Me convertí en un Zompirlobo - Capítulo 16
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16: Dilecto Peón 16: Dilecto Peón Donovan se sintió humillado.
No porque la señora lo abofeteara, sino porque ni siquiera escuchó su versión.
Lo que le dolió, aún más, fue el hecho de que ella jamás había hecho algo así.
Sabía que Ashton era la clave más importante para que su plan tuviera éxito, pero eso no significaba que no pudiera darle una lección al mocoso.
Ese era su plan.
Donovan quería que Ashton sintiera miseria y desesperación al enviarlo a la sala de simulación.
Ashton habría tenido que luchar igualmente contra el ghoul, habría sentido el dolor.
Todo habría sido real, excepto el ghoul.
El ghoul simulado debería haber puesto a Ashton en aprietos y, entonces, Donovan habría reaparecido mágicamente para salvarle la «vida».
Eso habría hecho que el mestizo fuera consciente de la diferencia entre sus poderes.
Esto también habría asegurado que Ashton se mantuviera un poco dócil con él, ya que, como mínimo, era su salvador.
Pero todos sus planes fracasaron cuando lo único que no debería haber sido real resultó serlo.
No solo eso, sino que para cuando se dieron cuenta de que algo andaba mal, la puerta se negó a abrirse, como si alguien los estuviera manteniendo fuera a propósito.
Fue entonces cuando La Maestra llegó para supervisar su progreso; sin embargo, se percató de inmediato de que el ghoul de dentro no era simulado, sino real.
Su furia fue como nada que hubieran visto antes.
Ella, junto a su guardia de élite, derribó la puerta de inmediato, pero para cuando lo consiguieron, ya todo había acabado.
Una vez superada la amenaza inmediata, La Maestra, con toda la razón, descargó su ira sobre el hombre en el que más confiaba.
Había una razón por la que le había encomendado a Donovan la responsabilidad de entrenar a Ashton.
Era consciente de que en su corte había, como mínimo, un espía, si no más, que no deseaba que sus planes tuvieran éxito.
Era probable que uno de ellos hubiera saboteado la sala de simulación.
Aunque no lograron tener éxito con sus planes, consiguieron otra cosa: causar un problema de confianza entre La Maestra y Donovan.
Puesto que fue Donovan quien entró en la sala de simulación antes de meter a Ashton, se convirtió en el principal sospechoso de haber intentado matarlo.
—En cuanto encuentre a esos cabrones, les arrancaré las entrañas con mis propias garras —maldijo Donovan antes de golpear la botella de licor añejo con la mano—.
Hicieron que La Maestra perdiera la confianza en mí…
Nunca perdonaré a esos malditos espías por hacerme esto.
***
Por otro lado, La Maestra estaba ocupada pensando en qué podría haber ocurrido dentro de la sala de simulación.
No pensaba en el ghoul ni en cómo había logrado entrar, sino en cómo Ashton había sido capaz de derrotarlo.
Le creyó cuando dijo que ya sabía cómo matar a un ghoul, pero tener el conocimiento y ponerlo en práctica eran dos cosas totalmente distintas.
Un erudito podría tener todo el conocimiento del mundo y, aun así, no sería capaz de derrotar a alguien cuya debilidad conociera, a no ser que poseyera las habilidades para ello.
Lo mismo ocurría con Ashton.
Era un novato.
Era imposible que se hubiera acostumbrado tan fácilmente a sus nuevos poderes y, sin embargo, había logrado derrotar al ghoul con solo unos cuantos arañazos.
Y encima, con las armas menos adecuadas para la tarea.
Solo cabían dos posibilidades: o el mocoso tuvo suerte, o estaba ocultando algo.
Las probabilidades de que fuera lo segundo eran muy escasas, ya que el chico no parecía tener suficientes luces como para guardar un secreto.
Aun si lo tuviera, su ojo que todo lo ve debería haber bastado para desvelarlo.
Después de todo, ya lo había usado una vez para ver si el Ashton de entonces, con doce años, tenía una bendición o no.
E incluso lo usó esta vez, al no ver ninguna habilidad en su placa de estado.
El ojo que todo lo ve no le mostró nada especial.
Solo que tenía un par de habilidades pasivas que lo ayudaban.
Pero ni siquiera eso explicaba cómo había sido capaz de derrotar al ghoul, así que decidió que debió de tener suerte.
No podía haber otra explicación.
—Es único…
Sin embargo, necesito protegerlo hasta que parta hacia la academia —murmuró La Maestra para sí misma antes de desnudarse y meterse en la bañera—.
Parece que mi padre ya se ha enterado de mis planes…; de lo contrario, sus espías no habrían tomado una medida tan drástica.
Pero es una pena que haya resultado ser un Amarillo.
Ella continuó: —Esperaba que al menos fuera un Rojo, considerando que ya tenía una bendición antes de ser convertido.
Aun así, ser Amarillo no es lo peor para él, y más cuando puede evolucionar más adelante…
Estaré atenta a ello, pero, por ahora, démosle el conocimiento y la fuerza que mi querido peón necesita.
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