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Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 8

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8: Cita + Masacre 8: Cita + Masacre Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.

¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?

Entonces escucha bien, alma curiosa.

He abierto un templo digital en Ko-fi.

Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.

Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.

[Haz tu ofrenda aquí] —————— -Ya llevo un mes en este pequeño mundo y las cosas están progresando como lo tenía planeado.

Gracias a mi habilidad “banco”, no tengo que preocuparme por el dinero, ya sea yenes, euros, dólares, rublos.

Debo dar gracias a mi físico como Dios, que no puedo engordar, ya que comer por un mes; hamburguesas, pizza y demás comida chatarra me hubiera matado si hubiera sido una persona normal.

Ahora solo tengo un problema que no pensé, es Rinka Okino.

En un mes ya lleva 20 intentos de violación por parte de viejos, pero gracias a que lleva mi marca puedo ir a su ayuda de inmediato.

Parece que es el destino de Rinka ser violada por viejos pervertidos-.

Encontrándose pensativo en lo que había transcurrido el mes que se había quedado en el pequeño mundo, Javier seguía comiendo su hamburguesa de tocino, mientras esperaba que Rinka Okino llegara al parque donde se conocieron.

Durante la primera semana, los dos se habían reunido 3 veces, pero mientras los días avanzaban y las semanas acababan, los problemas se acumulaban en la vida personal de la niña y ahora se reúnen a diario.

Pat, pat, pat, pat.

Escuchando los pasos a acercarse, bajó la mirada, pudiendo ver a una niña con un vestido de color turquesa que dejaba al descubierto los hombros.

—Uf, ah, ah, lo siento, te hice esperar… espera, estás comiendo de nuevo hamburguesa—.

—Primero, no me hiciste esperar, segundo, soy un Dios, así que no tengo nada que preocuparme por mi físico, ya que como o no coma, puedo seguir viviendo tranquilamente—.

—Eso no es el problema, debes de saber que una comida balanceada te ayudará a crecer fuerte…—.

Deteniéndose abruptamente en lo que iba a decir, una tristeza empañó el rostro infantil de la niña que no decía nada, simplemente agachó la cabeza y apretaba los puños en la falda del vestido.

—Por tu rostro puedo decir que no te fue muy bien—.

Dijo, dejando su hamburguesa a medio comer en su regazo para palmear la banca donde estaba sentado.

Rinka viendo eso, se sienta a su lado triste.

—Ni mi mami ni mi Onii-chan se preocupan por mí… sabes, hoy hasta se olvidaron de mi desayuno… en la escuela, como si fuera invisible, no me tomaron mi asistencia… ya no sé qué hacer—.

Deprimida, ofreciéndole la angustiosa de ser ignorada por la gente que apreciaba, y en la cual el causante tenía nombre y apellido: Javier Valderrama.

Rinka que no sabía ese hecho, lloraba al sentirse sola y el único que podía escucharla como persona, era el que había hecho su jugada macabra.

Eso ocurrió el día en que Rinka y Javier se separaron.

Al dejar la marca del Dios hentai en el dorso de la mano de la niña, también incluyó la maldición de ser ignorada por la gente que apreciaba: hermano, padres, amigos, profesores.

[Okino Rinka]: Amor a su hermano, al 51%, acercándose más que amigos, Javier, al 49%.

-Solo un poco más, un poco más, pero necesito asestar el golpe definitivo-.

—¡Ha!

Bueno, dejemos de pensar en esas cosas, así que, Javier, deja de comer comida chatarra, necesitas comer más saludable—.

Cubriendo su tristeza por una sonrisa del que decía ser su amigo, tomó la bolsa de papel llena de hamburguesas de diferentes tipos y se quedó mirando a Javier que se la quedó viendo también.

—Saludable, dices, pero si mi cuerpo no crece ni engorda, pero tienes razón, ya me estoy aburriendo de comer comida chatarra—.

—Cierto, ¡tienes que comer vegetales!—.

Feliz por qué Javier la escuchaba alzando su dedo como si le diera una lección de salud a alguien cercano.

—Cierto, pero Rinka-chan sabes que te pareces más a una novia.

Cuidado que su novio, coma bien—.

—¡¡Q-q-q-ue!!, estás diciendo, ¡tú pervertido!, quien quisiera ser tu novia—.

Sonrojada cruza los brazos, dándole la espalda a Javier para que no vea el sonrojo en las mejillas que eran visibles hasta sus orejas.

—Vaya, yo nunca dije que tenías que ser mi novia, podría ser que quieres ser mi novia Rinka-chan—.

