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Me convertí en un Zompirlobo - Capítulo 276

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Capítulo 276: Necrófago del Ogro (2)

Tan pronto como Ashton leyó esas palabras, hubo una explosión que lo arrasó todo. Casi pareció como si Baiter estuviera experimentando de nuevo con algo del grimorio. Pero la realidad era otra.

Tras la explosión, se había creado una especie de agujero en el aire. Igual que un portal, pero esto era diferente. Algo que nadie en el planeta había visto todavía.

Ashton se puso en pie lentamente a la fuerza. Luchando contra el zumbido constante en su cabeza y la visión borrosa, vio a un monstruo gigante de pie frente a él.

—¿Qué demonios es eso? —masculló mientras su visión se aclaraba lentamente.

[Eso es… un Ogro. Uno que fue levantado por el poder de la muerte misma. Estoy bastante seguro de que es obra de un nigromante como tú. Quienquiera que lo hiciera, ahora está más que muerto.]

Ashton asintió con la cabeza, aunque no sabía de qué estaba hablando Astarot. Lo único que pudo deducir fue que el feo bastardo de piel roja que tenía delante era una criatura no muerta. Mientras se le pudiera considerar un no muerto, no tenía nada que temer.

Usó [Desfile de Cadáveres] una vez más, con la esperanza de controlar al ogro. Sin embargo, sus intentos fracasaron.

—¿Por qué no puedo controlarlo?

[¡Porque fue levantado por otro Nigromante! ¡Y además, solo puedes controlar a los no muertos que tienen libre albedrío o no están bajo el control de otra persona!]

—¿Así que ni siquiera podré resucitarlo más tarde?

[Nop.]

—Es una pena.

El gigante de nueve pies de altura se paró frente a ellos, observando todo a su alrededor. Al instante siguiente, sus ojos se posaron en los idiotas no muertos que lo habían invocado.

—¡Sí! Yo soy quien te ha invocado. Obedece mis órden…

Antes de que el no muerto pudiera siquiera terminar su discurso, el ogro lo aplastó como a una hormiga. Sangre podrida salpicó por todas partes. Los no muertos estaban en shock. Puede que hubieran invocado a la bestia, pero ninguno de ellos tenía control alguno sobre él.

A los ojos del ogro, todos ellos eran hormigas a las que podía matar. Después de todo, unas criaturas desconocidas lo habían llevado a un lugar desconocido. Si Ashton estuviera en su lugar, también estaría cabreado.

El ogro atacó a los no muertos como un toro bravo enfurecido. La ferocidad con la que los atacó sorprendió incluso a Ashton. En cuestión de instantes, los no muertos estaban en el suelo retorciéndose de dolor, a solo unos momentos de la verdadera muerte.

Apenas unos momentos antes, alardeaban de que dominarían Lycania. Pero ahora, solo podían suplicar por sus vidas mientras el ogro los mataba a todos sin piedad.

—Es un asesino eficaz. De eso no hay duda.

[Solo intenta no interponerte en su camino.]

—¿Tienes miedo?

[No. Solo me preocupa que tu estúpido culo haga algo horrible y muera en el intento.]

—¿No te acuerdas? Lo dijiste tú mismo.

[¿Qué?]

—Soy demasiado tonto para morir.

[…Supongo que es verdad.]

Dejando a un lado sus piques, Ashton no podía soportar el aspecto tan extraño del ogro. No quería decirlo en voz alta, pero el Ogro era una de las cosas más asquerosas y a la vez aterradoras que había visto en su vida.

Todo el cuerpo de la criatura estaba cubierto de heridas podridas y sangre seca. Al igual que sus brazos, sus piernas también eran bastante musculosas. Dándole al Necrófago el extraño aspecto de un guerrero que había muerto en un campo de batalla.

—¡AAAAAGH!

El ogro soltó un grito espeluznante. Los no muertos, junto con sus rehenes, cayeron de rodillas. No es que le estuvieran mostrando respeto al ogro ni nada parecido; cayeron por el dolor en el que los había sumido el aterrador grito del ogro.

Ashton, por otro lado, se mantuvo de pie frente a él como si nada hubiera pasado. Su resistencia al dolor era lo suficientemente fuerte como para que el chillido no le afectara. Sin embargo, el ruido seguía siéndole un poco desagradable. Sobre todo, combinado con el zumbido en su cabeza.

—Gokung, haz callar a este cabrón, por favor —masculló Ashton antes de acercarse despreocupadamente a los rehenes.

De repente, el suelo tembló cuando la Reina Gorillan saltó de la sombra de Ashton, agarró al ogro por el cuello y lo arrojó fuera del mercado negro. Todo ocurrió tan rápido que el ogro ni siquiera tuvo la oportunidad de contraatacar. Entonces, Gokung salió disparada del mercado.

