Me convertí en un Zompirlobo - Capítulo 190
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190: Baño de sangre (5) 190: Baño de sangre (5) —¿Cómo demonios…?
—murmuró Camilla ausentemente antes de alejarse del chico de un salto—.
Es imposible que estés despierto…
¡Yo misma me aseguré de dejarte inconsciente!
Disfrutando del desconcierto de Camilla, el estudiante decidió revelar su verdadera identidad a los enemigos.
El rostro del chico se distorsionó momentáneamente antes de recomponerse para formar una cara completamente nueva.
Su pelo rubio se volvió ceniciento, al igual que su piel.
En un abrir y cerrar de ojos, la identidad del chico cambió…
Camilla y sus asesinos a sueldo se vieron sacudidos por el repentino giro de los acontecimientos, mientras que Kai, en el suelo, observaba todo desarrollarse con horror.
Al igual que sus asaltantes, no tenía ni idea de lo que estaba pasando.
Unos vampiros que deberían ser sus aliados intentaban matarlo, mientras que un hombre lobo que se suponía era su rival trataba de protegerlo.
¡Nada de eso tenía sentido!
Sin embargo, no se quejaba.
Aunque el hombre lobo no pudiera protegerlo, al menos podría usarlo como escudo de carne para escapar y reagruparse con el resto de los profesores.
Mientras hubiera otros a su alrededor, por muy fuerte que fuera Camilla, tendría que retirarse.
Con la intención de poner su plan en marcha, Kai levantó su miserable trasero y echó a correr.
Pero justo cuando parecía que se había librado del combate, su cabeza chocó contra una barrera invisible.
Tampoco era una barrera ordinaria.
Solo las personas dentro de la barrera podían verse y oírse entre sí.
Mientras tanto, los que estaban fuera verían un paisaje normal.
Solo se darían cuenta de que se había colocado una barrera allí si entraban en contacto con ella por accidente.
Pero, aun así, la barrera permanecería en su sitio.
La única forma de deshacerse de la barrera era deshacerse de quien la creó, o que el lanzador del hechizo deseara que así fuera.
La lanzadora en este caso resultaba ser Camilla, que también estaba dentro de la barrera.
Lo que significaba…
que, a menos que alguien dentro de la barrera la matara o la obligara a disiparla, todos ellos se quedarían dentro.
—¿¡Qué demonios es esto!?
—ladró Kai con frustración.
—¿De verdad creíste que serían tan descuidados como para intentar matar al sobrino del Soberano sin tomar algunas medidas de antemano?
—Ashton negó con la cabeza, decepcionado—.
No eres la luz más brillante de la sala, ¿verdad?
Ahora cállate y quédate quieto mientras me encargo de estos pringados.
—¿Has ignorado mi pregunta?
—Camilla enarcó una ceja—.
Pensándolo bien, no importa quién seas.
Después de todo, morirás aquí y cargarás con la culpa de «matar» a Kai.
¡Jaja, nos has facilitado un poco las cosas!
—¿Eso crees, eh?
—Ashton sonrió con arrogancia y sacó las espadas gemelas—.
Crees que solo soy un mocoso que ha aparecido aquí por casualidad para causarte problemas…
¿no es así?
Ninguno de ellos respondió a su pregunta, ya que estaban demasiado ocupados mirando boquiabiertos las espadas gemelas que Ashton empuñaba.
—¿Dónde…
conseguiste esas espadas?
—soltó uno de los asesinos.
Ashton pudo sentir la rabia en su voz.
Pero, aun así, no pudo evitar reírse.
Le parecía divertidísimo que cada vez que elegía luchar contra un vampiro, estos reconocieran inmediatamente las espadas como si fueran una reliquia o algo por el estilo.
Pero lo más gracioso era que si era un arma tan importante, ¿qué demonios hacía en manos de un chupasangre de nivel 10?
—No estoy de humor para responder a eso —se encogió de hombros Ashton y cargó contra la multitud—.
Pero quizá si os arrodilláis y suplicáis, podría revelar algunos detalles.
Al verlo correr hacia ellos, el asesino que había preguntado por las espadas se encargó personalmente de él.
Sin embargo, en su ataque de ira, se olvidó de tener en cuenta algunas cosas obvias.
Cosas como las habilidades y el equipamiento.
[Has sido afectado por <Señuelo>.
La efectividad de tus habilidades ha disminuido en un 60 %.]
Para cuando la notificación brilló ante los ojos del vampiro, ya era demasiado tarde.
Su habilidad de agilidad no sería suficiente para que esquivara el ataque inminente.
Miró fijamente a su compañero asesino, con los ojos suplicando ayuda.
Lo que no sabía era que todos y cada uno de ellos habían recibido el mismo aviso.
Con un rápido movimiento, Ashton había vuelto inútiles la mayoría de sus habilidades.
Sin embargo, incluso con la efectividad de sus habilidades por los suelos, había formas de interrumpir a Ashton.
Camilla lanzó inmediatamente un hechizo elemental, arrojando una bola de viento violento hacia Ashton.
Aunque el hechizo no era lo bastante fuerte como para hacer volar a Ashton, fue suficiente para desequilibrarlo y hacerlo caer.
—Tsk, culpa mía.
Olvidé que no sois un grupo cualquiera —murmuró Ashton mientras se sacudía el polvo del hombro—.
Vosotros, cabrones, seguiréis fastidiándome mientras os protegéis los unos a los otros…
Vaya coñazo.
Los asesinos ya no se tomaban a Ashton a la ligera como antes.
En solo un par de segundos, había demostrado de lo que era capaz.
Si se atrevían a subestimarlo, podrían perder la cabeza en un abrir y cerrar de ojos.
—Supongo que no me queda otra opción.
Bueno, no importará si os mato a todos…
excepto por una cosa —dijo Ashton, girándose de repente hacia Kai y lanzándole una aguja.
Kai intentó esquivar el ataque, pero la aguja inevitablemente consiguió perforarle el hombro.
En un par de segundos, roncaba más fuerte que un panda.
—Con eso fuera de en medio, que comience la masacre final —dijo Ashton, guiñando un ojo a sus enemigos antes de activar todos sus genes.
Aunque era lo bastante fuerte como para acabar con ellos uno tras otro, mientras permanecieran juntos, no sería capaz de asestar un golpe decisivo a ninguno.
Si Ashton quería encargarse de ellos lo más rápido posible, necesitaba aliados.
Por suerte, tenía de sobra.
—¿Qué, en nombre de Drácula, está pasando aquí?
—Camilla estaba desconcertada, al igual que el resto de ellos, al sentir un cambio inexplicable que ocurría justo delante de sus ojos.
Podían sentir la presencia de un vampiro que emanaba del chico.
Pero eso no era todo…
también podían oler el terrible hedor a sangre podrida que provenía de él.
Todos estaban familiarizados con ese olor, ¡pero lo que fuera que estuvieran percibiendo no podía tener ningún sentido!
«Cómo…».
Esa era la única pregunta que rondaba sus mentes.
«¿Cómo puede alguien ser un hombre lobo, un vampiro y un no muerto?».
—¡Interesante pregunta!
Tendréis tiempo de sobra para pensar en ello en el más allá —rio Ashton entre dientes antes de activar [Valhalla] para invocar a Sven y a los lobos.
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