—¡!.

Toma, ¡golpe de muerte segura!—.

Sin poder soportar la vergüenza de ser la burla de Javier, levantándose con toda prisa, deja caer la funda de papel que contenían las hamburguesas, pero sin importarle a ninguno de los dos, se concentran en otra cosa.

—Ja, en serio, piensas que no lo veía venir, toma mi defensa, ¡Palma de cristal!—.

Jugando entre ellos, Rinka lanza golpes múltiples con sus puños cerrados y él los bloquea con sus palmas como si nada.

Además de sus nombres demasiado llamativos, solo jugaban entre ellos.

—Ja, ja, ja, te volviste bueno, mi enemigo jurado—.

Riendo como una villana Rinka, mira altivamente a Javier y este también se reía mientras movía su mano como si le doliera.

—Ja, te estás volviendo más lenta, princesa vegetal—.

—¡¿Qué no me llames princesa Vegetal?—.

—Pero si te queda bien, ya que como siempre me dices que coma vegetal, es normal que te llames princesa vegeta—.

—¡No lo acepto!, cambiarlo—.

—Eeeh, no, me gusta—.

—¿Por qué no, princesa carmesí o princesa de las tinieblas?—..

—Demasiado bonitos y poderosos no te quedan para nada, te quedas como la princesa vegetal—.

Viéndose los dos durante unos segundos, ambos se rieron a carcajadas.

—Jajajajajajajaja♫♫—..

—Hehehehehe♫♫♫♫— Riéndose de sus bromas sin sentido, Javier, con un movimiento de la mano, la funda de papel llena de hamburguesa volvió a su mano.

De él sale una para Rinka que la tomó y volvieron a sentarse.

Por su parte, Javier retomó su hamburguesa a medio comer.

—¿Y qué piensas hacer hoy, Javier?—.

—No sé, creo que ya va siendo hora de irme de este mundo para ir a otro—.

—¡¿Eh?!… ¿Te vas?—.

Tomado desprevenida la noticia de la despedida de Javier, se quedó mirándolo.

Javier, que recibió su mirada que decía “no te vayas”, le sobaje el cabello y con una sonrisa le dijo.

—Este mes que viene, hasta entonces, estaremos juntos si eso quieres—.

—Ya veo… te vas, entonces, si te vas, tenemos que hacer buenos recuerdos—.

Sonriendo para ocultar la tristeza que la sofocaba, por la repentina noticia, y la cual, al pasar los días, no haría más que crecer hasta explotar; como lo haría una sandía envuelta por docenas de ligas.

—Claro que sí… pero Rinka-chan, no quieres venir conmigo—.

—¿A qué te refieres ir contigo?—.

Todo planeado, Javier siguió jugando con las emociones de Rinka.

—Ir conmigo, ya sabes, tenía pensado quedarme en este mundo y comenzar a reunir seguidores y ganar más poder entre la gente, pero cambié de idea y voy a otro mundo que es más grande que este para mí, también es parecido a este Japón, claro que no encontrarás algunas cosas idénticas y otras sí… Por eso, Okino Rinka quiere dejar este mundo y venir conmigo a otro—.

—Yo, yo, Lo—.

—Espera, no lo digas, dime tu respuesta el día que me vaya, hasta entonces disfrutemos de estos días—.

Sabiendo la respuesta que daría Rinka, Javier solo sonrió y le volvió a sobar el pelo que le gustaba a Rinka.

—Entiendo… Entonces, ¿qué haremos hoy o seguirás viendo al vacío?—.

—Mm, qué tal si vamos a un centro de juegos—.

—Eh, es en serio, ir a las máquinas—.

—Claro, no podemos estar aquí siempre—.

—Ohhh vamos♫—.

Tirando la bolsa de papel en el bolsillo dimensional, ambos salieron del parque.

Rinka que se había acostumbrado a los poderes de Javier y era algo normal ahora, se tomaron de las manos hasta llegar al centro comercial, donde la vivacidad y el ruido de la gente eran el pan de cada día.

—¿Qué haremos primero?♫♫—.

Siendo la más emocionada, Rinka; observa primero las máquinas tragamonedas, seguido por las grúas, juego de peleas, volantes, motocicletas, disparos, tiro de pelotas.

No sabiendo cuál escoger entre la amplia variedad de juegos, Javier con toda la seriedad del mundo apuntó hacia una máquina de dos.

—Qué tal está—.

—Baile, ¡mmm!, te refieres que tienes que poner una música y tú tienes que presionar las flechas, pero no soy muy pequeña para ese juego, mis pies no alcanzan—.