—Eh, despertad. —Ashton abofeteó la mejilla de los rehenes, despertándolos uno tras otro.

—Ashton, ¿qué haces aquí? —le gritó la directora—. Es demasiado peligroso, incluso para ti…

—Ya veo…, todavía me subestimas. Eso significa que estás bien —asintió Ashton antes de volver a levantarse—. Además, eso no es algo que deberías decir, dado tu estado.

Era tal y como él había dicho; la directora no estaba en buena forma. Su armadura estaba hecha jirones, con múltiples moratones por todo el cuerpo. Afortunadamente, todos ellos aún llevaban puestas sus máscaras, por lo que no corrían el peligro de convertirse.

Si no hubiera sido así, Ashton no habría tenido más remedio que matarlos. Lo que habría sido una mierda, ya que acababa de rescatarlos.

—Venga, vamos a sacaros de aquí.

Ashton invocó rápidamente a una docena de no muertos e hizo que escoltaran a los rehenes a un lugar seguro. Al principio, se sorprendieron un poco por los no muertos. No obstante, cuando vieron con qué delicadeza se comportaban los no muertos con ellos, supieron que no estaban allí para hacerles daño.

Sin embargo, los rehenes se distrajeron con los ruidos que venían de la dirección opuesta. El mismo lugar donde Gokung y el ogro estaban ocupados intercambiando golpes.

—¿Qué está pasando ahí? —preguntó la directora.

—Créeme, no quieres saberlo.

—No vienes con nosotros, ¿verdad?

Ashton negó con la cabeza y se alejó. Había perdido demasiado tiempo charlando con ellos. Tiempo que podría haber utilizado para ganar algo de exp.

Ashton estaba preocupado de que Gokung no pudiera encargarse del Ogro por sí misma. Sin embargo, cuando llegó al lugar, la gorillan tenía al Ogro más o menos bajo control.

El Ogro no era capaz de atacar a Gokung, pero, por otro lado, los golpes de Gokung no eran muy eficaces contra la gruesa piel del ogro. Más o menos, los dos estaban atrapados en una especie de punto muerto.

—Ese Ogro habría sido una gran adición a mis fuerzas —suspiró Ashton antes de sacar a Balmond para que respirara el aire fresco—. Mmm…, al menos tendré suficientes recursos para hacerme una armadura con la piel del ogro.

Tras el ataque sorpresa inicial, parecía que Gokung no era capaz de mantener el impulso. Para cuando Ashton llegó, el Ogro Necrófago estaba diezmando a la gorila. Pero claro, a diferencia del ogro, el combate cuerpo a cuerpo nunca fue el punto fuerte de Gokung.

El Ogro había atrapado a Gokung en un agarre férreo y la estaba aplastando lentamente. Incluso si Gokung moría allí, resucitaría en un par de horas. Así que, en lugar de ayudarla, Ashton decidió seguir observando la pelea.

De esa forma, podría hacerse una idea de en qué parte tendría que centrarse al entrenarla. Por desgracia, no parecía que Ashton fuera a poder obtener mucha información, ya que el ogro había agarrado la mandíbula de Gokung y estaba a punto de partirle la cabeza por la mitad.

—Mala jugada… —Ashton se encogió de hombros, pues sabía lo que iba a pasar a continuación.

Gokung no se resistió a los intentos del ogro por matarla. En su lugar, acumuló energía y esperó el momento oportuno. Pronto su boca se alineó con el rostro del Ogro y, en ese instante, hizo llover fuego sobre él… y de forma bastante literal.

—Ya cayó.

«Ese fuego infernal no es ninguna broma».

Ashton asintió y siguió observando como el orgulloso dueño de una mascota. Si había algo que los no muertos detestaban por encima de todo, era el fuego. El elemento que podía aniquilarlos.

La cara del ogro estaba en llamas. No había ninguna posibilidad de que fuera a defenderse pronto. Gokung parecía ser consciente de ello también y no perdió el tiempo en apalear al ogro. Empleó la misma técnica que había usado para casi matar a Ashton y bombardeó al ogro con fuego.

El olor abrasador de la carne podrida inundó el agudo olfato de Ashton. Sin embargo, Gokung siguió escupiendo fuego al ogro. Al final, Ashton tuvo que decirle que parara, porque quería hacer más tarde una armadura con la piel del Ogro, y la piel cocida no le habría servido de nada.

—¡Basta, atrás! —le gritó, y Gokung dejó de atacar de inmediato.

Sin embargo, resultó ser un error. Hubo otra explosión, justo detrás de Gokung. Una mano se alzó de los humeantes pozos del infierno antes de agarrar la cabeza de Gokung y aplastarla en un rápido movimiento.

