Me convertí en el Dios hentai. ¿Y que? - Capítulo 9
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- Capítulo 9 - 9 Segunda Seguidora ¿Hermana pequeña
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9: Segunda Seguidora (¿Hermana pequeña?) 9: Segunda Seguidora (¿Hermana pequeña?) Desde las sombras del mundo terrenal… tu mirada ha despertado algo.
¿Te atreves a seguir leyendo las escrituras de esta novela prohibida?
Entonces escucha bien, alma curiosa.
He abierto un templo digital en Ko-fi.
Con una simple ofrenda de $1 dólar, me ayudarás a invocar ilustraciones sagradas: retratos auténticos de los seres que habitan esta historia.
Pero todo pacto merece recompensa: Los fieles recibirán imágenes personalizadas, únicas… y tal vez, un secreto reservado solo para los elegidos.
[Haz tu ofrenda aquí] ——— Escuchando el sonido de la gente que pasaba como si no vieran los cadáveres, Javier abrazó el delicado cuerpo desnudo de Rinka que temblaba por el evento ocurrido.
—Mm—.
Sintiendo cómo apretaba su agarre en no querer soltarlo, Javier se levantó cargándola en su pecho.
Desapareció de la sala del conserje, que quedó cubierta de sangre de los cadáveres.
En otra parte de la ciudad, Javier apareció en un cuarto de niña, por los peluches acomodados en la cama, encima de cómodas, paredes color rosa y el aroma de una niña.
—Rinka-chan vístete, te estaré esperando en el mismo lugar—.
—…
Estaré allí, lo más rápido que pueda—.
Desapareciendo de nuevo, Javier, dejó a Rinka en su cuarto.
Apareciendo de nuevo en la sala del conserje, miró los cadáveres que mancharon con su sangre el piso.
Con indiferencia a los ojos de Javier, sopló y los cadáveres se volvieron polvo, desapareciendo como si nunca hubiera existido.
Reparando la puerta que volvió a su puesto, Javier destruyó la barrera que impedía ver a la gente normal lo que pasaba, desapareciendo también.
Se sentó en la banca del parque, solo para ver la fuente de agua y el final del ocaso, y mirar al cielo para ver las estrellas ser visibles.
Pat, Pat, Pat Escuchando los pasos ligeros de alguien, Javier no bajó su mirada y la persona que parecía tener la respiración entrecortada por correr, calmó su respiración, tampoco dijo nada sentándose a su lado.
—…—.
Habiendo un ambiente incómodo de no saber cómo comenzar la conversación, Rinka fue la primera.
—T-tú mataste a esas personas y a los otros—.
—Sí—.
Escuchando esa simple respuesta de parte de Javier, la respiración de Rinka se aceleró, mordiéndose los labios.
—P-por mí—.
Queriendo confirmar eso, el dolor que comienza a angustiar su pecho, miró a Javier que no la miraba y como si su mirada tuviera ese poder al no decirle en palabras, Javier la mira a los ojos.
Pero contrario de lo que pensaba Rinka los ojos de Javier estaban tranquilos, no había arrepentimiento, y como si leyera su mente, Javier sobó su lacio pelo gentilmente.
—¿Por qué?—.
—…—.
—¿Por qué los mataste?, no eres un Dios…
Dios no perdona los pecados humanos—.
Aun teniendo la pequeña esperanza de que el Dios que tenía enfrente de ella dijera palabras sagradas, Javier, en vez de decir algo, se acercó robando sus labios, sorprendiéndome.
—Q—.
—Shiii, Rinka, soy un Dios, pero antes de eso soy humano, puedes que te sorprenda eso, pero yo, un Dios puedo hacer mi voluntad ante mi pueblo.
Además, cuando algo que decidí que sería mío, no pienso dejar que otros hombres la mancillan.
El único hombre que puede hacerlo soy yo y nadie más—.
No dejando que hable Rinka por la noticia, sus labios fueron robados de nuevo.
Ya no fue un beso amoroso, sino uno caliente.
Rinka que experimentó su segundo beso feroz por parte de Javier, sus manos intentaron empujarlo, pero pronto no encontró fuerzas, y Javier la soltó.
—…
¿Po-por qué?—.
—Mn, ¿por qué?, preguntas, ¿por qué te salvé ese día?, o ¿por qué dejaste que ese hombre se acercara a ti a punto de ser violada?.