—Que tiene que ser pequeña, ven, vamos antes de que la ocupen♫♫—.

Ahora, actuando como un niño, tomó la mano de Rinka jalándola.

Comenzando el baile, la primera música sonó.

(Shine – Mr.

Big).

No parando desde el comienzo hasta el final que duró los cuatro minutos, Javier y Rinka con una sonrisa, cansados para recuperar el aire, miraron la pantalla donde salieron los resultados.

—¡Eh!

No llegue al cien por ciento, solo 95%…—.

—Jejeje ♫♫, parece que gané, mira cuantos pasos, fallaste, ♫♫♫, jejeje—.

—Mmmmm, ¡una vez más!—.

—Dale—.

—Esta vez no pienso equivocarme—.

—Jejeje, veremos si es cierto—.

Volviendo a sonar la misma melodía, ambos se concentraron en presionar las flechas con sus pies en sucesión hasta que terminó.

Sudando ambos, con el aliento entrecortado, miraron el resultado de la pantalla.

93% —¡¡Aaaah!!…—.

Siendo un peor resultado que la primera vez, Rinka no pudo evitar dejar escapar un grito de perdedor.

—Hahahaha, con esto se confirma que soy el mejor—.

—…

hmph, qué sentido tiene competir con una niña como yo cuando eres un adulto, eres un niño o qué—.

—Di lo que quieras, yo gané, hahahaha♫♫♫—.

—Uuuuuu… qué adulto más triste—.

—¡Qué dijiste♫!—.

—Kya, ah, no espera♫♫ jajaja♫ no soy débil, jajajaja♫♫…—.

No pudiendo mantenerse de pie al ataque sin piedad de cosquillas por parte de Javier, Rinka sudada y con la respiración entrecortada y ojos acuosos, acusó a Javier que se mantenía apoyándola.

—Eres… injusto, así te haces llamar adulto—.

—Yo gané así que no me importan los ladridos de una perdedora♫♫—.

En un tono molesto, solo para irritar a Rinka que recuperaba fuerzas, se levantó dándole una patada en las nalgas de Javier.

—Auch, eso duele—.

—Es tu culpa por molestar a Rinka—.

—Bien, bien, qué tal otra ronda, pero cambiemos de música—.

—Okey, pero escogeré yo esta vez—.

—Dale—.

Una vez más, esta vez la melodía de la canción {Chieko Kawabe – Be Your Girl}, sonó junto con las pisadas.

99% —¡¡Gane♫♫!!—.

—Suerte de principiantes—.

—Jejeje♫ que es lo que escucho♫, los chillidos de un cerdo perdedor♫—.

—Oí, oí—.

—¡¿Qué?!—.

—Una vez más—.

—Bueno, es normal que yo Rinka le dé una segunda oportunidad al perdedor, Javier Onii-chan♫♫—.

Cambiando la sonrisa triunfante en su rostro, ambos volvieron a competir y esta vez.

100%.

—Empate—.

—Je, gane—.

—No, no, mira Rinka ambos tenemos el mismo resultado, claramente nadie ganó—.

—Te equivocas, Rinka es una niña pequeña, mientras que Javier Onii-chan es un adulto irresponsable que da todo por ganarle a una niña como yo—.

—…—.

Dejando sin palabras, se rasca la parte detrás de la cabeza mientras escuchaba la risita de Rinka a su lado.

—¿Quieres tomar algo?—.

—Mmm, después de tanto moverme tengo mucha sed—.

—Ciertamente, estoy tan sudado que el bóxer lo tengo mojado—.

—T-tonto—.

Gruño, avergonzada, Rinka dejó primero la plataforma.

Saliendo de la zona de los juegos para descansar un rato del primer juego.

Sentándose en la banca más cercana, Rinka, se ventea de lo colorada que estaba de tanto bailar que al ver a Javier, igual de sudado, que ella le pregunta.

—¿No que eres Dios?.

¿Por qué sudas en primer lugar?—.

—Sería extraño que no lo hiciera cuando me muevo tanto.

Además, para disfrutar de ser humano una vez más, selle mis poderes, así que solo soy un poco más fuerte que un humano normal—.

Todo orgulloso en su declaración, se fue a comprar, agua y bebidas hidratantes, dejando a una Rinka riéndose mientras columpiaba los pies.

—Jejeje, qué tonto Dios es este, sellar sus poderes solo para disfrutar del mundo humano, jejeje♫♫♫…—.

