Me Convertí en el Patrón de los Villanos - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 Capítulo 1 Convirtiéndose en el Poder Oculto de la Familia del Conde 1
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1: Capítulo 1: Convirtiéndose en el Poder Oculto de la Familia del Conde (1) 1: Capítulo 1: Convirtiéndose en el Poder Oculto de la Familia del Conde (1) En el Reino de Asteria, Ubicado al este del centro del continente.
En una pequeña habitación en el lado derecho del segundo piso de la residencia del Conde Palatio en la región sur.
“……¿Realizaste con éxito la orden?” “Si, eso es correcto.” El caballero, de pie, bajó su cabeza en respuesta al hombre sentado en la cama.
“Como me ordenó, rescaté a los huérfanos en la pequeña aldea en la parte este del reino…
No, mas bien, los huérfanos del centro de experimentación humana.” “¿Y te aseguraste de que el orfanato se administrara apropiadamente?” “Si, tal cual me indicó, deje el orfanato en manos de una chica llamada Yutia.” “…¿Terminaste las discusiones con el barón de la familia que administra esa aldea?” “Si, tan pronto como le mostré los documentos relacionados con los experimentos humanos, ellos obedientemente aceptaron todas nuestras demandas, incluyendo el castillo entero.” Con eso, el caballero, Evan, sacó un bolso de cuero de su pecho y lo puso en frente de la mesilla de Alon.
“Bien” Alon abrió el bolso y sonrió con satisfacción mientras miraba las monedas de oro dentro.
“Joven Señor, me permite preguntarle algo…?” Después de un momento de silencio, Evan habló.
“¿Que es?” “Usted me dijo que la razón de atacar la instalación de experimentación humana en el territorio del Barón Alfon fue para salvar a esa chica, Yutia, ¿verdad?” Alon asintió, y le hizo un gesto para que continuara, Evan siguió hablando.
“En efecto, ella era extraordinaria.
Y yo mismo he vivido mucho tiempo como mercenario.” Evan se detuvo para ordenar sus pensamientos, y luego continuó.
“Pero es difícil de entender porqué una chica tan poderosa fue encerrada en ese centro.” “¿Y?” “…¿Por qué la dejó en el orfanato?
Alon se mantuvo en silencio en reacción a la pregunta, dejándole un tono de ligera incomprensión.
En realidad, la pregunta de Evan es mas que razonable.
Rescatar a una chica como Yutia sin hacer uso de ella de ninguna forma era un acto que no trajo ningún beneficio.
Pero eso solamente desde la perspectiva de Evan.
La situación se veía bastante diferente desde el punto de vista de Alon.
‘He eliminado una de las banderas de destrucción del mundo, y eso es suficiente por ahora.’ Yutia.
Su verdadero nombre es Yutia Bludia.
En 10 años, ella se convertirá en una de los Cinco Grandes Pecados, el “Pecado de la Ira,” y borraría dos de los cinco reinos aliados del continente, provocando cientos de miles de victimas.
Si alguien fuera a preguntarle a Alon como sabia lo que sucedería 10 años después, fue porque era una persona reencarnada.
Además, el era consciente de que el mundo seria absolutamente destruido en 10 años como un juego RPG de fantasía oscura llamado “Psychedelia.” “(Suspiro)” Alon agarró su cabeza palpitante mientras recordaba el momento hace dos meses y soltó una gran suspiro.
‘Al principio, al darme cuenta de que este era un mundo de fantasía me hizo estar postrado en cama durante tres días, y luego descubrir que esto fue 10 años antes de que la trama principal de Psychedelia empezara me hizo estar enfermo diez más.’ Inicialmente, cuando Alon creyó que simplemente había reencarnado en un mundo de fantasía, se desesperó durante unos tres días.
Sin embargo, a medida que empezó a adaptarse al mundo, la situación no parecía tan mala.
Sorpresivamente, ser un noble era bastante manejable.
La vida de un noble era increíblemente cómoda.
Se podía despertar cuando quería, dormir lo que quisiera, hacer lo que quisiera y comer lo que le apeteciera.