Así que el porqué, pero cuál por qué, o será él, ¿por qué mato personas siendo Dios?—.
Javier miró los ojos llorosos de Rinka al saber la verdad, este solo le sobaba sus mejillas tiernamente mientras su otra mano le limpiaba las lágrimas que caían por sus mejillas.
—Eres humano, estuviste ahí desde el principio …
¿Por qué me salvaste?, si iba a ser violada por ese señor—.
Con una expresión de llanto que trataba de detener, su voz que decía cada palabra era como si su voz se desgarraba.
Miró a Javier aun cuando sus ojos estaban empañados y él solo le dio una cálida sonrisa, una que no esperaría en un humano, sino algo más de preocupación si estaba en esa situación.
—Mi Rinka, soy un Dios, aunque un débil Dios, no puedo ser igual que los humanos normales, aunque la verdad es que iba a ver primero todo, después ayudar, pero las cosas no salieron como esperaba, un ataque de ira y odio se interpuso en mis decisiones—.
—Entonces solo soy un capricho tuyo—.
—Los Dioses son caprichosos, y más cuando soy yo—.
—Q-qué quiere decir.
Uwaaa—.
Cogiéndola desprevenida a Rinka que dio un pequeño grito.
Cuando Javier la tomó de su cintura, sentándola en sus piernas, mirándolo de cerca, sus ojos no se apartaron del otro.
—Rinka en serio comes bien, eres demasiado ligera—.
—C-como bien, pero ¿qué quieres decir cuando eres tú?—.
Sonrojada Rinka por la posición comprometedora que estaba, pero sin poder salir de los brazos de Javier que la sostenían de la cintura.
—Sabes, hay cientos de Dioses, cada uno tiene una categoría: hay dios del amor, Dios de la guerra, Dios de la muerte, Dios de las almas, Dioses de varios tipos.
Ahora dime qué categoría crees que encargó—.
—…no sé—.
Siendo tímida por los avances de Javier sobre su cuerpo, giró su rostro a un lado, no queriendo que viera su rostro sonrojado en ese momento.
—Sabes, era tan linda cuando te sonrojas, pero sabes, eso solo ara más que tentarme, ya que soy el Dios Hentai—.
Rinka no podía evitar sonrojarse por las palabras en un tono bajo en su oreja que sacudían su cuerpo con su aliento.
Tomándole unos segundos para captar lo que dijo Javier.
Sorprendiéndola por las palabras mientras era sacudía todo de ella, miró a Javier a los ojos y este beso sus labios, sin resistirse Rinka, abrió su boca y la lengua de Javier entró dentro de ella enredando sus lenguas, lamiendo sus dientes, mejillas no dejando ningún lugar de la boca de Rinka que no haya probado Javier.
—Ah, hh, aha…
e-espera Onii-chan, me siento rara abajo, espera—.
—Je, me llamas Onii-chan, me alegro Rinka—.
—Eh, no, no, eso no es cierto… ¡Ahora dime cómo es que eres un Dios Hentai!, eres un Dios pervertido—.
—Sí, soy Dios Pervertido, que quiere que Rinka-chan sea mi hermanita—.
—Pervertido—.
—Gracias, Rinka-chan—.
—…
Basura—.
—…—.
—…—.
— jajajajajaja—.
No pudiendo mantener la cara seria, ninguno de los dos se rieron, sin cambiar de posición.
Rinka que se había relajado recostando su cabeza en el pecho de Javier, que le sobó su cabello.
—Javier, si eres Dios, eso quiere decir que sabes de mí, cierto—.
—Más o menos sí—.
—Entonces, ¿qué me hubiera pasado si no me hubieras salvado ese día?—.
Quedando en silencio ante una pregunta silenciosa de Rinka, Javier le siguió sobando el cabello antes de detenerse a abrazarla más fuerte contra su cuerpo, sin hacer daño.
—Déjame ver, si no hubiera ayudado en ese instante, el viejo te habría violado a su placer y desde ese día te hubieras vuelto una herramienta de sexo para viejos, ya que no solo él te utiliza como un objeto sexual, también lo aras otros hombres de su calaña… .
