Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 82
- Inicio
- Todas las novelas
- Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que?
- Capítulo 82 - 82 Lunes 29 Abril Banquete en el templo Tsukiyo Octava parte
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
82: Lunes, 29 Abril (Banquete en el templo Tsukiyo Octava parte) 82: Lunes, 29 Abril (Banquete en el templo Tsukiyo Octava parte) Buenos días, tarde o noche, a todos mis lectores que siguen capítulo a capítulo esta web Novel.
Si abran leído el aviso anterior, ya deben de saber que mi cuenta de Google fue inhabilitada y todo se perdió, desde los capítulos ya listos asta mis cuentas en otras páginas que subía los capítulos.
Por suerte la atención al cliente de la web novel atendió rápido mi caso y no perdí también la cuenta de donde subo mi contenido, gracias a eso no tuve que dar tantas vueltas.
Con respecto a las publicaciones que hacía cada lunes de cada semana, tendrán que aplazarse, ya que como saben tengo que recordar todo y escribir de nuevo lo que había avanzado.
También aunque nadie lo ha hecho, mi cuenta de Ko-fi también la perdí, por suerte no la de PayPal, si alguien quiere colaborar para traer por un momento un destello del mundo Hentai, pueden mandarme un mensaje y les mandaré la cuenta.
Bueno, eso es todo, no les hago perder más tiempo y disfruten de la lectura.
—————————— Sin poder creer las palabras que salían de Radiante Hobo, más que orgulloso de lo que había declarado.
Nadie en la armería habló.
Pálidas, creciendo una furia que en palabras no podía ser descrita, con los ojos tan abiertos que no era posible abrirlos más.
Retrocediendo a pasos ligeros, al igual que con su sonrisa satisfactoria, siguió hablando con Javier, que se había quedado paralizado.
—No tienes por qué preocuparte, tampoco soy tan horrible como suena—.
En un tono inocente que dejaba escalofrío, por lo normal que sonaba, Javier le preguntó en un tono bajo.
—¿Hablas en serio?…—.
—Claro que sí.
Pero como te dije, no soy un psicópata con gustos únicos.
Lo único que hago es deshacerme de la línea sucia que nace en esta época—.
Gélida la expresión de Javier; apenas movió algún músculo facial, aun para hablar.
—¿Te estás justificando?—.
—¿Justificar?, parece que no comprendes mi visión del mundo.
Nosotros los magos arcanos somos el último vestigio de una era que acabó.
Así que se propuso un proyecto llamado ‘Degenerisis’, donde se selecciona cientos de mujeres jóvenes para producir magos arcanos con un linaje superior; casi no tiene costos más que mover la parte inferior, ahaha… Bueno, todo el mundo sabe de esto—.
Dijo mirando por encima del hombro, donde nadie se pronunció, dejando en claro que era algo ya sabido, un secreto a voces.
¿Pero qué tan secreto era?.
Pero para Javier eso no era importante.
—¿Dónde entra tu fetiche caníbal, desgraciado?—.
—Mmm, bueno, ya que solo se necesita el útero de esas cosas, y el porcentaje de inmundicias es alto.
Vi un negocio muy rentable, en cierto sector.
¡¡Ohohoho!!, debes de ver sus rostros al verlas comerse lo que produjeron por error.
¡!…—.
Sin darle tiempo de seguir regodeándose, Radiante Hobo tenía una mirada extraña, no entendiendo lo que pasaba.
—Eh, ¿por qué veo mi cuerpo desde abajo…?—.
Junto con ese pequeño murmullo, la cabeza cae, para rodar en el piso, mientras un chorro significativo florecía con el característico rojo brillante.
Segundos después, el cuerpo flácido se desploma.
Clavada la mirada, por lo que hizo; este, por su parte, tenía con la punta del báculo apuntando donde antes estaba el cuello de Radiante Hobo.
Sudando frío, cada uno miró alerta a Javier, que no se movió.
—Ante los ojos de Dios, todo pecado cometido por los mortales debe tener un juicio justo.
Ante las leyes divinas, el pecado es pecado, con la que los mortales, como viven justificando el pecado… Pero la barbarie que se comete al obligar a una madre a comerse a su hijo recién nacido.
¡Es algo que no debe ser perdonado!—.
Furioso, con la cara enrojecida por la ira que sentía.
Las venas del cuello y la sien abultadas de contener la regurgitación incontrolable que le hacía temblar el cuerpo.
