién sabe, puede que fuera suerte o que tuviera más información que sus predecesores—.
—Si no recuerdo mal, hay un estanque de deidades caídas con menos de 100 años en Grecia—.
—Ese estanque fue el punto de ruptura para los magos rúnicos.
Bajo la expansión alemana, sus fuerzas arcanas-rúnicas dominaron el campo de batalla, haciendo un hito de lo poderosas que eran.
Al tener completo control en Grecia, reunieron cada losa, artefactos y documentos relevantes de runas místicas.
En la zona insular de sus islas, cerca de keros ahora tesoro arqueológico, se llevó el experimento que llevó consigo a cientos de maestros rúnicos y junto a toda probabilidad de que ese título vuelva a brillar, hasta la muerte del maestro rúnico Zhao Jinrui—.
La generación más joven, al escuchar tal información que no era de conocimiento general, al ver que Javier había logrado algo que muchos maestros rúnicos habían fallado por completo, una llama de demostrar su valía y linaje floreció.
—¿Seguro que no fue fácil lograrlo?—.
Preguntó Esmeralda al notar la atmósfera que rodeaba a los más jóvenes con sueño de grandeza.
Javier que también lo noto, junto con la mirada de muerte por los ocho peces dorados, con prisa les dijo.
—Claro que no, además de una basta información sobre runas, control delicado de energía arcana, formaciones rúnicas y materiales que serán la base que te estabilizarán mi condición, aun con todo eso, tendrás una agonía de sufrimiento que desearás suicidarte.
Preferiblemente, espero nunca pasar por eso una segunda vez y si tuviera que volver al pasado, no lo hubiera hecho y hubiera seguido una vida normal—.
—Ehehehe—.
Apenas conteniendo la risa, Esmeralda con una compostura refinada, cubrió su boca con la mano.
Con la mirada risueña que continuamente realzando ese par de pestañas curvadas y un simple gesto de acomodarse los mechones de cabello detrás de la oreja.
—… Eres muy divertido.
En toda mi vida es la primera vez que escucho esas palabras—.
—Es porque todavía no has vivido lo suficiente—.
—¿Será eso?—.
—Ahaha—.
Escapando una sonrisilla, Javier con un gesto de la mano atrajo una silla.
—Disculpe mi grosería, tenerla parada todo el tiempo—.
—Qué caballeroso—.
Al pasar, un rastro de frescor veraniega, con la fragancia de melón recién cortado, que le hacía desear comer uno.
Javier no siendo la excepción, miró a Esmeralda que se sentaba mientras le coqueteaba con la mirada.
Asai Yuuko que parecía haber sido dejado de lado, le aclaró al ver la coquetería de Esmeralda a Javier.
—Javier, creo que debes de tener cuidado con Esmeralda—.
—Yuuko, porque dices cosas malas de mí.
Me conoces bien, nunca me meto en problemas.
Sonando herida por el comentario de Yuuko, Javier sin decir nada, solo miró la angustia de ser agraviada por difamación por alguien conocido—.
—Será porque te conozco, es que debo advertirlo.
Escucha Javier, aunque la veas toda una señorita de clase, refinada, que no sé materia con nadie.
Es toda una come hombres.
Tiene una preferencia de robarles los hombres a sus prometidas y novias, con artimañas que los engatusa.
Ayano-sama ya le ha advertido sobre sus gustos.
Hasta la fecha ya tiene 10 hombres bajo su falda, a menos que quieras convertirte en el número 11, no te dejes engañar por su belleza—.
—Oh—.
Sin palabras, miró a Esmeralda, que mostraba indiferencia, jugando con la punta de su cabello ondulado.
—Ya todo eso quedó en el pasado.
Me prometí no volver a hacerlo—.
Con una expresión que provocaba lástima, al punto de querer llorar por sus acciones pasadas, Yuuko no le creyó ni Javier como el Dios del Hentai, tampoco le creyó, ya que podía divisar bajo las capas de mentiras.
