Me convertí en un Zompirlobo - Capítulo 227
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227: Fiesta de Nivelación (1) 227: Fiesta de Nivelación (1) Era casi medianoche, el cielo se teñía de colores que iban del negro al azul marino mientras la hermosa luna engalanaba el planeta con su presencia.
El cielo, más despejado que nunca, permitía contar los innumerables cráteres de su superficie.
Bajo la hermosa luz, un chico se encontraba solo.
Ni siquiera la belleza de la naturaleza podía calmar la tormenta que rugía en su cabeza.
Pues era una tormenta que podía acabar por engullir a todos y a todo lo que tuviera a la vista.
Ni siquiera la paz que traía el cielo nocturno era suficiente para ocultar la acechante sombra de la guerra.
Pues se avecinaba una guerra, les gustara o no.
Mientras estaba perdido en sus pensamientos, Ashton sintió que algo no iba bien.
Según las instrucciones que le había dado a Peter, ya debería haberle informado si los Morgans habían aceptado su propuesta o no.
Sin embargo, había pasado bastante tiempo y Ashton no había sabido una mierda de él.
Por lo que él sabía, solo podía haber dos razones por las que Peter no lo contactó.
O lo había traicionado y cambiado de bando una vez más, o lo habían matado.
—Después de las cosas que le hice, es poco probable que ese cabrón tuviera las agallas de traicionarme —murmuró Ashton mientras observaba a todos los que trabajaban allí—.
Sin embargo, no tengo ni idea de cómo tratan los Morgans a la gente que les da la espalda.
Es posible que mataran a Peter antes de que pudiera decir una sola palabra.
No obstante, no importaba si Peter había tenido éxito en su misión o no.
Pues Ashton tenía un as en la manga para encargarse de cualquiera que se atreviera a provocarlo innecesariamente.
Aunque solo era un plan a medias, era mejor que no tener ninguna estrategia.
Tenía la capacidad de invocar Lobos Espectro en su ayuda usando su autoridad sobre la mazmorra que ocupaban.
Pero la habilidad solo estaba a medio desarrollar, ya que requería que sus genes estuvieran en el nivel 30.
Si los invocara ahora, perdería el control sobre ellos tan pronto como salieran de la mazmorra.
Lo que significaría que le harían más mal que bien.
Sin embargo, esa tampoco era la única desventaja.
Si seguía el plan, había una alta probabilidad de que su identidad quedara expuesta, ya que la invocación de los lobos requeriría que todos sus genes se activaran por un momento.
Además, considerando que necesitaba llegar al nivel 30 lo antes posible, tomar precauciones solo lo retrasaría.
Era algo que no podía hacer mientras hubiera gente a su alrededor.
Necesitaba comer mucha carne y beber mucha sangre si quería que todos sus genes llegaran al nivel 30 antes de que estallara la inminente guerra.
Si no lo conseguía, entonces no tendría ninguna posibilidad de ganar contra Mera y el resto de la nobleza sin la ayuda de alguien.
Alguien como Jonathan o Alucard.
Pero había un problema.
No podía simplemente irse sin más a matar monstruos o…
gente, ya puestos.
Parecería que hizo enfadar a los Morgans y luego huyó solo, dejando que sus residentes se las arreglaran por su cuenta.
No solo le haría quedar mal, sino que también haría que los demás lo menospreciaran.
Se podría decir que él era el pilar que mantenía unido a Livan y, si se iba por mucho tiempo, podría desatarse el infierno.
No obstante, tal y como dice el refrán, cuando una puerta se cierra, otra se abre; y Ashton también tenía una puerta que podía usar.
—¿Ya te vas?
—preguntó Virgil a Ashton—.
En plena noche, las criaturas nocturnas que podrías encontrar serían más fuertes de lo que nunca han sido.
Por no mencionar…
—Lo sé, Virgil.
Esa es la razón por la que me voy esta noche.
Las criaturas que viste en esas minas son las que nos salvarán cuando estalle la guerra —respondió Ashton en voz baja—.
¿Está todo preparado?
—¿Tú crees?
—sonrió Virgil con suficiencia antes de ofrecerle un cigarrillo a su señor, pero este lo rechazó—.
¿Estás seguro de que quieres ir solo?
Sheera y los soldados son suficientes para ocuparse de las cosas aquí.
Puedo acompañarte.
Si la cosa se pone fea, ¡puedes usarme como escudo de carne!
—Prefiero que no.
No quiero que Fae me corte las manos o, peor aún, me lance una maldición.
Al oír el nombre de Fae, Virgil empezó a toser con fuerza.
Parecía que Ashton había tocado un tema que Virgil no se esperaba que sacara a relucir.
—Tío…, ¿cómo has…?
—¿En serio me vas a preguntar eso?
—sonrió Ashton antes de darle una palmada en la espalda a Virgil—.
Está más claro que el agua que pasa algo entre vosotros dos.
Tú puedes disimular muy bien tus emociones, pero ella, bueno, digamos que es tan mala actuando como yo tomando decisiones inteligentes.
—Eh, supongo que nos han pillado.
Queríamos esperar a que todo se estabilizara antes de anunciar nuestra decisión de casarnos.
Tsk, si alguien más se enterara…
—Espera, ¿crees que solo lo sé yo?
—…
Oh, dios.
¿Ya lo sabe todo el mundo?
Ashton asintió mientras sonreía, al ver al hombre entrar en pánico como un niño de cinco años que no encuentra a su madre en un lugar abarrotado.
—No te preocupes.
Cuando la guerra termine, estoy seguro de que todos estarán encantados de tener una ocasión que celebrar.
Además, mientras esté fuera, dile a Baiter que termine ese búnker subterráneo que estamos construyendo.
Es crucial que esté terminado lo antes posible.
—Lo haré.
Con todo listo, era hora de que desapareciera un par de días.
A la gente de allí ya se le había contado la mentira de que Ashton volvía a la capital a por más recursos y ayuda.
Como se estaban quedando sin comida, nadie se inmutó por la repentina desaparición de Ashton.
«Para ser sincero, eso ni siquiera es una mentira.
Me voy de la ciudad a conseguir comida para mí mismo y, en cuanto a la ayuda, si todo va según el plan, yo debería ser suficiente».
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