Con la mano impasible que sostenía el báculo, no tembló, ya que para un Dios, no hay ley divina que perdone tal transgresión.
—Un pecador que es inmerecedor de ese pecado…—.
La sangre de Radiante Hobo levitó.
—Un hombre que no es merecedor del título…—.
Las luces de los cristales se apagaron súbitamente, dejando la habitación en tinieblas.
—Sabiduría que les falta a las bestias que se mueven por instinto y al hombre que se le concedió al suplicar por la impotencia…—.
Aun así, la impasible voz de Javier, resonaba en la mente de cada uno de los magos arcanos mientras observaban cómo se forma una runa siniestra con la sangre de Radiante Hobo.
Los demonios usan los pecados del hombre como alimento.
El hombre invita a los demonios a sus banquetes para saciar su hambre… —¿Qué fue eso?—.
—Risa de bebés—.
—¿De dónde vienen?—.
—La temperatura está bajando—.
Sin saber cuándo comenzó a escucharse, la estridente voz que no había cambiado el tono pasó a un segundo plano.
Las risas de bebés ahora eran audibles para todo el mundo; la runa siniestra completaba el fuego fausto en todas partes, apareciendo de repente.
Inundándose un sentimiento siniestro al solo escuchar las risas de los bebés, la runa sangrienta que brillaba profundizando más las emociones al filo del barranco.
Una voz que pensaron nunca escuchar de nuevo los hizo ver al olvidado cuerpo de Radiante Hobo, que comenzó todo.
—¿Qué es todo esto?!.
¿Qué está pasando?.
¿Por qué todos están viéndome?.
¡Itokuni!, ¡Itokuni, dime qué rayos está pasando!—.
No habiendo diferencia de cuando estaba vivo, que el propio Radiante Hobo no parecía darse cuenta de que ya había muerto, siguió llamando a alguien, pero nadie se presentó, haciendo que se impaciente.
¡Jua, jua, jua!
Uno de las docenas de fuegos faustos que habían aparecido se acercó a Hobo, hasta la pierna.
—¿Qué hace un bebé aquí?.
Tch, lárgate de aquí peste—.
Abofeteó al fuego fausto y con él las risas se detuvieron.
Aunque muchos dirían que era mejor que escuchar las risas eufóricas de los bebés, este silencio mortal no era normal; la temperatura bajó hasta poder verse el aliento, creciendo escarcha en varias zonas.
Jijijijiji Alertas de la risa que venía de todas partes, pero de ninguna.
El espectro de Radiante Hobo, comenzó a entrar en pánico al ver algo que nadie más podía.
—Hiii, ale-aléjense… ¡¿Qué rayos está sucediendo?!, ¡¡ahhh!!, mierda, ¡los mataré a todos!—.
Haciendo alarde de la poca valentía que tenía, daba patadas, y golpes rápidos al fuego fausto que, ni aunque eran atravesados, se pegaban al cuerpo de Hobo, que parecía sufrir queriendo quitárselo de las manos y piernas, pero era inútil.
Jijijijijiji.
Una vez más se escuchó esa risilla que daba un escalofrío en la médula.
Comenzó a aparecer niebla.
—¡¡Ni…niebla Werver!!—.
—¡¡Guerreros arcanos a primera línea, forme un círculo, no dejen aberturas!!.
¡¡Arqueros y fusileros formen la segunda línea!!—.
—¡¡Magos arcanos, prepárense para lanzar un perímetro de matanza!!.
¡¡Invocadores, formen la última línea de defensa aérea y cubran el campo de batalla según se desarrolle!!—.
Entre las órdenes de Negima Mitsuo y Light Inzou, se formó un domo humano de diferentes etapas que cubría toda el área.
—¿Hay comunicación al exterior?—.
Preguntó al azar Mitsuo, solo para confirmar, pero nadie respondió.
La niebla Werver era algo que cada mago arcano temía.
No solo por ser corrosiva, dejando cientos de miles desaparecidos por todo el mundo, sino también por su volatilidad, pues nadie sabía dónde aparecería.
Según los registros de una historia ya olvidada, en 1035 D.C.
Siglo XI, la dinastía Pala “en lo que hoy es la India”, prosperaba como ningún otro Imperio tanto en lo militar como en lo académico.
Fue allí donde la niebla Werver apareció por primera vez dentro de la ciudad amurallada Vikrasmashila-bihar, un punto estratégico por complejos defensivos, tropas permanentes y numerosas reservas.