Divirtiéndose con una radiante sonrisa en su rostro, como cualquier niña de su edad, no se dio cuenta de que una oscuridad de podredumbre se acercaba lentamente, que ni Javier, que siempre estaba alerta, no se dio cuenta de ese hecho.

Sigilosos, en plena luz del día, se acercaron por detrás de Rinka.

¡Tapando con un pañuelo la boca y la nariz!.

Luchando desesperadamente por el repentino ataque cuando están en pleno centro comercial, a la vista de todo el mundo, poco a poco comienza a perder la conciencia.

-Sálvame, Onii-chan-.

Javier, que volvía con varias botellas; hidratantes y de agua natural, se detuvo en seco al ver que Rinka no se encontraba, entrecerrando los ojos, bajando los brazos y las pomas habían desaparecido.

—¡Tch!…

se está volviendo más molesto esta situación, la voluntad del mundo está fortaleciéndose a la vez que rechazó el destino de Rinka, ya puede interferir con mi marca—.

Gruño entre susurros, liberando una milésima parte de su poder, pudiendo ver todo el mundo pequeño y lo que hacía cada ser con vida e inanimado, destruyendo la voluntad del destino que intenta corregir su curso.

—Así que la llevaron a la sala de conserje—.

Dijo dirigiéndose hacia donde tenían secuestrada a Rinka.

——————– [Paso solo al personal autorizado] —Jejeje, sí que tuvimos dificultades para llevárnosla, pero todo valió la pena, ahora solo hay que disfrutar—.

—Rápido, despiértenla, necesito ver su cara cuando se despierte, jejejeje, no hay nada mejor que ver el rostro de una inocente niña teñirse de miedo, pero antes amordaza le la boca, no queremos atraer gente aquí—.

—Jijiji rápido despierta bella durmiente, porque ahora es tiempo de jugar con los adultos—.

Amordazada de manos y pies mientras estaba inconsciente, Rinka se encontraba en un estado desprotegido, al encontrarse desnuda, pudiendo verse su figura sin atractivo femenino, pero que irradiaba inocencia.

Moviéndose uno de los hombres, este era musculoso, de piel oscura y musculoso, y junto con una sonrisa obscena no paraba de olfatear una prenda femenina de algodón.

Poniéndose en la cara como si se tratara de una mascarilla, saca un pañuelo y lo humecta con alcohol para que despierte Rinka.

[Perspectiva de Rinka] Despertándome un fuerte olor que me recordaba a la enfermería de mi escuela, lo primero que siento es un frío que recorre mi cuerpo como si estuviera desnuda y haberme quedado dormida en el suelo frío.

Pero yo nunca me he quedado dormida desnuda, pero sí con ropa.

No pudiendo mover mis manos y pies, y mi boca se sentía entumecida rodando la baba por mis labios, veo a cuatro hombres y noto una prenda familiar en el rostro de un hombre viejo que respiraba muy fuertemente que me daban miedo.

-¡¡¡¿Q-Qué está pasando?!!!-.

—Uh uh eh uh—.

—No te apresures, ya pronto te atenderemos, con cariño, jejejeje—.

Escuchando hablar, una sensación de repugnancia y miedo me invadió al verlo desnudarse como si nada frente mío.

Pudiendo escucharlos, reírse de forma desagradable, como si anunciaran mi intento inútil de luchar para escapar y, aunque intentara cerrar los ojos, sentía como su mirada repugnante que me hacía sentir mal, me lamía mi cuerpo desnudo.

—¡¡¡¡!!!!—.

—Jijijijiji, no tienes que asustarte, estos ojii-san jugaremos hoy contigo todo el día—.

Ya no pudiendo mantener mi miedo al sentir cómo la mano callosa recorrían mis muslos de forma desagradable, mis ojos se empañaron.

-¡¡¡¡No!!!!

¡¡¡¡No!!!

¡¡¡¡No me toques, ayuda!!!

¡¡Ayúdame, onii-chan!!, ¡No!

¡No!, me toques con tus asquerosas manos, ¡¡Onii-chan ayuda!!

¡¡Ayúdame, no quiero esa cosa!!-.

Sin importar cuánto luchara, las manos de los viejos no dejaron de recorrer mi piel.

Sus cosas que apuntaban al cielo tocaban mi cuerpo como si intentara restregar su olor a mí.

Igual a un juguete por el cual se peleaban, por cuál ser el primero, el frío comenzó a envolverme y la oscuridad del sitio comenzaba a arrullarme.

-Onii-chan ayúdame…

¡¡Javier, sálvame, no quiero esto!!-.

¡Ban!

—¡¿Qué está pasando?!—.

—¡¡UhHH!!