—Eso ya quedó en el pasado, tampoco es que me importe lo que haya pasado.
Esmeralda, ¿cómo conociste a Yuuko?—.
Suspirando en un sesgo de no saber nada, Esmeralda sonrió como una bombilla incandescente.
Utilizando sus atributos que resaltan a través de su vestido chino, lo realizó cruzando sus brazos bajo los pechos encantadores con el tamaño perfecto de un Melón, tierno y jugoso.
—Mm, ¿cuándo fue?… Supongo que fue hace 6 años, en ese momento tenía 16 años y Yuuko 10.
Era su primera vez entrando en la mazmorra del éxodo y viéndola, lo nerviosa que estaba, me acerqué a charlar, congeniamos muy rápido—.
—Así no fue como sucedieron las cosas.
En primer lugar, tú no estabas hay que hablar conmigo, solo fue una escusa, para acercarte a charlar con Arata Nii-san—.
—Ehh, pero si nos reímos juntas, pensé que habíamos sido amigas desde ese instante—.
Ni siquiera negándolo, Yuuko no sabía cómo puede ser tan descarada, le dijo.
—Si apenas me saludaste y despediste, con el único con el que te reías es con Arata Nii-san.
Nuestro segundo encuentro fue en la mazmorra del éxodo en el octavo piso.
En ese instante estábamos bajo asedio con las lechuzas, trompa de elefante.
Fueron horas de incesantes combates; mientras nos movíamos a toda velocidad, nos topamos con el equipo de Esmeralda.
Con nuevos refuerzos y las bestias contratadas de Esmeralda, le dimos la vuelta a la batalla, donde pudimos llegar a la plataforma al noveno piso y tuvimos un breve descanso—.
—Yo también lo recuerdo, cuando oíamos los aleteos de las lechuzas trompa de elefante dirigiéndose a nuestra dirección, decidí enviar a una de mis bestias de rastreadoras, dándome cuenta de la situación, me contacte a Ryuto Shun el que parecía ser el líder de su grupo, mientras creaba una matriz de matanza de invocación.
Los demás de mi grupo tenían que defenderme, ya que requiere mucho aliento, por suerte había algunos de mi clan en ese grupo, pero ninguno en el mío, al saber lo que era mi plan me ayudaron y la dificultad fue menor, al compartir el aliento, pude recuperarme para la batalla que nos esperó apenas entramos en noveno piso—.
Javier, que escuchaba con atención, emocionado de esas anécdotas de batallas en la mazmorra del éxodo que pronto ingresaría, unos ladridos, le hizo voltear la mirada y veía a Polaris impidiendo las labores de algunas esclavas y esclavos.
—¿Qué le sucede a ese perro?.
Ahh, disculpen, iré a ver a mi mascota—.
Dijo levantándose de la mesa, mostrando la poca falta de interés de no irse, pero que debía como dueño.
—Polaris qué estás haciendo, molestando a…—.
No pudiendo terminar de hablar, al ver a una joven mujer esclava tirada en la tierra fangosa de su propia sangre.
Atravesada una rama de un árbol en el abdomen, Javier hace a un lado a los esclavos y toca la cara pálida de la joven mujer.
[Esclava: Propietario Okobi Nombre: ????????
Edad: 18.
Género: Femenino.
Medidas: 75, 55, 80.
Copa A.
Salud: Débil, pérdida de sangre.
Sangre: O.
Sexual: Sin experiencia.
Gusto: No tiene.
Disgusto: No tiene.
Línea de sangre: Sangre Titán (brasas).
Nacimiento: 31 de Marzo 2010.] REFLEXIONES DE LOS CREADORES GREMORI_ZERO_666 Buenos días, tarde y noches, queridos lectores.
Les presento el nuevo capítulo de la semana, para aclarar solo abra un capítulo por semana, es decir los lunes.
Cave aclarar que los capítulos podrán aumentar si veo más interacción, es decir, comentarios y reseñas.
Disfrútenlo, si pueden ¡ahahaha!.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com