Sus calles estaban custodiadas por soldados mortales armados hasta los dientes y sus distintas universidades estaban protegidas por clanes arcanos.
Fascinados por su vasto conocimiento, tanto mortales como magos fueron atraídos desde diferentes rincones del continente, en especial Asia: Tíbet, China, Birmania.
Haciendo de Vibrasmashila un lugar próspero, concurrido y vibrante.
Pero un día antes de que la ciudad fuera destruida por completo, antes de que sus universidades y bibliotecas fueran reducidas a cenizas, la niebla Werver la engulle sin advertencia, un hecho inaudito para ese tiempo.
Al amanecer, cuando las tropas invasoras llegaron, encontraron un silencio antinatural.
Enviaron exploradores, quienes regresaron pálidos, informando que la ciudad estaba casi deshabitada.
Los pocos que quedaron habían perdido la cordura, balbuceando horrores incompresibles ocurridos en una sola noche.
Ahora, volviendo a la armería donde se preparaban para lo que saliera desde la niebla Werver, la risilla burlona se detuvo para escuchar algo siendo rasgado, como si fuera tela.
Pero lo que escucharon y sus propios ojos no podían procesarlo; el espacio había sido rasgado, expulsando niebla de Werver que, como grifo roto, inundaba hasta la cintura, otros hasta el pecho.
—¿Cuántos solsticios fueron?.
Que está pequeña, olvidó los colores de vida, empañada del lago del cielo—.
Al percibir la tierra mojada que se intensificaba, al escuchar que para unos la voz era de una agradable mujer y para otros el autoritarismo de un hombre.
Los más débiles de mentes comenzaron a hiperventilar, al no poder soportar la sofocante presión mental que les infligió.
—Vaya, vaya, ihihihihi… Cuántas almas deliciosas para cosechar—.
Recorriéndoles un escalofrío de muerte, un tsunami de niebla Werver salió expulsada de la rasgadura.
—¡¡Alcen sus espíritus, hijos Arcanos!!—.
Aulló desafiando la influencia psíquica que estaba mermando en diferentes niveles a todos.
Mitsuo con su grito de guerra, levantó su puño para golpear el suelo con tal intensidad que partió el piso, creando una honda expandida que alejó por unos instantes la niebla.
—¡¡Juntos!!.
¡Infini telsgram!—.
Light Inzou tampoco quedándose atrás, desplegó su magia, la cual había desarrollado el clan Light.
Creando una esfera de agua pura en la palma de la mano, salieron disparados 6 pequeños hilos de agua a diferentes magos de otros clanes.
—¡Conténganlos, octava formación!—.
—¡¡¡Muestra la ira de la cuna del mar!!!—.
x6 Mostrando el porqué eran llamados la élite de su generación, ni un retrasó en su canto; era la perfecta cacofonía de voces mezcladas.
Siendo magos e invocadores con monstruos arcanos de agua, un río se transformó en dos, después tres, hasta llegar a 6 niveles diferentes revoluciones que giraban en direcciones contrarias para convertirse en un remolino que se expandió alrededor del grupo de 78 personas.
Este remolino, como un muro inquebrantable que destruía todo a su paso, sangullo la niebla Werver sin posibilidades de avanzar, pero todo tenía un límite.
No teniendo que preocuparse de la energía arcana que desaparecía cada segundo que estaba en uso y siendo ayudados por Inzou que les prestaba, el gran remolino de agua que actuaba como presa no podía sostener la niebla de Werver que seguía saliendo.
—¡¡Vienen!!—.
Anunció con voz grave Esmeralda desde el centro del domo.
—¡Déjamelos a mí!—.
Dando un paso adelante, un mago invocador desplegó a varias aves rapaces eléctricas.
Casi al mismo tiempo, desde la profundidad de la niebla, salieron disparadas unas deformes criaturas.
—¡¡Aullido atronador!!—.
Ordeno y las Yagardis; aves de un plumaje cremoso con gotas rojas.
Dejando sonar un aullido eléctrico que paralizó a las criaturas de un aspecto grotesco con bultos en todo el cuerpo y alas huesudas, cayeron en el remolino despedazándolas.
Pero eso solo fue el comienzo de la primera oleada.
—¡Aún puedo encargarme!—.
Declaro sin temor, aunque eso le cueste el honor de entrar a la mazmorra del Éxodo, para que los demás no se agoten.
—¡¡Revestimiento del trueno!!…
¡¡Pulso elicteco!!—.