A pesar de que era el tercer hijo de un conde y no tenia ningún poder real, estaba en una posición en la que podía disfrutar completamente los placeres de una vida sin responsabilidades.
Por eso, al principio, estaba algo feliz.
Para alguien que trabajó 78 horas a la semana por un trabajo mal pagado, la vida de un noble era increíblemente lujosa.
Por supuesto, no poder acceder al internet, la cúspide de la civilización moderna, era un grave inconveniente.
Aun así, la vida de un noble era lo suficientemente agradable para ignorarlo.
Pero eso solo duró un tiempo.
El ánimo de Alon se fue apagando rápidamente al darse cuenta de que este continente se llamaba Ampelan.
…E incluso aún más cuando recordó que la familia noble en la que reencarnó era la familia del Conde Palatio.
Ampelan era el nombre del continente en Psychedelia, el juego que jugó en su escaso tiempo libre mientras trabajaba como esclavo.
Y la familia del Conde Palatio fue apenas mencionada en una misión del juego.
Además, la desesperación que sintió al darse cuenta de que esto era 10 años antes de la trama principal de Psychedelia empezara fue tan aplastante como la ves en que su cheque de pago se retrasó durante tres meses consecutivos.
El mundo de Psychedelia era uno donde todos los seres vivos, sean nobles o plebeyos serían reducidas sin piedad a polvo en 10 años.
El mundo de Psychedelia era uno en el que todas las criaturas vivientes, ya fueran nobles o plebeyos, serían reducidas sin piedad a polvo en 10 años.
Entre los más condenados se encontraba el Reino de Asteria, al que pertenecía la familia del conde Palatio.
En cualquier ruta del juego, en el momento en que aparecía uno de los Cinco Grandes Pecados, el reino era borrado del mapa.
En otras palabras, era destruido.
El reino desaparecería.
La nobleza se esfumaría.
Las ciudades quedarían destruidas.
En resumen, la vida noble de Alon como tercer hijo de la familia del conde Palatio llegaría inevitablemente a su fin en 10 años.
Por lo tanto, si Alon deseaba seguir disfrutando de su pacífica vida de noble, tendría que eliminar a los Cinco Grandes Pecados, que estaban destinados a convertirse en máquinas de matar humanos en el futuro.
Y lo que estaba haciendo ahora formaba parte de ese plan.
“Bueno…
eso es.” Sin embargo, no había forma de que pudiera explicarle esto a Evan.
“Es solo que aun no es el momento.” “…¿Aun no es el momento?” “Si, de todas formas, asegúrate de que este asunto no se filtre afuera, y continua apoyando al orfanato como te lo pedí.
Oh, y una cosa más.” Alon sacó una carta de su pecho y la entregó.
“Entrégale esta carta a ella.” “…¿Esta carta?” Evan preguntó curioso, y Alon respondió.
“Si.” Estrictamente hablando, era algo importante.
La carta contenía una frase que siempre aparecía en un evento obligatorio cuando encontrabas al Pecado de la Ira en el juego Psychedelia.
‘El sufrimiento de la oscuridad, la iluminación de la luz.
Una sola desesperación y pertenencia.’ Esta frase fue expresada por un NPC arzobispo, un ligeramente sospechoso, de cierto país sagrado, que acompañaría al protagonista y intentaría calmar al Pecado de la Ira.
Sin embargo, al momento de hablar, el arzobispo se volvería un charco de sangre, y el Pecado de la Ira, con una expresión irritada, diría, “Es demasiado tarde,” antes de que empezara la pelea.
La razón por la que Alon eligió usar esta frase ahora era porque el tiempo actual fue lo que el Pecado de la Ira se refirió como “el pasado” durante el juego.
Él había visto la frase una y otra ves mientras jugaba, etiquetada como “un hechizo que podría ganarse la amistad del Linaje” según ha declarado el NPC arzobispo.
‘Por supuesto, es ridículo pensar que recitar un hechizo te volvería amigo de esas criaturas desquiciadas que hacen pactos con Cthulhu y ejercen su poder…
Pero teniendo en cuenta que estas son personas que veneran a estos seres, curiosamente tiene sentido.’ Es imposible predecir los pensamientos de aquellos cuyas mentes rozan el fanatismo.