¡¡¡uhhhhh uhhhhh!!!—.

No pudiendo ver por las lágrimas que empañan mi vista, sentí cómo el calor ahuyentaba el frío y la luz elimina la oscuridad.

Pude ver la silueta de Javier, ahí, parado, y aunque no podía ver su expresión, pero sentía que estaba enojado.

—Oye, oye Nii-san, ¿qué te quiere unir?

Mira, si quieres, podemos darte la primera probada—.

—No quiero nada, pero ustedes ya están muertos—.

—Q-Qué quieres de Gah—.

—¡Cabrón!—.

Push Crack —¡¡Espera!!, perdóname, no lo volveré a hacer—.

Crack.

—¡¡AH mis huevos!!, ¡¡ahhhhhh!!—.

Puch —IHHHHH—.

Plash.

-¿Q-Que pasó por qué todo está rojo?, ¿Quién es él?.

Él no es el Javier que conozco-.

—¡¿?!—.

—…

Rinka-chan estás bien, te hicieron daño, lo siento, no pensé que estas personas serían tan atrevidas y te hicieran esto—.

-Ya veo, es Javier, este es mi Javier, él es el que me cuida de estas personas-.

Sintiendo cómo con delicadeza me soltaba las manos y sacaba lo que me habían metido en la boca, él gentilmente me puso una chaqueta que habíamos comprado la última vez, cubriendo mi cuerpo desnudo.

—…—.

Intentando decir algo, solo lo vi medio sonriente mientras evitaba que mirara los cuerpos que había a su espalda… —Javier Onii-chan… gracias… wuuuuu…—.

No pudiendo evitar que mis lágrimas volvieran a derramarse, me lance a sus brazos, donde en su pecho no pude evitar llorar con todas mis fuerzas.

[Fin de la perspectiva de Rinka] Llegando a la sala del conserje y que decía [solo personal autorizado].

Tumbando la puerta de una patada, la vista de cuatro hombres rodeando a una niña desnuda amordazada, tocándola con sus manos y vergas, igual que un grupo de gusanos.

Acercándose con una sonrisa depravada a Javier, que podía verse las venas en la frente, abultarse de la rabia que sentía por el acto que presenciaba.

No escuchando lo que estaba decidiendo, el hombre que se le acercó con la verga dura, con su mano desnuda, le atravesó el pecho, sacándole el corazón que aún latía para aplastarlo.

Cayendo el hombre bronceado con una mirada de sorpresa y terror, Javier vuelve su mirada a los tres hombres que no parecían inmutarse por la muerte de uno de ellos.

Alzándose con confianza a un hombre de piel oscura que tapa su cara con la ropa interior de Rinka, tomó una postura de boxeo y se acercó con rapidez lanzando rápidos ‘Jab’ a la mandíbula de Javier, que no se defendió, en cambio, levantando la mano queriendo agarrarle del cuello.

Reaccionando rápido, retrocede, pero un horrible sonido de carne siendo estirada se escuchó.

—¡¡¡!!!—.

Cayendo sin producir sonido más que la sangre, saliendo a chorros de lo que era la garganta, la cual tenía en su mano Javier, otro sonido más se escuchó, pero este fue cuando cayó al piso.

Acercándose Javier por primera vez a donde se encuentra Rinka, los dos hombres que por fin habían vuelto a sus cabales, el miedo a la muerte los aterrorizó.

Un flaco suplicando el perdón de Javier al verlo acercarse se arrodilló, pero lo que recibió fue una pisada directo a las bolas, escuchando un aullido de bestia, el flaco se inclinó en posición fetal del dolor que lo hizo desmayar para sin contemplación ser aplastado por el mismo pie que destruyó su hombría.

El último, retrocediendo mientras balbucear cosas sin sentido para Javier, se inclinó postrándose ante Javier, pero al igual que el resto, no mostró misericordia y con una patada la cabeza del hombre fue separada de su cuerpo para ser puré en la pared.

Terminando, se acerca a Rinka que intentaba agradecerle, pero su cuerpo instintivamente retrocedió del miedo por la macabra escena que tiñe de rojo la baldosa.

Aun a sí, Javier le preguntó.

—¿Rinka-chan estás bien?, ¿Te hicieron daño?.

Lo siento, no pensé que estas personas serían tan atrevidas y te hicieran esto—.

Dijo disculpándose con sinceridad mientras le quitaba las cuerdas que utilizaron para amordazarla.

Rinka que lo escuchó, reaccionó, con sus ojos, inundando de lágrimas, se arrojó a los brazos de Javier.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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