Mostrando lo que era capaz, aunque era superado por centenares, y él solo pudiendo desplegar una docena de aves Yagardis, pudo controlar el espacio aéreo.
Durante unos minutos antes de ser superado, resignado miró a Esmeralda.
—Espero verla saliendo triunfante, Esmeralda-sama… ¡¡Tomaré prestado la octava formación!!—.
¡¡Plash!!.
—¡¡¡Sacrificio de la ira del Rayo!!!—.
Las Yagardis ganaron un poder mucho mayor a costa de sus vidas; a cambio del sacrificio, su portador podría perder la capacidad de convocar y formar un contrato con las bestias arcanas.
Gracias a ello, los cuerpos de las Yagardis pasaron de carne y huesos a ser un elemento atributo rayo.
Aullando con tal ira que paralizó a las deformaciones que no tenían miedo de morir, pero llevando el atributo sagrado del rayo, sus cuerpos implosionaron, para después zambullirse en el remolino de agua que era un buen conductor.
Las aguas negras, putrefactas de absorber la niebla y algo más que se ocultaba a la vista en el vientre de la niebla, fueron purificadas por el rayo que destrozó todo, floreciendo en sus aguas flores relampagueantes que, al abrir sus pétalos, estas expulsaron unos temibles rayos en diferentes direcciones, abriéndolas.
Para mostrar el horror de unas omórficas criaturas de tres patas calcinadas.
——- Fuera del foco de la batalla, un Javier miró por un instante lo impresionante que era la lucha de un mago invocador, pero al ver que podían manejar el asunto, por el momento decidió no hacer nada.
Pasó su vista en Radiante Hobo, que luchaba con las almas de los bebés que había mandado a asesinar de una forma tan grotesca e inhumana, para pasar su vista en la rasgadura del espacio donde salió una delicada mano agarrando el borde, expandiendo la entrada.
Y fue como si el mundo en ese pequeño lugar llamado armería se hubiera detenido; los humanos, sin lógica para actuar, se la quedaron bien por instinto; tal fue la reacción que no solo ellos fueron afectados.
Al ya no tener control de su energía arcana, el remolino se desintegró, dejando un vacío que necesitaba ser rellenado por la niebla Werver, pero como si también fuera afectada por esta presencia, su paso era lento.
—Hihihi, qué malos, mis niños solo quieren jugar con ustedes y los despedazan.
Qué malos niños, debería llevarlos para que entiendan lo de ser ignorados—.
—No te invoqué para eso—.
Dejó en claro la voz de Javier, que no perdía en cuanto a voluntad con ese ser.
—Eso es cierto.
¿Cómo debería agradecerte de haberme convocado desde ese oscuro lugar?—.
En un tono burlón, la entidad extendió su mano, dejando ver la pálida piel que contenía un inusual atractivo.
Pero eso solo fue de un lado, con el cual alguien casi se vuelve loco.
—¡¡¡Ahhhhh!!!…
¡¡¡Quítenmelo!!!, ¡¡¡quítenmelo!!!, ¡¡¡está corriendo bajo de mi piel, ahhhhh!!!—.
—¡Sujétalo, no dejes que se haga daño!—.
Ordenó Inzou ante el miembro de su clan que intentó despellejarse, teniendo que noquearlo para que ya no se rasque la piel que se desprende de su cara y cuello.
—Hihihi, qué lindo sonido hizo el pequeño, también quieren ver lo que él vio—.
—Onda de luz—.
Actuando de inmediato, Javier lanzó una runa que actuó como un velo que calmó la psique invadida del mago arcano que cayó, haciendo que la niebla Werber saliera por los orificios de su cabeza y protegiendo a los demás en no caer en la locura.
—Mmm, interrumpir en mi pasatiempo no es bueno, ¿quieres hacerme enojar?—.
Sonando más juguetona que molesta que Javier interfiriera, retrajo su brazo.
Pero Javier también vio lo que llevó a la locura al joven mago arcano.
—Una psique tan inusual, fuerte como la montaña de eñusco.
¿Por qué no vienes conmigo?.
Divirtámonos—.
—Tendré que rechazar; después de todo, te llamé para que jugaras con otra alma—.
—Oh, así que esa alma podrida en la que he intentado no centrar mis preciosos ojos, es la que quieres que juegue.
Qué hombre más malévolo, decirle a una señorita que juegue con estiércol—.
—Nunca dije que lo hagas gratis.
Este será un buen intercambio—.