Mientras Alon observaba al caballero mercenario inclinarse respetuosamente y salir de la habitación, se encogió de hombros y pensó para sí mismo.
‘Ahora que ya me ocupé de la primera mina, es hora de la segunda.’ *** Unos días después.
“Aquí tienes la carta.” Evan, tras recibir las órdenes de Alon, llegó al orfanato otra vez y le entregó la carta, sin poder ocultar su inquietud.
Era entendible, dado que la chica, Yutia, que estaba frente a él, era extraña.
Sus ojos rojos, en contraste con su pelo blanco, no mostraban emoción alguna.
No, ni siquiera una pizca de emoción.
Apatía total.
La chica, que parecía considerar a todo ser en el mundo como meros objetos, extendió su mano y aceptó la carta con la misma expresión que tenia cuando Evan la rescató por primera vez en el orfanato.
Crujido, crujido….
Yutia silenciosamente empezó a abrir la carta.
La expresión de Evan se mantuvo en desconcierto, incapaz de comprender porque ella fue confinada en un centro de ese tipo.
Aunque el no ha alcanzado la maestría, Evan podía manipular el maná, y eso condujo a la habilidad de sentir la energía de otros.
Además, el talento de Evan para sentir el maná era significativamente superior al de otros caballeros, permitiéndole percibir con mucha mejor precisión.
Por eso se dio cuenta.
‘No importa como lo mires, esto no tiene sentido.’ La chica que tenía delante era demasiado formidable como para haber sido encerrada en un lugar así.
Y mientras Evan reflexionaba sobre esto, otra pregunta le vino a la mente.
Se trataba del tercer hijo de la familia del Conde Palatio que lo contrató hace unos meses en una taberna.
Durante su tiempo como mercenario, Evan había oído de que el tercer hijo de la familia del Conde Palatio era tratado como un auténtico paria, el típico hijo bastardo sin talento de una casa noble.
Además, corrían rumores de que, debido a su carácter tímido, a menudo era acosado por sus famosos hermanos mayores, conocidos por ser unos sinvergüenzas.
Entonces, ¿Cómo es que el tercer hijo del conde sabía sobre los experimentos secretos con humanos que la familia del barón estaba llevando a cabo en esa instalación oculta?
‘No lo entiendo en absoluto.’ Mientras Evan estaba absorto en sus pensamientos, de repente abrió mucho los ojos.
La razón era…
Yutia, que hasta hacía un momento permanecía impasible, ahora tenía una amplia sonrisa en los labios.
No, era más que una simple sonrisa.
‘¿Su maná…
se está volviendo visible a simple vista…?’ Demostrando una habilidad que solo podían mostrar aquellos que habían alcanzado un cierto nivel de maestría, lo hacía sin esfuerzo alguno.
Y entonces…
“¿La persona que envió esta carta…
fue Sir Alon?” Mientras Yutia hablaba, sus pupilas verticales, características del Linaje, similares a las de un reptil, miraron directamente a Evan.
Incluso con esa simple mirada, Evan, que había alcanzado el rango de experto, sintió una advertencia instintiva de sus sentidos y, aunque se quedó sin aliento en silencio por la sorpresa, rápidamente se recompuso y respondió.
“Sí.” “¿Por qué no me llamó?” La pregunta de Yutia.
Aunque se le pasó por la cabeza que no lo sabía, Evan se abstuvo de decirlo sin pensar.
Su instinto le decía que no era buena idea.
En cambio, Evan recordó un comentario casual que Alon había hecho y respondió.
“…
Dijo que no era el momento adecuado.” “Ya veo.” Una respuesta breve.
Pero era la respuesta correcta, como lo demostraba la larga sonrisa curvada en sus labios.
Ella…
Yutia Bludia…
no.
“…
Lo entiendo”.
La primera hija del Linaje, Yutia Bloody Queen, movió sus encantadores labios rojos y dijo: “Entiendo su voluntad”.
Con la carta que contenía una frase secreta que solo su amo conocía, apretó los labios en una extraña sonrisa.
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