Tú que caíste en sus garras al principio lo odiaste, pero al paso del tiempo le cogiste el gusto al sexo, disfrutando asta caer al fondo, pero tu hermano siendo el más estúpido que ni siquiera se dio cuenta, aun cuando tuviste sexo en tu habitación o llevabas juguetes sexual en tu cuerpo nunca se dio cuenta.
Ese abismo lleno tus celos cuando ya no soportaste, estando en el instituto hiciste algo que Otome-chan cayera en las garras de los viejos que termino con su violación, en el proceso para quedar libre, pero no acabó hay, le pediste que grabaran la primera violación y las siguientes, pero tu hermanito es estúpido no tenía los huevos necesarios para levantarse del dolor al ver a su amiga violando.
Apartó su vista de la realidad y, como si no supiera nada, siguió su vida normal, aun cuando llegaban más videos de ella y comenzaba a disfrutar.
Cuando le contaste lo que te sucedió, apartó su vista de la realidad para escapar, y des…—.
Sin poder hablar, las manos frías y temblorosas de Rinka taparon la boca de Javier, igual que su cuerpo que temblaba.
Bajando sus manos al pecho de Javier, Rinka agarró con fuerza la ropa de Javier sollozando en su pecho, mientras él abrasaba su pequeño cuerpo tembloroso.
Sin saber cuánto tiempo estuvieron sentados, a la distancia se podían ver las luces de los edificios iluminando la noche, con el ruido de carros pasando de vez en cuando cerca.
—Rinka-chan te calmaste—.
—…
sí—.
Aun sintiendo su voz cabizbaja, sus manos bajaron por la pequeña cintura de Rinka llegando a su suave trasero, haciendo temblar a Rinka.
—Hiaa, Onii-chan pervertido, uh, Onii-chan no—.
—Rinka-chan, soy un Dios hentai, si me muestras un lado tan indefenso tuyo, tomaré medidas drásticas, no crees—.
—Pervertido, tocar las nalgas de una niña sin su permiso—.
—Entonces, si tengo su permiso, podré tocar mucho—.
—S-Si, Onii-chan, pero solo fuera de ropa, hh, ah, que sucede con tus manos se sienten, hg, bien—.
—Mn, soy un Dios hentai, mis manos pueden complacer o aliviar el cuerpo de la mujer, y con un solo toque puedo hacer mucho.
¿Qué dices, quieres experimentar cómo se siente?—.
Susurrando a los oídos de Rinka, haciéndo la estremecer.
Javier, que no dejaba de amasar el culo blando a través del short bluyín, en su pecho siente algo duro que se soba contra su ropa.
—¿Qué sucede tanto, te gusta tu culo, mira tus pezones, ya están tan duros?—.
—…
Malo, como puedo, hn, sentirse bien a través de la ropa—.
—Jejeje, vamos, Rinka sé mi hermanita, nos bañaremos juntos, dormiremos juntos, estudiaremos juntos, sé mi hermanita Rinka—.
Con un tono alto, Javier le dijo a Rinka mirándolo con ojos vidriados, con suspiros calientes de su parte.
—E- Está bien ser tu hermanita, pero Otome-chan, que pasará con ella, seguro será muy bonita en el futuro, no la quieres—.
Temblorosa su voz, sus ojos vidriosos que no se perdía en la lujuria, miró pidiendo ayuda de Javier que no dejaba de amasar sus nalgas y ella estaba disfrutándolo.
—Je, me gusta eso de ti, no te pierdes en la lujuria, mantienes una mente aparte, está bien, ayudaré a Otome-chan, pero será para después, ¿qué dices?—.
—S-si, Onii-chan—.
Sonriendo al escuchar las palabras de Javier, cruzó sus manos en el cuello de Javier, besándolo por cuenta propia, con algo de timidez y torpeza en su beso.
Estando en medio del parque y las farolas iluminando el parque, en el asiento donde estaban Javier y Rinka-chan besándose, ya no había nadie y solo estaban unos pantalones, una blusa, beish, pantis y zapatos.
En otro lugar, en la casa de Okino Rinka.
—Je je ¡Onii-chan ya está la comida!—.
—Ya bajo, Rinka, deja que termine mi tarea—.
—¡Está bien, le diré a mami!—.
El mundo, que no permitiría que Okino Rinka se fuera, volvió a crear una y volvió el día anterior a que llegara Javier, y los hombres que Javier había asesinado anteriormente volvieron como si nada hubiera pasado.
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