Lanzándole un pequeño recipiente del tamaño de un envase de pintura, la entidad lo agarra y lo guarda en su manga larga del brazo.
—Un pago demasiado alto, para esta pequeña tarea—.
—Entonces, ¿qué tal algo que puedas ofrecer del inframundo?—.
Le lanzó un segundo recipiente del mismo tamaño.
—Es un gusto hacer tratos contigo; si alguna vez quieres charlar, puedes invocarme de nuevo; hace milenios que no salgo, sería mejor si me liberas completamente, para hacerte disfrutar de algunas maravillas que puedo ofrecerte—.
—Si la ocasión lo apremia—.
—Hihihi, qué mezquino.
Es hora de que cumpla mi parte, tendremos un pequeño festival de muchas nuevas experiencias—.
Cualquiera que escuchara sus palabras, un terror tan primigenio les hizo temblar, poniéndoles la piel de gallina.
—¡¿Por qué?!, ¡porque no se mueren engendros!.
¡!, n-no, no puedo moverme—.
Hobo Radiante, que había sido asediado por las almas de los bebés que mandó a matar, no se despegaron aun cuando levitó, convirtiéndose también en una bola de fuego negra, perdiendo su forma humana para ir a la mano de la entidad.
—Iiiiiii, n-noooooooooooo, auxilio… tal cosa no debería de existir… ahaha, papá llévame a papá.
ehehe, quiero montarme sobre esa esclava para ir a casa…—.
Entre el primer chillido de miedo, Hobo Radiante, al dar una mirada a la entidad, perdió la cordura.
—No te preocupes, te llevaré a casa donde haré que disfrutes cadaaa segundo, hasta que te extingas y encontrar a un nuevo juguetito—.
Dijo entre risas, retrayendo su mano del mundo mortal y dejando atrás una estela de docenas de almas inocentes que la seguían.
Contrario a lo que uno esperaba, con una voz tierna les señaló un camino.
—Ese es el camino por el cual deben partir; no se preocupen, cuidaré de este pequeño por el cual ustedes les fue arrebatado.— Inquietas las pequeñas almas en qué hacer; aun así siguieron el consejo de la entidad, desapareciendo del mundo terrenal donde ya no pertenecían; en cambio, en el mundo espectral, como un río de almas, ingresaron al núcleo del Dios hentai.
—Nos vemos si así lo requiere el destino—.
Dijo y el espacio comenzó a cerrarse lentamente, succionando con tal fuerza que todo lo que no estuviera sujetado era arrastrado a donde ningún humano quisiera ir.
Sin niebla Werver o algún rastro de las abominaciones que salieron; si no fuera porque el suelo y el cuerpo de Hobo radiante aún estaban, nadie podía asegurar que algo así pasó delante de sus narices.
—…
Tienes algo que decir—.
En un tono grave, demostrando la gravedad de lo sucedido, Javier vio a Inzou.
—No mucho, además de despreciar tal acto inhumano que cometió.
Alguien está herido o sufrió un ataque en la psique—.
—¡Sí, Kazuki necesita asistencia!—.
Ni siquiera dándole una segunda mirada a Inzou, se acercó al invocador arcano que luchó contra la docena de abominaciones y salió triunfante, aunque las consecuencias fueron críticas para algo que emplea la psique.
—Por ahora dejaré esta runa para estabilizar su condición; perder a sus bestias arcanas, le puso un grave daño en su psique—.
—Eso quiere decir—.
—Ah, no te preocupes, con la runa que le imprime en la frente, podrá recuperarse, a su estado anterior sin ninguna secuela—.
—Gracias a Dios—.
Al ver al amigo de Kazuki, dejó una pequeña runa de curación en la mente, para visitar a otros que por culpa de la sola presencia de la entidad y sus palabras, fueron afectados.
—Bien, con esto es suficiente—.
Al levantarse de curar al guerrero arcano de sus heridas autoinfligidas, Javier se da cuenta de la presencia de Yuuko.
—Ya me estoy arrepintiendo de conocerte—.
—Ahahaha, soy culpable de todos los cargos.
Puedo soportar muchas cosas, pero soy sensible cuando se trata de algo tan inocente como bebés—.
Observando la resolución en la mirada de Javier, que no bromeaba, Yuuko no siguió el tema.
Muy obvio para los demás, que tampoco querían hablar de ello, sintiendo el temor de que sean un segundo Hobo Radiante y más los de su mismo clan, que se mantenían alejados de Javier.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com