__

Soldado Sombra: Gokung ha sido destruida.

Tiempo estimado antes de la resurrección: 1:59:59 segundos.

__

—Qué demonios… —murmuró Ashton al ver lo que solo podía describirse como los restos carbonizados de un cadáver saliendo del cráter que Gokung había creado—. ¿Cómo es que ese hijo de puta sigue vivo?

«Ya te lo dije. Es un ogro. Una especie tenaz extremadamente difícil de matar con métodos genéricos. No estaba muerto, por eso tu gorila seguía atacándolo».

—¿No podrías haberme dicho todo esto antes?

«¿Quizá deberías haber usado detección en el bastardo antes de enfrentarte a él? Y para responder a tu pregunta… ¿dónde está la gracia de dártelo todo mascado?».

—Estás mal de la cabeza.

«Vivo en tu cabeza, adivina por qué soy así. No es que no puedas matarlo».

Ashton suspiró, pero decidió dejarlo pasar. Después de todo, el engendro caminaba directo hacia él. Tenía que encargarse de él antes de que el ogro le pateara el trasero.

El ogro volvió a gritar, pero esta vez, Ashton se abalanzó y le dio un puñetazo en plena cara antes de que el ogro pudiera soltar de nuevo su asqueroso chillido. El ogro agitó los brazos en un intento de contraatacar.

Sin embargo, el ogro no solo falló, sino que también le dio a Ashton una plataforma sobre la que aterrizar y hundir a Balmond en lo profundo del pecho de la criatura. El ogro chilló de dolor, pero no fue suficiente para matarlo.

Pero al instante siguiente, ocurrió algo impensable. El ogro escupió su propio fuego infernal. Las llamas engulleron a Ashton por completo. La fuerza de las llamas era extrema y consiguió derribar a Ashton, que estaba de algún modo colgando del pecho del Ogro.

Creyendo haberse deshecho de Ashton, el ogro levantó la cabeza y rugió con fuerza. Era casi como si el ogro quisiera que el mundo se enterara de su victoria.

Su habilidad para controlar el fuego le había otorgado una alta resistencia al fuego. Por eso Gokung tuvo que atacarlo varias veces para infligirle siquiera la cantidad más insignificante de daño. Eso, sumado a su piel, le daba una inmunidad casi total al fuego.

Sin embargo, al instante siguiente sintió un dolor agudo en el muslo.

—Jodidamente ruidoso… —masculló Ashton antes de girar la hoja que seguía hundida en el muslo del Ogro—. ¿No te dijo tu mamá que no jugaras con fuego?

Al ogro le fallaron las piernas y cayó pesadamente de espaldas con un fuerte golpe seco. Tenía los ojos clavados en el terrícola, que lucía la sonrisa más maníaca y amenazadora que el ogro había visto jamás.

—Pues, ¿sabes qué? La mía tampoco me dijo tal cosa.

__

Has activado la habilidad legendaria: [Caída del Cielo]

__

De repente, un foso de llamas negras los rodeó. A la orden de Ashton, el infierno había sido invocado en la tierra, y cualquiera que se atreviera a acercarse a él ardería en un instante. El foso de fuego era el dominio de Ashton y él era su único gobernante.

Aunque el ogro tenía una alta resistencia al fuego en general, el único verdaderamente inmune a la Caída del Cielo o a las llamas de Seraph en la tierra era Ashton. Al mismo tiempo, otra notificación desconocida apareció frente a él.

__

Análisis completado.

Ahora se te asignará una subclase acorde a tus habilidades.

Subclase asignada: [Alma de Ceniza]

Todas las habilidades relacionadas con [Fuego] han sido maximizadas. ¡Has aprendido nuevas habilidades!

[Voluntad del Dios del Fuego]: (Habilidad pasiva) Puedes manipular las habilidades de [Fuego] lanzadas por otros como si fueran tuyas.

[Invocación Elemental (Fuego)]: (Habilidad activa) Puedes invocar a una criatura del infierno para que te sirva temporalmente.

Tiempo de reutilización: 6 horas.

Duración de la habilidad: 1 hora.

[Canción del Fénix]: (Habilidad activa) Una creación mítica de la que se dice que nació junto con el universo. Nadie la ha visto ni oído jamás, pero quienes creen en ella, también creen en la fuerza de su voz.

Efecto: Puedes otorgar potenciadores de fuego a quien desees, siempre y cuando puedan oír tu voz.

Tiempo de reutilización: 10 minutos.

Duración del potenciador: 1 hora.

__

Puede que Ashton no reaccionara al aviso, sin embargo, Astarot no pudo evitar sonreír en cuanto leyó el nombre de la subclase que había conseguido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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